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31 de agosto de 2015

San RAMÓN NONATO. (1200-1240).


Martirologio Romano: En Cardona, de Cataluña, san Ramón Nonato, que fue uno de los primeros socios de san Pedro Nolasco en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos.


Se llamaba "Nonato", porque nació en el mismo momento que su madre fallecía. Nació en Portell (Lérida) en el seno de una noble familia. Estaba emparentado con los vizcondes de Cardona; y desde muy joven eligió como madre a María. Su padre le envió a Barcelona para que estudiase y mantuviese relaciones con la burguesía de la ciudad. Pero en lugar de hacer amistad con ricos, se preocupó de los libros y de los pobres. Al enterarse su padre le mandó regresar a Portell y allí le encargó el cuidado de unas ovejas. 
Hacia el 1224 ingresó en la recién fundada Orden de la Merced en Barcelona y allí se entregó en hacer obras de caridad por las calles y en los domicilios particulares; fue ordenado sacerdote. Una antigua biografía nos lo describe así: "Era de caridad incandescente, que amaba las letras y aprovechaba mucho en ellas. De pueblo en pueblo iba llevando la Buena Nueva del Evangelio; todos los caballeros nobles le respetaban; todos los pobres le amaban y todos seguían sus huellas...". No coincidió con san Pedro Nolasco como algunos autores pretenden. Su nombre en los textos aparece como Ramón de Surróns o Ramón de Montfort.
 En 1226, pasó por primera vez a Argel; y al encontrarse con un prisionero que no podía rescatar por carencia de medios económicos, se quedó allí en vez de él, hasta que llegó la suma exigida. Tres viajes más hizo a África, con gran fruto en su predicación apostólica y con gran riesgo. En el último de 1236 volvió a quedarse como rehén, y fue azotado cruelmente y torturado por su predicación, de manera que su cuerpo quedó totalmente mutilado, se dice que le cerraron la boca con un candado. A su regreso a los 36 años, fue nombrado cardenal por el papa Gregorio IX, aunque el prefirió el retiro en su convento. Tenía un gran amor a la Eucaristía. Llamado por el Papa no sobrevivió a sus sufrimientos, y falleció en Cardona, diócesis de Solsona, apenas emprendido su viaje a Roma a causa de unas calenturas. Está sepultado en la ermita de Portell. Su culto fue confirmado por Alejandro VII en 1657. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. 

Santos JOSÉ DE ARIMATEA y NICODEMO. s. I.


Martirologio Romano: En Jerusalén, conmemoración de los santos José de Arimatea y Nicodemo, que recogieron el cuerpo de Jesús de la cruz, lo envolvieron en la sábana y lo depusieron en el sepulcro. José, noble decurión y discípulo del Señor, esperaba el reino de Dios; Nicodemo, fariseo y príncipe de los judíos, se fue una noche a ver a Jesús para interrogarlo sobre su misión y, delante de los sumos sacerdotes y los fariseos que querían arrestar al Señor, defendió su causa

José debía proceder de Arimatea, la antigua localidad de Ramé. Era "miembro importante del Sanedrín" (Mc 15,43), posiblemente porque era un hombre rico e influyente. Según los evangelistas: "Persona buena y honrada" (Lucas); "que aguardaba el reino de Dios" y que era "discípulo de Jesús" (Mateo); "pero clandestino, por miedo a las autoridades judías" (Juan), porque no estaba de acuerdo con el proceder del Sanedrín con respecto a Jesús y su proceso. 
Según Marcos: "tuvo el coraje de pedir el cuerpo de Jesús". Pidió permiso a Pilatos para descolgar a Jesús y enterrarlo, embalsamó su cuerpo. Según Juan “Fue, pues, y se llevó el cuerpo. Fue también Nicodemo -el que antes había ido de noche a ver a Jesús- llevando, una mezcla de mirra y aloe, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en vendas con los perfumes como es costumbre enterrar a los judíos” (Jn 19, 39-40). 
Depositó el cuerpo de Jesús, en un sepulcro de su propiedad “en el que todavía no había sido colocado nadie” (Jn 19, 41-42). Su vida está rodeada de la leyenda, es conocida aquella que se le relaciona con la diócesis de Gastonbury en Inglaterra, ya que según una leyenda tardía y sin fundamento histórico, se habría embarcado con María Magdalena y Lázaro, y habrían llegado a Marsella para evangelizar Gran Bretaña.  

Nicodemo fariseo y doctor en Israel, que por la noche fue a buscar a Jesús, en Jerusalén, después de cenar y estuvieron hablando hasta hora avanzada. (Jn 3, 1-21) “Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él”. 
Con motivo de las fiestas de los tabernáculos, los sumos sacerdotes y los fariseos ordenaron prender a Jesús, pero Nicodemo les dijo que la ley de Moisés prohibía condenar a un hombre sin escucharlo y sin conocer lo que hacía (Jn 7, 51). Compartió con José de Arimatea el privilegio de enterrar a Jesús, y aportó para el sepelio unas cien libras de mirra y áloe (Jn 19, 39). 
Algunos tratados talmúdicos hablan de él: nos relatan que era galileo de origen, acomodado, generoso y piadoso ciudadano de Jerusalén quien, en una fiesta con gran afluencia de peregrinos, ante la falta de agua se las ingenió para abastecer a todos, con un desenlace milagroso. Fue uno de los tres ciudadanos más ricos que se ofreció a avituallar Jerusalén asediada y hambrienta. La caída de la ciudad en el año 70, arruinó por completo su fortuna, hasta el punto que se vio a su hija hurgar entre el estiercol de los caballos buscando granos de cebada. 
En la literatura apócrifa de las “Memorias y el Evangelio Árabe Apócrifo”, se dice que fue consejero de Pilato, y que abogó ante él para salvar a Jesús. También se constituyó en mensajero y discípulo de Jesús, para la conversión del pueblo de Israel. La leyenda le hizo mártir en Jerusalén junto con san Esteban “Protomártir”, porque parece que un 3 de Agosto encontraron su cuerpo, junto con el de santos Gamaliel y Abibas.

San ARÍSTIDES. M. 161 o 150.


Martirologio Romano: Atenas, san Aristídes, filósofo, notabilísimo por su fe y por su ciencia, que dedicó algunos de sus libros sobre la religión cristiana al emperador Adriano.

