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30 de agosto de 2015

San PAMMAQUIO. (c.340 - 410).



Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Pammaquio (Palmaquio o Panmaquio), senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio.




Era miembro del senado, inmensamente rico, con grandes propiedades al norte de África, primo de santa Marcela de Roma, y condiscípulo de san Jerónimo. Las relaciones entre los dos se enfriaron, cuando el círculo de damas que oían a san Jerónimo, comenzaron a vivir una vida más rigurosa, a Pammaquio aquello le parecía exagerado, y cuando aquellas damas le siguen en su destierro, pensó que todo aquello es una locura. 
Se casó con la hija de santa Paula de Roma, Paulina; y cuando unos años después murió de sobreparto, en el 395, el viudo recibió dos cartas de pésame de san Paulino de Nola y de Jerónimo que le dijo: "me entero de que has edificado en el puerto romano un albergue para forasteros ....pero por el paterno amor que te amo... no se trata de ofrecer a Cristo tu dinero, sino a ti mismo. Fácilmente se desecha lo que sólo se nos pega por fuera, pero la guerra intestina es más peligrosa, si ofrecemos a Cristo nuestros bienes con nuestra alma, los recibe de buena gana, pero si damos lo de fuera a Dios y lo de dentro al Diablo, el reparto no es justo... ora leas, ora escribas, ora estés despierto, ora duermas, que resuene siempre en tus oídos la trompeta del amor"; luego añadirá: "Mirad a Pammaquio, este santo, y al sacerdote Paulino -el de Nola-, de la fe ardiente: no se han contentado de dar a Dios su dinero, sino que se han donado a sí mismos". 
San Paulino de Nola le escribió al respecto: «Vuestra esposa es ahora vuestro abogado ante Jesucristo y vuestra garantía de salvación. Ella os obtendrá tantas bendiciones del cielo cuantos tesoros le habéis ofrecido vos en la tierra, ya que no os contentáis con llorarla inútilmente, sino que la hacéis participar de vuestros actos de caridad. Con vuestras virtudes honráis a vuestra esposa y, cuando dais de comer a los pobres, le dais de comer a ella...».  
Se hizo monje y edificó en Ostia un albergue, este albergue era un hospital que había construido, junto con santa Fabiola, imitando uno que había hecho san Paulino. Se encargaban con frecuencia de atender personalmente a sus huéspedes. Al consagrarse al socorro de los necesitados, san Pammaquio no hacía más que seguir las huellas de su esposa. San Jerónimo decía que los ciegos, los baldados y los indigentes eran los herederos de la mujer de san Pammaquio. Aunque éste no iba en busca de los miserables, ellos acudían espontáneamente, sabiendo que no les cerraría las puertas.
Fue un experto en cuestiones doctrinales, y tuvo muchos contactos con el Papa que buscaba sus consejos. San Pammaquio sufrió mucho por la acritud de la controversia que san Jerónimo sostuvo con Rufino. Además de aconsejar a san Jerónimo que tradujese el "De principiis" de Orígenes, le ayudó mucho en sus escritos controversísticos, aunque no consiguió moderar la violencia de lenguaje de la mayoría de ellos. El santo escribió también a las personas que vivían en sus posesiones de Numidia, exhortándolas a renunciar al cisma donatista y a volver al seno de la Iglesia. San Agustín de Hipona le dio por ello las gracias en una carta, el año 401.
Pudo ser obispo, si hubiera ambicionado este honor. Jerónimo le escribió de nuevo: "Siento decir que te has conquistado las simpatías de la ciudad; siento decir que el Pontífice y el pueblo están de acuerdo en quererte. Pero lo importante no es ser obispo, sino merecer serlo". Pammaquio tenía una iglesia en su casa de la colina Coeli, llamada «titulus Pammachii», en el sitio que ocupa actualmente la iglesia de San Juan y San Pablo de los pasionistas. Murió cuando los visigodos de Alarico saquearon Roma, pero desde hacía tiempo lo había repartido todos sus bienes entre los pobres.  

29 de agosto de 2015

San SEBBO. M. c. 694.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, conmemoración de san Sebbo, que, siendo rey de los sajones orientales, muy devoto del Señor, dejó el reinado y quiso morir con el hábito monacal, que largo tiempo había deseado.

San Sebio reinó sobre la Sajonia Oriental, región de la isla británica que comprendía Essex, Hertfordshire y la ciudad de Londres. Su coronación fue durante la epidemia de peste del año 664. Seguere, su colaborador en el gobierno, consideró esta tragedia como signo de ira de los dioses paganos por la conversión del rey Sebio, y decidió con otros muchos subditos regresar a la religión de sus antepasados. 
 Del cercano reino de Mercia llegó el obispo Jaruman, tenido como “hombre honesto” por san Beda el Venerable y sostenido por el rey Sebio, con el fin de reconvertir a sus paisanos. Parece que su misión se reveló eficaz. 
 Durante su largo reinado, el santo soberano demostró ser un gobernante sabio y particularmente devoto, hasta tal punto de ser considerado por sus subditos más eficaz como obispo. Se le atribuye la edificación del primitivo monasterio de Westminster, no es el único caso de la historia de la Iglesia en la que el soberano o un noble sea el promotor de la edificación de nuevos edificios religiosos, aunque los casos más célebres son la de los emperadores Constantino y Carlomagno. 
 Cuando su mujer consintió en la separación matrimonial, no por gentil concesión sino por agravarse las condiciones de salud del marido, Sebio pudo alcanzar su gran sueño: abdicar después de treinta años y retirarse a un monasterio. Recibió el hábito benedictino del obispo de Londres Waldhere, que recientemente había sucedido a san Erconwaldo, y distribuyó todos sus bienes entre los pobres. 
 Cuando tuvo el prensentimiento que se estaba acercando la hora de su muerte, deseó ser velado por el obispo y sus servidores, para así evitar que por temor o cansancio pudiese pronunciar o hacer cualquier cosa inoportuna. 
 En el último periodo de su vida se verificó un episodio en parte semejante a cuanto le sucedió al patriarca Abraham. Según contó Sebio en un sueño “se le aparecieron tres hombres con vestidos resplandecientes. Uno se había sentado a su lado, mientras sus compañeros habían permanecido de pie y habían pedido información sobre el enfermo. El primer hombre dijo que su alma dejaría su cuerpo sin dolor en un explendor de luz, y que moriría tres días después. Todo sucedió tal cual se había anunciado en la visión”. 
 Fue sepultado en el muro septentrional de la antigua catedral de San Pablo. Una leyenda atribuida siempre a san Beda, el sarcófago predispuesto para la sepultura, al ser demasiado corto, milagrosamente se adaptó a la estatura del cadaver. 

Beata BRONISLAVA. (c. 1200 - 1259).


