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28 de agosto de 2015

San AGUSTÍN DE HIPONA. (354-430). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Agustín, obispo y doctor eximio de la Iglesia, el cual, después de una adolescencia inquieta por cuestiones doctrinales y libres costumbres, se convirtió a la fe católica y fue bautizado por san Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe


Aurelio Agustín nació en Tagaste (Numidia, la actual Souk Ahras, en Argelia). Su padre -Patricio- era pagano (se hizo cristiano antes de morir) y su madre cristiana -santa Mónica- quiso siempre que su hijo se convirtiera. Tuvo dos hermanos, Navigio y una hermana cuyo nombre desconocemos. 
Recibió primero una formación cultural clásica en Madaura (la lectura del “Hortensio” de Cicerón le inspiró el amor a la sabiduría) donde se sintió atraído por las seducciones de la ciudad de Apuleyo hasta el punto de que, de joven retórico latino, lloraba leyendo en Virgilio la muerte de Dido, mientras abominaba de las Escrituras bíblicas, horriblemente duras e incultas, según él. Al mismo tiempo se dedicó al juego, y a los amores prematuros "No amaba todavía -nos dice él mismo- pero amaba el amar y ser amado". Agustín se marchó de casa a los 14 años hacia Cartago (371) donde inició estudios en Filosofía. Enseñó gramática en Tagaste (374) y retórica en Cartago (375-83) y llegó a recibir galardones. Abrazó primeramente el maniqueísmo, con 19 años, que desde hacía dos siglos se había difundido desde Asia por el área mediterránea y que se presentaba, como una derivación del viejo gnosticismo; esto es, como una explicación del mundo para resolver el problema del mal con el dualismo del cuerpo (sede del mal) y del espíritu (sede del bien). Se convirtió en uno de sus teóricos más encumbrados.
Se trasladó a Roma, con su segunda amante, de la que tuvo un hijo (Adeodato). Agustín decepcionado del maniqueísmo, se refugió en el escepticismo. "Me negaba a prestar ciego asentimiento a cualquier cosa por temor a los precipicios, pero la cuerda que me mantenía suspenso me estrangulaba". Leyó la “Vida de San Antonio Abad”, que le causó una gran impresión. 
De Roma se trasladó a Milán para ocupar una cátedra de Elocuencia (384). Allí recibió la visita de su madre y tuvo ocasión de escuchar a san Ambrosio de Milán, cuyas explicaciones alegóricas de la Escritura le cautivaron y... un día tomó y leyó las cartas de san Pablo "Revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos". En la búsqueda de la verdad, estuvo perplejo por el origen del mal y encontró dificultad en concebir que Dios fuera un espíritu puro. Y se fue dejando penetrar de la luz que le brindaron las obras de Platón y el neoplatonismo, pero no encontró nada en ellas acerca de la redención humana, y por ello se puso a leer los escritos de san Pablo. "Padre, haz que yo te busque... Nos has hecho, Señor, para Ti y está inquieto nuestro corazón hasta que descanse en Ti". Poco a poco se entregó todo a Dios, y a su divina  sabiduría. "Por la libertad de mi alma, me sujeté a no tomar mujer". 
Tenía 32 años cuando lo bautizó san Ambrosio en el 387, junto con su amigo san Alipio y su hijo san Adeodato. Tardó años en renunciar a su amante. "Señor enséñame la castidad, pero no ahora" dirá con cierto humor. Su hijo murió a los 15 años. Fundó una comunidad religiosa, pero él tuvo sus dudas y luchas. Dejó a su amante y vivió en régimen monástico desde el 388 al 391 en Tagaste. En el 390, fue ordenado presbítero por el obispo de Hipona, Valerio, a quien sucedió en el cargo. Santa Melania "la Joven" le pidió consejo para fundar un monasterio en África y tuvo relaciones epistolares con santos Jerónimo, Paulino de Nola, Fabiola y muchos otros. En el 395, fue nombrado obispo de Hipona (hoy Annaba, Argelia), y vivió comunitariamente vida de perfección, dedicando su vida a la defensa de la ortodoxia cristiana y a la lucha contra la herejía y cismas especialmente el donatismo, el maniqueísmo y el pelagianismo. Escribió: “La ciudad de Dios”, “De Trinitate”, “Las Confesiones”, “Sobre la predestinación de los Santos” y “Sobre el don de la perseverancia”. Es uno de los teólogos y filósofos que más han influido en la historia de la Iglesia. Una de sus frases más famosas es “si has entendido, entonces lo que has entendido no es Dios”. Se le conoce como el Doctor de la Gracia. MEMORIA OBLIGATORIA.

20 de agosto de 2015

San BERNARDO DE CLARAVAL. (1091-1153). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Cister, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux (Claraval), dirigiendo sabiamente a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor, con su vida, su doctrina y su ejemplo. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a la Iglesia con sus escritos y sabios consejos, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia.


Nació en Fontaines-lès-Dijon (Borgoña), de una noble familia feudal (su padre era vasallo del duque de Borgoña); era el tercero de seis hermanos. A los 16 años quedó huérfano de madre y tuvo una juventud bastante ligera. Con 30 miembros de su familia y amigos llegó a Citeaux (1112), a sacar la Orden del Cister de san Esteban Harding, de la falta de vocaciones que se encontraba; tenía 22 años. Los cistercienses iban a renacer, convirtiéndose Bernardo en una especie de segundo fundador.
Tres años después (1115), (había fundado la abadía de Ferté, y Pontigny) se le encargó fundar la abadía de Claraval, en Langres, donde permaneció hasta su muerte, tras dedicarse a la contemplación, a la predicación y a responder a todos los llamamientos de la caridad y las circunstancias históricas requerían; este mismo año fue ordenado sacerdote. En 1147, el papa san Eugenio III asistió con él al capítulo general de Claraval. Todos los pueblos, reyes y papas escuchaban sus consejos. Solucionó el cisma entre el antipapa Anacleto II frente al papa Inocencio II, logrando que el antipapa pidiera perdón al auténtico pontífice y así recobrar la unidad de la Iglesia. Fue elegido muchas veces obispo de Langres y Challons, y arzobispo de Génova, Milán y Reims; pero se opuso tan tajantemente a la moción que los papas no desearon ofender su humildad. Encargado por el papa beato Eugenio III, antiguo discípulo suyo, a quien le había dedicado su último libro (“De consideratione”), predicó la II Cruzada (1146), que tuvo un éxito militar negativo. Su temperamento fogoso, le llevó a lanzar en el 1128, en el concilio de Troyes, una invitación a favor del reclutamiento de la orden militar de los Caballeros del Temple (Templarios), cuya regla escribió en un libro, “Alabanza de una nueva milicia”. “Tened piedad de vuestras almas, de la sangre que ha sido derramada por vosotros". El quiso tratar su alma como "si llevase una gota de la sangre de Cristo en un ánfora de cristal”. Estudió y vivió la Sagrada Escritura y los Santos Padres en sí mismo "pues gustado en su fuente tiene más sabor". Es el autor de la “Salve” y de la “Teología Mariana”. Aunque no aceptó la doctrina de la Inmaculada Concepción. "Bernardo dame algo. El le contestó: Señor tu sabes que te lo he dado todo, ¿qué más quieres? - Bernardo dame más.- Pero Señor, qué quieres que te dé de mas, si te lo he dado todo, mi familia, mi vida, mis trabajos, todo, todo es tuyo. -Bernardo, te falta una cosa, dame tus pecados”
Fue por iniciativa suya que los cistercienses pusieran todas sus iglesias bajo la advocación de María. Si bien enriqueció la teología mariana, declaró la guerra al arte, especialmente la escultura que consideraba un lujo pernicioso que proscribió en las iglesias cistercienses. 
Además de fundar unos 60 monasterios, desde España hasta Siria y desde Sicilia hasta Suecia; intervino, por fin, como pacificador en las diversas contiendas, predicó sin descanso, amonestó a reyes y papas, asistió a concilios, combatió herejías y los abusos eclesiásticos, intervino como árbitro en los litigios políticos y aun encontró tiempo para escribir un montón de cartas y ser un gran teólogo. Abelardo tuvo que declararse vencido por él en el concilio de Sens (1140), aunque Bernardo utilizó algún engaño procesal para condenarlo, y gracias a san Hugo de Grenoble terminará por congraciarse con Abelardo. Fue un hombre de hierro que tuvo una incansable actividad -aunque su salud fue siempre mala - y que fue contemplativo, un alma dulcísima y efusiva al que se le puso el sobrenombre de "Doctor Melifluo". Suscitó por doquier entusiasmo y veneración por sus milagros, así como por su doctrina de interiorización espiritualista.  
Su aportación a la espiritualidad cristiana se condensa en estos dos motivos: el descubrimiento de la piedad humanística, con la devoción a la humanidad de Cristo y el rol constitutivo de la piedad mariana en el contexto de la piedad hacia el Hombre-Dios (María es el "aquaeductus gratiae"). Decía: "Yo sirvo voluntariamente porque la caridad me hace libre"; "amémonos, porque somos amados: es nuestro interés y el interés de los nuestros. En aquello que amamos, nosotros reposamos; a aquellos que amamos, ofrecemos nuestro reposo. Amar en Dios significa tener caridad; buscar de ser amados por Dios, significa servir la caridad". 
Escribió obras teológicas y ascéticas como el “Tratado de la gracia y del libre arbitrio”, “Sobre el ascenso del alma a Dios”, los “Sermones sobre el Cantar de los Cantares” y su obra maestra ascética: el “Tratado del amor de Dios”. Fue amigo del cisterciense irlandés san Malaquias quién murió en sus brazos en Claraval. Sobre él se han escrito numerosas leyendas. MEMORIA OBLIGATORIA. 

