Mostrando entradas con la etiqueta sacerdotes diocesanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sacerdotes diocesanos. Mostrar todas las entradas

31 de agosto de 2015

Beato PEDRO TARRÉS CLARET. (1905-1950).


Martirologio Romano: En Barcelona, España, beato Pedro Tarrés Claret, presbítero.

Nació en Manresa, (Barcelona), en el seno de una familia de trabajadores. Durante sus estudios de Medicina en la universidad de Barcelona, gracias a una beca, concedida por unos médicos que lo estimaban mucho, fue miembro de la “Federació Jovens Cristians” perteneciente a la Acción Católica. Para Pedro el secreto de la vida espiritual de los militantes estaba en la devoción eucarística y el amor a María. En 1925 murió su padre y poco tiempo despué, su madre sufrió un accidente que la dejó inválida. En 1927, estando en Monistrol de Calders, hizo voto de castidad. Se estableció definitivamente en Barcelona. Promovió la fundación del sanatorio de Nuestra Señora de la Merced, junto con el doctor Gerardo Manresa, para ayuda a enfermos tuberculosos, y por su apostolado y bondad se granjeó gran fama en Barcelona. 
Al estallar la guerra civil, en 1936, se encontraba en el monasterio de Montserrat, consiguió que la Generalitat tutelase la integridad del monasterio del ataque de los anarquistas. Se refugió en Barcelona, llevando la comunión a escondidas a los perseguidos por los milicianos rojos y logró escapar de la persecución. En 1938 fue obligado a enrolarse en el ejército republicano como médico. Gracias a su entrega con los soldados consiguió el grado de capitán. Terminada la guerra fue ayudante de cátedra en Universidad de Barcelona. 
Al término de la guerra fue ordenado sacerdote en 1942. Asumío el siguiente compromiso: “Un solo propósito, Señor: sacerdote santo, cueste lo que cueste”. En 1943, estudió en la universidad pontificia de Salamanca, donde se licenció en Teología. A su retorno a Barcelona fue nombrado en varios cargos pastorales con los jóvenes de Acción Católica y capellán de la comunidad y colegio de las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón.
En las distintas obras apostólicas que le encargaron no le faltaron dificultades que le hicieron sufrir, pero él supo responder con actitudes evangélicas de caridad, prudencia y fortaleza sembrando desde la cruz la tierra de su apostolado. Su labor fue en la Acción Católica, profesor de Moral y confesor en el seminario y en varias comunidades religiosas; en todas dejó una estela de caridad, prudencia y fortaleza evangélicas. En 1950 le realizaron una biopsia cuyo diagnótico fue linfosarcoma linfobiástico. Tarrés vivió su enfermedad con un total abandono en Dios y ofreciendo su vida por la santificación de los sacerdotes. Murió en la clínica que había fundado en Barcelona. Sus restos reposan en la iglesia parroquial de San Vicente de Sarriá. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 5 de septiembre de 2004. 

27 de agosto de 2015

Beatos JUAN BAUTISTA SOUZY y ULDARICO GUILLAUME. M. 1794.


Martirologio Romano: En la costa frente a Rochefort en Francia en una sórdida galera anclada, beatos mártires Juan Bautista de Souzy, sacerdote, y Uldarico (Juan Bautista) Guillaume, hermano de las Escuelas Cristianas, mártires, que durante la persecución contra la Iglesia sufrieron un inhumano encarcelamiento y murieron por Cristo consumidos por el hambre y la enfermedad

Juan Bautista nació en La Rochelle. Como sacerdote se distinguió por su celosa predicación y por su prudente dirección de las almas, por sus singulares dotes de piedad y cultura. Era canónigo de la catedral de la Rochelle y también vicario general de la diócesis. Por negarse hacer el juramento constitucional en 1791, tuvo que abandonar su diócesis y se fue a Poitiers, donde continuó ejerciendo su ministerio clandestinamente, hasta que se presentó para su deportación en marzo de 1794 y destinado a Rochefort. Cuando lo supo el obispo de La Rochelle lo nombró su delegado para con todos los sacerdotes que estuvieran presos o deportados con él. 
Destinado a la isla Madame, murió en ella de enfermedad y miseria, confortando a todos con gran energía moral, animándoles para que se apoyasen mutuamente y se preparasen para la muerte con sentimientos de paz y perdón. En aquellas terribles prisiones flotantes murieron 547 religiosos víctimas de la enfermedad, las privaciones y los castigos de sus carceleros. 

Uldarico nació en Fraisans, parroquia de Dampierre, diócesis de Besançon. Ingresó en el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en1785 con el nombre de Hermano Uldarico, “declaro que amo mi estado vocacional y deseo perseverar en él hasta la muerte, con la ayuda de la gracia de Dios».
Se sabe poco de la vida y actividad del Hno. Uldarico en los ocho años de misión apostólica en Nancy, que siguieron a su noviciado. Después que los revolucionarios cerraron la escuela, dice el abate Guillon que el Hno. Uldarico «muy apegado a los hijos de los pobres de Nancy, se quedó por ellos en esta ciudad, donde clandestinamente continuó instruyéndolos en la piedad y en el arte de la lectura y de la escritura». Y el Hno. Gustave-Marie añade: «Cuanto más humildad tenía en su profesión, tanto más éxito alcanzaba con sus instrucciones; y tanto más, también, los impíos perseguidores se irritaban contra él. La vida tranquila y ordinaria del modestísimo Hno. Uldarico no tenía nada que pudiera ofender á los republicanos; y los servicios que prestaba deberían atraerle el reconocimiento del pueblo. Pero, como eran impíos y ateos, que reinaban bajo el nombre del pueblo y de la República, este buen "ignorantin" fue encarcelado en 1793».
En efecto, fue detenido el 17 de mayo y condenado a la deportación. Tenía 38 años. La caravana salió hacia Rochefort el 1º de abril, a las 7 de la mañana, y llegaron el 28. El Hno. Uldarico fue encerrado en «Les Deux Associés». Afectado por la epidemia y víctima de los sufrimientos falleció de hambre el 27 de agosto. Fue enterrado en la isla Madame.

Beato FERNANDO GONZÁLEZ AÑÓN. (1886-1936).


Martirologio Romano: En la localidad de Picasent, en la región de Valencia, en España, beato Fernando González Añón, presbítero y mártir, que, en tiempo de persecución, mereció pasar a la bienaventuranza eterna.