Martirologio Romano: Cerca de Cracovia, en Polonia, beata Bronislava, virgen de la Orden de los Premostratenses, que quiso llevar una vida humilde y escondida, y destruido su monasterio por los tártaros, permaneció en una choza viviendo a solas con Dios.

Nació en Kamien, Silesia (Polonia), en el seno de la noble familia de Odrowaz. Hija de la princesa polaca Ana Saxa Gryff. Prima de san Jacinto de Cracovia. A los 16 años, siguiendo la voz de Dios y los consejos de san Jacinto, ingresó en el monasterio premostratense de Zwierzyniec en Cracovia, donde en poco tiempo, fue modelo de vida religiosa. Para poder meditar con mayor fervor los misterios de la Pasión de Cristo, subía a la colina de Sikornik, no lejos del monasterio, y que hoy se llama colina de Santa Bronislawa. 
Se dice que cuando murió san Jacinto, tuvo la visión en la que se veía al santo obispo conducido al Cielo por María y los ángeles. Después de vivir 40 años entre el trabajo monástico y la oración, Bronislawa murió. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio, donde permanecieron olvidados por mucho tiempo; en 1612 se encontraron de nuevo, y colocados en el altar de Santa Ana, llamado más tarde de San Jacinto.
Por instancia de la Orden Premostratense, Gregorio XVI concedió, con decreto del 31 de agosto de 1839, que Bronislava fuese públicamente venerada en la diócesis de Cracovia. Pío IX, con decreto del 7 de diciembre de 1859. extendió la conseción a la diócesis de Wroclaw (Breslavia), y León XIII a toda la Orden de los Premostratenses.

26 de agosto de 2015

San ANASTASIO "el Lavandero". M. 308.


Martirologio Romano: En Salona, de Dalmacia, san Anastasio, de oficio batanero, mártir

Según la tradición nació en Aquilea, no lejos de Venecia en el seno de una noble familia, pero queriendo vivir del trabajo de sus propias manos, según el mandato paulino, aprendió el oficio de batanero. Se trasladó a Dalmacia y continuó con su oficio en Salona profesando abiertamente su religión. Durante la persecución de Diocleciano, al pintar una cruz en su puerta, fue capturado y martirizado atado a la cola de un caballo y luego decapitado. 
Según otra versión, su cuerpo fue arrojado al mar con una piedra atada al cuello. Asclepia, una matrona de la ciudad, prometió dar la libertad a todos sus esclavos si recuperaban el cuerpo del mártir. Los esclavos lo encontraron casualmente en la choza de unos negros que lo habían recogido del mar. Los moradores de la choza no querían entregar el cadáver y los esclavos los asustaron diciéndoles que iban a acusarles de haber matado al hombre blanco, y así recuperaron el cuerpo y lo llevaron en triunfo a la casa de su ama. Asclepia le dio sepultura honorable en su jardín que, más tarde, se convirtió en un cementerio cristiano, con su basílica.
Su existencia histórica y culto antiguo están fuera de toda duda, aunque las «actas» posiblemente mezclan retazos históricos con leyenda. El papa Juan IV (640-42) hizo transportar a Roma las reliquias del mártir, junto con otras de santos dálmatas, y las depositó en la capilla de San Venancio, en el bautisterio lateranense, donde el mártir está representado en un mosaico. Patrón de Split (Spalato) cerca de la antigua Salona. 

25 de agosto de 2015

San LUIS IX DE FRANCIA. (1214-1270).


Martirologio Romano: San Luis IX, rey de Francia, que, tanto en tiempo de paz como durante la guerra para defensa de los cristianos, se distinguió por su fe activa, su justicia en el gobierno, el amor a los pobres y la paciencia en las situaciones adversas. Tuvo once hijos en su matrimonio, a los que educó de una manera inmejorable y piadosa, y gastó sus bienes, fuerzas y su misma vida en la adoración de la Cruz, la Corona y el sepulcro del Señor, hasta que, contagiado de peste, murió en el campamento de Túnez, en la costa de África del Norte.


Nació en Poissy (Beauvais), y era hijo de Luis VIII y de la beata Blanca de Castilla. Era primo hermano de san Fernando III el Santo, rey de Castilla. "Luis, prefiero verte muerto antes que en desgracia de Dios por el pecado mortal" le dijo su madre. A los 12 años fue coronado en Reims, rey (1226), y a los 20 años se casó, en Sens, con Margarita de Provenza (1234), de la que tuvo once hijos (sobrevivieron nueve). Se cuidó de educar a sus hijos en la oración y en las practicas piadosas. Sostuvo con su dinero a 200 pobres, a los que atendió todos los días. Invitó también a su mesa a grandes personalidades de la vida religiosa, intelectual y espiritual, como santo Tomás de Aquino.
Luis amó la pureza en su justicia de rey, en su vida privada fue más austero y devoto que un monje (era Terciario franciscano); como soberano fue enérgico, pero respetuoso hacia el pueblo, especialmente con los pobres, a los que protegió contra la usura de los poderosos, y fue un valeroso guerrero que supo conducir a sus soldados hacia la victoria, como cuando derrotó al rey Enrique II de Inglaterra en Taillebourg y Saintes en 1242. Decidió consagrarse a las más altas empresas que un caballero cristiano pudiera hacer: se hizo cruzado. Venció a los sarracenos junto a Damieta (1249); pero luego su ejército, diezmado por una pestilencia, fue derrotado y el mismo rey fue hecho prisionero (1250); por fin fue rescatado de la prisión, por a un precio altísimo. Como reacción a este fracaso surgió un movimiento guerrero anticlerical y místico ("des pastoreaux", pastorcillos), que fue ahogado en sangre. Su etapa de cruzado influyó en su vida personal y en su política como soberano, creando tribunales de quejas de aquellos subditos que se sentián ultrajados por los funcionarios reales como los senescales y caballeros. Promovió la justicia equitativa en sus dominios. Limitó los privilegios señoriales e introdujo la moneda. Fue un arbitro de la paz entre los distintos príncipes de la cristiandad. Toda su vida trató de vivir y gobernar según el Evangelio.
 Apoyó a Roberto Sorbón, el fundador de la Sorbona, a la obra de santo Tomás de Aquino y de Vicente de Beauvais. Admiró la vida recogida de su hermana: la beata Isabel. Construyó la abadía de Royaumont, donde se retiraba a menudo, e incluso servía a los monjes. Tuvo amistad con el beato Bartolomé de Breganze quién le regaló una espina de la corona de Cristo y para ella construyó la Sainte Chapelle. No fue ni un gran general, ni un gran político, pero fue un gran pacificador entre los distintos príncipes cristianos europeos. También fue un gran reformador de las instituciones del país, según la mentalidad de la época. Estableció el tribunal de la Inquisición en el Mediodía francés. 
En 1270, volvió a intentar la que sería su última cruzada, pero el tifus o la peste, le segó la vida en Cartago, Túnez. Antes de morir mando decir al sultán de Túnez: "Quisiera pasar toda  mi vida en las prisiones de los sarracenos, sin ver la luz, para que vos y su pueblo puedan hacerse cristianos". Fue canonizado por el papa Bonifacio VIII en 1297. Patrón de Francia. MEMORIA FACULTATIVA.   

