Mostrando entradas con la etiqueta diáconos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diáconos. Mostrar todas las entradas

15 de agosto de 2015

San TARSICIO. M. 257.


Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, conmemoración de san Tarsicio, mártir, que por defender la santísima Eucaristía de Cristo, que una furiosa turba de gentiles intentaba profanar, prefirió ser inmolado, muriendo apedreado antes que entregar a los perros las cosas santas.

Parece que era acólito de las catacumbas de San Calixto. La leyenda dice que "después de participar en la misa de las catacumbas de Calixto, llevaba oculto devotamente en su pecho, el Sacramento de la Eucaristía. Sus pocos años facilitaban esta visita a los cristianos en las cárceles. Su comportamiento llamó la atención de unos muchachos que jugaban en la vía Apia, en la proximidad de la puerta a la Urbe. Intentaron descubrir su secreto. Y Tarsicio prefirió aguantar los puñetazos de ellos y morir del golpe mortal de un cabecilla que dejarles su tesoro". 
La realidad histórica hace pensar que en vez de un niño sea un adulto, además un diácono que sorprendido por un tumulto en una calle de Roma, aceptó la muerte antes de perder el tesoro que apretaba contra su pecho. San Dámaso en la inscripción que hace en su tumba en las catacumbas de San Calixto dice: "Tarsicio llevaba los misterios de Cristo, cuando una mano criminal intentó profanarlos. El prefirió dejarse masacrar, antes que ceder aquellos perros rabiosos el cuerpo del Señor". Este es el único documento histórico que tenemos sobre él. Murió durante la persecución de Valeriano.    

13 de agosto de 2015

Santa RADEGUNDA. (c.518 - 587).


Martirologio Romano: En Poitiers, de Aquitania, santa Radegunda, reina de los francos. Cuando todavía vivía su esposo, el rey Clotario, recibió el velo sagrado de religiosa, y en el monasterio de la Santa Cruz de Poitiers, que ella había mandado construir, sirvió a Cristo bajo la Regla de san Cesáreo de Arlés.

Reina de los francos. Nació en Erfurt, Turingia. Hija del rey pagano de Turingia, Bertario, cuyo asesinato fue vengado por el rey Clodoveo I. Este hizo bautizar a Radegunda cuando tenía dos años, la educó y la casó con Clotario I; a causa de los maltratos que la produjo, entre ellos, el asesinato de su hermano, le obligó a abandonarlo y entrar en un convento, cuando todavía no había muerto su marido, pero que ya la había repudiado. 
Según otra tradición Radegunda fue desde niña rehén del rey Clotario I, quien la hizo criar en Athiens y luego en 540, la forzó a casarse con él. Después del asesinato de su hermano huyó del palacio real con la protección del obispo san Medardo de Noyón.
San Medardo le concedió el velo como religiosa, después de que ella se lo pidiera, y según la tradición la consagró diaconisa. Fundó el convento de Santa Cruz en Poitiers, donde vivió los treinta últimos años de su vida; llegando a ser esta abadía un centro de cultura y oración. Radegunda impuso a las religiosas la regla de san Cesáreo de Arles, que se trajo después de un viaje a Arles. Tuvo como discípula a su hija adoptiva santa Inés de Poitiers, a la que nombró abadesa, y como director espiritual a san Venancio Fortunato, al que le pidió que compusiera el “Pangelingua”. Por humildad no quiso aceptar el cargo de abadesa. Los últimos años de su vida hizo tapiar su celda y sólo se comunicó con el mundo a través de una pequeña ventana. A su muerte san Gregorio de Tours presidió sus funerales. Su vida está llena de relatos y milagros fantásticos. Patrona de Poitiers. 

10 de agosto de 2015

San LORENZO. M. 258.


Martirologio Romano: Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, que deseó ardientemente acompañar al papa Sixto II en su martirio. Según cuenta san León Magno, recibió del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, y él, burlándose, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundantes riquezas. Por la fe de Cristo, tres días más tarde superó el tormento del fuego, y el instrumento de su tortura se convirtió en distintivo de su triunfo, siendo enterrado su cuerpo en el cementerio de Campo Verano, que desde entonces fue llamado con su nombre.


Según la leyenda había nacido en Huesca y que sus padres fueron santos Orencio y Paciencia. Marchó a Roma y allí pronto fue primer diácono del papa san Sixto II (257). Fue el encargado de administrar los bienes de la comunidad y de atender a los pobres. Se cuenta que por humildad lavaba los pies de los cristianos y habría curado a una viuda, santa Ciríaca, del dolor de cabeza y dado la vista a un ciego mediante el bautismo. En la persecución de Valeriano, el 6 de Agosto, fue detenido con el Papa y los otros diáconos; a Lorenzo se le retuvo unos días con la esperanza de que entregara los bienes de la Iglesia, pero ya el Papa había dispuesto que los bienes fueran entregados a los pobres. Hay que decir que en esta persecución solamente fue dirigida contra los dignatarios de la Iglesia: el Papa, obispos, sacerdotes y diáconos; los fieles fueron excluidos
San Ambrosio nos cuenta que nuestro santo habló así al Papa cuando éste iba hacia el martirio: "¿Hacia qué metas te diriges, padre santo, sin tu diácono? Tú no has tenido nunca la costumbre de ofrecer el sacrificio sin tu diácono. ¿Qué te ha disgustado en mí, padre? ¿Me has encontrado indigno por ventura? Pruébame y ve si has elegido a un ministro indigno para la distribución de la sangre del Señor. ¿Le negarás quizá a aquel que has admitido a los sagrados misterios que sea tu compañero para derramar su sangre?". Sus captores esperaron que Lorenzo les entregara los tesoros de la Iglesia, pero el santo diácono rehusó, presentándose con una turba de pobres: "He aquí los tesoros de la Iglesia". Su martirio, en una parrilla harán de él una leyenda, sobre todo cuando estando en el suplicio le dijo al verdugo: "Dame la vuelta: este lado ya está bastante hecho". Sus últimas palabras fueron: "Te doy gracias, Señor mío, porque he merecido atravesar la puerta de tu Reino." Los historiadores creen que Lorenzo fue decapitado como el Papa y los otros diáconos.
Su festividad fue durante siglos la más importante del santoral después de la de san Pedro y san Pablo. Su muerte debió producir una profunda impresión en los cristianos romanos, "su muerte -dice Prudencio- fue la muerte de la idolatría, porque desde entonces ésta empezó a desaparecer". Patrón de Huesca. FIESTA. 

8 de agosto de 2015

Santos CIRIACO, LARGO, CRESCENCIANO, MEMMIA, JULIANA y ESMARAGDO. M. 304.