Profesor de Filosofía en la facultad de Atenas; se convirtió al cristianismo. Siendo cristiano, se dedicó con ahínco al estudio de la Filosofía; un estudio que lleva a la admiración de todo cuanto ha creado Dios. Las persecuciones contra los cristianos fueron el motivo que le impulsó a escribir uno de los tratados apologéticos más célebres en la historia de la Iglesia. "También yo, filosofo griego, soy cristiano, porque la doctrina cristiana no es una aberración, como falsamente se te ha presentado. Es una religión verdadera en su esencia, buena en su aplicación, útil en sus efectos". El texto que hacía mucho tiempo que se había perdido ha sido encontrado en sirio, armenio y griego.
Tanta era su fama que incluso tuvo que presentar sus escritos al emperador Adriano. Para llegar a Roma tuvo que atravesar muchos países. Se detuvo en Atenas, en donde tuvo ocasión para escribir y atacar el fundamentalismo religioso de los paganos.
 El emperador, al leer sus argumentaciones y defensas de los cristianos, se conmovió y ya no dejaría que los creyentes en Cristo fueran perseguidos ni en Occidente ni en Oriente. Comenzaron por sentir admiración por su “Apología” el propio san Jerónimo y Eusebio de Cesarea. La “Apología” son 17 capítulos en los que expone las cuatro religiones: la bárbara, la griega, la judía y la cristiana.

San AIDANO DE LINDISFARNE. M. 651.


Martirologio Romano: En Lindisfarne, de Northumberland, san Aidano, obispo y abad, varón de suma mansedumbre, piedad y recto gobierno, que, llamado del monasterio de Iona por el rey Oswaldo, estableció allí su sede episcopal y un monasterio, para dedicarse con eficacia a la evangelización de aquel reino

Oriundo de Irlanda. Abrazó la vida religiosa en el monasterio de Iona, donde no enseñó nada que no viviese antes. Los caminos los hizo a pie para poder hablar con las personas con las que se iba encontrando y poder evangelizarlas. Fue muy generoso y todo lo que poseía lo entregaba al más necesitado. Pasó a Inglaterra con otros monjes para colaborar con san Oswaldo, rey de Northumbría, en la evangelización de los sajones, que le entregó las islas de Lindisfarne y la de Farne, situadas al sur. Estableció su sede en Lindisfarne, abadía de la que fue fundador (635) (la isla santa), que gobernó como abad y obispo de Northumbría; su diócesis se extendía desde la parte norte desde Tyne al estuario de Edimburgo, y todas las iglesias que se edificaron tuvieron su origen en el episcopado de Aidán, como lo tuvieron también algunas de los que habitaban en la parte sur del mismo reino desde Tyne a Humber. La sede de York había estado vacante durante 20 años, desde que la fundara san Paulino. 
Aidán gobernó todas las iglesias de Northumbría durante 17 años. Según Beda, se distinguió por su celo apostólico, su caridad y su sabiduría, creando, durante los 18 años de su episcopado escuelas, iglesias y monasterios. A través de sus acciones mostró que ni buscaba ni amaba las cosas del mundo: los presentes que le hacía el rey, o cualquier otro hombre rico, los distribuía entre los pobres o los utilizaba en redimir cautivos. Raramente se sentaba a la mesa del rey, y nunca sin llevar con él a alguno de su clero, y siempre después de un ligero refrigerio se apresuraba a leer o rezar en la iglesia o en la celda. Mantuvo excelentes relaciones con el sucesor del rey san Oswaldo, san Oswino. Murió en Bambourough. 

30 de agosto de 2015

San PAMMAQUIO. (c.340 - 410).



Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Pammaquio (Palmaquio o Panmaquio), senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio.




Era miembro del senado, inmensamente rico, con grandes propiedades al norte de África, primo de santa Marcela de Roma, y condiscípulo de san Jerónimo. Las relaciones entre los dos se enfriaron, cuando el círculo de damas que oían a san Jerónimo, comenzaron a vivir una vida más rigurosa, a Pammaquio aquello le parecía exagerado, y cuando aquellas damas le siguen en su destierro, pensó que todo aquello es una locura. 
Se casó con la hija de santa Paula de Roma, Paulina; y cuando unos años después murió de sobreparto, en el 395, el viudo recibió dos cartas de pésame de san Paulino de Nola y de Jerónimo que le dijo: "me entero de que has edificado en el puerto romano un albergue para forasteros ....pero por el paterno amor que te amo... no se trata de ofrecer a Cristo tu dinero, sino a ti mismo. Fácilmente se desecha lo que sólo se nos pega por fuera, pero la guerra intestina es más peligrosa, si ofrecemos a Cristo nuestros bienes con nuestra alma, los recibe de buena gana, pero si damos lo de fuera a Dios y lo de dentro al Diablo, el reparto no es justo... ora leas, ora escribas, ora estés despierto, ora duermas, que resuene siempre en tus oídos la trompeta del amor"; luego añadirá: "Mirad a Pammaquio, este santo, y al sacerdote Paulino -el de Nola-, de la fe ardiente: no se han contentado de dar a Dios su dinero, sino que se han donado a sí mismos". 
San Paulino de Nola le escribió al respecto: «Vuestra esposa es ahora vuestro abogado ante Jesucristo y vuestra garantía de salvación. Ella os obtendrá tantas bendiciones del cielo cuantos tesoros le habéis ofrecido vos en la tierra, ya que no os contentáis con llorarla inútilmente, sino que la hacéis participar de vuestros actos de caridad. Con vuestras virtudes honráis a vuestra esposa y, cuando dais de comer a los pobres, le dais de comer a ella...».  
Se hizo monje y edificó en Ostia un albergue, este albergue era un hospital que había construido, junto con santa Fabiola, imitando uno que había hecho san Paulino. Se encargaban con frecuencia de atender personalmente a sus huéspedes. Al consagrarse al socorro de los necesitados, san Pammaquio no hacía más que seguir las huellas de su esposa. San Jerónimo decía que los ciegos, los baldados y los indigentes eran los herederos de la mujer de san Pammaquio. Aunque éste no iba en busca de los miserables, ellos acudían espontáneamente, sabiendo que no les cerraría las puertas.
Fue un experto en cuestiones doctrinales, y tuvo muchos contactos con el Papa que buscaba sus consejos. San Pammaquio sufrió mucho por la acritud de la controversia que san Jerónimo sostuvo con Rufino. Además de aconsejar a san Jerónimo que tradujese el "De principiis" de Orígenes, le ayudó mucho en sus escritos controversísticos, aunque no consiguió moderar la violencia de lenguaje de la mayoría de ellos. El santo escribió también a las personas que vivían en sus posesiones de Numidia, exhortándolas a renunciar al cisma donatista y a volver al seno de la Iglesia. San Agustín de Hipona le dio por ello las gracias en una carta, el año 401.
Pudo ser obispo, si hubiera ambicionado este honor. Jerónimo le escribió de nuevo: "Siento decir que te has conquistado las simpatías de la ciudad; siento decir que el Pontífice y el pueblo están de acuerdo en quererte. Pero lo importante no es ser obispo, sino merecer serlo". Pammaquio tenía una iglesia en su casa de la colina Coeli, llamada «titulus Pammachii», en el sitio que ocupa actualmente la iglesia de San Juan y San Pablo de los pasionistas. Murió cuando los visigodos de Alarico saquearon Roma, pero desde hacía tiempo lo había repartido todos sus bienes entre los pobres.  

