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31 de agosto de 2015

Santos JOSÉ DE ARIMATEA y NICODEMO. s. I.


Martirologio Romano: En Jerusalén, conmemoración de los santos José de Arimatea y Nicodemo, que recogieron el cuerpo de Jesús de la cruz, lo envolvieron en la sábana y lo depusieron en el sepulcro. José, noble decurión y discípulo del Señor, esperaba el reino de Dios; Nicodemo, fariseo y príncipe de los judíos, se fue una noche a ver a Jesús para interrogarlo sobre su misión y, delante de los sumos sacerdotes y los fariseos que querían arrestar al Señor, defendió su causa

José debía proceder de Arimatea, la antigua localidad de Ramé. Era "miembro importante del Sanedrín" (Mc 15,43), posiblemente porque era un hombre rico e influyente. Según los evangelistas: "Persona buena y honrada" (Lucas); "que aguardaba el reino de Dios" y que era "discípulo de Jesús" (Mateo); "pero clandestino, por miedo a las autoridades judías" (Juan), porque no estaba de acuerdo con el proceder del Sanedrín con respecto a Jesús y su proceso. 
Según Marcos: "tuvo el coraje de pedir el cuerpo de Jesús". Pidió permiso a Pilatos para descolgar a Jesús y enterrarlo, embalsamó su cuerpo. Según Juan “Fue, pues, y se llevó el cuerpo. Fue también Nicodemo -el que antes había ido de noche a ver a Jesús- llevando, una mezcla de mirra y aloe, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en vendas con los perfumes como es costumbre enterrar a los judíos” (Jn 19, 39-40). 
Depositó el cuerpo de Jesús, en un sepulcro de su propiedad “en el que todavía no había sido colocado nadie” (Jn 19, 41-42). Su vida está rodeada de la leyenda, es conocida aquella que se le relaciona con la diócesis de Gastonbury en Inglaterra, ya que según una leyenda tardía y sin fundamento histórico, se habría embarcado con María Magdalena y Lázaro, y habrían llegado a Marsella para evangelizar Gran Bretaña.  

Nicodemo fariseo y doctor en Israel, que por la noche fue a buscar a Jesús, en Jerusalén, después de cenar y estuvieron hablando hasta hora avanzada. (Jn 3, 1-21) “Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él”. 
Con motivo de las fiestas de los tabernáculos, los sumos sacerdotes y los fariseos ordenaron prender a Jesús, pero Nicodemo les dijo que la ley de Moisés prohibía condenar a un hombre sin escucharlo y sin conocer lo que hacía (Jn 7, 51). Compartió con José de Arimatea el privilegio de enterrar a Jesús, y aportó para el sepelio unas cien libras de mirra y áloe (Jn 19, 39). 
Algunos tratados talmúdicos hablan de él: nos relatan que era galileo de origen, acomodado, generoso y piadoso ciudadano de Jerusalén quien, en una fiesta con gran afluencia de peregrinos, ante la falta de agua se las ingenió para abastecer a todos, con un desenlace milagroso. Fue uno de los tres ciudadanos más ricos que se ofreció a avituallar Jerusalén asediada y hambrienta. La caída de la ciudad en el año 70, arruinó por completo su fortuna, hasta el punto que se vio a su hija hurgar entre el estiercol de los caballos buscando granos de cebada. 
En la literatura apócrifa de las “Memorias y el Evangelio Árabe Apócrifo”, se dice que fue consejero de Pilato, y que abogó ante él para salvar a Jesús. También se constituyó en mensajero y discípulo de Jesús, para la conversión del pueblo de Israel. La leyenda le hizo mártir en Jerusalén junto con san Esteban “Protomártir”, porque parece que un 3 de Agosto encontraron su cuerpo, junto con el de santos Gamaliel y Abibas.

30 de agosto de 2015

San PAMMAQUIO. (c.340 - 410).



Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Pammaquio (Palmaquio o Panmaquio), senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio.




Era miembro del senado, inmensamente rico, con grandes propiedades al norte de África, primo de santa Marcela de Roma, y condiscípulo de san Jerónimo. Las relaciones entre los dos se enfriaron, cuando el círculo de damas que oían a san Jerónimo, comenzaron a vivir una vida más rigurosa, a Pammaquio aquello le parecía exagerado, y cuando aquellas damas le siguen en su destierro, pensó que todo aquello es una locura. 
Se casó con la hija de santa Paula de Roma, Paulina; y cuando unos años después murió de sobreparto, en el 395, el viudo recibió dos cartas de pésame de san Paulino de Nola y de Jerónimo que le dijo: "me entero de que has edificado en el puerto romano un albergue para forasteros ....pero por el paterno amor que te amo... no se trata de ofrecer a Cristo tu dinero, sino a ti mismo. Fácilmente se desecha lo que sólo se nos pega por fuera, pero la guerra intestina es más peligrosa, si ofrecemos a Cristo nuestros bienes con nuestra alma, los recibe de buena gana, pero si damos lo de fuera a Dios y lo de dentro al Diablo, el reparto no es justo... ora leas, ora escribas, ora estés despierto, ora duermas, que resuene siempre en tus oídos la trompeta del amor"; luego añadirá: "Mirad a Pammaquio, este santo, y al sacerdote Paulino -el de Nola-, de la fe ardiente: no se han contentado de dar a Dios su dinero, sino que se han donado a sí mismos". 
San Paulino de Nola le escribió al respecto: «Vuestra esposa es ahora vuestro abogado ante Jesucristo y vuestra garantía de salvación. Ella os obtendrá tantas bendiciones del cielo cuantos tesoros le habéis ofrecido vos en la tierra, ya que no os contentáis con llorarla inútilmente, sino que la hacéis participar de vuestros actos de caridad. Con vuestras virtudes honráis a vuestra esposa y, cuando dais de comer a los pobres, le dais de comer a ella...».  
Se hizo monje y edificó en Ostia un albergue, este albergue era un hospital que había construido, junto con santa Fabiola, imitando uno que había hecho san Paulino. Se encargaban con frecuencia de atender personalmente a sus huéspedes. Al consagrarse al socorro de los necesitados, san Pammaquio no hacía más que seguir las huellas de su esposa. San Jerónimo decía que los ciegos, los baldados y los indigentes eran los herederos de la mujer de san Pammaquio. Aunque éste no iba en busca de los miserables, ellos acudían espontáneamente, sabiendo que no les cerraría las puertas.
Fue un experto en cuestiones doctrinales, y tuvo muchos contactos con el Papa que buscaba sus consejos. San Pammaquio sufrió mucho por la acritud de la controversia que san Jerónimo sostuvo con Rufino. Además de aconsejar a san Jerónimo que tradujese el "De principiis" de Orígenes, le ayudó mucho en sus escritos controversísticos, aunque no consiguió moderar la violencia de lenguaje de la mayoría de ellos. El santo escribió también a las personas que vivían en sus posesiones de Numidia, exhortándolas a renunciar al cisma donatista y a volver al seno de la Iglesia. San Agustín de Hipona le dio por ello las gracias en una carta, el año 401.
Pudo ser obispo, si hubiera ambicionado este honor. Jerónimo le escribió de nuevo: "Siento decir que te has conquistado las simpatías de la ciudad; siento decir que el Pontífice y el pueblo están de acuerdo en quererte. Pero lo importante no es ser obispo, sino merecer serlo". Pammaquio tenía una iglesia en su casa de la colina Coeli, llamada «titulus Pammachii», en el sitio que ocupa actualmente la iglesia de San Juan y San Pablo de los pasionistas. Murió cuando los visigodos de Alarico saquearon Roma, pero desde hacía tiempo lo había repartido todos sus bienes entre los pobres.  

