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29 de agosto de 2015

MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA.


Martirologio Romano: Memoria del martirio de san Juan Bautista, al que Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte y a quien, en el día de su cumpleaños, mandó decapitar a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad.


La memoria obligatoria del martirio del precursor del Señor se remonta a la dedicación de una cripta de Sebaste (Samaría) donde se veneraba su cabeza ya a mediados del siglo IV. 
Tal veneración, perpetuada en el siglo V en Jerusalén, estaba presente, en todas las Iglesias de Oriente, y en Roma, desde el siglo VI, con el título de degollación de San Juan Bautista, o de "passio" del Bautista, como es llamada en los santuarios. 
El relato de esta decapitación, realizada en la fortaleza de Maqueronte (mar Muerto), en donde Herodes Agripa se había retirado de vacaciones, se lo hicieron saber a Jesús verbalmente los discípulos del Bautista, entre ellos Juan y Andrés; fue condenado a muerte para saciar el deseo de venganza de Herodías, mujer de Herodes Agripa, tras la danza de Salomé (Mc. 6, 17-19). Según las referencias del Martirologio Romano, tal degollación ocurrió en la proximidad de la Pascua. MEMORIA OBLIGATORIA.

7 de agosto de 2015

Beato VICENTE DE L'AQUILA. (c.1435-1504).


Martirologio Romano: En L’Aquila, en la región Vestina (hoy Abbruzo), beato Vicente, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, célebre por su humildad y su espíritu profético.

Nació en L’Aquila, en los Abruzzos. A los 14 años ingresó en la Orden de los Hermanos Menores en el convento de San Julián, fundado por el beato Antonio de Stroncone, cerca de las puertas de la ciudad. Admitido al noviciado y hecha la profesión de los votos perpetuos pasó los primeros años de su vida conventual retirado en una cabaña en el bosque del convento, que sólo abandonaba para cumplir los oficios que le asignaban, especialmente el de zapatero, quizás su profesión primera.
 Era tanta su aplicación a la oración, que Fray Marcos de Lisboa dejó escrito acerca de él: “Vicente permanecía abstraído y elevado en el aire y su cuerpo quedaba tan privado de los sentidos como si estuviera muerto”. Los superiores al verlo tan ejemplar, para apartarlo de la excesiva mortificación, lo dedicaron a pedir limosna. Entre las personas que se inspiraron en su santidad debemos recordar a la jovencita Mattia Ciccarelli, quien después fue religiosa agustiniana en L’Aquila, con el nombre de la beata sor Cristina Ciccarelli, y hoy es venerada en los altares con el título de Beata.
 Vicente fue enviado al convento de Penne, luego por 10 años al de Sulmona; de ahí regresó definitivamente a San Julián del Aquila. Se relacionaron con él en busca de consejos el príncipe de Capua, la reina Juana, segunda mujer de Fernando I y hermana de Fernando el Católico, rey de España. Predijo la corona real al duque de Calabria, primogénito de Fernando I de Aragón.
 Un mal que de tiempo atrás afligía a Vicente se iba agravando cada vez más, hasta impedirle salir de su pobre celda. El soportó todo con gran resignación y con la serenidad de los Santos. La tarde del 7 de agosto de 1504 expiró serenamente en el Señor, amorosamente asistido por sus cohermanos. La beata Cristina Ciccarelli, desde su ventana vio iluminarse el convento de San Julián con un gran esplendor y el alma de su director espiritual volar al cielo acompañada de una turba de ángeles. Tenía 69 años de edad. Fue sepultado en la iglesia de San Julián junto al Aquila. Su cuerpo incorrupto se conserva en una artística urna. Aprobó su culto Pío VI el 19 de septiembre de 1787.

20 de julio de 2015

ELÍAS. s. IX a. C. (Antiguo Testamento)


Martirologio Romano: Conmemoración de san Elías Tesbita, profeta del Señor en tiempo de Ajab y Ococías, reyes de Israel, que defendió los derechos del único Dios ante el pueblo infiel a su Señor, con tal valor que prefiguró no sólo a Juan Bautista sino al mismo Cristo. No dejó oráculos escritos, pero se le ha recordado siempre fielmente, sobre todo en el Monte Carmelo.