Nació en la ciudad de Turís, provincia de Valencia, diócesis de Valencia (España) en el seno de una familia de labradores. Ya desde muy niño era muy piadoso mostrando su vocación sacerdotal en sus juegos y hasta en las pláticas que dirigía a sus vecinos y a los niños de la escuela. Ingresó al Seminario Conciliar Central, donde se distinguió por su piedad, aplicación y jovialidad, que le merecieron la estima de superiores, compañeros y amigos; fue un seminarista ejemplar. Recibió la tonsura, las órdenes menores y el subdiaconado. Tras haber recibido el presbiterado, celebró por vez primera la Misa en la Parroquia de su pueblo natal el 6 de marzo de 1913.
Los primeros frutos de su ministerio pastoral los recogió en el pueblo de Alcácer, donde fue coadjutor en 1913. En 1915 pasó a Santa Catalina de Alcira, también como coadjutor. Ejerció después en Macastre, como cura ecónomo, y más tarde, como Capellán de la Hidroeléctrica, en Cortes de Pallás. Fue cura regente de Anna en 1924 y coadjutor de San Juan de la Ribera en 1925. En todas estas Parroquias se distinguió como apóstol de los obreros, a quienes socorrió siempre en sus necesidades. El 24 de junio de 1931 tomó posesión del curato de Turís. Ya con los suyos, se multiplicó su actividad pastoral, desviviéndose por el culto y la devoción al Santísimo Sacramento. Fundó las Cuarenta Horas y promovió la festividad de Cristo Rey y la fiesta de la Virgen de los Dolores. Se dedicaba a la atención pastoral de los enfermos y necesitados, sin olvidar la catequesis. Apóstol y propagandista de la buena prensa. No hubo petición de pobres que no atendiera, y su influencia ante personalidades estuvo cultivada con miras a hacer el bien.
El beato Fernando era consciente, en los días previos a la revolución, de la situación que estaba por afrontar: persecución religiosa y probable martirio. La revolución en Turís comenzó con el incendio de las iglesias, la quema de imágenes y objetos religiosos y el encarcelamiento de los católicos. Al estallar la revolución de 1936, el beato reaccionó como un sacerdote católico auténtico. Mantuvo su ánimo sereno y se confió en la Divina Providencia. Fue detenido el 27 de agosto de 1936 en la casa abadía. Al día siguiente fue asesinado no sin antes perdonar a sus ejecutores y pronunciar ¡Viva Cristo Rey!. 

Beato RAMÓN MARTÍ SORIANO. (1902-1936).


Martirologio Romano: En el camino entre las aldeas de Godella y Bétera, en Valencia, España, beato Ramón Martí Soriano, presbítero y mártir, que, en el furor de la misma persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo.

Nació en Burjassot, Valencia, en el seno de una familia muy modesta y cristiana. A los doce años quería ser salesiano, pero le aconsejaron que fuera sacerdote secular para poder así ayudar a sus familiares. Primero fue alumno externo del seminario de Valencia, y luego fámulo del rector y oficial de la secretaría de estudios. Vivía con amor su pobreza y decía que no sería sacerdote para ganar dinero. 
Ordenado sacerdote en 1926, fue destinado como coadjutor a Vallada, donde hizo una gran labor apostólica, cuidando de manera particular la catequesis de niños y adolescentes y la liturgia. Atendió en cierta ocasión personalmente a un enfermo de lepra con el mayor sigilo. Era también un magnífico director de almas, y hacía de auténtico enfermero con el anciano párroco, de carácter difícil y de salud mental endeble, del que fue regente a causa de su situación. Vivía con alegría la pobreza y no se avergonzaba de sus humildes orígenes. Su predilección fueron los pobres y los obreros, para los que organizó unos talleres y fundó un sindicato para defender a las mujeres trabajadoras. 
Tras las elecciones de 1936 se le expulsó del pueblo, no sin que antes él hubiera advertido en el pulpito de los peligros que corría la religión, y animado a los fieles a perseverar hasta el martirio. Estas palabras fueron calificadas de «políticas». Su expulsión fue muy sentida en el pueblo. Estallada la revolución del 18 de julio, él estaba en su pueblo natal con sus familiares, en la casa de una hermana casada, y siguió atendiendo a las hermanas trinitarias, de las que era capellán, pero las hermanas hubieron de dejar el convento y dispersarse. Pasaba los días en retiro y oración, vistiendo su sotana y serenando a sus familiares, y mostrándose dispuesto a ser fiel a su sacerdocio hasta el final. El 27 de agosto vinieron a buscarlo cuatro milicianos. El los recibió asegurándoles que no renegaría de Dios ni de su religión, y que podían matarlo si ser sacerdote era delito. Se despidió de su familia y fue llevado al Comité. Se le propuso renegar de Jesucristo y así salvarse. Él se negó. Aquella noche insistieron en que renegara. Él dijo que no. Fue llevado a la carretera de Godella a Bétera y allí fue fusilado. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

24 de agosto de 2015

Beato MIROSLAV BULESIC. (1920-1947).


Martirologio Romano: En Lanisce, Croacia, beato Miroslav Bulesic, sacerdote diocesano asesinado por odio a la fe.