Martirologio Romano: En Roma en el septimo millar de la vía Ostiense, santos Ciriaco, Largo, Crescenciano, Memmia, Juliana y Esmaragdo, mártires

Es un grupo de 24 mártires que sufrieron martirio en Roma durante la persecución de Diocleciano; su guía era Ciriaco, un diácono, que en un periodo posterior dio nombre a una iglesia. Sus Actas no tienen ningún valor. Todo lo que se sabe con certeza es que los mártires fueron sepultados en la séptima piedra millar de la vía Ostiense. Hay un desdoble el 24 de Noviembre, que dice que murieron mártires durante el gobierno de Majencio en Roma. Hay otro desdoble, con el nombre de Quiriaco, junto con santa Hilaria el 12 de Agosto. 
Según la pasión, Ciriaco, Sisinio, Largo y Esmaragdo fueron cristianos dedicados a socorrer con limosnas a los cristianos presos en la persecución de Maximiano, y dedicados a la construcción de las termas de Diocleciano. El papa san Marcelo, encargó a Ciriaco, Sisinio, Largo y Esmaragdo que se ofrecieran como trabajadores en la construcción de las termas; fueron descubiertos y encarcelados. Sisinio fue decapitado más tarde, mientras que Ciriaco se congració con Diocleciano al liberar a su hija Artemia de un demonio. La curación provocó la conversión de Artemia y su madre. Ciriaco fue liberado y enviado a Peria con Largo y Esmaragdo, para curar a Jovia, la hija del rey Sapor, que estaba poseída por un demonio. Durante el viaje convirtieron a muchos. Murió Diocleciano, y fueron arrestados por Maximiano, que mandó ejecutarlos. Su culto se ha limitado a los calendarios particulares desde 1969. 

7 de agosto de 2015

San SIXTO II y compañeros. Papa (257-258). M. 258.


Martirologio Romano: Memoria de santos Sixto II, papa, y compañeros mártires. El papa Sixto, mientras celebraba los sagrados misterios enseñando a los hermanos los preceptos divinos, por orden del emperador Valeriano, fue de repente arrestado por los soldados y decapitado el 6 de agosto; con él sufrieron martirio cuatro diáconos, sepultados junto al pontífice en Roma en el cementerio de Calixto en la vía Appia. En el mismo día también los santos Agapito y Felicisimo, sus diáconos, murieron en el cementerio de Pretextato, donde fueron sepultados


Nació en Atenas. Subió al pontificado unos días después del edicto de persecucón de Valeriano, sucediendo a san Esteban I. Aunque se sintiera vigilado, Sixto se las ingenió para regular las tensas relaciones existentes entre la Sede romana y algunas Iglesias del Norte de África y Asia Menor. Heredó de su antecesor la polémica sobre el bautismo a los herejes, Sixto se mantuvo firme y conciliador sobre la doctrina tradicional de la validez del bautismo como único sacramento sin necesidad de volverlo a realizar, como también sostenía san Cipriano. 
El emperador Valeriano proclamó un segundo edicto más riguroso contra los cristianos en el 258, la persecución se cebó en la Iglesia romana y diezmó a sus dirigentes, empezando por el mismo Pontífice. Mientras predicaba en las catacumbas de Pretextato, durante la celebración litúrgica, fue capturado y martirizado junto con sus diáconos Agapito y Felicísimo
San Cipriano dijo lacónicamente: "Sixto ha sido muerto en el cementerio el 6 de Agosto, y cuatro diáconos han muerto con él"; y la inscripción del papa san Dámaso: "En el tiempo en que la espada desgarró las vísceras de la madre (Iglesia), yo, el pastor aquí sepultado, enseñaba los mandamientos del cielo. Llegan de improviso y se apoderan de mí mientras estoy sentado en mi cátedra; habían sido mandado unos soldados, y el pueblo tendió el cuello a su espada. El anciano vio enseguida que deseaba recibir en su lugar la palma del martirio, y fue el primero que ofreció su cabeza, a fin de que el impaciente furor de los enemigos no descargara sobre ningún otro. Cristo, que recompensa con la vida eterna, manifiesta el mérito del pastor y toma consigo al rebaño". 
El Martirologio Romano anterior a 1970 conmemoraba junto a él a los subdiáconos Esteban, Jenaro, Magno, Vicente y un cierto Cuarto, todos mártires. Fue enterrado en el cementerio de Calixto. Su nombre fue introducido en el Canon de la misa. MEMORIA FACULTATIVA. 

1 de agosto de 2015

San FÉLIX DE GERONA. M. c. 304.


Martirologio Romano: En Gerona, en la Hispania Tarraconense, san Félix, mártir, en la persecución bajo el emperador Diocleciano.

Diácono. La leyenda dice que era natural de Mauritania. Dejó a su amigo san Cucufate en Barcelona, desembarcó en Gerona para predicar el cristianismo y estudiar las artes liberales, pero la cruel persecución de los cristianos le obligo a defender su causa. Mártirizado con un peine de puntas aceradas que lo desgarraron, durante la persecución de Diocleciano, por el prefecto Daciano. 
Según José Ros y Raguer (“El Testigo Fiel”): “Parece claro que San Félix no perteneció a la clerecía, ni desempeñó algún ministerio sagrado. Era un simple seglar que se convirtió en misionero. Su fervor era tan grande, que no dudó en abandonar su tierra natal, su familia y sus riquezas, para testimoniar su fe en Cristo, para ayudar a nuestros antepasados en la fe a permanecer fieles ante la persecución, incluso hasta entregar su vida y ser con ello simiente de nuevos cristianos. Pronto la fama de su martirio se extiende por toda la cristiandad, y cien años después el primer gran poeta cristiano, Prudencio, en su “Peristephanon”, el libro de los mártires, le citará diciendo: “La pequeña Gerona, rica en cuerpos santos,/ mostrará los venerables restos de San Félix.”

28 de julio de 2015

Santos PRÓCORO, NICANOR, TIMÓN, PARMENAS y NICOLÁS. s. I.


Martirologio Romano: Conmemoración de los santos Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito este último de Antioquía, que formaron parte de los siete elegidos por la multitud entre los discípulos, por considerarlos llenos de Espíritu y sabiduría, y a los cuales los apóstoles impusieron las manos para que se dedicaran a atender a los pobres.