San FIACRO DE BRIE. (610 - c. 670).


Martirologio Romano: En Breuil, también en el territorio de Meaux, san Fiacrio, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria.

Anacoreta irlandés, que se expatrió a Francia, como una forma de hacer penitencia. Junto a su eremitorio, cuyos terrenos se los donó san Farón, obispo de Meaux, erigió un hospital para peregrinos y fundó la abadía de Breuil. Después de su muerte, el  lugar fue un monasterio, que luego se convirtió en un pueblo: Saint-Fiacre-en Brie, cerca de Meaux. La tradición narra que el obispo le habría donado tanto terreno cuanto él pudiera circunscribir en una jornada de trabajo. Otras fuentes dicen que el terreno estaba en un bosque, y que a la llegada de Fiacro todas las plantas florecieron.
Recibió las órdenes sagradas de manos de san Gislenio. Conforme señala la leyenda, tuvo una destreza excepcional en la obtención de apetitosas hortalizas y primorosas flores, cultivadas en su huerta. Una mujer llamada Houpdée, llevada por la envidia al observar los logros obtenidos por Fiacro, no vaciló en acusarle de dedicarse a la hechicería, y san Farón se ocupó del caso, ante quien no tuvo problemas para justificarse. Se dice que Fiacro, durante varios días, permaneció sentado sobre una gran piedra que había frente a la iglesia esperando ser atendido por su superior, piedra que al cabo de un tiempo se reblandeció conservando la huella de los glúteos del santo. A partir de entonces, la leyenda asegura que todo hemorroidario que se ubique sobre la piedra resultará curado de su mal, siempre y cuando no le abandone la fe. Los restos mortales de san Fiacro se conservaron en la capilla del monasterio de St-Fiacre-en-Brie hasta 1568, cuando fueron transferidos a la catedral de Méaux, donde se resguardan hasta el día de hoy.
Durante la Edad Media y Edad Moderna, su popularidad alcanzó grandes cotas, de manera que la reina Ana de Austria, imploró sobre su tumba la protección del delfín Luis XIV, ya que ostentaba el patronazgo contra ciertas enfermedades como las fístulas, hemorroides, sífilis... Sobre todo es conocido porque es el patrón de los jardineros y hortelanos. 

San FANTINO "el Joven”. (927 - c. 1000).


Martirologio Romano: En Tesalónica, de Macedonia, san Fantino, apellidado el Joven, eremita, que se consumó por Cristo con vigilia y trabajos.

Nació en una localidad de Calabria "muy cercana a Sicilia", en el seno de una familia de ricos terratenientes. Según la costumbre de la época el niño fue ofrecido al Señor en la iglesia de San Fantino "el Viejo" y con ocho años fue confiado a san Elías "el Joven" en la gruta de Melicuccà para que fuera conducido a la vida monástica. Después de cinco años de aprendizaje con san Elías, recibió el hábito de novicio basilio y permanecio en Melicuccà durante 20 años, hasta la muerte del santo, desempeñando el oficio de cocinero y luego el de custodio de la iglesia.
Se trasladó a la región del Mercurión donde vivió 18 años como eremita dedicándose a la oración y a la penitencia, luchando contra las frecuentes insidias del Mal. Después del largo tiempo pasado en soledad regresó a la vida cenobítica y fundó un monasterio femenino en el que fueron acogidas su madre y su hermana Catalina. Siguió la fundación de monasterios masculinos, en uno de los cuales fueron acogidos su padre y su hermano Lucas y Cosme. 
Deseando vivamente regresar a la vida eremítica dejó a su hermano Lucas la dirección del monasterio más grande y se retiró a un lugar solitario y salvaje. Desde su retiro de vez en cuando iba a visitar a sus nuevos discípulos, entre los que se encontraban los monjes: Juan, Zacarías, Nicodemo y Nilo, y transcurría parte de su tiempo transcribiendo códices. Retomó la vida cenobítica y continuó con su vida de penitencia. Tuvo dones taumatúrgicos y místicos. 
Fantino, "porque le llegaban continuamente gente en masa, como si fuera un enjambre, y no le permitían gozar sin molestarle el bien de la soledad", marchó al santuario de San Michele en Gargano. Una noche, después de la recitación del Oficio Divino, tuvo una terrible visión que no quiso comunicar a sus monjes porque eran "cosas absolutamente indescriptibles". Después "se quitó el sayo y marchó desnudo por los montes", donde estuvo sin comer ni beber durante 20 días seguidos. Así siguió viviendo en soledad y penitencia durante cuatro años, hasta que los monjes le obligaron a regresar. 
En el monasterio fue visitado por san Nilo de Rossano, al que le contó que había tenido una visión de ángeles resplandecientes y de demonios, que lo llenaron de temor y horror. Después fue transportando a una región de resplandeciente luz, en la que oyó un himno inefable, y vio un fuego extraordinario que lo lleno de "divino furor". Luego tuvo una visión del infierno, "lugar lleno de humo maloliente, sin luz", lleno de condenados que "suspiraban desde lo hondo con infinitos lamentos". Luego fue transportado a "un lugar resplandeciente y eterno" y tuvo la visión de los beatos y se encontró con sus padres. Al volver en sí, el santo concibió "un total desprecio por las cosas del mundo".
Entre san Nilo y Fantino hubo una gran amistad, inspirada en la santidad y en la caridad fraterna. Entre ellos se realizaron algunos milagros. Un día le comunicó a san Nilo una visión que tuvo de la destrucción del monasterio por los sarracenos, como así ocurrió. Nuestro santo, respondiendo a una inspiración, dejó Calabria, y con 60 años, con sus discípulos Vital y Nicéforo, se embarco hacia Grecia. En el trayecto realizó algún milagro. Marchó a Atenas para visitar el templo de la Madre de Dios y después marchó a Larissa, donde estuvo largo tiempo junto el sepulcro de san Aquiles "el Taumaturgo". Luego se trasladó a Tesalónica y durante cuatro meses habitó en el monasterio de San Menas. Dejó este cenobio y se fue a vivir fuera de los muros de la ciudad. En Tesalónica realizó también milagros y grandes obras de caridad, y tuvo un encuentro con los monjes de Athos: san Atanasio y Pablo, que iluminaban "las soledades como un faro". Llegado al fin de sus días, fue visitado por los monjes Simón y Focio a los que reveló que Pedro Sclero estaba escribiendo un libro para apropiarse de la autoridad con la rebelión, ignorando el fin de éste. Fantino murió después de abrazar y bendecir a los monjes que lo asistían y fue sepultado con gran solemnidad en el lugar que había elegido.