Nació en Zabruni, Croacia. Adquirió su educación primaria en Jursici y la secundaria en los seminarios de Goriscia y Koper. Estudió filosofía y teología en Roma, en la Pontificia Universidad Gregoriana. El 11 de abril de 1943 fue ordenado sacerdote por el beato Luis Stepinac.
Fue administrador parroquial en Baderna hasta 1945. Eran los tiempos terribles de la II Guerra Mundial cuando en Istria se enfrentaban tres ejércitos -partisanos, alemán e italiano-. El Padre Miroslav daba especial atención a la educación de niños y jóvenes, y ayudaba a todos los que estaban en necesidad. La parroquia era un desastre: el número de no bautizados y sin sacramentos eran muchos y con mucha desidia. Intentó marcharse, pero el obispo le obligó a quedarse y... obedeció. Levantó la parroquia y se entregó a todos sus vecinos, yendo puerta a puerta.
Los partisanos de Tito le acusaron de colaboracionismo con los alemanes pero él decía: "Soy un sacerdote católico y voy a compartir los santos sacramentos a todos los que lo soliciten, sea croatas, alemanes o italianos", por ello recibió amenazas por todas partes; en su diario, escribió: "Por ti daré mi vida en todos mis ovejas... moriré por la gloria de Dios y la salvación de las almas de los fieles". A pesar de la presencia del ejército italiano y alemán, realizaba los registros (bautismos, defunciones y matrimonios) en idioma croata.
En el otoño de 1945, fue nombrado párroco de Kanfanar. Enseñó religión en la escuela, los jóvenes lo seguían, introdujo la devoción al Corazón de Jesús y María, organizó misiones populares y actividades caritativas. Era atacado por los comunistas, pero no quería huir a Italia: "Si me matan, me van a matar por Dios, y su religión".
En el otoño de 1946, pasó a ser profesor en el Seminario y Colegio en Pazin, dedicándose a la educación de los seminaristas. Fue nombrado secretario de la "Asociación Sacerdotal San Pablo" que agrupaba sacerdotes croatas que luchaban por la libertad religiosa y el buen funcionamiento de la Iglesia, también contribuyó al reconocimiento internacional de la anexión de Istria como territorio croata de Yugoslavia. 
En la primavera de 1947 el gobierno comunista presentó el "Plan Quinquenal", que instituía trabajar los domingos, la prohibición de la educación religiosa en las escuelas y la eliminación de la Iglesia de la vida pública. Miroslav Bulesic, junto con otros sacerdotes de la Asociación Sacerdotal San Pablo, se opuso firmemente.
En agosto del 1947, fue enviado como acompañante oficial a Buzet, el delegado de la Santa Sede era el Obispo Jacob Ukmar, quien administraría allí el sacramento de la confirmación, los comunistas trataron de impedir la misa y la ceremonia de confirmación pero no tuvieron éxito. Al día siguiente, 24 de agosto, debían celebrar la confirmación de Lanisce, allí los comunistas atacaron a Miroslav en la casa parroquial y lo apuñalaron en la garganta por lo que su sangre corrió por los pasillos de la oficina parroquial y murió. El Obispo Jakob Ukmar fue golpeado gravemente.
El gobierno no dio permiso para enterrar el cadáver en su parroquia natal en Svetvinenat, por lo que fue enterrado en Lanisce. También el gobierno emitió una nota en la que decía que había muerto de un ataque al corazón. En 1958 sus restos fueron trasladados a la iglesia de Svetvinenat.
Los promotores y ejecutores del asesinato fueron juzgados y recibieron como castigo el pagar unas ridículas multas... en cambio una persona que trató de impedir el crimen fue condenado a varios años de prisión. Fue beatificado el 28 de septiembre de 2013 por SS Francisco.                                                                           

22 de agosto de 2015

Beato NARCISO DE ESTENAGA Y ECHEVARRÍA. (1882-1936).


Nació en Logroño. Huérfano de padre y madre (jornalero y lavandera, respectivamente), fue llevado primero a Vitoria y luego a un colegio para huérfanos en Toledo, fundado por Joaquín de Lamadrid (que también sería asesinado en el mes de agosto de 1936), que quedó impresionado por la viva inteligencia del niño. Lamadrid le consiguió una beca en el Seminario de Toledo, graduándose en Derecho con brillantez y siendo ordenado sacedote en 1907. Además del Derecho, sentía predilección por los temas históricos y los relacionados con el arte. Debido a sus talentos fue pronto nombrado canónigo por oposición de la catedral primada.
Amigo y confesor del rey Alfonso XIII, tras quince años de ministerio sacerdotal éste lo eligió como Obispo- Prior de Ciudad Real, Prior de las Órdenes Militares, en 1922. El propio rey le invistió como caballero de la Orden de Santiago. Intervino en el Congreso Catequístico Nacional de 1929, celebrado en Granada, en el Ibero-Americano de Sevilla y en el Eucarístico de Toledo.
Era correspondiente de las Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando, académico de número y director de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, caballero de la belga Orden de la Corona. Dominaba varios idiomas y fue autor de varias obras, entre ellas una historia de la catedral de Toledo que dejó inconclusa. El presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, que le encargó, en abril del 1936, el “Elogio fúnebre de Lope de Vega”, con motivo del tercer centenario del fallecimiento del Fénix de los Ingenios.
Cuando estalló la Guerra Civil se produjo una situación equívoca. Cuando la situación se complicó, sobre todo a mediados de julio de 1936, y peligraban las personas de Iglesia, algunos amigos ofrecieron, al Sr. Obispo y a su familiar la posibilidad de ponerse a salvo abandonando la diócesis, lo que no aceptaron. Como diría el Prelado: “mi puesto está aquí”. Nuevamente el día 26 ó 27 les ofrecieron la posibilidad de librarse, y su respuesta fue la misma: «aquí está mi puesto”. El 5 de agosto un grupo de milicianos armados asaltaron el obispado, donde él residía, y empezaron un registro meticuloso. El Sr. Obispo defendió el Sagrario de una profanación inminente. En un momento dado amenazaron con matar al Prelado, quien, de rodillas, les dijo: “matadme”. Pero no lo hicieron. 
El día 12 de agosto los echaron fuera del obispado y los acogió una familia amiga, con quien permanecieron hasta el día 22. Ese día los milicianos asaltaron la casa y se llevaron al Sr. Obispo y a su secretario, el beato D. Julio Melgar, que no opusieron la menor resistencia. Los condujeron por el camino de Peralvillo Bajo, hacia el río, donde los asesinaron disparándoles. Al día siguiente sus cadáveres fueron vistos por un testigo, que los reconoció. Llevados al depósito del cementerio, los colocaron en dos sencillas cajas de madera y los trasportaron a la sepultura del Cabildo, donde fueron enterrados. El 10 de mayo de 1940 el cadáver de D. Narciso fue sepultado en la catedral. Sus reliquias fueron exhumadas y nuevamente inhumadas privándolas de la veneración popular. 


Julio Melgar Salgado. Beato. (1900-1936). 
Nació en Bercero (Valladolid). Estudió en el Seminario Universidad de Valladolid, donde conoció al beato Narciso de Estenega y Echevarría, con el que entabló una profunda amistad. Ordenado sacerdote en 1924, por el mismo obispo de Ciudad Real, el beato don Narciso Estenega, quien le nombró su secretario.
Los doce años de vida sacerdotal fue siempre el servidor fiel y prudente, siempre al lado de su obispo, con el que compartió su amor y devoción a la Virgen de Guadalupe, especialmente en las visitas a sus santuario como peregrino en 1925, que hizo la Diócesis de Ciudad Real, en la que su obispo pronunció unas encendidas palabras al besar el manto de la Santísima Virgen en su Camarín. En la visita de 1927, donde estuvieron casi tres días en Guadalupe o en octubre de 1928, en esa maravillosa proclamación de fe que fue la Coronación canónica de Santa María de Guadalupe, como Reina de las Españas o de la Hispanidad.
Su grata amabilidad, sencillez y virtud de servicio le acompañó hasta su temprana muerte, que demostró cuando, el día 22 de agosto de 1936, los milicianos detuvieron al señor obispo Esténega y le dijeron al siervo fiel: “Puede usted quedarse”, a lo que el respondió: “yo voy siempre a donde va el Señor Obispo” y como el obispo iba al martirio, al martirio fue con él “fidelis usque ad mortem. Murió asesinado en El Pliego (Ciudad Real). 

