Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas

16 de agosto de 2015

Beato SIMÓN BUKASAI KIOTA y compañeros. Beato. M. 1620.


Martirologio Romano: En Cocura, siempre en Japón, beatos mártires Simón Bokusai Kiota, catequista, y María Magdalena, cónyuges, Tomás Guengoro y Marta, también ellos cónyuges, y el pequeño Jaime, su hijo, que, por decreto del prefecto Yetsundo, juntos fueron crucificados cabeza bajo por odio al nombre de Cristo
Beata María Magdalena Kyota

Simón Bokusai Kyota era miembro de una de las más antiguas familias cristianas de Bungo y era oficial del ejército real. Era cofrade del Rosario y había difundido con todo entusiasmo el evangelio en su entorno social. Su esposa María Magdalena era unánime con él en la profesión y difusión de la fe cristiana, y extremadamente servicial con los misioneros a quienes hospedaba. Tenía 60 años.

Tomás Gengoro era también cofrade del Rosario y no sólo había hospedado a los religiosos sino que había difundido la fe entre sus amistades cuanto había podido. Su esposa María (a veces llamada Marta) participaba de sus mismos sentimientos religiosos, y era cofrade también del Rosario. Jaime era un niño de dos años, hijo de ambos, muerto por ser un niño cristiano, uno de los más jóvenes mártires beatificados.
En la ciudad de Kokura, reino de Fingen, en el Japón, fueron martirizados acusados no solamente de ser cristianos sino también de haber hospedado a los misioneros extranjeros. Ambas acusaciones eran verdaderas, pues se trataba en efecto de cristianos convencidos que habían dado de muy buena gana hospedaje en su hogar a los misioneros y colaborado así al mantenimiento de la cristiandad nipona y a la difusión del evangelio. Su martirio, al que los condenó el prefecto Yetsundo, consistió en que fueran crucificados cabeza abajo, teniendo una agonía larga y dolorosa. Las dos familias fueron beatificados el 7 de julio de 1867 por el papa Pío IX.

6 de agosto de 2015

Santos JUSTO y PASTOR. M. c. 306.


Martirologio Romano: En Compluto (hoy Alcalá de Henares), en la Hispania Cartaginense, santos mártires Justo y Pastor. Todavía niños, corrieron voluntariamente al martirio, abandonando en la escuela sus tablillas de escolar y, detenidos por orden del juez e inmediatamente azotados, animándose y exhortándose mutuamente fueron degollados por su amor a Cristo.

Eran dos niños, hermanos en Alcalá de Henares; Justo tenía 7 años y Pastor tenía 9 años. Iban a la escuela cuando se enteraron del edicto de persecución contra los cristianos en la época del emperador Diocleciano. Se presentaron espontáneamente ante el prefecto Daciano, a su paso por Alcalá de Henares. Y se profesaron cristianos. 
No fue suficiente la terrible paliza de castigo que les infligieron en secreto los verdugos de Daciano. Los dos hermanos se animaron a mantenerse firmes hasta la muerte. Justo le decía a su hermano: “Hermano, no tengas miedo de la muerte del cuerpo y de los tormentos. Ante el golpe de la espada, mantén la serenidad. El mismo Dios que se ha dignado a elegirnos para tan grande gracia nos dará las fuerzas necesarias para soportar los sufrimientos que nos esperan”. A lo que contestó Pastor: “Bien dicho, hermano mío. Te acompañaré con mucho gusto en el martirio, y contigo obtendré la victoria en este combate”. Para abreviar las repercusiones, que pudiera tener semejante crueldad entre la población, los llevaron a un lugar solitario, donde los decapitaron sobre una gran piedra. Patrones de Alcalá de Henares. 

24 de julio de 2015

Santa CRISTINA DE BOLSENA. M. c. 300.


Martirologio Romano: En Bolsena en el Lazio, santa Cristina, virgen y mártir


Nació en la margen derecha del lago Bolsena. Cristina es la hija de Urbano, gobernador pagano de la región y presentado por los libros antiguos como enemigo acérrimo de los cristianos. Su hija, de 11 años, por el contrario, tuvo la suerte de entrar en contacto desde muy pequeña con unas mujeres cristianas. Estas, contentas y felices, le enseñaron la vida y obra de Jesucristo. "Se aficionó a la fe de Cristo, y por la devoción de su santo nombre se llamó Cristina contra la voluntad de su padre". 

A medida que iba aprendiendo, vivía cuanto aprendía. Mientras tanto, el padre desconocía lo que ocurría. Como niña, se entretenía en romper las estatuas de los falsos dioses que el padre tenía en casa, al ser de oro, se lo repartía entre los pobres. Un juego más, pensaba el padre. La realidad era todo lo contrario.
Pero cuando se enteró de que era cristiana, pronunció estas palabras:"No se ha decir en el mundo que una niña me dio la ley, ni que estos hechiceros de cristianos triunfan de nuestros dioses en medio de mi propia familia. Yo veré si sus hechizos pueden más que mis tormentos y si la paciencia de una hija ha de hacer burla de la cólera de un padre".
La sometió a toda clase de sufrimientos. De todos ellos la libró el Señor. Al final de un calvario típico de la leyenda de los mártires, de los que se salvó ayudada por los ángeles, terminó asaeteada y arrojada en el lago Bolsena; su padre, el juez, y otros personajes murieron antes que la santa. 
Santa Cristina fue antiguamente muy popular en el Occidente, pero más tarde se confundió su leyenda con la de santa Cristina de Tiro, tan popular como ella en el Oriente. Para identificar a ambas santas, se inventó la historia de la translación de las reliquias de Cristina de Tiro a Bolsena (aunque las reliquias de santa Cristina de Roma se hallan, según se dice, en Palermo). Según otra versión, citada por Alban Butler, el martirio de la santa occidental tuvo lugar «en Tiro, que era una ciudad que antiguamente estaba en una isla en el lago de Bolsena que fue más tarde cubierta por las aguas» 
En realidad no sabemos nada sobre Cristina de Bolsena. El hecho de que su fiesta se celebre en la fecha de hoy, procede sin duda de una confusión con Cristina de Tiro, de la que heredó también la absurda leyenda. Es muy dudosa la existencia de una mártir llamada Cristina relacionada en alguna forma con la ciudad de Tiro. Pero no carece de fundamento la tradición que sostiene que en Bolsena fue martirizada una doncella llamada Cristina, a la que se profesaba gran devoción. Las excavaciones llevadas a cabo en Bolsena han probado la existencia de una especie de catacumba en la que había un santuario dedicado a la santa. Como se comprenderá, esto es lo único verdaderamente cierto que podemos decir sobre la santa.

22 de julio de 2015

Santos ANA WANG, LUCÍA WANG WANGZHI y ANDRÉS WANG TIANQING. M. 1900.


