Mostrando entradas con la etiqueta fundadores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fundadores. Mostrar todas las entradas

31 de agosto de 2015

San AIDANO DE LINDISFARNE. M. 651.


Martirologio Romano: En Lindisfarne, de Northumberland, san Aidano, obispo y abad, varón de suma mansedumbre, piedad y recto gobierno, que, llamado del monasterio de Iona por el rey Oswaldo, estableció allí su sede episcopal y un monasterio, para dedicarse con eficacia a la evangelización de aquel reino

Oriundo de Irlanda. Abrazó la vida religiosa en el monasterio de Iona, donde no enseñó nada que no viviese antes. Los caminos los hizo a pie para poder hablar con las personas con las que se iba encontrando y poder evangelizarlas. Fue muy generoso y todo lo que poseía lo entregaba al más necesitado. Pasó a Inglaterra con otros monjes para colaborar con san Oswaldo, rey de Northumbría, en la evangelización de los sajones, que le entregó las islas de Lindisfarne y la de Farne, situadas al sur. Estableció su sede en Lindisfarne, abadía de la que fue fundador (635) (la isla santa), que gobernó como abad y obispo de Northumbría; su diócesis se extendía desde la parte norte desde Tyne al estuario de Edimburgo, y todas las iglesias que se edificaron tuvieron su origen en el episcopado de Aidán, como lo tuvieron también algunas de los que habitaban en la parte sur del mismo reino desde Tyne a Humber. La sede de York había estado vacante durante 20 años, desde que la fundara san Paulino. 
Aidán gobernó todas las iglesias de Northumbría durante 17 años. Según Beda, se distinguió por su celo apostólico, su caridad y su sabiduría, creando, durante los 18 años de su episcopado escuelas, iglesias y monasterios. A través de sus acciones mostró que ni buscaba ni amaba las cosas del mundo: los presentes que le hacía el rey, o cualquier otro hombre rico, los distribuía entre los pobres o los utilizaba en redimir cautivos. Raramente se sentaba a la mesa del rey, y nunca sin llevar con él a alguno de su clero, y siempre después de un ligero refrigerio se apresuraba a leer o rezar en la iglesia o en la celda. Mantuvo excelentes relaciones con el sucesor del rey san Oswaldo, san Oswino. Murió en Bambourough. 

30 de agosto de 2015

Beata MARÍA RAFOLS. (1781-1853).


Martirologio Romano: En Zaragoza, en España, beata María Ráfols, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana junto con el hospital de esta ciudad, el cual dirigió con fortaleza de ánimo entre muchas dificultades.

Nació en Villafranca del Panadés (Barcelona), en el molino d'En Rovira. Hasta los 23 años trabajó en el molino que tenía su padre. Sus padres la enviaron al colegio de la Enseñanza en Barcelona, trabajó en el hospital de la Santa Cruz donde trabó conocimiento con el sacerdote Juan Bonal, vicario del hospital de la Santa Cruz, que había concebido un proyecto para ejercer la caridad en el ámbito hospitalario. A estos efectos se trasladó a Zaragoza en 1804, y allí se dedicó a cuidar enfermos y niños abandonados en el hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza, que estaba en abandono absoluto, con gente asalariada y mal retribuida. El decano del hospital declaró al poco tiempo: "Me atrevo a decir que con estas mujeres es fácil gobernar un hospital, y sin ellas, muy difícil".
Durante la guerra de la Independencia vivió el sitio de Zaragoza y se distinguió por su extraordinaria generosidad y valentía en defensa de los enfermos y heridos, en especial durante el bombardeo y la toma del hospital por los franceses. Durante el segundo sitio, como la falta de comida para los enfermos era tal, que hasta 9 compañeras murieron de hambre, traspasó varias veces la línea de fuego para pedirle al mariscal francés Lannes los suministros que necesitaba, así se lo concedió, y con peligro para su vida atendió a todos los heridos, españoles y franceses. Consiguió el indulto de los franceses de varios condenados a muerte españoles. Después de la guerra, fue calumniada, y alejada del hospital. Tuvo que sufrir con santa paciencia el abandono de muchas de sus compañeras y la muerte de ellas.
Años más tarde se encargó de la Inclusa, acogiendo a los niños abandonados, desnutridos y enfermos. Fundadora en 1824, de la Congregación de las religiosas de la Caridad de Santa Ana, junto con el padre Juan Bonal, que estaba formada por el primer núcleo de mujeres que atendieron el hospital de Zaragoza. La aprobación había tardado 20 años. En 1825 pronunciaron sus votos de pobreza, castidad, obediencia y hospitalidad. Fue pionera en España de la vida religiosa apostólica en los primeros años del siglo XIX. Tuvo que sufrir las incomprensiones de su tiempo, sobre todo durante las guerras carlistas, renunció a ser superiora e incluso en 1834, fue acusada y condenada: cárcel, destierro..., pero nada de esto le quitó la paz. Su fe se fue haciendo, serena, sencillamente, fidelidad. Se la declaró inocente, pero sorprendentemente se la obligó a salir de Zaragoza. Tres años más tarde se hizo cargo del hospital de Huesca. Rehabilitada regresó a la Inclusa como directora. Murió en Zaragoza de una hemiplegia progresiva.
En agradecimiento de su generosidad la ciudad de Zaragoza, le concedió en el primer centenario de los Sitios, el título de "heroína de la caridad". Está enterrada, con los otras tres heroínas de los sitios, en la iglesia de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza.

29 de agosto de 2015

Beato EDMUNDO IGNACIO RICE. (1762-1844).


Martirologio Romano: En Watherford, en Irlanda, beato Edmundo Ignacio Rice, que con todo entusiasmo y perseverancia se entregó a la formación de los niños y de los jóvenes, en difíciles condiciones. Para el auge de esta obra fundó la Congregación de los Hermanos Cristianos y la de los Hermanos de la Presentación.

Nació en Watercourt, Callan, Irlanda, en el seno de una familia de agricultores. A causa de las "Penal Laws", leyes restrictivas contra los católicos de Irlanda, sus sacerdotes perseguidos que no podían tener escuelas, Edmundo fue educado en las escuelas clandestinas organizadas por los irlandeses en los campos, muy ligadas a la fe católica y sus profesores se trasladaban siempre de un lugar a otro. Edmundo también estudió en una escuela clásica de Kilkenny City; ya que a los católicos les estaba prohibido el acceso a la carrera militar, a los puestos estatales y jurídicos, a este joven de 17 años se fue a trabajar como aprendiz junto a un tío paterno que era exportador de mercancías en Waterford.
Con los años llegó a ser un mercader de éxito; en el 1787, con 25 años, se casó, pero dos años después se quedó viudo con una niña deficiente llamada Mary. Intensificó la unión con Dios en la meditación de las Escrituras, frecuentó los sacramentos y la misa, dedicándose a las obras de caridad y ayudando a los pobres con sus propios bienes. 
En aquel período de gran fermento para la sociedad irlandesa, con el aumento de la población, en el doble, en sesenta años, la independencia de Estados Unidos en el 1776, los católicos de Irlanda pidieron la paridad de derechos con los protestantes, pero era necesario hacer algo por la educación, por esto Edmundo se propuso trabajar en este campo esencial para sociedad del futuro. Había conocido a la Sierva de Dios "Nano" Nagle, que en el 1778 había fundado las Hermanas de la Presentación para la instrucción y el cuidado de las niñas, y la había ayudado a abrir una casa en Waterford. 
Con este ejemplo, en 1793 comenzó su obra para la educación. Obtuvo los fondos necesarios, le pidió al papa Pío VI para abrir un nuevo Instituto y con el apoyo del obispo de Hussey, fundó en un establo abandonado, una escuela provisional, después de vender su hacienda y colocar adecuadamente a su familia. Después de las iniciales dificualtades, nació en 1806, la Congregación de los Hermanos de la Presentación, con la misión de la educación cristiana y de llevar a los pobres al conocimiento de su dignidad y filiación divina. El nuevo Instituto fue el primero que surgió en Irlanda, Edmundo tomó el nombre de Ignacio, fundó un monasterio llamado Mont Sion en Waterford, que será la Casa madre. El número de religiosos creció y se extendió por Irlanda y seguían la Regla de las Hermanas de la Presentación, pero sujetos a la jurisdicción de los obispos. En 1817 conoció a los hermanos de las Escuelas Cristianas, fundadas por san Juan Bautista de La Salle y pidió a la Santa Sede la aprobación de una Regla semejante para su Instituto. Fue aprobado por Pío VII en 1820. En 1822, la mayor parte de los Hermanos de la Presentación aceptaron la nueva Regla y cambiaron su nombre por el de Hermanos Cristianos y eligieron a Edmundo como su Superior General. 
No todos se adhirieron, comandados por el hermano Miguel Agustín Riordan, permanecieron con la denominación inicial y bajo jurisdicción diocesana hasta que en 1889, tuvieron la aprobación pontificia. Las dos Instituciones se expandieron por Inglaterra, Gibraltar y Australia. En 1838, Edmundo dimitió como Superior General a causa de la edad y murió con fama de santidad en Mont Sion (Waterford). Las dos Congregaciones, hoy están presentes en los cinco Continentes, en las regiones de misión de la Iglesia y entre los marginados de las grandes ciudades.