San AREDIO (Yrieix). M. 591.


Martirologio Romano: En Attane, en el territorio de Limoges, en Aquitania, san Aredio, abad, que compuso para el cenobio que había fundado una sabia regla extraída de los preceptos de varios institutos de vida monástica.

Nació en Limoges en el seno de una familia de la nobleza, y fue educado por el abad de Vigeois, Sebastián. Sirvió durante un tiempo en la corte de los francos del rey de Austrasia, Teodeberto I. Luego fue a Tréveris, donde fue canciller; aquí llamó la atención del abad Nicecio, del cual resultó discípulo, por lo que finalmente decidió entregarse a la vida eclesiástica, recibiendo la tonsura. 
A la muerte de su padre volvió a Limoges, recibió su herencia y rentas, que dedicó a la fundación de iglesias y la adquisición de reliquias de mártires y santos. Abad fundador de la abadía de Attane en el Limousin, que más tarde se le dio su nombre, como al pueblo de Saint-Yrieux que se desarrolló en torno a ella; este cenobio fue fundado bajo una regla sacada de las de Casiano, Basilio y otro abades que instituyeron la vida monástica. Confió la administración del monasterio a su madre, Pelagia. Fue famoso por sus viajes misioneros por la Galia, visitando asiduamente las tumbas de los santos, especialmente a la de san Martín de Tours.
Por el hecho de no haber permanecido siempre dentro de los muros del monasterio, tuvo mucha relación con personajes importantes de su época: tuvo contacto con santa Radegunda, fundadora de monasterio de la Santa Cruz en Poitiers; fue estrecho amigo del poeta san Venancio Fortunato; participó de una misión diplomática junto al rey de Austrasia Gurtram Boso. Murió en su monasterio de Attane el 25 de agosto del 591. Las noticias sobre su vida provienen de san Gregorio de Tours, contemporáneo del abad, entresacadas de su «Historia Francorum». Su culto se ha restringido a los calendarios locales. 

Santa PATRICIA DE CONSTANTINOPLA. M. 665.


La leyenda dice que,descendiente del gran emperador Constantino, nació en Constantinopla. Fue educada en la corte, y siendo muy joven hizo voto de virginidad. Para poder permanece fiel a éste, huyó de la ciudad porque el emperador Costante II (668-685) quería imponerle matrimonio.
Llegó a Roma junto con Aglaia y otra joven y se puso bajo la protección del papa san Liberio, recibiendo el velo virginal. Muerto su padre, Patricia volvió a Constantinopla y renunciando a toda pretensión a la corona imperial,  distribuyó sus bienes entre los pobres y emprendió una peregrinación a Tierra Santa. Pero una terrible tempestad la hizo naufragar en las costas de Nápoles, justamente en la islita de Megaride (Castel dell’Ovo), donde murió después de una brevísima enfermedad.
Por celeste revelación de Aglaia, los funerales de Patricia se hicieron de forma solemne con la participación del obispo, del duque de la ciudad y de muchísima gente. El carruaje tirado por dos caballos sin guía, detuvo la marcha delante del Monasterio de Caponapoli de los Padres basiliani, dedicado a San Nicandro y Marciano, donde Patricia, al pasar por Nápoles en su precedente viaje a Roma, había indicado que reposarían sus restos. Allí, las hermanas que la habían seguido, formaron una congregación bajo el nombre de Patricias o Hermanas de Santa Patricia.
El monasterio, trasferido por los monjes basiliani, quedó para las hermanas bajo la regla benedictina y tuvo varios siglos de vida gloriosa. A causa de eventos históricos y políticos, en 1864 las reliquias de la santa fueron trasladadas al monasterio de San Gregorio Armeno, en la capilla lateral de la monumental iglesia del monasterio.
La población siempre acude a venerar a la Santa, asistiendo estupefacta al prodigio de la licuefacción de la sangre que mana de un diente conservado en un relicario. Durante varios siglos, la licuefacción de la sangre sobrevino con modalidades y tiempos diversos. Este milagro es menos conocido que la otra licuefacción que hay en Nápoles, la de san Jenaro, patrono principal dela ciudad. Es la segunda patrona de Nápoles. 

Santo TOMÁS CANTALUPE. (c.1218 - c.1282).


Martirologio Romano: En Montefiascone, de la Toscana, muerte de santo Tomás Cantelupe, obispo de Hereford, en Inglaterra, quien, célebre por sus conocimientos, se mostró severo para consigo mismo, pero excepcionalmente espléndido para con los pobres.

Nació en Hambledon (Buckinghamshire, Inglaterra), era hijo del barón normando lord Guillermo de Cantelupe, senescal del rey Juan de Inglaterra. Encomendada su educación primero a su tío Walter Cantelupe, obispo de Hereford, y luego al arzobispo de Canterbury el dominico fray Robert Kilwarby, pasó en la adolescencia a París a estudiar filosofía y de ahí a Orleans donde se graduó en Derecho civil. Acompañando a su padre, asistió en 1245, al I concilio de Lyon, donde el papa Inocencio IV lo ordenó sacerdote y le dio el título de capellán suyo. Estudió en Oxford donde se doctoró en Derecho canónico y donde fue profesor de esta materia; en el 1261 fue nombrado canciller de la universidad de Oxford. 
Tomó parte en la luchas entre los barones y el rey Enrique III, y solicitó el arbitrio del rey de Francia. No pudo evitar una guerra civil, pero al salir victoriosos los barones, le nombraron canciller del reino de Inglaterra en el 1265. Pero él no quiso meterse en política y renunció; regresó a sus clases en Oxford. El papa el beato Gregorio X, le nombró capellán pontificio, y para que asistiera al II concilio de Lyon, donde tuvo lugar la unión con el Oriente cristiano. Su generosidad fue proverbial frente a todos los indigentes que pululaban en Oxford. Esto hizo que en 1275, se le nombrara obispo de Hereford en Gales. Después el rey Eduardo, lo eligió como su consejero. Pasó los 7 años de su episcopado en incesante actividad pastoral y en continua batalla en defensa de los derechos de su diócesis, que había pasado un periodo de mal gobierno y de abandono, sobre todo a causa de la guerra civil. 
Murió en Montefiascone donde había apelado al papa Martín IV, después de una violenta discusión con el arzobispo de Canterbury, Juan Peckham, que lo había excomulgado. El Papa desde el punto de vista jurídico no pudo darle la razón, y le exhortó a la paciencia y a la prudencia. No conoció el éxito de su recurso, así que murió fuera de la comunión Iglesia. Algunas de sus reliquias fueron llevadas a Hereford, donde nació un movimiento popular para su canonización, sostenido por su amigo y sucesor Ricardo Swinfield y apoyado por el rey Eduardo I; el recuerdo de su santidad y celo personal prevaleció por encima de su mal carácter y de la excomunión y fue canonizado en 1320 por el papa Juan XXII. 
El Martirologio Romano menciona a Santo Tomás el día del aniversario de su muerte, pero los canónigos regulares de Letrán y las diócesis de Birmingham, Shrewsbury y otras celebran su fiesta el 3 de octubre. Las diócesis de Cardiff y Salford la celebran el 5 de octubre, y la de Westminster el 22 del mismo mes.