Martirologio Romano: En la localidad de Majiazhuang vecina a Daining en la provincia de Hebei en China, las santas mártires Ana Wang, virgen, Lucia Wang-Wang y su hijo Andrés Wang Tianqing, ejecutados por el nombre de Cristo en la persecución de los boxers

Ana nació en la aldea de Ma-Kia-Tchoang, en Weixian, en el sur de la provincia de Hebei (China), en el seno de una familia cristiana. Aunque su madre era una mujer devota, su padre no practicaba debidamente el cristianismo. Desde pequeña tuvo una gran inclinación por la piedad y el celibato, y tuvo un apoyo, primero en su madre, pero a los 5 años murió la madre y encontró un nuevo apoyo en la fe, en su maestra: sor Lucía Wang. Aunque su padre la obligaba a trabajar desde muy niña, siempre fue la primera en la escuela. En la comunidad cristiana era muy apreciada. 
Tiempo después su padre se volvió a casar con una mujer cristiana poco practicante y Ana tuvo que amoldarse a la nueva situación con la mejor disponibilidad. Cuando cumplió 11 años tuvo que casarse en un matrimonio concertado, se escapó de la casa del novio. Volvió a su casa.

Lucía nació en el poblado de Wei-Hsien, China. También es conocida como Lucía Wang Wangzhi, porque el sufijo “-zhi” indica su apellido de nacimiento. Vivía en la aldea de Ma-Kia-Tchoang, en la provincia de Hebei, cuando comenzó la revuelta de los bóxers. Madre de Andrés Wang Tianqing, que tenía 9 años y de una niña de cinco, cuyo nombre no nos ha llegado. Tenía 31 años. 

Cuando la persecución de los bóxers, en 1900, una parte de la población huyó del pueblo, y los soldados entraron en la aldea e incendiaron la iglesia. El jefe de la banda puso a los cristianos del lugar ante la disyuntiva de apostatar o morir. Ana se encontraba en la escuela con sor Lucía. Mientras la maestra animaba a las niñas a confiarse a María, ella estaba serena y con la conciencia tranquila. Su padre pensé en ponerla a salvo, pero ella no quiso comprometerlo. Ana se quedó con algunos vecinos animándoles a permanecer firmes en la fe. Sor Lucía, había huído con las alumnas. Allí estaba el anciano san José Wang Yumei, que hacía guardia en la escuela y otras mujeres y sus hijos. Cuando llegó el alba, también llegó un misionero que celebró una misa.
Cuando los soldados llegaron, José les dijo a los presentes, que se refugiaran en los sótanos de la escuela y que él intentaría desviar la atención de los bandidos, acogiéndoles en el ingreso del edificio, pero como José se negara a decir dónde estaban los cristianos, el jefe ordenó disparar contra las ventanas del edificio: ante el fragor de los cristales, los niños se asustaron y comenzaron a gritar y llorar descubriendo así, su escondite. Lucía intentó razonar con los bandidos, haciéndoles ver que ninguno de ellos habían hecho nada malo, pero desistió, para no agravar más la situación, ya crítica por sí misma. 
Todos los presentes fueron llevados en carros al pueblo donde tenían el cuartel general los bóxers de la zona en Tai-Ning. Todos fueron interrogados y el primero en morir fue José Wang de un lanzazo en la garganta y después decapitado, dejando un testimonio de su fe y un último intento en defender a los prisioneros.
Como los cristianos no renegaban de su fe, los bóxers adoptaron un sistema para hacerlos ceder: separaron a los hijos de las madres, después les condujeron a una salita con dos estancias. En una había un cartel que ponía: “Liberación” y los soldados habían colocado juedos y diversas mercancías apetecibles, en la otra, había otro cartel que ponía: “Muerte”. Algunas mujeres renegaron de su fe, entre ellas la madrasta de Ana, lo que Ana sintió mucho. Las mujeres que no habían apostatado se les dijo que si no lo hacían morirían sepultadas vivas con sus hijos; les dejaron una noche de reflexión, lo mismo que a las muchachas y adolescentes que allí se encontraban.
Ana, aquella noche, les dirigió la oración para prepararse para la muerte. En la mañana del 22 de julio, mujeres y niños fueron conducidos donde estaban preparadas las fosas. Antes habían sufrido un nuevo interrogatorio, al que no respondieron, animadas por la mirada de Ana. Los soldados les dijeron que si seguían obstinadas, debían entrar en las fosas junto a sus hijos. Las mujeres avanzaron, pero la muchacha les dijo en voz baja, que se arrodillaran mirando la iglesia de su aldea. El jefe, ordenó que todas fueran decapitadas con la espada, comenzando por las más ancianas. 
Una de las últimas en caer fue santa Lucía Wang Wangzhi, que llegada la hora, junto a la boca de la fosa en Tai-Ning, el jefe de los bóxers intentó convencerla para que renegara de su fe y pensara en sus hijos. Ella respondió: “Yo soy católica, y católicos son también mis hijos. Si vosotros me mataís por mi fe, matadles también a ellos”.
Después de estas palabras, Andrés comenzó a llorar porque tenía sed. Un soldado, partió una sandía y le refrescó los labios. Al ver esta escena, es soldado se compadeció de su hijo de nueve años y propuso al capitán que le diera permiso para adoptarlo. Pero la madre, viendo el peligro espiritual que corría el muchacho, lo atrajo a sí y dijo: “Yo soy cristiana”, repitió “y también mi hio. Matadnos a los dos, pero a él primero y yo la última”. 
El niño comprendió, tiró la sandía, se puso de rodillas y comenzó a orar en voz alta, y se preparó para morir. Con una sonrisa, saludó a Lucía por última vez, después inclinó la cabeza para ser decapitado; inmediatamente después, fue el turno de su madre y de su hermana. Los tres fueron sepultados en la misma fosa.
Cuando llegó el turno de los más jóvenes, Ana se preparó intensificando su oración. La última de todos fue Ana que hasta el final siguió animándoles en la perseverancia; tenía 14 años. El jefe de los bóxers, de nombre Song, ordenó a la muchacha, de abandonar su religión. Ella, inmersa en la oración, no le respondió. Luego, el la tocó y ella le respondió: “Soy católica. No renegaré jamás de Dios. Prefiero morir”. El soldado le dijo que podría ser mujer de un hombre muy rico, a lo que Ana, no escuchó y siguió defendiendo con coraje su fe. Foribundo, Song le cortó un trozo de carne del hombro izquierdo y siguió con sus propuestas, pero recibió el mismo rechazo... y le cortó el brazo izquierdo. Ana permaneció de rodillas, dijo sonriendo: “La puerta del Paraíso está abierta para todos”. Despues, susurrando tres veces el nombre de Jesús, ofreció el cuello al verdugo. Después de decapitarla, su cuerpo no cayó al suelo.
Después de su muerte, sus vecinos comenzaron a invocar su intercesión. Los primeros beneficiados fueron sus familiares: la abuela de Ana murió santamente, mientras su madrastra volvió al catolicismo. Su padre también volvió a la fe, aunque se quedó ciego, aceptó esta condición para expiar sus culpas. Ana Wang es patrona de las adolescentes.

16 de julio de 2015

Beatos ANDRÉS DE SOVERAL y DOMINGO CARVALHO. Beatos. M. 1645. 


