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31 de agosto de 2015

San RAMÓN NONATO. (1200-1240).


Martirologio Romano: En Cardona, de Cataluña, san Ramón Nonato, que fue uno de los primeros socios de san Pedro Nolasco en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos.


Se llamaba "Nonato", porque nació en el mismo momento que su madre fallecía. Nació en Portell (Lérida) en el seno de una noble familia. Estaba emparentado con los vizcondes de Cardona; y desde muy joven eligió como madre a María. Su padre le envió a Barcelona para que estudiase y mantuviese relaciones con la burguesía de la ciudad. Pero en lugar de hacer amistad con ricos, se preocupó de los libros y de los pobres. Al enterarse su padre le mandó regresar a Portell y allí le encargó el cuidado de unas ovejas. 
Hacia el 1224 ingresó en la recién fundada Orden de la Merced en Barcelona y allí se entregó en hacer obras de caridad por las calles y en los domicilios particulares; fue ordenado sacerdote. Una antigua biografía nos lo describe así: "Era de caridad incandescente, que amaba las letras y aprovechaba mucho en ellas. De pueblo en pueblo iba llevando la Buena Nueva del Evangelio; todos los caballeros nobles le respetaban; todos los pobres le amaban y todos seguían sus huellas...". No coincidió con san Pedro Nolasco como algunos autores pretenden. Su nombre en los textos aparece como Ramón de Surróns o Ramón de Montfort.
 En 1226, pasó por primera vez a Argel; y al encontrarse con un prisionero que no podía rescatar por carencia de medios económicos, se quedó allí en vez de él, hasta que llegó la suma exigida. Tres viajes más hizo a África, con gran fruto en su predicación apostólica y con gran riesgo. En el último de 1236 volvió a quedarse como rehén, y fue azotado cruelmente y torturado por su predicación, de manera que su cuerpo quedó totalmente mutilado, se dice que le cerraron la boca con un candado. A su regreso a los 36 años, fue nombrado cardenal por el papa Gregorio IX, aunque el prefirió el retiro en su convento. Tenía un gran amor a la Eucaristía. Llamado por el Papa no sobrevivió a sus sufrimientos, y falleció en Cardona, diócesis de Solsona, apenas emprendido su viaje a Roma a causa de unas calenturas. Está sepultado en la ermita de Portell. Su culto fue confirmado por Alejandro VII en 1657. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. 

Beato ANDRÉS DOTTI DE BORGO SANSEPOLCRO. (1256-1315).


Martirologio Romano: En el desierto de Vallucola, en la Toscana, beato Andrés Dotti, presbítero de la Orden de los Siervos de María, entregado a las austeridades y a la contemplación.

Nació en Borgo Sansepolcro (Toscana). Pertenecía a una familia noble, siendo hermano del Conde Dotto Dotti. Criado para ser militar, llegó al grado de capitán de arqueros de la guardia de Felipe el el Hermoso. Andrés creció como muchos otros  nobles de su tiempo, pero siempre se distinguió por su gran piedad tanto como por su valentía en la batalla.  
En  1278, oyendo un sermón de san Felipe Benizzi en la apertura del Capítulo general de su Orden en Borgo, se sintió tan conmovido, por la elocuencia y santidad del predicador, que inmediatamente solicitó ser admitido en la Orden de los Servitas. Fue recibido por el General, y como consecuencia de su piedad y brillantes cualidades, poco después fue ordenado sacerdote.  
Sobresalió principalmente predicando y confesando, y también desempeñó varios cargos importantes en la Orden. Debido a su celo y caridad, ganó para la Orden a gran número de eremitas que vivían en Vallucola. Tuvo varias visiones, y llevó a cabo muchos auténticos milagros. Después de largos años de predicación, se retiró a la soledad de una ermita en Montevecchio, donde finalmente entregó su alma al Señor. Fue enterrado en una iglesia de su ciudad natal. En 1806, el Papa Pío VII, aprobó el antiguo culto.

30 de agosto de 2015

San FIACRO DE BRIE. (610 - c. 670).


Martirologio Romano: En Breuil, también en el territorio de Meaux, san Fiacrio, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria.

Anacoreta irlandés, que se expatrió a Francia, como una forma de hacer penitencia. Junto a su eremitorio, cuyos terrenos se los donó san Farón, obispo de Meaux, erigió un hospital para peregrinos y fundó la abadía de Breuil. Después de su muerte, el  lugar fue un monasterio, que luego se convirtió en un pueblo: Saint-Fiacre-en Brie, cerca de Meaux. La tradición narra que el obispo le habría donado tanto terreno cuanto él pudiera circunscribir en una jornada de trabajo. Otras fuentes dicen que el terreno estaba en un bosque, y que a la llegada de Fiacro todas las plantas florecieron.
Recibió las órdenes sagradas de manos de san Gislenio. Conforme señala la leyenda, tuvo una destreza excepcional en la obtención de apetitosas hortalizas y primorosas flores, cultivadas en su huerta. Una mujer llamada Houpdée, llevada por la envidia al observar los logros obtenidos por Fiacro, no vaciló en acusarle de dedicarse a la hechicería, y san Farón se ocupó del caso, ante quien no tuvo problemas para justificarse. Se dice que Fiacro, durante varios días, permaneció sentado sobre una gran piedra que había frente a la iglesia esperando ser atendido por su superior, piedra que al cabo de un tiempo se reblandeció conservando la huella de los glúteos del santo. A partir de entonces, la leyenda asegura que todo hemorroidario que se ubique sobre la piedra resultará curado de su mal, siempre y cuando no le abandone la fe. Los restos mortales de san Fiacro se conservaron en la capilla del monasterio de St-Fiacre-en-Brie hasta 1568, cuando fueron transferidos a la catedral de Méaux, donde se resguardan hasta el día de hoy.
Durante la Edad Media y Edad Moderna, su popularidad alcanzó grandes cotas, de manera que la reina Ana de Austria, imploró sobre su tumba la protección del delfín Luis XIV, ya que ostentaba el patronazgo contra ciertas enfermedades como las fístulas, hemorroides, sífilis... Sobre todo es conocido porque es el patrón de los jardineros y hortelanos. 