Santa JUANA JUGAN (María de la Cruz). (1792-1879).


Martirologio Romano: En Renes, en Francia, beata María de la Cruz (Juana) Jugan, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanitas de los Pobres, para pedir limosna por Dios para los pobres, y expulsada injustamente de la dirección del Instituto, pasó el resto de su vida en la oración y en la humildad.

Nació en Petit Croix, Cancale (Bretaña francesa). La casa de Juana era muy pobre, el padre era pescador de bacalao, y lo perdió muy pronto. A los 16 años se colocó de ayudante de cocinera en una familia de los alrededores. Ingresó como miembro de la Orden Tercera del Admirable Corazón de María de san Juan Eudes, donde fue adquiriendo experiencia religiosa. A los 25 años, fue a Saint-Servan, y durante seis años sirvió a 300 niños pobres; aquí cambió su verdadero apellido Joucan, por Jugan. Trabajó como enfermera en el hospital del Rosais. En 1823 pasó al servicio de la señorita Lecoq, con quien vivió doce años como amiga y colaboradora, dedicándose a visitar a los pobres y educar a los niños. Muerta su amiga, Juana alquiló una casa en Saint-Servan con su amiga Francisca Aubert. Aquí en el invierno de 1839, la anciana Anne Chauvin, ciega y paralítica, pidió y obtuvo asistencia. Desde aquel momento Juana tuvo clara la misión que Dios le confiaba; dedicarse a los ancianos pobres.
A la edad de 32 años, se juntó con algunas mujeres en comunidad y empezó a recibir en su casa algunos ancianos abandonados. Desde entonces tuvo que salir a pedir para los pobres que estaban recogidos en su casa. La obra fue aumentando; su oficio era ser buscadora de pan. Juana empezó a tener fama por su heroica entrega a los más pobres. En la Academia Francesa se habló de ella; en 1845 le concedieron el premio Montyon, destinado a un francés pobre, autor de la acción más virtuosa. Los periodistas la sacaban en sus reportajes. Empezaron las nuevas fundaciones en Rennes y Tours. Los parlamentarios hablaban en las Cortes de ella: "Juana Jugan es un personaje que sabe de socialismo más que todos ustedes juntos". Luego fundó en París, Besançon, Nantes y Angers. En Nantes se las empezó a llamar "las Hermanitas de los Pobres", que Juana elaboró una regla basada en la de los Hermanos de San Juan de Dios. A los tres consejos evangélicos añadieron el voto de hospitalidad. más tarde se abrió la primera casa en Inglaterra, en las afueras de Londres. 
Sus compañeras la eligieron como superiora. Pero pronto Juana será destituida de una manera arbitraria. A la injusticia Juana respondió con el silencio, la bondad, el abandono. En el transcurso de los años la sombra que envolvió a Juana fue ordenado cada vez más densa, se dedicó al oficio de simple limosnera. Se dio una falsa interpretación de los comienzos de su obra. Cuando murió en Tour Saint Joseph, había 2.400 hermanitas que repartían pan y amor entre los ancianos más pobres y abandonados, pero pocas sabían que ella era la fundadora, pero su influencia junto a las jóvenes con quiénes había compartido la vida durante 27 años fue decisiva. Este contacto prolongado hará que el carisma inicial, y el espíritu de los orígenes fuera transmitido. A partir de 1900 comenzó a descubrirse la verdad: Juana Jugan -sor María de la Cruz- muerta en el olvido fue la primera Hermanita, era la fundadora. Fue beatificada `pr SS Juan Pablo II el 3 de octubre de 1982 y canonizada por SS Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009.

28 de agosto de 2015

San AGUSTÍN DE HIPONA. (354-430). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe


Aurelio Agustín nació en Tagaste (Numidia, la actual Souk Ahras, en Argelia). Su padre -Patricio- era pagano (se hizo cristiano antes de morir) y su madre cristiana -santa Mónica- quiso siempre que su hijo se convirtiera. Tuvo dos hermanos, Navigio y una hermana cuyo nombre desconocemos. 
Recibió primero una formación cultural clásica en Madaura (la lectura del “Hortensio” de Cicerón le inspiró el amor a la sabiduría) donde se sintió atraído por las seducciones de la ciudad de Apuleyo hasta el punto de que, de joven retórico latino, lloraba leyendo en Virgilio la muerte de Dido, mientras abominaba de las Escrituras bíblicas, horriblemente duras e incultas, según él. Al mismo tiempo se dedicó al juego, y a los amores prematuros "No amaba todavía -nos dice él mismo- pero amaba el amar y ser amado". Agustín se marchó de casa a los 14 años hacia Cartago (371) donde inició estudios en Filosofía. Enseñó gramática en Tagaste (374) y retórica en Cartago (375-83) y llegó a recibir galardones. Abrazó primeramente el maniqueísmo, con 19 años, que desde hacía dos siglos se había difundido desde Asia por el área mediterránea y que se presentaba, como una derivación del viejo gnosticismo; esto es, como una explicación del mundo para resolver el problema del mal con el dualismo del cuerpo (sede del mal) y del espíritu (sede del bien). Se convirtió en uno de sus teóricos más encumbrados.
Se trasladó a Roma, con su segunda amante, de la que tuvo un hijo (Adeodato). Agustín decepcionado del maniqueísmo, se refugió en el escepticismo. "Me negaba a prestar ciego asentimiento a cualquier cosa por temor a los precipicios, pero la cuerda que me mantenía suspenso me estrangulaba". Leyó la “Vida de San Antonio Abad”, que le causó una gran impresión. 
De Roma se trasladó a Milán para ocupar una cátedra de Elocuencia (384). Allí recibió la visita de su madre y tuvo ocasión de escuchar a san Ambrosio de Milán, cuyas explicaciones alegóricas de la Escritura le cautivaron y... un día tomó y leyó las cartas de san Pablo "Revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos". En la búsqueda de la verdad, estuvo perplejo por el origen del mal y encontró dificultad en concebir que Dios fuera un espíritu puro. Y se fue dejando penetrar de la luz que le brindaron las obras de Platón y el neoplatonismo, pero no encontró nada en ellas acerca de la redención humana, y por ello se puso a leer los escritos de san Pablo. "Padre, haz que yo te busque... Nos has hecho, Señor, para Ti y está inquieto nuestro corazón hasta que descanse en Ti". Poco a poco se entregó todo a Dios, y a su divina  sabiduría. "Por la libertad de mi alma, me sujeté a no tomar mujer". 
Tenía 32 años cuando lo bautizó san Ambrosio en el 387, junto con su amigo san Alipio y su hijo san Adeodato. Tardó años en renunciar a su amante. "Señor enséñame la castidad, pero no ahora" dirá con cierto humor. Su hijo murió a los 15 años. Fundó una comunidad religiosa, pero él tuvo sus dudas y luchas. Dejó a su amante y vivió en régimen monástico desde el 388 al 391 en Tagaste. En el 390, fue ordenado presbítero por el obispo de Hipona, Valerio, a quien sucedió en el cargo. Santa Melania "la Joven" le pidió consejo para fundar un monasterio en África y tuvo relaciones epistolares con santos Jerónimo, Paulino de Nola, Fabiola y muchos otros. En el 395, fue nombrado obispo de Hipona (hoy Annaba, Argelia), y vivió comunitariamente vida de perfección, dedicando su vida a la defensa de la ortodoxia cristiana y a la lucha contra la herejía y cismas especialmente el donatismo, el maniqueísmo y el pelagianismo. Escribió: “La ciudad de Dios”, “De Trinitate”, “Las Confesiones”, “Sobre la predestinación de los Santos” y “Sobre el don de la perseverancia”. Es uno de los teólogos y filósofos que más han influido en la historia de la Iglesia. Una de sus frases más famosas es “si has entendido, entonces lo que has entendido no es Dios”. Se le conoce como el Doctor de la Gracia. MEMORIA OBLIGATORIA.

