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17 de agosto de 2015

Santos JAIME KUSHEY GOROBIOYE TOMONAGA y MIGUEL KUROBJIOYE. M. 1633.


Martirologio Romano: En Nagasaki en Japón, santos mártires Jaime Kushey Gorobioye Tomonagua, sacerdote de la Orden de Predicadores, y Miguel Kurobjioye, condenados a muerte por Cristo bajo el comandante supremo Tokugawa Yemitsu

Jaime nació en Japón, residía en Filipinas. Un día de 1624 llamó a las puertas del convento de Santo Domingo de Manila y fue recibido por el veterano misionero del Japón, padre Juan de los Ángeles Rueda. Solicitó ser dominico para predicar el evangelio en su país, ese mismo año recibió el hábito. Había estudiado en el colegio de los jesuitas de Nagasaki y ejercido la catequesis. Estaba en Manila porque había sido exiliado por ser cristiano. 
A partir de su ordenación sacerdotal en 1626, trabajó en la isla de Formosa y, en 1632, tras un viaje de cinco meses de contratiempos y peligros, llegó al Japón. Vestido de japonés y armado de una catana, fue en busca del padre san Domingo Ibáñez. Sólo pudo ejercer el ministerio durante un año, pues en julio de 1633 fue apresado y encarcelado en la cárcel de Ômura. Desde aquí fue llevado por las calles de Nagasaki hasta la colina, teniendo por compañero a un misionero agustino, al catequista Miguel Kurobjioye y nueve cristianos japoneses. Fue puesto en la horca y murió después de cincuenta horas de tormento en que no dejó de alabar a Dios. Su cuerpo fue pasto de las llamas. 

Miguel nació en Nagasaki, en el seno de una familia pagana. Se convirtió gracias al dominico padre Jaime Kushey o Jaime de Santa María. Fue catequista del padre Jaime Kushey, a quién acompañó durante tres meses hasta ser arrestado en junio de 1633 por orden del emperador Toxugunsama o Yemitsu. 
Sometido a tormento y vencido por el dolor, reveló ante las autoridades el lugar donde estaba escondido el padre Jaime, pero se negó a apostatar de su fe cristiana y manifestó ante los jueces su profundo pesar por haber revelado el escondite de su padre espiritual. Fue condenado a la horca y a la hoya, expiró después de ser bendecido por el padre Jaime, y mostró la alegría de unirse a los dolores de Cristo en la Cruz, después de sufrir 50 horas, sus cuerpos fueron quemados y sus cenizas fueron esparcidas en el mar. 

11 de agosto de 2015

Beatos RAFAEL ALONSO GUTIÉRREZ y CARLOS DÍAZ GANDÍA. M. 1936.


Martirologio Romano: En la aldea Agullent, Valencia, en España, beato Rafael Alonso Gutiérrez, mártir, que era padre de familia y, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo. Con él se conmemora también al bienaventurado mártir Carlos Díaz Gandía, que este mismo día y en la misma localidad recibió la vida eterna por la defensa de la fe.


Rafael nació en Onteniente en 1890. En 1916 se casó con María Adelaida Ruiz Cañadas de la que tuvo cuatro hijas. Administrador de correos de su pueblo de Onteniente. Era un católico convencido y pertenecía a diferentes asociaciones, como la Adoración nocturna, la Legión Católica, la Rama de Hombres de Acción Católica y la Junta Parroquial. Además era Terciario Franciscano, y pertenecía  a la Escuela de Cristo y la Asociación del Sagrado Corazón de Jesús; era catequista y daba clases a los jóvenes de las Escuelas Nocturnas.

Cuando se inició la guerra civil, se ofreció como víctima por la salvación de España. Fue detenido y encerrado en la iglesia de San Francisco donde fue maltratado por el único hecho de ser católico. Rafael viendo su fin se puso en manos de la Providencia. Una noche fue sacado junto con el beato Carlos Díaz Gandía y don Rafael García Marcos. En la carretera de Agullent, les hicieron bajar del coche y dispararon a Carlos Díaz y a Rafael, murió Carlos, pero Rafael quedó herido, y abandonado en la cuneta, se recobró unas horas más tarde y pidió ayuda y en vez de prestarsela avisaron al Comite que fue a rematarlo, pero no lo encontraron, porque unos amigos se lo llevaron al convento de las Capuchinas, con el fin de salvarle la vida, pero estaba mal herido. Perdonó a los que le habían disparado y aunque los conocía no quiso revelar sus nombres a la familia para que no hubiera represalias, murió en su casa de Agullent. 

Carlos nació en Onteniente en 1907. A los 14 años se hizo miembro de Acción Católica, de la que llegó a ser presidente. Fue muy activo en su apostolado y atrajo a muchos jóvenes a la militancia; puso especial atención a que se ayudase a los jóvenes de condición más modesta. Colaboró en la fundación y mantenimiento de varios centros catequéticos en diferentes barriadas y pedanías, a las que iba a dar catequesis los domingos. 
En 1934, se casó con Luisa Torró y era padre de una niña de ocho años, en el momento de su martirio. Como presidente de los hombres de Acción Católica, evitó la quema de algunas iglesias y la detención del arcipreste, gracias a unas patrullas que formó. Fue arrestado por ser el presidente de Acción Católica y se le enterró vivo, para sacarlo después medio asfixiado. Ofreció su vida por España. Luego fue llevado a la carretera de Agullent donde exhortó a los milicianos a arrepentirse de su conducta, entonces le dispararon y gritó “Viva Cristo Rey”, que fue contestado por sus compañeros de martirio del beato Rafael Alonso Gutiérrez y don Rafael García Marcos. 
Fueron beatificados el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

26 de julio de 2015

Beato ANDRÉS DE PHU YEN. (1626-1644).


Martirologio Romano: En Phû Yên, pueblo de Annam, beato Andrés, catequista, que al exacerbarse la persecución contra la enseñanza de la doctrina cristiana, fue hecho prisionero y después condenado a muerte, derramando su sangre por Cristo, siendo el primer mártir de la Iglesia de ese país.

Nació en Ran Ran (Phu Yen) en Vietnam, en el seno de una familia pagana. Era fisicamente endeble pero muy inteligente y bondadoso. El y su madre fueron bautizados en 1641, por el jesuita Alejandro de Rhodes. Un año más tarde fue uno de los más estrechos colaboradores del padre Rhodes; después de recibir una mayor formación religiosa y cultural, fue admitido en la asociación de catequistas llamada “Casa de Dios”, en la que se comprometían de por vida dedicarse a esta misión y a la ayuda de los misioneros. En 1643 hizo voto de castidad. 
Un año más tarde empezó la persecución de los cristianos de la provincia de Quang Nam, porque gracias a la predicación del padre Rhodes había muchos cristianos. El jesuita fue conminado a abandonar el país, y apresaron a Andrés para justificar que habían cogido al alguién. Le amenazaron con quitarle la vida si no apostataba, a lo cual se negó, entonces el mandarín Ong Nghé, ordenó que le pusieran la canga al cuello y que lo llevaran a la cárcel, allí se encontró con otro catequista también llamado Andrés y que era muy anciano. El catequista anciano fue condenado a prisión de la que luego saldría por la edad, pero Andrés fue condenado a muerte. Cuando iba a ser ejecutado, el padre Rhodes solicitó que se le permitiera poner una alfombra debajo del mártir, pero Andrés se negó, porque quería que su sangre regase la tierra como lo había hecho la de Cristo. Se arrodilló y recibió la bendición del padre Rhodes y comenzó a pronunciar el nombre de Jesús. Un soldado con una lanza le atravesó varias veces el costado izquierdo, y cayó al suelo. Entonces se acercó otro con una cimitarra para cortarle la cabeza. Andrés al verlo, exclamó “Jesús” y murió. En ningún momento perdió la serenidad y la firmeza. Su cuerpo fue llevado a Macao por el padre Rhodes. Murió en Ké Cam. Es el protomártir de la iglesia vietnamita. Fue beatificado san Juan Pablo II el 5 de marzo de 2000.