1 de agosto de 2015

San ALFONSO MARÍA DE LIGORIO. (1696-1787). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, que insigne por el celo de las almas, por sus escritos, por su palabra y ejemplo, trabajó infatigablemente predicando y escribiendo libros, en especial sobre teología moral, en la que es considerado maestro, para fomentar la vida cristiana en el pueblo. Entre grandes dificultades fundó la Congregación del Santísimo Redentor, para evangelizar a la gente iletrada. Elegido obispo de santa Águeda de los Godos, se entregó de modo excepcional a esta misión, que dejaría quince años después, aquejado de graves enfermedades, y pasó el resto de su vida en Nocera de Pagani, en la Campania, aceptando grandes trabajos y dificultades



Nació en Marianella (Nápoles), en el seno de una antigua familia noble; su padre José de Liguori, fue capitán de una de las galeras reales napolitanas; su madre era Ana Catalina de Cavaliere. Fue un gran estudioso de todas las materias, sabía pintar y tocar el clavicémbalo. Se doctoró en Derecho civil y canónico con sólo diecisiete años. Fue un brillante abogado de Nápoles, hasta que un día defendiendo una causa por la herencia del feudo de Amatrice (entre el duque Orsini y Gravina y el gran duque de Toscana, un Medici) que él consideraba justa, un documento presentado en última hora, vino a demostrar la culpabilidad de su defendido. Se sintió tan consternado por la derrota que abandonó la audiencia gritando ¡Mundo, ahora te he conocido!”. Esta derrota le tuvo encerrado en su casa meditando sobre la justicia del hombre y la justicia de Dios. Según consta en sus notas diarias del 28 de agosto de 1723, cuando salió del Hospital de Incurables le rodeó una luz misteriosa, le pareció que el edificio se tambaleaba y oyó una voz interior que le decía: “¡Deja el mundo y entrégate a Mi!”. Se dirigió a la iglesia de la Redención de Cautivos y colgó su daga a los pies de la Virgen de la Merced y decidió dedicar su elocuencia a Dios. 

Alfonso, fue ordenado sacerdote a los treinta años (1726). Se dedicó a la evangelizar a los pobres de Nápoles, y así fundó durante toda su vida 75capillas del atardecer” dando con ello un gran protagonismo a los seglares del pueblo pobre. Se dedicó primeramente a la formación de los misioneros que partían para China en un seminario fundado en Nápoles, prodigándose también en favor de los enfermos en la epidemia que atacó a Nápoles en 1729 y predicando las misiones a los pobres de la ciudad. Pero el obispo de Castellmare de Stabia, Tomás Falcoia, lo invitó a predicar las misiones a los pobres abandonados de la campiña; y una religiosa de un convento (María Celeste Crostarosa) le reveló los designios de Dios acerca de él para la fundación de un nuevo instituto. En estas misiones entre las clases populares de Nápoles y sus alrededores, sobre todo en las comarcas de Amalfi y Scala, Alfonso descubrió su verdadera misión: decidió fundar una congregación que enseñase el mensaje evangélico a aquellas gentes, ignorantes, supersticiosas y abandonadas por el clero, la nobleza y la corte; soñó en misioneros que llevasen la luz de la fe y la caridad a las clases más desfavorecidas por la sociedad. 
Nació así en 1732, el Instituto del Santísimo Redentor (Redentoristas). La nueva fundación encontró inmediatamente dificultades por la defección de algunos miembros; por las críticas que desde el púlpito le hacían algunos sacerdotes, acusándolo de ambicioso, pero... Alfonso, siguió adelante. Elegido rector mayor del Instituto en 1743, solicitó el reconocimiento oficial al rey de Nápoles, cuyo ministro (B. Tanucci) rechazó la aprobación del decreto, mientras el papa Benedicto XIV la aprobó en 1749. El nuevo Instituto se propagó más allá de las fronteras italianas merced a los esfuerzos de  san Clemente María Hofbauer. También se difundió, sobre todo fuera de Italia, la compañía contemplativa de las redentoristas dedicadas a que el culto eucarístico fuese celebrado con honor. En este periodo hay que destacar uno de los episodios más dolorosos de la vida de Alfonso: después de que el ministro Tanucci (en nombre del rey Carlos III) se negara a reconocer su fundación, él, pese a contar con la protección del nuevo rey Fernando IV para obtener su aprobación, sufrió el fraude de una sustitución de los votos por un simple juramento y de subordinación de los religiosos a la jurisdicción de los obispos (cláusulas insertas en el texto del reglamento sometido a la firma del rey, que lo aprobó tal como estaba). No obstante su grito de queja: "Me han engañado", su Instituto se dividió en dos ramas, porque la parte que estaba bajo los Estados pontificios se desgajó de los napolitanos, al ver que sus estatutos eran diferentes a los aprobados por el Pontífice Pío VI; de este modo nuestro santo fue excluido de la familia que había fundado, acusándole de traición. Esta prueba, Alfonso la afrontó con gran confianza en Dios y predijo la unidad del Instituto que ocurrió 36 años más tarde, cuando consiguió que el rey de Nápoles aprobara las constituciones tal y como las había aprobado el Pontífice. 
Después de trece años de dedicación a su fundación, para formar a los misioneros y mantener los resultados de las misiones para los fieles, cuando contaba 66 años el papa Clemente XII le obligó a aceptar la sede episcopal de Sant'Agata dei Goti (Benevento) (1762-1775). En este cargo se prodigó en un apostolado extraordinario. Trece años más tarde renunció (fue exonerado del cargo por el papa Pío VI) y volvió con los suyos donde vivirá hasta los 91 años. Al final de su vida fue probado en el terreno donde era maestro: la tentación, el miedo a condenarse, la valoración malsana de las propias culpas. Años terribles de aridez y tinieblas espirituales, en las que su vocación personal le mantuvo unido al timón de la fe y la esperanza, practicando con todos una exquisita caridad, a pesar del tormento espiritual en el que vivía. Estaba completamente ciego, casi completamente sordo y con la cabeza clavado sobre el pecho a causa de un fortísimo reumatismo, vivió así doce años dedicado a escribir a sus misioneros, exhortaciones a los sacerdotes y una serie de libros en los que fue un gran moralista y por ello es Doctor de la Iglesia. Escribió: “Theologia moralis”. “Visitas al santísimo sacramento”. “Las glorias de María”. “El gran medio de la oración”. “La práctica de amar a Jesucristo”  (se explayará en el tema de que todos estamos llamados a la santidad); “Reflexiones útiles a los obispos” y “Carta a un obispo recién nombrado”. Murió en Nocera dei Pagani (Campania-Italia), había dejado escrito que en toda su vida jamás había cometido un pecado mortal. 
Pío VI, el Pontífice que por error le había condenado, decretó en 1796 la introducción de la causa de beatificación de Alfonso María de Ligorio. La beatificación tuvo lugar en 1816 por Pío VII y la canonización en 1839 por Gregorio XVI. San Alfonso fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1871. Patrón de Nápoles. MEMORIA OBLIGATORIA. 

30 de julio de 2015

San PEDRO CRISÓLOGO. (406 - c.450). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: San Pedro, “Crisólogo” de sobrenombre, obispo de Ravena y doctor de la Iglesia, que, habiendo recibido el nombre del santo apóstol, desempeñó su oficio tan perfectamente que consiguió capturar a multitudes en la red de su celestial doctrina, saciándolas con la dulzura de su palabra. Su tránsito tuvo lugar el día treinta y uno de este mes en Imola, en la región de la Emilia Romagna.