27 de agosto de 2015

Beata MARÍA PILAR IZQUIERDO ALBERO. (1906-1945).


Martirologio Romano: En San Sebastián, en España, beata María del Pilar Izquierdo Albero, virgen, que muy probada por la pobreza y por graves enfermedades, sirvió a Dios mostrado una caridad singular en favor de los pobres y afligidos, para cuyo servicio fundó la Obra Misionera de Jesús y María.

Nació en Zaragoza, en el seno de una familia muy pobre, pero cristiana. Desde muy pequeña se distinguió por su amor a la Eucaristía y a María. Con frecuencia se escapaba a la basílica del Pilar, para hacer compañía a Jesús Sacramentado y a María. Socorrió a los pobres con su propia comida e intercambió sus vestidos por los harapos de los otros. No pudo realizar ningún estudio, y apenas sabía leer y no sabía escribir, aunque aprendió a bordar, labrar el cuero y el oficio de alpargatera.
Sufrió varias enfermedades graves que la llevaron a una parálisis y una ceguera de las que se recuperó milagrosamente; por causa de su salud tuvo que trasladarse durante cuatro años al pueblo zaragozano de Alfamén. "El sufrimiento es la puerta más recta y verdadera para entrar en el templo de la santidad" dijo. De regreso a Zaragoza trabajó en una fábrica de zapatos. En la buahardilla donde se alojó, fueron muchas personas de toda clase social para pedirle consejo, y salvó muchas vocaciones durante la guerra civil. El dinero que le daban como limosna, lo repartía entre los más pobres.
Fundó la Obra Misionera de Jesús, María y José, en 1939, cuando todavía estaba enferma. Esta fundación se encarga de trabajar en los suburbios y de ayudar al restablecimiento espiritual de España. María Pilar en esta segunda etapa de su vida sufrió toda clase de incomprensiones, calumnias, desprecios. El obispo de Madrid revocó el decreto de aprobación y la curia de Zaragoza declaro que su repentina curación no había sido un milagro, sino una falsedad y la acusaron de engañadora, endemoniada, ilusa, falsaria. Soportó pacientemente todo esto, esperando que la Providencia pusiera todas las cosas en su sitio. Algunas compañeras abandonaron la fundación ante las críticas. En 1941, el obispo de Madrid aprobó su fundación. Poco después volvió a ser probada por la enfermedad a causa de los quistes del vientre y volvió a ser incomprendida y calumniada, surgiendo graves dificultades dentro de su fundación, por lo que aconsejada por su confesor, tuvo que retirarse de su propia obra en 1944. La siguieron 9 de sus colaboradores. Se fue a San Sebastián, donde llevó la cruz del sufrimiento, amando y perdonando. Por un accidente de coche se fracturó una pierna y se le manifestó un tumor maligno. Falleció a los 39 años en San Sebastián, recordando el amor que sentía hacia su fundación que la había abandonado. Años después su Instituto obtuvo la aprobación pontificia. María del Pilar fue beatificada el año 2001 por san Juan Pablo II.

26 de agosto de 2015

Santa TERESA DE JESÚS JORNET E IBARS. (1843-1897).


Martirologio Romano: En Liria, en España, santa Teresa de Jesús Jornet Ibars, virgen, que, para ayudar a los ancianos, fundó el Instituto de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados


Nació en Aytona (Lérida), en el seno de una familia de agricultores. En sus primeros años experimentó las durezas de la vida antes de diplomarse como maestra en Lérida, gracias a la generosidad de sus tíos, los Palau (padres del beato Francisco Palau y Quer). Ejerció el magisterio (obtuvo el título en Barcelona) en Argensola, Barcelona, pero como ansiaba su vida religiosa fuera del mundo, ingresó en el convento burgalés de Briviesca para hacerse clarisa; una postilla que le apareció en la frente, aconsejaron que dejara el convento por si fuera contagiosa. Su tío Francisco Palau intentó enfilarla en su fundación de Terciarias carmelitas, ella no se comprometió pero trabajará por esta fundación y fue nombrada visitadora de las escuelas que se iban abriendo. Murió el padre Palau y Teresa volvió a su casa. Su madre se hallaba enferma, y la hija la tuvo que acompañar al balneario de Estadilla (Barbastro); durante esta estancia, conoció, a Saturnino López Novoa, maestro de capilla de la catedral de Huesca, que le propuso la fundación de un Instituto dedicado al cuidado de los ancianos.
Así, en 1872, fundó en Barbastro las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, junto a diez jóvenes que se unieron al proyecto. Gracias a su profunda comprensión de las cosas religiosas, a su fuerza de ánimo, a su incansable trabajo y a su capacidad de resistencia fue capaz de abrir durante su vida más de 103 casas de la Congregación, todo ello sin ayuda económica, sino gracias a las limosnas. Fue ella quien inauguró la costumbre de colocar en la portería una estatuilla de san José con la muestra de lo que necesitaban en la casa: garbanzos, arroz, aceite, azucar..., para que los bienhechores conocieran las urgencias y las pusieran remedio. 
A sus hijas les decía: "Hijas mías, recordad que los reyes de nuestras comunidades deben siempre ser los ancianos. Si vosotras tenéis vocación no es privilegio vuestro sino de los ancianos. Si no hubiera ancianos vosotras no estaríais en la casa de Dios ni seríais sus esposas... Luego todos vuestros afectos y desvelos deben estar cifrados en los ancianitos, a los que debéis amar como si fuera el mismo Jesucristo. Jamás digáis a ningún anciano: "Si quiere marcharse, la puerta está abierta". El Señor os ha llamado a nuestro Instituto para le sirváis a Él y a su Madre bendita mediante el servicio que prestáis a los ancianos y cuanto más pobres y necesitados de vuestra ayuda sean, tanto mejor...". Viajó por toda España, y entre los sacrificios más duros que tuvo que soportar fue la epidemia de cólera de Valencia de 1883, que se llevó por delante a 60 ancianos y 24 hermanitas en veinte días. Murió en Liria, Valencia, después de una larga enfermedad. Es la patrona de la ancianidad. Fue canonizada por el papa Pablo VI en 1974. MEMORIA FACULTATIVA.

Santa JUANA ISABEL BICHIER DES AGES. (1773-1838).


Martirologio Romano: En La Puye, cerca de Poitiers, también en Francia, santa Juana Isabel Bichier des Ages, virgen, que, durante la Revolución Francesa, ayudó a san Andrés Huberto Fournet cuando éste ejercía clandestinamente su ministerio. Restablecida la paz de la Iglesia, fundó la Congregación de las Hijas de la Cruz, para la educación de los pobres y la ayuda a los enfermos.