Martirologio Romano: En la ciudad de Cunhaú en Natal, Brasil, beatos Andrés de Soveral, sacerdote de la Compañía de Jesús, y Domingo Carvalho, que, mientras se celebraba la Misa, fueron encerrados en la iglesia con engaño junto a la multitud de fieles y atrozmente asesinados

El 16 de julio de 1645, los holandeses que ocupaban el nordeste de Brasil, llegaron a Cunhaú, en Río Grande del Norte, donde varios colonos residían en los alrededores del Molino, ocupados en la plantación de la caña de azúcar. Era un domingo. La hora de la misa, 69 personas se reunieron en la capilla Nuestro Señora de Candeias. La capilla fue rodeada e invadida por soldados e indios que eliminaron a todos los que allí estaban, incluyendo al párroco sacerdote Andrés de Soveral que celebraba la misa. Ellos no opusieron resistencia a los agresores y entregando sus almas piadosamente al Creador. 

Andrés de Soveral nació en Sâo Vicente, hoy el Estado de São Paulo, en Brasil, una ciudad muy vinculada al beato José de Anchieta. Andrés estudió en el colegio de los jesuitas: Latín, Teología y Moral y en 1593 ingresó en la Compañía de Jesús de Bahía. Sabiendo muy bien el idioma indígena, estaba a cargo de de la conversión del Indios en los territorios dependientes de la escuela de Pernambuco, en la ciudad de Olinda. 
En 1606 viaja a Río Grande en una misión. Probablemente entre 1607 y 1610 pasó al clero diocesano, regresando a Rio Grande en 1614 ya como sacerdote secular y quedándose esta vez como parroco de Cunhaú, allí fundó la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria. Tenía 73 años cuando fue martirizado mientras celebraba la misa en su iglesia parroquial. 
“La figura del P. Andrés de Soveral, el pastor del pequeño rebaño de Cunhaú, despunta como el gran héroe que, no sólo ofreció su vida por la fe en el momento sublime del sacrificio eucarístico, sino que también exhorto a sus feligreses a que hicieran lo mismo, aceptando voluntariamente el martirio”. Fue martirizado por los calvinistas, junto a su comunidad. 
Además del beato Andrés, Domingo es el único nombre conocido de entre todas las víctimas de la masacre de Cunhaú. Después de la matanza, los asesinos empezaron a hacer fiesta y a robar las pertenencias de los cadáveres. Se dice que en uno de los cuerpos, el de Domingo Carvalho, quien era uno de los principales del lugar, encontraron cierta cantidad de oro que fue distribuido entre en los asesinos. 

12 de julio de 2015

Beatos MATÍAS ARAKI y 7 compañeros. M. 1626. 


Martirologio Romano: En Nagasaki, ciudad del Japón, beatos Matías Araki y siete compañeros, que sufrieron el martirio por su fe en Cristo

Fragmento del cuadro de los mártires de Nagasaki que son quemados
en la hoguera
Cuyos nombres son: beatos Pedro Araki-Cobioje y Susana Cobioje Araki, esposos; Juan Tanaka y Catalina Tanaca, esposos: Juan Naisen y Mónica Naisen, esposos, y su hijo el niño Luis Naisen.
Matías Araki, pertenecía a una familia noble ya cristiana; hermano del beato Mancio Araki. Vivía en Coxinotzu, Arima, cuando con su hermano decidieron dar hospedaje al provincial de los jesuitas beato Francisco Pacheco. En 1625, fueron delatados por un traidor y 300 soldados los apresaron y fueron llevados a la cárcel de Ximabara, resistiendo todas las propuestas de apostasía. Fue quemado vivo en Nagasaki. 

Juan Naisen, nació en Ximabara en el seno de una noble familia cristiana. Tenía 11 años cuando comenzó la persecución hizo el propósito de mantenerse firme en la fe. Con 24 años se casó con beata Mónica Naisen con la que tuvo tres hijos. Ambos decidieron abrir sus casas a los misioneros fuera cual fuera el riesgo. Viendo que su situación era muy delicada, distribuyó sus bienes entre los pobres y decidió vivir con lo necesario. En 1622, acogió en su casa al jesuita beato Juan Bautista Zola; fueron sorprendidos y enviados a la cárcel donde estaba el jesuita beato Francisco Pacheco, provincial de la Compañía. 
En la cárcel hallaron a los beatos mártires Mancio y Matías Araki, y las autoridades quisieron resquebrajar la fe del matrimonio Naisen, y les hicieron ver las torturas que infligieron a la beata Susana Cobioje, pero no consiguieron nada, entonces el gobernador desnudó a su mujer, y amenazó en violarla allí mismo si no apostataba, Juan tuvo un momento de debilidad y apostató. Vuelto a su casa Juan, hizo penitencia por su debilidad, y en 1626, el matrimonio volvió con sus tres hijos dispuestos a confersar su fe y dar su vida por Cristo. Fueron encarcelados en Ômura, donde pasaron tremendas penalidades. Fueron llevados a Nagasaki donde primero decapitaron a su mujer y después fue quemado vivo junto a su hijo Luis Naisen, que fue decapitado, al que animó en preservar en la fe y que pronto se verían en el paraíso.
Mónica Naisen era de familia noble. Era muy cristiana y estuvo de acuerdo con su marido en dar cobijo a los misioneros. Encarcelada y juzgada se negó a apostatar, a pesar de que tuvo que asistir a la tortura de sus dos hijas pequeñas, que luego le fueron quitadas, reteniendo junto a ella a su hijo Luis. Sufrió la tortura del agua regurgitada. Cuando llegaron al recinto del martirio y vio que su marido estaba atado al poste, ella se puso de rodillas y se dedicó a orar. Fue decapitada.
Luis Naisen era un niño de siete años, hijo de Juan y Mónica Naisen; a la hora de ir al lugar de la ejecución fue llevado en brazos por un soldado a causa de su debilidad. El soldado al llegar al recinto del martirio lo soltó y corrió abrazar a su madre que estaba orando. Como ella no respondió a su abrazo, el niño se quedó sorprendido y fue entonces cuando su padre le animó a perseverar en la fe. El niño miró espantado como decapitaban a su madre, y en ese momento fue decapitado.