Nació en Forum Cornelii (hoy Ímola), en la Emilia (Italia) y fue educado por el obispo Cornelio. Era diácono en su ciudad cuando murió el obispo de Rávena, y el obispo de Ímola fue designado como su sucesor. Pedro acompañó a Roma, a Cornelio para pedir la ratificación de la elección al Papa, pero inesperadamente, el Pontífice no concedió la ratificación, sino que nombró a Pedro como obispo de Rávena.
Pedro fue, sin duda, un obispo importante, primero por sus relaciones con la emperatriz Gala Placidia, la cual mandó construir la iglesia de San Juan Evangelista, por un voto hecho durante la travesía desde Constantinopla a Rávena; en segundo lugar, por las relaciones con los obispos de su tiempo (por ejemplo, san Germán de Auxerre, a quien recibió con todos los honores para negociar una gracia en la Corte, y estuvo presente en su fallecimiento en el 445); y sobre todo con el papa san León I Magno, a quien envió una carta, en el año 449, al hereje Eutiques, que apelaba a la sede apostólica. Pedro Crisólogo, en una célebre carta remitió su juicio al Papa: "Los Magos reconocieron a Jesús como Dios en su cuna; pero los herejes, con un procedimiento en el cual no se puede pensar sin dolor, se preguntan hoy quién sea Aquel que nace de la Virgen y del Espíritu Santo". "Cuando Jesús, en el pesebre, daba el primer gemido de la infancia, el ejercito celeste cantaba; Gloria a Dios en el Cielo. Y ahora, que en el nombre de Jesús se dobla toda rodilla en el Cielo, sobre la tierra y en los abismos, se levanta la cuestión sobre su origen". Fue un gran defensor de la virginidad de María.
El título de "Crisólogo", "palabra de oro", que le dio Andrea Agnello (su biógrafo) está en consonancia con sus sermones donde abundan términos griegos y clásicos, pero también resuenan interesantes llamamientos a la vida cristiana sacados del temas del Antiguo Testamento y circunstanciales reconvenciones contra los abusos de las llamadas calendas de enero, que suplían al actual carnaval. De él quedan muchas frases lapidarias de la vida espiritual y de la devoción a la Virgen; "El que ríe con el diablo no gozará de Cristo". Se dice que cuando predicaba lo hacía con tal fogosidad y fervor que en ocasiones se quedó sin voz, y que los fieles muchas veces lloraban al oírlo. Promovió el culto a los santos. Se le ha llamado el doctor del amor paternal de Dios. Repetía que Dios quería ser amado y no temido, que "no quiere la muerte, sino la fe, no exige la sangre, sino la voluntad, no pide la vida, sino el corazón". Fue declarado Doctor de la Iglesia por SS. Benedicto XIII en 1729. MEMORIA FACULTATIVA. 

21 de julio de 2015

San LORENZO DE BRINDISI. (1559-1619). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador incansable por varias naciones de Europa, que de caracter sencillo y humilde, cumplió fielmente todas las misiones que se le encomendaron, como la defensa de la Iglesia ante los turcos que intentaban dominar Europa, la reconciliación de príncipes enfrentados y el gobierno de su Orden religiosa. Murió en Lisboa, en Portugal, el veintidós de julio de 1619.


Natural de Brindisi. Se llamaba Giulio Cesare de Rossi. Se crió en Venecia donde estudió en la universidad de San Marcos; fue postulante de los frailes menores conventuales. A los 16 años se hizo capuchino en Verona adoptando el nombre de Lorenzo. Estudió en la universidad de Padua (bastión de averroísmo), donde adquirió un profundo saber bíblico y aprendió varios idiomas (francés, alemán, griego, siríaco, bohemio, español, latín, caldeo y hebreo, además del italiano que era su lengua materna) y después en Venecia. Tenía una extraordinaria memoria que supo aprovecharla al máximo; se dice que se aprendió la Biblia de memoria.
 Tras su ordenación sacerdotal, se destacó como predicador, dedicándose especialmente a la conversión de judíos, ya sea en Venecia como en Roma. Por sus dotes, fue designado provincial de Toscana (1590), Venecia (1594-1597), Suiza (1598) y Génova; luego definidor general (1596), comisario general en el Tiról y Baviera, y por fin superior General (1602-1605) de los capuchinos. No tardó en desempeñar numerosas misiones evangélicas, políticas y diplomáticas en Bohemia, Austria (donde fundó los conventos de Viena, Praga y Gratz, distinguiéndose por su labor con los luteranos, de los que logró muchas conversiones). Contribuyó a las victorias contra los invasores turcos en Hungría, con su solo crucifijo y su amor a María en la batalla de Albareale, Hungría, en 1601. Fue nombrado capellán del ejército del archiduque Matías, que combatía contra los otomanos. Lorenzo, que había conseguido tanto éxitos en todos los campos, se mantuvo siempre humilde y sencillo. Permaneció siempre fiel a la oración y a la austeridad franciscana. También viajó a España, y obtuvo la amistad del rey Felipe III. Su visita a Madrid facilitó la instauración de los capuchinos en la capital. Durante tres años (1610-1613), residió en Munich como representante de la Santa Sede.
En el capítulo general de 1613, fue elegido por tercera vez definidor general, y fue enviado como visitador a la provincia de Génova, donde fue proclamado provincial. En 1616, volvió a Venecia y se dedicó a la oración y el retiro. Tuvo una gran devoción por María y la Eucaristía. Su retiro duró poco y volvió a desempeñar misiones diplomáticas para la Santa Sede, en el Piamonte, Milán, Saboya y Nápoles. Murió en Lisboa cuando realizaba una de sus múltiples misiones ante el rey Felipe III de España, para que tratase más humanamente a sus súbditos del reino de Nápoles. Además de su admirable predicación, nos ha dejado multitud de obras editadas en quince volúmenes sobre diversos temas. Se muestra un gran exegeta en su “Explanación del Génesis”
Fue canonizado en 1881 por SS León XIII, y en 1959 SS Juan XXIII lo nombró "Doctor apostólicus" por sus obras panegíricas, exegéticas y apologéticas. MEMORIA FACULTATIVA.  

15 de julio de 2015

San BUENAVENTURA. (c.1221 - 1274). Doctor de la Iglesia.


Martirologio Romano: Memoria de la inhumación de san Buenaventura, obispo de Albano y doctor de la Iglesia, celebérrimo por su doctrina, por la santidad de su vida y por las preclaras obras que realizó en favor de la Iglesia. Como ministro general rigió con gran prudencia la Orden de los Hermanos Menores, siendo siempre fiel al espíritu de san Francisco y en sus numerosos escritos unió suma erudición y piedad ardiente. Cuando estaba prestando un gran servicio al II Concilio Ecuménico de Lyon, mereció pasar a la visión beatífica de Dios.