Nació en un castillo del Poitou francés en el seno de una noble familia; su padre era empleado del gobierno. A los 19 años Juana Isabel tenía varios pretendientes pero ella declaró a su madre que su deseo era dedicarse totalmente a buscar el reino de Dios y la salvación de las almas. En aquellos tiempos comenzó la Revolución Francesa. Perseguían a muerte a los propietarios de tierras. El hermano de Juana Isabel tuvo que huir al extranjero y la herencia del padre estaba en gran peligro. Ante la necesidad, Juana Isabel estudió para saber administrar los bienes y defenderlos. Lo hizo con tanto éxito que pudo también socorrer a muchas familias pobres. Los mismos estudios le ayudaron después al fundar una comunidad religiosa. Juana Isabel visitaba también a los sacerdotes y religiosas que la Revolución encarceló por negarse a renunciar a su fe. También mostró gran caridad con los carceleros de manera que estos trataban mejor a los presos. Al ser perseguidos los sacerdotes, organizó reuniones de fieles para el culto, hasta que conoció un cura no juramentado, san Andrés-Huberto Fournet. Juana Isabel quiso hablar con el sacerdote quien al verla tan elegante la puso a prueba: "Usted, aguarde, que antes debo atender a estas personas pobres". Ella aceptó con buena voluntad y después se acercó a confesarse con el padre. El fue desde entonces su director espiritual y entre ellos creció una santa amistad que los llevó a fundar una comunidad. Ella le pidió permiso para irse de monja a un monasterio trapense (de clausura). Pero él le aconsejó que más bien se quedara en el mundo ayudando a la juventud pobre y que se encuentra siempre tan desprotegida.
San Andrés-Huberto Fournet y Juana Isabel, con un grupo de muchachas piadosas, fundaron la comunidad de Hijas de la Cruz, para atender a la juventud pobre y abandonada. La santa se dedicó a fundar casas de su comunidad en diversos sitios de Francia. Cuando las vocaciones escaseaban ella redoblaba la oración y Dios enviaba vocaciones. El Padre Fournet le mandó a vestir de negro con tela ordinaria, lo cual disgustó a sus familiares ricos.  Fundó más de 60 escuelas para niñas pobres. Con un entusiasmo parecido al de santa Teresa de Avila viajaba, dirigía y administraba. Hacía además agotadores trabajos, oraciones, ayunos y penitencias. Murió llena de méritos en Le Pay (Poitiers). Fue canonizada en 1947 por SS Pío XII.

25 de agosto de 2015

San JOSÉ DE CALASANZ. (1557–1648).


Martirologio Romano: San José de Calasanz, sacerdote, que instituyó las escuelas populares para la formación de los niños y jóvenes en el amor y la sabiduría del Evangelio, fundando en Roma la Orden de los Clerigos regulares de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías.


Había nacido en Peralta de la Sal en Huesca, y estaba emparentado con los primeros reyes pirenaicos. Estudió en el Estudio General de Lérida (1571-1576): Artes, Filosofía, Leyes. Doctorado, a los 20 años, en Derecho civil y canónico; estudió después Teología en Valencia (1578-1579), siendo arzobispo, san Juan de Ribera. Pero se encontró que una mujer se enamoró de él y se sintió tan tentado que marchó a Alcalá de Henares, donde tuvo que interrumpir sus estudios a causa de la muerte de su hermano Pedro; tuvo que volver a Peralta.
 La muerte de su madre, y una grave enfermedad, le hicieron desear con más fuerza el sacerdocio, pero su padre quiso que se casara, pero José enfermó gravemente, y le dijo a su padre que si se curaba se ordenaría sacerdote. Fue ordenado sacerdote a los 28 años en la capilla del castillo de Sanahuja (1583). Después de haber distribuido parte de su patrimonio familiar a la muerte de su padre, fue llamado a cubrir varios cargos: marchó a la diócesis de Barbastro, donde fue familiar del obispo Felipe de Urries y maestro de sus pajes. Asistió a las cortes de Monzón, y muerto su obispo, marchó a Lérida, y entró al servicio del obispo de Albarracín: Gaspar de la Higuera o Gaspar Juan de la Figuera, con el que participó en la reforma monástica de los agustinos y de los benedictinos de Montserrat. Al morir su obispo, posiblemente envenenado, entró al servicio del cabildo catedral de Urgel, del que fue secretario y maestro de ceremonias, y luego familiar del obispo cartujo fray Andrés Capillas. Por entonces fue nombrado párroco de Claverol y Ortoneda, cargo del que no se ocupó directamente, sino por medio de eficaces sustitutos. En 1589 fue nombrado visitador del arciprestazgo de Tremp, y vicario de ámbito del mismo. Como covisitador canónico, y vicario general de Urgel. Estuvo en la universidad de Barcelona donde obtuvo el título en Teología.
Inspirado por el Señor, se fue a Roma (1592), invitado por su amigo el cardenal Marcantonio Colonna. Allí vivió una vida retirada, dedicado sobre todo a la educación de los familiares del cardenal, así como a la capellanía del palacio cardenalicio. Después de la muerte del cardenal estuvo al servicio de su sobrino, el cardenal Ascanio Colonna. Impresionado por el abandono de los muchachos de Trastévere, y después de la negativa de varias ordenes religiosas a recibir alumnos en régimen gratuito: dominicos, jesuitas…, fundó en la parroquia de Santa Dorotea la primera escuela gratuita, llamada “pía” porque así se dice en latín. Uno de los primeros bienhechores de la escuela fue la cofradía de la Doctrina Cristiana, a la que pertenecía. Trabó amistad con santos Juan Bautista de la Concepción, Felipe Neri, Camilo de Lelis, Juan Leonardi y Roberto Belarmino. 
Llamando luego a algunos colaboradores para dar comienzo a la Congregación de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, con sede en la iglesia de San Pantaleón (aunque todavía no se llamaba así, sino que era el palacio Mannini). Esta se transformó posteriormente en Orden de los pobres de la Madre de Dios y de las Escuelas Pías (escolapios o piaristas), con un cuarto voto añadido para la instrucción de la juventud, especialmente pobre. La línea de su labor educativa se expresa en este pensamiento suyo: "Los que se comprometen a ejercer con la máxima solicitud esta misión educadora han de estar dotados de una gran caridad, de una paciencia sin límites y, sobre todo, de una profunda humildad, para que así sean hallados dignos de que el Señor, si se lo piden con humilde afecto, les haga idóneos cooperadores de la verdad, los fortalezca en el cumplimiento de este nobilísimo oficio y les dé finalmente el premio celestial". Las Escuelas Pías tuvieron una rápida aceptación por parte de los Pontífices, y de la sociedad en general, y se extendieron por toda Italia. 
En 1613, José de Calasanz, pensando que era un anciano -tenía 56 años-, se empezó a preocupar por el futuro de sus escuelas y llegó a la conclusión que lo mejor era encomendarla a una congregación religiosa que se hiciera cargo de ellas y las tomara como su fin principal. De ahí vino la unión con los llamados “padres luqueses” o Congregación de la Bienaventurada Virgen María, fundada por el ya difunto san Juan Leonardi, a quién José había conocido y querido mucho. La unión no tuvo el éxito esperado y se disolvieron. Nació así la Congregación Paulina de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, que después de su muerte llegaría a ser Orden de Clérigos Regulares. José cambió de nombre por el de José de la Madre de Dios.
Tras la aprobación oficial de Gregorio XV, fue su superior general en 1622. La santa impaciencia de José, y sin duda, fallos de imprevisión provocaron movimientos internos de rebeldía en la Orden (hubo fuertes rivalidades entre padres y hermanos legos), y un provincial intrigante y ambicioso, el padre Sozzi, con el apoyo del Santo Oficio, consiguió procesar al fundador, que tenía entonces más de 80 años: se le destituyó como superior perpetuo. En 1646, se suprimió la Congregación por orden de Inocencio X. Ante estos hechos el Calasanz dijo: "Sería una locura preocuparse de las causas segundas, que son los hombres y ver la causa primera, esto es Dios, que invita a estos hombres para nuestro mayor bien". Murió en Roma a los 92 años, con un "prohibitur". Pero 10 años más tarde renacerá su obra con un espíritu nuevo. Está enterrado en la iglesia de San Pantaleón de Roma. Es patrón de los maestros católicos. Fue canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII. Es patrón de los maestros católicos. MEMORIA FACULTATIVA. 