15 de julio de 2015

San ANDRÉS NGUYEN KIM THONG NAM. (1790-1855).  


Martirologio Romano: En la provincia de My Tho, en Cochinchina, san Andrés Nguyen Kim Thong Nam (Nam Thuông), mártir, el cual, en tiempo del emperador Tu Duc, por ser catequista fue primero encarcelado y después desterrado, obligándole a caminar hacia el destierro encadenado y cargado con un madero, por lo que murió en el camino como auténtico mártir.

Nació en Go-Ti, Vietnam, en el seno de una familia cristiana. Catequista celoso y ejemplar que fue nombrado responsable de todos los catequistas del distrito misional de Binh-Dinh. Tal fue su prestigio que fue elegido alcalde o jefe de su aldea. Como tal, paró cuantos golpes persecutorios pudo contra la comunidad cristiana.
Un sobrino suyo lo denunció en venganza por una corrección que le hizo por su conducta equivocada. Arrestado fue llevado a Binh-Dinh donde fue encarcelado; se le permitió ver a su familia, de forma que pudo huir, pero temiendo represalias con los suyos, decidió quedarse en la cárcel. Fue sentenciado al destierro en una provincia lejana a la que debía ir cargado con la canga y atado con cadenas, debió andar muchísimos kilómetros de marcha sin descanso, la marcha fue tan extenuante, que el jefe de la expedicion se apiadó de él y le quitó la canga y las cadenas, pero cayó en el camino en Mi-Tho donde falleció, durante el reinado del emperador Tu Duc. Fue canonizado por Juan Pablo II el 19 de junio de 1988.

13 de julio de 2015

Santa CLELIA BARBIERI. (1847-1870).


Martirologio Romano: En Budrie, ciudad de la Romagna, santa Clelia Barbieri, virgen, que dedicó su vida a ayudar espiritualmente sobre todo a las niñas pobres y abandonadas, y para ello fundó la Congregación de las Hermanas Mínimas de la Virgen de los Dolores.

Nació en le “Budrie”, una pequeña localidad de San Giovanni in Persiceto (Bolonia). Quedó huérfana de padre muy pronto y experimentó las penurias económicas de su familia que acrecentó su hambre y sed de Dios; en la escuela parroquial aprendió de forma rudimentaria a leer y a escribir. A los once años recibió su primera comunión y tuvo su primera experiencia mística precisamente ante la imagen de María que había en su casa, de la que brotó el deseo de dar la vida por la humanidad.
Fue su director espiritual el párroco Gaetán Guidi, que tenía el don del discernimiento y una profunda veneración por el Espíritu Santo. A los 14 años se hizo catequista y sirvió como sirvienta en la casa parroquial, aunque tuvo que soportar los malos tratos de la hermana del párroco. Aquel periodo histórico, caracterizado por la unificación italiana y por la pérdida de los estados pontificios y los privilegios de la jerarquía, y los interrogatorios continuos a los párrocos, le hicieron concebir una comunidad de vida común, y se entregó a la restauración de la Iglesia. Sufrió una tuberculosis que casí la llevó a la muerte pero salió de ella, y en ello vio un signo de la Providencia. 
Nació así, con tres compañeras, las Mínimas de la Virgen de los Dolores, fundadas en Bolonia. El gobierno prohibió las Ordenes religiosas, y por esta razón, la obra de Clelia tendría una razón de ser entre la vida contemplativa y la caridad. Les decía a sus compañeras: "nosotras somos muy pobres, no podremos nunca ser aceptadas en ningún instituto por nuestra pobreza. Reunámonos para vivir una vida recogida y hacer el bien". Después de unas fuertes experiencias místicas, murió tísica. Toda su vida la dedicó a evangelizar y trabajar por las gentes de le “Budrie”. Fue canonizada el 9 de abril de 1989 por san Juan Pablo II.

10 de julio de 2015

Santos ANTONIO NGUYEN HUU QUYNH y PEDRO NGUYEN KHAC TU. M. 1840. 


Martirologio Romano: En la ciudad de Dong Hoi en Anam, hoy Vietnam, santos Antonio Nguyen Huu Quynh y Pedro Nguyen Khac Tu, mártires, che, catequistas, fueron estrangulados por su fe en Cristo bajo el emperador Minh Manh

Antonio nació en Mi-Huong, provincia de Quang-Binh, en Tonkin. Era hijo de un celoso catequista. Fue educado en la escuela de la misión. En su juventud se enroló en el ejército del rey Ya-Long, tolerante con los cristianos, y participó en la guerra civil provocada por la rebelión de los Say-Son, y llegó hasta el grado de capitán. Después dejó el ejército y se dedicó al comercio al mismo tiempo que se hizo médico. No quiso vivir de la medicina, sino que vivió de sus negocios y la medicina la ejercitó gratuitamente con los más pobres. 
Fue arrestado por la fe en 1838, mientras preparaba un escondite para un misionero y, como éste no llegaba, envió a un criado al pueblo en busca de noticias, como ya era sospechoso, el criado fue detenido e interrogado lo que llevó a la detención de Antonio, que fue invitado a la apostasía pisando la cruz, pero se mantuvo firme en su fe, a pesar  de la flagelación a la que fue sometido. Tenía 72 años, y su compañero de prisión apenas 30 años. Fue estrangulado dos años más tarde en Dong Hoi (Tonkin), bajo el emperador Minh Manh. 

Pedro se educo en la misión dominica donde conoció a san Pedro Dumolin Borie, que lo eligió como su catequista. Pedro acompañó al misionero durante su apostolado, e incluso cuando fue elegido obispo-vicario apostólico del Tonkin occidental y, cuando detuvieron al padre Pedro, no se puso a salvo sino que confesó que era catequista para seguir la suerte del misionero. Se mantuvo firme en la fe. Cuando la ejecución de Pedro Dumolin, él permaneció en la cárcel porque querían que las penalidades de la cárcel terminaran con su fortaleza. Sólo cuando vieron que no apostataba se decidió estrangularlo con Antonio Nguyen Huu (Nam) Quynh, en Dong Hoi (Tonkin), durante la persecución del emperador Minh Manh. Fueron canonizados el 19 de junio de 1988 por SS. Juan Pablo II.

9 de julio de 2015

San JOAQUÍN HE KAIZHI (Ho-Kai-Tche). (1774-1839). 


Martirologio Romano: En la ciudad de Kouy-Yang, en la provincia de Guizhou, en China, san Joaquín He Kaizhi, catequista y mártir, estrangulado por mantener su fe en Cristo.