Se llamaba Juan de Fidanza y nació en Bagnoregio (Viterbo) entonces perteneciente a los Estados Pontificios. Su padre se llamaba Juan de Fidanza y era médico y su madre, María Ritelli. Ingresó en la Orden franciscana en 1235, no sólo por vocación, sino también para cumplir un voto de su madre hizo a san Francisco de Asís, cuando éste le curó de una grave enfermedad cuando era niño oblato en el convento franciscano de su pueblo. El pobre de Asís cuando le sanó exclamó "o buona ventura!" (de ahí le viene el nombre de "Buenaventura"), aunque es posiblemente una leyenda. 
Se formó en París, en plena lucha teológica, allí fue discípulo de san Alejandro de Hales (de quién heredó la cátedra en la Sorbona (1249-1255), amigo y admirador de santo Tomás de Aquino. Su lema fue: "Amando a todos los hombres del mundo en la caridad de Cristo hazte igualmente amable a todos". Para Buenaventura, como para san Agustín, la unión del alma con Dios es el término de toda ciencia, y esto se verifica por el amor. Por eso su enseñanza es más afectiva y práctica que especulativa. Ingresó en los franciscanos en París en 1243. Fue nombrado maestro regente de la Universidad de París. 
 Es llamado el segundo fundador de la Orden franciscana por su labor desplegada cuando fue elegido general en 1257, en el capítulo celebrado en Roma y presidida por el papa Alejandro IV y a instancias del beato Juan Buralli de Parma, a quién sucedía. La Orden de Fraile Menores estaba muy dividida, pero nuestro santo, antepondrá a todos los honores, consideraciones políticas y doctas palabras, el espíritu de sencillez del fundador. Con suavidad y energía animó a los hermanos relajados y frenó los extremismos de los "fraticelli". Comparó la situación de la Orden, que en aquel momento contaba con 30.000 miembros, con las 10 plagas de Egipto. Señaló diez abusos. Ejerció este ministerio durante 16 años, en los cuales visitó los conventos, presidió los Capítulos y escribió libros de teología, se preocupó de la observancia de la regla. Escribió unas constituciones en Narbona, que fueron aprobadas en 1223, donde añadió a la regla de san Francisco, la obligación del estudio de los frailes que se fueran a dedicar a la confesión y a la predicación. 
Fue nombrado obispo de York pero rechazó el cargo. Como cardenal y obispo de Albano, trabajó con gran acierto en el Concilio de Lyon por la unión de griegos y latinos y mostró su viabilidad en el amor. Además trabajó también, junto con el papa san Gregorio X, para establecer un diálogo interreligioso entre ortodoxos, católicos y musulmanes. En este concilio intuyó que los mendicantes podían desaparecer y logró que tanto los franciscanos como los dominicos no fueran excluidos del decreto de abolición de nuevas Ordenes. Lavaba la vajilla de su convento, cerca de Florencia, cuando los enviados del Papa fueron a anunciarle que era cardenal, y según la tradición les pidió que colgaran el capelo de la rama de un árbol porque tenía las manos grasientas y sucias. "Esto será más duro", suspiró. Era el hombre más culto de su Orden, pero también el más humilde y el que mejor había entendido el espíritu de san Francisco. Escribió: "Itinerario de la mente en Dios"; "El árbol de la vida"; "Le cinque feste del bambino Gesú"; "Conferencias sobre el Hexamerón"
A unos discípulos que tenía dificultades para creer, les decía así: "Es verdaderamente extraño que no podáis descubrir el principio de todas las cosas, cuando se halla tan cerca de vosotros, escrito su nombre con letras de fuego en la bóveda del firmamento, y con letras de oro en el fondo de vuestras conciencias".
Se cuenta que un día fue a Monteripido (Perugia), para visitar al beato fray Gil de Asís, uno de los primeros discípulos de Francisco. Beato Gil, preocupado por la nueva dirección que había tomado la Orden, pregunto a Buenaventura, con la intención de entrar en polémica: - "Maestro, a vos Dios ha dado grandes dones de inteligencia, por nosotros de poco ingenio y sin estudios, que no tenemos ninguna ciencia, ¿qué haremos para salvarnos?". Buenaventura dijo: "Si Dios da al hombre la gracia de poderlo amar, esto basta". Gil, queriendo profundizar más le pregunto de nuevo: "¿Puede entonces un ignorante amar a Dios como un docto?". Y Buenaventura le contestó: "Una viejecita puede amarlo incluso mas que un maestro de Teología". Beato Gil contento de sus respuestas, se volvió diciendo a un personaje imaginario: "Viejecita, pobrecilla, simple e ignorante, ama al Señor y podrás llegar a ser mas grande que fray Buenaventura, maestro de Teología". Es conocido como el "Doctor Seráfico". Murió en Lyon con 47 años y predicó su amigo el dominico Pedro de Tarantasia, futuro papa san Inocencio V. La urna que contenía sus restos fue quemada por los hugonotes en 1562, salvándose sólo la cabeza, que desapareció definitivamente durante la Revolución francesa. Fue canonizado en 1482 por el papa Sixto IV. Patrón de Lyon. MEMORIA OBLIGATORIA. 

28 de junio de 2015

San IRENEO DE LYON. (130/40 - c.200). Doctor de la Iglesia.

(Irineo).
Pacífico.

Martirologio RomanoMemoria de san Ireneo, obispo, que, como atestigua san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía.



Natural de Esmirnia. Fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y de san Papías, discípulos de san Juan Evangelista. De la Galia meridional (a donde había emigrado) visitó Roma, donde entró en contacto con san Justino “el Filósofo”, relación que le permitió recoger una amplia documentación sobre las herejías dominantes, especialmente la gnosis (o conocimiento superior sobre Dios y el universo, basada en la creencia de la emanación de seres intermediarios (eones)). 
El papa san Ceferino lo envió a evangelizar Lyon; en el año 177 fue testigo de los martirios decretados por Marco Aurelio. El obispo san Potino, lo ordenó sacerdote en Lyon. Los confesores de la fe estaban impresionados por las desconcertantes profecías de los montanistas procedentes de Frigia, juzgadas severamente por el pontífice san Eleuterio (declaraban inminente la venida de Cristo con sus ángeles). Ireneo, fue enviado ante san Eleuterio como embajador de paz entre las Iglesias. Después de la muerte del obispo de Lyon, san Potino, fue elegido para sucederle (177 o 178) y enviado para luchar contra el racionalismo gnóstico. Algunos historiadores creen que Ireneo era obispo de Vienne cuando ocupó el cargo de la diócesis de Lyon y que unió la de Vienne a la de Lyon.
Es dudosa la tradición que le supone mártir, pero está atestiguada la delicadeza y el tacto de sus afanes por la unidad y el bien de las almas: medió ante el papa san Víctor I, que se disponía a excomulgar a los orientales por celebrar la Pascua en la misma fecha que los judíos, y recomendó someterse a la costumbre romana, pero usando procedimientos de persuasión y concordia. El pontífice atendió a su ruego, y el obispo lionés resolvió así una cuestión de disciplina sin olvidar los principios pero dando prioridad a la solución fraterna para con todos. 
Es el primer gran escritor de la Iglesia de Occidente: su obra contra el agnosticismo es testimonio de la tradición apostólica. Escribió un tratado "Adversus haereses". También escribió "Demostración de la enseñanza apostólica (Epideixis)". Sus escritos teológicos enfatizan la importancia de los dos Testamentos, la unidad de los Evangelios y la idea de la recapitulación de nuestra naturaleza humana en la naturaleza de Cristo y la primacía del Obispo de Roma, así como es considerado el primer teólogo mariológico. Inventó un criptograma llamado el “cuadro mágico”, en el cual, los fieles iniciados encontraban el signo de la cruz. Escribió: "es mejor y más útil ser simples y poco instruidos y mantenerse cerca de Dios con la caridad que parecer sabios y hábiles y blasfemar al propio maestro" y "La gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios". Fue decapitado y parece que fue enterrado entre los mártires: santos Alejandro y Epipodio. Patrón de la diócesis de Lyon. MEMORIA OBLIGATORIA.  

27 de junio de 2015

San CIRILO DE ALEJANDRÍA. (c.370 - 444). Doctor de la Iglesia.

Señorito. Referente al señor.

Martirologio RomanoSan Cirilo, obispo y doctor de la Iglesia, que, elegido para ocupar la sede de Alejandría de Egipto, mostró singular solicitud por la integridad de la fe católica, y en el Concilio de Éfeso defendió el dogma de la unidad y unicidad de las personas en Cristo y de la divina maternidad de la Virgen María.


Nació en Mahalla, Alejandría, en el seno de una ilustre familia; sobrino del patriarca Teófilo de Alejandría. En su juventud parece que perteneció al círculo de los discípulos de san Isidoro de Pelusio y pasó algunos años con los monjes de Nitria. Estuvo presente en el famoso “conciliábulo de la Encina” (403), cuando san Juan Crisóstomo fue depuesto como patriarca de Constantinopla.
En el año 412, cuando sucedió a su tío Teófilo en la sede de Alejandría. Su actitud fue intransigente, poco simpática: expulsó a los judíos (fue el fin de la colonia judía de Alejandría) en el 414, cerró los templos donde había brotes de herejía, sobre todo novaciana. Estas acciones provocó las reacciones del prefecto Orestes, que fue violentamente contestado por los monjes de Nitria (cuyo miembro, Amonio, fue también víctima de la represión) que fueron favorables a Cirilo; como también lo fue de la célebre filósofa platónica Hypatía, degollada por venganza, sin que se pudiera atribuir (aunque sí moralmente) la responsabilidad del delito a Cirilo. Es cierto, en cualquier caso, que, incluso después del Concilio de Éfeso, san Isidoro de Pelusio dijo de Cirilo: “que sus enemigos le reprochaban ser muy obstinado en sus enemistades”. Evidentemente lo suyo no fue la diplomacia. 
El gran favor que Cirilo gozó por parte de los obispos de Oriente y del mismo papa san Zósimo es testimonio de su gran celo por la fe y de su talento en ese primer periodo de su episcopado, en el cual escribió la mayor parte de sus obras exegéticas. Escribió contra el libro de Juliano el Apóstata: "Contra Galileos", su libro "Contra Julianum". También escribió "La Trinidad santa y consubstancial" para refutar el arrianismo y su "Comentario al evangelio de San Juan", es un tratado contra el arrianismo, el sabelianismo y el apolinarismo. Pero la actitud de Nestorio, monje y sacerdote de Antioquía que llegó a patriarca de Constantinopla (428), provocó, por su negación de la única persona de Cristo y por ende también de la divinidad de María (madre únicamente del hombre Jesús), la reacción de Cirilo que escribió "Contra las blasfemias de Nestorio". Después de escribir al papa san Celestino I y tras el sínodo romano celebrado por éste con los obispos occidentales, fue encargado de notificar a Nestorio las decisiones del Papa, so pena de destitución. La carta sinodal de Cirilo a Nestorio fue mal interpretada por aquellos que le acusaban de que él mismo caía en el error de Apolinar de Laodicea. De aquí la convocatoria del Concilio de Éfeso por parte del emperador Teodosio (431). 
Cirilo pasará a la historia como el gran defensor de la maternidad divina de María. El papa san Celestino I le nombró presidente del Concilio de Éfeso. Tal vez fue mejor teólogo que obispo, aunque en la terminología que utilizó para la defensa de la maternidad divina de María parece favorable al monofisismo; y esta es la razón por la que los monofisistas coptos, sirios y etíopes lo veneran como su principal maestro. Pero antes de finalizar el Concilio, Cirilo escribió otra carta donde, sin dar lugar a dudas, expresó su total ortodoxia en sus famosos "Anatematismos" donde defendió a María "Teotokos" (Madre de Dios).
En los últimos años después de Éfeso, tuvo que sufrir no poco a causa de los antioqueños capitaneados por Juan de Antioquía; pero al fin Cirilo llegó a un compromiso, que, sin embargo, no logró la síntesis de ambas teologías. Parece que el sucesor de este Juan se reconcilió con nuestro santo antes de su muerte. Algún autor de la época ha dicho: "Cirilo fue un santo, pero no todas sus acciones fueron santas" y el cardenal Newman también dijo: "Cirilo, no estaría de acuerdo con que su santidad fuera juzgada en base a sus acciones". 
A pesar de todo ellos, quedémonos con este pensamiento suyo que puede edificarnos: "Mi más ardiente deseo, ni única ambición, es padecer y morir por la fe de Cristo... Ningún insulto, ninguna persecución, ninguna contumelia, me conmueve con tal que la fe resulte sana y salva. Por la fe de Cristo y por lo que Él ha hecho por me he decidido ir al encuentro de cualquier clase de trabajo que me pueda sobrevenir y estoy dispuesto a soportar cualquier clase de tormento que el Señor me tenga preparado...". Se le conoce como el “Doctor de la Encarnación”. Patrón de Alejandría y Kiev. MEMORIA FACULTATIVA.  