Pedro Araki-Cobioje era un fervoroso cristiano, casado con Susana Cobioje, y en su casa de Coxinotzu, albergaban al hermano jesuita beato Gaspar Sadamatzu. Fueron descubierto y arrestados y encarcelados en la prisión de Ximabara. Se les presionó para que abjurasen de su fe, al no conseguirlo fue quemado vivo en Nagasaki, por haber dado hospitalidad a los misioneros. 
Susana Cobioje Araki estuvo de acuerdo con su marido en cobijar a los misioneros. Juntos fueron detenidos y llevados a la prisión de Ximabara. 
Las autoridades pensaron que si aislaban a la mujer era más fácil hacer que apostatase, pero ella se mantuvo firme en la fe; durante seis meses fue torturada: la desnudaron, la pasearon con una canga al cuello por las calles, la sostuvieran suspendida por sus cabellos, desnuda, en un árbol, y le ataron a sus pies a su hija de tres años, desnuda y muerta de frío, que lloró continuamente durante ocho horas; luego le hicieron el suplicio del agua regurgitada, y al final la tuvieron durante meses atada por el cuello a la pared. Le quitaron a su hija, pero ella se mantuvo firme en la fe, diciendo que daría mil veces la vida por ella. Murió decapitada en Nagasaki.
Susana Cubioje Araki era la esposa del beato Pedro Araki-Cobioje, con el que estuvo de acuerdo con cobijar a los misioneros. Juntos fueron detenidos y llevados a la prisión de Ximabara. Las autoridades pensaron que si aislaban a la mujer era más fácil hacer que apostatase, pero ella se mantuvo firme en la fe; durante seis meses fue torturada: la desnudaron, la pasearon con una canga al cuello por las calles, la sostuvieran suspendida por sus cabellos, desnuda, en un árbol, y le ataron a sus pies a su hija de tres años, desnuda y muerta de frío, que lloró continuamente durante ocho horas; luego le hicieron el suplicio del agua regurgitada, y al final la tuvieron durante meses atada por el cuello a la pared. Le quitaron a su hija, pero ella se mantuvo firme en la fe, diciendo que daría mil veces la vida por ella. Murió decapitada.

Juan Tanaka era un cristiano fervoroso, que había nacido en el seno de una familia cristiana, y desde joven se distinguió por su entusiasmo religioso. Los jesuitas lo prepararon como catequista. Se casó con beata Catalina Tanaca y ofreció su casa a los jesuitas para que pudieran alojarse en ella, entre los que hospedó fue a los beatos Baltasar de Torres y al hermano jesuita Miguel Tozó, y por ello fueron descubiertos y arrestados. 
Después de estar durante mucho tiempo prisionero en Ômura y que su fe no se quebrantase, fue quemado vivo en Nagasaki; cuando ya se había prendido fuego, las cuerdas que lo sostenían se soltaron, Juan sintiéndose libre, fue y dio un salto y dio un abrazo al cadaver de beato Mancio Araki, que iba a ser quemado, y besó las manos e hizo reverencias a los demás religiosos mártires, y luego, volvió a su poste y allí consumó su martirio. 
Catalina Tanaca era la esposa de Juan, participaba de sus mismos sentimientos religiosos y estuvo de acuerdo en acoger misioneros en su casa. Arrestada y encarcelada, se negó a apostatar y se mantuvo fiel a Cristo hasta que fue degollada. Todos ellos confesaron intrépidamente la fe de Jesucristo, y fueron beatificados por Pío IX el 7 de julio de 1867.

6 de julio de 2015

Santa MARÍA GORETTI. (1890-1902).


Martirologio Romano: Santa María Goretti, virgen y mártir, que en una época infantil dura, donde se vio en la necesidad de ayudar a su madre en las labores de la casa, distinguiéndose ya por su piedad, cuando no contaba más que doce años murió en defensa de su castidad a causa de las heridas que le produjo con un punzón un joven que intentaba violarla cuando estaba sola en su casa, cercana a la localidad de Nettuno, en el Lacio, de Italia.


María Teresa Goretti (llamada familiarmente Marietta) nació en Corinaldo  (Ancona) era hija de una familia muy pobre, por la cual tuvo que cambiar de residencia. Primero fueron a Colle Gianturco y luego a Ferriere di Conca; huérfana de padre a los 10 años y analfabeta, demostró cierta madurez al ocuparse de sus cuatro hermanos más pequeños y de otros niños vecinos mientras sus familiares trabajaban al campo. La familia subsistía penosamente trabajando como colonos en unas malas tierras pantanosas de la región de Ancona. Cuando tuvo que hacer la primera comunión la familia no tenía dinero para comprarle el pequeño ajuar y algunos vecinos compasivos se lo regalaron. Con ellos vivían otros braceros, los Serenelli, y su hijo Alessandro, de 20 años, que empezó fijarse en Marietta, que al parecer estaba muy desarrollada para su edad.
Tras dos intentos de violentarla, con la amenaza de muerte en caso de que hablara, y ella se negó siempre alegando que aquello era pecado; un día que se quedó sólo con ella, quiso forzarla de nuevo, ella se resistió y por fin la apuñaló infligiéndola 14 heridas, a consecuencia de las cuales murió al día siguiente, en el hospital de Nettuno. "Que Dios le perdone, como yo le perdono; quiero que venga conmigo al Paraíso", fueron sus últimas palabras para el asesino. Antes de morir se la inscribió en las Hijas de María. Su cuerpo descansa en el santuario de Nuestra Señora de las Gracias y de Santa María Goretti en Nettuno.
Alessandro será condenado a 30 años de trabajos forzados, más tarde se convertirá, pedirá perdón a la madre y llevará una vida de penitencia en un retiro religioso capuchino de Macerata, y asistió junto Assunta Goretti, a la beatificación de su victima en 1947. La vida de Alessandro ha servido de argumento a quienes se oponen a la pena de muerte. Patrona de Agro Pontino. MEMORIA FACULTATIVA.

2 de julio de 2015

Santos LIBERATO, BONIFACIO y compañeros. M. 483.  



Martirologio RomanoConmemoración de los santos mártires Liberato, abad, Bonifacio, diácono, Servo y Rústico, subdiáconos, Rogato y Septimio, monjes, y el niño Máximo, quienes en Cartago, durante la persecución desencadenada por los vándalos bajo el rey arriano Hunerico, por confesar la verdadera fe católica y un solo bautismo fueron sometidos a crueles tormentos y muertos a golpes de remo en la cabeza mientras estaban tendidos sobre los leños donde los iban a quemar, y así concluyeron el curso de su admirable combate, recibiendo del Señor la corona del martirio.


Los vándalos arrianos de Genserico, en el 439 ocuparon Cartago y desterraron a su obispo san Quodvultdeus, con buen número de obispos y sacerdotes, y prohibieron la ordenación de nuevos prelados. El resultado fue un número alarmante de sedes vacantes. Cartago estuvo sin obispo hasta el 454, en el que se permitió la ordenación de san Deogracias, y desde la muerte de éste en el 456 hasta el 481 en que a ruegos del emperador de oriente, Hunerico autorizó la entronización de un nuevo obispo: san Eugenio de Cartago. Pero pronto Hunerico se arrepintió y empezó un persecución más cruel empezando por su propia familia, que la creía que confabulaban contra su sucesos, luego contra el propio clero arriano y después contra los católicos que los declaro fuera de ley en el 484. Hubo una cruel persecución. 
Un contemporáneo recogió una Passio de los monjes de Capsa, la actual ciudad tunecina de Gapsa. Liberato era abad del monasterio africano de Capsa y los otros eran sus monjes: Bonifacio era diácono; Servo y Rústico, subdiáconos; Rogato y Séptimo monjes y Máximo era un niño educado en el monasterio que ante los halagos para que dejara su fe había respondido: "A mi nadie me separa de santo abad Liberato ni de mis hermanos que me han criado en el monasterio". Todos fueron martirizados bajo el rey arriano Hunerico en Cartago. Fueron clavados a los maderos con los que iban a ser quemados, destrozadas sus cabezas y los remos y cruelmente lacerados con toda clase de suplicios. 
De los "Martirologios de Abdón" y "Usuardo" pasaron al "Romano", que celebra su memoria el 17 de agosto. La familia agustiniana ve en ellos una encarnación de sus espíritu comunitario y eclesial, desde el 1 de Junio de 1672 celebra su fiesta el 26 de agosto y ha elegido al joven Máximo como patrón de sus novicios. 