Nació en Tchao-Tso, provincia de Kouei-Tcheou (China), y a los veinte años conoció el cristianismo, se abrió a la fe y recibió el bautismo. Fue desde entonces un cristiano fervoroso que, en la persecución de 1814, fue arrestado, llevado a Kouy-Yang y sometido a terribles torturas para que apostatara, pero permaneció firme e inconmovible. Entonces fue desterrado a Mongolia, con los tártaros, donde vivió por espacio de 18 años y su fe no se quebró en ningún momento. Cumplida la pena, volvió a su casa y siguió siendo un cristiano ejemplar, al que se le encomendó la tarea de catequista, que él realizaba con gran dedicación y celo. Costeó la erección de un oratorio que sirvió de reunión de la comunidad cristiana, a la que exhortó a perseverar en la fe. 
Estas actividades provocaron un nuevo arresto y un nuevo juicio en 1839. Fue torturado cruelmente pero no consiguieron su apostasía. Estuvo unos meses en la prisión, donde siguió con su actividad, consolando a los cristianos arrestados y dando un sólido testimonio, que admiró hasta los paganos. Mientras iba al martirio en Kouei-Tcheou, un amigo le ofreció un vaso de vino, pero él no lo quiso acordéndose de los padecimientos de Cristo. Murió estrangulado. Fue canonizado el 1 de octubre de 2000 por Juan Pablo II, en el numeroso grupo de san Agustín Zhao Rong y compañeros, cuya memoria litúrgica celebramos también hoy.

7 de julio de 2015

Beato PEDRO TO ROT. (1912-1945).


Martirologio Romano: En el pueblo de Rakunai, en Nueva Bretaña, isla de Melanesia, beato Pedro To Rot, mártir, padre de familia y catequista, que durante la guerra fue apresado por haber seguido ejerciendo su oficio de catequista y sufrió el martirio bajo los efectos de una inyección de veneno letal.


Nació en Rakunai, Papúa Nueva Guinea (antigua isla de Nueva Bretaña, Melanesia), en el seno de una familia cristiana. Fue educado en la misión de los Misioneros de los Sagrados Corazones y obtuvo el diploma que le acreditaba como catequista; prestó sus servicios en la parroquia local. En 1936 se casó con Paula La Varpit, con la cual tuvo dos hijos y estaba embarazada de otro cuando fue martirizado. Era un extraordinario catequista de niños admirado por todos y por los misioneros.
En 1942, cuando el ejército japonés invadió la isla, los misioneros fueron recluídos en un campo de concentración como sospechosos de connivencia  con el enemigo. Así Pedro se convirtió en lider natural de la comunidad cristiana. Reunía a los fieles para la plegaria comunitaria, administraba la eucaristía, continuaba la labor catequética, aconsejaba, bautizaba, y asistía a los matrimonios. 
Los japoneses, a comienzos de 1945, decidieron suprimir toda actividad misionera. Pedro consideró que aquello iba a la ley de Dios, pasó a la clandestinidad. Fue descubierto e interrogado y dejado libre, pero un pagano insistió en denunciarlo como activista cristiano, y fue nuevamente detenido y llevado al campo de Vunaiara, donde recibió la visita de sus padres y familiares y les manifestó su convicción de estar en peligro de muerte. Y en efecto una noche fue asesinado por dos soldados japoneses de los que estaba encargado la guardia del campo. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 17 de enero de 1994. Es uno de los patronos de la JMJ.

4 de julio de 2015

Beata CATALINA JARRIGE. (1754 - 1836).

(fr.: Catherine Jarrige).
Total destrucción. Pura, inmaculada.

Martirologio RomanoEn Mauriac, en Francia, beata Catalina Jarrige, virgen, de la Tercera Orden de Santo Domingo, insigne por su entrega a los pobres y a los enfermos, que durante la Revolución Francesa defendió a los sacerdotes perseguidos, a quienes ayudaba y visitaba en la cárcel.


Nació en Doumis, Francia. Era la menor de siete hermanos. Después de una juventud dedicada a la artesanía de encajes en casa, sin saber hablar más que en “patois”, durante 60 años vivió en Mauriac, dedicada a ayudar a los pobres, enfermos, huérfanos, presos y a enseñar el catecismo a los niños. Fue una mujer con una intensa vida de oración, siempre volcada hacia el apostolado y la caridad hacia los demás. Fue admitida en la Orden Tercera dominicana, imitó a santa Catalina de Siena, especialmente en el intenso amor a la Eucaristía y en la defensa de sus ministros perseguidos, intrépida en confesar la fe y en el amor a la Iglesia.
Durante la revolución francesa, ayudó a muchos sacerdotes perseguidos, dándoles refugio en su casa y en otros lugares y procurándoles lo necesario para su sustento. En 1793 el padre Francisco Filiol fue detenido y condenado a muerte y ella le acompañó hasta el cadalso dándole ánimos. En 1794 fue procesada y conducida a la cárcel, de donde la liberaron más tarde: pero Catalina no temía a la muerte y decía que bajo la guillotina habría bailado la “carmagnole”. Fue detenida dos veces y las dos veces fue liberada por falta de pruebas. Pasada la revolución, colaboró en todo lo que pudo en la restauración de la Iglesia, cuidando especialmente a los sacerdotes. Consagrada al Señor por voto privado de castidad, vivió su consagración con extraordinario entusiasmo espiritual hasta su muerte a los 82 años. Fue sepultada en la iglesia mayor de Mauriac. Fue beatificada por san Juan Pablo II el 24 de noviembre de 1996.

2 de julio de 2015

Beatos COLUMBA KANG WAN-SUK y 7 compañeros mártires. M. 1801.

Es un grupo de 8 mártires en Seúl, durante la persecución Shinyu, todos laicos, que fueron decapitados: Columba Kang Wan-suk, Ágata Han Sin-ae, Antonio Yi Hyeon, Bibiana Mun Yeong-in, Juliana Kim Yeon-i, Ignacio Choe In-cheol, Mateo Kim Hyeon-i y Susana Kang Gyeong-bok. Fueron beatificados por el papa Francisco el 16 de agosto de 2014. 