Beata MARÍA DEL TRÁNSITO DE JESÚS SACRAMENTADO CABANILLAS. (1821-1885).


Martirologio Romano: En Córdoba, ciudad de la República Argentina, beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado Cabanillas, virgen, que se dedicó con empeño a la formación cristiana de la infancia pobre y abandonada, fundando en ese país el Instituto de las Hermanas Misioneras de la Tercera Orden de San Francisco.

María del Tránsito Eugenia de los Dolores Cabanillas nació en la estancia de Santa Leocadia, actual Carlos Paz (Córdoba, Argentina) en el seno de una familia de origen español y que habían labrado una buena fortuna. Tras la primera educación familiar fue enviada a Córdoba para estudiar junto con su hermano menor que había ingresado en el seminario. En 1850, tras la muerte de su padre, toda la familia se trasladó a Córdoba por lo que María del Tránsito se estableció con su madre, su hermano, sus hermanas y cinco primas huérfanas en una casita situada cerca de la iglesia de San Roque, donde nuestra beata, se distinguió por su amor a la Eucaristía, y trabajó como catequista e hizo muchas obras de misericordia.
Después del fallecimiento de su madre, en 1858, ingresó en la Tercera Orden Franciscana, pero ella quería una mayor consagración a Dios. Por eso, en 1859, emitió voto de virginidad perpétua y pensó en la fundación de un Instituto para la instrucción cristiana de la infancia pobre y abandonada.
En 1873 ingresó en un monasterio de Carmelitas de Buenos Aires, pero sus fuerzas físicas flaquearon y cayó enferma y tuvo que abandonar la clausura en 1874. En este mismo año, una vez recuperada, ingresó en el convento de las religiosas de la Visitación de Montevideo, pero también enfermó unos meses después. María del Tránsito aceptó todo con encomiable resignación, abandonándose en las manos de la Divina Providencia. Volvió a emerger la idea de una fundación educativa y asistencia y con la ayuda de los franciscanos lo lleva adelante.
En 1878, obtenida la aprobación eclesiástica, fundó la Congregación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas de la Argentina, agregadas a la Orden Franciscana. La nueva Congregación tuvo inmediatamente una floración de vocaciones, y se abrieron nuevos conventos. María del Tránsito murió santamente dejando un gran ejemplo de humildad y caridad. Es la primera argentina elevada a los altares.  Su Santidad Juan Pablo II la beatificó el 14 de abril del 2002, y estableció que su fiesta se celebre el 25 de agosto.

24 de agosto de 2015

Santa JUANA ANTIDA THOURET. (1765-1826).


Martirologio Romano: En Nápoles, en la Campania, santa Juana Antida Thouret, virgen, donde en tiempo de la Revolución Francesa siguió con algunas compañeras la vida religiosa interrumpida, y en Besançon dio comienzo a una nueva sociedad de Hermanas de la Caridad, dedicadas a asegurar la formación civil y cristiana de la juventud, la atención a los niños abandonados, a los pobres y a los enfermos, hasta que murió en el destierro, aquejada de grandes tribulaciones.

Nació en Sancey-le-Grand en la diócesis de Besançon. Pertenecía a una familia de pobres campesinos. Había trabajado de pastora y no gozaba de buena salud. Pronto se quedó huérfana de madre, y tuvo, desde muy joven, que asumir responsabilidades en su familia teniendo en cuenta que eran 15 de familia. 
Desde muy joven sintió vocación religiosa para dedicarse a los más pobres, pero encontró serias dificultades para su realización. Una de ellas fue una tentación a la que la quiso arrastrar una criada sin escrúpulos, a la cual Juana resistió valerosamente. Desde ese momento hizo voto de celibato en secreto. Fue catequista de su pueblo con un grupo de muchachas. Su familia no quería que se marchara a la vida religiosa, ya que ella era el alma de la familia, pero a pesar de todo Juana defendió su vocación con valentía.
Ingresó en la Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en 1787 en París, y como religiosa se sentía incapaz de hacer algo interesante, pero lo era por la enorme humildad que desarrolló. Durante la revolución francesa la Congregación fue disgregada, y ella regresó a su pueblo, donde a pesar de las grandes dificultades, curó a los enfermos, abrió una escuela gratuita para niños y ayudó a ejercer su ministerio a los sacerdotes no juramentados que actuaban de forma clandestina. 
En 1795, decidió entrar en la comunidad del Retiro cristiano, fundada por el venerable Antonio Receveur. Era una comunidad de “solitarios” que buscaban, fuera de Francia, la posibilidad de una vida religiosa austera e intensamente entregada a la oración. Juana permaneció dos años en ella, viajando por Suiza, Baviera y Austria como enfermera, pero comprendió que esta no era su vocación y se marchó.
En 1797, en Landeron, Suiza, se encontró con dos sacerdotes no juramentados de su tierra, Francisco Bacoffe y Carlos Chaffoy, quienes le aconsejaron que volviera a su patria y retomase su misión de servicio. En 1799 abrió escuelas para niñas y un comedor para los pobres. Con una regla parecida a la de las hijas de la Caridad, fundó una nueva congregación que las llamó "Instituto de las Hermanas de la Caridad" que tuvieron un gran éxito; aunque no faltaron las dificultades ya que Bacoffe reclamó el papel de superior general, y además les prohibió relacionarse con el obispo de Besançon porque había sido juramentado, a pesar de que después había sido confirmado por el papa Pío VII, por lo cual era su legítimo pastor. 
En 1810, marcharon también al reino de Nápoles llamadas por la madre del emperador. Juana aprovechó para pedir la aprobación pontificia de la Congregación. Pero el nuevo obispo de Besançon, que era galicano, rechazó las nuevas constituciones y prohibieron a las Hermanas recibir a Juana, que había regresado a Francia después de pasar 8 años en Italia, a recomponer la división de su Instituto. Pero el Instituto siguió, aunque dividido en dos ramas. Juana volvió a Nápoles donde vivió los tres últimos años de su vida con el gran dolor de la división. Murió en Nápoles. En 1954 las dos ramas del Instituto se unieron. Fue canonizada en 1934 por SS Pío XI.

Santa EMILIA DE VIALAR. (1797-1856).


Martirologio Romano: En Marsella, en Francia, santa Emilia de Vialar, virgen, que tras haber trabajado con denuedo por difundir el Evangelio en países lejanos, fundó la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición y la propagó ampliamente.

Nació en Gaillac, en Tarn, en el seno de una familia noble, con título de baronía; perdió muy pronto a su madre. Estudió en París en el pensionado de l’Abbaye-au-Bois, regentado por las religiosas de Nuestra Señora. Volvió con 18 años a su casa y gobernó la casa del padre hasta los 35 años, ejercitando la oración y las obras de caridad con los más pobres algo que no entendían ni su padre ni su ama de llaves (una persona despótica que la hizo sufrir mucho). Durante este tiempo tuvo que soportar con paciencia, a causa de una depresión, el carácter iracundo de su padre. 
Como recibió una fuerte herencia, decidió dedicarse a la fundación de un Instituto religioso (Hermanas de San José de la Aparición (la Aparición del arcángel Gabriel a San José) en el 1832. En 1835, accedió a una invitación de su hermano Agustín, que era concejal en Argel, y partió para fundar en Argelia, pero sobre todo para atender a los enfermos de cólera. Después vino otra fundación en Túnez.
Superó grandes pruebas: como las luchas con el obispo de Argel, monseñor Dupuch, que quiso inmiscuirse en el régimen interno de la Congregación. Emilia se opuso enérgicamente durante tres años, por lo que el obispo las expulsó de Argelia en 1843, con la connivencia de la diócesis de París. Vino también la mala administración y dilapidación de los bienes de la Congregación por parte de una de las cofundadoras, Paulina Gineste, que una vez fuera la Congregación, denunció a Emilia para exigir su dote hasta traicionarla y humillarla, de manera que Emilia y otras compañeras tuvieron que salir de la casa madre de Galliac y establecerse en un modesto local de Toulouse. Pero aquí también tuvieron la desaprobación del obispo, hasta que establecieron la casa madre en Marsella. Obtuvo la aprobación del obispo de Marsella, san Eugenio de Mazenod, y en 1842 de la Santa Sede y en 1855 del gobierno francés; cuando murió a causa de una hernia estrangulada ya había fundado en Europa, África y Asia. Su canonización tuvo lugar en 1951 por SS Pío XII.