Santa MARGARITA WARD y beatos compañeros. M. 1588.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, santa Margarita Ward, mártir, que, casada, fue condenada a muerte bajo la reina Isabel I por ayudar a un sacerdote y acogió con ánimo alegre el martirio del ahorcamiento en Tyburn. En el mismo lugar, sufrieron juntos a ella el martirio los beatos Ricardo Leigh, sacerdote, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Martin, ingleses, Juan Roche, irlandés, y Ricardo Flower, galés, el primero por ser sacerdote, los otros por dar hospitalidad a los sacerdotes

Noble dama de Congleton en Cheshire. Se hallaba en Londres como dama de compañía de la señora Whitall. Era católica convencida y no dudó en ayudar lo que podía a la causa de los misioneros. Fue detenida por sacar de la cárcel al sacerdote Guillermo Watson, que se estaba volviendo loco por los sufrimientos que padecía en la cárcel de Bridewell. Consiguió la confianza del carcelero, y pudo introducir una cuerda para que huyera el sacerdote, y puesta de acuerdo con el barquero Juan Roche, el padre Guillermo pudo huir, pero al ser la cuerda demasiado corta, hizo ruido y alertó al carcelero, que al ver la cuerda sospechó de Margarita y por ello fue encarcelada. Cargada de cadenas fue apaledada y colgada de las muñecas, sin apoyo en el suelo, tormento que la dejó manca. En 1588, fue llevada al tribunal de Newgate y reconoció que había ayudado a huir al sacerdote, y para que revelara el escondite del sacerdote fue torturada, pero no consiguieron nada. Se le ofreció la libertad si renegaba al catolicismo y pedía perdón a la reina, a lo que se negó también por causa de su conciencia. Fue ahorcada y descuartizada en Tyburn, Londres, por haber salvado a un sacerdote. Aceptó el martirio con ánimo alegre. Con ella fueron martirizados los beatos Ricardo Leigh, sacerdote, y los laicos Eduardo Shelley y Ricardo Martin, ingleses, Juan Roche, irlandés, y Ricardo Flower galés.
Todos ellos fueron beatificaos en 1929 por el papa Pío XI, y Margarita fue canonizada en 1970 por el papa Pablo VI, entre los 25 mártires de Inglaterra y Gales.

Beato EUSTAQUIO VAN LIESHOUT. (1890-1943).


Martirologio Romano: En Belo Horizonte, Brasil, beato Eustaquio (Huberto) van Lieshout, sacerdote profeso de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María.

Nació en Aarle-Rixtel (Países Bajos), en el seno de una familia campesina muy católica. Se llamaba Humberto. Pronto sintió la vocación sacerdotal. Había leído la biografía del padre san Damián de Veuster, decidió entrar en la Congregación de los Sagrados Corazones, haciendo su profesión temporal en 1915 y tomó el nombre de Eustaquio. Fue ordenado sacerdote en 1909. Ejerció el ministerio en su patria durante 5 años... Estuvo dos años en Maasluis en el servicio pastoral a los obreros del cristal que eran valones de lengua francesa y se había refugiado en Holanda. Con ello demostró un gran celo apostólico, que fue reconocido por el Estado belga, el cual lo condecoró por sus servicios a esas minorías.
En 1925 llegó  a Brasil. Trabajó como misionero durante 18 años: Agua Suja, Poá, Säo Paolo.... En todos fue párroco, se dedicó plenamente a sus feligreses y trató de atenderles tanto física como espiritualmente. Su empeño por mejorar las condiciones humanas y religiosas de aquellas poblaciones dio buenos frutos. Especialmente se dedicó a los pobres y enfermos, produciéndose sus famosas curaciones por intercesión de san José, que le acarrearon no pocos problemas con las autoridades civiles y sus propios superiores. Tuvo que esconderse de las multitudes que iban a buscarlo. También se dedicó, de forma especial al confesionario, desvelándosé como un gran confesor, que tuvo que exigir turnos, por el gran don que poseía. 
Atendiendo a un enfermo de tifús exantemático, él mismo contrajo esta enfermedad, de la cual murió en Belo Horizonte. Fue beatificado en Belo Horizonte (Brasil), el 15 de junio de 2006 por Benedicto XVI.

29 de agosto de 2015

San MEDERICO DE AUTUN. M. c. 700.


Martirologio Romano: En París, en Neustria, san Mederico, presbítero y abad de Autun, que vivió en un paraje retirado, cerca de la ciudad.

Natural de Autun, a los 13 años ingresó en la abadía benedictina de San Martín. En él había cincuenta y cuatro monjes, cuya fervorosa vida regular era la edificación de toda la región. En tan buena compañía, Mederico progresó en la virtud y la escrupulosa observancia de la regla. Elegido abad muy contra su voluntad, precedió con el ejemplo a sus súbditos, ya que era el primero en el cumplimiento del deber.  La fama de su santidad atrajo sobre él las miradas de los hombres. Pronto empezaron a acudir gentes de todas partes a consultarle. Como ello le acarrease demasiadas distracciones y tentaciones de vanidad, el santo renunció a su cargo y se retiró durante algún tiempo al bosque y vivió como ermitaño en una celda cercana a Paris, en el lugar donde hoy existe la iglesia de Saint-Merry. 
Pero el pueblo no tardó en descubrir su retiro y una enfermedad le obligó a retornar al monasterio. Ahí pasó algún tiempo, edificando y ayudando a sus hermanos a progresar en la virtud. Murió en París, durante una peregrinación que realizaba en compañía de su discípulo san Frodulfo a las tumbas de san Dionisio de París y san Germán de Auxerre. Se estableció en una pequeña celda contigua a la capilla de San Pedro, en el norte de la ciudad. Al cabo de dos años y nueve meses de una penosa enfermedad, que soportó con admirable paciencia, murió apaciblemente.

Beatos JUAN DE PERUGIA y PEDRO DE SASSOFERRATO. M. 1228.


Martirologio Romano: En Valencia en España, beatos mártires Juan de Perugia, sacerdote, y Pedro de Sassoferrato, religioso, ambos de la Orden de los Menores, que por predicar la fe entre los moros de Valencia fueron decapitados, por orden del rey, en la plaza pública, recibiendo la palma del martirio

Juan nació en Perugia, y era sacerdote y Pedro, nació en Sassoferrato, y era un hombre maduro. Los dos fueron a Asís, atraídos por la fama de santidad y forma de vida de Francisco, y se hicieron franciscanos. En el 1216, después de un capítulo general, san Francisco envió a un grupo de frailes a predicar en tierras cristianas. A España envió a su primer compañero, Bernardo de Quintavalle, acompañado de un grupo de hermanos entre los que se encontraban Juan y Pedro. En España, a nuestros dos santos les correspondió la predicación del reino de Aragón: trabajaron en una zona entre Teruel y Valencia. 
Sus primeros trabajos en Teruel fue el cuidado de los enfermos y leprosos en el hospital, servicio a los pobres e intensa vida de oración. Con las licencias debidas para fundar un convento en la ermita de San Bartolomé, edificaron dos cabañas y cavaron un pozo para abastecerse de agua y regaban la pequeña huerta que cultivaban. Una vez que se familiarizaron con la lengua empezaron a predicar en las plazas de los pueblos de la comarca. Cuidaron de forma especial la catequesis con los niños. 
Para los primeros días del mes de mayo de 1220, fray Juan Parente, ministro especial de la Orden para España, convocó un capítulo provincial en Zaragoza, y allí acudieron Juan y Pedro, que se encontraban en Teruel. Al final del capítulo obtuvieron el permiso para predicar a los musulmanes de Valencia. A pesar de que los musulmanes habían asaltado el barrio cristiano de Valencia, Juan y Pedro se presentaron en la ciudad en 1228. Predicaron el evangelio sin esconderse, hasta que el rey Zeyt Abuzeit, les mandó detener. Fueron capturados en una mezquita de Valencia y, atados a unos cipreses fueron sometidos a toda clase de tormentos y porque rechazaron apostatar, fueron decapitados en la céntrica plaza de “la Higuera”. Los cristianos recogieron sus cuerpos y los sepultaron en la iglesia de San Vicente de la Roqueta, y luegon trasladados a Teruel. Estan enterrados en la actual iglesia de San Francisco. Son copatronos de la diócesis de Teruel. Fueron beatificados en 1783 por el papa Clemente XI. 