Columba Kang Wan-suk (1761 - 1801). Nació de una unión ilegítima en en el antiguo barrio de Chungcheong-do (Corea del Sur) en el seno de una de las familias nobles de Naepo. Desde pequeña se destacó por su sabiduría y honestidad: evitar las malas acciones o decir mentiras. El beato Felipe Hong Pil-ju, que será martirizado por la fe en 1801, fue uno de sus hijastros. 
Debido a sus orígenes "no oficial", se la casó, como segunda esposa, con Hong Ji-yeong, un noble de la región Deoksan. Al inicio de su matrimonio conoció la fe católica y comenzó a interesarse, y empieza su catecumenado de preparación para el bautismo.  En este periodo, cree con pasión y práctica la abstinencia. Con su estilo de vida  hace ganar el respeto y la admiración de muchas personas. Con grave riesgo, se ocupó de los católicos que fueron encarcelados durante la persecución de 1791 en Sinhae y precisamente por esto la detienen.
Después de ser liberada enseñó el catecismo a su madre, según la ley, y a su hijastro, Felipe Hong. A pesar de sus esfuerzos, no consigue convertir a su marido que, la maltrataba a causa de su fe. Su marido comenzó a vivir con una concubina. 
Un día Columba supo que los católicos de Seúl tienen una mejor preparación cristiana. Después de consultar con su madre legal y su hijastro, decidió mudarse a la capital: aquí entró en contacto con los fieles locales y se une a ellos en su afán por traer sacerdotes para atender a estos católicos neo conversos coreanos, y para ello se necesitaba apoyo financiero para pagar los gastos. 
En 1794, Columba recibió el bautismo de manos del primer misionero sacerdote, que venía desde Pekín, el beato Santiago Zhou Wen-mo, y ella se comprometió en dedicar su vida a ayudar al sacerdote en su apostolado. Después de darse cuenta de su sinceridad y el verdadero compromiso,  el padre Zhou la nombró catequista y le confió la tarea de cuidar de los fieles. 
Al año siguiente, hubo un brote de persecución en Eulmyo, y Columba ofreció su casa para acoger al misionero y pudiera huir a China, ya que se había dado orden de busca y captura contra él. La elección de su casa, como refugio, era la más segura ya que de acuerdo a los cánones de la sociedad coreana, estaba prohibido inspeccionar los hogares de las mujeres nobles. Gracias a esto, la casa de Kang se convierte en un refugio seguro el P. Zhou y para las comunidades católicas del lugar: es aquí donde la beata Agatha Jeom-hye Yun creó su comunidad de vírgenes dedicadas a la Iglesia. 
Columba evangelizó como pudo y cuanto pudo, y entre sus conversos había nobles, viudas, siervos y siervas. Gracias a ella María Canto y su hija Maria Sin - parientes de la familia real - recibieron el bautismo. La admiración de la comunidad hacia ella fue enorme, tanto es así que se decía «Se mueve como un gong. Cuando golpeó, explotó todo. " 
 En 1801 comenzó la persecución Shinyu, y las autoridades gubernamentales recibieron un soplo sobre las actividades religiosas de Columba. El 6 de abril fue detenida mientras estaba en su casa con otros creyentes: todos ellos fueron detenidos a la Jefatura de Policía de Seúl. Pero incluso en esta  grave situación, el primer pensamiento de la catequista fue por la seguridad del sacerdote chino. 
Para encontrarlo, los agentes la torturaron seis veces, pero sin éxito. Su fe es tan firme que incluso sus captores fueron castigados por su ineficacia. Uno de ellos exclamó: "Esta mujer no es humana, es una diosa." En los meses siguientes, encerrada, continúa con su obra religiosa: preparó y animó para el martirio a sus compañeros de prisión. Fue decapitada con sus siete compañeros a las afueras de la puerta occidental de Seúl. Acaba de cumplir 40 años. 

Ágata Han Sin-ae. Nació de una unión ilegítima en  Boryeong, en la región de Chungcheong (actual Corea del Sur), en el seno de una noble familia de. Se casó, como segunda mujer de Jo Rye-san en Seul.  En 1795 y 1796, conoció la doctrina católica gracias a las enseñanza de la catequista, la beata Columba Kang Wan-suk. Junto a su hijastra y su sirvienta asistía asiduamente a la casa de Columba para aprender el Catecismo, y además ayudaba a la viuda beata Cándida Jeong Bok-hye en sus actividades eclesiales. En el verano de 1800 fue bautizada por el misionero chino Santiago Zhou Wen-mo.
Evangelizó entre las mujeres de otras familias y siervas, y además quiso que dos catequistas varones catequizaran a sus siervos, pero no tuvo éxito por culpa de su hijo. Junto a otras mujeres, incluida la beata Juliana Kim Yeon-I, formó una comunidad femenina cuya directora fue Columba Kang.
Cuando se produjo, en 1801, la persecución Shinyu, Cándida Jeong hizo acopio de todos los libros y artículos religiosos y se los llevó a Ágata, que los escondió en su negocio. Como fuera delatada ante los perseguidores, fue arrestada con otros fieles. Fue conducida ante el Ministerio de Justicia de Seúl, donde fue interrogada, pero no reveló el nombre de ningún cristiano. Fue condenada a muerte con siete creyentes, entre las que estaban Columba Kang y Juliana Kim con esta sentencia: «Han Sin-ae está profundamente pervertida por la religión católica y la ha estado practicando durante muchos años. Está a Kang Wan-suk (Columba), y fue bautizada por Zhou Wen-mo, recibiendo el nombre cristiano. Además invitó a su casa a hombres y mujeres, escondió libros y artículos religiosos en su negocio». Cuando fue detenida dijo: «No me arrepentiré jamás de lo que he hecho, aunque si tuviera que morir diez mil veces».
Junto a sus compañeras y con Mateo Kim Hyeon-u, Ignacio Choe In-cheol y Antonio Yi Hyeon, fue conducida a la Pequeña Puerta Occidental de Seúl, donde fue decapitada. 

Antonio Yi Hyeon. Nació en Yeoju, en la provincia de Gyeonggi (actual Corea del Sur). Poco tiempo después que el catolicismo entrara en Corea, le llegaron a sus manos algunos libros religiosos y los estudió con avidez. En un segundo momento frecuentó la casa de Josafat Kim Geon-sun, dónde vivía su tío Lucas Yi Hui-yeong; allí comenzó su formación cristiana en el otoño de 1797.
Después se trasladó a Seúl, donde conoció al beato Felipe Hong Pil-ju, con el cual profundizó el Catecismo y fue bautizado por el primer misionero en Corea el beato Santiago Zhou Wen-mo. También conoció a los beatos Bernabé Jeong Gwang-su, Pedro Choe Pil-je y Francisco Kim Jong-gyo, con los que participaba en los encuentros de oración.
Se casó con la hija del beato Antonio Hong Ik-man, y de esta forma fue cuñado de Felipe Hong Pil-ju. En el invierno de 1800 murieron sus padres, y poco después estalló la persecución Shinyu.
Antonio y sus amigos fueron arrestados y llevados al cuartel general de la policía en Seúl, donde había muerto su tío durante los interrogatorios y torturas. Antonio no dijo nada que pudiera dañar a la Iglesia, a pesar de las palizas y las presiones por los interrogatorios, durante  un momento cedió, pero no reveló dónde se encontraban los otros cristianos. Fue trasladado al Ministerio de Justicia, donde se arrepintió de su apostasía. Consciente que sufriría más presiones, fue determinante en profesar sus fe y dar su vida por Dios. Sus enemigos al no poder convencerlo para que renegara de su fe, fue condenado a muerte. Antes de recibir la sentencia, Antonio dijo: «Durante cuatro años me he conmovido profundamente mientras leía y estudiaba los libros de la Iglesia junto a mis compañeros…. He creído en la religión católica durante muchos años y la amo. Por tanto no renunciaré  a mi fe en Dios, no me importa el castigo que me vendrá dado». Junto a otros compañeros fue conducido a la Pequeña Puerte Occidental de Seúl donde fue decapitado. 