21 de agosto de 2015

Beato LADISLAO FINDYSZ. (1907-1964).


Martirologio Romano: En Nowy Zmigród, Polonia, beato Ladislao Findysz, presbítero y mártir, que murió a causa de la cárcel y los padecimientos soportados a causa de la fe, bajo un ´regimen contrario a la dignidad humana y cristiana.

Nació en Kroscienko Nizne cerca de Krosno (Polonia), en el seno de una familia campesina de profunda tradición católica. En 1927 ingresó en el seminario mayor de Przemysl, donde estudió Filosofía y Teología. Su formación sacerdotal tuvo lugar bajo la dirección del rector, el beato Juan Balicki. En 1932 fue ordenado sacerdote. 
Asumió el cargo de segundo vicario parroquial en la parroquia de Boryslaw (en la actual Ucrania). En 1935 fue nombrado vicario parroquial de Drohobycz (hoy pertenece a Ucrania), y en 1937 fue trasladado, también como vicario, a la parroquia de Stryzow, donde en 1939 fue nombrado administrador de la misma. En 1940 fue nombrado vicario en Jaslo y en 1941 el de administrador de la parroquia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en Zmigrod Nowy, siendo párroco de la misma al año siguiente. Durante la guerra, en 1944, como todos los habitantes del pueblo fue expulsado por los alemanes. A su regreso en 1945, se dedicó a reorganizar su parroquia.
Después de la guerra, bajo el gobierno comunista, fueron tiempos difíciles para su misión pastoral, a la que se entrega para salvar a los jóvenes del adoctrinamiento ateo; ayudó a sus expensas a familias de cualquier nacionalidad o confesión y salvó a muchos greco-católicos de Lemki, perseguidos por los comunistas.
Sus actividades fueron incómodas para las autoridades soviéticas y en 1946 fue vigilado por los servicios secretos. En 1952, las autoridades académicas lo suspendieron del ejercicio de la enseñanza de la catequesis de la escuela; además no se le permitió trabajar en el territorio parroquial que estaban al otro lado de la frontera. Fue nombrado en 1962 arcipreste de Nowy Zmigrod. En 1963 inició la actividad pastoral de las "obras conciliares de bondad" (para el mantenimiento espiritual del Concilio Vaticano II), enviando cartas a los feligreses en situación religiosa y moral irregular. Las autoridades comunistas lo acusaron de obligar a los fieles a prácticas y ritos religiosos. En 1963 fue arrestado y conducido al castillo de Ezeszow y fue condenado a dos años y seis meses de prisión. Fue públicamente desacreditado, calumniado y condenado a través de publicaciones falsas en la prensa. En la cárcel fue sometido a malos tratos, humillaciones físicas, psiquicas y espirituales. En 1964 fue trasladado a la cárcel central de la calle Montelupich de Cracovia. En la cárcel se le operó de tiroides que le dejó mal parado, y que se le complicó con un carcinoma de exófago que no le trataron, y le dejaron que se muriera lentamente sin asistencia médica.
La curia episcopal, de varios e infroctuosos intentos, logró su liberación en 1964 y regresó a su parroquia de Nowy Zmigrod. Con gran paciencia y sumisión a la voluntad de Dios entregó su alma a Dios en su querida parroquia. Se le considera un mártir de la fe. 

19 de agosto de 2015

Beatos PEDRO BUITRAGO MORALES, FÉLIX GONZÁLEZ BUSTOS, JUSTO ARÉVALO MORA y 5 hermanos de La Salle. M. 1936.


Pedro Buitrago nació en 1883, en La Solana (Ciudad Real). Del padre, como antiguo y entendido sacristán, hereda el gusto por la música y  el canto. Con esas enseñanzas, prácticas religiosas y ambiente cristiano  surge y se desarrolla  su vocación sacerdotal. Empieza su etapa estudiantil, ya fuera del pueblo, en el seminario en Murcia, y finalizó los estudios eclesiásticos en Ciudad Real.
Ordenado de Sacerdote, cantó su primera Misa en 1908 en La Solana, de cuyo convento de Dominicas es nombrado Capellán. Ocho años después, en 1916, fue enviado como Coadjutor a Pedro Muñoz, en marzo de ese mismo año, y antes de terminarlo, en septiembre, es trasladado a ejercer el mismo cargo a Santa Cruz de Mudela y permanece  durante veinte años. 
Como Sacerdote, sirvió a Dios y a la Iglesia con todos sus talentos y aptitudes, entre los cuales se destacaba su buena voz de tenor, que puso siempre al servicio de Dios para realzar las funciones religiosas, como antes en el Seminario, las veladas que en él se organizaban. Durante los veinte años de su Coadjutoría pudieron admirar los feligreses de Santa Cruz de Mudela la contribución de don Pedro para dar realce y mayor solemnidad a las celebraciones litúrgicas, tanto en la Parroquia, como en el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes y parroquias de la comarca.
La caridad cristiana y fraternal que reinaba entre don Pedro y el beato don Justo Arévalo Mora, coadjutores de la parroquia y de éstos con su Párroco don Antonio Pardo, y después con el beato don Félix González Bustos, constituye una prueba inequívoca de la sólida virtud de los tres sacerdotes, que antes y durante el año 1936 ejercían su misión sacerdotal en Santa Cruz de Mudela. Cuando doña Rosario Laguna dejó terminada su segunda fundación, el colegio para niños, don Pedro sustituyó a don Justo en el cargo de Capellán de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que desde el principio venían regentando la Escuela de San José.  
 El mismo día que el párroco don Félix González, es decir, el 3 de agosto, fue detenido don Pedro y por los mismos motivos que lo fue aquél y que lo serán don Justo y los Hermanos de la Escuela de San José: porque eran sacerdotes, religiosos o católicos fervientes. Sin sentencia alguna, los sacaron por la noche de prisión y los mataron en el cementerio de Valdepeñas. Era tres sacerdotes diocesanos, 5 hermanos de las Escuelas Cristianas y 20 seglares muy relevantes por sus convicciones religiosas (estos últimos no entraron en el proceso de beatificación). Una fosa común acogió sus cuerpos. Fueron beatificados en Roma el 28 de octubre de 2007.
Sus compañeros de martirio fueron: el párroco D. Félix González Bustos, D. Justo Arévalo Mora, coadjutor, Hno. Agapito León Olalla Aldea, Hno. Dámaso Luis Martínez Martínez, Hno. Josafat Roque Corral González, Hno. Julio Alfonso Ruiz Peral y Hno. Ladislao Luis Muñoz Antolín, Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Félix González Bustos nació en Alcubillas (Ciudad Real) nació en 1903. Ingresó en el seminario y fue ordenado sacerdote en 1927. Durante un tiempo estuvo encargado de la parroquia de Carrizosa y a finales de 1934 fue trasladado a Santa Cruz de Mudela. Fue detenido el día 20 de julio de 1936 y llevado a la cárcel del pueblo. Allí junto a otros presos, otros sacerdotes y Hermanos de La Salle, pasó los días entre amenazas y castigos. 