San PEDRO DE TREVI. M. c. 1050.


Martirologio Romano: En Trevi, en el Lacio, san Pedro, que, a pesar de ser analfabeto, practicó en la soledad la sabiduría evangélica.

Nació en Rocca di Botte, junto a  Carsoli en los Abruzzos. Vivió en su pueblo hasta que tuvo que abandonarlo por culpa de un matrimonio, preparado por sus padres, al que no quería someterse. Se marchó a Tívoli donde estudió en la escuela de un tal Cleto. Su maestro cuando observó que había alcanzado la adecuada preparación, lo presentó al obispo de Tívoli, Gregorio, el cual le confirió la tonsura, una cruz de hierro y la misión de predicar la religión entre los habitantes de varios pueblos de la diócesis.
Regresó a Rocca di Botte y, en los dos años sucesivos, predicó allí y en las localidades vecinas, como Carsoli, Vallinfreda, Tufo, Cervara, Poggio Cinolfo... después tuvo una visión en la que se le aparecieron Cristo y María que le pidieron que llevara más allá su palabra.
Llevó su apostolado a Subiaco, donde vivió cinco meses como huesped de la iglesia de San Abundio, hoy catedral del lugar; de Subiaco subió por la rivera del rio Aniene, y llegó a la antigua diócesis de Trevi, después suprimida en 1059-61, donde vivió en un tugurio situado debajo de una escalera de piedra y de allí continuó su misión de apóstol itinerante. Murió todavía joven en Trevi.
En el 1215 fue proclamado santo por el obispo de Anagni con la autoridad del papa Inocencio III. El centro del culto al santo está en Trevi, donde el cuerpo se conserva en la Colegiata, y de cuya ciudad es protector; sus reliquias se esparcieron por todos los pueblos donde mayormente se movió, comenzando por Rocca di Botte. 

San ERO DE ARMENTEIRA. M. 1176.


Su vida es una leyenda contada por el rey Alfonso X el Sabio en las “Cantigas de Santa María”. Se dice que nació en la comarca de Salnés, Galicia. En 1151 fundó la abadía cisterciense de Armenteira del que fue su primer abad durante 26 años, primero bajo la observancia benedictina y después del cister. Tuvo fama de taumaturgo. 
El abad don Ero era muy devoto de la Virgen Santa María y acostumbraba a pedirle en sus rezos que le mostrase el bien que el Paraíso tiene para aquellos que por su piedad y devoción, así como por su rectitud en la vida, son merecedores de él. Y dice la leyenda que acostumbraba a salir el piadoso y buen abad algunos días para solazarse un poco caminando por el bosque que había en el declive del monte Castrove, próximo al monasterio por él fundado. Ero entró un día en una huerta a la cual iba muchas veces, y en ella encontró una fuente de agua clara y murmurante que parecía ofrecerle un apacible reposo a la sombra de un frondoso árbol. Cerró los ojos beatíficamente el anciano abad, pues había recorrido ya muchos años después de ser elegido; y como es costumbre, rogó a Nuestra Señora: “¡Oh, Virgen! ¿Qué será el Paraíso? ¿Y no podría verlo antes de salir de aquí, yo que te lo he rogado?”. Entonces, en el árbol bajo cuyas ramas frondosas descansaba el santo Ero comenzó a cantar un pajarillo. Y el canto del pajarillo era de sonido tan agradable y armonioso, que el anciano monje se olvidó del tiempo que pasaba y se quedó allí sentado sobre la blanda hierba, al pie de la fuente que susurraba, escuchando embelesado aquel canto y aquella armonía. Y así pasó sin darse cuenta trescientos años, pareciéndole que no había estado sino muy poco tiempo.
Los monjes fueron a buscarle, y pensaron que había muerto. Después de levantarse el anciano abad, se encaminó hacia el monasterio; pero, al llegar, se encontró con un gran pórtico que nunca había visto, y dijo: “¡Ay, santa María me valga! ¡Éste no es mi monasterio!”. Con todo, entró en él y los monjes al verle sintieron gran pavor; y el prior le preguntó: “Amigo, ¿Quién sois vos? ¿Qué buscáis aquí?”. Cuando supieron lo que a don Ero le había acontecido, el abad y los monjes todos, exclamaron asombrados: “¡Nunca tan gran maravilla/ como Deus por este fez/ polo rogo de sa madre/ Virgen santa de gran prez!”. Nuestro santo murió en aquel instante.