Beato CONSTANTINO FERNÁNDEZ ÁLVAREZ. (1907-1936).


Martirologio Romano: En Valencia, en España, beato Constantino Fernández Álvarez, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, en el tiempo de la persecución, llevó a cabo su prueba por la fe.

Nació en La Vecilla de Curueño (León). En 1917 ingresó en la Escuela Apostólica de Solsona (Lérida). En 1924 fue trasladado al Convento de Predicadores de Valencia para continuar la carrera eclesiástica en el Estudio General de la Provincia con clara inteligencia e inclinación al estudio. Fue ordenado presbítero en 1929, y acabada la carrera eclesiástica es destinado al Pontificio Ateneo "Angelicum" de Roma donde obtuvo el Doctorado en Teología y allí ejerció la docencia. Regresó a Valencia dedicado a la enseñanza de la teología Moral y al apostolado de la pluma.
Unos días antes de estallar la revolución estaba en su pueblo natal y se empeñó en regresar a Valencia donde llegó el día 16 de julio. El 19 por la tarde abandonó el Convento y se refugió en un piso de una familia amiga. Pero fue detenido y llevado a la cárcel Modelo. Allí, el 29 de agosto hacia las once de la noche lo mataron.
Sus restos fueron depositados en la cripta lateral del altar de Santo Domingo en la Basílica San Vicente Ferrer de Valencia. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.

Beato FRANCISCO MONZÓN ROMEO. (1912-1936).


Martirologio Romano: En la localidad de Híjar, cerca de Teruel, en España, beato Francisco Monzón Romeo, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, durante la misma persecución, confirmó con la propia sangre su fidelidad para con el Señor.

Nació en Hijar, Teruel. Llegado a la adolescencia, 1925, ingresa en la Escuela Apostólica de Calanda. Toma el hábito en Valencia en 1928. Estudia teología en Valencia y en Salamanca donde es ordenado sacerdote en 1936.
Estando de vacaciones en compañía de sus padres y hermanos le sorprende la persecución antirreligiosa. Vaga por los campos de su pueblo y un hermano suyo de 13 años, Miguel le lleva leche caliente todos los días. Un grupo de milicianos se presenta en casa de sus padres y apuntando uno de ellos con el fusil a su madre, decía: "diga usted dónde está su hijo, o le disparo". La madre no dijo nada. Horas después vuelven a la carga ante sus padres asegurándoles que a su hijo, si se entregaba, no le pasaría nada. Su padre les acompaña a buscarlo y... le apresan.
Hacia las seis y media de la tarde del 29 de agosto le invitan a dar un paseo en coche y llegados a la altura del campo de fútbol se paran y mientras desciende le disparan varias veces en la sien. Cuando lo sacaron en el coche dijo: «Dios mío, Jesucristo derramó su sangre por mí, y ahora yo la derramaré por él».
Los familiares del Padre quieren recuperar el cadáver pero no se lo permitieron. Lo entierran en una fosa común. Actualmente sus restos están en Zaragoza. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.

28 de agosto de 2015

Beatos GUILLERMO DEAN y 7 compañeros. M. 1588.


Martirologio Romano: En Londres en Inglaterra, beatos Guillermo Dean, sacerdote, y siete compañeros, mártires, que, bajo la reina Isabel I, en el mismo día, pero en distintos lugares de la ciudad o en las cercanías, por el reino de Dios padecieron el martirio con el ahorcamiento

Sus nombres son: Guillermo Gunter, Roberto Morton, Tomás Holford y Jaime Claxton, presbíteros; Tomás Felton, clérigo de la Orden de los Hermanos Menores; Enrique Webley y Hugo More, seglares. 
Guillermo Dean nació en Linton of Craven, Yorkshire, (Inglaterra). Era hijo de padre católico, que, como criado del noble católico Ricardo Norton, siguió a su señor al destierro a que fue condenado junto con toda la familia. Pero, el joven Guillermo se quedó en Inglaterra.Vino entonces su periodo anglicano. Alejado de su padre y sometido a otras presiones sociales, se hizo anglicano, y fue ordenado pastor regentando la parroquia de Monk Fristone.
Pero su amistad con el beato Tomás Alfield lo llevó a la conversión al catolicismo y fue ordenado sacerdote en Reims en el 1587. Nada más volver a Inglaterra fue arrestado por ser sacerdote católico. Sometido a tortura, declaró los sitios donde había dicho misa y las personas que habían asistido. Se arrepintió de su debilidad y lloró amargamente durante los tres años que estuvo preso en Newgate y Clink. En 1585 fue condenado al destierro. De regreso a Inglaterra, fue detenido de nuevo y enviado a la carcel de Gatehouse. Vista su causa fue condenado y ejecutado a la salida de Londres en Mile End Green. 

Guillermo Gunter nació en Raglan, Monmoutshire, (Gales) hacia 1555. Estudió en Reims y allí recibió la ordenación sacerdotal en el 1587. Regresó a Inglaterra y en apenas unos meses pudo administrar los sacramentos a los católicos ocultos, y convertir a algunos anglicanos. En 1587 fue descubierto y encarcelado en Newgate. Un año más tarde comparecía ante el tribunal que lo condenaba como traidor por ser sacerdote ordenado en el extranjero y propagar el catolicismo. Pidió que se le juzgara sin jurado, sin duda para evitar que nadie tuviera que condenarlo a mala conciencia, y se le otorgó lo que pedía, siendo condenado por el doble motivo de haber permanecido en el reino siendo sacerdote ordenado en el extranjero y de haber reconciliado a compatriotas suyos con la Iglesia católica. Fue ahorcado y descuartizado en Holywell Lane, Shoredith, al norte de Londres.

Roberto Morton nació en Bawetry en York en 1547. En 1568 dejó Inglaterra y pasó tres años con su tío Nicolás Morton en Roma. Comenzó los estudios sacerdotales en Douai en 1573, pero al año siguiente murió su padre y él volvió a Inglaterra, y contrajo matrimonio con Úrsula Thurland. Ambos vendieron sus propiedades y decidieron salir del reino inglés pero fueron encarcelados en Gatehouse. Era el año 1578. Como había estado con su tío en Roma al tiempo que se preparaba la excomunión de la reina Isabel, fue rigurosamente interrogado por el obispo de Londres, lo que le hacía a él muy sospechoso, pero pese a ello consiguió la libertad. Posteriormente su esposa murió. 
Decidió entonces ir a Roma, donde ingresó, en abril de 1586, en el Colegio Inglés. El 14 de junio del año siguiente era ordenado sacerdote en Reims. Marchó a Inglaterra, y nada más llegar fue descubierto y arrestado, encarcelado en la cárcel de Newgate, donde se encontró al seminarista el beato Hugo More, con el que padeció martirio en Lincoln's Inn Fields en Londres. Fue ahorcado y descuartizado. 