Justo Arévalo Mora, nació en Miguelturra (Ciudad Real) en 1869. En 1895 fue ordenado sacerdote y regentó diversas parroquias, como Guadalmez y Torralta de Calatrava, pasando más tarde como coadjutor a Santa Cruz de Mudela. Dejó este cargo para ser capellán del Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en el que gozaba de gran simpatía por su celo. Desde el 22 de julio al 18 de agosto de 1936 sufrió el mismo calvario que los presos encerrados en la cárcel del pueblo, entre amenazas de muerte, humillaciones y castigos.  

Agapito León Olalla Aldea, nació en Hacinas (Burgos) en 1903. Ingresó en el Noviciado Menor de las Escuelas Cristianas de Bujedo en 1916, cuando contaba 13 años. Hizo sus primeros votos en 1921 y los votos perpetuos en 1928. Después del Escolasticado inició su apostolado como profesor del Noviciado Menor de Griñón. En 1935 fue a Lembecqlez-Hal para seguir el Segundo Noviciado. Al regresar, fue nombrado provisionalmente director de la comunidad de Santa Cruz de Mudela, porque el director estaba enfermo. Allí se encontraba cuando comenzó la persecución religiosa en julio de 1936.  

Dámaso Luis Martínez Martínez, nació en Armellada (León) en 1915. Ingresó en el Noviciado Menor de los Hermanos de La Salle de Bujedo en 1928. Tomó el Hábito en 1931. Después del Escolasticado fue destinado en 1934, a Santa Cruz de Mudela. Fue su único campo de apostolado, ya que allí le sorprendió la persecución religiosa de 1936.

Josafat Roque Corral González, nació en Navaojos de Losa (Burgos) en 1899. Ingresó en el Noviciado Menor de los Hermanos de La Salle de Bujedo en 1913. Tomó el Hábito religioso en 1916. Después del Escolasticado en Bujedo, ejerció su apostolado en el colegio Maravillas, de Madrid, en 1919. Después fue nombrado catequista  del Noviciado, y de nuevo pasó a Maravillas, donde se encontraba cuando el colegio fue incendiado en 1931. Pasó luego al Colegio de San Fernando, en Andalucía, y en 1933 fue destinado a Santa Cruz de Mudela, donde le sorprendió la persecución religiosa.

Julio Alfonso Ruiz Peral, nació en Arconada (Palencia) en 1911. Ingresó en el Noviciado Menor de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Bujedo en 1926. Al año siguiente, comenzaba su noviciado. Terminado su Escolasticado, en 1931, inició su apostolado en la Escuela de San Martín, en Madrid. En 1933 llegó a su nueva comunidad de Santa Cruz de Mudela, donde le sorprendió la persecución religiosa de 1936.

Ladislao Luis Muñoz Antolín, nació en Arconada (Palencia) en 1916. Ingresó en el Noviciado Menor de las Escuelas Cristianas de Bujedo en 1929. Recibió el hábito religioso en 1932. Después del Escolasticado, comenzó su apostolado en Santa Cruz de Mudela, donde llegó en 1935. Fue su único campo de apostolado, ya que allí le sorprendió la persecución religiosa de 1936.

Beato FRANCISCO IBÁÑEZ IBÁÑEZ. (1876-1936).


Martirologio Romano: En la localidad llamada Llosa de Ranes, de Valencia, también en España, beato Francisco Ibáñez Ibáñez, presbítero y mártir, que en el furor de la persecución contra la fe, acabó su vida unido a Cristo hasta la muerte.

Nació en Penáguila, Alicante. Hijo de un molinero, estudió en el Seminario de Valencia y fue colegial de Santo Tomás. Se doctoró en Teología y Derecho Canónico y se licenció en Filosofía y letras. Ordenado en 1900, fue cura de Muro del Alcoy, Almássera y abad de la colegiata de Játiva. Dejó recuerdos imborrables de amor a los pobres y enfermos. 
En julio de 1936 es expulsado de la casa de la abadía y obligado a dejar la ciudad. Estuvo primero en Piles, luego en Valencia, y tomó el tren en Alcoy para ir a su pueblo natal pero al pasar por Játiva fue reconocido y arrestado, compareciendo ante el Comité. Luego de quitarle cuanto llevaba encima, hicieron comparecer al sacristán de la catedral, al que obligaron a entregar un cheque que el abad le había dado para pagar a los sacerdotes y servidores de la Colegiata. Simularon dejarle libre para que se fuera a su pueblo, pero poco después era recogido en un coche y llevado al término municipal de Llosa de Ranes donde lo fusilaron. Era el 19 de agosto de 1936. En 1956 sus restos mortales fueron llevados desde el cementerio de Llosa de Ranes hasta la Colegiata de Játiva, donde recibieron honrosa sepultura. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.

18 de agosto de 2015

Beato ANTONIO BANASSAT. (1729-1794).


Martirologio Romano: En una nave destinada a trabajos forzados, anclada frente a Rochefort, en Francia, beato Antonio Banassat, presbítero y mártir, que, por ser párroco, en el furor de la Revolución Francesa fue detenido por odio a la fe y, muerto por inanición, emigró al Señor.

guillotina en Rochefort
Nació en Guéret (Francia). Sacerdote de la diócesis de Limoges, párroco del pueblo de Saint-Fiel. Fue también vicegerente de la municipalidad de esta villa. Luego fue uno de los administradores del departamento de La Creuse y miembro del buró intermediario de Guéret. Elegido diputado del clero de la senescalía de Guéret, en Haute-Marche, firmó el 19 de noviembre de 1790, con otros veintiséis sacerdotes diputados, su adhesión a la «Exposición de principios» de los obispos diputados sobre la “Constitución Civil del Clero”. La firmó con el título de diputado de Guéret. En la célebre sesión del 4 de enero de 1791, él rehusó jurar. Vuelto a su parroquia, prestó el juramento constitucional con la reserva de no jurar nada que en la Constitución civil fuera contrario a las leyes de la Iglesia católica (25 de enero de 1791). Pero el 13 de febrero se le intimó a que firmara sin restricción alguna, y entonces se negó. Hubo de dejar la parroquia, se fue a vivir con una familia, pero al poco tiempo fue arrestado y llevado a prisión.
Figura dos años después en la lista de sacerdotes no juramentados con la observación de recluido. En abril de 1793 fue condenado a la deportación y se le mandó a Burdeos, de donde debía partir para La Guayana. En Burdeos estuvo preso en el exconvento de los carmelitas y luego en la ciudadela de Blaye, debiendo padecer mucho por falta de espacio ya que estaban detenidos más de mil sacerdotes. A causa de esto lo reenviaron a Guéret (septiembre de 1793). Pese a que se alegó su escasa salud y su inactividad ministerial, fue enviado a Rochefort el 24 de marzo de 1794. Fue embarcado en “Les Deux Associés”. Sacerdote culto y piadoso, agradable y modesto, edificó a sus compañeros de prisión con su paciencia y resignación cristiana. No pudo soportar las condiciones de su detención y murió el 18 de agosto de 1794, siendo enterrado en la isla de Aix. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.