Se dice que nació en el 980 a.C. en Tebas, Palestina. "Interprete de la voluntad de Dios, instrumento de milagros, juez y reformador de su pueblo, maestro de la soledad". "Vive el Señor en cuya presencia yo vivo, yo estoy" (1 Re 17,1). "Me abraso de celo por el Señor Dios de los ejércitos" (1 Re 19,10). En estas frases del Profeta se encuentra sintetizada toda su vida.  
Tres cosas importantes se cuentan de su historia:
1. Aquella competición que tuvo con los profetas del dios Baal. Les retó a que, a base de oraciones, bajara fuego del cielo que quemara las víctimas del sacrificio.
2. Por su oración, Dios puso fin a una sequía que asolaba a todo el pueblo.
3. Perseguido por los enemigos, se refugió en el monte Horeb, y allí fue alimentado por un ángel.
Delante de su discípulo Eliseo, un carro de fuego lo arrebató de la tierra y lo llevó al cielo (Re 2, 1, 11-13). Todos estos hechos nos unen a judíos, musulmanes (le llaman "Nabí el Khader") y cristianos.
Aparece en la Transfiguración de Cristo junto con Moisés en el monte Tabor. En el Corán se lee: "Elías estuvo entre los enviados, cuando dijo a su gente: ¿No seréis piadosos? ¿Rogaréis a Baal, y abandonaréis al mejor de los creadores, a Dios, vuestro Señor, Señor de vuestros primeros padres? Paz sobre Elías". Los carmelitas lo tienen como su fundador originario, ya que fue modelo para su vida monacal. 

24 de junio de 2015

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA. M. c. 32.

El acrecentará. Añadido. Crecimiento.

Martirologio RomanoSolemnidad de la Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.


Hijo de Zacarías e Isabel. Primo de Jesús. Fue el "enviado de Dios", la voz que grita en el desierto:"¡Preparad el camino del Señor!". 
La vida del Precursor está cuajada de milagros aún antes de nacer: milagro dentro de la esterilidad y ancianidad de sus padres: "No temas, Zacarías, tu oración ha sido escuchada y tu mujer Isabel, te dará un hijo a quien pondrás por nombre Juan. Será grande delante del Señor, y el Espíritu Santo le llenará desde el seno de su madre" (Mc 1). Fue santificado en el mismo seno de su madre cuando María fue a ver a su prima Isabel "En cuanto oí tus palabras, dice Isabel a María, el niño saltó de alegría en mi vientre". Por ello bien podía profetizar su padre Zacarías: "Tu, hijo mío, serás llamado Profeta del Altísimo; porque irás ante la faz del Señor para preparar sus caminos y anunciar a su pueblo la nueva de la redención de sus pecados". “El niño iba creciendo y se fortalecía en su interior. Y vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80). 
Juan llevó una vida austera (vivía vestido con piel de camello y se alimentaba de langostas y miel silvestre) y predicó la venida del Salvador y la vida de penitencia: "Preparad los caminos del Señor. Enderezad sus sendas. Que todo valle se rellene y todo monte se allane... Ya está puesta el hacha a raíz de los árboles y el árbol que no de buen fruto será talado y echado al fuego...". La misión de Juan fue ésta: "Ahí, tenéis al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo... seguidle". Y reconoció a Jesús como el Mesías, y lo bautizó con su bautismo de penitencia.
La tradición patrística afirma que Juan fue liberado del pecado original en el seno de su madre, por ello desde los primeros tiempos de la Iglesia su festividad no se celebra el día de su muerte, sino en el de su nacimiento. Mártir en Jerusalén, por Herodes Antipas, que le mandó encarcelar, porque le reprobaba su vida licenciosa. Fue encerrado en la fortaleza de Maqueronte, pero Herodías, la mujer de Herodes, durante el cumpleaños de su hija Salomé, hizo que lo degollaran (Mc 6, 21-29). Jesús dijo de él: “Os digo que entre los nacidos de mujer no hay otro mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él” (Lc 7, 28). 
La historia de su decapitación la narran los escritos del judío Flavio Josefo y en "El Corán". Es venerado también por la comunidad religiosa de los mandeos, en Irak, como el más grande de los profetas y fundador de su religión. Patrón de multitud de ciudades. SOLEMNIDAD. 

14 de junio de 2015

ELISEO. M. c. 790 a. C. (Antiguo Testamento)

Dios es mi salvación. Salud de Dios

Martirologio Romano: En Samaría o Sebaste, en Palestina, hoy Israel, conmemoración de san Eliseo, que fue discípulo de Elías y profeta en Israel, desde el tiempo del rey Jorán hasta los días de Joás. Aunque no dejó oráculos escritos, con sus milagros anunció la salvación que había de llegar para todos los hombres.