30 de junio de 2015

Santos PROTOMÁRTIRES DE LA IGLESIA ROMANA. M. 64.



Martirologio RomanoSantos Protomártires de la santa Iglesia Romana, que, acusados de haber incendiado la Urbe, por orden del emperador Nerón unos fueron asesinados después de crueles tormentos, otros, cubiertos con pieles de fieras, entregados a perros rabiosos, y los demás, tras clavarlos en cruces, quemados para que, al caer el día, alumbrasen la oscuridad. Eran todos discípulos de los Apóstoles y fueron las primicias del martirio que la iglesia de Roma presentó al Señor.


La Memoria Facultativa de los primeros mártires de la Iglesia romana, celebrada al día siguiente de la solemnidad de los apóstoles fundadores de la iglesia madre, se ha conservado desde siempre en la sede del circo de Nerón en el Vaticano, recordando el famoso incendio del 16 de julio del año 64, tras lo cual fueron arrojados a las fieras gran número de cristianos, según nos narra el historiador Tácito ("Annales" XV, 44).  
El antiguo Martirologio de 1584 lo menciona con cierta solemnidad: "En Roma nacimiento de muchísimos Santo Mártires que bajo el emperador Nerón fueron falsamente acusados del incendio de la ciudad y por orden suya fueron ejecutados de varias maneras: algunos fueron cubiertos de pieles de animales salvajes y arrojados a los perros para que fueran despedazados, otros fueron crucificados al atardecer y fueron usados como antorchas para iluminar la noche. Todos eran discípulos de los Apóstoles y fueron los primeros mártires que la Santa Iglesia romana envió al Señor antes de los Apóstoles". Todos estos hechos son históricamente ciertos; pero no se sabe verdaderamente si fue el propio Nerón en incendiar la ciudad. 
Su primer culto se extendió a toda la ciudad desde la pequeña iglesia de Santa María del la Piedad del camposanto teutónico en 1923, y luego, en 1969, a todo el rito romano. Del calendario romano anterior han sido suprimidos 53 nombres de mártires (en veintitrés memorias) que, aunque se les veneraba desde época antigua, no gozan de la garantía de las correspondientes fuentes biográficas o no tienen interés fuera de la Iglesia local. Ellos murieron por prejuicio, aprovechado por Nerón, de que eran "odiosos a la masa de la población" por ser cristianos ("causa martyrii"). 
El fragmento de la carta del papa san Clemente I a los Corintios nos refiere "a la gran multitud de elegidos que, habiendo sufrido muchos suplicios y tormentos también por emulación, se han convertido para nosotros en un magnífico ejemplo". MEMORIA FACULTATIVA. 

28 de junio de 2015

Santos PLUTARCO, SERENO y compañeros. M. c. 202.

Plutarco: Poder de la riqueza. Sereno: Puro, tranquilo. (Eraclides, Heráclido). Descendiente de Hércules. (Gerón): Persona heroica. Amante. (Herais, Eraide, Rais). (Potamiena «la Joven», Potemienia, Rada, Raida, Raidis): Consejo. Marcela: Dedicado a Marte.

Martirologio RomanoEn Alejandría de Egipto, en tiempo del emperador Septimio Severo, santos mártires Plutarco, Sereno, Heráclides, catecúmeno, Herón, neófito, otro Sereno, Heraidis, catecúmena, Potamiena y Marcela, su madre, todos discípulos de Orígenes, que, por confesar a Cristo, unos fueron degollados y otros entregados a las llamas. Entre ellos destacó la virgen Potamiena, que sufrió innumerables pruebas en defensa de su virginidad y, después de padecer por su fe atroces tormentos, finalmente fue quemada viva junto con su madre.


Todos eran discípulos de Orígenes. Paladio relató su martirio. Plutarco, hermano de san Heraclio, futuro obispo de Alejandría. Aquellos dos hermanos habían sido convertidos a la fe al mismo tiempo, por escuchar las enseñanzas de Orígenes. Como Plutarco era un personaje prominente, se le detuvo casi al iniciarse la persecución. 
Sereno, otro de los discípulos del maestro, fue quemado en vida; Heraclides, un catecumeno, y Herón, un neófito, fueron decapitados. Otro confesor llamado también Sereno, murió decapitado después de haber sido sometido a crueles torturas. Las mujeres, lo mismo que los hombres, asistían a la escuela de catequesis y tres de ellas sufrieron el martirio. Heraidis, una doncella que aún no pasaba de su etapa de catecumena, «fue bautizada por el fuego», para citar la propia expresión de Orígenes. Las otras dos mujeres, Marcela y Potamiena, eran madre e hija.
Se hicieron reiterados intentos para inducir a Potamiena, que era joven, de buen porte y muy hermosa, para que comprase su libertad, al precio de su castidad; pero la doncella rechazó todas las proposiciones con absoluto desprecio. El juez la condenó a ser despojada de sus ropas, exhibida en completa desnudez y arrojada a un caldero de pez hirviendo. Cuando la muchacha comprendió que iban a despojarla de sus vestiduras, apeló al juez con estas palabras: «¡Por la vida del emperador a quien tú sirves, te suplico que no me obligues a aparecer desnuda! Manda más bien que, vestida como estoy, sea metida lentamente en el caldero, a fin de que tú mismo veas la paciencia con que Jesucristo, al que no conoces, reviste a los que confían en Él». El magistrado le otorgó la gracia que pedía y encargó a uno de los guardias, llamado Basílides, que procediese a la ejecución. Aquel guardia trató a la doncella con mucho respeto y la protegió de los insultos, los golpes y empellones de la muchedumbre. Potamiena le dio las gracias por su gentileza y le prometió que, después de su muerte, le rogaría a Dios por su salvación. Entonces se ejecutó la cruel sentencia. Marcela, la madre de Potamiena, fue ejecutada al mismo tiempo. 
Basílides a los pocos días se convirtió y también sufrió el martirio. Se afirma que numerosas personas de Alejandría se convirtieron al cristianismo en razón de que santa Potamiena las visitaba en sus sueños.

26 de junio de 2015

San PELAYO DE CÓRDOBA. (912 - 925).

(Payo, Pelagio)
Mar. Marino. Rústico.

Martirologio RomanoSan Pelagio (o Pelayo), mártir, que a los trece años, por querer conservar su fe en Cristo y su castidad ante las costumbres deshonestas de Abd ar-Rahmán III, califa de los musulmanes, consumó en Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, su glorioso martirio, al ser despedazado con tenazas.