En Hechos 6,1-6 tenemos un eco, si bien muy débil, de la complejidad de la comunidad primitiva. Nos enteramos, por ejemplo, que había dos grupos, los «hebreos» y los «helenistas». Los primeros eran los judíos que hablaban hebreo y se habían criado en Palestina, los segundos venían de la diaspora, no hablaban hebreo, sino griego, y su cultura era helena. 
Para solventar estas «distintas sensibilidades», los Doce -presionados, según el propio relato aclara- deciden instituir una función específica dirigida a «los helenistas». Es verdad que en principio parece que se van a dedicar a funciones prácticas (servir a las mesas, atender a las viudas), distintas de las que cumplen los Doce («la oración y el ministerio de la Palabra»), sin embargo, lo poco que conocemos de la actuación de estos nuevos ministros (“diáconos”) nos indica que ellos también se dedicaron al servicio de la Palabra. La verdad es que sólo lo sabemos por san Esteban y san Felipe, porque de los otros cinco, que son los que celebramos hoy, apenas si se ha conservado el nombre.
Esteban resultó el primer mártir de la Iglesia, y tiene su celebración especial el 26 de Diciembre; Felipe también destacó por su predicación (ver Hechos 8), y se celebra el 11 de Octubre. Lamentablemennte, de los otros cinco, de Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, los Hechos no nos cuentan nada, y las tradiciones posteriores asociadas a sus nombres son muy poco confiables. De san Nicolás, por ejemplo, alguna tradición conservada por san Clemente de Alejandría lo asocia a la herejía de los «Nicolaítas» mencionada en Apocalipsis (cap 2), pero no parece una relación acertada, y está claro que el Martirologio no se hace eco de ella, al inscribirlo en el catálogo de santos. San Prócoro es signado en la leyenda posterior como obispo de Nicomedia y fue martirizado en Antioquía. También se dice que fue discípulo y secretario de Juan Evangelista, quien en Patmos le habría dictado el Apocalipsis, aunque, lo mismo que para Nicolás, son tradiciones más bien espurias. En realidad prácticamente todos tienen alguna leyenda asociada a un supuesto martirio, pero esto no proviene de fuentes históricas sino más bien de cierto consenso antiguo de suponer que si fueron personajes prominentes de la primitiva comunidad debieron morir mártires. La inscripción en esta fecha proviene de los sinaxarios bizantinos.

25 de julio de 2015

Santa OLIMPIA. (c.368 – c.408). 


Martirologio RomanoEn Nicomedia, de Bitinia, tránsito de santa Olimpíada, que, habiendo enviudado siendo aún joven, pasó el resto de su vida piísimamente en Constantinopla entre las mujeres consagradas a Dios, sirviendo a los pobres, y permaneció siempre fiel a san Juan Crisóstomo, a quien acompañó cuando el santo fue desterrado.

Natural de Constantinopla, de familia noble, pronto se quedó huérfana y fue cuidada por su tío Procopio, después fue criada por Teodosia, hermana de san Amfiloquio, que le hizo la vida feliz. Se casó con el prefecto de la ciudad, Nébrido, que la dejó viuda a los seis meses del matrimonio, ella tenía 16 años. El emperador Teodosio, quiso casarla de nuevo pero ella respondió: "si mi Rey, hubiera querido que yo viviese con un hombre no me habría quitado el primero". El emperador se enfadó y mandó que le confiscaran los bienes. Más tarde le fueron restituidos y fue entonces, cuando una lluvia de dones se derramó en Constantinopla. 
Con su gran patrimonio organizó un hospital para asistencia de enfermos y peregrinos, así como una "comunidad doméstica" de mujeres consagradas, en su propia casa. San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla la consagró diaconisa y la puso al frente de una gigantesca obra de ayuda a los pobres en Constantinopla. Entre los amigos de la santa se contaban san Anfiloquio, san Epifanio, san Pedro de Sebaste y san Gregorio de Nissa. Paladio de Helenópolis califica a Olimpia de «mujer extraordinaria», como «vaso precioso lleno del Espíritu Santo». Pero el amigo más íntimo y afectuoso de santa Olimpia era san Juan Crisóstomo.
Las luchas entre san Juan Crisóstomo y la emperatriz Eudoxia, hicieron que éste fuera al exilio, mientras que la fundación de Olimpia fue suprimida y sus compañeras dispersas. Ella fue arrestada y acusada con graves calumnias. Se retiró a Cízico, después a Nicomedia, buscando el consuelo por carta, con su director espiritual, Juan Crisóstomo. En una carta escribe el santo: «No puedo dejar de llamaros bienaventurada. La paciencia y dignidad con que habéis soportado vuestras penas, la prudencia y sabiduría con que habéis sabido tratar los asuntos más delicados, y la caridad que os ha movido a arrojar un velo sobre la malicia de los que os persiguen, os han merecido un premio de gloria que, en adelante, os harán encontrar vuestros sufrimientos leves y pasajeros en comparación del gozo eterno».
Las cartas de Juan Crisóstomo indican también que solía confiar a santa Olimpia misiones muy importantes. No sabemos dónde se hallaba la santa cuando supo que Juan Crisóstomo había muerto en el Ponto, el 14 de septiembre de 407. Santa Olimpia murió en Nicomedia, el 25 de julio del siguiente año, poco después de haber cumplido los cuarenta años. Su cuerpo fue trasladado a Constantinopla, donde «llegó a ser tan famosa por su bondad, que todos la consideraban como un modelo y los padres esperaban que sus hijos se le asemejasen». 

19 de julio de 2015

San SÍMACO. Papa (498-514). M. 514.


Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, san Símaco, papa, a quien los cismáticos amargaron la vida y murió como un auténtico confesor de la fe.


Nació en Cerdeña, aunque vivió casi toda su vida en Roma. Era diácono cuando fue elegido Papa en el 498, sucediendo a san Anastasio II, cuya política filobizantina había causado una escisión en el clero romano. Símaco fue elegido por la mayoría del clero contrario a cualquier apertura a Bizancio, todavía dividida la sede romana por la cuestión del cisma acaciano. Su pontificado estuvo marcado con las luchas con el antipapa Lorenzo (elegido el mísmo día que Símaco) y que dio origen al cisma laurentino. 
Los desórdenes y las luchas intestinas hizo que los dos contendientes apelaran al rey Teodorico, aunque fuese arriano. Teodorico convocó un a ambos contendientes en Rávena y, en un primer momento, se reconoció la elección de Símaco, y Lorenzo aceptó la decisión y se le nombró obispo de de Nócera. A su vuelta a Roma, Símaco, convocó en el 499 un importante sínodo en Roma, de gran importancia histórica, ya que puso las bases de la individuación y reconstrucción de los diversos títulos romanos. La paz duró poco, ya que Símaco impuso la celebración de la fecha de la Pascua según el uso romano, y no del alejandrino; los partidarios de Lorenzo comenzaron la lucha acusando al Papa de desorden moral. Teodorico volvió a intervenir que convocó un concilio en el que se decidió que el Papa podía ser juzgado por un tribunal laico.
En el 502, Símaco convocó un concilio, pero la situación no cambió, y el propio Papa tuvo que refugiarse en San Pedro. En estos años se dio origen a la elaboración del "Liber Pontificalis". El cisma y la tumultuosa situación concluyó en el 506, cuando por intervención de dos diáconos (Enodio y Dióscoro) Lorenzo aceptó la elección de Símaco. 
Símaco ejerció su pontificado con celo y energía. En la Galia restableció los derechos primaciales de la sede de Arles y envió por primera vez el palio a un obispo de fuera de Italia, a san Cesáreo de Arles. En Roma construyó, restauró y embelleció numerosas iglesias y construyó albergues para peregrinos y los pobres. Expulsó de Roma a ciertos maniqueos y socorrió a los obispos africanos exiliados en Cerdeña y destinó importantes cantidades de dinero para el rescate de prisioneros ligures. Le sucedió san Hormisdas. Murió en Roma y está enterrado en la basílica de San Pedro del Vaticano.  

