15 de agosto de 2015

NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES.


La Virgen de los Reyes es una advocación de la Virgen María venerada en la ciudad andaluza de Sevilla (España), de la que es patrona general, así como de su archidiócesis “Per Me Reges Regnant”. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen María, con una multitudinaria procesión por las calles de la ciudad.


HISTORIA:

En su origen se entremezclan la historia y la leyenda, existiendo la creencia de que la imagen fue creada por los ángeles del cielo. 
También dice la leyenda que el rey san Fernando soñó con la Virgen, y que al día siguiente hizo llamar a los maestros imagineros de la corte para que tallaran una imagen igual a la había soñado y que le había prometido la reconquista de la ciudad.
Los artífices llegaron a labrar hasta cuatro imágenes de María: la Virgen de los Reyes que hoy se venera en San Clemente; la Virgen de las Aguas, que recibe culto en la Iglesia Parroquial del Divino Salvador; la Virgen de los Reyes, titular de la Hermandad de los Sastres, establecida en la Iglesia de San Ildefonso y la actual Patrona de Sevilla: la Virgen de los Reyes, cuya imagen recibe culto en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral.
Según esta leyenda histórica, cuando el monarca contempló la efigie de la Virgen de los Reyes, la que se nombró Patrona de Sevilla, reconoció en Ella a la Madre y Señora que se le apareció en aquel sorprendente sueño, pues las anteriores imágenes no lograban satisfacer la idea que de la Virgen había tenido el rey.
Desde luego, según todos los historiadores, el rey san Femando intervino muy directamente en la realización de esta escultura de la Virgen, aunque también se ha recogido en otros documentos que la imagen fue realizada en Alemania o Francia, y donada al monarca sevillano por el emperador Federico II o por el monarca francés san Luis IX, su primo hermano.
Otro dato histórico es que la Virgen de los Reyes ya acompañaba al rey san Femando en sus batallas, y que con Ella entró en Sevilla, en 1248, presidiendo la entrada triunfal en la ciudad. Por otra parte, también se afirma que esta imagen fue donada por Alfonso X el Sabio a la Catedral Hispalense, narrada en la famosa “Cantiga 324”, para que presidiera un altar principal del templo metropolitano. 

RECONOCIMIENTOS

La imagen fue coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904, siendo la primera imagen mariana en tener esta distinción en Andalucía. 
En el año 1939 se le concedieron honores de capitán general.
El 15 de agosto de 1946 se le otorgó el patronato general de la ciudad y de sus Archidiócesis en 1946 por el Papa Pío XII por el breve pontificio “Quam fervida”
La Sagrada Congregación de Ritos el 25 de junio de 1947 instituyó la festividad litúrgica propia de Nuestra Señora de los Reyes, patrona principal de Sevilla el 7 de agosto con rito doble de primera clase, con octava común.
En 1958 le fue impuesta la Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla, siendo la primera imagen que la recibe en la ciudad.
En su visita a la ciudad en el año 1982, el papa beato Juan Pablo II oró ante la patrona en la catedral.

LUGAR DE VENERACIÓN:

Tras la conquista de la ciudad en 1248 por Fernando III el Santo, la mezquita mayor almohade, fue consagrada como catedral de la archidiócesis, añadiendo una capilla real construida bajo el patrocinio del monarca. Esta capilla fue la primitiva ubicación de la imagen, y en ella permaneció hasta que se concluyeron las obras de la nueva Capilla Real, en el año 1579, durante el reinado de Felipe II de España. Ese mismo año fue trasladada, y es denominada también como “Santuario Mariano de la Ciudad de María”.
En la actualidad preside el retablo del altar mayor de la capilla. Frente al retablo se ubica la urna de plata que contiene los restos mortales de san Fernando.
La devoción a la patrona de Sevilla viene de siglos, no sólo en Sevilla y su provincia, también es venerada en otros lugares de España e Hispanoamérica.

VIRGEN DEL SAGRARIO.



La Virgen del Sagrario es una talla románica que fue recubierta de plata en el siglo XIII y vestida después con un manto cuajado de perlas que se perdió en la Guerra Civil. Es la patrona de la ciudad de Toledo. 



HISTORIA:

Según una leyenda la imagen perteneció a los Apóstoles y fue traída a Toledo por San Eugenio. También entra dentro de la leyenda el hecho de que fuera ocultada en época de los musulmanes y restituida después por el rey Alfonso VI cuando conquistó la ciudad. 
Recibió el título de Virgen del Sagrario, por conservarse en el famoso lugar sagrado llamado “Sacrarium”, donde se guardaban las reliquias de los santos y los vasos sagrados de mayor valor, y donde se reservaba el santísimo sacramento de la Eucaristía. Luego se colocó en el exterior del sagrario, en una hornacina encima de la puerta, y así estaba a principios del siglo XVI. 
La imagen de Santa María de Toledo, como se llama en las célebres “Cantigas” de Alfonso X el Sabio, fue veneradísima desde su entronización, hacia 1226. Isabel la Católica se unió al fervor del pueblo, siendo muy devota de ella. Al menos desde entonces, todos los reyes de España la han visitado y venerado. 