13 de junio de 2015

San ANTONIO DE PADUA. (c.1192 - 1231). Doctor de la Iglesia.

Floreciente. El defensor, el enemigo de los burros.

Martirologio RomanoMemoria de san Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, donde atrajo a muchos a la verdadera fe. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos, hasta que en Padua descansó en el Señor


Nació en Lisboa y se llamaba Hernando Martins y Taveira de Azevedo. Su familia pertenecía al orden militar y tenía ascendientes cruzados. Ingresó en la escuela de la catedral para que le instruyesen en las primeras letras, allí tenía un tío que era canónigo-maestrescuela. A los 15 años ingresó en San Vicente de Fora, colegiata de los canónigos regulares de San Agustín en Lisboa, renunciando a su patrimonio familiar que entregó en San Vicente; tuvo la incomprensión de toda su familia y se entregó a una vida de fervor y estudio durante nueve años. La situación entre sus parientes y en el mismo convento, que pidió el cambio de nombre y pidió ser trasladado al monasterio de la Santa Cruz de Coimbra. En este periodo Fernando fue testigo de las luchas intestinas entre la Iglesia y la monarquía portuguesa y comprendió que este no era su camino, ya que los agustinos estaban demasiado implicados en estos conflictos nada religiosos. Fue ordenado sacerdote.
Fue testigo de la marcha de un grupo de franciscanos a Marruecos, y se enteró de su martirio, este hecho le impulsó a pedir el ingreso en esta Orden, para ocupar su puesto. Por ello entró en el convento franciscano de San Antonio de Olivares de Coimbra (1220), y para que nadie le conociese cambió su nombre por el de Antonio (como el del patrón y santo abad, Antonio Olivares). Se embarcó, algunas semanas más, tarde para el norte de África, en Marruecos estuvo cuatro meses, pero una enfermedad lo condujo hacia España, y una tempestad hacia Sicilia. Asistió al "capítulo de las esteras" en Asís (1221), con san Francisco de Asís. Decidió no volver a Portugal, si no quedarse con el proyecto del hermano Gracián, ministro provincial de la Romaña, que abarcaba todo el norte de Italia; vivió una vida retirada en el convento de Monte Paulo; admitido en la provincia franciscana de Romaña, predicó en la ordenación sacerdotal de franciscanos y dominicos en Forlí. Los superiores descubrieron su fervorosa elocuencia, y recibió el destino de su vocación.
Predicó en Italia septentrional contra los herejes, en Rímini (cuya población era casi herética, y no le hacían caso, entonces se fue a la playa y comenzó a predicar a los peces, se dice que estos vinieron a escucharle) y en Bolonia, donde el hermano Gracián le pidió que enseñase Teología a los frailes menores; san Francisco le escribió: “Me agrada que enseñes la sagrada teología a los hermanos, a condición de que, por razón de este estudio, no apagues en ellos el espíritu de la oración y la devoción, como se contiene en la regla”. Fue el primero que enseñó Teología entre los franciscanos en Bolonia. Francisco lo llamaba "mi obispo" y le nombró lector de Teología. Por obediencia tuvo que ir al sur de Francia (Montpellier y Toulouse), donde enseñó Teología para luchar contra los albigenses; durante su permanencia en Francia fue guardián del convento de Le Puy en Velay. Y en 1225, en el capítulo de Arlés, fue nombrado custodio de Limoges, que reunía los conventos del Limousin, y fundó un convento en Brive. 
Tras la muerte de Francisco, en el capítulo general de 1227, se le nombró ministro provincial de Romaña, donde fundó muchos conventos: sintiéndose enfermo y cansado le pidió a Juan Parenti, ministro general, que lo relevara de su cargo y en Padua pasó los últimos años de su vida. Se ocupó en 1230 de la traslación de los restos de san Francisco. De él se dice que una noche tuvo al Niño Jesús entre los brazos, y así se le representa en la iconografía. El cardenal Rinaldo dei Segni, luego papa Alejandro IV, le pidió que escribiese un ciclo de sermones sobre las fiestas del año litúrgico. Éste texto de "Los Sermones" fue el regalo que dejó a sus hermanos y a la posteridad. Murió en el convento de Arcella, cerca de Padua a los 36 años de hidropesía. Fue canonizado por el papa Gregorio IX el 1 de junio de 1232. Se le conoce como el "Doctor Evangélico". Patrón de Padua, Lisboa. MEMORIA OBLIGATORIA. 

9 de junio de 2015

San EFRÉN "el Sirio". (c.306 - 373). Doctor de la Iglesia.

Crecimiento fructífero

Martirologio RomanoSan Efrén, diácono y doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, y más tarde, al invadir Nísibe los persas, se trasladó a Edesa, en Osroene, donde inició una escuela teológica con los discípulos que le habían seguido, en la que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, y por los exquisitos himnos que también compuso mereció ser llamado «cítara del Espíritu Santo».


Nacido en Nísibis de Mesopotamia (actual Irak) de familia cristiana (su padre no era sacerdote de ídolos, según controvertidas noticias históricas). Fue bautizado a los 18 años, aunque fuera educado desde la infancia en la meditación de las Sagradas Escrituras. 
Según relató Efrén a los monjes, fue acusado falsamente de estar en relación con unos salteadores, y al ver los instrumentos de tortura, sintió terror, y pidió a Dios que le salvara y que si cumplía sus deseos se haría monje. La Providencia le liberó no sin antes probar su fe. En su retiro vivió la oración, austeridad y estudio hasta que el obispo Santiago de Nísibis, su maestro, le encargó organizar la escuela de Nísibis, ciudad que había caído bajo el dominio de los persas (363) del rey Shapor II, después de la derrota de Juliano el Apóstata. Acudió a auxiliar a los cristianos perseguidos. 
Ordenado diácono en Edessa en el 325 por el obispo Santiago, fue consejero del obispo Narsete y tomó parte en la fundación de la escuela denominada de "los Persas" (367), que tuvo una orientación teológica más bien antioquena. Asistió al Concilio de Nicea, acompañando a su obispo. Se dedicó a la catequesis, especialmente entre los paganos y pecadores hasta su muerte. Aquí nació la literatura siriaca en su dialecto arameo. 
Escribió en prosa homilías y comentarios a las Sagradas Escrituras; y en verso himnos ("Carmina Nisebina") que le han valido el título de ser llamado "arpa del Espíritu Santo" y "cantor de la Virgen Inmaculada". Fue el primero que concibió a María como Inmaculada y fue su primer cantor: "Tú y tu madre, Señor, sois los únicos perfectamente bellos... En tu madre no existe mancha alguna". En sus escritos hace referencia a los sacramentos: "A diario te abrazamos en tus sacramentos y te recibimos en nuestro cuerpo. Haznos dignos de sentir en nuestra persona la resurrección que esperamos. Poseemos, Señor, en nuestra propia persona tu memorial tomado en la mesa espiritual; haz que lleguemos a poseerlo en toda su realidad en la renovación futura".
Quiso permanecer como diácono, haciendo vida eremítica en una gruta (algunos autores dicen que fue un santo estilita que vivió en el interior de una columna), y rechazó el episcopado que san Basilio “el Grande” le ofrecía. Se cuenta de él que se fingió loco para no ser nombrado obispo. Su ejemplo es el de la austeridad unida al estudio y a la caridad para los pobres y enfermos. En la carestía del 373 se prodigó hasta el agotamiento. MEMORIA FACULTATIVA.  