24 de agosto de 2015

San AUDOENO DE ROUEN. (c.610 - c.676).


Martirologio Romano: En Clichy, en la región de París, muerte de san Audeno, obispo de Rouen, que desde el cargo de refrendario del rey Dagoberto fue elevado al episcopado y gobernó felizmente su iglesia a lo largo de cuarenta y tres años, fundando muchísimos templos y protegiendo los monasterios.

Nació en la región de Sancy, junto a Crécy-en-Brie, en el seno de una rica familia aristócrata de la corte de Neustria su verdadero nombre era Dado y adoptó el nombre de Audoeno después de que fuera designado obispo. En el 610, se trasladó con su famiia a Ussy-sur-Marne, donde más tarde frecuentó a un grupo de monjes dirigidos por san Columbano, que dajaron una impronta en su formación cultural. En la corte del rey Dagoberto I, que le nombró refrendario, estableció amistad con santos Eloy, Farón de Meaux, Desiderio, obispo de Cahors, Wandregisilio y Pablo de Verdún. Fundó, siendo un cortesano, la abadía de Rebais en el 636, en la diócesis de Meaux, a la que dio el nombre místico de “Jerusalén”, y también promovió y sostuvo otras fundaciones en los años sucesivos: la abadia de Flay en el Bray, de Fontenelle y de Jumièges. Entre el 640 y el 641 fue enviado en misión por la corte a España. Según la leyenda habría evangelizado España donde con sus plegarias consiguió lluvias en abundancia para terminar con la larga sequía.
Fue ordenado obispo de Rouen en el 641 por san Columbano, durante el reinado de Clodoveo II, sucediendo a san Romano. Favoreció las fundaciones monásticas, participó en la traslación de las reliquias de san Márculo. Fundó la capilla Croix-Saint-Ouen. En el 644 participó en el sínodo de Châlon-sur-Saône. Parce que peregrinó a Roma y hacia el 676 viajó a Colonia para recomponer el conflicto entre Austrasia y Neustria, a su regreso murió en Clichy la Garenne, cerca de París, que luego tomó el nombre de Saint Ouen. Ordenó a san Ansberto presbítero, que luego le sucedería en el episcopado. 

Santa EMILIA DE VIALAR. (1797-1856).


Martirologio Romano: En Marsella, en Francia, santa Emilia de Vialar, virgen, que tras haber trabajado con denuedo por difundir el Evangelio en países lejanos, fundó la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición y la propagó ampliamente.

Nació en Gaillac, en Tarn, en el seno de una familia noble, con título de baronía; perdió muy pronto a su madre. Estudió en París en el pensionado de l’Abbaye-au-Bois, regentado por las religiosas de Nuestra Señora. Volvió con 18 años a su casa y gobernó la casa del padre hasta los 35 años, ejercitando la oración y las obras de caridad con los más pobres algo que no entendían ni su padre ni su ama de llaves (una persona despótica que la hizo sufrir mucho). Durante este tiempo tuvo que soportar con paciencia, a causa de una depresión, el carácter iracundo de su padre. 
Como recibió una fuerte herencia, decidió dedicarse a la fundación de un Instituto religioso (Hermanas de San José de la Aparición (la Aparición del arcángel Gabriel a San José) en el 1832. En 1835, accedió a una invitación de su hermano Agustín, que era concejal en Argel, y partió para fundar en Argelia, pero sobre todo para atender a los enfermos de cólera. Después vino otra fundación en Túnez.
Superó grandes pruebas: como las luchas con el obispo de Argel, monseñor Dupuch, que quiso inmiscuirse en el régimen interno de la Congregación. Emilia se opuso enérgicamente durante tres años, por lo que el obispo las expulsó de Argelia en 1843, con la connivencia de la diócesis de París. Vino también la mala administración y dilapidación de los bienes de la Congregación por parte de una de las cofundadoras, Paulina Gineste, que una vez fuera la Congregación, denunció a Emilia para exigir su dote hasta traicionarla y humillarla, de manera que Emilia y otras compañeras tuvieron que salir de la casa madre de Galliac y establecerse en un modesto local de Toulouse. Pero aquí también tuvieron la desaprobación del obispo, hasta que establecieron la casa madre en Marsella. Obtuvo la aprobación del obispo de Marsella, san Eugenio de Mazenod, y en 1842 de la Santa Sede y en 1855 del gobierno francés; cuando murió a causa de una hernia estrangulada ya había fundado en Europa, África y Asia. Su canonización tuvo lugar en 1951 por SS Pío XII.

21 de agosto de 2015

San SIDONIO APOLINAR. (c.431 - c.489).


Martirologio Romano: En Auvernia, en Aquitania, san Sidonio Apolinar. Era prefecto de la ciudad de Roma cuando fue ordenado obispo de Clermont, y muy bien formado en lo divino y lo humano, y dueño de gran fortaleza cristiana, se enfrentó a la ferocidad de los bárbaros, como padre de la Iglesia y doctor insigne.