2 de julio de 2015

Santos LIBERATO, BONIFACIO y compañeros. M. 483.  



Martirologio RomanoConmemoración de los santos mártires Liberato, abad, Bonifacio, diácono, Servo y Rústico, subdiáconos, Rogato y Septimio, monjes, y el niño Máximo, quienes en Cartago, durante la persecución desencadenada por los vándalos bajo el rey arriano Hunerico, por confesar la verdadera fe católica y un solo bautismo fueron sometidos a crueles tormentos y muertos a golpes de remo en la cabeza mientras estaban tendidos sobre los leños donde los iban a quemar, y así concluyeron el curso de su admirable combate, recibiendo del Señor la corona del martirio.


Los vándalos arrianos de Genserico, en el 439 ocuparon Cartago y desterraron a su obispo san Quodvultdeus, con buen número de obispos y sacerdotes, y prohibieron la ordenación de nuevos prelados. El resultado fue un número alarmante de sedes vacantes. Cartago estuvo sin obispo hasta el 454, en el que se permitió la ordenación de san Deogracias, y desde la muerte de éste en el 456 hasta el 481 en que a ruegos del emperador de oriente, Hunerico autorizó la entronización de un nuevo obispo: san Eugenio de Cartago. Pero pronto Hunerico se arrepintió y empezó un persecución más cruel empezando por su propia familia, que la creía que confabulaban contra su sucesos, luego contra el propio clero arriano y después contra los católicos que los declaro fuera de ley en el 484. Hubo una cruel persecución. 
Un contemporáneo recogió una Passio de los monjes de Capsa, la actual ciudad tunecina de Gapsa. Liberato era abad del monasterio africano de Capsa y los otros eran sus monjes: Bonifacio era diácono; Servo y Rústico, subdiáconos; Rogato y Séptimo monjes y Máximo era un niño educado en el monasterio que ante los halagos para que dejara su fe había respondido: "A mi nadie me separa de santo abad Liberato ni de mis hermanos que me han criado en el monasterio". Todos fueron martirizados bajo el rey arriano Hunerico en Cartago. Fueron clavados a los maderos con los que iban a ser quemados, destrozadas sus cabezas y los remos y cruelmente lacerados con toda clase de suplicios. 
De los "Martirologios de Abdón" y "Usuardo" pasaron al "Romano", que celebra su memoria el 17 de agosto. La familia agustiniana ve en ellos una encarnación de sus espíritu comunitario y eclesial, desde el 1 de Junio de 1672 celebra su fiesta el 26 de agosto y ha elegido al joven Máximo como patrón de sus novicios. 

1 de julio de 2015

Beato IGNACIO FALZON. (1813 - 1865).

(malt.: Nazju Falzón).
De fuego, ardiente. Bravo, nacido hijo.

Martirologio RomanoEn La Valetta, en la isla de Malta, beato Ignacio Falzon, que, como clérigo, consagró su vida a la oración y a enseñar la doctrina cristiana, poniendo gran celo en ayudar a los soldados y marineros para que abrazasen la fe católica, antes de partir hacia la guerra.


Nació en La Valletta (Malta), en el seno de una familia acomodada. A los 15 años recibió la tonsura clerical y después las ordenes menores, pero nunca se sintió digno del sacerdocio, a pesar de las instancias de su obispo. En 1833, obtuvo el doctorado en Derecho canónico y civil en el Ateneo de Malta, aunque nunca ejerció su profesión. Estudió ingles (cosa rara en la época) pero esencial para mantener relaciones con los soldados ingleses que llegaron a Malta para preparar la guerra de Crimea.
Su trabajo fue la catequesis con los niños. Fue muy devoto de la Eucaristía. La adoración y la meditación fueron su alimento espiritual, hasta el punto que suscitó la admiración de los fieles que frecuentaban la parroquia de San Pablo Náufrago y la franciscana de Santa María de Jesús. Tuvo una devoción especial por María y san José. Siempre apoyó las vocaciones sacerdotales. Socorría continuamente a los necesitados. Edificó a todos con sus virtudes, especialmente a los soldados y marineros británicos. Comenzó organizando oraciones y clases de catecismo para los militares católicos que se preparaban para partir al frente.
Al acercarse a ellos, muchos no eran católicos, anticipó el espíritu ecuménico de respeto y de diálogo, y consiguió la conversión al catolicismo a más de 650 anglicanos. Además, sobresalía por su capacidad de inspirar confianza incluso en los que no se habían convertido: le encomendaban sus objetos personales y valiosos, para que se los entregara a sus seres queridos en caso de muerte.
Vivió una existencia silenciosa: su santidad se intuía viéndolo orar ante el Santísimo. Algunos de sus colaboradores se hicieron sacerdotes y capellanes militares o navales, y uno de ellos, que permaneció en Malta, prosiguió esta misión. Fue miembro de la Orden franciscana seglar. Murió en La Valletta y está sepultado en la tumba de la familia en la iglesia franciscana de Santa María de Jesús, en la Valletta. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 9 de mayo de 2001.

30 de junio de 2015

Santos PROTOMÁRTIRES DE LA IGLESIA ROMANA. M. 64.



Martirologio RomanoSantos Protomártires de la santa Iglesia Romana, que, acusados de haber incendiado la Urbe, por orden del emperador Nerón unos fueron asesinados después de crueles tormentos, otros, cubiertos con pieles de fieras, entregados a perros rabiosos, y los demás, tras clavarlos en cruces, quemados para que, al caer el día, alumbrasen la oscuridad. Eran todos discípulos de los Apóstoles y fueron las primicias del martirio que la iglesia de Roma presentó al Señor.