Tomás Holford nació en Aston, Cheshire, en 1541, en el seno de una familia anglicana; fue maestro en Herefordshire en la casa de unos señores de Home Lacy, donde abrazó la fe católica, después de conocer al sacerdote Richard Davis. Después de estudiar en Reims, fue ordenado sacerdote en el 1583 en Laon.
Vuelto a Inglaterra, bajo los nombre supuestos de Acton y Bude, pudo escapar de sus perseguidores dos veces, en 1584 y en 1586, siendo arrestado poco tiempo después. Pero cuando lo trasladaban a una cárcel de Londres logró escaparse, refugiándose en el castillo de Uxedon con su amigo Richard Bellamy. 
Trabajó en Cheshire y el Gloucestershire, rehuyendo siempre Londres donde las pesquisas eran más firmes. Pero en una visita a Londres, donde decía misa en casa de san Esvituno Wells, fue sorprendido y arrestado. Pocos días después fue juzgado y condenado a muerte. El que lo delató fue a la cárcel a pedirle perdón, que Tomás se lo concedió. Fue ahorcado y descuartizado en Clerkenwell.

Jaime Claxton, cació en Yorkshire, hacia el 1555. Estudió en Reims, y fue ordenado sacerdote en el 1582 en Soissons. Marchó a Inglaterra donde hizo su apostolado, y en 1585, dos años más tarde, ya estaba preso, y al cabo de un año fue juzgado y condenado a destierro perpetuo.
Pero regresó a Inglaterra para continuar su labor pastoral. Fue arrestado y encarcelado en Marshalsea. En el juicio fue condenado como traidor. Su compañero de martirio fue un joven novicio de la Orden de los minimos, beato Tomás Felton, hijo del mártir beato Juan Felton. Fueron ahorcados y descuartizados en Isleworth en Londres.

Tomás Felton nació en Bermondsey en 1568, hijo del beato Juan Felton, que fue martirizado en 1570. Educado con mucho esmero por la familia Lowell que lo había acogido, ingresó en el colegio inglés de Reims y en 1583 recibió la tonsura clerical y las órdenes menores. Pero se decidió por la vida religiosa e ingresó en la Orden de los Mínimos, cuya regla, como es sabido, es muy austera y ello trajo consigo que el joven enfermara, por lo que decidió volver a Inglaterra a restablecerse. Cuando ya se sentía mejor, mientras embarcaba para volver al continente, fue arrestado por los espías de la corona y llevado a la cárcel de Brideweil, donde pasó los dos años siguientes. Pasado este tiempo, su tía, la señora Blount, logró su libertad, lo que fue aprovechado por él para intentar de nuevo la salida de Inglaterra, siendo nuevamente arrestado y encarcelado, y esta vez fue su antigua bienhechora lady Lowell la que consigue su liberación, estando ella también recluida por causa de la religión en la cárcel de Fleet. Pero pocas semanas más tarde otra vez estaba preso en Bridewell. Esta vez hubo de padecer ayunos y tormentos pues lo tuvieron tres días y tres noches en la tortura llamada «Little ease» y no le daban sino un poco de pan y agua, porque se quería de él la lista de los sacerdotes que trabajaban en Inglaterra. El joven se mantuvo firme y no delató a nadie. Lo pusieron también a moler en un molino. Fue llevado por la fuerza a la capilla de Bridewell para que asistiera al culto anglicano pero él se tapó los oídos con los dedos. Entonces le ataron las manos a la silla baja en que lo tenían sentado, pero él dio tantas patadas en el pavimento e hizo tanto ruido con la boca que era imposible oír lo que el ministro decía. Se negó en absoluto a cambiar de religión. 
Juzgado en la sesión de juicio de Newgate del 26 de agosto de 1588, fue condenado a muerte. Se le preguntó si estaba de parte de la reina o del papa y de España, y él dijo que estaba de parte de Dios y de su país. Fue sacado para la ejecución junto con el beato Jaime Claxton. Rechazó la gracia que se le hacía poco antes de salir para la ejecución porque contenía condiciones inaceptables. Fue ahorcado y descuartizado. Su hermana, la señora Francés Salisbury, escribió una narración de su martirio.

Enrique Webley era un seglar originario de Gloucester, del que se sabe que había sido protestante pero se había convertido al catolicismo y había sido amigo del beato Guillermo Dean, y lo había apoyado en su apostolado. En abril de 1586 con otros cuatro compañeros intentó marchar en un barco a Francia, pero él y sus compañeros fueron arrestados en el puerto de Chichester cuando ya estaban a bordo, y llevados a Marshalsea. Se le calificó de persona pobre e ignorante pero astuto y despierto. Juzgado el 26 de agosto de 1588 y acusado de traición, fue ejecutado con Guillermo Dean en Mile End Green.

Hugo More nació en Grantham (Inglaterra) en 1565, y era hijo de un gentilhombre anglicano; estudió en Broadgates Hall y en Gray's Inn en Oxford, donde conoció al jesuita Tomás Stephenson que le llevó al catolicismo en 1585. Cuando su padre lo supo lo desheredó. Estudió en el seminario de Reims, pero dos años más tarde una enfermedad le obligó a dejar el seminario y volver a Inglaterra, sin por ello renunciar a su vocación sacerdotal. No hizo más que llegar a Londres en 1587, cuando fue arrestado con la acusación de haberse hecho católico y haber ingresado en un seminario extranjero. Juzgado y condenado se le ofreció la libertad a cambio de volver al anglicanismo, a lo que se negó rotundamente. Compartió cárcel con el beato Roberto Morton en Newgate, y con él sufrió martirio. Fue ahorcado y descuartizado en Lincoln's Inn Fields en Londres. 

San EDMUNDO ARROWSMITH. (1585-1628).


Martirologio Romano: En Lancaster, en Inglaterra, san Edmundo Arrowsmith, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, oriundo del mismo ducado, que, después de pasar muchos años entregado al cuidado pastoral en su patria, por ser sacerdote y haber llevado a muchos a la fe católica, con la oposición de los mismos protestantes del lugar, murió en la horca durante el reinado de Carlos I.