Beato FRANCISCO ARIAS MARTÍN. (1884-1936).


Martirologio Romano: En Valdemoro, cerca de Madrid, en España, beato Francisco Arias Martín, presbítero y mártir, que siendo novicio en la Orden de San Juan de Dios, en corto tiempo, durante la persecución religiosa recorrió el camino de la perfección.

Natural de Granada. Se había educado en las Escuelas del Ave María del famoso Padre Manjón. Fue ordenado sacerdote diocesano en 1909. Primero fue destinado como capellán de religiosas en la capital granadina, pasando luego como coadjutor en Algarinejo y en Loja. Fue un buen sacerdote, celoso de la atención a los enfermos y de la caridad con los más pobres. 
Fue trasladado como coadjutor de la parroquia de San Nicolás de Granada, hasta que en 1932 fue incendiada y estuvo a punto de morir abrasado. Con este motivo los Hermanos de San Juan de Dios, que regentaban el hospital de San Rafael, lo acogieron y se quedó con ellos viviendo su estilo de vida, esto le movió a pedir el ingreso en la Orden, en la que ingresó en 1935. Hizo el noviciado en Ciempozuelos, en el manicomio de San José. 
Cuando en 1936, la comunidad fue arrestada, Francisco huyó a la huerta y se refugió en una cavidad o gruta, donde permaneció dos días. Fue descubierto y detenido y dijo: “Mátenme cuanto antes, ¿para qué quiero vivir? Señor, en misericordia de mi”. Pero le permitieron lavarse y lo llevaron con sus otros hermanos. Pocos días después lo llevaron a la parroquia del pueblo convertida en cárcel. De allí lo sacaron junto con un enfermero del hospital, llamado Antonio Serrano, y los fusilaron en el km. 5 de la carretera de Torrejón, en el término municipal de Valdemoro. Fue beatificado el 25 de octubre de 1992 por el papa Juan Pablo II en el grupo de 71 Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios.

Beato MARTÍN MARTÍNEZ PASCUAL. (1910-1936).


Martirologio Romano: En Alcañiz, en Teruel, España, beato Martín Martínez Pascual, presbítero y mártir. Miembro de la Sociedad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, recibió en la misma persecución y en el mismo día la corona de la gloria.

Nació en Valdealgorfa (Teruel) diócesis de Zaragoza. Influido por un buen apóstol de vocaciones, que lo acompañó hasta el martirio, ingresó en el seminario menor de Belchite, continuando luego en el mayor de Zaragoza. Terminando el cuarto curso de Teología, en 1934, ingresa en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, con deseos de encontrar cauce a su vocación misionera. En Tortosa realizó su último curso de Teología. Ordenado sacerdote en 1935, fue prefecto en el colegio vocacional de San José de Murcia y profesor en el seminario de San Fulgencio de esta ciudad, en el único curso de sacerdocio. Hizo los ejercicios espirituales en Tortosa en los últimos días de junio y primeros de julio, junto con el beato Pedro Ruiz de los Paños y 22 de los 30 sacerdotes operarios inmolados aquel verano. Llevando consigo la Eucaristía a su pueblo, permaneció unos 20 días huyendo de casa en casa y escondido en una cueva del campo. Muchos testigos declararon: "El juicio que de él tenían todos era de un hombre santo. Hubiera llegado a santo aun sin el martirio".
Un día prendieron a su padre y a cinco sacerdotes y varios seglares más. Su padre le mandó un recado pidiéndole que huyera, pero él cuando lo supo, y llevando consigo el Santísimo, salió corriendo al pueblo para que su padre no padeciera por él. Llegado el comité, un miliciano para salvarlo dijo que era estudiante, pero él confesó que era sacerdote y dijo que quería morir con sus compañeros. Cuando llegó a la prisión, donde se encontraban otros sacerdotes, les dio a todos la comunión. Fue martirizado cerca del cementerio de su pueblo, con 25 años de edad y 14 meses de sacerdote. Se acercó al martirio animado y risueño. Murió animoso y animando a los demás, gritando "Viva Cristo Rey" y abrazándose al sacerdote Manuel Fuster, ordenado el mes anterior. 

Beato VICENTE MARÍA IZQUIERDO ALCÓN. (1891-1936).


Martirologio Romano: En la localidad llamada Rafelbunyol, en el territorio de Valencia, en España, beato Vicente María Izquierdo Alcón, presbítero y mártir, que recibió la muerte por odio contra la fe.

Nació en Mosqueruela, Teruel. En su familia, muy cristiana, hubo varios sacerdotes y religiosos. Estudió en el Seminario de Valencia y fue ordenado en 1915, siendo destinado a L'Ollería, Carcajente, Bicorp y la Pobla de Farnals donde fue el párroco. Músico, pintor y cantor, puso sus cualidades al servicio de su apostolado. Muy dado a la oración y al estudio, vivía muy austeramente y era muy generoso con los pobres.
Tras las elecciones de febrero de 1936 tuvo que dejar su pueblo y, con licencia del arzobispado, establecerse en Valencia capital. Devotísimo de la Virgen de los Desamparados, cuando ardía su Real Capilla, se lanzó en medio de las llamas para salvar la imagen de la Patrona de Valencia. El día 15 de agosto gente de su pueblo lo localizó, fue detenido y llevado al pueblo, donde lo llevaron por las calles desafiando a la gente para que defendiera a su cura. Detenido por el Comité, lo sacaron en la mañana del día 18. Pidió despedirse de su parroquia y se lo permitieron, pero le pidieron les contara los pecados de la alcaldesa, a lo que él se negó rotundamente y recibió por ello golpes, malos tratos y pinchazos en la lengua. Él les perdonó. Con Vicente María llevaron a fusilar a otro sacerdote, y ambos se dieron mutuamente la absolución, tras lo cual fueron fusilados en el camino a Rafelbuñol. 
En 1941 fue publicada su correspondencia con su hermana Sor Teresa, religiosa de la Congregación de la Caridad de Santa Ana. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

16 de agosto de 2015

Beato JUAN BAUTISTA MENESTREL. (1748-1794).