29 de agosto de 2015

San SEBBO. M. c. 694.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, conmemoración de san Sebbo, que, siendo rey de los sajones orientales, muy devoto del Señor, dejó el reinado y quiso morir con el hábito monacal, que largo tiempo había deseado.

San Sebio reinó sobre la Sajonia Oriental, región de la isla británica que comprendía Essex, Hertfordshire y la ciudad de Londres. Su coronación fue durante la epidemia de peste del año 664. Seguere, su colaborador en el gobierno, consideró esta tragedia como signo de ira de los dioses paganos por la conversión del rey Sebio, y decidió con otros muchos subditos regresar a la religión de sus antepasados. 
 Del cercano reino de Mercia llegó el obispo Jaruman, tenido como “hombre honesto” por san Beda el Venerable y sostenido por el rey Sebio, con el fin de reconvertir a sus paisanos. Parece que su misión se reveló eficaz. 
 Durante su largo reinado, el santo soberano demostró ser un gobernante sabio y particularmente devoto, hasta tal punto de ser considerado por sus subditos más eficaz como obispo. Se le atribuye la edificación del primitivo monasterio de Westminster, no es el único caso de la historia de la Iglesia en la que el soberano o un noble sea el promotor de la edificación de nuevos edificios religiosos, aunque los casos más célebres son la de los emperadores Constantino y Carlomagno. 
 Cuando su mujer consintió en la separación matrimonial, no por gentil concesión sino por agravarse las condiciones de salud del marido, Sebio pudo alcanzar su gran sueño: abdicar después de treinta años y retirarse a un monasterio. Recibió el hábito benedictino del obispo de Londres Waldhere, que recientemente había sucedido a san Erconwaldo, y distribuyó todos sus bienes entre los pobres. 
 Cuando tuvo el prensentimiento que se estaba acercando la hora de su muerte, deseó ser velado por el obispo y sus servidores, para así evitar que por temor o cansancio pudiese pronunciar o hacer cualquier cosa inoportuna. 
 En el último periodo de su vida se verificó un episodio en parte semejante a cuanto le sucedió al patriarca Abraham. Según contó Sebio en un sueño “se le aparecieron tres hombres con vestidos resplandecientes. Uno se había sentado a su lado, mientras sus compañeros habían permanecido de pie y habían pedido información sobre el enfermo. El primer hombre dijo que su alma dejaría su cuerpo sin dolor en un explendor de luz, y que moriría tres días después. Todo sucedió tal cual se había anunciado en la visión”. 
 Fue sepultado en el muro septentrional de la antigua catedral de San Pablo. Una leyenda atribuida siempre a san Beda, el sarcófago predispuesto para la sepultura, al ser demasiado corto, milagrosamente se adaptó a la estatura del cadaver. 

Beato EDMUNDO IGNACIO RICE. (1762-1844).


Martirologio Romano: En Watherford, en Irlanda, beato Edmundo Ignacio Rice, que con todo entusiasmo y perseverancia se entregó a la formación de los niños y de los jóvenes, en difíciles condiciones. Para el auge de esta obra fundó la Congregación de los Hermanos Cristianos y la de los Hermanos de la Presentación.

Nació en Watercourt, Callan, Irlanda, en el seno de una familia de agricultores. A causa de las "Penal Laws", leyes restrictivas contra los católicos de Irlanda, sus sacerdotes perseguidos que no podían tener escuelas, Edmundo fue educado en las escuelas clandestinas organizadas por los irlandeses en los campos, muy ligadas a la fe católica y sus profesores se trasladaban siempre de un lugar a otro. Edmundo también estudió en una escuela clásica de Kilkenny City; ya que a los católicos les estaba prohibido el acceso a la carrera militar, a los puestos estatales y jurídicos, a este joven de 17 años se fue a trabajar como aprendiz junto a un tío paterno que era exportador de mercancías en Waterford.
Con los años llegó a ser un mercader de éxito; en el 1787, con 25 años, se casó, pero dos años después se quedó viudo con una niña deficiente llamada Mary. Intensificó la unión con Dios en la meditación de las Escrituras, frecuentó los sacramentos y la misa, dedicándose a las obras de caridad y ayudando a los pobres con sus propios bienes. 
En aquel período de gran fermento para la sociedad irlandesa, con el aumento de la población, en el doble, en sesenta años, la independencia de Estados Unidos en el 1776, los católicos de Irlanda pidieron la paridad de derechos con los protestantes, pero era necesario hacer algo por la educación, por esto Edmundo se propuso trabajar en este campo esencial para sociedad del futuro. Había conocido a la Sierva de Dios "Nano" Nagle, que en el 1778 había fundado las Hermanas de la Presentación para la instrucción y el cuidado de las niñas, y la había ayudado a abrir una casa en Waterford. 
Con este ejemplo, en 1793 comenzó su obra para la educación. Obtuvo los fondos necesarios, le pidió al papa Pío VI para abrir un nuevo Instituto y con el apoyo del obispo de Hussey, fundó en un establo abandonado, una escuela provisional, después de vender su hacienda y colocar adecuadamente a su familia. Después de las iniciales dificualtades, nació en 1806, la Congregación de los Hermanos de la Presentación, con la misión de la educación cristiana y de llevar a los pobres al conocimiento de su dignidad y filiación divina. El nuevo Instituto fue el primero que surgió en Irlanda, Edmundo tomó el nombre de Ignacio, fundó un monasterio llamado Mont Sion en Waterford, que será la Casa madre. El número de religiosos creció y se extendió por Irlanda y seguían la Regla de las Hermanas de la Presentación, pero sujetos a la jurisdicción de los obispos. En 1817 conoció a los hermanos de las Escuelas Cristianas, fundadas por san Juan Bautista de La Salle y pidió a la Santa Sede la aprobación de una Regla semejante para su Instituto. Fue aprobado por Pío VII en 1820. En 1822, la mayor parte de los Hermanos de la Presentación aceptaron la nueva Regla y cambiaron su nombre por el de Hermanos Cristianos y eligieron a Edmundo como su Superior General. 
No todos se adhirieron, comandados por el hermano Miguel Agustín Riordan, permanecieron con la denominación inicial y bajo jurisdicción diocesana hasta que en 1889, tuvieron la aprobación pontificia. Las dos Instituciones se expandieron por Inglaterra, Gibraltar y Australia. En 1838, Edmundo dimitió como Superior General a causa de la edad y murió con fama de santidad en Mont Sion (Waterford). Las dos Congregaciones, hoy están presentes en los cinco Continentes, en las regiones de misión de la Iglesia y entre los marginados de las grandes ciudades.