Sabemos que su padre se llamaba Safat y que nació en Abel Meholah, al sur de Bewt-Shan, en el seno de una familia acomodada (1 Re. 19, 16-19). Dios lo eligió directa y especialmente para que fuera discípulo de Elías (1 Re 19, 19 ss) al que sucederá después de su misteriosa desaparición (entre el 850 y 800 a. J.C.); heredó su espíritu en la media establecida por la Ley para los primogénitos. 
Su vida es más llamativa que la de Elías por los prodigios que obró pero su influjo fue menor, solamente una vez se le nombra en el Nuevo Testamento (Lc 4,27) mientras a Elías se le nombra 30 veces. Su vida la recogen los dos libros de los Reyes. Gozó de la estimación de los reyes Josafat (2 Re 3,12) y Joas (2 Re 13, 14-19). 
Una síntesis de la vida de Eliseo, tal como nos la presenta la Biblia, podría ser esta:
a).- Es el Profeta de los milagros: parece que el autor de los relatos intenta presentarlo como enviado de Dios y predicador de Dios verdadero, ya que sólo el que viene de Dios es capaz de hacer milagros.
b).- El discípulo de Elías: estaba con los bueyes de su padre cuando Elías le invitó a seguirle. A su lado aprendió la fe en Yahvé y la fidelidad en su servicio. Siguió sus pasos y trató siempre de serle fiel. Cuando Elías subió al Cielo, los discípulos vieron en él una continuación del espíritu de Elías. 
c).- En las guerras y revoluciones: llegó a todos los rincones del reino donde su presencia era necesaria. Intervino en varios litigios entre reyes pero nunca tomó parte en los sangrientos ajustes de cuentas. 
d).- Con los hermanos profetas: llevó vida en común. Parece que guardaban el celibato, se tonsuraban, llevaban una vida austera y de oración continua. 
Los carmelitas tomaron a Elías y Eliseo como "padres espirituales" de la Orden y su fiesta se observa litúrgicamente entre los carmelitas y en todo el Oriente. 

13 de mayo de 2015

San SERVACIO DE TONGRES Y DE MAASTRICHT. M. 384.

(hol.: Sarvaas van Maastricht).
Observancia, consideración.

Martirologio RomanoEn Maastrich, junto al rio Mosa, en la Galia Bélgica, san Servacio, obispo de Tongres, que defendió con tenacidad la fe ortodoxa nicena acerca de la naturaleza de Cristo, en las controversias suscitadas en varios concilios.

Era de ascendencia judía y había nacido probablemente en Armenia. Primer obispo de Tongres. Hospedó a san Atanasio cuando éste estaba exiliado en Occidente y defendió la causa del gran patriarca en el Concilio de Sárdica. Después del asesinato de Constante, el usurpador Majencio envió a san Servacio y a otro obispo a Alejandría para defender su causa ante el emperador Constancio. La embajada no tuvo éxito, pero san Servacio tuvo ocasión de volver a ver en Egipto a san Atanasio. 
El año 359, san Servacio asistió al Concilio de Rímini, donde se opuso valientemente a la mayoría arriana, junto con san Febadio, obispo de Agen; sin embargo, ambos santos se dejaron engañar por la fórmula que se firmó ahí, hasta que los ilustró san Hilario de Poitiers.
San Gregorio de Tours cuenta que san Servacio predijo la invasión de los hunos a las Galias y que, con el ayuno, la oración y una peregrinación a Roma, trató de evitar esa catástrofe. El santo emprendió la peregrinación a Roma en espíritu de penitencia para encomendar su grey a los dos grandes Apóstoles. Casi inmediatamente después de su regreso a Tongres, contrajo la peste y murió. Algunos autores sostienen que murió en Maestricht. En ese mismo año, la ciudad de Tongres fue saqueada; pero la profecía de san Servacio se cumplió plenamente setenta años más tarde, cuando Atila y los hunos invadieron y asolaron toda la región.
Su leyenda le hace sobrino de santa Ana, madre de María, y unido al apóstol san Pedro. Patrón de Maastricht, de la diócesis de Worms. 

9 de mayo de 2015

ISAÍAS. s. VIII a. C. (Antiguo Testamento)

Salvación de Yahvé. Dios ayuda.