Martirologio Romano: En un viejo navío anclado en el mar frente a Rochefort, en Francia, beato Juan Bautista Ménestrel, presbítero y mártir, que, durante la Revolución Francesa, condenado a galeras por ser sacerdote, cubierto de llagas llenas de gusanos consumó su martirio.

Nació en Serécourt, Los Vosgos (Francia). Se desconoce dónde hizo los estudios y cuándo se ordenó sacerdote, pero se sabe que el 13 de mayo de 1776 era vicario de la parroquia de Hagécourt-Valleroy, Los Vosgos. Luego fue canónigo de la colegiata de Remiremont, en la diócesis de Saint Didier. Su nombre falta entre los sacerdotes juramentados que se registraron como tales en Remiremont en enero y febrero de 1791. El consejo municipal lo expulsa de Remiremont el siguiente 4 de junio diciendo que lo hace tanto por la seguridad personal del canónigo como por la tranquilidad pública. El 29 de abril de ese mismo año fue condenado a ser transportado a la casa de arrestos de Epinal. Cuando van a arrestarlo encuentran que lleva enfermo varias semanas a causa de una fiebre biliosa. El canónigo alegó su estado de salud pero no le sirvió, y así tuvo que ir a la cárcel. 
 Llegó el 23 de mayo a la prisión de Epinal, donde estuvo hasta que partió para Rochefort el 18 de abril de 1794. Pese a su enfermedad no se le dispensó de la deportación. Llegado a Rochefort fue embarcado en el “Washington”. Su cuerpo se llenó de llagas y los gusanos lo devoraban estando aún vivo, y cuando los demás sacerdotes querían curarle las llagas y quitarle los gusanos él decía que los dejaran, que el quitarlos sólo contribuía a prolongar su martirio. Sus compañeros decían que su paciencia era perfecta y su resignación celestial. Por fin pasó al Padre el 16 de agosto de 1794 y fue enterrado en la isla de Aix. Con él se cierra esta gloriosa lista de mártires que esperaron en las playas de Rochefort en espera de su embarque para las Guayanas pero que fueron dejados morir en los inmundos barcos. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.

15 de agosto de 2015

Santos LUIS BATIS SÁINZ, MANUEL MORALES, SALVADOR LARA PUENTE y DAVID ROLDÁN URIBE. M. 1926.


Martirologio Romano: En la localidad de Chalchihuites en el territorio de Durango en Méjico, santos mártires Luis Batis Sáinz, sacerdote, Manuel Morales, padre de familia, Salvador Lara Puente y David Roldán Uribe, ejecutados por odio a la fe durante la persecución mejicana


Luis Batis nació en San Miguel del Mezquital (Zacatecas, Méjico) en 1870. A los 12 años ingresó en el seminario de Durango y en 1894 fue ordenado sacerdote. El año de su ordenación fue nombrado párroco de San Juan de Guadalupe, y en 1902 pasó a la parroquia de San Diego de Alcalá en Canatlán donde estuvo veinte años; estableció un hospital para pobres y un colegio de niños, fomentó las asociaciones católicas y reparó el templo parroquial. En 1922 es nombrado director espiritual del seminario y le otorgaron la capellanía del Santuario de Guadalupe de Durango. Párroco de San Pedro Chalchihuites (Zacatecas) en 1925.

Celoso sacerdote en todos sus ministerios, tuvo especial dedicación a los jóvenes. Fue para ellos un guía y padre bondadoso que de diversas formas les hacia crecer espiritual y culturalmente, y les ayudaba a superarse hasta en lo material. Especialmente supo difundir en la juventud el espíritu de heroísmo cristiano para probar su fe. Fundó una rama  de la Acción Católica de la Juventud Mejicana, la A.C.J.M. y apoyó y colaboró en la "Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa" fundada en 1925. Puso en marcha un taller de obreros católicos y una escuela para niños. La catequesis para niños y adultos era una de sus tareas prioritarias

Obedeciendo la orden gubernamental, dejó la parroquia el mismo día del cierre de las iglesias y se fue a vivir a una casa particular. Pero sin esconderse, porque estaba dispuesto al martirio. En una reunión con la Acción Católica, preguntó a sus militantes quién esta dispuesto a  dar su vida por la fe. Inmediatamente le respondieron tres: Manuel Morales, Salvador Lara y David Roldán. 

Manuel Morales nació en 1898 y era natural de Mesillas (Zacatecas-Méjico) y era hijo de madre soltera. Desde pequeño vivía con sus abuelos y por eso se trasladó a Chalchihuites. Fue seminarista en Durango, pero tuvo que abandonarlo para trabajar y mantener a su familia pobre. Se colocó como depediente de una tienda y después montó una panadería. En 1921 contrajo matrimonio con Consuelo Loera, con quien tuvo tres hijos.
Era miembro de la Acción Católica y presidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, asociación que por medios pacíficos trataba de obtener la derogación de las leyes antirreligiosas, también se inscribió en el círculo obrero León XIII.
Cuando se cerraron las iglesias, y supo del arresto del párroco fue a liberarlo, pero también a él lo arrestaron. Su esposa al conocer el arresto pidió su liberación y para ello llevó a uno de sus hijos pequeños, que pudo abraza a su padre, pero a pesar de las promesas no lo liberaron. Cuando les llevaron al Puerto de Santa Teresa el párroco intento salvar la vida de Manuel alegando que era padre de familia, a lo que Manuel respondió: "Padre, Dios es Padre y velará por ellos".  Fue fusilado mientras gritaba vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe. 

Salvador Lara nació en 1905 en El Súchil (Durango-Méjico), en el seno de una familia cristiana; su nombre era José Salvador, pero utilizaba el segundo nombre. Sintió pronto la vocación sacerdotal e ingresó en el seminario de Durango, pero tuvo que dejarlo por necesidades familiares. Trabajó en la mina El Conjuro. 
Trabajó estrechamente en su parroquia y era el presidente de la Acción Católica de la que fue presidente y secretario de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, y colaborador asiduo con el párroco y Luis Batis en las tareas de pastoral. Todos le apreciaban como joven integro lleno de bondad y entregado a hacer el bien. Cuando supo de la persecución, no quiso huir sino que estuvo pronto a afrontar el martirio. 