Nació en la parroquia de San Juan de Alveos, Crecente (Pontevedra). Sobrino del obispo de Tuy san Hermogio que le dio una profunda educación cristiana. Su tío fue llevado prisionero a Córdoba, junto con otros muchos, a raíz de la batalla de Valdejunquera (920). Su padre, acompañado de su hijo, partió para Córdoba para liberar a su hermano, pero sin estar las circunstancias claras, Pelayo fue moneda de cambio y permaneció como rehén a fin de facilitar la liberación de su tío. Pelayo estuvo prisionero durante tres años y pasaba los días y las noches entregado a la oración y tratando de consolar a los que ya desesperaban de la llegada del precio del rescate.
Además tuvo que combatir su pureza frente al mismo Abderramán III, que le propuso: "Tendrás oro y plata, pero tienes que hacerte musulmán como yo. Me han dicho que eres cristiano". "Cristiano soy. Lo he sido y lo seré por la gracia de Dios. Todas tus riquezas no valen nada. No pienses que por cosas tan pasajeras voy a renegar de Cristo, que es mi Señor y tuyo aunque no lo quieras", fue su respuesta, "Señor, libérame", repetía su oración, mientras desgarraba el vestido precioso con que lo habían presentado. Contrariado el califa ordenó su muerte. Colocado en una máquina de guerra, fue lanzado desde un patio del alcázar hasta el lado opuesto del río. Como aún tenía señales de vida, llegó un guardia y le segó la cabeza de un tajo. Está enterrado en la iglesia de San Pelayo de Oviedo. Patrón de Coimbra. MEMORIA LITÚRGICA en España.

16 de junio de 2015

Santos QUIRICO y JULITA. M. 304.

(Ciriaco, Ciro, Cyr, Quirce). Señor.
 (Julia, Juliot). Vida util

Martirologio RomanoEn la provincia romana de Asia Menor, conmemoración de los santos Quirico y Julita, mártires.

Quirico era un niño prodigio que fue mártir a los tres años, en Cilicia, junto con su madre Julita, matrona cristiana de Iconío. Unos dicen que era de Antioquía de Siria, y otros que era de Tarso de Cilicia. Se dice que mientras a su madre la martirizaba, él también confesaba que era cristiano, con lo cual el prefecto le cogió por los pies, y los estampó contra la pared destrozándole el cráneo, durante la persecución de Diocleciano. Pero todo es leyenda. 
Su nombre es una forma alterada de “Syr” (Syrus), que es una denominación genérica que se usaba en las Galias para nombrar a todos los extranjeros venidos de Oriente, en especial, de Siria.  
Las «Actas de Ciríaco y Julita» fueron proscritas en el decreto de Pseudo-Gelasio en relación con los libros que no debían ser leídos y, a pesar de que esta ordenanza no procedía del Papa San Gelasio, llega hasta nosotros revestida con la autoridad de su antigüedad y de haber sido generalmente aceptada. El padre Delehaye favorece la opinión de que Ciríaco fue el verdadero mártir y el personaje central de la leyenda fabricada posteriormente. Tal vez procedía de Antioquía, como se afirma en el Hieronymianum, pero lo cierto es que su nombre aparece solo y no unido al de Julita en muchas inscripciones y dedicatorias de iglesias y lugares diversos, en toda Europa y el Cercano Oriente. Las muy diversas formas en que se ha conservado la leyenda hasta nuestros días, son un testimonio de su popularidad. 
De Julita se piensa que es la misma santa de Cornualles llamada Juliot. Se piensa que era de sangre real, nieta de reyes y que poseía muchas riquezas, pero las repartió entre los pobres, antes de huir con su hijo, tras la persecución; sufrió martirio durante la persecución de Diocleciano, junto a su hijo Quirico o Ciro. Se negó a ofrecer sacrificios a los dioses y después de atormentarles los decapitaron. El concilio de Trento negó su existencia. 

15 de junio de 2015

San VITO DE LUCANIA. (c. 287 - c.303).

(Gui, Guido, Nivito)
Vida. VencidoVital

Martirologio Romano: En Lucania, san Vito, mártir.

Mártir junto con Modesto y Crescencia. Natural de Nevano, Sicilia. Su culto es muy antiguo; sus Actas nos presenta a Vito como un niño, hijo de Hylas, rico y noble senador romano, pagano; su madre Bianca era cristiana murió al poco tiempo del nacimiento de su hijo. Fue guiado por Crescencia como su nodriza y Modesto como el marido de Crescencia y médico de Mazara, que educaron a Vito en la fe cristiana. El padre el niño al saber que su hijo era cristiano lo denunció ante el juez y después de unas terribles torturas fue encarcelado, pero logró huir milagrosamente a Nápoles junto con el matrimonio de Modesto y Crescencia hacia Lucania y de allí a Roma.
Sucedió que la hija de Diocleciano, Artemia, fue poseída por un demonio, con lo que el emperador solicitó a Vito que la liberara, como así hizo, pero al poco tiempo el emperador entró en conflicto con Vito, y lo arrojó a las fieras con Modesto y Crescencia y después de sufrir otros tormentos fueron trasladados por un ángel al río Siler donde murieron. 
Vito es invocado contra la epilepsia y el trastorno nervioso llamado "baile de San Vito"; en su origen no tenía ninguna relación con los otros dos. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales y Modesto y Crescencia han desaparecido del catálogo de los santos. Carlos IV trasladó los restos de Vito a Praga. En el hemisferio norte antes de la reforma del calendario en el siglo XVI, el día de san Vito se consideraba el más largo del año (solsticio de verano). Patrón de Bohemia, Pomerania, Praga, Sajonia, Sicilia. 

29 de mayo de 2015

Santos CONÓN Y CONELO. M. 275.

(it.: Conone (Cuono) e Conello).
Polvo, ceniza. Alto.

Padre e hijo que murieron mártires, en Iconio de Licaonia, durante la persecución de Aureliano. El hijo tenía solamente 12 años. Conón era viudo y entregó al servicio de la Iglesia a su hijo. Durante la persecución, fueron de los primeros cristianos arrestados. Fueron asados a fuego lento y luego torturados hasta la muerte. 
La leyenda dice que Conón era un ingeniero hidráulico, hombre con bienes de fortuna en su ciudad de Iconio en Isauria, pequeña región de Asia Menor. Era cristiano, como la mayor parte de los habitantes de la zona en donde el cristianismo se había difundido muchísimo por la predicación de san Pablo. 
Conón se casó con una mujer cuyo nombre no nos ha llegado; de ella solamente se sabe que murió prematuramente. Conón, viudo, quiso ser monje, lo que significaba en aquella época vivir en solitario. Los monjes eran muy apreciados, tanto que eran llamados para resolver litigios dentro de la comunidad. 
De su hijo Conón o Conelo sabemos que era un muchacho que siguió a su padre en todas sus decisiones, como en la monástica; fue diácono de la comunidad cristiana de Iconio y era un joven muy dedicado y era tenido en gran aprecio por la gente. 
En aquel tiempo, el prefecto Domiciano, tuvo varios desencuentros con Conón y su hijo. Contra ellos se hizo un proceso por haber obrado el “milagro del agua” que en realidad había sido un trabajo de irrigación en aquellas tierras palúdicas. En el proceso sufrieron torturas y ellos afrontaron con gran coraje la muerte.