Nació en Haydock en el seno de una familia de pequeños propietarios que no aceptaron la religión protestante. Sus padres sufrieron mucho por ser católicos, y él mismo conservaba desde niño el recuerdo de una noche en que tuvo que huir en ropa de dormir, cuando los perseguidores llevaron a sus padres a la cárcel de Lancaster. Ingresó en 1605 en el Colegio de Douai, pero la mala salud le obligó a interrumpir los estudios. Sin embargo, fue ordenado sacerdote en 1612. En 1613 regresó a Inglaterra, donde se dispuso a cumplir con entereza y decisión su vocación misionera. Trabajó en Lancaster y celebraba la misa (en un altar que aún se conserva, procedente de la casa de la familia Burgess en Bolton-le-Sands); sobresalió por su «fervor, entusiasmo y gran discresión». 
Capturado, posiblemente en 1622, fue llevado ante Bridgeman, obispo protestante de Chester, y mantuvo con él y sus ministros una animada discusión. Recuperó su libertad e ingresó en 1623 a los Jesuitas, e hizo el noviciado en la Misión, retirándose a Essex para un retiro espiritual. Fue traicionado por falsos hermanos, y juzgado en Lancaster en 1628, y fue encontrado culpable de alta traición por ser sacerdote jesuita y un «seductor religioso»- Su compañero de prisión, el san Juan Southworth, después también mártir, lo absolvió antes de que el santo fuera ahorcado y descuartizado, durante el reinado de Carlos I, en Lancaster. 

San JUNÍPERO SERRA. (1713-1784).


Martirologio Romano: En Monterrey, en California, beato Junípero (Miguel) Serra, Apóstol y Paladín de California, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que pasó por muchas dificultades y pesares predicando el Evangelio entre las tribus todavía paganas de aquella región, en su propia lengua, y defendió con gran valentía los derechos de los pobres y de los humildes.

Nació en Petra, Mallorca. Se llamaba Miguel José. Hijo de agricultores, desde niño comenzó a frecuentar el convento de San Bernardino de los Menores de los franciscanos menores. En 1730 ingresó en la Orden en Palma de Mallorca y asumió el nombre de Junípero. Enseñó Filosofía en el Colegio Real de San Francisco de Palma; se doctoró en Teología y fue profesor en la universidad Lulliana, al mismo tiempo que ejercitaba un intenso apostolado. 
Ordenado sacerdote partió para América en la expedición franciscana que salió de Cádiz en 1749, en un barco inglés que, después de muchos incidentes, llegó a Vera Cruz (Méjico). Hizo a pie el largo trayecto desde Vera Cruz a la ciudad de Méjico, junto al padre Francisco Palou. De tanto andar, se le abrió una llaga en la pierna que le acompañó toda su vida (algunos dicen que durante el viaje le mordió algo venenoso); con ella anduvo después miles de kilómetros. En Méjico estuvo trabajando durante 18 años en el Colegio de San Fernando, que era el centro desde donde se irradiaba toda la labor misionera.
Trabajó primero en las misiones de Sierra Gorda, donde aprendió la lengua pame de los indios para hacerse entender mejor. Levantó una iglesia y organizó la vida de las comunidades indígenas. Fue destinado a Texas, entre los apaches, pero nunca llegó a este destino, por razones políticas del momento y estuvo en Méjico esperando. Pero su labor se desarrolló sobre todo en California, (después de la supresión de los jesuitas por Carlos III) donde realizó la gran empresa evangelizadora al sustituir los franciscanos a los misioneros jesuitas, fray Junípero fue el encargado de esta misión. En 1769, a sus 56 años, fundó la primera misión: San Diego de Alcalá, luego Monterrey, San Francisco, Santa Mónica, San Luis Obispo, Santa Clara, Santa Bárbara, Nuestra Señora de Los Ángeles (la futura ciudad de Los Ángeles)... Y así, hasta nueve misiones durante 15 años. Muchas veces se vio atacado por los indios cuando acababa de implantar una misión. Tres veces le quemaron las iglesias recién estrenadas. Pero la acción de Junípero iba reduciendo los recelos de los nativos, a quiénes había ido a evangelizar, y que mataron a algunos misioneros. También tuvo que luchar contra los intereses políticos de los gobernadores y del virrey de Nueva España. Junípero quería la paz, y que los nativos aprendieran la doctrina en su propia lengua, sin necesidad de que se les obligase hablar castellano, como quería la política de la época. En aquella durísima tarea que se impuso no faltaron detalles que luego han dado pie a una leyenda negra en torno suyo. La noche en que se estaba muriendo caminó hasta la capilla de la Comunión en Monterrey. 
En 1931 llegaba al Capitolio de Washington, la estatua de fray Junípero, colocada en la Galería de la Fama entre los próceres y héroes de cada uno de los Estados, California, le eligió a él. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.

Beato ALFONSO MARÍA MAZUREK. (1891-1944).


Martirologio Romano: En la ciudad de Nawojowa Góra, en Polonia, beato Alfonso María Mazurek, carmelita presbítero y mártir, que durante la guerra, por su confesión cristiana, recibió la muerte a manos de los invasores de su patria

Nació en Baranówka (Lublin), Polonia. En 1908 recibió el hábito carmelitano en Wadowice, con el nombre de Alfonso María del Espíritu Santo. En Viena (Austria) recibe la ordenación sacerdotal el 16 de julio de 1916.
Conocido por sus dotes organizativas y, estimado como educador de la juventud, fue hasta 1930 prefecto y profesor en el Seminario Menor de Wadowice. Elegido, en 1930, Prior del convento de Czerna, cumplió este oficio hasta la muerte, a excepción del trienio 1936-1939, durante el cual fue ecónomo del mismo convento. Organizó particulares devociones conforme al carisma del Carmelo y se dedicó a la dirección del coro del Carmelo Seglar.
Al acercarse el fin de la segunda guerra mundial, se incrementaron notablemente la hostilidad de los nazistas y sus represalias en Polonia., El 28 de agosto de 1944, a los 53 años, es asesinado martirialmente. Murió en Nawojowa Góra (Krzeszowice). Fue beatificado el 13 de junio de 1999 por el papa Juan Pablo II.

27 de agosto de 2015

Beato ROGERIO CADWALLADOR. (1566-1610).


Martirologio Romano: En Leominster, en Inglaterra, beato Rogerio Cadwallador, presbítero y mártir. Había sido ordenado en Valladolid, en España, e, insigne por su ciencia, ejerció su ministerio clandestinamente durante dieciséis años en su patria y, finalmente, condenado por el hecho de ser sacerdote, en tiempo del rey Jacobo I fue ajusticiado después de crueles torturas.