28 de agosto de 2015

San AGUSTÍN DE HIPONA. (354-430). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe


Aurelio Agustín nació en Tagaste (Numidia, la actual Souk Ahras, en Argelia). Su padre -Patricio- era pagano (se hizo cristiano antes de morir) y su madre cristiana -santa Mónica- quiso siempre que su hijo se convirtiera. Tuvo dos hermanos, Navigio y una hermana cuyo nombre desconocemos. 
Recibió primero una formación cultural clásica en Madaura (la lectura del “Hortensio” de Cicerón le inspiró el amor a la sabiduría) donde se sintió atraído por las seducciones de la ciudad de Apuleyo hasta el punto de que, de joven retórico latino, lloraba leyendo en Virgilio la muerte de Dido, mientras abominaba de las Escrituras bíblicas, horriblemente duras e incultas, según él. Al mismo tiempo se dedicó al juego, y a los amores prematuros "No amaba todavía -nos dice él mismo- pero amaba el amar y ser amado". Agustín se marchó de casa a los 14 años hacia Cartago (371) donde inició estudios en Filosofía. Enseñó gramática en Tagaste (374) y retórica en Cartago (375-83) y llegó a recibir galardones. Abrazó primeramente el maniqueísmo, con 19 años, que desde hacía dos siglos se había difundido desde Asia por el área mediterránea y que se presentaba, como una derivación del viejo gnosticismo; esto es, como una explicación del mundo para resolver el problema del mal con el dualismo del cuerpo (sede del mal) y del espíritu (sede del bien). Se convirtió en uno de sus teóricos más encumbrados.
Se trasladó a Roma, con su segunda amante, de la que tuvo un hijo (Adeodato). Agustín decepcionado del maniqueísmo, se refugió en el escepticismo. "Me negaba a prestar ciego asentimiento a cualquier cosa por temor a los precipicios, pero la cuerda que me mantenía suspenso me estrangulaba". Leyó la “Vida de San Antonio Abad”, que le causó una gran impresión. 
De Roma se trasladó a Milán para ocupar una cátedra de Elocuencia (384). Allí recibió la visita de su madre y tuvo ocasión de escuchar a san Ambrosio de Milán, cuyas explicaciones alegóricas de la Escritura le cautivaron y... un día tomó y leyó las cartas de san Pablo "Revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos". En la búsqueda de la verdad, estuvo perplejo por el origen del mal y encontró dificultad en concebir que Dios fuera un espíritu puro. Y se fue dejando penetrar de la luz que le brindaron las obras de Platón y el neoplatonismo, pero no encontró nada en ellas acerca de la redención humana, y por ello se puso a leer los escritos de san Pablo. "Padre, haz que yo te busque... Nos has hecho, Señor, para Ti y está inquieto nuestro corazón hasta que descanse en Ti". Poco a poco se entregó todo a Dios, y a su divina  sabiduría. "Por la libertad de mi alma, me sujeté a no tomar mujer". 
Tenía 32 años cuando lo bautizó san Ambrosio en el 387, junto con su amigo san Alipio y su hijo san Adeodato. Tardó años en renunciar a su amante. "Señor enséñame la castidad, pero no ahora" dirá con cierto humor. Su hijo murió a los 15 años. Fundó una comunidad religiosa, pero él tuvo sus dudas y luchas. Dejó a su amante y vivió en régimen monástico desde el 388 al 391 en Tagaste. En el 390, fue ordenado presbítero por el obispo de Hipona, Valerio, a quien sucedió en el cargo. Santa Melania "la Joven" le pidió consejo para fundar un monasterio en África y tuvo relaciones epistolares con santos Jerónimo, Paulino de Nola, Fabiola y muchos otros. En el 395, fue nombrado obispo de Hipona (hoy Annaba, Argelia), y vivió comunitariamente vida de perfección, dedicando su vida a la defensa de la ortodoxia cristiana y a la lucha contra la herejía y cismas especialmente el donatismo, el maniqueísmo y el pelagianismo. Escribió: “La ciudad de Dios”, “De Trinitate”, “Las Confesiones”, “Sobre la predestinación de los Santos” y “Sobre el don de la perseverancia”. Es uno de los teólogos y filósofos que más han influido en la historia de la Iglesia. Una de sus frases más famosas es “si has entendido, entonces lo que has entendido no es Dios”. Se le conoce como el Doctor de la Gracia. MEMORIA OBLIGATORIA.

Santa CELIA GUÉRIN. (1831-1877).


Martirologio Romano: En Burdeos, Francia, beata Celia Guérin, esposa de Luis Martin y madre de santa Teresa del Niño Jesús, beatificada conjuntamente con su marido, cuya memoria se celebra el 29 de julio, como ejemplo de matrimonio cristiano.


Nació en Gandelain, departamento de Orne (Normandía), en el seno de una familia de militares. Celia, inteligente y comunicativa por naturaleza, dice en una de sus cartas que su infancia y juventud fueron tristes "como un sudario". 

Cuando se jubiló su padre, la familia se estableció en Alençon en 1844. La señora Guérin abrió un café y una sala de billar, pero su carácter intransigente no favoreció el desarrollo del negocio. La familia salía adelante con dificultad, gracias a la pensión y a los trabajos de carpintería del padre. En pocos años, la situación financiera se hizo muy precaria y no mejoró hasta que las hijas contribuyeron con su trabajo a cuadrar el balance familiar. Esta situación económica influyó en los estudios de las hijas.