Bibiana Mun Yeong-in (1776 - 1801). Nació en Seúl en el seno de una familia de status social mediano. Su padre era oficial de baja graduación y vivía con Bibiana y sus hermanas pequeñas, teniendo escondidas a sus hijas mayores en otro sitio, por miedo a que se las llevasen para que fueran damas de la Corte. Pero, en 1783, los oficiales de la Corte se dieron cuenta de la inteligencia y la belleza de nuestra beata y la eligieron: apenas tenía 7 años.
Después que aprendió a escribir, fue encargada de la redacción de informes. En 1797, con 21 años, tuvo que dejar la Corte a causa de una grave enfermedad. En aquella época conoció la religión católica por medio de una anciana y de ella, aprendió el Catecismo. Un año después se puso en contacto con la catequista beata Columba Kang Wan-suk y fue bautizada por el beato Santiago Zhou Wen-mo. Fue asidua de la casa de Columba, donde se reunía con otros cristianos para profundizar la doctrina y participar en la Misa. 
Se repuso de su enfermedad y tuvo que regresar a la Corte. Aunque no podía cumplir plenamente con sus deberes religiosos, hizo todo los posible para mantenerse fiel en la oración. Cuando descubrieron que era católica, fue expulsada de la Corte. Libre de sus deberes cortesanos, pudo dedicarse plenamente a su fe. Leía las vidas de los santos y se empeñó en vivir como ellos. Alguna vez manifestó su deseo de morir mártir. Su familia la repudió a causa de su fe; Bibiana tuvo que marcharse y alquiló una casa en Cheongseok-don junto a Seúl, donde hospedó al catequista beato Agustín Jeong Yak-jong.
En 1801, cuando comenzó la persecución Shinyu, Bibiana regresó a su casa, esperando el día en que moriría mártir. Fue arrestada y la llevaron  al cuartel general de la policía en donde la torturaron con saña. En medio del sufrimiento, apostató, pero en seguida se dio cuenta de todo y dijo: «Aunque pueda morir, no cambiaré de idea sobre mi fe en Dios». 
Fue trasladada al Ministerio de Justicia, donde después de recibir más palizas, no cedió. Intentó explicar las enseñanzas cristianas y se reafirmó en su fe total en Cristo a pesar de aquellos momentos de debilidad. Los jueces, viendo que no podían hacerla ceder en su fe, pronunciaron la sentencia de muerte: «Está totalmente atrapada por la religión católica y no renunciará jamás a ella. Por tanto merece morir diez mil veces». Junto a sus compañeros, entre las que se encontraba Columba Kang, fue decapitada en la Pequeña Puerta Occidental de Seúl. Tenía 25 años. 

Juliana Kim Yeon-i. Esta coreana nació en el seno de una familia humilde. En Seúl conoció la doctrina cristiana por la beata Ágata Han Sin-ae y fue bautizada por el beato Santiago Zhou Wen-mo, presso la casa en la casa de la catequista beata Columba Kang Wan-suk.
Como toda aquella primera comunidad cristiana coreana, profundizó su fe mediante el estudio del Catecismo, la oración y el sacramento de la Eucaristía; fue muy conocida entre los fieles. Su misión evangelizadora la llevaron a Yangjegung o Pyegung, el lugar donde se establecían los miembros de la familia real y las damas de la Corte, cuando dejaban sus menesteres en palacio. Hizo amistad con las propietarias del Yangjegung, María Song (emparentada con la realeza), su nuera Maria Sin y con la dama la beata Susana Kang Gyeong-bok y a menudo las invitaba la Misa celebrada por el padre Santiago. Mediante esta relación, consiguió que su hija fuera dama de la Corte.
Cuando empezó la persecución contra los cristianos, en diciembre de 1800, escondió en su casa, a petición de Columba, al beato  Simón Kim Gye-wan, que ayudaba en Misa al padre Santiago. Al año siguiente estuvo escondido en su casa el beato Alejo Hwang Sa-yeong… todo esto la pusieron en peligro.
Fue detenida y, en un primer momento, la llevaron al cuartel general de la policía en Seúl, después al Ministerio de Justicia, en los dos lugares fue repetidamente torturada, pero no delató a ningún hermano en la fe. Su cuerpo se debilitaba cada vez más, pero su fe se fortalecía más y decía: «No lamento haber creído en el Catolicismo y si debiera moriría diez mil veces». Junto a sus siete compañeros fue decapitada a extramuros de Seúl. Tenía 39 años. 

Ignacio Choe In-cheol. Nació en Seúl, en fecha desconocida, en la familia de un intérprete. Su hermano mayor el beato Matías Choe In-gil le enseñó el catecismo. Junto a él fue arrestado, por primera vez, durante la persecución Sinhae en 1791; se le permitió regresar a su casa, por tres día, con el fin de que apostatase. Su madre y sus hermanos, le suplicaron llorando que salvara su vida. Ignacio, se dejó convencer y se presentó ante el Ministerio de Justicia para decir: «No creo en la religión católica» pero añadió «aunque fuera condenado a muerte, no puedo decir que la religión católica sea una religión malvada».
Nada más llegar a su casa, comprendió su error y puso más intensidad en su vida de fe, uniéndose a su hermano en la ayuda a los cristianos más perseguidos, como el padre Santiago Zhou Wen-mo, y por ayudarle a escapar, Matías sufrió el martirio el 28 de junio de 1795. Ignacio asumió, de cierta manera, la herencia de su hermano mártir, y fue uno de los responsables de la Iglesia coreana, participando activamente en su expansión. Quemó las tablillas para los ritos hacía los ancestros, este mismo gesto le costó la vida al beato Pablo Yun Ji-chung. Cada vez que el padre Santiago estaba a punto de ser detenido, hacía todo los posible para buscarle una vía de escape.
Cuando estalló la persecución Shinyu, nuestro beato se refugió en casa de una tía, donde fue arrestado. Sufrió numerosos interrogatorios y muchos tipos de tortura en el cuartel general de la policía de Seúl y en el Ministerio de Justicia, pero siempre permaneció incólume en su fe: «Aunque fuera ejecutado, no abandonaré jamás mi religión católica». No sólo no se retracto, sino que les explicaba como en sus enseñanzas del cristianismo se alcanzaba la salvación eterna.
El Ministerio le condenó a muerte en base a cinco acusaciones: infligir su promesa de no creer en el catolicismo; seguir creyendo en el catolicismo cuando su hermano murió; haber dedicado su vida a difundir las enseñanzas católicas junto a sus compañeros; haber declarado que la doctrina católica era grandiosa hasta en el cuartel general de la policía; haber invitado a venir a Corea al padre Santiago Zhou y además haberlo servido. De esta forma fue decapitado con sus siete compañeros en la Pequeña Puerta Occidental de Seúl. 

Mateo Kim Hyeon-i (1775 -1801). Era hijo de una concubina y un intérprete de renombre de Myeongryebang en Seúl, en la Corea del Sur. Aprendió el catecismo por medio de su hermanastro mayor, el beato Tomás Kim Beom-u. Él y otro hermano, Bernabé Kim Iu, se convirtieron a la fe católica fueron bautizados por  Pedro Yi Seung-hun. Los dos hermanos pronto se encontraron con una situación difícil: en 1785, Tomás fue exiliado durante la "persecución Myeongryebang." Sin embargo, continuaron practicando su religión en secreto. 
Cuando, a finales de 1794, llegó a Corea ilegalmente el beato padre Santiago Zhou Wen-mo, misionero de China, Mateo y Bernabé se comprometieron en las actividades de la Iglesia. Formaron una pequeña comunidad, en la casa de Felipe Hong Pil-ju, y con otros creyentes, incluidos los también mártires Tadeo Jeong In-hyeok y Pedro Choe Pil-je, allí estudiaban las enseñanzas de la fe y rezaban, dirigidos por el padre Santiago. Cuando el padre Santiago, acosado por sus perseguidores, tuvo que esconderse, encontró refugio en la casa de Bernabé y allí se celebraban la Eucaristía para los fieles. Los dos hermanos se unieron al Myeongdohoe, una comunidad de creyentes fundada por el misionero chino. 
Cuando estalló de la persecución Shinyu en 1801, los dos hermanos fueron detenidos y trasladados a la sede de la policía en Seúl. Se dice que en el momento de la captura, una enorme cruz resplandeciente apareció delante de Mateo y señaló el camino a la prisión. En la sede policial, el juez interrogó y torturó a ambos, pero no revelaron los nombres de otros católicos. Bernabé fue interrogado de forma especial, debido a que el gobierno sabía que su casa era un lugar donde los católicos se reunían y donde había escondido al sacerdote chino. Sin embargo, no pudo resistir las salvajes palizas y murió en mayo de 1801. En cambio, Mateo, junto con sus siete compañeros, fue decapitado en la Pequeña Puerta Occidental  en Seúl. Tenía veinte años. 