Santa MARGARITA WARD y beatos compañeros. M. 1588.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, santa Margarita Ward, mártir, que, casada, fue condenada a muerte bajo la reina Isabel I por ayudar a un sacerdote y acogió con ánimo alegre el martirio del ahorcamiento en Tyburn. En el mismo lugar, sufrieron juntos a ella el martirio los beatos Ricardo Leigh, sacerdote, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Martin, ingleses, Juan Roche, irlandés, y Ricardo Flower, galés, el primero por ser sacerdote, los otros por dar hospitalidad a los sacerdotes

Noble dama de Congleton en Cheshire. Se hallaba en Londres como dama de compañía de la señora Whitall. Era católica convencida y no dudó en ayudar lo que podía a la causa de los misioneros. Fue detenida por sacar de la cárcel al sacerdote Guillermo Watson, que se estaba volviendo loco por los sufrimientos que padecía en la cárcel de Bridewell. Consiguió la confianza del carcelero, y pudo introducir una cuerda para que huyera el sacerdote, y puesta de acuerdo con el barquero Juan Roche, el padre Guillermo pudo huir, pero al ser la cuerda demasiado corta, hizo ruido y alertó al carcelero, que al ver la cuerda sospechó de Margarita y por ello fue encarcelada. Cargada de cadenas fue apaledada y colgada de las muñecas, sin apoyo en el suelo, tormento que la dejó manca. En 1588, fue llevada al tribunal de Newgate y reconoció que había ayudado a huir al sacerdote, y para que revelara el escondite del sacerdote fue torturada, pero no consiguieron nada. Se le ofreció la libertad si renegaba al catolicismo y pedía perdón a la reina, a lo que se negó también por causa de su conciencia. Fue ahorcada y descuartizada en Tyburn, Londres, por haber salvado a un sacerdote. Aceptó el martirio con ánimo alegre. Con ella fueron martirizados los beatos Ricardo Leigh, sacerdote, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Martin, ingleses, Juan Roche, irlandés, y Ricardo Flower galés.
Todos ellos fueron beatificaos en 1929 por el papa Pío XI, y Margarita fue canonizada en 1970 por el papa Pablo VI, entre los 25 mártires de Inglaterra y Gales.

29 de agosto de 2015

MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA.


Martirologio Romano: Memoria del martirio de san Juan Bautista, al que Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte y a quien, en el día de su cumpleaños, mandó decapitar a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad.


La memoria obligatoria del martirio del precursor del Señor se remonta a la dedicación de una cripta de Sebaste (Samaría) donde se veneraba su cabeza ya a mediados del siglo IV. 
Tal veneración, perpetuada en el siglo V en Jerusalén, estaba presente, en todas las Iglesias de Oriente, y en Roma, desde el siglo VI, con el título de degollación de San Juan Bautista, o de "passio" del Bautista, como es llamada en los santuarios. 
El relato de esta decapitación, realizada en la fortaleza de Maqueronte (mar Muerto), en donde Herodes Agripa se había retirado de vacaciones, se lo hicieron saber a Jesús verbalmente los discípulos del Bautista, entre ellos Juan y Andrés; fue condenado a muerte para saciar el deseo de venganza de Herodías, mujer de Herodes Agripa, tras la danza de Salomé (Mc. 6, 17-19). Según las referencias del Martirologio Romano, tal degollación ocurrió en la proximidad de la Pascua. MEMORIA OBLIGATORIA.

San SEBBO. M. c. 694.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, conmemoración de san Sebbo, que, siendo rey de los sajones orientales, muy devoto del Señor, dejó el reinado y quiso morir con el hábito monacal, que largo tiempo había deseado.

San Sebio reinó sobre la Sajonia Oriental, región de la isla británica que comprendía Essex, Hertfordshire y la ciudad de Londres. Su coronación fue durante la epidemia de peste del año 664. Seguere, su colaborador en el gobierno, consideró esta tragedia como signo de ira de los dioses paganos por la conversión del rey Sebio, y decidió con otros muchos subditos regresar a la religión de sus antepasados. 
 Del cercano reino de Mercia llegó el obispo Jaruman, tenido como “hombre honesto” por san Beda el Venerable y sostenido por el rey Sebio, con el fin de reconvertir a sus paisanos. Parece que su misión se reveló eficaz. 
 Durante su largo reinado, el santo soberano demostró ser un gobernante sabio y particularmente devoto, hasta tal punto de ser considerado por sus subditos más eficaz como obispo. Se le atribuye la edificación del primitivo monasterio de Westminster, no es el único caso de la historia de la Iglesia en la que el soberano o un noble sea el promotor de la edificación de nuevos edificios religiosos, aunque los casos más célebres son la de los emperadores Constantino y Carlomagno. 
 Cuando su mujer consintió en la separación matrimonial, no por gentil concesión sino por agravarse las condiciones de salud del marido, Sebio pudo alcanzar su gran sueño: abdicar después de treinta años y retirarse a un monasterio. Recibió el hábito benedictino del obispo de Londres Waldhere, que recientemente había sucedido a san Erconwaldo, y distribuyó todos sus bienes entre los pobres. 
 Cuando tuvo el prensentimiento que se estaba acercando la hora de su muerte, deseó ser velado por el obispo y sus servidores, para así evitar que por temor o cansancio pudiese pronunciar o hacer cualquier cosa inoportuna. 
 En el último periodo de su vida se verificó un episodio en parte semejante a cuanto le sucedió al patriarca Abraham. Según contó Sebio en un sueño “se le aparecieron tres hombres con vestidos resplandecientes. Uno se había sentado a su lado, mientras sus compañeros habían permanecido de pie y habían pedido información sobre el enfermo. El primer hombre dijo que su alma dejaría su cuerpo sin dolor en un explendor de luz, y que moriría tres días después. Todo sucedió tal cual se había anunciado en la visión”. 
 Fue sepultado en el muro septentrional de la antigua catedral de San Pablo. Una leyenda atribuida siempre a san Beda, el sarcófago predispuesto para la sepultura, al ser demasiado corto, milagrosamente se adaptó a la estatura del cadaver. 

San MEDERICO DE AUTUN. M. c. 700.


Martirologio Romano: En París, en Neustria, san Mederico, presbítero y abad de Autun, que vivió en un paraje retirado, cerca de la ciudad.