25 de mayo de 2015

SAN BEDA "el Venerable". (c.673 - 735). Doctor de la Iglesia.

(ing.: Bede the Venerable).
El que combate. Oración

Martirologio RomanoSan Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, transcurrió toda su vida en el monasterio de Wearmouth, en el territorio de Northumbría, en Inglaterra, dedicado a la meditación y a la exposición de las Escrituras. Entre la observancia de la disciplina monástica y el ejercicio cotidiano del canto en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, enseñar o escribir.


El mismo, Beda al final de su "Historia eclesiástica del pueblo inglés", en el 731 escribe su autobiografía: "Yo, Beda, siervo de Cristo y sacerdote del monasterio de los bienaventurados Pedro y Pablo, sito en Wearmouth-Jarrow, he nacido en el territorio de este mismo monasterio. A los siete años fui confiado por mis padres al reverendísimo abad san Benito (Biscop) para mi educación, y luego a san Ceolfrido (coadjutor de san Benito Biscop). Luego pasé toda mi vida en este monasterio, enteramente dedicado al estudio de las Escrituras. Además de las observancias regulares y de la tarea cotidiana de cantar el oficio en la iglesia, siempre me ha gustado estudiar, enseñar y escribir. 
A los diecinueve años recibí el diaconado, y a los treinta años el presbiterado (ordenado por san Juan de Beverley). Desde mi admisión al sacerdocio hasta mi quincuagésimo noveno año me dediqué, para mi propio uso y para el de mis hermanos, a redactar breves notas sacadas de las obras de los santos Padres, o también a comentarlas conforme a su pensamiento y a su interpretación: tres libros sobre el inicio del Génesis, dos libros de homilías sobre el evangelio...".
Dividió sus días según las horas canónicas, entre la oración y el estudio, sin un minuto de distracción y ni de turbación, "siempre escribiendo, siempre orando, siempre leyendo, siempre enseñando". Por esto fue definido como "alma de cristal", transparentísima a la gracia de la vida espiritual. La vivencia de la humildad fue una de sus mayores características. Se dedicó sobre todo al estudio de la Biblia y de la Historia. Su libro "Historia eclesiástica de los anglos" le hizo merecedor del título de "Padre de la Historia inglesa" y sus obras "De temporibus" y "De temporum ratione" contribuyeron para que el año se comenzase a contar a partir de la Encarnación según el cómputo propuesto en el siglo VI por Dionisio el Exiguo. Escribió también muchas obras hagiográficas (como el primer martirologio histórico), y sobre otros temas como la medición del tiempo; es el modelo del estudioso benedictino. Con espíritu crítico a la hora de citar las fuentes en que se inspiró, él mismo se auto proclama "verax historicus". La regla que regía en el monasterio de Beda eran varias, aunque asistimos al proceso de benedictización del monacato itinerante de las islas. Por eso a Beda se le considera un benedictino. 
Realmente asimiló toda la ciencia de su época, hasta el punto de convertirse en una enciclopedia viviente: gramático, naturalista, historiógrafo, poeta y teólogo. Por mediación de su maestro Trumberto, que fue monje en Lerins, se relaciona con la escuela de Canterbury, a la que debe la cultura clásica grecolatina traída a la isla por san Teodoro de Tarso. Fue para el renacimiento carolingio el modelo del eclesiástico sabio, como lo denominó el sínodo de Aquisgrán en el 836: "Venerabilis et modernis temporibus doctor admirabilis" (Venerable y en los tiempos modernos doctor admirable). Sabemos que hizo algunas salidas a la isla de Lindisfarne para recoger datos sobre la vida de san Cutberto de Lindisfarne; otra para visitar a un presbítero llamado Wicredo; una salida a York para visitar al abad y obispo Egbeto. 
Tuvo por discípulos a los santos Wigberto, Cutberto de Canterbury y Egberto de Nothumbría. De su escuela salieron discípulos eminentes, como el beato Juan Duns Scoto, Claudio (fundador de la universidad de Pavía). Murió en la vigilia de la Ascensión, con 60 años, y mientras redactaba un nuevo escrito a sus discípulos recitó sus últimas palabras: "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo" y expiró. 
Un autor dijo de él: "Si consideras sus estudios y numerosos escritos, parece que nada dedicó a la oración. Si consideras su unión con Dios, su entrega a las alabanzas divinas, parece que no le quedaba tiempo para estudiar". Antes de su muerte se leían sus tratados y homilías en las iglesias dándole el título de "Venerable". MEMORIA FACULTATIVA.  

10 de mayo de 2015

San JUAN DE ÁVILA. (1499 - 1569). Doctor de la Iglesia.

Dios es misericordioso. El que está en gracia de Dios. Admirable

Martirologio Romano: En Montilla, de la región de Andalucía, en España, san Juan de Ávila, presbítero, el cual recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo y, después de haber sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, en la que escribió una parte importante de su doctrina espiritual. Patrón del clero español.



Fue conocido como “El Maestro”. Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, en el seno de una familia de ricos propietarios y judíos conversos. Cursó los estudios universitarios de Filosofía y Derecho en Salamanca hasta que en 1517 regresó a Almodóvar donde llevó una vida retirada movido por un toque de la Providencia que sufrió en Salamanca. Parece que llegó a ingresar en una Orden mendicante, pero no llegó a profesar y se salió. A los 20 años marchó a Alcalá donde escuchó a Domingo de Soto que le animó a estudiar Teología y llegó a ser bachiller. Los libros de Erasmo le influyeron mucho y no llegó a terminar sus estudios. A los 25 años fue ordenado sacerdote (1526) y dijo su primera misa en su pueblo natal junto al sepulcro de sus padres. Su herencia paterna la repartió entre los pobres porque quería ser un sacerdote pobre y se entregó a una vida de continua oración y penitencia. Decidido a ser misionero en América, pero la obediencia al obispo de Sevilla, Alonso Manrique le obligó a permanecer en Andalucía (entre otras cosas no pudo emigrar porque era de familia de cristianos nuevos). En Sevilla termino sus estudios de Teología. Predicó en Écija, Alcalá de Guadaira, Lebrija, Jerez….
Fue un predicador austero, fogoso, que arrebataba con fuerza la conversión de sus oyentes. En 1532 el Santo Oficio se alarmó ante la vehemencia de su celo, y considerando que tal vez perturbaba el orden social e incurría en algún aspecto en la herejía luterana; por ello sufrió cárcel por algunos meses hasta que se descubrió su ortodoxia. Se piensa que en este periodo inquisitorial le obligaron a no firmar la traducción del Kempis, que por algún tiempo se atribuyó a fray Luis de Granada. La Inquisición le dijo que procurase que sus expresiones no se presentasen a malas interpretaciones. Se encardinó en la diócesis de Córdoba, donde inició una profunda amistad con fray Luis de Granada. Recorrió los púlpitos de Ecija, Priego, Montilla, Granada, Baeza, Zafra... Renunció a canonjías, al obispado de Segovia, al arzobispado de Granada, a ser confesor de Felipe II y al capelo cardenalicio. Su modelo fue san Pablo. "He oído a san Pablo, explicando a san Pablo", exclamó un  teólogo dominico después de oírlo. En Granada, predicando en 1539 convirtió a san Juan de Dios, del que sería su director espiritual y ayudaría en su proyecto hospitalario. Tuvo también otra dirigida que murió en olor de santidad, y fue la joven Sancha Carrillo. Comenzó a tener en su entorno sacerdotes que seguían su mismo género de vida y componían un grupo estable que cultivaba la espiritualidad sacerdotal y se dedicaba al apostolado de la predicación y el confesionario. Sus discípulos quisieron formar una sociedad estructurada, pero Juan pensaba que ya existía la Compañía de Jesús; muchos de ellos ingresaron en los jesuitas, entre ellos san Francisco de Borja, al que conoció en Granada cuando acompañaba el catafalco de la emperatriz Isabel. San Ignacio de Loyola mantuvo correspondencia con él, e intentó por todos los medios que ingresara en la Compañía, pero él, después de pensárselo mucho, decidió ser sacerdote secular, y apóstol de Andalucía.
Trabajó mucho con su escuela sacerdotal, por la reforma del clero. Fundó 15 colegios, entre ellos el colegio que luego será el seminario conciliar de San Carlos en Granada, y la universidad de Baeza. "Encallecer las rodillas en la oración más que gastar los ojos en el estudio" recomendó. Edificó a todos con la celebración Eucarística. "Trátelo bien, que es Hijo del buen Padre", se acercó a decir un día a un sacerdote presuroso. Profesó una gran devoción a María: "más quisiera estar sin pellejo que sin devoción a María". Fue muy austero. "Con ese ruido espantaré las ovejas" dijo a un sacerdote por el fru-fru de la seda de su sotana. Escribió tratados de teología: "Sermones", "Audi, filia", "Epistolario", "Tratados del amor de Dios y del sacerdocio", "Pláticas Espirituales", "Tratados de reforma" para el concilio de Trento y el "Catecismo", en el que se basaron los textos de los padres Astete y Ripalda. En Montilla pasó los últimos años, enfermo, casi ciego, entregado a la oración, a la penitencia, al confesionario; tenía nefritis, fiebres y dolores agudos. En este período estuvo relacionado con todos los personajes de su época: san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Pedro de Alcántara, san Juan de Ribera, san Francisco de Borja, san Luis Bertrán, Luis de Granada. está enterrado en la iglesia de los jesuitas. Fue canonizado por el beato Pablo VI el 1 de junio de 1970 y proclamado Doctor de la Iglesia por SS Benedicto XVI el 7 de octubre de 2012. Es patrón del clero secular de España. 