Martirologio Romano: Conmemoración de san Isaías, profeta, que en tiempo de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, fue enviado a un pueblo infiel y pecador, para manifestarle al Dios fiel y salvador, en cumplimiento de las promesas que Dios juró a David. Conforme ha transmitido la tradición existente entre los judíos, murió martirizado bajo el reinado de Manasés.

Es uno de los cuatro grandes profetas del Antiguo Testamento. Lo poco que sabemos de su ser más íntimo pertenece al tiempo que va desde la vocación profética, ocurrida el año de la muerte del rey Ozías (c. 740 a. C.), hasta el año 701 aproximadamente en el que podemos fechar el último oráculo. 
En (Ecl 48, 22) se dice que fue “grande y digno de fe en sus visiones”. Isaías percibió su vocación con la presencia de Dios y oyó la voz de los serafines: “Santo, Santo, Santo es el señor, llena esta la tierra de su gloria”. Isaías tuvo clara conciencia de su propia impureza y de la impureza de su pueblo: “¡Ay de mi, estoy perdido! -exclamó- “Soy un hombre de labios impuros y en medio de un pueblo de labios impuros habito”. Uno de los serafines le toco los labios con un ascua y le dijo: “He aquí que esto ha tocado tus labios. Ha desaparecido tu culpa y tus pecados están perdonados”. Fue enviado a predicar y profetizar a su pueblo, para predicarles la salvación. 
Su vida cambió radicalmente, y a sus hijos les puso nombre simbólicos: Sear-Yafur (“Un resto volverá”); Maher-Salal-Has-Baz (“Pronto al saqueo, rápido al botín”). Su esposa, a la que llamaba “la profetisa” también participaba en su servicio en la palabra de Dios. Dios le tuvo que amonestar para que siguiera el camino de Dios y no el del pueblo. La vida del profeta tenía que ser un ejemplo. Apremió al pueblo y a los reyes para que siguieran los caminos de Dios. Denunció los pecados y la injusticia, defendió el obrar el bien, buscar el derecho, defender al huérfano y proteger a la viuda. La injusticia social y moral era para Isaías el pecado más grave.
En el horizonte profético nos habla del Enmanuel, el príncipe de la paz, que traerá la paz y la justicia al pueblo. La palabra de Isaías suena con fuerza en el Nuevo Testamento, como cumplimiento de sus profecías. La tradición dice que fue aserrado por orden del rey Manases de Judá. 

1 de mayo de 2015

JEREMÍAS. s. VII a. C. (Antiguo Testamento)

Dios tendrá piedad. Ensalzado de Dios. 

Martirologio Romano: Conmemoración de san Jeremías, profeta, que vivió en tiempo de Joaquim y Sedecías, reyes de Judá. Profetizó la ruina de la Ciudad Santa y la deportación del pueblo, sufriendo muchas persecuciones a causa de ello, por lo que la Iglesia lo considera figura de Cristo sufriente. Predijo, además, que la nueva y eterna Alianza alcanzaría su plenitud en el mismo Cristo Jesús; más aún, que, por medio de él, Dios Padre todopoderoso escribiría su ley en el corazón de los hijos de Israel, a fin de que Él mismo fuese su Dios y ellos fuesen su pueblo.

Pertenecía a una familia sacerdotal, instalada en Anatot, en las tierras de Benjamín. Fue discípulo del profeta Oseas. Fue llamado a profetizar por Dios en el años 627, durante el reinado de Josías, con el que colaboró en la reforma religiosa, luchando contra la vacuidad del culto que se hacía en el templo. A consecuencia de sus primeras profecías peligró su vida entre sus conciudadanos de Anathot y, al trasladarse a Jerusalén, su situación empeoró al amenazar al rey Joaquín por sus excesos. Profeta de la destrucción de Jerusalén y de la venida del Mesías. Tras la destrucción de Jerusalén siguió profetizando en Canaán hasta que se marchó a Egipto. 
Su vocación profética se comprometió con la existencia, con la aventura del amor que tuerce el rumbo de una vida: “Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir; me has agarrado y me has podido” (Jer 20, 7). Vivió con dolor la destrucción de su pueblo a nivel moral y su exilio. Les animó para que volvieran al sendero que Yahvé les había marcado en la alianza del Sinaí. Se dice que a los 55 años fue lapidado en Egipto por los judíos. Su historia se encuentra en el libro de su nombre. 

8 de abril de 2015

San ÁGABO. s. I.