Natural de Autun, a los 13 años ingresó en la abadía benedictina de San Martín. En él había cincuenta y cuatro monjes, cuya fervorosa vida regular era la edificación de toda la región. En tan buena compañía, Mederico progresó en la virtud y la escrupulosa observancia de la regla. Elegido abad muy contra su voluntad, precedió con el ejemplo a sus súbditos, ya que era el primero en el cumplimiento del deber.  La fama de su santidad atrajo sobre él las miradas de los hombres. Pronto empezaron a acudir gentes de todas partes a consultarle. Como ello le acarrease demasiadas distracciones y tentaciones de vanidad, el santo renunció a su cargo y se retiró durante algún tiempo al bosque y vivió como ermitaño en una celda cercana a Paris, en el lugar donde hoy existe la iglesia de Saint-Merry. 
Pero el pueblo no tardó en descubrir su retiro y una enfermedad le obligó a retornar al monasterio. Ahí pasó algún tiempo, edificando y ayudando a sus hermanos a progresar en la virtud. Murió en París, durante una peregrinación que realizaba en compañía de su discípulo san Frodulfo a las tumbas de san Dionisio de París y san Germán de Auxerre. Se estableció en una pequeña celda contigua a la capilla de San Pedro, en el norte de la ciudad. Al cabo de dos años y nueve meses de una penosa enfermedad, que soportó con admirable paciencia, murió apaciblemente.

Santa JUANA JUGAN (María de la Cruz). (1792-1879).


Martirologio Romano: En Renes, en Francia, beata María de la Cruz (Juana) Jugan, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanitas de los Pobres, para pedir limosna por Dios para los pobres, y expulsada injustamente de la dirección del Instituto, pasó el resto de su vida en la oración y en la humildad.

Nació en Petit Croix, Cancale (Bretaña francesa). La casa de Juana era muy pobre, el padre era pescador de bacalao, y lo perdió muy pronto. A los 16 años se colocó de ayudante de cocinera en una familia de los alrededores. Ingresó como miembro de la Orden Tercera del Admirable Corazón de María de san Juan Eudes, donde fue adquiriendo experiencia religiosa. A los 25 años, fue a Saint-Servan, y durante seis años sirvió a 300 niños pobres; aquí cambió su verdadero apellido Joucan, por Jugan. Trabajó como enfermera en el hospital del Rosais. En 1823 pasó al servicio de la señorita Lecoq, con quien vivió doce años como amiga y colaboradora, dedicándose a visitar a los pobres y educar a los niños. Muerta su amiga, Juana alquiló una casa en Saint-Servan con su amiga Francisca Aubert. Aquí en el invierno de 1839, la anciana Anne Chauvin, ciega y paralítica, pidió y obtuvo asistencia. Desde aquel momento Juana tuvo clara la misión que Dios le confiaba; dedicarse a los ancianos pobres.
A la edad de 32 años, se juntó con algunas mujeres en comunidad y empezó a recibir en su casa algunos ancianos abandonados. Desde entonces tuvo que salir a pedir para los pobres que estaban recogidos en su casa. La obra fue aumentando; su oficio era ser buscadora de pan. Juana empezó a tener fama por su heroica entrega a los más pobres. En la Academia Francesa se habló de ella; en 1845 le concedieron el premio Montyon, destinado a un francés pobre, autor de la acción más virtuosa. Los periodistas la sacaban en sus reportajes. Empezaron las nuevas fundaciones en Rennes y Tours. Los parlamentarios hablaban en las Cortes de ella: "Juana Jugan es un personaje que sabe de socialismo más que todos ustedes juntos". Luego fundó en París, Besançon, Nantes y Angers. En Nantes se las empezó a llamar "las Hermanitas de los Pobres", que Juana elaboró una regla basada en la de los Hermanos de San Juan de Dios. A los tres consejos evangélicos añadieron el voto de hospitalidad. más tarde se abrió la primera casa en Inglaterra, en las afueras de Londres. 
Sus compañeras la eligieron como superiora. Pero pronto Juana será destituida de una manera arbitraria. A la injusticia Juana respondió con el silencio, la bondad, el abandono. En el transcurso de los años la sombra que envolvió a Juana fue ordenado cada vez más densa, se dedicó al oficio de simple limosnera. Se dio una falsa interpretación de los comienzos de su obra. Cuando murió en Tour Saint Joseph, había 2.400 hermanitas que repartían pan y amor entre los ancianos más pobres y abandonados, pero pocas sabían que ella era la fundadora, pero su influencia junto a las jóvenes con quiénes había compartido la vida durante 27 años fue decisiva. Este contacto prolongado hará que el carisma inicial, y el espíritu de los orígenes fuera transmitido. A partir de 1900 comenzó a descubrirse la verdad: Juana Jugan -sor María de la Cruz- muerta en el olvido fue la primera Hermanita, era la fundadora. Fue beatificada `pr SS Juan Pablo II el 3 de octubre de 1982 y canonizada por SS Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009.

28 de agosto de 2015

San AGUSTÍN DE HIPONA. (354-430). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe


Aurelio Agustín nació en Tagaste (Numidia, la actual Souk Ahras, en Argelia). Su padre -Patricio- era pagano (se hizo cristiano antes de morir) y su madre cristiana -santa Mónica- quiso siempre que su hijo se convirtiera. Tuvo dos hermanos, Navigio y una hermana cuyo nombre desconocemos. 
Recibió primero una formación cultural clásica en Madaura (la lectura del “Hortensio” de Cicerón le inspiró el amor a la sabiduría) donde se sintió atraído por las seducciones de la ciudad de Apuleyo hasta el punto de que, de joven retórico latino, lloraba leyendo en Virgilio la muerte de Dido, mientras abominaba de las Escrituras bíblicas, horriblemente duras e incultas, según él. Al mismo tiempo se dedicó al juego, y a los amores prematuros "No amaba todavía -nos dice él mismo- pero amaba el amar y ser amado". Agustín se marchó de casa a los 14 años hacia Cartago (371) donde inició estudios en Filosofía. Enseñó gramática en Tagaste (374) y retórica en Cartago (375-83) y llegó a recibir galardones. Abrazó primeramente el maniqueísmo, con 19 años, que desde hacía dos siglos se había difundido desde Asia por el área mediterránea y que se presentaba, como una derivación del viejo gnosticismo; esto es, como una explicación del mundo para resolver el problema del mal con el dualismo del cuerpo (sede del mal) y del espíritu (sede del bien). Se convirtió en uno de sus teóricos más encumbrados.
Se trasladó a Roma, con su segunda amante, de la que tuvo un hijo (Adeodato). Agustín decepcionado del maniqueísmo, se refugió en el escepticismo. "Me negaba a prestar ciego asentimiento a cualquier cosa por temor a los precipicios, pero la cuerda que me mantenía suspenso me estrangulaba". Leyó la “Vida de San Antonio Abad”, que le causó una gran impresión. 
De Roma se trasladó a Milán para ocupar una cátedra de Elocuencia (384). Allí recibió la visita de su madre y tuvo ocasión de escuchar a san Ambrosio de Milán, cuyas explicaciones alegóricas de la Escritura le cautivaron y... un día tomó y leyó las cartas de san Pablo "Revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos". En la búsqueda de la verdad, estuvo perplejo por el origen del mal y encontró dificultad en concebir que Dios fuera un espíritu puro. Y se fue dejando penetrar de la luz que le brindaron las obras de Platón y el neoplatonismo, pero no encontró nada en ellas acerca de la redención humana, y por ello se puso a leer los escritos de san Pablo. "Padre, haz que yo te busque... Nos has hecho, Señor, para Ti y está inquieto nuestro corazón hasta que descanse en Ti". Poco a poco se entregó todo a Dios, y a su divina  sabiduría. "Por la libertad de mi alma, me sujeté a no tomar mujer". 
Tenía 32 años cuando lo bautizó san Ambrosio en el 387, junto con su amigo san Alipio y su hijo san Adeodato. Tardó años en renunciar a su amante. "Señor enséñame la castidad, pero no ahora" dirá con cierto humor. Su hijo murió a los 15 años. Fundó una comunidad religiosa, pero él tuvo sus dudas y luchas. Dejó a su amante y vivió en régimen monástico desde el 388 al 391 en Tagaste. En el 390, fue ordenado presbítero por el obispo de Hipona, Valerio, a quien sucedió en el cargo. Santa Melania "la Joven" le pidió consejo para fundar un monasterio en África y tuvo relaciones epistolares con santos Jerónimo, Paulino de Nola, Fabiola y muchos otros. En el 395, fue nombrado obispo de Hipona (hoy Annaba, Argelia), y vivió comunitariamente vida de perfección, dedicando su vida a la defensa de la ortodoxia cristiana y a la lucha contra la herejía y cismas especialmente el donatismo, el maniqueísmo y el pelagianismo. Escribió: “La ciudad de Dios”, “De Trinitate”, “Las Confesiones”, “Sobre la predestinación de los Santos” y “Sobre el don de la perseverancia”. Es uno de los teólogos y filósofos que más han influido en la historia de la Iglesia. Una de sus frases más famosas es “si has entendido, entonces lo que has entendido no es Dios”. Se le conoce como el Doctor de la Gracia. MEMORIA OBLIGATORIA.

San JULIÁN DE BRIOUDE. M. c. 304.


Martirologio Romano: En Brivet, en el territorio de los arvernios, en Aquitania, san Julián, mártir. La tradición refiere que habiendo ido, por consejo de san Ferreol, a aquel territorio en tiempo de persecución, alcanzó allí la palma del martirio.

Nació en Vienne, en el Delfinado y fue legionario de la Sexta Legio Gallicorum. San Ferreol fue su tribuno, su superior mayor dentro de la milicia romana. Pasado algún tiempo, Julián se bautizó, dejó la milicia y se hizo anacoreta, dedicándose desde entonces a la oración y la penitencia. 
Cuando la persecución de Diocleciano llegó a su punto más alto de virulencia, Julián al sentirse perseguido huyó aterrorizado; no quería la muerte (según otra leyenda, el cónsul residente en Vienne, Crispino, inició la persecución, y fue su amigo san Ferreol, quién aconsejó a Julián que buscase refugio). Durante un tiempo se escondió en casa de una viuda. En este lugar reflexionó sobre su fe y su coraje... se sintió un cobarde incapaz de dar su vida por Cristo. Su conversión fue radical, venció sus temores y se entregó a las autoridades confesándose cristiano; murió decapitado en Brioude. Su cabeza la arrojaron  al río Aller. Unos cristianos recuperaron sus restos y se los llevaron a su antiguo tribuno Ferreol, el cual, viendo el coraje de su antiguo subalterno, confesó también su condición de cristiano. El martirio no se hizo esperar. 
Se dice que es el único Julián que haya padecido martirio, así los demás pueden ser una duplicación. Sus restos fueron enterrados juntos. Su devoción se extendió por todo el Camino de Santiago. 

San ALEJANDRO DE CONSTANTINOPLA. M. 336.


Martirologio Romano: En Constantinopla, san Alejandro, obispo, cuyas apostólicas súplicas, según escribe san Gregorio Nazianceno, lograron vencer al jefe de la herejía arriana.

Alejandro contaba ya con setenta y tres años cuando fue elegido obispo de Constantinopla (317-336) sucedió a san Metrófanes. Combatió el arrianismo. Se dice que participó como presidente en el I Concilio de Nicea, pero parece que no es cierto y que se equivoca con otro Alejandro. Tomó posiciones contra Arrio, que según escribió san Gregorio Nacianceno, lo llamó "jefe de la impiedad". El año 336, Arrio entró triunfalmente en Constantinopla. Llevaba una orden del emperador para que Alejandro le admitiese a la comunión. Se cuenta que el santo patriarca se encerró entonces en la iglesia a orar, junto con Santiago de Nísibis, para que Dios lo iluminara en el momento en que aquel hereje se aproximase a comulgar. Como quiera que haya sido, la víspera de la recepción de Arrio en la iglesia, el heresiarca falleció repentinamente. Los cristianos vieron en ello una intervención divina debida a las oraciones de Alejandro.  
Tenemos pocas noticias de él, se sabe que gozó de un gran prestigio moral y espiritual. Poco después de su elección, el emperador Constantino organizó una reunión de teólogos cristianos y filósofos paganos: pero, como todos los filósofos quisiesen hablar al mismo tiempo, la reunión se convirtió en un desorden. Entonces, Alejandro les aconsejó que eligiesen a los más autorizados de entre ellos para exponer su doctrina. Cuando uno de los oradores estaba en la tribuna, el santo exclamó: "En el nombre de Jesucristo, te mando que te calles". Según se dice, el pobre filósofo perdió el habla hasta que Alejandro se la devolvió. Este prodigio impresionó más a los filósofos que todos los argumentos de los cristianos. 
El antiguo Martirologio decía "Por el poder sus oraciones (las de Alejandro), Arrio, condenado por el juicio de Dios se partió por el medio y le salieron la vísceras". 