2 de mayo de 2015

San ATANASIO DE ALEJANDRÍA. (c.296 - 373). Doctor de la Iglesia.

Inmortal.


Martirologio RomanoMemoria de san Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia, el cual, preclaro por su santidad y doctrina, en Alejandría de Egipto defendió con valentía la fe católica desde el tiempo del emperador Constantino hasta Valente, por lo cual tuvo que soportar numerosas asechanzas por parte de los arrianos y ser desterrado en varias ocasiones. Finalmente, regresó a la Iglesia que se le había confiado, donde, después de haber luchado y sufrido mucho con heróica paciencia, descansó en la paz de Cristo en el cuadragésimo sexto aniversario de su ordenación episcopal.


Natural de Alejandría, al tiempo que comenzaba una cruenta persecución contra los cristianos de su ciudad. Se retiró al desierto donde fue discípulo de san Antonio Abad. Probablemente fue durante su estancia en el desierto cuando compuso su obra en dos partes: "Contra los paganos" y "Sobre la Encarnación del Verbo"
Siendo un joven diácono, acompañó a su obispo, san Alejandro, al Concilio de Nicea (325), donde contribuyó a que se condenaran las doctrinas de Arrio. San Frumencio lo ordenó presbítero. Al regreso del Concilio de Nicea (328) fue nombrado Patriarca de Alejandría, que la gobernó durante 40 años, dedicando su vida y sus escritos a la lucha contra el arrianismo, el cisma meleciano y a defender el monacato; en uno de sus viajes al desierto conoció a san Pacomio. Fue perseguido por los arrianos que hicieron circular toda suerte de calumnias contra nuestro santo y que obligó al emperador Constantino  a convocar el concilio de Tiro (335), en el que no pudo defenderse; junto con san Serapión “el Escolástico”, sufrió cinco destierros: en Tréveris (336), aunque el emperador no se atrevió a nombrar a un sustituto en la sede alejandrina, con los cual pudo dirigir su diócesis desde el destierro. En el año 337, murió Constantino en Roma, su sucesor Constantino II permitió a Atanasio regresar a su sede.
Su regreso a Alejandría provocó tantos alborotos entre ortodoxos, arrianos y melecianos que tuvo que irse a Roma (339-346), invitado por el papa san Julio I, que le confirmó como Patriarca de Alejandría, en Roma difundió el monacato cenobita y eremítico. Muerto Constantino II, le sucedió su hermano Constante, que decidió convocar el concilio de Sárdica (Sofía en Bulgaria), donde se confirmó la ortodoxia de Atanasio y su jurisdicción episcopal en Alejandría; después de no pocas vicisitudes regresó a su sede, donde intentó organizar la el patriarcado. Escribió "Carta sobre los decretos del Concilio de Nicea" y "Sobre una palabra de Dionisio". Consagró como primer obispo de Etiopía a san Frumencio. En el 351 murió asesinado su valedor el emperador Constante, y se ocupó del imperio el filoarriano Constancio. Que convocó tres concilios para deshacerse de Atanasio, todo el episcopado, excepto: los santos, el papa Liberio, Paulino de Tréveris, Eusebio de Vercelli, Lucifer de Cagliari, Dionisio de Milán, Hilario de Poitiers y Rodanio de Toulouse, todos fueron desterrados de sus sedes por su apoyo a nuestro santo
Durante su tercer destierro, en el 356, se refugió en la Tebaida, y a ello debemos su "Vida de San Antonio", "Apología", "Historia de los arrianos". Se convocaron los concilios de Rímini y Seleucia en el 359 que alentaron alguna esperanza a la ortodoxia, pero resultaron un fracaso tras el concilio de Constantinopla del 360, y que desde el destierro, Atanasio se opuso en "Carta sobre los sínodos de Rímini y Selucia" y en su "Encíclica a los obispos de Egipto y Libia". Murió el emperador Constancio y le sucedió Juliano, que decretó la vuelta de los obispos desterrados. Regresó a Alejandría donde intentó promover la fe de Nicea y la divinidad del Espíritu Santo, para ello escribió "Tomo a los antioqueños"
Juliano el Apóstata le envió otra vez al desierto (262-363) y por cuatro meses en el 363, ya que Juliano murió pronto, le sucedió el emperador Joviano que intentó la unión entre Anastasio y san Melecio pero por culpa de los malos consejeros no pudo haber acuerdo. Murió Joviano y le sucedió el filoarriano Constancio que  lo desterró de nuevo
Será el último destierro -de nuevo en el desierto- en 365-366. Casi todo el orbe político se había conjurado contra él. Defendió con heroísmo la fe católica desde el tiempo de Constantino hasta Valente. En medio de tantos peligros y tantas discusiones, aun tuvo tiempo de ocuparse de evangelizar Abisinia y las mismas gentes que convivían en sus lugares de destierro. Dejó un recuerdo inolvidable de pastor docto y santo al que guió su inalterable fe en Jesucristo, hijo de Dios. Una de sus características más atractivas fue su inexorable humorismo, que a veces se demostró un arma mortal contra sus adversarios. También escribió: "Exposición de la fe"
Entre las conocidas calumnias de sus enemigos está la que aseguraron que Atanasio había asesinado al desaparecido obispo Arsenio, habiendo hecho uso sacrílego de la mano del asesinado para practicar la nigromancia. Como prueba de ello mostraron una mano reseca. El emperador Constantino convocó un concilio en Tiro, para investigar las acusaciones. En  primer lugar se presentó una mujer que declaró haber sido violada por Atanasio. Entonces se levantó el archidiácono Timoteo y se dirigió a la mujer y exclamó: ”Cómo, ¿soy yo entonces ese que ha cometido contigo todos estos actos de perversión?”. La mujer asintió pues no conocía a Atanasio y así se demostró su inocencia. Además, se presentó el propio obispo Arsenio, que se había escondido de los arrianos y Atanasio, levantando las dos manos del supuesto asesinado preguntó. “ffffffff ¿A quien pertenece ahora la tercera mano?”. A pesar de todo, la asamblea lo condenó porque le acusaron de destrozar los cálices de los arrianos. Una de sus características más atractivas fue su inexorable humorismo, que a menudo se demostró un arma mortal contra sus adversarios; es famosa la estratagema que usó una ocasión: remontaba el Nilo una noche, cuando notó que le seguían. Era la galera de la policía imperial. "¿Habéis visto a Atanasio?, preguntaron. Precisamente, dijo él fingiendo la voz, camina río adelante, remad fuerte". La nave cruzó ligera. Atanasio viró la suya y así escapó al peligro.
Purificado por tantas pruebas y después de haber pagado también sus excesos de intransigencia en pro de la ortodoxia, murió en su sede de Alejandría de Egipto. En la iglesia oriental está considerado como uno de los cuatro grandes Jerarcas. MEMORIA OBLIGATORIA. 

29 de abril de 2015

Santa CATALINA DE SIENA. (c.1347 - 1380). Doctora de la Iglesia.

(Catarina, Catera, Catina. it.: Caterina da Siena).
Total destrucción. Pura, inmaculada

Martirologio RomanoFiesta de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que, habiendo ingresado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado. Trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, por el retorno del Romano Pontífice a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, y dejó espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual.