Nació en Stretton Sugwas (junto a Hereford), hijo y heredero de un hacendado labrador. Desde la infancia deseaba ser sacerdote y obtuvo licencia de su padre para pasar a Reims, desde donde, siendo diácono, pasó al colegio inglés de Valladolid, y allí recibió el presbiterado. En 1594 volvió a Inglaterra y se estableció en su condado natal, con el nombre de Rogers, y durante dieciséis años realizó una intensa labor pastoral con gran celo y dedicación, provocando muchas conversiones entre los trabajadores y gente del pueblo. Persona muy instruida, manejaba muy bien el griego.
Cuando pareció que a partir del 5 de noviembre de 1602 la reina Isabel I estaba dispuesta a llegar a cierto género de tolerancia con los católicos, Rogerio fue uno de los llamados «sacerdotes apelantes» dispuestos a reconocer como legítima a la Reina (30 de enero de 1603) y a obedecerla en todos los asuntos temporales y a oponerse a cualquier conspiración contra ella o invasión de su reino. Pero los apelantes no dejaron de señalar que ellos reconocían como cabeza de la Iglesia al obispo de Roma y esto por derecho divino, y que estaban dispuestos a defender esta fe al precio de sus vidas. Trece eminentes sacerdotes seculares, entre ellos Rogerio, presentaron el documento, pero sus diputados fueron apresados y la campaña anticatólica prosiguió.
Ninguno de los firmantes fue perseguido o llevado a la muerte mientras vivió Isabel. Llegado al trono Jacobo I, pareció que iba a ser tolerante con los católicos, pero tras la llamada «Conspiración de la pólvora», no sólo se ajustició a los conspirados, sino que se endurecieron de nuevo las políticas anticatólicas. En 1606 se quiso imponer el llamado «Oath of allegiance» que obligaba a los católicos a condenar como impía y herética la pretensión de que un monarca depuesto por el papa podía ser depuesto o asesinado. Aunque algunos prestaron el juramento, la mayoría lo rechazó y el papa Paulo V lo condenó. Rogerio continuó su labor pastoral en secreto hasta que en Pascua de 1610 fue detenido en casa de una señora católica. Interrogado, reconoció ser sacerdote, y discutió los asuntos de religión con el obispo de Hereford, Robert Bennet. Se negó a jurar el “Oath of allegiance” y fue enviado a la cárcel de Hereford encadenado. En la cárcel se deterioró mucho su salud. Cuando se le sacó para ser ejecutado se le ofreció repetidamente la vida y la libertad si prestaba el juramento. Él se negó. Fue ejecutado por ahorcamiento y descuartizamiento en Leominster, el 27 de agosto de 1610. El papa Juan Pablo II lo beatificó el 22 de noviembre de 1987.

Beato FRANCISCO DE SANTA MARÍA y 14 compañeros. M. 1627.


Martirologio Romano: En Nagasaki, en Japón, beatos Francisco de Santa María, presbítero de la orden de los Hermanos Menores, y sus catorce compañeros, mártires, que por orden del gobernador de la ciudad sufrieron el martirio en odio al nombre cristiano

Martirio del B. Bartolomé Laurel
Nació en Montalbanejo (Cuenca). Muy joven entró en la Provincia de San José de los franciscanos descalzos, en la que hizo la profesión religiosa y fue ordenado sacerdote. Se ofreció para ir a las misiones y en 1609 marchó a Filipinas, donde trabajó con mucho celo por la conversión de los nativos y la salvación de las almas.
  Llevaba ya 14 años en Filipinas cuando se le propuso la posibilidad de pasar a Japón, pese a que estaba vigente la persecución y se corría un gran peligro. Hay que decir por tanto que incluyendo la perspectiva del martirio es como el P. Francisco de Santa María se ofreció para ir a Japón, a donde marchó acompañado del beato hermano Bartolomé Díaz “Laurel”. Desembarcaron ambos religiosos en una playa próxima a Nagasaki y como no tenían asignado un puesto de misión fijo, lo primero que hicieron fue enterarse de qué comunidades estaban más desasistidas, pues era su intención cubrir los puestos más abandonados religiosamente a causa de la persecución. Su vida fue, pues, itinerante, y ciudades, aldeas, caminos y bosques, altas montañas y ríos fueron los sitios por donde ambos misioneros hubieron de pasar continuamente. Tenían los misioneros la consigna de no exponer las vidas sino reservarse para poder ejercer el apostolado, ya que el martirio dejaba sin obreros el campo evangélico. Como la búsqueda policial arreciaba más, en algunas ocasiones se vieron los misioneros obligados a vivir en los bosques, únicos sitios de mayor seguridad, albergándose en pobres cabañas y pasando grandes privaciones. Pronto tuvieron una estimable compañía: un joven cristiano japonés que se había unido a ellos, profesaría, ya preso, en la Orden franciscana y se convirtió en su guía y mentor, con la garantía de pasar muy inadvertido por ser nativo. Se trataba del beato Antonio de San Francisco, que morirá mártir con sus dos compañeros. Así pasaron cuatro años de intensa y fecunda labor apostólica.
 En la primavera del año 1627 estaban en la casa del beato Gaspar Vaz el P. Francisco y el Hno. Laurel junto con un grupo de cristianos para celebrar allí la eucaristía. Un apóstata se enteró y avisó a la policía. Ésta llegó con presteza y rodeó la casa, y todos hubieron de entregarse. No estaba fray Antonio, pero al enterarse de la detención acudió a declarar su cristianismo y quedó igualmente preso. Fueron todos llevados a la cárcel y allí se dedicaron a la oración, animándose mutuamente a permanecer firmes en la fe. Juzgados, se les condenó a muerte.
 Además de los ya mencionados eran: María Vaz, Luis Soyeman, Francisco Cufioye, Tomás Wo Yinyemon, Lucas Kiiemon, Miguel Kizaiemon, Martín Gómez de Facato, Francisco Curobioye, Cayo Yiyeimon, María Magdalena Kiota y Francisca Bizzoca Pinzokera. Fueron trasladados a la prisión de Nagasaki, donde sufrieron toda clase de penalidades. Una parte del grupo fueron degollados y la otra parte quemados vivos a fuego lento.

San DAVID LEWIS. (1616-1679).


Martirologio Romano: En la ciudad de Usk, en Gales, san David Lewis, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que, ordenado sacerdote en Roma, celebró ocultamente los sacramentos en su patria durante más de treinta años y prestó ayuda a los pobres, hasta que en el reinado de Carlos II fue ahorcado por ser sacerdote.

Nació en Abergavenny, de padre anglicano y madre católica, fue educado en la fe del padre; fue educado en la Royal Grammar School. Su inclinación era la abogacía y a los 16 años entró en el Middle Temple. Se colocó como tutor del hijo del conde de Savage, y en calidad de tal viajó al extranjero. Después de un viaje a París se convirtió al catolicismo. Muertos sus padres, se marchó a Roma, donde ingresó en el colegio inglés (1638), y se ordenó sacerdote en 1642. En 1645, estando todavía en Roma ingresó en la Compañía de Jesús. Hecho el noviciado y la profesión religiosa es enviado en 1646 a la misión inglesa, pero para ser llamado enseguida de nuevo a Roma, donde se le da el cargo de director espiritual del Colegio Inglés. 
En 1648, y a petición propia, vuelve a Gran Bretaña y se establece en Cwm, Llanrothal, aquí trabajó como misionero a lo largo de 31 años, usó el alias de «Charles Baker», realizando una labor admirable, trayendo de nuevo a la fe a los caídos, fortaleciendo a los débiles, no importándole los peligros, soportando dificultades con ánimo entero, y mostrando tal caridad con los pobres que se ganó el nombre de «Tady Plodion», es decir el «padre de los pobres».  
En 1678 estalló el escándalo de la llamada «conspiración papista», denunciada por Titus Oates, y aunque finalmente resultó ser falsa, se hizo muy espesa la persecución contra los católicos. El P. David se escondió en Llanfihangel Llantarnam, pero unos católicos apóstatas lo denunciaron y fue arrestado el 17 de noviembre de 1678 justo cuando se disponía a decir misa. Llevado a Aberganny, fue luego encerrado en la cárcel de Monmouth, donde estuvo hasta mediados de enero de 1679, en que fue llevado a la de Usk. En el juicio de marzo compareció ante el juez sir Robert Atkins, ante el cual una testigo declaró haberle visto ejercer el ministerio sacerdotal católico. Fue entonces condenado a muerte. 
La ejecución tuvo lugar en Usk, frente a donde está ahora la iglesia de San Francisco Javier. El mártir se dirigió a los presentes y confesó ser católico, sacerdote y jesuita, y dijo que como se le condenaba por haber dicho misa y administrado los sacramentos, él moría por la causa de la religión. Exhortó a todos a ser firmes en la fe, frecuentar los sacramentos, sufrir con paciencia las aflicciones y persecuciones y perdonar a los enemigos. La gente se quedó tan conmovida con estas palabras que empezó a tirar piedras al verdugo, el cual se marchó, siendo sustituido por otro. Sus últimas palabras fueron: «Dulce Jesús, recibe mi alma». Fue entonces ahorcado y descuartizado. Fue canonizado el 25 de octubre de 1970 por el papa Pablo VI.