(Agab)
Magnífico, espléndido

Martirologio Romano: Conmemoración de san Agabo, profeta, que, según atestiguan los Hechos de los apóstoles, movido por el Espíritu Santo anunció una gran hambre sobre toda la tierra, así como las dificultades que san Pablo habría de soportar de los gentiles.

Profeta de Antioquía, que se le nombra dos veces en los Hechos de los Apóstoles 11, 28; 21, 11-13. Vivía en Jerusalén de donde pasó a Antioquía, su extraño nombre quizás sea una deformación griega de una palabra semita.
En los Hechos (11, 28) se dice que "levantándose, anunció impulsado por el Espíritu que habría una grave carestía en toda la tierra. Cosa que sucedió bajo el imperio de Claudio". En efecto entre el 49-50 el imperio romano sufrió una gran hambruna, primero en Grecia y después en Roma y en el resto de las costas mediterráneas. Su profecía tenía la finalidad intrínseca de la solidaridad: la más rica comunidad cristiana de Antioquía de Siria sostuvo a los hermanos pobres de Judea (11, 29).
Ágabo reaparece más adelante, cuando san Pablo marchó por última vez a Jerusalén. Al llegar al puerto de Cesarea, fue hospedado por el diácono Felipe, que tenía cuatro hijas dotadas del carisma profético. De Judea llegó Ágabo: "Ágabo, tomando el cinturón de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: Esto dice el Espíritu Santo: el hombre al que pertenece este cinturón será maniatado así por los judíos en Jerusalén y será entregado en las manos de los paganos. Al oir esto, nosotros y aquellos del lugar rogamos a Pablo que no bajara a Jerusalén. Pero Pablo replicó: ¿Por qué hacéis esto, llorando y destrozándome el corazón? Estoy pronto no sólo a ser encadenado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús" (21, 11-13). Cualquier otra noticia sobre este santo es pura fantasía. 

5 de febrero de 2015

Beata ISABEL CANORI MORA. (1774-1825).

(it.: Elisabetta Canori Mora).
La que jura por Dios. Dios conoció. Dios es plenitud. Dios ha ayudado.

Martirologio Romano: En Roma, beata Isabel Canori Mora, madre de familia, que tras haber sufrido mucho tiempo, con caridad y paciencia, la infidelidad del marido, angustias económicas y la persecución de familiares, ofreció su vida a Dios por la conversión, salud, paz y santificación de los pecadores, y entró a formar parte de la Tercera Orden de la Santísima Trinidad.

Nació en Roma en el seno de una familia acomodada. Pasó su adolescencia en Cascia, educada por las agustinas. Después de una adolescencia religiosa, conoció a un abogado, Cristóbal Mora con el que se casó en 1796. A los pocos meses se dio cuenta de los infundados celos y las infidelidades del marido, pero a pesar de ello se esforzó por hacer feliz a su marido y le dio cuatro hijas, de las que dos murieron al poco tiempo de nacer. 
Las infidelidades continuaron, y también la fortuna de la familia se esfumó y cayeron en la pobreza más extrema. Isabel no desesperó, y después de una experiencia mística extraordinaria, intensificó su vida espiritual y se hizo Terciaria de la Orden Trinitaria en la iglesia de San Carlino de Roma. Una lectura religiosa la llevó a relacionar su propio dolor e incomprensión sufrida por Jesús. Un sacerdote le regaló una miniatura de Jesús Nazareno: “No te aflijas -le dijo-, yo haré de padre de tus hijas”. Desde ese momento su casa se transformó en un lugar de encuentro y de oración. Allí encontró valor y fortaleza. “Tenía una gran capacidad de persuadir, y cuantos entraba en contacto con ella, renacían a una vida nueva”. En los ambientes más populares de Roma la reconocían como “la santa”. Tuvo el don de profecía.
Dedicó su vida por la conversión de su marido, la paz, la santidad de la Iglesia y la conversión de todos los pecadores; educó a sus hijas y las invitó a amar a su padre; durante un tiempo sus cuñadas le apartaron de sus hijas porque la consideraron incapaz de educarlas. La dramática situación familiar no le impidió vivir la caridad cristiana, abrazando la pobreza como don, compartiendo todo lo que tenía y asistiendo a las familias en crisis. Murió en Roma, sin que su marido se convirtiera; pero su muerte logró su conversión que arrepentido de su vida se hizo terciario trinitario y en 1833 ingresó en los franciscanos conventuales donde fue ordenado sacerdote; muriendo santamente. 
Juan Pablo II la nombró protectora de la institución matrimonial y de los tradicionales “valores de la fidelidad, de la castidad, del sacrificio”. Fue beatificada junto al joven mártir Zaire Isidoro Bakanja, y a otra madre italiana santa, Juana Beretta Molla, por el Papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1994, en el Año Mundial de la Familia.