Cayo Solio Apolinar nació en Lyon, en el seno de una familia de la aristocracia galo-romana. Se dice que en su juventud, un día descubrió a unos individuos excavando cerca de la tumba de su abuelo, Sidonio se lanzó contra ellos a caballo y los golpeó como castigo por la profanación. Terminados sus estudios en Lyon y se casó con su prima Pampiniela, la hija de Avito, emperador de Occidente. Sirvió al Estado como jefe del Senado y prefecto de Roma (468-469) y al terminar su mandato se retiró a sus tierras de la Galia, en Lyon y recibió el título de conde. En este retiro se dedicó al estudio y compuso la mayor parte de los “Carmina”
Aunque era laico, fue elegido obispo de Arvernum (hoy Clermont-Ferrand) hacia el 472; se separó de su esposa, renunció a sus cargos civiles, se bautizó y comenzó una nueva vida; se distinguió por su caridad; como tal salvó al pueblo de la furia de los invasores godos mandados por Alarico. Fue hecho prisionero en el castillo de Livia, de donde fue liberado gracias a la intervención de uno de sus amigos, el poeta y retórico León. A este fin, no sólo usó de una fina diplomacia, sino que introdujo en su diócesis, reorganizándola, los días de pública oración llamados "Días de Ruego". 
Entregó a los pobres su gran fortuna y fundó varios monasterios. También fue un hombre de letras: escribió versos latinos con gran habilidad. Tuvo que sufrir la hostilidad de algunos miembros del clero y los avatares de su hijo Apolinar que se había aliado con los godos. Sidonio se vio arrastrado por los acontecimientos y exiliado a Milán, donde huyó para regresar a Galia. Se le considera el último representante de la auténtica cultura clásica, el último de los grandes galo-romanos, antes que las invasiones bárbaras alterasen el clima intelectual de Occidente. Dejó en todos lo que le trataron la sensación de haber procurado, en la medida de lo posible, el bien de cada uno o, al menos, el menor de los males. En esto, dice G. Cremascoli: “habrá de buscarse, si no nos engañamos, la señal de su santidad, que va unida a una hora difícil y trágica en la evolución de la civilización occidental”. 

Beata VICTORIA RASOAMANARIVO. (1848-1894).


Martirologio Romano: En Antananarivo, en la isla de Madagascar, beata Victoria Rasoamanarivo, que, después de enviudar de un matrimonio con un hombre violento, y habiendo sido expulsados de la isla los misioneros, socorrió con toda solicitud a los cristianos y defendió a la Iglesia frente a los magistrados públicos.

Nacida en Tananarive (hoy Antananarivo) en Madagascar, en una de las principales familias de su país. Fue educada en las Hermanas de San José de Cluny, quiénes la llevaron a la fe cristiana; se bautizó a los 15 años en 1863, con el nombre de Victoria. 
Cuando fue destronado el rey Radama II, hubo una reacción antifrancesa que se volvió anticristiana, y a Victoria se le pidió en su casa que renegase a su fe y se hiciera anglicana, pero ella se mantuvo firme, sin que las amenazas y los malos tratos consiguieran doblegarla. Penso en ingresar en un convento religioso, pero las religiosas la disuadieron pues era más útil en la corte que en la vida conventual. En 1864 se casó ante un sacerdote católico (fue la condición para casarse) con el hijo del primer ministro Madagascar, Radriaka, que era un hombre que no compartía sus creencias y que era alcóholico y licencioso, hasta que ella con infinita paciencia y oración, consiguió su conversión. Su marido la hizo sufrir tanto que sus suegros le dijeron que se divorciara de él, pero ella prefirió mantenerse fiel al matrimonio que había contraído. Se quedó viuda en 1887.
Estuvo siempre ligada al amor de Dios. Pertenecía a las Hijas de María, y luchó denodadamente por ser una autentica cristiana dentro de la sociedad no cristiana que vivía en Madagascar. Después de ser expulsados los misioneros de la isla, en 1883, ella misma socorrió a los cristianos, confortándoles en la fe, y defendió a la Iglesia ante los poderes públicos. Logró que las iglesias siguieran abiertas y las instituciones misionales no se cerrasen aunque no tuvieron misioneros. Estos pudieron volver en 1886 y hallaron una comunidad cristiana viva y operante gracias a la obra de Victoria. Admiró a todos por su entrega a los pobres, los enfermos, especialmente los leprosos. Murió con fama de santidad en Tananarive. Es la primera santa malgache. 

19 de agosto de 2015

San CALMINIO. M. c. 690.


Gracias al hagiógrafo del siglo XVII, Tomás de Aquino, conocemos la vida de este santo, pero es una obra que tiene más de literatura que de verdad histórica. 
Se dice que era duque de Aquitania y conde de Auvernia (estos títulos fueron honoríficos pues el ducado y el condado se constituyeron más tarde). Descendiente de una familia de origen romana que se instaló en Clermont. Calminio era un hombre de guerra, pero pronto se decidió a vivir la austeridad de la vida monástica. Fundó tres monasterios en el centro de Francia: la abadía de Velay ("Calminiacum", que más tarde se llamó Saint-Chaffre du Monastier); algunos cenobitas se unieron a él y con ellos pudo fundar este monasterio. Marchó a Roma para obtener la consagración de este monasterio. A su regreso, pasó por la isla de Lerins, junto a su mujer santa Namadia. Admirado por la célebre abadía insular, decidió pararse durante algunos meses. Aquí conoció la regla de san Benito. Al partir, el abad de Lerins le autorizó a llevarse unos 20 monjes para ayudarle en la fundación del monasterio de Mozac. 
Después marchó a la diócesis de Limoges, donde se refugió para vivir una existencia de ermitaño. Cuando decidió regresar a la vida pública, fundo en Limousin (Tulle) su segundo monasterio, que tomó el nombre de Laguenne. El pueblo ya lo definía como “santo”.
 Pero él prefirió establecerse en Auvernia y terminar alli sus días. Mucho antes de su muerte, se instaló en Mozac, lugar propicio para la meditación, tranquilo y rico en agua. Alli fundó la última abadía. Después de la construción del monasterio, dejó de nuevo a sus compañeros y marchó, por última vez, a Roma. Alli se entrevistó con el Papa, que, para enriquecer la abadía, le ofreció una parte del cráneo de san Pedro (de aquí el nombre de San Pedro de Mozac). A su regreso, se acercó a Agen, donde obtuvo una parte del brazo de san Caprasio. El regreso de nuestro santo fue celebrado con gran pompa, los monjes estaban contentos por gozar de las nuevas reliquias e influencia. Poco después Calminio murió en olor de santidad. 

San LUIS DE ANJOU. (1274-1297).


Martirologio Romano: En Brignoles, en la Provenza, de Francia, muerte de san Luis, obispo. Sobrino del rey san Luis, prefirió la pobreza evangélica a las alabanzas y honores del mundo, y joven en años, pero maduro en virtud, fue elevado a la sede de Tolosa. Debido a su delicada salud, descansó piadosamente en el Señor.