Celia piensa en la vida religiosa, al igual que su hermana mayor, que llegará a ser sor María Dositea en la Visitación de Le Mans. Pero la superiora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, a quien Celia solicita su ingreso, le responde sin titubear que no es ésa la voluntad de Dios. La joven se inclina ante tan categórica afirmación, aunque no sin tristeza. Pero un hermoso optimismo sobrenatural la hace exclamar: «Dios mío, accederé al estado de matrimonio para cumplir con tu santa voluntad. Te ruego, pues, que me concedas muchos hijos y que se consagren a ti». En 1851, después de una novena a la Inmaculada Concepción, escuchó interiormente las palabras: "Hacer punto de Alençon". Con la ayuda de su hermana comenzó esta empresa y ya a partir de 1853 era conocida como fabricante del punto de Alençon. En 1858 la casa para la que trabajaba recibió una medalla de plata por la fabricación de este encaje y Celia una mención de alabanza. 
Un día, al cruzarse con un joven de noble fisonomía, de semblante reservado y de dignos modales, se siente fuertemente impresionada, y una voz interior le dice: «Este es quien he elegido para ti». Pronto se entera de su identidad; se trata de Luis Martin. En poco tiempo los dos jóvenes llegan a apreciarse y a amarse, y el entendimiento es tan rápido que contraen matrimonio el 13 de julio de 1858, tres meses después de su primer encuentro. Luis y su esposa se proponen vivir como hermano y hermana, siguiendo el ejemplo de San José y de la Virgen María. Diez meses de vida en común en total continencia hacen que sus almas se fundan en una intensa comunión espiritual, pero una prudente intervención de su confesor y el deseo de proporcionar hijos al Señor les mueven a interrumpir aquella santa experiencia. Celia escribirá más tarde a su hija Paulina: «Sentía el deseo de tener muchos hijos y educarlos para el Cielo». 
De su unión nacieron nueve hijos. Los esposos Martin experimentan esa verdad al recibir a sus numerosos hijos: «No vivíamos sino para nuestros hijos; eran toda nuestra felicidad y solamente la encontrábamos en ellos», escribirá Celia. Sin embargo, su vida conyugal no está carente de pruebas. Tres de sus hijos mueren prematuramente, dos de ellos eran los varones; después fallece de repente María Helena, de cinco años y medio. Plegarias y peregrinaciones se suceden en medio de la angustia, en especial en 1873, durante la grave enfermedad de Teresa y la fiebre tifoidea de María. En medio de los mayores desasosiegos, la confianza de Celia se ve fortificada por la demostración de fe de su esposo, en particular por su estricta observancia del descanso dominical: Luis nunca abre la tienda los domingos. Es el día del Señor, que se celebra en familia; primero con los oficios de la parroquia y luego con largos paseos; los niños disfrutan en las fiestas de Alençon, jalonadas de cabalgatas y de fuegos artificiales.
Entre las cinco hijas que sobrevivieron, Teresa, la futura santa patrona de las misiones, es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: educaban a sus hijas para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas. Pero la intensa felicidad familiar de los Martin no debía durar demasiado tiempo. A partir de 1865, Celia se percata de la presencia de un tumor maligno en el pecho, surgido después de una caída contra el borde de un mueble. Tanto su hermano, que es farmacéutico, como su marido no le conceden demasiada importancia; pero a finales de 1876 el mal se manifiesta y el diagnóstico es concluyente: «tumor fibroso no operable» a causa de su avanzado estado. Celia lo afronta hasta el final con toda valentía; consciente del vacío que supondrá su desaparición, le pide a su cuñada, la señora Guérin, que, después de su muerte, ayude a su marido en la educación de los más pequeños. Su muerte acontece el 28 de agosto de 1877. 
Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz llegará a decir: «El Señor me concedió un padre y una madre más dignos del Cielo que de la tierra». Los esposos fueron beatificados por SS Benedicto XVI el 19 de octubre de 2008, en Lisieux (Francia).

Beatos JUAN BAUTISTA FAUBEL CANO y ARTURO ROS MONTALT. M. 1936.


Martirologio Romano: En el territorio de Valencia, España, beatos mártires Juan Bautista Faubel Cano y Arturo Ros Montalt, que, padres de familia, durante la persecución contra la Iglesia recibieron de los hombres la muerte y de Dios la vida eterna

Juan Bautista nació en Lliria (Valencia). Casado con Patrocinio Olba Martínez, padre de tres hijos. Pirotécnico de profesión. Cuando llegó la República, pensó que había que defender los derechos de la comunidad católica dentro de la acción política y social y colaboró en la fundación de la Derecha Regional Valenciana junto con el sacerdote Miguel Alba, que sería fusilado el mísmo día que él. Con este interés fundó en su pueblo escuelas católicas. Era miembro de la Acción Católica.
Cuando estalló la guerra civil, salvó el copón con las formas consagradas cuando la iglesia fue incendiada. Recogió en su casa a dos religiosas del monasterio de San Miguel, que fue clausurado. Fue detenido y llevado a Els Olivarets, donde lo torturaron con una aguja para hacer esteras, de allí fue llevado a la cárcel, donde le pudieron visitar sus familiares. Fue llevado al Gobierno Civil de Valencia y también a San Miguel de los Reyes, donde se pasó el tiempo orando. Junto con otros doce detenidos fue llevado al camino de Paterna, y Juan Bautista gritó “¡Viva Cristo Rey!” y fue fusilado. 

Arturo nació en Vinalesa, en el seno de una familia modesta. Desde joven trabajó en la yutera para ayudar a su numerosa familia. Casado con María Llopis Sirer y padre de siete hijos. Fue un hombre de una gran espiritualidad interior y de conducta moral intachable. Su apostolado se desarrolló dentro de la Acción Católica y fue uno de sus fundadores en su pueblo. Se ocupó también de la acción social y fundó el Sindicato Católico para trabajadores de la fábrica de sacos. Cuando la República suprimió la enseñanza religiosa, batalló para que en su pueblo se fundara una escuela católica.
El comité republicano decidió arrestarlo por ser uno de los puntales católicos del pueblo. Durante su detención fue maltrado. Fue ejecutado en el camino de Moncada durante la guerra civil por pertenecer a la Acción Católica, junto con diez compañeros. Fue arrojado vivo al horno de cal. 

27 de agosto de 2015

Santa MÓNICA. (331-387).


Martirologio Romano: Memoria de santa Mónica, que, muy joven todavía, fue dada en matrimonio a Patricio, del que tuvo hijos, entre los cuales se cuenta a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios. Al tiempo de partir para África, ardiendo en deseos de la vida celestial, murió en la ciudad de Ostia del Tíber.


Nació en Tagaste (Cartago) en el seno de una piadosa familia cristiana, noble, pero de modesta fortuna. Se recuerda que una criada, acusándola de bebedora, mientras se dirigía de adolescente, a buscar vino a la cantina, la salvó -son palabras suyas- del vicio de la bebida.
Casada con un pagano de difícil carácter, llamado Patricio, del que tuvo tres hijos (san Agustín, Navigio y una hija, Perpetua, muerta cuando era superiora del monasterio de Hipona en el 424). Las relaciones con su marido fueron difíciles y supo refrenarle en sus momentos de cólera; de tal manera soportó sus infidelidades conyugales que jamás tuvo el menor altercado: "porque esperaba, Señor, que vuestra misericordia viniese sobre él, para que, creyendo en Vos, se hiciese casto". El esposo, legionario romano pagano, se convirtió como catecúmeno el año 371 y murió al año siguiente, después de haber sido bautizado en el lecho de la muerte. Mónica tuvo que hacer frente a su suegra y a los chismes de sus amigas, a las que nunca permitió la crítica delante de ella, también tuvo que enfrentarse a la conducta desordenada de su hijo Agustín, que ya a los 16 años (simple catecúmeno) se había abandonado a sus pasiones (de los espectáculos trágicos y de sus amores) y a las ideas de los maniqueos. Un obispo desconocido le dijo para consolarla: "No puede perderse el hijo de tantas lágrimas".
La madre siguió a su hijo desde Madaura a Cartago, y en su sueño (que impresionó a san Agustín ) comprendió que debía vivir con aquel hijo extraviado, en vez de alejarse de él a causa de sus errores. Fue engañada amargamente por Agustín al partir para Italia: "aquella noche yo me partí a escondidas; y ella se quedó orando y llorando". Mónica sólo pudo seguirlo más tarde, cuando el hijo fue conquistado por las predicaciones de san Ambrosio de Milán, donde había conseguido ya una cátedra de Retórica.
Tuvo la dicha de asistir al bautismo de su hijo, en la Pascua del 387. Pero antes del fin de ese mismo año, después de haber vivido algún tiempo en Casiaciaco (con Agustín y los amigos de éste), murió en Ostia sin poderse embarcar para África a causa de unas fiebres. Agustín nos narra el hecho: "solos ella y yo, frente a una ventana que daba al jardín de la casa donde vivíamos" y el diálogo continúa "hablamos con infinita dulzura, olvidando las cosas pasadas y proyectándonos hacia las futuras, y buscábamos juntos, en presencia de la verdad, cuál sería la eterna vida de los santos, vida que ni ojo ve ni oído oye, y que nunca penetró en el corazón humano"; al final del diálogo Mónica le dijo a su hijo: "hijo mío, por lo que a mi respecta, ya no hay nada que me atraiga de esta vida. No sé siquiera qué hago aquí abajo, y por qué estoy todavía. Una sola cosa me hacía desear vivir todavía un poco: verte cristiano católico antes de morir. Dios me lo ha concedido y aún más al verte despreciar los goces terrenos y servirle a Él sólo". Está enterrada en la iglesia de San Agustín en Roma. Es patrona de las mujeres casadas y modelo de las madres cristianas. MEMORIA OBLIGATORIA.