Beata MARÍA DE LA ENCARNACIÓN ROSAL. (1815-1886).


Martirologio Romano: En Tulcan, ciudad de Ecuador, beata María de la Encarnación (María Vicenta) Rosal, virgen, que fundó las Hermanas de Belén, con el fin principal de reivindicar la dignidad de la mujer y formar cristianamente a las niñas.

Vicenta Rosal nació en Quetzltenango (Guatemala), en el seno de una familia acomodada. Conoció la Orden betlemita fundada en el siglo XVI por san Pedro de Bethencour, e ingresó en ella. Recibió el hábito de manos del último padre Betlemita, Fray José de San Martín, y toma el nombre de María Encarnación del Sagrado Corazón. Insatisfecha con la vida en el Beaterio, pasa al convento de las "Catalinas", para retornar luego a su "Belén", donde fue elegida Priora; trata de reformarlo, pero al no lograrlo decide fundar otro donde se vivan las Constituciones que ella había redactado y que habían sido aprobadas por el Obispo. Lo logra en Quetzaltenango, su tierra natal.
Fue elegida superiora general en 1849, y fue la encargada de  de reformarla y extenderla por otros países. En 1855, la reformadora de la Orden Bethlemita inició formalmente su trabajo religioso por la comunidad, fundando en Quetzaltenango dos colegios, pero su obra fue interrumpida al iniciarse la persecución del gobernante Justo Rufino Barrios (1873-85), quien expulsó del país a varias órdenes religiosas.
Con el fin de continuar su labor evangelizadora, la reformadora de la Orden Bethlemita llegó a Costa Rica en 1877. Ahí fundó el primer colegio para mujeres en Cartago, a 23 kilómetros de esta capital, donde se asienta la Basílica de la Reina de los Ángeles, Patrona de Costa Rica.
Debió abandonar el país en 1884, cuando los liberales llegaron al poder, expulsando a las Ordenes religiosas y pusieron la educación manos laicas. Las religiosas habían sido expatriadas por otro gobierno liberal, el de Guatemala, a raíz de los conflictos políticos en ese país que desencadenaron una fuerte persecución contra los religiosos. Luego de abandonar Costa Rica, se instaló en Colombia y en la ciudad de Pasto fundó otro hogar para niñas pobres y desamparadas. La religiosa es considerada como una de las impulsadoras de la formación integral de la mujer en el continente latinoamericano.
La infatigable peregrina, estableció posteriormente la Orden Bethlemita en Ecuador, en Tulcán y Otavalo. La madre María Encarnación falleció tras caerse del caballo que la transportaba de Tulcán al Santuario de Las Lajas, en Otavalo. Su cuerpo fue trasladado a Pasto donde se conserva incorrupto luego de 110 años. Su instituto trabaja actualmente en 13 países. Se la considera la primera perseguida política de Centroamérica. Fue beatificada el 4 de mayo de 1997 por SS Juan Pablo II.

20 de agosto de 2015

San FILIBERTO DE JUMIÉGES. (c.616/20 - c.685).


Martirologio Romano: En el monasterio de Noirmoutier, en la isla de Hero, en la costa de Aquitania, san Filiberto, abad, que, educado en la corte del rey Dagoberto, y todavía adolescente, se hizo monje. Fundó y dirigió primeramente el cenobio de Jumièges y después el de Hero.

Nació en Gascuña, de la región de Euauze (Gers). Su padre fue obispo de Aire-sur-l’Adour (Landes). A los 13 años fue enviado a la corte de Dagoberto I, y allí tuvo amistad con dos futuros santos: Audoeno de Rouen y Aicardo de Poitiers. Al poco tiempo dejó la corte y se retiró a un monasterio (que seguía la regla de san Columbano) de la isla de Rebais (Poitiers), llamado "Jerusalén", donde fue designado abad hacia el 650. Dejó la abadía, porque su rigor indispuso a los monjes y después de visitar varios monasterios fundadas por san Columbano (que en aquel tiempo estaban adoptando la regla de san Benito), como Luxeuil y Bobbio, meditando las enseñanzas de los santos Basilio, Macario, Benito y Columbano; fundó el monasterio de Jumiéges, de donde fue abad en el 654, también fundó cerca de allí, un convento de mujeres, que luego se trasladó a Pavilly, cuya abadesa fue santa Austreberta (662). Fue un hombre profundamente ascético, que domó su cuerpo con ayunos y disciplinas. 
Criticó a Ebroim, verdugo del obispo de Autun, san Leodegario, y ministro del rey francés, que le encarceló y expulsó del país; fue a refugiarse con el obispo de Poitiers, Ansoaldo. Fundó un monasterio dedicado a San Benito en Quinçay, cerca de Poitiers. Muerto Ebroim, Filiberto regresó como abad de Jumiéges en el 683, y a consecuencia de un desacuerdo con san Audoeno, se trasladó a la región de Poitou. El obispo de Poitiers le concedió la isla de Her, en la costa de la Vendée, para que estableciera un monasterio cuyo nombre primitivo, Hermoutier u Oirmoutier se convirtió más tarde en Noirmoutier. 
De nuevo en Jumiéges por petición de san Audoeno, en el 684, fundó en las montañas de Normandía la abadía de mujeres de Montivilliers y reformó el de Qunáy. Cuando murió Audoeno, regresó definitivamente a Poitou, y murió en Noirmoutier. Está enterrado en Brou, cerca de Bourg en Bresse.      

San BERNARDO TOLOMEI. (1272-1348).


Martirologio Romano: En Siena, de la Toscana, muerte de san Bernardo Tolomei, abad y fundador de la Congregación Olivetana según la Regla de san Benito. Trabajó con gran empeño por la disciplina monástica y, cuando la peste asolaba Italia, murió entre los monjes de Siena, expuestos al mismo peligro.