Nació en Nocera cerca de Salerno, era el segundo de 14 hermanos e hijo de Carlos II de Anjou. Pariente de san Luis IX, rey de Francia y de santa Isabel de Hungría. Su padre, Luis, fue hecho prisionero de los aragoneses, y el abuelo murió un año después. Luis ofreció su propia vida por el rescate de su padre, liberado después de entregar como rehenes a sus tres hijos Luis, Roberto y Raimundo.
En Barcelona fue tratado con respeto junto con sus otros tres hermanos, que llevaron una vida casi monástica, dirigidos por Luis que era el mayor. Una vez liberado, renunció a todos sus derechos en favor de su hermano Roberto y se retiró a la meditación y penitencia en Castel dell’Uovo (Nápoles). 
En 1296 a los 22 años, fue ordenado sacerdote. Poco después el papa san Celestino V lo consagraba obispo y cuando la diócesis de Tolosa quedó vacante, Luis debió aceptarla por obediencia. Durante el viaje, siempre rehusó los honores que todas las ciudades creían deber tributar al sobrino e hijo de reyes, que había renunciado a la corona para vestir el sayal de la Orden de los Hermanos Menores. Nunca quiso habitar en palacios sino que fue siempre huésped en los conventos más pobres.
Grande fue la admiración de los tolosanos cuando vieron a aquel obispo de veintitrés años, de sangre real, llevar vida de fraile y rodearse de pobres. Visitaba a los enfermos, socorría a los prisioneros, se ocupaba de los hebreos. Pero la prisión y la vida de penitencia habían minado su salud. A pesar de esto quiso estar presente en Roma en la canonización del hermano de su abuelo, el gran san Luis IX rey de Francia. Fue un maltrato del cual el joven obispo tuberculoso, presa de continuas hemotisis, no se repuso más. Murió dulce y piadosamente, en Brignoles, Provenza, a los veintitrés años, siguiendo pronto a su real antepasado en la gloria de los altares. 
Así el príncipe que renunció al trono para hacerse franciscano y quizás el más joven obispo que haya llegado a la santidad, es recordado no sólo en la historia de la piedad, sino también en la de la literatura y en el arte. Enterrado primero en la iglesia franciscana de Marsella, Alfonso V rey de Aragón transportó sus reliquias a la catedralo de Valencia en 1423.

18 de agosto de 2015

Santa ELENA "Emperatriz". (c.250 - c.330).


Martirologio Romano: En Roma, en la vía Labicana, santa Elena, madre del emperador Constantino, que tuvo un interés singular en ayudar a los pobres y acudía a la iglesia piadosamente confundida entre los fieles. Habiendo peregrinado a Jerusalén para descubrir los lugares del Nacimiento de Cristo, de su Pasión y Resurrección, honró el pesebre y la cruz del Señor con basílicas dignas de veneración.


Natural de Depranun, Bitinia, cerca del Bósforo. La tradición inglesa la hace originaria de Gran Bretaña y le atribuyen origen real. Parece ser que su familia era de origen humilde, su padre era posadero. Su belleza debió cautivar a Constancio Cloro, oficial romano, de manera que se fue a vivir con él en las diversas guarniciones romanas. De esta unión nació Constantino (futuro emperador romano). Repudiada por razones políticas en el 292, ya que Constancio quería ser designado gobernador de las Galias por Diocleciano; luego el emperador lo elevó a la dignidad de Cesar. Cuando Maximiano y Diocleciano abdicaron en el 305, Constancio Cloro gobernó durante un año en la parte occidental del imperio y designó a su hijo Constantino como su sucesor; casi nada sabemos de ella hasta que Constantino comenzó a reinar en el 306. Llamó a su madre a la corte de Tréveris, le dio el nombre de "Augusta" y mandó acuñar monedas del Imperio con su imagen. 
Tampoco sabemos cuando se hizo cristiana, pero se sabe que erigió iglesias y dio sonados ejemplos de humildad y caridad. La leyenda dice que fue convertida por san Luciano de Antioquía y que se había casado con Constancio Cloro, pero históricamente se sabe que sólo fue su amante. En el 312 su hijo Constantino derrotó en la batalla del puente Milvio a su opositor, Majencio, y en el 313 proclamó el “Edicto de Milán” que concedió la libertad del culto cristiano y puso fin a las persecuciones del Imperio contra los cristianos; se dice que en estos hechos su madre ya era cristiana y por esta causa el emperador favoreció a la Iglesia. No hizo alarde de su condición de emperatriz, se mezclaba con el pueblo y usaba ropas modestas. Socorrió a los pobres y los sentó en su propia mesa.
Visitó Tierra Santa, con la intención de recuperar la cruz de Cristo. Y a ella se debe la construcción de las basílicas del Santo Sepulcro, del monte de la Ascensión y la cueva de Belén. Embelleció la ciudad de Drepanaun en Bitinia, en honor a san Luciano, de forma que Constantino hizo que esta ciudad se llamase Helenópolis.
Según san Ambrosio, Elena, encontró en el Calvario, tres cruces y reconoció la de Cristo por la inscripción trilingüe del título que había hecho poner Pilatos. Rufino de Aquilea, difiere el relato, y dice que no se sabía cual de las tres cruces eran las verdaderas, por eso se las llevó a san Macario, obispo de Jerusalén, quien propuso llevarla a casa de una mujer enferma que fue curada por una de ellas, y a ella se le atribuyó la de Cristo. La “Leyenda Dorada” nos relata que fue un judío llamado Judas quién reveló donde estaba la verdadera cruz, pues si un Judas lo había traicionado, otro Judas debía reparar el daño restituyendo la verdadera cruz. Muchos hagiógrafos dudan de su derecho al culto de los santos. Murió en Tracia, en Nicomedia o en Constantinopla. Hoy sus restos parecen que se encuentran en la basílica de Araceli de Roma. 

17 de agosto de 2015

Santa BEATRIZ DE SILVA MENESES. (c.1424 - 1491).


Martirologio Romano: En Toledo, en España, santa Beatriz da Silva Meneses, virgen, que fue dama noble de corte de la reina Isabel, pero, después, prefiriendo una vida de mayor perfección, se retiró a las religiosas de la Orden de Santo Domingo durante muchos años y fundó, finalmente, una nueva Orden con el título de Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María.