26 de agosto de 2015

Beata MARÍA CORSINI BELTRAME QUATTROCCHI. (1884-1965).


Martirologio Romano: En Roma, beata María Beltrame Quattrocchi, que, siendo madre de familia, ilustró de modo conspicuo a la familia de Cristo y a la sociedad, viviendo ejemplarmente su vida matrimonial y mostrando su comunión de fe y amor hacia el próximo

Nació en Florencia, en el seno de una familia de la alta sociedad. Se casó con Luis Beltrame Quattrocchi, y tuvieron tres hijos, que se hicieron religiosos, y formaron un matrimonio modelo. Durante el parto de su última hija, se le presentó una grave patología, que pusieron en riesgo su vida, pero ella eligió seguir adelante con su embarazo, y después del parto, la dos, madre e hija, salvaron sus vidas.
Ella fue profesora y escritora de temas de educación, comprometida en varias asociaciones, como la Acción Católica femenina, y apasionada de la música. Uno de sus hijos dijo que sus padres no tenían una vida nada beata: "Todo se vivía en un clima de serenidad, de hospitalidad, amistad, de diversión, vacaciones y bicicletas. Pero lo más extraordinario es que supieron santificarse viviendo la vida ordinaria". Difundió junto con su marido la devoción del Sagrado Corazón. Después de la muerte de su marido, continuó con su apostolado, animada por su director espiritual el padre dominico Garrigou-Lagrangre, se adhirió al movimiento "Frente de la Familia", del que fue vicepresidenta del comité romano. Fue también responsable femenina del "Renacimiento cristiano", en el que trabajó intensamente. Murió en Serravalle. Fue beatificada junto a su marido el 21 de octubre de 2001 por SS Juan Pablo II. 

25 de agosto de 2015

San LUIS IX DE FRANCIA. (1214-1270).


Martirologio Romano: San Luis IX, rey de Francia, que, tanto en tiempo de paz como durante la guerra para defensa de los cristianos, se distinguió por su fe activa, su justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la paciencia en las situaciones adversas. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes, fuerzas y su misma vida en la adoración de la Cruz, la Corona y el sepulcro del Señor, hasta que, contagiado de peste, murió en el campamento de Túnez, en la costa de África del Norte.


Nació en Poissy (Beauvais), y era hijo de Luis VIII y de la beata Blanca de Castilla. Era primo hermano de san Fernando III el Santo, rey de Castilla. "Luis, prefiero verte muerto antes que en desgracia de Dios por el pecado mortal" le dijo su madre. A los 12 años fue coronado en Reims, rey (1226), y a los 20 años se casó, en Sens, con Margarita de Provenza (1234), de la que tuvo once hijos (sobrevivieron nueve). Se cuidó de educar a sus hijos en la oración y en las practicas piadosas. Sostuvo con su dinero a 200 pobres, a los que atendió todos los días. Invitó también a su mesa a grandes personalidades de la vida religiosa, intelectual y espiritual, como santo Tomás de Aquino.
Luis amó la pureza en su justicia de rey, en su vida privada fue más austero y devoto que un monje (era Terciario franciscano); como soberano fue enérgico, pero respetuoso hacia el pueblo, especialmente con los pobres, a los que protegió contra la usura de los poderosos, y fue un valeroso guerrero que supo conducir a sus soldados hacia la victoria, como cuando derrotó al rey Enrique II de Inglaterra en Taillebourg y Saintes en 1242. Decidió consagrarse a las más altas empresas que un caballero cristiano pudiera hacer: se hizo cruzado. Venció a los sarracenos junto a Damieta (1249); pero luego su ejército, diezmado por una pestilencia, fue derrotado y el mismo rey fue hecho prisionero (1250); por fin fue rescatado de la prisión, por a un precio altísimo. Como reacción a este fracaso surgió un movimiento guerrero anticlerical y místico ("des pastoreaux", pastorcillos), que fue ahogado en sangre. Su etapa de cruzado influyó en su vida personal y en su política como soberano, creando tribunales de quejas de aquellos subditos que se sentián ultrajados por los funcionarios reales como los senescales y caballeros. Promovió la justicia equitativa en sus dominios. Limitó los privilegios señoriales e introdujo la moneda. Fue un arbitro de la paz entre los distintos príncipes de la cristiandad. Toda su vida trató de vivir y gobernar según el Evangelio.
 Apoyó a Roberto Sorbón, el fundador de la Sorbona, a la obra de santo Tomás de Aquino y de Vicente de Beauvais. Admiró la vida recogida de su hermana: la beata Isabel. Construyó la abadía de Royaumont, donde se retiraba a menudo, e incluso servía a los monjes. Tuvo amistad con el beato Bartolomé de Breganze quién le regaló una espina de la corona de Cristo y para ella construyó la Sainte Chapelle. No fue ni un gran general, ni un gran político, pero fue un gran pacificador entre los distintos príncipes cristianos europeos. También fue un gran reformador de las instituciones del país, según la mentalidad de la época. Estableció el tribunal de la Inquisición en el Mediodía francés. 
En 1270, volvió a intentar la que sería su última cruzada, pero el tifus o la peste, le segó la vida en Cartago, Túnez. Antes de morir mando decir al sultán de Túnez: "Quisiera pasar toda  mi vida en las prisiones de los sarracenos, sin ver la luz, para que vos y su pueblo puedan hacerse cristianos". Fue canonizado por el papa Bonifacio VIII en 1297. Patrón de Francia. MEMORIA FACULTATIVA.   

18 de agosto de 2015

Santa ELENA "Emperatriz". (c.250 - c.330).


Martirologio Romano: En Roma, en la vía Labicana, santa Elena, madre del emperador Constantino, que tuvo un interés singular en ayudar a los pobres y acudía a la iglesia piadosamente confundida entre los fieles. Habiendo peregrinado a Jerusalén para descubrir los lugares del Nacimiento de Cristo, de su Pasión y Resurrección, honró el pesebre y la cruz del Señor con basílicas dignas de veneración.