David Roldán nació en Chalchihuites (Zacatecas-Méjico) en 1907. Al año de nacer quedó huérfano de padre. Estudiaba en el seminario de Durango, cuando las necesidades familiares le hicieron dejar los estudios y el seminario y trabajar en la mina “El Conjuro”, donde era muy apreciado por sus jefes y compañeros, de manera que llegó a ser secretario del patrón. Se enamoró de la hija de su patrón y le pidió matrimonio, pero no llegaron a casarse porque a él lo mataron antes. 
Pertenecía a la Acción Católica, de la que fue presidente en 1925, y vicepresidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y por sus ideales religiosos fue detenido junto con su párroco Luis Batis Sainz, su amigo Manuel Morales y su primo Salvador Lara Puente. Su patrón Gustavo Windel, fue a pedir su liberación, e incluso les ofreció dinero, pero como pasara con la madre de Salvador, y la esposa de Manuel, les dijeron que no les iban a matar sino solamente querían interrogarlos. Todo un engaño. Fue ejecutado junto con su primo Salvador por su defensa de los ideales de la Acción Católica. Antes de morir solicitó que lo mataran a él y no a sus dos compañeros, porque uno estaba casado y el otro era el único sostén de su anciana madre. 

El 29 de Julio de 1926, siguiendo las instrucciones de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, el párroco organizó un encuentro, con la ayuda de los militantes de la Acción Católica. Fue en la plaza de Chalchihuites. El objetivo era informar a los feligreses de sus derechos y deberes como ciudadanos y como cristianos.
Esta reunión fue falsamente interpretada, de manera que el general Eulogio Ortiz, conocido por su odio a la Iglesia, decidió darles un escarmiento. Envió a unos soldados, a las órdenes del teniente Blas Maldonado, que con un pelotón de soldados detuvieron al párroco y lo condujeron a la Oficina de Recaudación de Rentas.
Al enterarse, Salvador Lara, convocó una reunión de la A.C.J.M. para estudiar el modo de liberar al sacerdote. Los soldados interrumpieron la reunión y detuvieron a Salvador Lara, Manuel Morales y David Roldan, y los llevaron a la Presidencia Municipal, amenazándolos con colgarlos, pero el pueblo se puso de parte y dijeron que los iban a trasladar a Zacatecas.
Los sacaron de la cárcel y los condujeron en tres automóviles y cuando llegaron al puente de Santa Teresa, bajaron los presos, de dos en dos. Primero, don Luis y Manuel Morales, que fueron fusilados de inmediato. Luego David y Salvador, a quienes hicieron dar un paseo, durante el cual no cesaron de gritar "Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe". Irritados los soldados les dispararon a bocajarro. Un tiro de gracia destrozó el rostro de Salvador, de quien dijo uno de los verdugos impresionado por su heroísmo cristiano: "¡Qué lástima haber matado a este hombre tan grande y fan fuerte!". Los restos de los mártires se veneran en la parroquia de Chalchihuites. 

Beato CARMELO SASTRE SASTRE. (1890-1936).


Martirologio Romano: En el pueblo de Palma de Gandía en el territorio de Valencia, España, beato Carmelo Sastre Sastre, sacerdote y mártir, que en la misma persecución, siguiendo las huellas de Cristo, alcanzó por su gracia el premio de la vida eterna

Nació en Pego (Valencia). Ingresó en el seminario de Valencia, de donde salió ordenado sacerdote en 1919. El primer pueblo que se le encomendó fue Margarida, pasando al poco tiempo a Villalonga, en donde realizó una extraordinaria labor apostólica de captación, especialmente a los niños, que fueron el principal objeto de sus muchos desvelos. Más de cuatro años estuvo en Villalonga desplegando su tenaz actividad apostólica.
Tabernes de Valldigna fue luego el escenario de sus virtudes, población en la que estuvo dos años y allí encontró la capilla a medio construir y tuvo que recurrir a funciones teatrales y a recaudar limosnas hasta terminarla. Posteriormente desempeñó una vicaría en Oliva, en la Parroquia de Santa María, durante cuatro años. Por último, fue nombrado párroco de Piles, en donde sus actividades apostólicas se vieron llenas de dificultades por el ambiente hostil que imperaba hacia todo lo que significara Religión. Muy pronto se dio a conocer por sus virtudes sacerdotales. Organizó grupos de formación y oración. Promovió los retiros espirituales y se entregó de lleno a la catequesis.
Al poco de llegar a Piles organizó una procesión para llevar la Unción de los enfermos, incluso a los que vivían alejados del pueblo, algunos de ellos muy distantes en medio del campo. De su predicación traslucía un encendido amor a la Eucaristía y a María. 
A partir de las elecciones de febrero de 1936 comenzó a vivirse en Piles una situación violenta contra la Iglesia. La revolución en Piles inició con el cierre de la iglesia, la quema de objetos religiosos y la persecución de los católicos. Al estallar la revolución de 1936, el beato, mantuvo el ánimo sereno y se confió en las manos de la Divina Providencia, viviendo su condición sacerdotal. Fue detenido por ser sacerdote y lo mataron en Palma de Gandía. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

Beato JOSÉ MARÍA PERIS POLO. (1889-1936).


Martirologio Romano: En el pueblo de Almazora cercano a Castellón de la Plana en la costa española, beato José María Peris Polo, sacerdote de la Sociedad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y mártir, que, ejecutado en el cementerio, consiguió en la misma persecución la palma del martirio

Nació en Cinctorres (Castellón) diócesis de Tortosa, en el seno de una familia humilde. A los 11 años ingresó en el colegio de vocaciones de la Hermandad de Sacerdotes Operarios diocesanos de San José de Tortosa en el que siguió todos sus estudios sacerdotales. En 1912 ingresó en la Hermandad, pero ya antes había sido nombrado prefecto de alumnos, cargo que desempeñó durante cuatro años. Ordenado sacerdote en 1914 y fue enviado a Valencia para perfeccionar sus estudios de música. 
En 1916 regresó a Tortosa como director del colegio y lo fue durante diez cursos. En 1926 marchó a Córdoba, como rector del seminario donde estuvo hasta 1932. En 1933 se le nombraron rector del seminario de Barcelona hasta su martirio. Hizo normal el trato personal con los seminaristas. Tenía fama de santo.
Se encontraba en su pueblo de Cinctorres, porque había ido a llevar a una sobrina que había estado hospitalizada en Barcelona; estando en su pueblo fue requerido por el Comité junto con su hermano Daniel, donde éste fue amenazado de muerte si el sacerdote desaparecía. Por ello se negó a irse al refugio que le tenía preparado su hermano por miedo a las represalias. Poco tiempo después fue detenido, pero su hermano consiguió huir. Como los milicianos tenían miedo de que si lo mataban allí, el pueblo se sublevara, se lo llevaron y fue fusilado, a los 46 años en el cementerio de Almanzora (Castellón).