Nació en Ceuta, en el seno de una familia de la aristocracia. Tuvo como hermano al beato Amadeo de Meneza da Silva. A los diez años pasó a vivir a Portugal, por un destino que su padre recibió de la Corte, al ser nombrado alcalde de Campo Maior (Alentejo). En 1447 dejó Portugal y marchó a Castilla, acompañando a la reina Isabel de Portugal, casada con Juan II, como dama de la reina. Los cronistas de la época dirán de ella: "allende venir de sangre real, era muy graciosa doncella y excedía a todas las demás de su tiempo, en hermosura y gentileza". 
A veces residía la reina en Madrigal de las Altas Torres, donde nació su hija Isabel la Católica; otras veces vivía en Tordesillas. Allí, en el monasterio de Santa Clara, se dedicó Beatriz a la oración. Muchas veces fue motivo de rivalidades entre sus numerosos pretendientes. Algunos de ellos, celosos intrigaron contra ella. Los testimonios son numerosos. "Por su gran hermosura fue demandada por muchos condes y duques en matrimonio. Había acaloradas disputas y lances de amor por su causa". Beatriz se refugió en el silencio y la oración "y de voluntad trocara su beldad por la fealdad de la mujer más fea del mundo".
La misma reina, pensando que Beatriz se entendía con el rey, decidió quitársela de en medio. Un día la metió en un baúl, decidida a dejarla morir, estuvo allí tres días. Se descubrió la insidia y liberaron a la santa. Beatriz decidió huir de las intrigas de la Corte y se marchó a Toledo e ingresó en el convento de dominicas de Santo Domingo del Real, en calidad de oyente. Oración y obras de caridad "y la decisión de que ningún hombre la había de ver más el rostro", fueron su norma de vida durante 30 años: su condición de seglar le permitió ir acompañada de dos sirvientas. Todas sus dificultades las venció con la devoción a la Virgen. Su retiro se vio interrumpido por la cantidad de pobres que fueron a pedir su ayuda y que ella se entregó por entero a ellos.
Isabel la Católica solía ir a verla desde Arévalo, con su madre (ya arrepentida del intento homicida). Le regaló el monasterio de Santa Fe, y allí marchó a vivir sus últimos años de su vida como religiosa de la Orden contemplativa de la Inmaculada Concepción (Concepcionistas Franciscanas), que fue fundada por ella con otras doce compañeras, centrada en el culto a la Pasión de Cristo, a la Eucaristía y a la devoción de la Inmaculada. El papa Inocencio VIII autorizó en 1489 la fundación del nuevo monasterio bajo la regla del Cister según las directrices del IV Concilio de Letrán. En el lecho de su muerte profesó como religiosa de la nueva fundación. 
Después de su muerte el cardenal Cisneros impuso a su Orden la regla de santa Clara y más tarde tendrá sus propios estatutos y regla propia como una Orden nueva, confirmada por el papa Julio II: Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Fue la primera orden contemplativa que recaló en América. El culto de santa Beatriz fue confirmado en 1926, pero la canonización le llegó el 3 de octubre de 1976, bajo el pontificado de SS. Pablo VI.

16 de agosto de 2015

San ESTEBAN DE HUNGRÍA. (c.975 - 1038).


Martirologio Romano: San Esteban, rey de Hungría, que, regenerado por el bautismo y habiendo recibido la corona real de manos del papa Silvestre II, veló por la propagación de la fe de Cristo entre los húngaros y puso en orden la Iglesia en su reino, dotándola de bienes y monasterios. Justo y pacífico en el gobierno de sus súbditos, murió en Alba Real (Székesfehérvár), en Hungría, el día de la Asunción, entrando su alma en el cielo.


Nació en Esztergom, Hungría. Se llamaba Vajk, y recibió una educación cristiana de su madre Sarolt y el ánimo de su padre el duque Geza, que aunque era pagano estaba bien dispuesto hacia la nueva religión, de manera que en el 972 fue bautizado por san Wolfgango, otros dicen que por san Adalberto de Praga. Eligió el nombre de Esteban al bautizarse en el 985. Se casó, en el 995, con santa Gisela de Baviera, hermana del rey san Enrique II. En el 997, fue elegido gobernarte de los magiares, con el título de duque y creó la nación de Hungría. En el año 1000 recibió del papa Silvestre II y con el beneplácito del emperador Otón II, la corona, la cruz procesional y los poderes para crear obispados y nombrar dignatarios eclesiásticos; en la Navidad de ese mismo año fue consagrado y coronado primer rey de Hungría. 
Su inspirador y educador fue san Adalberto de Praga, mientras su colaborador más íntimo fue el monje húngaro, san Anastasio. Con su acción apostólica, hecha de persuasión, amor y no de violencia, atrajo hacia el cristianismo a su pueblo todavía pagano; aunque hay historiadores que afirman que obligó a su pueblo a la conversión con métodos que hoy no serían muy ortodoxos; aunque termino con los robos, asesinatos... escribió un código de leyes dedicado a su hijo san Emerico, que es un ejemplo de buen gobierno. 
Gracias a sus numerosas victorias contra enemigos externos e internos, Esteban unió gradualmente a los magiares en una sola nación; organizó diócesis (la de Esztergom y Kalocsa), fundó abadías (entre ellas la abadía benedictina de Pannonhalma) y se rodeó de ilustres monjes extranjeros entre ellos san Gerardo Sagredo, abad de San Giorgo en Venecia, que fue el preceptor de su hijo san Emerico que murió en su juventud en una accidente de caza. Para Emerico, escribió: "La practica de la oración es la garantía de la salud del reino. No te olvides nunca de repetir: envía, Señor, tu sabiduría para que viva conmigo, y trabaje conmigo y sepa en todo tiempo lo que es grato delante de Ti. Las obras de la piedad serán la base de tu felicidad. Se paciente. Se fuerte. Se humilde. Se dulce. Se casto. Estas son las piedras preciosas de una corona real. Sin ellas perderás el reino de la tierra y no conseguirás tampoco aquel que no se acaba”. Consiguió conversión al cristianismo de Transilvania al vencer a su príncipe y, anexionó Bulgaria a la corona hungara.  
Los últimos años de su vida estuvieron llenos de amarguras, pero a pesar de todo no dejó de ser bueno, misericordioso y pío. Escogió como patrona a la Virgen de la Asunción, a la que llamó "La Gran Dama de los Húngaros". Antes de morir quisieron asesinarlo, pero el sicario no lo consiguió, y Esteban le perdonó la vida, y le animó a que se reconciliase con Dios. Murió en Buda tras una larga enfermedad y fue enterrado en la catedral de Sthulweissenburg. Vivió siempre el lema que dejó en herencia a su hijo: “El rey que no escucha la voz de la misericordia, es un tirano”. 
Cuarenta y cinco años después de su muerte, a pedido del rey san Ladislao de Hungría, el papa San Gregorio VII hizo trasladar sus reliquias a un santuario construido dentro de la gran iglesia de Nuestra Señora, en Buda y de este modo reconoció su santidad en 1086. Inocencio XI en 1686, fijó su fiesta para el 2 de septiembre, puesto que el emperador Leopoldo recuperó la ciudad de Buda de manos de los turcos en aquella fecha. Es el héroe nacional de Hungría. MEMORIA FACULTATIVA.  

13 de agosto de 2015

Santa RADEGUNDA. (c.518 - 587).


Martirologio Romano: En Poitiers, de Aquitania, santa Radegunda, reina de los francos. Cuando todavía vivía su esposo, el rey Clotario, recibió el velo sagrado de religiosa, y en el monasterio de la Santa Cruz de Poitiers, que ella había mandado construir, sirvió a Cristo bajo la Regla de san Cesáreo de Arlés.