Susana Kang Gyeong-bok (1762 - 1801). Nació en el seno de una familia de condición humilde. Se convirtió en dama de la Corte y, al final de su servicio, se fue a vivir a Yangjegung o Pyegung, el lugar donde se alojaban los miembros de la familia real cuando abandonaban el palacio. Allí conoció a los propietarios de Yangjegung, María Song y su hija María Sin, que eran católicas y la pusieron en contacto con el primer sacerdote misionero en Corea, el padre chino Santiago Zhou Wen-mo, y con su colaboradora, Columba Kang Wan-suk, una catequista. A menudo, junto con otras damas de la Corte, iban a la misa celebrada en la casa de la beata Colomba, y se formaban en la doctrina católica. Allí recibió el bautismo, y desde entonces, su nombre será Susana. 
En 1801 arreció la persecución Shinyu contra los cristianos, y el padre Zhou tuvo que huir a Yangjegung con la ayuda del siervo Nam Gu-wol. Susana, que había ido a visitar a su madre, se enteró de que la policía estaba buscando a los católicos de Yangjegung, marchó  allí para darles la noticia, de tal forma que el misioneros chino pudo escapar. Una vez que supo que estaba seguro, Susana salió de la casa, pero pronto fue capturada por la policía y llevado a la sede en Seúl. 
Fue sometida a interrogatorios y torturas, no se rindió y dijo: "Me siento profundamente llena con el catolicismo, así que no puedo cambiar mi mente aunque me muera." Trasladada a la Corte Suprema, fue de nuevo interrogada y golpeada, hasta el punto que llegó a retractarse: «Creo que no volveré a la religión católica.» 
Debido a esta declaración, la Corte Suprema la remitió  al Ministerio de Justicia. En ese lugar, Susana se arrepintió y otra vez estuvo dispuesta a profesar la fe. Sus perseguidores querían obligarla a revelar el paradero del padre Santiago Zhou, pero fue en vano. Ahora estaba lista para morir por Dios, repitió: "Yo estaba profundamente imbuida de la religión católica, y creo que su doctrina es verdadera. Mientras vivía en Yangjeung, visité al padre Santiago Zhou y he recibido el sacramento del Bautismo. Desde entonces, mi fe en la doctrina católica se ha convertido en más fuerte. Por lo tanto, yo no tengo la menor intención de renunciar a mi fe, incluso si muero por ella ". Así, junto a sus compañeros, fue decapitada a las afueras de Seúl. Tenía 39 años. 

1 de julio de 2015

Beato IGNACIO FALZON. (1813 - 1865).

(malt.: Nazju Falzón).
De fuego, ardiente. Bravo, nacido hijo.

Martirologio RomanoEn La Valetta, en la isla de Malta, beato Ignacio Falzon, que, como clérigo, consagró su vida a la oración y a enseñar la doctrina cristiana, poniendo gran celo en ayudar a los soldados y marineros para que abrazasen la fe católica, antes de partir hacia la guerra.


Nació en La Valletta (Malta), en el seno de una familia acomodada. A los 15 años recibió la tonsura clerical y después las ordenes menores, pero nunca se sintió digno del sacerdocio, a pesar de las instancias de su obispo. En 1833, obtuvo el doctorado en Derecho canónico y civil en el Ateneo de Malta, aunque nunca ejerció su profesión. Estudió ingles (cosa rara en la época) pero esencial para mantener relaciones con los soldados ingleses que llegaron a Malta para preparar la guerra de Crimea.
Su trabajo fue la catequesis con los niños. Fue muy devoto de la Eucaristía. La adoración y la meditación fueron su alimento espiritual, hasta el punto que suscitó la admiración de los fieles que frecuentaban la parroquia de San Pablo Náufrago y la franciscana de Santa María de Jesús. Tuvo una devoción especial por María y san José. Siempre apoyó las vocaciones sacerdotales. Socorría continuamente a los necesitados. Edificó a todos con sus virtudes, especialmente a los soldados y marineros británicos. Comenzó organizando oraciones y clases de catecismo para los militares católicos que se preparaban para partir al frente.
Al acercarse a ellos, muchos no eran católicos, anticipó el espíritu ecuménico de respeto y de diálogo, y consiguió la conversión al catolicismo a más de 650 anglicanos. Además, sobresalía por su capacidad de inspirar confianza incluso en los que no se habían convertido: le encomendaban sus objetos personales y valiosos, para que se los entregara a sus seres queridos en caso de muerte.
Vivió una existencia silenciosa: su santidad se intuía viéndolo orar ante el Santísimo. Algunos de sus colaboradores se hicieron sacerdotes y capellanes militares o navales, y uno de ellos, que permaneció en Malta, prosiguió esta misión. Fue miembro de la Orden franciscana seglar. Murió en La Valletta y está sepultado en la tumba de la familia en la iglesia franciscana de Santa María de Jesús, en la Valletta. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 9 de mayo de 2001.

28 de junio de 2015

Beatos SABÁS JI HWANG y MATÍAS CHOE IN-GIL. M. 1795.

(Sabás Ji Hong). Descanso. Venerable.
Matías: Don divino.