Natural de Depranun, Bitinia, cerca del Bósforo. La tradición inglesa la hace originaria de Gran Bretaña y le atribuyen origen real. Parece ser que su familia era de origen humilde, su padre era posadero. Su belleza debió cautivar a Constancio Cloro, oficial romano, de manera que se fue a vivir con él en las diversas guarniciones romanas. De esta unión nació Constantino (futuro emperador romano). Repudiada por razones políticas en el 292, ya que Constancio quería ser designado gobernador de las Galias por Diocleciano; luego el emperador lo elevó a la dignidad de Cesar. Cuando Maximiano y Diocleciano abdicaron en el 305, Constancio Cloro gobernó durante un año en la parte occidental del imperio y designó a su hijo Constantino como su sucesor; casi nada sabemos de ella hasta que Constantino comenzó a reinar en el 306. Llamó a su madre a la corte de Tréveris, le dio el nombre de "Augusta" y mandó acuñar monedas del Imperio con su imagen. 
Tampoco sabemos cuando se hizo cristiana, pero se sabe que erigió iglesias y dio sonados ejemplos de humildad y caridad. La leyenda dice que fue convertida por san Luciano de Antioquía y que se había casado con Constancio Cloro, pero históricamente se sabe que sólo fue su amante. En el 312 su hijo Constantino derrotó en la batalla del puente Milvio a su opositor, Majencio, y en el 313 proclamó el “Edicto de Milán” que concedió la libertad del culto cristiano y puso fin a las persecuciones del Imperio contra los cristianos; se dice que en estos hechos su madre ya era cristiana y por esta causa el emperador favoreció a la Iglesia. No hizo alarde de su condición de emperatriz, se mezclaba con el pueblo y usaba ropas modestas. Socorrió a los pobres y los sentó en su propia mesa.
Visitó Tierra Santa, con la intención de recuperar la cruz de Cristo. Y a ella se debe la construcción de las basílicas del Santo Sepulcro, del monte de la Ascensión y la cueva de Belén. Embelleció la ciudad de Drepanaun en Bitinia, en honor a san Luciano, de forma que Constantino hizo que esta ciudad se llamase Helenópolis.
Según san Ambrosio, Elena, encontró en el Calvario, tres cruces y reconoció la de Cristo por la inscripción trilingüe del título que había hecho poner Pilatos. Rufino de Aquilea, difiere el relato, y dice que no se sabía cual de las tres cruces eran las verdaderas, por eso se las llevó a san Macario, obispo de Jerusalén, quien propuso llevarla a casa de una mujer enferma que fue curada por una de ellas, y a ella se le atribuyó la de Cristo. La “Leyenda Dorada” nos relata que fue un judío llamado Judas quién reveló donde estaba la verdadera cruz, pues si un Judas lo había traicionado, otro Judas debía reparar el daño restituyendo la verdadera cruz. Muchos hagiógrafos dudan de su derecho al culto de los santos. Murió en Tracia, en Nicomedia o en Constantinopla. Hoy sus restos parecen que se encuentran en la basílica de Araceli de Roma. 

16 de agosto de 2015

San ESTEBAN DE HUNGRÍA. (c.975 - 1038).


Martirologio Romano: San Esteban, rey de Hungría, que, regenerado por el bautismo y habiendo recibido la corona real de manos del papa Silvestre II, veló por la propagación de la fe de Cristo entre los húngaros y puso en orden la Iglesia en su reino, dotándola de bienes y monasterios. Justo y pacífico en el gobierno de sus súbditos, murió en Alba Real (Székesfehérvár), en Hungría, el día de la Asunción, entrando su alma en el cielo.


Nació en Esztergom, Hungría. Se llamaba Vajk, y recibió una educación cristiana de su madre Sarolt y el ánimo de su padre el duque Geza, que aunque era pagano estaba bien dispuesto hacia la nueva religión, de manera que en el 972 fue bautizado por san Wolfgango, otros dicen que por san Adalberto de Praga. Eligió el nombre de Esteban al bautizarse en el 985. Se casó, en el 995, con santa Gisela de Baviera, hermana del rey san Enrique II. En el 997, fue elegido gobernarte de los magiares, con el título de duque y creó la nación de Hungría. En el año 1000 recibió del papa Silvestre II y con el beneplácito del emperador Otón II, la corona, la cruz procesional y los poderes para crear obispados y nombrar dignatarios eclesiásticos; en la Navidad de ese mismo año fue consagrado y coronado primer rey de Hungría. 
Su inspirador y educador fue san Adalberto de Praga, mientras su colaborador más íntimo fue el monje húngaro, san Anastasio. Con su acción apostólica, hecha de persuasión, amor y no de violencia, atrajo hacia el cristianismo a su pueblo todavía pagano; aunque hay historiadores que afirman que obligó a su pueblo a la conversión con métodos que hoy no serían muy ortodoxos; aunque termino con los robos, asesinatos... escribió un código de leyes dedicado a su hijo san Emerico, que es un ejemplo de buen gobierno. 
Gracias a sus numerosas victorias contra enemigos externos e internos, Esteban unió gradualmente a los magiares en una sola nación; organizó diócesis (la de Esztergom y Kalocsa), fundó abadías (entre ellas la abadía benedictina de Pannonhalma) y se rodeó de ilustres monjes extranjeros entre ellos san Gerardo Sagredo, abad de San Giorgo en Venecia, que fue el preceptor de su hijo san Emerico que murió en su juventud en una accidente de caza. Para Emerico, escribió: "La practica de la oración es la garantía de la salud del reino. No te olvides nunca de repetir: envía, Señor, tu sabiduría para que viva conmigo, y trabaje conmigo y sepa en todo tiempo lo que es grato delante de Ti. Las obras de la piedad serán la base de tu felicidad. Se paciente. Se fuerte. Se humilde. Se dulce. Se casto. Estas son las piedras preciosas de una corona real. Sin ellas perderás el reino de la tierra y no conseguirás tampoco aquel que no se acaba”. Consiguió conversión al cristianismo de Transilvania al vencer a su príncipe y, anexionó Bulgaria a la corona hungara.  
Los últimos años de su vida estuvieron llenos de amarguras, pero a pesar de todo no dejó de ser bueno, misericordioso y pío. Escogió como patrona a la Virgen de la Asunción, a la que llamó "La Gran Dama de los Húngaros". Antes de morir quisieron asesinarlo, pero el sicario no lo consiguió, y Esteban le perdonó la vida, y le animó a que se reconciliase con Dios. Murió en Buda tras una larga enfermedad y fue enterrado en la catedral de Sthulweissenburg. Vivió siempre el lema que dejó en herencia a su hijo: “El rey que no escucha la voz de la misericordia, es un tirano”. 
Cuarenta y cinco años después de su muerte, a pedido del rey san Ladislao de Hungría, el papa San Gregorio VII hizo trasladar sus reliquias a un santuario construido dentro de la gran iglesia de Nuestra Señora, en Buda y de este modo reconoció su santidad en 1086. Inocencio XI en 1686, fijó su fiesta para el 2 de septiembre, puesto que el emperador Leopoldo recuperó la ciudad de Buda de manos de los turcos en aquella fecha. Es el héroe nacional de Hungría. MEMORIA FACULTATIVA.  

Beato SIMÓN BUKASAI KIOTA y compañeros. Beato. M. 1620.