24 de mayo de 2015

Santos DONACIANO y ROGACIANO. M. 304.

(fr.: Donatien et Rogatien).
(Donaciano de Nantes, Donacio). Generoso.
(Rogaciano de Nantes. Rogacio). Suplicante

Martirologio RomanoEn Nantes, en la Galia Lugdunense, santos hermanos Donaciano y Rogaciano, mártires, acerca de los cuales se narra que el primero había recibido el bautismo y el otro era todavía catecúmeno, pero en el combate final, besando a su hermano, Donaciano rogó a Dios para que el que aún no había podido ser lavado por el bautismo sagrado mereciese ser enjugado en la corriente de su propia sangre.


En el reinado del emperador Maximiano vivía en Nantes, en la región de Bretaña, un joven llamado Donaciano. Era un fervoroso cristiano que pertenecía a una de las más distinguidas familias galo-romanas. Cuando estalló la persecución, el ejemplo de Donaciano arrastró a su hermano Rogaciano a solicitar el bautismo; pero no pudo recibirlo inmediatamente porque el obispo se hallaba escondido. 
El emperador había publicado un decreto por el que se condenaba a muerte a todos los que se negasen a ofrecer sacrificios a Júpiter y Apolo. Cuando el prefecto romano llegó a Nantes, Donaciano tuvo que comparecer ante él, acusado de profesar abiertamente el cristianismo y de haber apartado a su hermano y a otros paganos del culto a los dioses. Donaciano confesó valerosamente la fe y fue encarcelado. Pronto se reunió con él Rogaciano, quien había defendido ardientemente la fe contra todas las amenazas y promesas.
La gran pena de Rogaciano era no haber recibido todavía el bautismo; pero pidió fervorosamente a Dios que el beso de paz que le había dado su hermano, le confiriese la fuerza necesaria para la prueba. Ambos hermanos pasaron la noche en oración y, al día siguiente, comparecieron de nuevo ante el prefecto, a quien manifestaron que estaban dispuestos a soportar, por la fe, todos los tormentos. Por orden del prefecto fueron torturados en el potro, se les perforó la cabeza con una lanza y finalmente fueron decapitados. 
En Nantes se venera mucho a estos mártires, a quienes se conoce con el nombre de «les enfants nantais» («los hijos de Nantes»). Una parte de sus presuntas reliquias se conserva en la iglesia dedicada a su nombre. 

21 de mayo de 2015

Beatos MANUEL GÓMEZ GONZÁLEZ y ADILIO DARONCH. M. 1924.

Manuel: Dios con nosotros.

Martirologio Romano: En Três Passos, Brasil, beatos Manuel Gómez González, presbítero, y Adílio Daronch, joven acólito suyo, mártires.

Don Manuel Gómez nació en As Neves (cerca de Tuy, Pontevedra) en 1877. En el seno de una familia campesina. Fue ordenado sacerdote en 1902. Ejerció su ministerio sacerdotal durante un breve período de tiempo en su diócesis, para luego pasar a la de Braga (Portugal) hasta que la persecución religiosa le obligó a trasladarse a Brasil.
En este nuevo destino pasó por varias parroquias, hasta que fue nombrado párroco de Nonoai, donde promovió y organizó la catequesis; impulsó la participación sacramental. Con tenacidad y gran celo apostólico logró vencer la indiferencia de mucha gente; así mismo, contribuyó a mejorar la calidad de vida de los fieles.
Allí llevó a cabo una labor pastoral tan intensa que en ocho años cambió el rostro de la parroquia, cuidando también de los indios. Recorrió a los largo y a lo ancho el territorio de su vasta parroquia, fundando pequeñas comunidades. Dado que no había escuelas en aquellos lugares, abrió una en su propia casa; en ella enseñaba gratuitamente a niños y adolescentes. Además, como había gran carestía de todo, construyó un horno para la fabricación de ladrillos; así pudo edificar la casa parroquial y viviendas para la población, que destinó a los más pobres, los cuales no necesitaban pagar el alquiler. Restauró la iglesia y se esforzó por fomentar el cultivo de arroz y patatas. Como atestiguan los que le conocieron, era un sacerdote alegre y caritativo.

Adilio Daronch nació en 1908 en Dona Francisca, Brasil, en el seno de una familia de emigrantes italianos y farmaceúticos. Adilio era un niño sencillo y religioso. Le gustaba mucho orar y acompañar a su párroco Don Manuel Gómez González. Sobre todo le ayudaba a Misa como monaguillo.
El obispo le pidió a Don Manuel que fuera a visitar a un grupo de colonos brasileños de origen alemán instalados en la floresta de Três Passos. Los fieles indígenas avisaron al sacerdote del peligro que correría si penetraba en la floresta. Al llegar al emporio, en busca de información sobre cómo llegar a los colonos, se encontraron con algunos militares que, amablemente, se ofrecieron para acompañarlos. En verdad, se trataba de una emboscada organizada premeditadamente. El padre Manuel y su acólito Adílio Daronch, fueron llevados a una zona remota de la floresta, donde los esperaban los jefes militares para asesinarlos. Fueron maltratados, y luego atados a dos árboles y fusilados, por odio a la fe cristiana. Fueron beatificados el 21 de octubre de 2007, en Frederico Westphalen, Brasil, durante el pontificado de Benedicto XVI. 

12 de mayo de 2015

San PANCRACIO. (290 - c.304).

Totalmente agradable. Todo fuerza; que lo supera todo

Martirologio Romano: San Pancracio, mártir, que, según la tradición, murió también en Roma en plena adolescencia por su fe en Cristo, fue sepultado en la vía Aurelia, a dos miliarios de la Urbe. El papa san Símaco levantó una célebre basílica sobre su sepulcro y el papa san Gregorio I Magno convocaba a menudo al pueblo en torno al mismo sepulcro, para que recibiera el testimonio del verdadero amor cristiano. En este día se conmemora la sepultura de este mártir romano.


No sabemos nada de él, la leyenda dice que, al morir sus padres de origen noble y paganos, llegó, junto a su tío san Dionisio fue Roma desde Sinnada, Frigia (lugar de su nacimiento), allí se hicieron cristianos gracias al papa san Cornelio, que vivía escondido cerca de su casa. Durante la persecución contra los cristianos se acercaron a ellos. Su tío Dionisio murió al poco tiempo de ser bautizado, y Pancracio al no querer renegar de su fe fue decapitado cuando apenas tenía a los 14 años, durante la persecución de Diocleciano, en la vía Aurelia. Los cristianos le dieron sepultura en un cementerio cercano. 
Existe un anacronismo entre el papado de Cornelio con el imperio de Diocleciano, por ello algunos autores, afirman que el papa fue san Marcelino, y los emperadores Valeriano y Galieno.
Muy famoso en la antigüedad; sobre él se hizo toda un relato fantástico. En la baja Edad Media fue contado entre los catorce santos "Auxiladores". Fue muy venerado en Alemania, como patrón de los caballeros. Lo mismo en Francia, como abogado de los niños. En Inglaterra se hizo muy popular, y en España es abogado del trabajo. Patrón de Albano (Italia). MEMORIA FACULTATIVA.