La Memoria Facultativa de los primeros mártires de la Iglesia romana, celebrada al día siguiente de la solemnidad de los apóstoles fundadores de la iglesia madre, se ha conservado desde siempre en la sede del circo de Nerón en el Vaticano, recordando el famoso incendio del 16 de julio del año 64, tras lo cual fueron arrojados a las fieras gran número de cristianos, según nos narra el historiador Tácito ("Annales" XV, 44).  
El antiguo Martirologio de 1584 lo menciona con cierta solemnidad: "En Roma nacimiento de muchísimos Santo Mártires que bajo el emperador Nerón fueron falsamente acusados del incendio de la ciudad y por orden suya fueron ejecutados de varias maneras: algunos fueron cubiertos de pieles de animales salvajes y arrojados a los perros para que fueran despedazados, otros fueron crucificados al atardecer y fueron usados como antorchas para iluminar la noche. Todos eran discípulos de los Apóstoles y fueron los primeros mártires que la Santa Iglesia romana envió al Señor antes de los Apóstoles". Todos estos hechos son históricamente ciertos; pero no se sabe verdaderamente si fue el propio Nerón en incendiar la ciudad. 
Su primer culto se extendió a toda la ciudad desde la pequeña iglesia de Santa María del la Piedad del camposanto teutónico en 1923, y luego, en 1969, a todo el rito romano. Del calendario romano anterior han sido suprimidos 53 nombres de mártires (en veintitrés memorias) que, aunque se les veneraba desde época antigua, no gozan de la garantía de las correspondientes fuentes biográficas o no tienen interés fuera de la Iglesia local. Ellos murieron por prejuicio, aprovechado por Nerón, de que eran "odiosos a la masa de la población" por ser cristianos ("causa martyrii"). 
El fragmento de la carta del papa san Clemente I a los Corintios nos refiere "a la gran multitud de elegidos que, habiendo sufrido muchos suplicios y tormentos también por emulación, se han convertido para nosotros en un magnífico ejemplo". MEMORIA FACULTATIVA. 

27 de junio de 2015

San ARIALDO. (c.1010 - 1066).



Martirologio RomanoEn Milán, de Lombardía, san Arialdo, diácono y mártir, que combatió esforzadamente las deplorables costumbres del clero simoníaco y depravado, y, por su celo en favor de la casa de Dios, fue asesinado cruelmente por dos clérigos tras atroces sufrimientos.

Nació en Cucciago, Como, en el seno de una familia de terratenientes de la clase media. Recibió el diaconado en Milán después de realizar sus estudios en Varese. Viajó por diversas partes de Europa donde entró en contacto con las ideas de reforma que se habrían camino. Predicó en Varese durante 1056 y 1057, contra la corrupción de las costumbres del clero, obtuvo un gran éxito entre el pueblo y gran hostilidad entre el clero local. Siguió con su predicación en Milán, donde fue canónigo de la catedral, en 1057, allí se encontró con el movimiento reformados de la Pataria, al que se adhirió; predicó contra el matrimonio y el concubinato del clero y la simonía, esto le trajo muchos valedores y muchos enemigos. 
Viajó a Roma para recabar la ayuda de Roma, y volvió a Milán donde siguió su cruzada contra las inmoralidades del clero y la simonía; pidió al pueblo rechazar los sacramentos de manos de un sacerdote simoníaco, todo ello provocó las iras del alto clero milanense, que se cebaron con las propiedades de su familia. Volvió a Roma a pedir ayuda, y el papa le envió a san Pedro Damián, para que obligara al clero ambrosiano a abjurar de la simonía. Logró la excomunión del obispo Guido de Milán, y esto causó una revuelta popular en la que lo excomulgaron y fue martirizado por secuaces del obispo simoníaco de Milán, en una isla del Lago Maggiore, que no aceptaron las injerencias de Roma. San Pío X confirmó su culto el 12 de julio de 1904.

18 de junio de 2015

Santos MARCOS y MARCELIANO. M. c. 278.

Marcos: Nacido en Marzo. Sublime en lo mandado. Referente a Marte
(Marcelino). Represor del mal.

Martirologio RomanoEn Roma, en el cementerio de Balbina, en la Vía Ardeatina, santos Marcos y Marceliano, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento.

Mártires en Roma, durante la persecución de Maximiano Hercúleo o Diocleciano; según la leyenda eran dos hermanos gemelos, ambos diáconos, que fueron convertidos por san Sebastián.
En la «Pasión de San Sebastián», una colección de tradiciones y leyendas del s. V, se dice que Marcos y Marceliano eran gemelos y de noble cuna, convertidos al cristianismo desde su temprana juventud y ambos casados. Durante la persecución de que Diocleciano, los hermanos arrestados y condenados a morir decapitados, por sentencia de Cromando, auxiliar del prefecto de Roma. Gracias a las súplicas de sus amigos, se postergó la ejecución de la sentencia y se dio a los prisioneros un plazo de treinta días, con la esperanza de que, en ese lapso llegasen a convencerse de que era necesario ofrecer sacrificios a los dioses, si querían salvar la vida. Con ese fin, se les trasladó de la prisión a la casa de Nicostrato, el escribano público y ahí acudieron sus esposas, sus hijos pequeños y sus parientes Tranquilino y Marcia, para doblegar su constancia con súplicas, razones y lágrimas; pero todo fue en vano, porque san Sebastián, quien era por entonces un oficial en la guardia del emperador, los visitaba a diario a fin de alentarlos a perseverar.
El resultado de aquella prueba y de las entrevistas y discusiones que tuvieron lugar, fue la conversión al cristianismo de los parientes y amigos paganos de los dos santos, de Nicostrato, el escribano, y hasta del mismo Cromancio, quien dejó en libertad a los prisioneros, renunció a su puesto y se retiró a vivir al campo. Marco y Marceliano se fueron a vivir en la casa de san Sebastián; sin embargo, fueron traicionados por un renegado y capturados nuevamente. Fabiano, el auxiliar del prefecto que había reemplazado a Cromancio, los condenó a ser atados a postes de madera, con los pies clavados a ellos. Durante veinticuatro horas, los dos hermanos estuvieron expuestos en esta forma atroz, y luego los soldados los acribillaron con sus lanzas. Sus reliquias se trasladaron de las catacumbas a la iglesia de Santos Cosme y Damián. Ahora se las venera en la basílica romana de Santa Práxedes.

9 de junio de 2015

San EFRÉN "el Sirio". (c.306 - 373). Doctor de la Iglesia.

Crecimiento fructífero

Martirologio RomanoSan Efrén, diácono y doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, y más tarde, al invadir Nísibe los persas, se trasladó a Edesa, en Osroene, donde inició una escuela teológica con los discípulos que le habían seguido, en la que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, y por los exquisitos himnos que también compuso mereció ser llamado «cítara del Espíritu Santo».