Sabás Ji Hwang  (1767 - 1795). Nació en el seno de una una familia de músicos en la corte real coreana. Cuando se enteró de que el Evangelio fue proclamado en Corea se ofreció como voluntario para aprender el catecismo, y se convirtió al catolicismo. Fue diligente y honesto y se dedicó a amar a Dios y practicar su religión. Incluso fue decidido a dar su vida por Dios. Nunca tuvo miedo o confusión cuando se enfrentó con el peligro, la pobreza o el sufrimiento.
Desde 1789, los líderes católicos en Corea hicieron grandes esfuerzos para invitar a los sacerdotes a Corea. El primer intento en 1791 terminó en un fracaso. Todas sus esperanzas de tener un sacerdote entre ellos se detuvieron a causa de la persecución que se desató a finales de ese año. No fue sino hasta 1793 que se reanudaron sus esfuerzos para invitar a un sacerdote. Pablo Yun Yu-il, que ya había estado en Pekín, Sabas Ji y Juan Pak fueron seleccionados para ir a Pekín como enviados secretos. s
Paul Yun se quedó en la frontera. Durante su estancia en Pekín, Sabás fue recibido por el obispo A. Gouvea. El obispo quedó impresionado por su profunda piedad y escribió lo siguiente: "Hemos sido testigos de la fe de Sabás Ji. En 1793 Durante su estancia de cuarenta día en Pekín recibió los sacramentos de la Confirmación, la Penitencia y la Santa Comunión con ardiente devoción y lágrimas en los ojos. Al ver esto, los fieles de Pekín se conmovieron profundamente".
En 1794, el obispo envió el Padre Jaime Zhou Wen-mo como misionero a Corea. Entrar en el país asiático era toda una odisea plagada de peligros… pero Sabás, con gran capacidad de organización, consiguió que el sacerdote llegara sano y salvo a la casa que el beato Matías Choe In-gil había adquirido en Seúl y marcado como «segura».
El Padre James Zhou pasó unos meses en la clandestinidad a salvo, pero, finalmente, la Corte real llegó supo de su presencia por los informes de un espía camuflado. Afortunadamente, gracias a la ayuda de los fieles el Padre James Zhou logró escapar a otra casa. Matías Choe, el dueño de la casa, Sabás Ji y Pablo Yun, que le ayudaron  a evadir a los guardias fronterizos, fueron arrestados.
Sabás Ji y sus compañeros fueron trasladados a la Jefatura de Policía y severamente castigados. Fueron torturados repetidamente para obligarlos a confesar el paradero del padre James Zhou, pero se negaron a entregarle. Más bien, sus rostros reflejaban que sus corazones estaban llenos de gozo celestial.
Los perseguidores, al darse cuenta de que no iban a traicionar Padre James Zhou, los golpearon hasta la muerte. Sus cuerpos fueron arrojados al río Han en secreto.  Saba Ji tenía 28 años.
El Obispo A. Gouvea, al oír la historia completa de su martirio, a través de un enviado secreto, escribió sobre el valor que Sabás Ji y sus compañeros, que habían mostrado en el momento de su martirio: "A la pregunta del perseguidor;?` Qué adoras a Jesús que murió en la cruz ', respondieron con valentía; `Sí.` Cuando se les pidió que renunciaran a su fe en Cristo, declararon;` Estamos dispuestos a morir mil veces antes que renunciar a nuestra fe en nuestro verdadero Salvador Jesucristo` ". 

Matías Choe In-gil (1765 - 1795). Nació en Corea en el seno de una familia de actores. Era hermano del beato Ignacio Choe In-gil, que también fue martirizado. Conoció el catolicismo gracias al beato Juan Bautista Yi Byeok y fue bautizado en 1784. Desde el inicio de su bautismo tomó la misión de predicar el Evangelio junto a los otros fieles de aquella comunidad. Cuando el beato Pablo Yun Yu-il, regresó de Pekín con el fin de conocer las comunidades cristianas, ya formadas y con sacerdotes al frente, Matías dedicó todos sus esfuerzos en buscar la forma de introducir sacerdotes en Corea, a pesar de la prohibición de las autoridades coreanas. Se le confió el encargo de encontrar escondites seguros para los misioneros.
Consiguió una habitación en Gyendong (actual Gye-dong Jongno-gu, en Seul) para los sacerdotes que debían llegar desde China. El primero que llegó fue el P. Jaime Zhou Wen-mo, en 1794, pero la Corte coreana se enteró por un espía de esta llegada y comenzó una caza al misionero para expulsarlo. Milagrosamente este sacerdote consiguió huir gracias a otra convertida. Mientras tanto Matías, esperaba a la guardia real en su propia casa, haciéndose pasar por el misionero chino… pero… su magnífica actuación (ya que hablaba perfectamente el chino) después de que fuera capturado, su verdadera identidad fue descubierta, pero consiguió su fin que el P. Zhou pudiera escapar.
En la cárcel, junto a otros compañeros, fueron torturados para hacerles hablar. Pero los torturadores se sintieron confundidos ante la firmeza y sinceridad de estos mártires, que a pesar de las palizas no delataron el lugar donde se había escondido el P. Zhou; por ello los guardianes decidieron azotarlos con una fusta hasta su muerte. Matías tenía 30 años. Fueron beatificados por el papa Francisco el 16 de agosto de 2014. 

27 de junio de 2015

Santo TOMÁS TOAN. (c.1767 - 1840).

Gemelo.

Martirologio Romano: En la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, santo Tomás Toán, mártir, el cual, siendo catequista y responsable de la misión de Trung Linh, en tiempo del emperador Minh Mang sufrió, por su fe en Cristo, nuevos y terribles suplicios en la cárcel, hasta que falleció de hambre y sed.

Nació en Can-Phan, Vietnam. Catequista y administrador de la misión de Trung Linh en la ciudad de Nam Dinh, Tonkin. Terciario Dominico. 
Denunciado por el médico del poblado que era pagano fue arrestado en 1839, y llevado a la cárcel de Nam-Dinh, donde fue sometido a las más crueles torturas para conseguir su apostasía. Se mantuvo firme y confesó la fe. Comparece por fin ante el gobernador en abril de 1840 y, al no apostatar, es encerrado en una celda estrechísima junto con dos renegados. Éstos se dedicaron a procurar que también Tomás renegase, debiendo oír de ambos sujetos continuas obscenidades y blasfemias y soportar de ellos un continuo trato humillante. Le hacían ver, además, que la salvación de los dos apóstatas dependía de su propia apostasía. Debilitado y hundido moralmente, dijo que obedecería al gobernador.  
Sacado de la celda, fue llevado a otra donde se encontró al dominico fray santo Domingo Trach (Doai), con el que se confesó y se arrepintió; cuando fue llevado al gobernador se negó a pisar la cruz y volvió a confesar la fe. Fue cruelmente flagelado, para luego ser expuesto durante 12 días al sol y a los insectos, sin comida ni agua hasta que murió en la cárcel en Nam-Dinh durante la persecución del emperador Minh Manh. Fue canonizado el 19 de junio de 1988 por el papa Juan Pablo II.

Beata MARGARITA BAYS. (1815 - 1879).

(al.: Marguerite Bays).
Perla, pierna

Martirologio RomanoEn el cantón de Friburgo, en Suiza, beata Margarita Bays, virgen, la cual, ejerciendo en familia el trabajo de modista, se esforzó en atender las múltiples necesidades del prójimo sin abandonar nunca la vida de oración.