Beato DOMINGO DE LA MADRE DE DIOS BARBIERI. (1792-1849).


Martirologio Romano: En Reading, en Inglaterra, beato Domingo de la Madre de Dios Barberi, presbítero de la Congregación de la Pasión, que, buscando con empeño restablecer la unidad de los cristianos, llevó a muchos al seno de la Iglesia católica.

Natural de Viterbo. En su obra “Arcana verba” nos describe la historia de su vocación religiosa. Era hijo de campesinos muy pobres, y un día estando en oración, sintió que Dios le destinaba a la vida religiosa para predicar el Evangelio, pero no solamente a los católicos, sino que su misión tenía un fuerte contenido ecuménico.
Ingresó en los pasionistas de Vetralla y fue ordenado sacerdote en 1818 no sin grandes dificultades, sobre todo porque no tenía suficientes conocimientos culturales. Fue profesor de Teología y Filosofía y durante su noviciado en 1814 tuvo otra visión, de que su destino sería el norte de Europa, y que llegaría a ser sacerdote. Fue destinado a Bélgica, y desde allí tuvo fuertes contactos con el “Movimiento de Oxford”, movimiento religioso formado por teólogos anglicanos que buscaban dónde estaba la verdadera iglesia de Jesucristo. Su jefe era John Henry Newman. A lo largo de tres años, Domingo mantuvo contanto con este movimiento, como único lazo de unión entre la Iglesia católica y la anglicana.
Mantuvo contactos con Newman, y le envió su obra “El lamento de Inglaterra”, y fue invitado a ir a Littlemore. Fue nombrado jefe de la misión pasionista inglesa en 1841; trabajó hasta su muerte en Reading. Iba sólo con sandalias, habló a los obreros, se pateó las calles y soportó los insultos y los maltratos, sin un lamento; todo esto conmovió a el cardenal Newman, importante personaje de la iglesia anglicana, que fue fruto de su apostolado. Hubo más conversiones de sacerdotes anglicanos, y fue gran impulsor del ecumenismo. Murió en Reading, en la misma pobreza en la que había vivido. Está enterrado en el convento pasionista de Sutton, Saint Hellens. Fue beatificado por Pablo VI el 27 de octubre de 1963.

26 de agosto de 2015

San VÍTORES. M. c. 743-960.


Martirologio Romano: En Cesarea de Mauritania, san Vítores, mártir, que, según la tradición, condenado a muerte, fue crucificado en sábado.

Según su pasión compuesta en el siglo XV era un sacerdote español martirizado por los moros en el siglo IX o X, en Baeza y en otros lugares de Castilla, por ayudar a los cristianos perseguidos. Con él fueron decapitados Alejandro y Mariano. 
El “Breviario Burgense” del año 1538 dice así: Nació Vitores en Cerezo, de la Diócesis de Burgos: y después de instruirse en las sagradas letras, y haber servido algún tiempo en el ministerio Sacerdotal, se retiró a la soledad de Oña, huyendo de las vanidades del mundo. Vivió allí siete años en una cueva, empleado en alabanzas divinas, y en todos aquellos años tuvieron los Moros puesto sitio a Cerezo, ciudad entonces grande. Pero apareciendo un Ángel a San Vitores, le dijo fuese a librar a su patria, que estaba ya para rendirse, y que él la libraría, y lograría la palma de martirio.
Vino el Santo a Cerezo, donde con dificultad fue conocido. Salió al campo de los enemigos y no sólo recobró para la fe a algunos cristianos que habían apostatado, sino que manifestando los errores de Mahoma, convirtió a muchos moros. El jefe Gaza (a quien intitulan Rey) mandó prender al Santo: y puesto en su presencia, le hizo Dios el beneficio de librarle de la enfermedad de gota (no de lepra, como algunos escriben) pero empeñándose en que abrazara la secta de Mahoma, empezó el Santo a enardecerse contra ella, y por tanto le hizo encarcelar. Allí mismo convirtió con su predicación muchas almas: lo que oído por el Rey, mandó le degollasen. El Santo pidió que primero le crucificasen, como lo hicieron. Tres días vivió en la Cruz, convirtiendo a muchos, y haciendo particulares milagros. Un infeliz burlándose del crucificado, le escupió: y anunciándole el Santo que moriría antes de volver a la Ciudad, se cumplió así.
Depusiéronle de la Cruz, y le degollaron: pero cogiendo el Santo su cabeza entre las manos, se fue a la Ciudad de Cerezo, y persuadió a los habitadores que diesen a una vaca el poco trigo que les había quedado, hasta hartarla, y que la echasen fuera al campo de los enemigos: los cuales la alancearon, y viendo que estaba llena de trigo, desconfiaron de rendirlos por hambre, y levantaron el sitio.
Esto es lo que imprimieron los “Padres Antuerpienses”: pero el “Breviario” prosigue diciendo que el mismo Santo señaló el sitio donde le habían de sepultar, y que dando su alma a Dios, subió a los cielos.
Documentos más antiguos demuestran que fue un mártir africano en Cesarea en Mauritania durante una de las primeras persecuciones.

Beato JACOBO RETOURET. (1746-1794).


Martirologio Romano: En el brazo de mar ante Rochefort, en el litoral francés, beato Jacobo Retouret, presbítero de la Orden de los Carmelitas y mártir, que, en el furor de la Revolución Francesa, fue llevado desde el convento de Limoges a una sórdida nave-prisión, en la que, abandonado durante la noche semidesnudo, murió de frío.