Nacido en Nísibis de Mesopotamia (actual Irak) de familia cristiana (su padre no era sacerdote de ídolos, según controvertidas noticias históricas). Fue bautizado a los 18 años, aunque fuera educado desde la infancia en la meditación de las Sagradas Escrituras. 
Según relató Efrén a los monjes, fue acusado falsamente de estar en relación con unos salteadores, y al ver los instrumentos de tortura, sintió terror, y pidió a Dios que le salvara y que si cumplía sus deseos se haría monje. La Providencia le liberó no sin antes probar su fe. En su retiro vivió la oración, austeridad y estudio hasta que el obispo Santiago de Nísibis, su maestro, le encargó organizar la escuela de Nísibis, ciudad que había caído bajo el dominio de los persas (363) del rey Shapor II, después de la derrota de Juliano el Apóstata. Acudió a auxiliar a los cristianos perseguidos. 
Ordenado diácono en Edessa en el 325 por el obispo Santiago, fue consejero del obispo Narsete y tomó parte en la fundación de la escuela denominada de "los Persas" (367), que tuvo una orientación teológica más bien antioquena. Asistió al Concilio de Nicea, acompañando a su obispo. Se dedicó a la catequesis, especialmente entre los paganos y pecadores hasta su muerte. Aquí nació la literatura siriaca en su dialecto arameo. 
Escribió en prosa homilías y comentarios a las Sagradas Escrituras; y en verso himnos ("Carmina Nisebina") que le han valido el título de ser llamado "arpa del Espíritu Santo" y "cantor de la Virgen Inmaculada". Fue el primero que concibió a María como Inmaculada y fue su primer cantor: "Tú y tu madre, Señor, sois los únicos perfectamente bellos... En tu madre no existe mancha alguna". En sus escritos hace referencia a los sacramentos: "A diario te abrazamos en tus sacramentos y te recibimos en nuestro cuerpo. Haznos dignos de sentir en nuestra persona la resurrección que esperamos. Poseemos, Señor, en nuestra propia persona tu memorial tomado en la mesa espiritual; haz que lleguemos a poseerlo en toda su realidad en la renovación futura".
Quiso permanecer como diácono, haciendo vida eremítica en una gruta (algunos autores dicen que fue un santo estilita que vivió en el interior de una columna), y rechazó el episcopado que san Basilio “el Grande” le ofrecía. Se cuenta de él que se fingió loco para no ser nombrado obispo. Su ejemplo es el de la austeridad unida al estudio y a la caridad para los pobres y enfermos. En la carestía del 373 se prodigó hasta el agotamiento. MEMORIA FACULTATIVA.  

8 de junio de 2015

Beato JUAN DAVY. M. 1537.

(ing.: John Davy).
Dios es misericordioso. El que está en gracia de Dios. Admirable

Martirologio RomanoEn Londres, de nuevo en Inglaterra, beato Juan Davy, diácono de la Cartuja de esta ciudad y mártir, que bajo Enrique VIII, por su fidelidad a la Iglesia católica y al Romano Pontífice, fue encarcelado, sometido a crueles torturas y murió finalmente de hambre.

cartujos en la cárcel de Newgate
Era religioso de la Cartuja de Londres, había sido ordenado diácono. En abril de 1534 los delegados reales exigieron a la Cartuja londinense y a cada uno de los monjes su adhesión plena a la supremacía real y a lo dispuesto sobre la sucesión. El padre prior contestó que los monjes no entraban a discutir temas como el de la sucesión sino que acataban la autoridad real en materia de sucesión.
El obispo de Londres les convenció de que no era una cuestión de importancia y así en junio de ese año toda la comunidad prestó el juramento, pero añadiendo: «En cuanto no fuere contrario a la ley de Dios».
Pero el 4 de noviembre el Parlamento declaraba que el rey era la cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra. El prior, entonces, reunió a la comunidad y manifestó su decisión de no desgajarse de la autoridad papal y de morir por la fe católica sí fuere preciso. Toda la comunidad hizo especiales ejercicios espirituales como preparación a un posible martirio. El monasterio se vio sometido a duras medidas represivas, y el nuevo prior logró seducir a una parte de la comunidad, para que aceptase la supremacía, y el 18 de abril de 1837, varios monjes firmaron; sin embargo, diez religiosos se negaron rotundamente, entre ellos Juan Davy. Con los demás fue llevado a la cárcel de Newgate en Londres, sometido a la tortura de la argolla y las cadenas y dejado morir de inanición. Juan murió el día 8 de junio de 1537. Fue beatificado el 9 de diciembre de 1886 por SS León XIII.

5 de junio de 2015

San BONIFACIO DE MAGUNCIA. (c.672 - 755).

(Winfrido. al: Bonifatius)
Bienhechor. Que aporta buena palabra. Quien tiene un destino feliz.

Martirologio Romano: Memoria de san Bonifacio, obispo y mártir. Monje en Inglaterra con el nombre de Wifrido por el bautismo, al llegar a Roma el papa san Gregorio II lo ordenó obispo y cambió su nombre de pila por el de Bonifacio, enviándolo después a Germania para anunciar la fe de Cristo a aquellos pueblos, donde logró ganar para la religión cristiana a mucha gente. Rigió la sede de Maguncia (Mainz) y, hacia el final de su vida, al visitar a los frisios en Dokkum, consumó su martirio al ser asesinado por unos paganos.