San VIVIANO DE SAINTES. M. 460.



Martirologio Romano: En Saintes en Francia, san Viviano, obispo.

Obispo de Saintes en Francia occidental. Protegió a su pueblo durante la invasión de los visigodos. Su festividad se celebra junto a la de su predecesor san Ambrosio. 
Natural de Saintes, su padre era pagano y su madre cristiana. Fue nombrado administrador de la región de Saintes por el emperador Honorio. Abandonó esta vida y se puso a disposición del obispo san Ambrosio de Saintes, que lo ordenó sacerdote, cuando murió Ambrosio, fue elegido para sucederle como obispo de Saintés.
Su episcopado transcurrió en los tiempos difíciles de las incursiones de los godos y le llevaron a defender, de forma directa, a sus fieles. Cuando el rey de los visigodos, Teodorico, invadió la región, acompañó a los prisioneros a Toulouse para apoyarles en su aflicción. Consiguió, tiempo después, el aprecio de Teodorico y consiguió su liberación así como recortes en los impuestos que sus conciudadanos no podían pagar y la ayuda de los visigodos para defenderse de las incursiones de los piratas sajones y para reconstruir la catedral de la ciudad.
En Luzeret, cerca de Argenton-sur-Creuse, hay una iglesia parroquial dedicada a san Viviano donde está representado en una estatua y en una vidriera.

Santa FLORENTINA DE CARTAGENA. (c.550 - c.633).


Martirologio Romano: En Sevilla, en la región hispánica de Andalucía, santa Florentina, virgen, a la que, por su gran conocimiento de las disciplinas eclesiásticas, sus hermanos San Isidoro de Sevilla y Leandro le dedicaron tratados de alta doctrina.

Nació en Cartagena en el seno de una familia hispanorroamana. Hermana de santos Fulgencio, Isidoro y Leandro, que fue su maestro en los estudios clásicos y sagrados y, ella a su vez, fue la formadora de su hermano pequeño san Isidoro. La familia tuvo que ir al destierro (en el 554) en dirección a tierras andaluzas. Ingresó en el monasterio de Santa María del Valle de Écija donde era obispo su hermano san Fulgencio. Fue abadesa de este monasterio, y además tuvo a su cargo otros varios monasterios de la comarca, con un total de mil monjas. 
Sobresalió por su espíritu de penitencia y por su constante atención a las jóvenes que, en gran número, se añadían a las monjas del convento. Para ella y sus religiosas, san Leandro, escribió "La institución de las vírgenes". San Isidoro escribió, por insinuación suya, dos libros sobre la fe cristiana en su relación con los judíos. Tuvo la tentación de dejar el monasterio de Écija y volver a Cartagena con su hermano Fulgencio, pero su hermano Leandro, le disuadió de ello. 
San Leandro le dijo a su hermana: "No quieras irte del tejado en donde la tórtola tiene sus pequeñuelos. Eres hija de la inocencia, del candor, tú precisamente que tuviste a la tórtola por madre (se refiere a la abadesa Turtula). Pero ama mucho más a la Iglesia, tórtola mística que todos los días te engendra para Cristo. Descanse tu ancianidad en su seno, como antaño descansabas y tu ardor mecías en el regazo de la que cuidó tu infancia.
¡Ah, hermana mía querida, comprende si puedes el ardiente deseo que inflama el corazón de tu hermano de verte unida con Cristo!. Tú eres lo mejor de mí mismo. ¡Desgraciado de mí si otro pretendiese despojarte de tu corona! Tu eres delante de Cristo mi baluarte, tú mi prenda querida, mi hostia santa por la que he de merecer salir del abismo de mis pecados...". Fue enterrada junto con su hermano Leandro. 

San EDMUNDO ARROWSMITH. (1585-1628).


Martirologio Romano: En Lancaster, en Inglaterra, san Edmundo Arrowsmith, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, oriundo del mismo ducado, que, después de pasar muchos años entregado al cuidado pastoral en su patria, por ser sacerdote y haber llevado a muchos a la fe católica, con la oposición de los mismos protestantes del lugar, murió en la horca durante el reinado de Carlos I.

Nació en Haydock en el seno de una familia de pequeños propietarios que no aceptaron la religión protestante. Sus padres sufrieron mucho por ser católicos, y él mismo conservaba desde niño el recuerdo de una noche en que tuvo que huir en ropa de dormir, cuando los perseguidores llevaron a sus padres a la cárcel de Lancaster. Ingresó en 1605 en el Colegio de Douai, pero la mala salud le obligó a interrumpir los estudios. Sin embargo, fue ordenado sacerdote en 1612. En 1613 regresó a Inglaterra, donde se dispuso a cumplir con entereza y decisión su vocación misionera. Trabajó en Lancaster y celebraba la misa (en un altar que aún se conserva, procedente de la casa de la familia Burgess en Bolton-le-Sands); sobresalió por su «fervor, entusiasmo y gran discresión». 
Capturado, posiblemente en 1622, fue llevado ante Bridgeman, obispo protestante de Chester, y mantuvo con él y sus ministros una animada discusión. Recuperó su libertad e ingresó en 1623 a los Jesuitas, e hizo el noviciado en la Misión, retirándose a Essex para un retiro espiritual. Fue traicionado por falsos hermanos, y juzgado en Lancaster en 1628, y fue encontrado culpable de alta traición por ser sacerdote jesuita y un «seductor religioso»- Su compañero de prisión, el san Juan Southworth, después también mártir, lo absolvió antes de que el santo fuera ahorcado y descuartizado, durante el reinado de Carlos I, en Lancaster.