Martirologio Romano: En Cocura, siempre en Japón, beatos mártires Simón Bokusai Kiota, catequista, y María Magdalena, cónyuges, Tomás Guengoro y Marta, también ellos cónyuges, y el pequeño Jaime, su hijo, que, por decreto del prefecto Yetsundo, juntos fueron crucificados cabeza bajo por odio al nombre de Cristo
Beata María Magdalena Kyota

Simón Bokusai Kyota era miembro de una de las más antiguas familias cristianas de Bungo y era oficial del ejército real. Era cofrade del Rosario y había difundido con todo entusiasmo el evangelio en su entorno social. Su esposa María Magdalena era unánime con él en la profesión y difusión de la fe cristiana, y extremadamente servicial con los misioneros a quienes hospedaba. Tenía 60 años.

Tomás Gengoro era también cofrade del Rosario y no sólo había hospedado a los religiosos sino que había difundido la fe entre sus amistades cuanto había podido. Su esposa María (a veces llamada Marta) participaba de sus mismos sentimientos religiosos, y era cofrade también del Rosario. Jaime era un niño de dos años, hijo de ambos, muerto por ser un niño cristiano, uno de los más jóvenes mártires beatificados.
En la ciudad de Kokura, reino de Fingen, en el Japón, fueron martirizados acusados no solamente de ser cristianos sino también de haber hospedado a los misioneros extranjeros. Ambas acusaciones eran verdaderas, pues se trataba en efecto de cristianos convencidos que habían dado de muy buena gana hospedaje en su hogar a los misioneros y colaborado así al mantenimiento de la cristiandad nipona y a la difusión del evangelio. Su martirio, al que los condenó el prefecto Yetsundo, consistió en que fueran crucificados cabeza abajo, teniendo una agonía larga y dolorosa. Las dos familias fueron beatificados el 7 de julio de 1867 por el papa Pío IX.

15 de agosto de 2015

Santos LUIS BATIS SÁINZ, MANUEL MORALES, SALVADOR LARA PUENTE y DAVID ROLDÁN URIBE. M. 1926.


Martirologio Romano: En la localidad de Chalchihuites en el territorio de Durango en Méjico, santos mártires Luis Batis Sáinz, sacerdote, Manuel Morales, padre de familia, Salvador Lara Puente y David Roldán Uribe, ejecutados por odio a la fe durante la persecución mejicana


Luis Batis nació en San Miguel del Mezquital (Zacatecas, Méjico) en 1870. A los 12 años ingresó en el seminario de Durango y en 1894 fue ordenado sacerdote. El año de su ordenación fue nombrado párroco de San Juan de Guadalupe, y en 1902 pasó a la parroquia de San Diego de Alcalá en Canatlán donde estuvo veinte años; estableció un hospital para pobres y un colegio de niños, fomentó las asociaciones católicas y reparó el templo parroquial. En 1922 es nombrado director espiritual del seminario y le otorgaron la capellanía del Santuario de Guadalupe de Durango. Párroco de San Pedro Chalchihuites (Zacatecas) en 1925.

Celoso sacerdote en todos sus ministerios, tuvo especial dedicación a los jóvenes. Fue para ellos un guía y padre bondadoso que de diversas formas les hacia crecer espiritual y culturalmente, y les ayudaba a superarse hasta en lo material. Especialmente supo difundir en la juventud el espíritu de heroísmo cristiano para probar su fe. Fundó una rama  de la Acción Católica de la Juventud Mejicana, la A.C.J.M. y apoyó y colaboró en la "Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa" fundada en 1925. Puso en marcha un taller de obreros católicos y una escuela para niños. La catequesis para niños y adultos era una de sus tareas prioritarias

Obedeciendo la orden gubernamental, dejó la parroquia el mismo día del cierre de las iglesias y se fue a vivir a una casa particular. Pero sin esconderse, porque estaba dispuesto al martirio. En una reunión con la Acción Católica, preguntó a sus militantes quién esta dispuesto a  dar su vida por la fe. Inmediatamente le respondieron tres: Manuel Morales, Salvador Lara y David Roldán. 

Manuel Morales nació en 1898 y era natural de Mesillas (Zacatecas-Méjico) y era hijo de madre soltera. Desde pequeño vivía con sus abuelos y por eso se trasladó a Chalchihuites. Fue seminarista en Durango, pero tuvo que abandonarlo para trabajar y mantener a su familia pobre. Se colocó como depediente de una tienda y después montó una panadería. En 1921 contrajo matrimonio con Consuelo Loera, con quien tuvo tres hijos.
Era miembro de la Acción Católica y presidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, asociación que por medios pacíficos trataba de obtener la derogación de las leyes antirreligiosas, también se inscribió en el círculo obrero León XIII.
Cuando se cerraron las iglesias, y supo del arresto del párroco fue a liberarlo, pero también a él lo arrestaron. Su esposa al conocer el arresto pidió su liberación y para ello llevó a uno de sus hijos pequeños, que pudo abraza a su padre, pero a pesar de las promesas no lo liberaron. Cuando les llevaron al Puerto de Santa Teresa el párroco intento salvar la vida de Manuel alegando que era padre de familia, a lo que Manuel respondió: "Padre, Dios es Padre y velará por ellos".  Fue fusilado mientras gritaba vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe. 

Salvador Lara nació en 1905 en El Súchil (Durango-Méjico), en el seno de una familia cristiana; su nombre era José Salvador, pero utilizaba el segundo nombre. Sintió pronto la vocación sacerdotal e ingresó en el seminario de Durango, pero tuvo que dejarlo por necesidades familiares. Trabajó en la mina El Conjuro. 
Trabajó estrechamente en su parroquia y era el presidente de la Acción Católica de la que fue presidente y secretario de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, y colaborador asiduo con el párroco y Luis Batis en las tareas de pastoral. Todos le apreciaban como joven integro lleno de bondad y entregado a hacer el bien. Cuando supo de la persecución, no quiso huir sino que estuvo pronto a afrontar el martirio. 

David Roldán nació en Chalchihuites (Zacatecas-Méjico) en 1907. Al año de nacer quedó huérfano de padre. Estudiaba en el seminario de Durango, cuando las necesidades familiares le hicieron dejar los estudios y el seminario y trabajar en la mina “El Conjuro”, donde era muy apreciado por sus jefes y compañeros, de manera que llegó a ser secretario del patrón. Se enamoró de la hija de su patrón y le pidió matrimonio, pero no llegaron a casarse porque a él lo mataron antes. 
Pertenecía a la Acción Católica, de la que fue presidente en 1925, y vicepresidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y por sus ideales religiosos fue detenido junto con su párroco Luis Batis Sainz, su amigo Manuel Morales y su primo Salvador Lara Puente. Su patrón Gustavo Windel, fue a pedir su liberación, e incluso les ofreció dinero, pero como pasara con la madre de Salvador, y la esposa de Manuel, les dijeron que no les iban a matar sino solamente querían interrogarlos. Todo un engaño. Fue ejecutado junto con su primo Salvador por su defensa de los ideales de la Acción Católica. Antes de morir solicitó que lo mataran a él y no a sus dos compañeros, porque uno estaba casado y el otro era el único sostén de su anciana madre. 