3 de febrero de 2015

Santos SIMEÓN y ANA. s. I.

(Simeón “el Anciano). El que obedece. Dios escucha
(Ana “la Profetisa). Gracia de Dios, benéfica, compasiva

Martirologio Romano: En Jerusalén, conmemoración de los santos Simeón y Ana, el primero anciano justo y devoto, la otra viuda y profetisa: cuando el niño Jesús fue llevado al templo para ser presentado según la costumbre de la ley, ellos lo saludaron como Mesías y Salvador, beata esperanza y redención de Israel

De Simeón dice el Evangelio de Lucas 2, 22-35 en la presentación de Jesús en el templo: "Había en Jerusalén, un hombre de nombre Simeón, persona justa y piadosa, que esperaba la consolación de Israel. Y sobre él estaba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto el Cristo el Señor. Fue al templo, guiado del Espíritu Santo, cuando sus padres llevaron al niño, para cumplir la ley, y él lo cogió entre los brazos, y bendijo a Dios, exclamando: “Ahora deja, oh Señor, que tu siervo se vaya en paz, según tu palabra; porque mis ojos ha visto tu salvación, preparada por Ti para todos los pueblos; luz para iluminar las gentes y gloria de tu pueblo Israel”. Esta oración de alabanza es conocida como el "Nunc dimittis" y que la Iglesia ha incorporado a la liturgia del anochecer. 
“El padre y la madre se quedaron maravillados al oír estas cosas sobre el niño. Simeón lo bendice y dijo a María, su madre: este niño, está destinado a ser causa de ruina y de resurrección de muchos en Israel, y será signo de contradicción. A ti, una espada atravesará el corazón y así serán revelados los pensamientos de muchos corazones". 
Simeón es la figura del justo del Antiguo Testamento que se abre a la acogida del Nuevo, la espera y el cumplimiento están uno frente al otro. El anciano Simeón ya puede morir tranquilo. Ha encontrado a Jesús, y la muerte ya no es como antes: es una muerte a la luz del cumplimiento. Sus reliquias se encuentran en Zara donde son veneradas. 


Ana vivió en tiempos de Cristo, lo reconoció cuando fue presentado al templo de Jerusalén a los 40 días de su nacimiento (Lc 2, 36-39): “Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada, después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, dando culto a Dios noche y día en ayunos y oraciones.
Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret”; es todo lo que se sabe de ella. 
El profesor J. R. Flecha Andrés, dice que Ana representa la Profecía y Simeón la Ley. 

10 de enero de 2015

Beata ANA DE LOS ÁNGELES MONTEAGUDO. (1602-1686).


Gracia de Dios, benéfica, compasiva.

Martirologio Romano: En la ciudad de Arequipa, en Perú, beata Ana de los Ángeles Monteagudo, virgen de la Orden de Predicadores, que con sus dones de consejo y profecía se dedicó a promover el bien de toda la ciudad

Se llamaba Ana Monteagudo y Ponce de León. Nació en Arequipa (Perú) donde transcurrió toda su vida. Fueron sus padres el español Sebastián Monteagudo y la arequipeña Francisca de León, que formaban un matrimonio acomodado. Ana era la cuarta hija de ocho hermanos. A los tres años ingresó como interna en el monasterio de las dominicas de Santa Catalina de Siena de Arequipa para que recibiera una educación humana y cristiana. En 1615, sus padres intentaron retirarla del monasterio con el fin de casarla, pero ella ya había tomado la determinación de ingresar como monja. En 1619 hizo su profesión solemne y tomó el nombre de Ana de los Ángeles. 
Centró su espiritualidad en un intenso amor por la Eucaristía, vivencia de la cruz y devoción por María. En atención a su piedad obtuvo el cargo de sacristana en 1632, ya que así podía socorrer mejor a los pobres. Pasados los 40 años, fue nombrada maestra de novicias y poco después (1648), el obispo don Pedro Ortega de Sotomayor, sugirió que fuera nombrada priora para que restableciera la observancia de la regla y las constituciones de la Orden para entonces bastante relajadas. Ana consiguió, tras ardua labor, la reforma gracias a la firmeza unida a un gran espíritu de comprensión y caridad. Estuvo atenta a las orientaciones del II concilio de Lima sobre el gobierno de los monasterios. Cosa que no impidió que fuera objeto de calumnias y difamaciones, e incluso un grupo de religiosas descontentas, animadas por las seglares del convento, intentaron envenenarla. Cuando estalló una epidemia de cólera fue la primera en atender a los enfermos.
Terminado su mandato de priora, se retiro al silencioso retiro de las obras de caridad. Pero las enfermedades y una ceguera prematura, la llevaron a una mayor entrega en la oración y el amor a Cristo. Murió totalmente sola en su celda claustral, pero su entierro fue multitudinario. Fue beatificada en Arequipa por el Papa Juan Pablo II en 1985. Patrona de Arequipa. 