Beata IMELDA LAMBERTINI. (1322 - 1333).

Guerrera

Martirologio Romano: En Bolonia, de la Emilia, beata Imelda Lambertini, virgen, aceptada desde muy pequeña como monja en la Orden de Predicadores, donde, siendo aún joven, después de haber recibido de modo admirable la Eucaristía, entregó inmediatamente su espíritu

Nació en Bolonia. Hija del conde Egano Lambertini de Bolonia. Ingresó muy joven en el convento de las dominicas de Santa María Magdalena de Val di Pietra en Bolonia. Allí se ganó Imelda el cariño de todos, y su fervor edificó mucho a las religiosas. La joven tenía especial devoción a la presencia eucarística de Cristo en la misa y en el tabernáculo. Imelda deseaba ardientemente hacer la primera comunión, pero, según la costumbre de la época, ésta no podía tener lugar antes de cumplir los doce años. Imelda exclamaba algunas veces: «¿Cómo es posible recibir a Jesús y no morir de gozo?».
Se cuenta de ella que hablaba con los pájaros y flores para que le explicasen como era Dios, ese Dios, que no podía recibir (entonces se recibía la comunión a los 12 años). Fue dispensada y cuando a los nueve años recibió a Cristo, fue hallada muerta en un éxtasis. Sobre este hecho se relata una piadosa leyenda: Imelda asistió, con el resto de la comunidad, a la misa de la Ascensión. Como era la más joven, fue la única que no recibió la comunión. Las religiosas se disponían ya a salir de la capilla, cuando vieron que una hostia volaba hasta Imelda, quien se hallaba absorta en oración, cerca del tabernáculo. Inmediatamente le hicieron notar al sacerdote que había celebrado la misa, el cual, impresionado por el milagro, dio inmediatamente a Imelda la primera comunión, que fue también la última. La emoción que produjo a la beata la presencia de Cristo fue demasiado grande. Fulminada por un ataque al corazón, Imelda cayó por tierra; cuando las religiosas acudieron a levantarla la encontraron muerta.
Su fama se extendió por todos lados y su culto se fue extendiendo. Muchos milagros se cuentan desde entonces. Su cuerpo se halla en la iglesia de San Segismundo de Bolonia. León XIII confirmo su culto el 20 de diciembre de 1826. Por voluntad de san Pío X, Imelda es Patrona y modelo de los niños de Primera Comunión. También se le ha nombrado "Abogada de la Infancia".

10 de mayo de 2015

Santa SOLANGIA. (865? - c. 880).

(Consuelo, Consolata, Solange, Solemnia, Solemne)
Una sola vez al año, solemne

Martirologio Romano: En Bourges, en Aquitania, santa Solangia, virgen, de la cual la tradición ha transmitido que sufrió el martirio en defensa de su virginidad.

Nació en la aldea de Villemont, cerca de Bourges, en Francia; pertenecía a una familia de campesinos pobres. En aquella época todo el pueblo estaba sometido a la dependencia del conde de aquel lugar.
Solange, era una pequeña pastora que creció siendo muy devota, al grado de consagrarse completamente a Cristo desde tierna edad. Cuando llegó a la adolescencia se convirtió en una joven muy hermosa, además de ser robusta y sana.
Todas las mañanas Solange sacaba a pastorear a sus ovejas. En una ocasión pasaba por ahí en su caballo Ranulfo, el joven hijo del conde de Bourges, quien al verla quedó prendado de ella y quiso hacerla su esposa, pero Solange se le rehusó terminantemente, aduciendo que ya estaba casada con Cristo.
La negativa sólo encendió más al muchacho, quien por la fuerza intentó poseerla. Todo fue infructuoso, pues además de su fortaleza física de muchacha campesina, santa Solange demostró que sus convicciones eran inquebrantables.
Derrotado y furioso, Ranulfo sacó entonces su espada, y diciéndole: “¡Si no eres mía no habrás de ser de nadie!”, de un tajo le cortó la cabeza.
La leyenda cuenta que el cuerpo decapitado se levantó, se colocó nuevamente la cabeza en su lugar, y antes de salir corriendo y perderse en la maleza, le respondió a su violador: “¡Jesús será siempre mi único marido!”
El lugar cercano a Bourges donde ocurrió este suceso se conoce todavía como Campo de Santa Solange. El 19 de marzo de 1658 fue confirmado su culto por Alejandro VII. Patrona de Berry y Bourges. 

4 de mayo de 2015

Santos AGAPIO, SECUNDINO y compañeros. M. c. 259.

(Agapión). Amable.
Secundino: Segundo.

Martirologio RomanoEn Cirta, población de Numidia, conmemoración de los santos mártires Agapio y Secundino, obispos, los cuales, después de un prolongado destierro en dicha ciudad, llegaron a ser mártires gloriosos a causa de su condición episcopal durante la persecución llevada a cabo bajo el emperador Valeriano, en la que se pretendía suscitar el furor de los gentiles para poner a prueba la fe de los justos. Fueron también martirizados con ellos san Emiliano, soldado, santas Tertula y Antonia, vírgenes consagradas a Dios, y una mujer con sus hijos gemelos.


Los santos españoles: el obispo Agapio y el presbítero Secundino, fueron exiliados a Cirtha de Numidia, durante la persecución de Valeriano; allí encontraron a Tértula y Antonia que eran dos niñas, discípulas de Agapio: "teniendo consigo a dos niñas llamadas Tértula y Antonia, a las que amaba con cariño de hijas, pedía insistentemente a Dios que se dignara concederles con él la gracia del martirio, y obtuvo por sus méritos que en una revelación le dijera el Señor, dándole certeza de haber sido oído: "¿A qué pides tan asiduamente lo que ya con una sola oración has merecido?". Se les añadió  otra mujer con sus hijos gemelos y Emiliano que tenía 50 años. 
Las Actas dicen que cuando Emiliano estaba en la cárcel: "multiplicaba sus ayunos y se daba a la continua oración, único alimento, junto con la Eucaristía, con que pasaba de un día a otro", y él pidió a Dios el martirio para ellas y otra mujer con sus hijos gemelos y Emiliano, soldado que tenía 50 años. Según el autor de las Actas de Mariano y Santiago. Agapio y Secundino eran ambos "dignos de encomio por su espiritualidad y amor". El lector Mariano llegó con el diácono Santiago (ver 6 Mayo). Fueron conducidos delante de los magistrados de Cirtha y fueron interrogados, Santiago confesó que era diácono, mientras Mariano fue torturado porque no creyeron que fuera un simple lector. 
Sus Actas están poco retocadas. Fueron numerosos los mártires. Se les conoce como los “Mártires de Lambesa” y la Passio en el capítulo X, dice que fueron numerosos mártires que murieron antes y después de los cuatro eclesiásticos mencionados, recordando algunos nombres y entre ellos estaban los niños: Floriano, Secundino, Gabro, Póstumo, Gayano, Monmino, Quintiano, Casio, Fasilo, Florencio, Demetrio, Gududo, dos Crispín, Donato y Zenón. Los santos Santiago y Mariano están enterrados en la catedral de Gubbio.