Nació en Siena. En el bautismo recibió el nombre de Giovanni. Fue educado en el colegio de Santo Domingo de Camporeggio, en Siena, por los frailes predicadores (dominicos) ocupó varias cargas municipales, incluso la de podesta (alcalde). Entró a formar parte de la Hermandad de los Disciplinados de Santa María della Scala. Un día del 1313, sorprendió a sus colegas con un discurso en el que elogiaba la vida religiosa y condenaba toda vanidad mundana. Unos amigos de la nobleza sienese, se impresionaron con la lección de Juan, eran Patricio Patrizi y Ambrosio Piccolomini. Bernardo habría visto en sueños a monjes vestidos de blanco, como los olivetanos, que ascendían al cielo por una escala levantada por los ángeles. Una ceguera progresiva, casi total, le obligó a renunciar a una carrera pública.
  En una época de luchas entre facciones ciudadanas, para realizar su ideal cristiano y ascético, en el año 1313, casi a los cuarenta años, se retiró, junto con otros dos nobles de Siena, a la soledad, en Accona, a  cerca de 30 km de la ciudad. Allí, llevó una vida eremítica en grutas. Tomó el nombre de Bernardo, por veneración al santo abad cisterciense. La vida  penitente de estos laicos eremitas se caracterizaba por la oración, la lectio divina, el trabajo manual y el silencio. Poco a poco se les fueron uniendo otros compañeros de Siena, Florencia y las regiones vecinas.
 Para consolidar la posición jurídica del nuevo grupo, Bernardo acudió al obispo de Arezzo, en cuya jurisdicción se encontraba Accona, y el 26 de marzo de 1319 obtuvo un decreto de erección para el futuro monasterio de Santa María de Monte Oliveto, que debía ponerse "sub regula sancti Benedicti", con algunos privilegios y exenciones. El obispo, a través de un legado, recibió su profesión monástica. Al elegir la Regla de san Benito, Bernardo tuvo que mitigar el rigor eremítico primitivo adoptando el cenobitismo benedictino. Por el deseo de honrar a la Virgen, los fundadores vistieron un hábito blanco.
 Así, el 1 de abril de 1319 nació el monasterio de santa María de Monte Oliveto Maggiore, con la bendición y colocación de la primera piedra de la iglesia. Desde entonces, el desierto de Accona cambió su nombre por el de "Monte Oliveto" en recuerdo del Monte de los Olivos, a donde el Señor Jesús solía retirarse con sus discÌpulos y donde oró antes de su pasión.
 El 1 de septiembre de 1319, en el momento de la elección de abad -cargo que por decisión del capítulo general debía durar un año solamente- Bernardo no quiso aceptar, aduciendo su creciente ceguera, y fue elegido Patrizio Patrizi. Sin embargo, después de un segundo abad, Simone di Tura, Bernardo no logró oponerse al deseo de sus monjes y el 1 de septiembre de 1322 fue elegido abad del monasterio que él mismo había fundado, cargo que ocupó hasta su muerte, pues era tal su prestigio y santidad que los monjes lo volvieron a elegir durante veintiséis años consecutivos.
 Con el paso del tiempo el cenobio de Santa María de Monte Oliveto se fue convirtiendo en el centro de una congregación monástica. El número cada vez mayor de personas que acudían desde varias ciudades al nuevo monasterio permitió a Bernardo acoger las peticiones de obispos que querían que sus monjes se establecieran también en sus ciudades y aldeas. Por eso, pudo fundar otros diez monasterios, íntimamente unidos a la abadía principal, todos con el mismo nombre; la Congregación era dirigida por un solo abad, mientras que los monasterios estaban sólo bajo la autoridad de un prior. El 21 de enero de 1344, desde Aviñón, el Papa Clemente VI aprobó la Congregación, ya formada entonces por esos diez monasterios.
 Bernardo dejó a sus monjes un ejemplo de vida santa, de práctica de las virtudes en grado heroico y de una vida entregada al servicio de los demás y a la contemplación. Se destacó por su devoción a María, especialmente a la Natividad de María fiesta que difundió. Durante la gran peste del año 1348, el santo abad abandonó la soledad de Monte Oliveto para acudir al monasterio de San Benito en Porta Tufi, en Siena. Allí, a los 76 años, asistiendo a sus conciudadanos y a sus monjes afectados por la infección fuertemente contagiosa, murió víctima él mismo de la peste, junto con 82 monjes. Canonizado por SS Benedicto XVI el 26 de abril de 2009.

Santa MARÍA DE MATTÍAS. (1805-1866).


Martirologio Romano: En Roma, santa María de Mattías, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas de la Adoración de la Preciosísima Sangre del Señor.

Nació en Vallecorsa (Frosinone-Italia), en el seno de una familia acomodada. En la adolescencia descubrió en ella una llamada especial para seguir de cerca a Cristo Crucificado, donándose a él en amor adorante. Cuanto tenía 17 años, san Gaspar del Búfalo predicó en su pueblo natal una misión popular y María vio como se transformaba su pueblo, con la conversión de muchas personas. En su interior surgió el deseo de contribuir, como este santo, con la conversión de muchas personas.
Bajo la guía de un compañero de san Gaspar, el venerable don Giovanni Merlini, en 1834 fundó la Congregación de las Religiosas Adoratrices de la Sangre de Cristo en Acuto. Además de promover la educación de las niñas, reunió a las madres y a las jóvenes para catequizarlas, impulsándolas a vivir cristianamente, enamoradas de Jesús. Muchos hombres, a los que no podía hablar (según costumbre de la época), acudieron espontáneamente a escucharla. A pesar de su carácter tímido e introvertido, el celo por la causa de Cristo la convirtió en una gran predicadora. Este celo arrastró a muchas jóvenes. Así pudo fundar cerca de 70 casas religiosas en Italia, Alemania e Inglaterra. Casi todas sus casas se abrieron en pequeñas aldeas abandonadas, a excepción de Roma, a donde fue llamada por el papa beato Pío IX para dirigir el Hospicio de San Luis y una escuela en Civitavecchia. Vivió toda su vida con el único deseo de agradar a Cristo, que le había robado el corazón desde su juventud. Siempre actuó en profunda comunión con la Iglesia y por amor a ella. Murió en Roma. Fue canonizada por SS Juan Pablo II el 18 de mayo de 2003.

19 de agosto de 2015

San JUAN EUDES. (1601-1680).


Martirologio Romano: San Juan Eudes, presbítero, que durante muchos años se dedicó a la predicación en las parroquias y después fundó la Congregación de Jesús y María, para la formación de los sacerdotes en los seminarios, y otra de religiosas de Nuestra Señora de la Caridad, para fortalecer en la vida cristiana a las mujeres arrepentidas. Fomentó de una manera especial la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, hasta que en Caen, de la región de Normandía, en Francia, descansó piadosamente en el Señor.



Natural de Ri (Normandía), primogénito de siete hermanos y según sus biógrafos, brusco, testarudo sin el don de la simpatía, pero que cumplía con una gran fuerza espiritual su deber. Sus padres habían hecho el voto de consagrar a Dios al primer hijo que tuvieran. Después de estudiar con los jesuitas de Cahors, sus padres, a pesar del voto, le propusieron un matrimonio ventajoso, y él se negó optando por el sacerdocio. En 1625 fue ordenado sacerdote del Oratorio de Pedro De Bérulle en París. Cayó gravemente enfermo y fue a reponerse al pueblo de Aubervilliers, pasando luego al oratorio de París, donde ejerció un fecundo apostolado de la predicación, catequesis, confesionario y dirección pastoral. 
Regresó a Caen, Normandía, solicitado por la peste que la devastaba (1631), se prodigó generosamente, logrando evitar la muerte por contagio cuando se encontraba en Cahors. En este tiempo tuvo ocasión de pensar sobre el giro que tenía que tomar su vida. Conoció a María des Vallées, que será para él una valiosa ayuda (la conoció cuando le pidieron su parecer sobre su supuesta posesión diabólica, y Juan demostró todo lo contrario, sino unos dones extraordinarios que la adornaban). Durante 15 años será una inspiradora feliz de todas las iniciativas que salieron de su imaginación.
Luego reemprendió las misiones propiamente dichas (de 1632 a 1675), hasta que en el 1639 fue nombrado superior del Oratorio de Caén, continuando su obra en las misiones populares y en las conferencias especiales dedicadas al clero tanto en Normandía como en Bretaña.
 Pero el Señor le empujaba a emprender la obra de formación del clero en los seminarios, de la que no se ocupaba explícitamente el Oratorio. Por ello, dejando este Instituto en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María (Eudistas); esto es, de sacerdotes seculares dedicados a la predicación en la campiña y a la dirección de los seminarios. Pese a las dificultades iniciales, fue apoyado por Olier, por toda la compañía del Santísimo Sacramento, dirigida por el padre De Condren, y por san Vicente de Paúl. Fue acusado de llevarse del Oratorio dinero para su nueva fundación y Juan pudo demostrar la falsedad de la calumnia. Durante su existencia no logró la aprobación papal de la nueva Congregación, posiblemente por su falta de prudencia y de tacto, ya que fue un hombre que hacía las cosas rápidamente, sin planificación, quiso abarcar más de lo que podía.
En 1636 hizo este voto al Señor: "Me ofrezco y me entrego, me consagro y dedico a Vos, oh Jesús mi Señor, como hostia y víctima para sufrir en mi cuerpo y en mi alma, según vuestro agrado y mediante vuestra santa gracia, toda clase de penas y tormentos, incluso el derramamiento de mi sangre y sacrificio de mi vida con cualquier género de muerte. Y esto sólo para vuestra gloria y por vuestro puro amor".
Además fundó en 1644, la obra de Nuestra Señora de la Caridad o del Refugio, que se transformará en el Instituto del Buen Pastor de Angers, para la recuperación de las muchachas extraviadas; la fundó junto con Magdalena Lamy; de esta congregación saldría con el tiempo, la Congregación del Buen Pastor fundada por santa María de Santa Eufrasia Pelletier. Luego desarrolló desde 1641, el culto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la fundación de la Orden Tercera del Admirable Corazón de María. Escribió: “El Reino de Cristo”. “El Corazón admirable de la Madre de Dios”. Fue muy perseguido por los jansenistas. "La ciencia de la devoción consiste en no tener apego exclusivo a ninguna práctica o ejercicio particular de piedad".
Tras 48 años de misiones para la recristianización de la campiña, murió a los 79 años en Caén, después de renunciar al cargo de superior general de su Congregación y de superar tormentosas tribulaciones en los últimos años. Las regiones evangelizadas por él en el siglo XVII aún siguen ostentando la huella de la fe, a diferencia de las otras hoy descristianizadas de Francia. Consiguió que se declarara fiesta litúrgica la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús (1670) y al Corazón de María. Fue canonizado en 1925 por SS Pío XI y su fiesta fue incluida en el calendario de la Iglesia de occidente en 1928. MEMORIA FACULTATIVA. 