Anglosajón de Crediton en Devon (Wessex) que al hacerse benedictino cambió el nombre de Wynfrid por el de Bonifacio en 719. A los cinco años entró en un monasterio de Exeter, donde fue discípulo de san Aldelmo, y luego en Nutshulling, dedicado al estudio, a la enseñanza y a la predicación; donde fue director de la escuela abacial, encargo recibido por el abad Wulfhardo, y ordenado sacerdote en el 710. Fue nombrado abad de Nutshulling en el 715. Compuso la primera gramática latina escrita en Inglaterra, pero inspirada en la obra de san Isidoro de Sevilla, y tuvo justa fama en las islas británicas de hombre de gran saber; en la paz y el retiro del monasterio edificó a todos con su saber y su caridad. Siguiendo el ejemplo de otros monjes ingleses e irlandeses, deseó marchar al continente europeo, para evangelizar en la Galia, Germania, y también en Italia. En el 716, el papa san Gregorio II le envió a evangelizar a los germanos (para que continuase la misión de san Willibrordo); desembarcó en Frisia y quiso reunirse con san Willibrordo en Utrecht, pero no lo encontró. Su primera misión fue un desastre. 
En el 718 marchó a Roma con la intención de obtener del Papa el permiso para continuar con su empresa. En el 723 el pontífice san Gregorio II le ordenó "obispo regional" (dependiendo directamente de la Santa Sede, sin diócesis particular). Animado por Gregorio II y ayudado por un grupo de monjes, Bonifacio se dirigió al Rhin y allí se lanzó a una aventura que parecía desesperada, pero que conoció un éxito verdaderamente prodigioso. Estuvo 40 años en tierras germanas, adentrándose siempre más hacia el interior: Frisia (724), Turingia (725), Baviera (731)... Donde iba con su predicación y ejemplo obtenía la conversión en masa de los germanos, que abandonaban ritos y supersticiones paganas para abrazar con entusiasmo la nueva fe, en esta misión le acompañó un joven clérigo que se llamaba Ratgerio. En el 744 fundó la célebre abadía de Fulda, que gozó de la inmunidad pontificia, y que representa el primer privilegio de exención de la historia. 
En el 747 fue nombrado por beato Gregorio III, arzobispo de Maguncia y fue encargado por el Pontífice de la organización eclesiástica de toda la Germania. Se dedicó con todo su empeño a esta obra colosal. Hizo llegar de Inglaterra a santos Lulo, Wigberto, Albino, Wilebaldo y Wunibaldo, así como un grupo de vírgenes, a saber, santas Walburga, Lioba, Tecla, Guntilde, Bertgitta y Kunitrudis. Estableció diócesis en Frisia, Hesse (donde taló el roble sagrado que cuenta la leyenda), Turingia y Baviera; designó obispos, fundó monasterios, organizó el clero y formó misioneros; presidió concilios y ungió, en nombre del Pontífice, al rey Pipino el Breve. Como metropolitano de las iglesias de Alemania y de la Galia, Bonifacio fue el primero que intentó la fusión espiritual y cultural entre las dos regiones, en nombre de la civilización romana y cristiana, pero fue marginado por los círculos francos porque era anglosajón, y por tanto extranjero. 
Cuando Carlomán heredó Austrasia, después de la división del reino de Carlos Martel (741), se sirvió de Bonifacio para eliminar los abusos en la concesión de beneficios y honores y la relajación de la disciplina del clero y también de ciertos monjes celtas aventureros, reuniendo un concilio general de los obispos francos (744-747) en Soissons. Este concilio decretó reformas importantes para aquellas Iglesias. Basta recordar el nombramiento del abad san Fulrado y de san Crodegango, obispo de Metz (748), que trabajó eficazmente en la reforma del clero y en la institución de los canónigos regulares.
Su apoyo a la Santa Sede fue proverbial como lo demuestra el epistolario dirigido a la abadesa de Bischofsheim, santa Lioba, (que había abandonado Inglaterra por indicación suya) donde se revela la humanidad de su alma y al mismo tiempo la devoción particular al Sumo Pontífice, al cual sometió constantemente las menores dificultades. Tenía 70 años cuando realizó una campaña misionera en Holanda, al frente de 52 monjes apóstoles fueron martirizados en Dokkum por los frisios o frisones que le hundieron una lanza en la espalda mientras sostenía su "Evangeliario" a dos manos encima de la cabeza, a manera de escudo contra los mandobles. Su cuerpo fue trasladado a la abadía de Fulda. Patrón de Alemania. MEMORIA OBLIGATORIA. 

Santos Eoban, Adelario y 9 compañeros. M. 754.  
Martirologio RomanoEn Dokkum, en Frisia, santos Eoban, obispo, Adelario y nueve compañeros, que, junto con san Bonifacio, culminaron gloriosamente su vida con el martirio. Sus nombres: Vintrungo y Gualterio, presbíteros; Amundo, Sevibaldo y Bosa, diáconos; Vacaro. Gundecaro, Eluro y Atevulfo, monjes
Eobán era monje-sacerdote benedictino, y parece ser que de origen irlandesa. Obispo coadjutor de Dadano de Utrech, y trabajó en la misión alemana con santos Willibrordo y Bonifacio y compartió el martirio del segundo, en Dokkum. Adelario fue el primero y único obispo de Erfurt, consagrado por san Bonifacio. Fueron 52 los mártires.

28 de mayo de 2015

San CARAUNO. s. V.

 (Cerauno. fr.: Chéron).

Martirologio RomanoEn Chartres, en la Galia Lugdunense, san Carauno, mártir.


Romano que predicó el evangelio en la Galia y fue asesinado por los bandidos en Chartres. Sobre su tumba se construyó una iglesia y un monasterio. Es posiblemente idéntico a san Cerauno de París. 
Su leyenda es un calco de la que se adjudica a san Dionisio: a pesar de las insistencias de su padre que lo presionaba para que se casase, se negó a ver a su futura novia y se consagró al servicio de la Iglesia, donde informado el Obispo de aquel distrito de su mérito lo ordeno diácono. Hizo varios milagros. 
Entonces determinó consagrarse enteramente al ministerio de la Palabra de Dios, y habiendo  predicado en diferentes provincias de las Galias, paso del territorio de Chartrain, donde encontró muy corto numero de cristianos, descendiente de aquellos  que habían sido antiguamente convertidos por san Potenciano, y san Altino. Habiendo hechos rápidos progresos en el Evangelio con su admirable celo, hizo elección  de algunos discípulos para que le ayudasen en la propagación del conocimiento de Jesucristo y salió para París.
Asaltado por una banda de ladrones en la ruta de Chartres a París, fue decapitado. A la manera de san Dionisio llevó su cabeza decapitada en las manos hasta el lugar que eligió para su martirio, cerca de una fuente milagrosa, allí se levantó la abadía de Saint-Chéron, en el valle del Eure. Se le atribuyó la curación del hijo del rey Clotario.  

23 de mayo de 2015

Santos LUCIO, MONTANO, JULIANO, VICTORICO, VÍCTOR y DONACIANO. M. 259.


Martirologio RomanoEn Cartago, santos Lucio, Montano, Juliano, Victorico, Víctor y Donaciano, mártires, que, en tiempo del emperador Valeriano, consumaron el martirio por confesar la religión y la fe que habían aprendido por enseñanza de san Cipriano.