Nació en Limoges (Francia), en el seno de una familia de comerciantes. Fue un joven serio, amante de los libros y de grandes dotes. A los 15 años ingresó en el convento carmelita de su ciudad natal. 
Después de la ordenación sacerdotal, su carácter ferviente y serio atrajo la admiración de muchos fieles, en particular con su predicación. Pero muy a menudo no podía atender a todos sus menesteres, a causa de su mala salud que le atormentó toda su vida. La Revolución francesa no le ahorró la vida. 
Como la mayor parte del clero el P. Jacobo rechazó el juramentó que sostenía una ley civil aprobada unilateralmente, que decretaba la elección de obispos y párrocos directamente por el pueblo y después aprobada por el obispo o por el Papa. Además de este delito, el P. Jacobo fue acusado de formar parte de un grupo de emigrantes políticos que habían invadido el país contra los revolucionarios franceses de América del Sur. Fue deportado a Rochefort y encarcelado en una nave prisión. Mientras tanto los ingleses bloqueaban la costa francesa e impedían la partida de las naves. Las condiciones de los prisioneros de las naves eran inimaginables: demasiada población, hambre, enfermedades, frío y calor, olores insoportables, persecuciones. El P. Jacobo murió en la isla Madame de frío, algunas millas alejada de La Rochelle, a la edad de 48 años. Fue beatificado, junto con otros 63 sacerdotes y religiosos mártires por la fe, el 1 de octubre de 1995 por Juan Pablo II.

25 de agosto de 2015

San JOSÉ DE CALASANZ. (1557–1648).


Martirologio Romano: San José de Calasanz, sacerdote, que instituyó las escuelas populares para la formación de los niños y jóvenes en el amor y la sabiduría del Evangelio, fundando en Roma la Orden de los Clerigos regulares de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías.


Había nacido en Peralta de la Sal en Huesca, y estaba emparentado con los primeros reyes pirenaicos. Estudió en el Estudio General de Lérida (1571-1576): Artes, Filosofía, Leyes. Doctorado, a los 20 años, en Derecho civil y canónico; estudió después Teología en Valencia (1578-1579), siendo arzobispo, san Juan de Ribera. Pero se encontró que una mujer se enamoró de él y se sintió tan tentado que marchó a Alcalá de Henares, donde tuvo que interrumpir sus estudios a causa de la muerte de su hermano Pedro; tuvo que volver a Peralta.
 La muerte de su madre, y una grave enfermedad, le hicieron desear con más fuerza el sacerdocio, pero su padre quiso que se casara, pero José enfermó gravemente, y le dijo a su padre que si se curaba se ordenaría sacerdote. Fue ordenado sacerdote a los 28 años en la capilla del castillo de Sanahuja (1583). Después de haber distribuido parte de su patrimonio familiar a la muerte de su padre, fue llamado a cubrir varios cargos: marchó a la diócesis de Barbastro, donde fue familiar del obispo Felipe de Urries y maestro de sus pajes. Asistió a las cortes de Monzón, y muerto su obispo, marchó a Lérida, y entró al servicio del obispo de Albarracín: Gaspar de la Higuera o Gaspar Juan de la Figuera, con el que participó en la reforma monástica de los agustinos y de los benedictinos de Montserrat. Al morir su obispo, posiblemente envenenado, entró al servicio del cabildo catedral de Urgel, del que fue secretario y maestro de ceremonias, y luego familiar del obispo cartujo fray Andrés Capillas. Por entonces fue nombrado párroco de Claverol y Ortoneda, cargo del que no se ocupó directamente, sino por medio de eficaces sustitutos. En 1589 fue nombrado visitador del arciprestazgo de Tremp, y vicario de ámbito del mismo. Como covisitador canónico, y vicario general de Urgel. Estuvo en la universidad de Barcelona donde obtuvo el título en Teología.
Inspirado por el Señor, se fue a Roma (1592), invitado por su amigo el cardenal Marcantonio Colonna. Allí vivió una vida retirada, dedicado sobre todo a la educación de los familiares del cardenal, así como a la capellanía del palacio cardenalicio. Después de la muerte del cardenal estuvo al servicio de su sobrino, el cardenal Ascanio Colonna. Impresionado por el abandono de los muchachos de Trastévere, y después de la negativa de varias ordenes religiosas a recibir alumnos en régimen gratuito: dominicos, jesuitas…, fundó en la parroquia de Santa Dorotea la primera escuela gratuita, llamada “pía” porque así se dice en latín. Uno de los primeros bienhechores de la escuela fue la cofradía de la Doctrina Cristiana, a la que pertenecía. Trabó amistad con santos Juan Bautista de la Concepción, Felipe Neri, Camilo de Lelis, Juan Leonardi y Roberto Belarmino. 
Llamando luego a algunos colaboradores para dar comienzo a la Congregación de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, con sede en la iglesia de San Pantaleón (aunque todavía no se llamaba así, sino que era el palacio Mannini). Esta se transformó posteriormente en Orden de los pobres de la Madre de Dios y de las Escuelas Pías (escolapios o piaristas), con un cuarto voto añadido para la instrucción de la juventud, especialmente pobre. La línea de su labor educativa se expresa en este pensamiento suyo: "Los que se comprometen a ejercer con la máxima solicitud esta misión educadora han de estar dotados de una gran caridad, de una paciencia sin límites y, sobre todo, de una profunda humildad, para que así sean hallados dignos de que el Señor, si se lo piden con humilde afecto, les haga idóneos cooperadores de la verdad, los fortalezca en el cumplimiento de este nobilísimo oficio y les dé finalmente el premio celestial". Las Escuelas Pías tuvieron una rápida aceptación por parte de los Pontífices, y de la sociedad en general, y se extendieron por toda Italia. 
En 1613, José de Calasanz, pensando que era un anciano -tenía 56 años-, se empezó a preocupar por el futuro de sus escuelas y llegó a la conclusión que lo mejor era encomendarla a una congregación religiosa que se hiciera cargo de ellas y las tomara como su fin principal. De ahí vino la unión con los llamados “padres luqueses” o Congregación de la Bienaventurada Virgen María, fundada por el ya difunto san Juan Leonardi, a quién José había conocido y querido mucho. La unión no tuvo el éxito esperado y se disolvieron. Nació así la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, que después de su muerte llegaría a ser Orden de Clérigos Regulares. José cambió de nombre por el de José de la Madre de Dios.
Tras la aprobación oficial de Gregorio XV, fue su superior general en 1622. La santa impaciencia de José, y sin duda, fallos de imprevisión provocaron movimientos internos de rebeldía en la Orden (hubo fuertes rivalidades entre padres y hermanos legos), y un provincial intrigante y ambicioso, el padre Sozzi, con el apoyo del Santo Oficio, consiguió procesar al fundador, que tenía entonces más de 80 años: se le destituyó como superior perpetuo. En 1646, se suprimió la Congregación por orden de Inocencio X. Ante estos hechos el Calasanz dijo: "Sería una locura preocuparse de las causas segundas, que son los hombres y ver la causa primera, esto es Dios, que invita a estos hombres para nuestro mayor bien". Murió en Roma a los 92 años, con un "prohibitur". Pero 10 años más tarde renacerá su obra con un espíritu nuevo. Está enterrado en la iglesia de San Pantaleón de Roma. Es patrón de los maestros católicos. Fue canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII. Es patrón de los maestros católicos. MEMORIA FACULTATIVA.