18 de agosto de 2015

San ALBERTO HURTADO CRUCHAGA. (1901-1952).


Martirologio Romano: En Santiago de Chile, san Alberto Hurtado Cruchaga, presbítero de la Compañía de Jesús, que fundó una obra para que los pobres que carecen de techo y los vagabundos, sobre todo niños, pudieran encontrar un verdadero y familiar hogar

Nació en Viña del Mar en Chile, en el seno de una modesta familia. Huérfano de padre cuando tenía cuatro años, creció junto a su madre y a su hermano Miguel en casa de varios familiares en Santiago de Chile. Su madre consiguió que consiguiera una beca en el colegio de San Ignacio. Fue miembro de la Congregación Mariana. Desde los 15 años quiso ser jesuita. Esto lo acercó al padre Fernando Vives s.j., que fue su director espiritual. Como no podía dejar a su madre sola, estudió la carrera de Derecho en la Universidad Católica. Mantuvo una intensa vida espiritual y apostólica y se hizo militante del Partido Conservador. Por circunstancias de la vida el futuro de su madre quedó asegurado y se hizo jesuita. Ingresó en el noviciado en Chillan en 1923 y en 1925, hizo sus votos en Córdoba, Argentina, donde realizó el juniorado. Estudió Filosofía y el primer año de Teología en Sarriá (Barcelona) (1927-1931). La expulsión de los jesuitas durante la República española motivó que fuera enviado a Lovaina (Bélgica) en 1931, para continuar su formación. Se doctoró en Pedagogía y terminó la Teología y fue ordenado sacerdote en en 1933. Fue educador de jóvenes y servidor de los pobres; promotor de vocaciones sacerdotales y formador de laicos; fue un evangelizador y un luchador social. 
 Después de once años, regresó a Chile en 1936. Se dedicó a la enseñanza de Pedagogía en la Universidad Católica y en el Seminario Pontificio de Santiago (1936-1944) y, sobre todo, a trabajar con los jóvenes en el colegio San Ignacio, donde les enseñó a que “ser católicos significa ser sociales”. Fue nombrado consiliario de la Acción Católica chilena (1941-1944). En 1941, sacudió la conciencia nacional chilena con un libro "¿Es Chile un país católico?". Las circunstancias políticas y sociales de Chile le obligaron a renunciar a su cargo en la Acción Católica. Desde entonces se dedicó a trabajar sobre todo en el campo social. En 1944, fundó el movimiento cristiano "El Hogar de Cristo", con el fin de atender a hombres, mujeres, adolescentes, niños desamparados, obra que actualmente es una de las más importantes de Hispanoamérica. En 1947, fundó la Acción Sindical Chilena (ASICH), donde se formaban obreros para que lucharan por los derechos de clase y para construir una sociedad más justa. En 1951, creó la revista "Mensaje", para difundir la luz del Evangelio sobre temas culturales, sociales y de actualidad; hoy en día sigue siendo un punto de referencia importante de los medios de comunicación como denuncia de las injusticias. Murió de un cáncer de páncreas en Santiago de Chile, enfermedad que acogió con alegría y gran espíritu religioso. 
El Padre Hurtado fue beatificado por Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994, y canonizado por SS Benedicto XVI el 23 de octubre de 2005. El Parlamento chileno, ha decretado que el 18 de Agosto, fecha de su muerte, sea el Día Nacional de la Solidaridad. 

17 de agosto de 2015

Santa BEATRIZ DE SILVA MENESES. (c.1424 - 1491).


Martirologio Romano: En Toledo, en España, santa Beatriz da Silva Meneses, virgen, que fue dama noble de corte de la reina Isabel, pero, después, prefiriendo una vida de mayor perfección, se retiró a las religiosas de la Orden de Santo Domingo durante muchos años y fundó, finalmente, una nueva Orden con el título de Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María.


Nació en Ceuta, en el seno de una familia de la aristocracia. Tuvo como hermano al beato Amadeo de Meneza da Silva. A los diez años pasó a vivir a Portugal, por un destino que su padre recibió de la Corte, al ser nombrado alcalde de Campo Maior (Alentejo). En 1447 dejó Portugal y marchó a Castilla, acompañando a la reina Isabel de Portugal, casada con Juan II, como dama de la reina. Los cronistas de la época dirán de ella: "allende venir de sangre real, era muy graciosa doncella y excedía a todas las demás de su tiempo, en hermosura y gentileza". 
A veces residía la reina en Madrigal de las Altas Torres, donde nació su hija Isabel la Católica; otras veces vivía en Tordesillas. Allí, en el monasterio de Santa Clara, se dedicó Beatriz a la oración. Muchas veces fue motivo de rivalidades entre sus numerosos pretendientes. Algunos de ellos, celosos intrigaron contra ella. Los testimonios son numerosos. "Por su gran hermosura fue demandada por muchos condes y duques en matrimonio. Había acaloradas disputas y lances de amor por su causa". Beatriz se refugió en el silencio y la oración "y de voluntad trocara su beldad por la fealdad de la mujer más fea del mundo".
La misma reina, pensando que Beatriz se entendía con el rey, decidió quitársela de en medio. Un día la metió en un baúl, decidida a dejarla morir, estuvo allí tres días. Se descubrió la insidia y liberaron a la santa. Beatriz decidió huir de las intrigas de la Corte y se marchó a Toledo e ingresó en el convento de dominicas de Santo Domingo del Real, en calidad de oyente. Oración y obras de caridad "y la decisión de que ningún hombre la había de ver más el rostro", fueron su norma de vida durante 30 años: su condición de seglar le permitió ir acompañada de dos sirvientas. Todas sus dificultades las venció con la devoción a la Virgen. Su retiro se vio interrumpido por la cantidad de pobres que fueron a pedir su ayuda y que ella se entregó por entero a ellos.
Isabel la Católica solía ir a verla desde Arévalo, con su madre (ya arrepentida del intento homicida). Le regaló el monasterio de Santa Fe, y allí marchó a vivir sus últimos años de su vida como religiosa de la Orden contemplativa de la Inmaculada Concepción (Concepcionistas Franciscanas), que fue fundada por ella con otras doce compañeras, centrada en el culto a la Pasión de Cristo, a la Eucaristía y a la devoción de la Inmaculada. El papa Inocencio VIII autorizó en 1489 la fundación del nuevo monasterio bajo la regla del Cister según las directrices del IV Concilio de Letrán. En el lecho de su muerte profesó como religiosa de la nueva fundación. 
Después de su muerte el cardenal Cisneros impuso a su Orden la regla de santa Clara y más tarde tendrá sus propios estatutos y regla propia como una Orden nueva, confirmada por el papa Julio II: Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Fue la primera orden contemplativa que recaló en América. El culto de santa Beatriz fue confirmado en 1926, pero la canonización le llegó el 3 de octubre de 1976, bajo el pontificado de SS. Pablo VI.