Fue la penúltima de 25 hermanos, de la familia Benincasa, y había nacido en Siena el mismo año que irrumpió la “peste negra” (1347-1352) en toda Europa. Una tarde volviendo a su casa tuvo una visión de Cristo vestido de pontífice acompañado de santos Pedro y Pablo. En el transcurrir de los años, esta visión la acompañará siempre en su amor apasionado a la Iglesia y en concebirla como una institución apostólica.
A los 15 años, para evitar el matrimonio concertado por su madre (Monna Lapa), se hizo Terciaria dominica en las Hermanas de la Penitencia (Mantellate) de Santo Domingo. Por consejo de su confesor, que en la infancia le leía la "Leyenda Áurea", de la que le había impresionado la vida de santa Eufrosina, decidió cortarse los cabellos y vestir un hábito particular que (por revelación de santo Domingo) constaba de vestido blanco, velo blanco, manto negro y cinturón de cuero. A lo largo de cuaresmas enteras su único alimento fue la Eucaristía; los superiores dominicos pensando que era una penitencia que ella misma se imponía le obligaron a comer y ella con gran sencillez respondió: "comeré pero no puedo evitar que mi cuerpo expulse la comida ya que no admite nada mas que la Eucaristía". Vivió en sí la pasión de Cristo con una frase: "Amar y padecer por Ti". Tenía una gran veneración por santa Inés de Montepulciano, y a su tumba realizó varias peregrinaciones. Dio muestras de gran abnegación durante la peste de 1374. Por espacio de tres años no abandonó su celda, salvo para ir a la iglesia, y no habló con nadie ni una palabra excepto con su confesor. En la soledad de su retiro experimentó la amorosa ternura de Cristo, que se presentaba en sus contínuos éxtasis. 
En el 1377 fundó en su ciudad un convento, en el cual permaneció, sin embargo, poco tiempo, después que contempló que su misión estaba en la restauración de las almas y de la Iglesia. Se impuso la reforma  de la Iglesia a base de corregir a sus ministros por el excesivo lujo, la simonía y la corrupción. Su vida tiene importancia trascendental en la historia de la Iglesia, ya que luchó denodadamente para procurar el regreso de los papas de Aviñón, contribuyó a convencer al papa Gregorio XI para que abandonase Aviñón y regresara a Roma. Llamaba al Papa "el dulce Cristo en la tierra". Sus buenas dotes consiguieron la vuelta del Pontífice a su sede de Roma; luchó contra el Cisma de Occidente reuniendo a toda Italia en torno del papa san Urbano V. "Animo padre, que yo os digo que no hay necesidad de temblar". Uno de sus mayores éxitos fue que el papa Gregorio XI levantara el interdicto a la ciudad de Florencia y que se restableciera la comunión y la paz entre la ciudad toscana y el papado. 
Sus escritos, "Los Diálogos de la Divina Providencia", lo que tuvo que dictar, ya que no sabía escribir (aunque este particular parece que no es cierto, y que si tenía sabía leer y escribir por un don divino); aunque Dios le concedió el don de poder interpretar lo escrito, sin conocer el significado de las letras, todo ello para confundir los distintos tribunales de la Inquisición a la que fue sometida por sus superiores dominicos. En momentos de gran tribulación, pues los tenía muchísimos, por las grandes purificaciones que padecía decía: "¿Donde estabas, Esposo Mío, que así me dejaste sola con mis pruebas? -Dentro de tu corazón estaba yo, esforzándote y complaciéndome con tu fidelidad". Ante la duda que muchas veces supone no saber qué camino elegir, ya que el diablo se mete por donde puede, Catalina aconsejaba: " Si cuando voy a acometer una acción siento que mi corazón conserva su paz sin la más leve sombra de duda, entonces mi acción goza del beneplácito de Dios, en cambio si hay duda, o justificación o una cierta inquietud, entonces no es de Dios".
Tuvo que defenderse en el Capítulo general de los dominicos (1374), celebrado en Florencia, por esa actividad político-religiosa; por eso fue sometida al control y dirección de su confesor, el beato Raimundo de Capua. Este, al redactar su biografía, nos habla de los estigmas invisibles impresos en su cuerpo, que sólo fueron conocidos tras su muerte (los autores dicen que la estigmatización fue un invento de los dominicos para competir con san Francisco de Asís); así como su desposorio místico con Cristo, que es una copia del de santa Catalina de Alejandría. Pese a sus esfuerzos los resultados de su acción fueron aparentemente escasos. Aunque una de las anécdotas de su vida está en la conversión del condenado a muerte Nicolás Tulco, al que consiguió, en el momento de subir al patíbulo, dándole todo el amor que fue capaz (en la sociedad de la época no se comprendió su abrazo y gestos de afectividad), convertirle de su desesperación y hacerle morir en paz. Murió en la soledad de Roma, en un éxtasis de amor, después de ocho semanas de fuertes dolores y tentaciones diabólicas. Su cuerpo reposa en la iglesia dominica de Santa María sopra Minerva, cerca de la tumba de fra Angélico. Pero su cabeza está en Siena. Fue canonizada por Pío II el 29 de junio de 1461. Es copatrona de Europa y patrona de Italia. FIESTA. 

26 de abril de 2015

San ISIDORO DE SEVILLA. (c.560/70 - 636). Doctor de la Iglesia.

Don de Isis. Fuerte don. 


Martirologio RomanoFiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica. Descansó en el Señor el 4 de abril.



Su familia era hispano-romana natural de Cartagena, pero él y los suyos, huyendo de los bizantinos se instalaron en Sevilla. Se formó férreamente en Sevilla con sus hermanos mayores: santos Leandro, Fulgencio y Florentina. 
Se cuenta que cuando niño no le gustaba estudiar por lo aburrido que era. Pero un día huyendo se puso a correr por el campo, alegre por la libertad conquistada, y como tuviera sed se acercó a un pozo, sobre la piedra del brocal vio signos profundos y regulares. A una mujer que sacaba agua le preguntó qué era aquello, y ésta le dijo que era la señal del cubo sobre la piedra; entonces el comprendió que su voluntad rebelde podría ser vencida con la constancia y el estudio. Ingresó en el monasterio en el que su hermano san Leandro era abad y se entregó de lleno a la oración. Para el año 583 era ya conocido como un gran apóstol; sin haber cumplido todavía los 30 años sucedió a su hermano como abad. A sus monjes les escribió: "La renuncia completa de sí mismo, la estabilidad en el monasterio, la pobreza, la oración litúrgica, la lección y el trabajo deben ser los pilares de nuestra vida...". Alcanzó en poco tiempo incomparable erudición y dominó el latín, el griego y el hebreo, así de cuanta literatura, ya clásica, ya patrística, se había salvado desde entonces.
Al morir Leandro, fue designado obispo de Sevilla (c. 601). Durante los casi cuarenta años de episcopado se distinguió por su predicación apostólica contra las herejías residuales del arrianismo y contra los herejes llamados "acéfalos", negadores de la dualidad de naturaleza en Cristo, que fueron condenados en el II concilio de Sevilla que él convocó en el 619. Fundó junto a Sevilla un colegio para la formación cultural del clero y de los laicos, y fue su primer maestro. En efecto, la escuela de Sevilla se hizo célebre en toda España. En el IV concilio de Toledo (633), que presidió por sus méritos, hizo obligatorias tales instituciones, que luego se convirtieron en escuelas eclesiásticas y monásticas, precursoras de las universidades. En el año 619 convocó el llamado II sínodo hispalense. Mantuvo una estrecha relación con los reyes visigodos que le permitió colaborar activamente con Sisebuto, Sisenando y Suintila en la estabilidad del reino. Mantuvo una gran amistad con san Braulio, obispo de Zaragoza.
Gran escritor, erudito conocedor de la literatura anacorética oriental y admirador de Orígenes, nos ha legado no sólo la "Historia de los Godos" y el "Libro de las Etimologías" (que es una especie de inventario de todos los conocimientos humanos, muy apreciado en la Edad Media), sino además dos libros sobre los "Oficios divinos", que son una explicación de la antigua liturgia española. En efecto, se le atribuye el misal y el breviario para uso de la Iglesia hispánica, que luego constituyó el núcleo de la liturgia mozárabe, que sobrevivió a la ruina de la Iglesia visigoda. También escribió: tres libros de "Sentencias" (la primera Suma Teológica, libro de texto de teología), "La diferencia de la propiedad de las palabras" (gramática y retórica), "El orden de las criaturas" (ciencias naturales), "Sinónimos" (mística). 
Por el volumen de sus escritos, entre los que merece mención especial la "Regla de los monjes", este santo sintetizador de la ciencia antigua puede ser considerado como un maestro de la Europa medieval y fue el mayor pedagogo de la Edad Media. Aún no había muerto, y ya sus obras se encontraban en todas las bibliotecas de Europa. Fue llamado en el VIII concilio de Toledo, "el varón más sabio de los últimos siglos cuyo nombre hay que pronunciar con reverencia". Un antiguo historiador nos los describe: "Fue largo en limosnas, insigne en hospitalidad, sereno de corazón, afable en las exhortaciones, sabio en el consejo, humilde en el vestir, sobrio en la mesa, habilísimo para ganar almas para Cristo, eminente en toda virtud y pronto a dar la vida por la verdad". Los últimos meses de su vida aumentó su caridad hacia los más necesitados, murió de una enfermedad estomacal. Está enterrado en la catedral de León. Patrón de León y Sevilla. MEMORIA FACULTATIVA en España.