29 de diciembre de 2014

DAVID. (c.1000 - c.961 a C.). (Antiguo Testamento).


Martirologio Romano: Conmemoración de san David, rey y profeta, que, hijo de Jesé el Betlemita, encontró la gracia de Dios y fue ungido con el óleo santo por el profeta Samuel, para que reinara sobre el pueblo de Israel; llevó a la ciudad de Jerusalén el Arca de la Alianza del Señor y el Señor mismo le juró que su descendencia permanecería hasta la eternidad, porque de ella nacería Jesucristo según la carne

Junto con Abrahán y Moisés, es el tercer personaje más importante de la Biblia judía y del Antiguo Testamento cristiano. Israel alcanzó con él su constitución definitiva como reino y su momento de mayor esplendor, convirtiéndose en un pequeño imperio, que nunca más volvería a ser. 
Con él nació una dinastía real, que se extendió a lo largo del tiempo, incluso más allá del mismo reino de Judá, dando origen a la espera mesiánica de un hijo de David, que los cristianos verán realizado en Jesús de Nazareth. 
Nació en Belén, y ejerció el pastoreo. Pertenecía a la tribu de Judá. Perteneció a la guardia personal del rey Saúl, y venció al gigante filisteo Goliat. Fue secretamente ungido rey de Israel, por el profeta Samuel, por mandato divino. Sufrió la envidia del rey Saúl, pero él siempre lo respetó porque era el “ungido de Dios”. Tuvo gran afición a la música y a la danza...
Conquistó Jerusalén y la hizo capital del reino. Unificó bajo su mandato todas las tribus hebreas. Tuvo una relación adultera con Betsabé, la esposa de su general hitita Urías, y ello supuso que el Templo que tenía que edificar para Yahvé, nunca pudiera hacerlo, tendrá que hacerlo su hijo Salomón. Además, su hijo Absalón se rebeló contra él. Su gran don fue su capacidad de arrepentimiento. Su vida la narra los libros bíblicos de Reyes, Samuel y Crónicas. Se le deben muchos de los Salmos.

16 de diciembre de 2014

AGEO. s. VI a. C. (Antiguo Testamento).


Martirologio Romano: Conmemoración de san Ageo, profeta, que en tiempo de Zorobabel, gobernador de Judá, amonestó al pueblo para que reedificase la casa del Señor, hacia la cual debía encaminarse el tesoro de todas las gentes

Es uno de los profetas menores; pertenece al período posterior del exilio y su mensaje fue promover la reconstrucción del Templo de Jerusalén, en su parte material y toda la organización litúrgica, como el profeta Zacarías. Posiblemente nació en Jerusalén. Su obra es breve y es de sólo dos capítulos. De su persona sabemos que su actividad profética comienza el día primero del mes sexto del año segundo de Darío hasta el 24 del mes noveno. Es decir que su obra está delimitada entre agosto y diciembre del año 520 a.C., tras la reconstrucción del templo de Jerusalén que tuvo lugar en el año 537 a.C. 
Su obra proclama la fidelidad a Dios y a su alianza a través de la liturgia y el culto en el templo. Lo primordial para alcanzar la paz y el bienestar social pasaba por la restauración del templo y por la recuperación inmediata de las tradiciones pasadas. Se convierte en uno de los primeros autores de la literatura apocalíptica, es un profeta escatológico optimista. Sabemos que el gobernador Zorobabel, en compañía de Yosua (el sumo sacerdote de Jerusalén) le pidieron a Ageo que animara al pueblo para que se uniera en la reconstrucción del templo. 