Nació en La Pierraz, parroquia de Siviriez (Friburgo de Suiza). Sus padres eran agricultores. A los 15 años aprendió el oficio de modista, que ejerció a domicilio y en las familias vecinas. Desde muy joven recibió como don del Espíritu Santo un gran amor a la oración: dejaba a menudo los juegos y los amigos para retirarse a su habitación a orar. Pasó su vida en la familia, dedicada a las tareas domésticas y a la costura, creando una atmósfera de buen humor y de paz entre sus tres hermanos y sus tres hermanas. Cuando se casó su hermano mayor, sufrió la hostilidad de su cuñada, que le reñía por el tiempo que pasaba en oración. No quiso ser religiosa y voluntariamente decidió santificarse en medio del mundo. 
En la parroquia fue modelo de laica, llena de celo; dedicó su tiempo libre a un apostolado activo entre los niños, a los que enseñaba el catecismo de acuerdo con su edad, formándolos en la vida moral y religiosa personal. Preparaba con gran solicitud a las muchachas para su futura misión de esposas y madres; visitaba infatigablemente a los enfermos y moribundos. Los pobres hallaban en ella a una amiga fiel, llena de bondad. Introdujo en la parroquia las Obras misionales y contribuyó a difundir la prensa católica. Se hizo incansable apóstol de la oración, consciente de su importancia vital para todo cristiano. Amaba profundamente a Jesús eucaristía y a la Virgen. Vivía continuamente en la presencia de Dios. Se dice que fue Terciaria franciscana. 
A los 35 años le sobrevino un cáncer en el intestino, que los médicos no lograron detener. Margarita pidió a la Virgen le cambiase estos dolores por otros que le permitieran participar más directamente en la pasión de Cristo. El 8 de diciembre de 1854, en el momento en que el papa el beato Pío IX proclamaba en Roma el dogma de la Inmaculada Concepción, le sobrevino una enfermedad misteriosa que la inmovilizaba en éxtasis todos los viernes, mientras revivía en el espíritu y en el cuerpo los sufrimientos de Jesús, desde Getsemaní hasta el Calvario. Recibió al mismo tiempo los estigmas de la crucifixión, que disimulaba celosamente a los ojos de los curiosos.
En los últimos años de su vida el dolor se hizo más intenso, pero lo soportó sin un lamento, abandonándose totalmente a la voluntad del Señor. Murió, según su deseo, en la fiesta del Sagrado Corazón. SS Juan Pablo II la beatificó el 29 de octubre de 1995. 

25 de junio de 2015

Santos DOMINGO HENARES y FRANCISCO DO MINH CHIEU. M. 1838.

Domingo: Nacido el día del Señor
(Francisco Do Van (Hiem) Chieu): Libre, franco

Martirologio RomanoEn la ciudad de Nam Dinh, en Tonkín, santos Domingo de Henares, obispo de la Orden de Predicadores, y Francisco Do Minh Chieu, mártires, el primero de los cuales propagó la fe cristiana durante cuarenta y nueve años, y el segundo cooperó con él como catequista. Ambos fueron decapitados por su fe en Cristo, en tiempo del emperador Minh Mang.

Domingo Henares (1765 - 1838). Nació en Baena (Córdoba). La familia se trasladó a Granada, porque vivían en una tremenda miseria económica. Los padres, viendo que Domingo era despierto quisieron que estudiara en la universidad. Quiso ingresar en el convento dominico de Santa Cruz la Real de Granada, pero no le admitieron, pero no por ello se rindió, hasta que en 1783, le admitieron en el convento dominico de Guadix, después que le rechazaran en Niebla y Cádiz. 
Tenía un año de estudios cuando se ofreció para marcharse de misionero, pero no lo aceptaron. Al final pudo embarcar, a través de Méjico, y llegó a Filipinas en 1786; la travesía la hizo con san Clemente Ignacio Delgado. Domingo completó sus estudios en Manila en la Universidad de Santo Tomás de Aquino y después de su ordenación sacerdotal, sus superiores decidieron que se quedara en Manila enseñando humanidades.
En 1790, llegó al Vietnam con Clemente Ignacio Delgado, de quién fue vicario general y obispo coadjutor; aunque primero fue profesor de latín y director de la escuela de Tien Chu, donde se preparaba a los nativos a prepararse al sacerdocio y de donde salieron muchos mártires. En 1838, fue nombrado obispo titular de Fez a pesar de su oposición. Fue un hombre de gran piedad y prudencia, sabiduría y caridad, pureza y singular paciencia. Conocedor de la medicina y astronomía, ciencias muy apreciadas en Oriente, era muy respetado y consultado por los mandarines. 
Y en 1838, cayó en manos de sus incansables perseguidores en el poblado de Kien Lao, que intentaron que denunciara a los otros cristianos y misioneros y se negó, declaró los motivos de su estancia en Tonkín y defendió el cristianismo como la fe verdadera, y lo decapitaron, en Hanoi junto a su catequista san Francisco Do Minh Chieu, sus cabezas fueron arrojadas al río y recuperadas por un pescador cristiano. 

Francisco Do Minh Chieu (1796 - 1838). Nació en Trung-Le, en el seno de una familia cristiana. Estuvo seis años en el seminario latino de Tien-Chu, pero al no decidirse por el sacerdocio, el vicario apostólico, Domingo Henares, lo eligió como su catequista compañero, y con él compartió sus correrías apostólicas por todo el vicariato; también compartió, cuando arreció la persecución, las huidas y los escondites, hasta que fueron traicionados y arrestados. 
Los llevaron a la capital de la provincia; el prelado iba en una jaula, y Francisco cargado con una canga, al llegar a la ciudad, pusieron en el camino una cruz para que la pisaran, nuestro catequista, la cogió en sus brazos y con ella entró en la ciudad. Se negó rotundamente a pisar la cruz y por ello fue decapitado en Nam-Dinh junto con Domingo Henares. Antes de morir nombró el nombre de Jesús repetidamente. Fueron canonizados por el papa Juan Pablo II el 19 de junio de 1988.

23 de junio de 2015

Beata MARÍA RAFAELA CIMATTI. (1861 - 1945).

(Santina Cimatti. it.: Raffaella Santina Cimatti).

Martirologio RomanoEn Alatri, en la región del Lacio, en Italia, beata María Rafaela (Santina) Cimatti, virgen, de la Congregación de Hermanas Hospitalarias de la Misericordia, que llevó una vida humilde y oculta, y mostró constantemente su caridad atendiendo a los enfermos, especialmente a los pobres.

Santina Cimatti nació en el seno de una familia humilde, en Celle di Faenza, Ravenna, Italia. De sus cinco hermanos, los dos que sobrevivieron fueron sacerdotes y también murieron en olor de santidad. Después de la muerte de su padre en 1882, ella asumió la educación de sus hermanos, y también era catequista de su parroquia. 
Se sentía atraída a la vida religiosa, pero tuvo que esperar pacientemente para poder ayudar a su madre y hermanos. Luego de que ellos se unieron a la naciente congregación de san Juan Bosco, y su madre había sido alojada adecuadamente en una casa rectoral, fue finalmente libre de seguir su vocación. En noviembre de 1889 ingresó en las Hermanas Hospitalarias de la Misericordia, en la casa madre en Roma, tomando el nombre de María Rafaela. Hizo su primera profesión religiosa en 1891, haciendo además el voto hospitalario. La enviaron entonces a Alatri como ayudante de farmacéutico, y posteriormente la trasladaron a Frosinone. Hizo sus votos finales en 1905. En 1921 ella fue la superiora de la casa en Frosinone, y en 1928, en Alatri. Era madre, hermana, amiga y consejera, siempre lista para ayudar y un modelo de virtudes. 
Después de 50 años de vida religiosa, en 1940, renunció a su cargo de superiora, pero pidió permanecer en la comunidad de Alatri como una religiosa más para servir a sus hermanas, a los enfermos y al personal del hospital y consagrando más tiempo a la oración. En 1944, durante una de las etapas más duras de la II Guerra Mundial, llegaban muchos heridos que necesitaban atención, y aunque ya tenía 83 años de edad, sor Rafaela daba tanto amor y consuelo que ellos la llamaban "mamá". Presentó personalmente, con éxito, una protesta al general Kesserling del Cuartel General Alemán en Alatri, al oir un rumor de que para detener a las fuerzas aliadas iban a bombardear la ciudad. El general cambió sus planes y Alatri se salvó. Sor Rafaela murió dejando en la memoria la santidad de su vida y sus virtudes heroicas. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 12 de mayo de 1996.