Reina de los francos. Nació en Erfurt, Turingia. Hija del rey pagano de Turingia, Bertario, cuyo asesinato fue vengado por el rey Clodoveo I. Este hizo bautizar a Radegunda cuando tenía dos años, la educó y la casó con Clotario I; a causa de los maltratos que la produjo, entre ellos, el asesinato de su hermano, le obligó a abandonarlo y entrar en un convento, cuando todavía no había muerto su marido, pero que ya la había repudiado. 
Según otra tradición Radegunda fue desde niña rehén del rey Clotario I, quien la hizo criar en Athiens y luego en 540, la forzó a casarse con él. Después del asesinato de su hermano huyó del palacio real con la protección del obispo san Medardo de Noyón.
San Medardo le concedió el velo como religiosa, después de que ella se lo pidiera, y según la tradición la consagró diaconisa. Fundó el convento de Santa Cruz en Poitiers, donde vivió los treinta últimos años de su vida; llegando a ser esta abadía un centro de cultura y oración. Radegunda impuso a las religiosas la regla de san Cesáreo de Arles, que se trajo después de un viaje a Arles. Tuvo como discípula a su hija adoptiva santa Inés de Poitiers, a la que nombró abadesa, y como director espiritual a san Venancio Fortunato, al que le pidió que compusiera el “Pangelingua”. Por humildad no quiso aceptar el cargo de abadesa. Los últimos años de su vida hizo tapiar su celda y sólo se comunicó con el mundo a través de una pequeña ventana. A su muerte san Gregorio de Tours presidió sus funerales. Su vida está llena de relatos y milagros fantásticos. Patrona de Poitiers. 

San MÁXIMO "el Confesor". (c.580 - 662).


Martirologio Romano: En la fortaleza de Schemaris junto a la orilla del río Tzkhenis Dsqali en las montañas del Cáucaso, tránsito de san Máximo el Confesor, abad de Crisópoli cercano a Constantinopla: insigne por la doctrina y celo por la verdad católica, que por haber combatido hasta la extenuación contra la herejía monotelita sufrió del emperador herético Constante la amputación de la mano derecha; junto a dos discípulos ambos de nombre Anastasio, fue después encerrado en una dura cárcel y sufrió numerosas torturas, en la región de Lesghistan, donde rindió el espíritu a Dios

Nació en Constantinopla en el seno de una familia de la nobleza, y fue cortesano en Bizancio, parece que fue el primer secretario del emperador Heraclio; después se hizo monje (c. 613) en Crisópoli (Scutari), el barrio asiático de Constantinopla, de donde fue elegido abad. En el 624 estuvo en el monasterio de de San Jorge en Cícico. En el 625, con la invasión de los bárbaros del norte, y la temible reacción de los persas, Máximo y su comunidad huyó del monasterio. Estuvo en Creta, Chipre, y África, donde residió en el monasterio de Eucratas, donde residió con san Sofronio, que sería elegido obispo de Jerusalén. En el 632, llegó a Cartago y al año siguiente estuvo en Alejandría, donde obtuvo la conversión de Cosme, diácono monofisita de Alejandría.
Se opuso firmemente a las herejías monotelitas, monofisitas y monoenergismo y sostuvo la autoridad del obispo de Roma; en el 645, se opuso al patriarca de Constantinopla, Pirro, que era monotelista, y le hizo volver a la fe de calcedoniana, después de rebatirle todos sus argumentos. En el 649, huyendo de la invasión islámica, llegó a Roma para participar en el concilio de Letrán, del que fue su máximo inspirador, convocado por el papa san Martín I, para condenar el monotelismo y los decretos del emperador en favor de la herejía; permaneció allí durante algunos años, hasta que en el 655, por orden del emperador monotelita Constante, fue apresado, junto con el papa san Martín y llevados a Constantinopla, donde fueron mutilados y exiliados. El Papa murió en el 655, exiliado en el Quersoneso.
Máximo fue acompañado de sus dos discípulos, el monje san Anastasio, y el otro san Anastasio, llamado "Apocrisiario" (embajador), después de grandes disputas, no lograron que se uniera a la herejía y con sus discípulos, fue exiliado a Byzya, en Tracia, separándole de sus dos amados discípulos. Como no consiguieran doblegarle para que se uniera a la Iglesia de Constantinopla, renunciado a la primacía de Roma, lo exiliaron a Pérbera, donde se encontraba su amigo el monje Anastasio. En el 658, fue llevado de nuevo a Antioquía, con intención de nuevo doblegarle su obediencia a la primacía de Roma, y defensa de la fe calcedonense, pero no consiguieron nada. Fue ordenado que se le cortase el brazo derecho, a él y a sus dos discípulos, se les arrancó la lengua y fueron desterrados cerca de Batum en Transcaucasia donde murió. 
Su gran valor en defensa de la ortodoxia calcedonense le valió el título de "el Confesor". Fue un prolífico escritor teológico y ascético. Escribió una gran cantidad de “Opuscula thológica et polemica”, los “Ambigua”, las “Quaestiones ad Thalassium”, los “Capita de caritate” y el “Liber asceticus”. En el 680, en el Concilio Ecuménico de Constantinopla se rehabilitó la memoria de Máximo así como la fe calcedonense. Su festividad se celebra junto a la de sus dos compañeros.

6 de agosto de 2015

Beato OCTAVIANO DE SAVONA. (c.1060 - 1132).


Martirologio Romano: En Savona, de la Liguria, beato Octaviano, obispo y hermano del papa Calixto II, que tanto en el claustro como en la cátedra buscó con ahínco servir a Dios y a los hermanos.

Nació en Quingey (Besançon); era hijo de Guillermo II, rey de Borgoña y hermano del papa Calixto II y del arzobispo de Besançon. Tenía la ilusión de ser monje de Cluny. El padre, sin embargo, que lo había reservado para que fuera su sucesor, le envió a estudiar a la universidad de Bolonia. Terminados sus estudios fue profesor. 
Tras la muerte inesperada de su padre se hizo monje en la abadía benedictina de San Pedro en Pavía; en esta abadía vivió por espacio de cuarenta y dos años, entregado a la oración y al estudio de la Palabra de Dios. Era una persona muy sociable y con unos talentos apropiados para tratar a todo el mundo como se merecía. Pudo conquistar los honores más altos, y, en verdad, se le presentaron a menudo. Jamás, sin embargo, los aceptó.
En el 1129 fue nombrado obispo de Savona porque no había candidatos. Fue un hombre entregado a los demás con gran generosidad y humildad. Durante este tiempo realizó varios milagros, el primero de los cuales fue la reforma de los canónigos. Les privó de sus prebendas mientras no cambiaran de conducta. Se encontró Savona dividida en varios bandos y trabajó cuanto pudo por el logro de la paz civil. También influyó para que el ordenamiento legal de la ciudad se ajustase a la justicia y a la razón, mirando por el bien de todos. Murió el 6 de agosto de 1132, sobreviviendo varios años a su hermano el papa, que había dado un fuerte impulso a la reforma con el concilio lateranense de 1123. Pío VI aprobó el culto, concediendo a Savona, el 6 de agosto de 1783, oficio y misa del beato.