19 de noviembre de 2014

ABDÍAS. s. VI a C. (Antiguo Testamento).


Martirologio Romano: Conmemoración de san Abdías, profeta, quien, después del exilio del pueblo de Israel, anunció la ira del Señor contra las gentes enemigas.

Abdías es el cuarto profeta menor y a quien se adjudica el más breve de los libros proféticos del Antiguo Testamento (contiene veintiún versículos). El título del libro es dedicado al nombre del autor. Sin embargo, recientemente algunos académicos consideran que debería ser reconocido como un apellido, debido a que comúnmente "sirviente de Yahvé" sería adjudicado sólo como apellido o sobrenombre, por otra parte, no se da ninguna otra distinción informativa acerca del escritor, quien es identificado como Abdías. 
Es cierto que al carecer de información con autoridad, tanto judíos como cristianos han llegado a suplir libremente esa carencia en términos de autor, pero también queda la evidencia de que "no se conoce nada de Abdías, en términos de familia, período de vida, lugar de nacimiento, muerte y otras circunstancias que son desconocidas a nosotros" (Abbé Trochon, “Les petits prophètes”, 193). La única información identificable acerca del autor es que pertenecía al reino de Judá. 
La breve profecía de Abdías trata casi exclusivamente con el destino de Edom, tal y como es dado a conocer en las primeras palabras. Dios ha convocado a las naciones contra Edom. Ella confía en su reacción rápida y dura, contundente, pero es en vano. Los ladrones la destruirían completamente (1-6). Los aliados y amigos han dado la espalda (7) y la sabiduría que cree poseer le fallará (8,9). Los castigos vendrán por la conducta mostrada hacia Judá, será cuando los extraños echen suertes sobre Jerusalem (10-11). Los resultados surgen a raíz de la conducta indigna (12-14). El "día de Yahvé" está cerca sobre "todas las naciones", en que donde la ruina espera a Edom y la compartirá unida a la "casa de Jacob" y "la casa de José" (16-18). En cuanto a Israel, las fronteras se ampliarán en cada dirección; los "salvadores" aparecerán en el montaje de Sión para "juzgar" el montaje de Esaú, y la ley de Yahvé será establecida (19-20). Son palabras duras en las que denuncia cualquier tipo de violencia; dice que Dios nos perdona dándonos la posibilidad de empezar de nuevo. 

4 de septiembre de 2014

MOISÉS. M. c. 1585 a C. (Antiguo Testamento).


Martirologio Romano: Memoria de san Moisés, profeta, a quien Dios eligió para liberar al pueblo oprimido en Egipto y conducirlo a la tierra de promisión. También se le reveló en el monte Sinaí, diciéndole: «Yo soy el que soy», y le propuso la ley para regir la vida del pueblo elegido. Murió lleno de días en el monte Nebo, en tierra de Moab, a las puertas de la tierra de promisión.

Nació en esclavitud en Egipto, en el pueblo de Israel. Fue arrojado al Nilo, para salvarle de la persecución faraónica y recogido por la hermana del faraón (Ex 2, 1-10). Muy pronto se reveló como un gran amante de la justicia, salvando a un esclavo hebreo, y para ello mató a su guardián egipcio; tuvo que huir al desierto, y fue acogido por la tribu de Madian, donde se casó con su hija Séfora. Allí descubrió su misión, en la zarza ardiente en el monte Horeb, que Dios le reveló su nombre, y su misión de salvar a los hijos de Israel. (Ex 2 y 3). Hermano de Aarón. Salvó al pueblo judío de la esclavitud. Le fueron entregadas las 12 tablas de la Ley. Todo lo que sabemos de él se encuentra en la Biblia, sobre todo en el Éxodo. Murió en el confín de la Tierra Prometida, y nadie sabe dónde se encuentra su sepulcro. 
La razón teológica por la que Moisés no entró en la Tierra Prometida, no está en su falta de fe en un momento, como ha interpretado la tradición sacerdotal, ya que Dios había perdonado a su pueblo que había tenido muchas más faltas de fe. "La razón es que todos son importantes para Dios, pero nadie es insustituible, ni siquiera Moisés. él había comenzado el gran camino histórico de Israel, otro lo concluirá. Siempre es así" según dice A. Fanuli.
Moisés ha existido realmente, en un espacio y en un tiempo determinados. Pero ante su memoria ha jugado un gran papel la reflexión creyente sobre la presencia de Dios en la historia.