El 29 de Julio de 1926, siguiendo las instrucciones de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, el párroco organizó un encuentro, con la ayuda de los militantes de la Acción Católica. Fue en la plaza de Chalchihuites. El objetivo era informar a los feligreses de sus derechos y deberes como ciudadanos y como cristianos.
Esta reunión fue falsamente interpretada, de manera que el general Eulogio Ortiz, conocido por su odio a la Iglesia, decidió darles un escarmiento. Envió a unos soldados, a las órdenes del teniente Blas Maldonado, que con un pelotón de soldados detuvieron al párroco y lo condujeron a la Oficina de Recaudación de Rentas.
Al enterarse, Salvador Lara, convocó una reunión de la A.C.J.M. para estudiar el modo de liberar al sacerdote. Los soldados interrumpieron la reunión y detuvieron a Salvador Lara, Manuel Morales y David Roldan, y los llevaron a la Presidencia Municipal, amenazándolos con colgarlos, pero el pueblo se puso de parte y dijeron que los iban a trasladar a Zacatecas.
Los sacaron de la cárcel y los condujeron en tres automóviles y cuando llegaron al puente de Santa Teresa, bajaron los presos, de dos en dos. Primero, don Luis y Manuel Morales, que fueron fusilados de inmediato. Luego David y Salvador, a quienes hicieron dar un paseo, durante el cual no cesaron de gritar "Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe". Irritados los soldados les dispararon a bocajarro. Un tiro de gracia destrozó el rostro de Salvador, de quien dijo uno de los verdugos impresionado por su heroísmo cristiano: "¡Qué lástima haber matado a este hombre tan grande y fan fuerte!". Los restos de los mártires se veneran en la parroquia de Chalchihuites. 

12 de agosto de 2015

Santa JUANA FRANCISCA FRÉMYOT DE CHANTAL. (1572-1641).


Martirologio Romano: Santa Juana Francisca Frémyot de Chantal, religiosa: de su matrimonio cristiano tuvo seis hijos, que educó en la piedad; al quedarse viuda, recorrió alegremente bajo la guía de san Francisco de Sales la vía de la perfección, dedicándose a las obras de caridad sobre todo hacia los pobres y los enfermos; fundó la Orden de la Visitación de Santa María, que dirigió con sabiduría: Su tránsito ocurrido en Moulins en la orilla del Allier cercano a Nevers en Francia fue el 13 de Diciembre.


Juana Francisca Frémyot, nació en Dijón, en el seno de una familia aristocrática (su padre era presidente del parlamento de Borgoña); después de una excelente educación fue dada en esposa, con menos de 21 años (1592), al barón de Chantal, Cristóbal de Rabutin, a quién le dio seis hijos (de los cuales sobrevivieron sólo cuatro). Vivió santamente, superando los influjos hugonotes. Al morir el barón en un accidente de caza, ella con 29 años, vivió momentos de desolación, pues aunque perdonó al homicida,  durante mucho tiempo fue incapaz de estar en los mismos lugares donde éste había estado. En esta viudez tanto más sentida por el feliz matrimonio que había vivido, se dedicó a la educación de sus hijos y al servicio de los pobres y de los enfermos, soportando no pocas humillaciones por parte de la criada de su suegro, que gobernaba la casa como dueña, en su nuevo lugar de residencia el castillo de Monthelon; soportó estas humillaciones con el fin de convertir a su suegro, cosa que consiguió, pues terminó muriendo cristianamente. A través de un camino de dolorosas purificaciones, (se puso en manos de un fraile despótico que le encaminó hacia los escrúpulos), su vida de oración siguió una dirección contemplativa que superó la fase del demasiado rígido ascetismo que le había impuesto al comienzo, el obispo de Annecy; llegó a grabarse con un hierro candente el nombre de Jesús en su propio pecho, a la altura del corazón. 
En 1604, encontró en Dijón, durante una predicación cuaresmal, a san Francisco de Sales, con quien inició una profunda relación de sumisión espiritual, obteniendo las luces necesarias para su consagración total al Señor y para la entrega de una vida mística, cuyo valor había podido experimentar a través del contacto mantenido con los carmelitas de Dijón. En 1607, san Francisco de Sales, la liberó de todos sus escrúpulos y le reveló su proyecto de fundar una Orden femenina de clausura, que fuera accesible también para mujeres ancianas y de frágil salud: era la Confraternidad de la Visitación de María (las Salesas) en Annecy, que fue fundada en 1610, después de que Juana Francisca se ocupara de colocar a sus hijas más pequeñas. Parece que una de sus hijas se casó con un hermano de san Francisco de Sales, por lo que se estableció entre ellos un vínculo familiar. Su único hijo varón se opuso a su vocación religiosa, pero ella insistió y pasó por encima del cuerpo del hijo, que se había extendido en el umbral de la puerta de entrada de la casa para impedirle que se marchara. En 1615, la casa de Lyon fue obligada por el arzobispo, a aceptar la regla de clausura, pero con la oposición de Francisco de Sales, que pensaba para esta fundación, en un tipo de vida mixta (como la de Marta y María), en la que el acento puesto en la contemplación, no impidiera a las profesas salir a visitar a los enfermos. Era una Orden en la que "las enfermas pueden entrar para entregarse a la perfección del amor divino". Pero en 1622, por orden del obispo de Lyon, se convirtió en una Orden de estricta clausura, bajo la regla de San Agustín, y Juana aceptó.
Fue una mujer entregada al servicio de los demás y vivió una total obediencia alegremente. Se cuenta que antes de proponerla Francisco de Sales su propósito de fundar la Visitación, la probó en la obediencia de este modo: "Escuche, le dijo Francisco, es necesario que Vd. entre en Santa Clara,  -Padre mío estoy dispuesta-, -No, No sois lo bastante fuerte. Os deberíais hacer hermana en el hospital de Beaune-. -Todo lo que a Vd. le parezca-. -No, es lo que quiero, os debéis hacer Carmelita-. -Estoy dispuesta a obedecer- ", dijo Juana Francisca.
En 1622, perdió precozmente a su director espiritual, y desde entonces se ocupó de la publicación de sus escritos. Tras muchas fundaciones, que comportaron numerosos viajes y fatigas, afligida por crueles pruebas de aridez espiritual y tentaciones contra la fe, murió de pulmonía (después de una larga y dolorosa agonía, en la casa de Moulins). Según san Vicente de Paúl, que sucedió a san Francisco de Sales en la dirección de su alma, sufrió penas internas muy grandes, aunque en apariencia gozase de la paz y tranquilidad de espíritu de que gozan las almas que han llegado a un alto grado de virtud. Se dice que vivió con tal violencia, que se le hinchó el estómago por no querer llorar. Una de sus preocupaciones fue apartar la mirada de su interior, no pudiendo soportarse a sí misma a la vista de su alma, llena de tales miserias que parecía la imagen del infierno. Murió en el monasterio de Moulins mientras realizaba un viaje. Su cuerpo se conserva incorrupto en este monasterio. La canonización de santa Juana Francisca tuvo lugar en 1767 por el papa Clemente XIII. MEMORIA FACULTATIVA.