martirio de san Montano
Durante los dos años que había durado ya la persecución de Valeriano, muchos cristianos habían alcanzado la corona del martirio, como san Cipriano, en septiembre del año 258. El procónsul Galerio Máximo, que le había condenado, murió poco después, pero el procurador Solón llevó adelante la persecución. En Cartago, el pueblo se levantó contra él, pero la insurreCción fue sofocada en sangre. En vez de tratar de descubrir a los verdaderos culpables, Solón se vengó en los cristianos, haciendo prisioneros a ocho discípulos de san Cipriano, casi todos clérigos. Sus Actas son auténticas y redactadas por testimonios oculares. Esta es la historia de su martirio:
Donaciano: era catecúmeno y que fue bautizado en prisión, murió rápidamente en la cárcel. 
Flaviano: era diácono. No creían que fuera diácono, y a pesar de que ansiaba con toda su alma dar su vida por la fe, por dos veces fue interrogado y enviado de nuevo a la cárcel, mientras sus compañeros morían en el martirio. Por fin, y gracias a su fe en Dios, pudo alcanzar la palma del martirio. 
Juliano: tuvo alguna discusión fuerte con Montano, a causa de una mujer que había sido excomulgada y que Julián había defendido. Entre ellos quedó la frialdad, pero Montano tuvo una visión, que le decía que debía reconciliarse pues el amor era lo único que les podía mantenerlos unidos ante el inminente martirio. 
Lucio: era de complexión débil. Demostró una gran serenidad ante su proceso. 
Prímulo: hacía pocos meses que había recibido el bautismo, y fue el primero que fue martirizado. 
Reno: como muchos de sus compañeros también tuvo una visión en la cárcel, que les animaban a seguir adelante en su confesión de la fe. 
Víctor. No aparece en las Actas pero sí en los santorales, debe ser un añadido. 
Victorico: recibió una visión en la que le decían que tendrían la gloria del martirio. 
En cuanto a Montano las Actas dicen de él: "tan robusto de cuerpo como de espíritu, ya antes del martirio se había hecho famoso por su libertad en decir constante y firmemente lo que la verdad pidiera, sin miramiento alguno a personas". Parece ser que exhorto a las vírgenes, a conservar su estado, a los herejes, para que vivieran en unidad y, a todos para que el amor fuera su único estado.
Tras de haber sufrido hambre y sed durante muchos meses de prisión, los mártires comparecieron ante el presidente e hicieron una gloriosa confesión. El decreto de Valeriano sólo condenaba a muerte a los obispos, sacerdotes y diáconos. Los compañeros de Flaviano, con más buena voluntad que acierto, dijeron que éste no era diácono y que por tanto no estaba incluido en el decreto del emperador. Así pues, aunque Flaviano afirmó que era diácono, el juez sólo condenó a muerte a sus compañeros. Los mártires se dirigieron gozosamente al sitio de la ejecución y cada uno de ellos hizo una exhortación al pueblo. Lucio, que era un hombre tranquilo y reservado, se había debilitado mucho en la prisión; temiendo que esto le impidiese verter su sangre por Cristo y que muriese entre la muchedumbre que bordeaba el camino, los mártires le pusieron a la cabeza del grupo y le acompañaron en el trayecto. Cuando el verdugo se preparaba ya a descargar el golpe, Montano rogó a Dios que concediese a Flaviano la gracia del martirio, tres días después, a pesar de que el pueblo había obtenido ya la liberación de Flaviano. En señal de que su oración había sido escuchada, Montano desgarró el pañuelo que le cubría los ojos y envió la mitad a Flaviano; igualmente pidió a los cristianos que prepararan la tumba de Flaviano para no separarse de él, ni aun después de la muerte. Por su parte, Flaviano oraba ardientemente para que la corona del martirio no se le retardase mucho.
La sentencia a muerte no llegó tarde a Flaviano y ésta llenó de gozo al mártir, que fue al sitio de la ejecución acompañado por una gran muchedumbre, entre la que se hallaban numerosos sacerdotes. En el sitio de la ejecución, Flaviano oró por la paz de la Iglesia y la unión de los cristianos. Según parece, profetizó a Luciano que sería obispo de Cartago. La profecía se cumplió al poco tiempo. Cuando terminó de hablar, se vendó los ojos con la mitad del pañuelo que Montano le había mandado y, postrado de rodillas en oración, recibió el golpe del verdugo.

8 de mayo de 2015

San ARSENIO "el Grande". (354 - 450).

(Arsenio “el Romano”, Arsenio “el Diácono”)
Varón enérgico

Martirologio RomanoCerca del monte Scete, en Egipto, san Arsenio, que, según la tradición, fue diácono de la Iglesia de Roma, y en tiempo del emperador Teodosio se retiró a la vida de soledad, donde, lleno de todas las virtudes, rindió su espíritu a Dios.

Nació en Roma en el seno de una familia senatorial. Recibió el diaconado de manos del papa san Dámaso. Tenía una gran preparación intelectual, por la cual el emperador Teodosio, en el 383, le nombró preceptor de sus hijos: Arcadio y Honorio. Llegó a Constantinopla en 383, y continuó como tutor de la familia real por once años. Durante los últimos tres, también tuvo a su cargo al hermano Honorio. Un día, llegando a ver como estaban los niños con sus estudios, Teodosio los encontró sentados, mientras Arsenio les hablaba de pié. Esto no lo llegó a tolerar, e hizo que los estudiantes se levantaran y que el maestro tomara asiento.
Una profunda crisis espiritual le hizo abandonarlo todo. A su arribo a la Corte, Arsenio había dado un espléndido recibimiento, y probablemente porque el emperador lo deseaba, vivió con gran pompa, pero todo el tiempo el sentía un creciente sentimiento sobre renunciar al mundo. El saqueo de Roma, por parte de Alarico, le hizo reflexionar sobre la caducidad del mundo. Se dice que una voz le dijo: "Huye de los hombres y te salvarás". 
A partir de esto se embarcó secretamente para Alejandría, y rápidamente fue al desierto de Scete, pidiendo ser admitido entre los solitarios que vivían allí. San Juan "el Enano", a cuya celda fue conducido, aunque previamente se le advirtió de la calidad del visitante, no se dio por enterado de la llegada, y le dejó de pié mientras invitaba a los otros a tomar asiento a la mesa. Estando la comida a medio avanzar, lanzó un pedazo de pan ante Arsenio, indicándoles con aire de indiferencia de que lo tomara si quería. Arsenio tomó el pan, y lo comió sentado en el suelo. Satisfecho con esta prueba de humildad, san Juan lo mantuvo bajo su dirección. El nuevo solitario fue un ejemplo, aún cuando no retuvo ciertos viejos hábitos, tal como sentarse con una pierna cruzada o bien de colocar al estar acostado, un pié sobre el otro. Notando esto, el abad requirió que se imitara la postura de Arsenio en la siguiente junta, haciendo esto de manera pública. Arsenio tomó el mensaje de lo acontecido y se corrigió. Durante los cincuenta y cinco años de su vida solitaria, fue el más estricto de todos, castigándose a si mismo, por su anterior vanidad en el mundo. Entre ello se encontraba el haber usado perfumes en la Corte, para castigo, no cambiaba el agua en que humedecía las palmas con las cuales trabajaba en pequeños manteles, sino que la lanzaba hasta que finalmente estaba agotada. Era estricto en extremo.
Aún cuando participaba en labores manuales, no dejaba su aplicación en la oración. Todo el tiempo copiosas lágrimas de devoción brotaban de sus ojos y  se dice que perdió hasta las pestañas de tanto llorar por el mundo. Pero lo que más le distinguió, fue su inclinación a que nada lo interrumpiera de su unión con Dios. Cuando, luego de gran búsqueda, su lugar de retiro fue encontrado, no sólo rechazó el regresar a la Corte, y ser el consejero de su ex alumno, el emperador Arcadio, sino tampoco aceptó ser alguien que podía relacionarse con los pobres y los monasterios de las vecindades. Invariablemente se negó a los visitantes, no importando el rango y condición de estos, y dejó a sus discípulos el cuidado de atenderlos. Sus contemporáneos lo admiraron tanto que le llegaron a nombrar como "El Grande". 
En el 434, marchó a Tróade, donde estuvo diez años. Hacia el 444 se fue a la isla de Canopo, cercana a Alejandría, y desde allí, tres años después, volvió a Tróade donde murió. Es uno de los fundadores del monacato y de los llamados "padres del desierto".