LAS AGUAS DE LOS POZOS DE TOLEDO:

Las aguas de estos pozos son dadas al público gratuitamente el día y víspera de Nuestra Señora del Sagrario, patrona de Toledo (fiesta de la Asunción), en parte para aliviar el calor que -generalmente apagado por el frescor de los anchos muros de la Catedral-, es intenso en estas fechas. Esta tradición parte del siglo XVII, cuando finalizadas las obras de la Capilla de la Virgen del Sagrario se realizaron ocho días de fiestas en acción de gracias, y habiendo acudido numerosas gentes de los pueblos de alrededor, era tal el calor intenso que numerosos fieles abandonaban la catedral para refugiarse en lugares más frescos. Ante tal problema, las autoridades eclesiásticas de la época ordenaron la construcción de tarimas para distribuir jarras rebosantes de aguas cristalinas provenientes de los mencionados pozos. 
Referida a esta tradición existe también su propio mito o leyenda, que nos cuenta cómo hace siglos, gentes venidas de todos los pueblos de alrededor, formando un gran tumulto en esta conmemoración de la Patrona toledana, asistían a los ritos festivos y religiosos. Terminada la fiesta de la tarde, la multitud comenzó a desfilar lentamente fuera de la catedral, incrementando de forma notable la sensación de calor asfixiante propio de un 15 de agosto. El hijo único de uno de los asistentes a tal acto, sufrió un repentino desvanecimiento por tales calores y apreturas, creyendo todos los que le vieron que había muerto por tal y como quedó. Corrieron algunos de los que allí estaban a por el agua de los pozos de la catedral, que fue arrojada de forma repentina sobre el muchacho, el cual recobró el aspecto habitual de forma inmediata. El pueblo “atribuyó el resultado a la pronta aplicación del agua, que llamaron de la Virgen, por esta causa, y por distribuirlo en la festividad mencionada”. 
Hay también otra leyenda, más conocida por los toledanos, que cuenta cómo la imagen de la Virgen del Sagrario, durante la reconquista de la ciudad por Alfonso VI en el 1085, fue rescatada del pozo del claustro donde allí fue escondida para protegerla de la invasión musulmana (proveniente de la anterior iglesia visigoda que en este mismo lugar se levantaba) y a partir de aquel momento estas aguas han recreado numerosos milagros y curaciones para aquél que la consume. 
La Leyenda cuenta que cuando los moros tomaron la ciudad de Toledo los cristianos escondieron la imagen de Santa María, en la misma catedral, dentro de un pozo seco, hasta que, siglos más tarde, cuando la reconquita una señal prodigiosa dio a conocer a los toledanos la existencia de su antigua y casi olvidada imagen. Era, pues el caso que a la misma hora en que la Virgen se había aparecido a san Ildefonso, se veía una y otra noche un extraño resplandor sobre un punto determinado de la catedral, el mismo en que hoy se levanta la magnífica capilla. Llamó la atención y llenó de asombro al clero y al pueblo aquel singular fenómeno, y como se repitiera con tanta constancia juzgaron que debía indicar algo extraordinario, y, en efecto, fijándose en la parte más iluminada, empezaron a cavar y hallaron, a no mucha distancia, un hueco subterráneo y dentro de él la imagen de la Virgen. El hallazgo produjo gran entusiasmo en todo el pueblo de Toledo, que volvía a verse de nuevo bajo el patronato de su antigua Virgen que por tradición conocía, y, en prueba de su devotísima adhesión y reverencia, la colocó en el altar mayor. 

LA CATEDRAL PRIMADA DE TOLEDO:

La catedral de Santa María de Toledo, (España), llamada también Catedral Primada de Toledo, sede de la Archidiócesis de Toledo, es un edificio de estilo gótico. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo y las últimas aportaciones góticas se dieron en el siglo XV cuando en 1493 se cerraron las bóvedas de los pies de la nave central, en tiempos de los Reyes Católicos. 
 Toda la catedral de Toledo, cuya terminación se produjo en 1493, es un Santuario Mariano, pues está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Honrada por haber oficiado en ella el santo Arzobispo Ildefonso (607 - 667), a ella va unida la antigua tradición según la cual una noche, mientras el piadoso metropolitano de la ciudad oraba en el templo, la Virgen María bajó del cielo para premiar al Obispo por la defensa que había hecho de la virginidad de Nuestra Señora, regalándole una espléndida casulla, para que se vistiese con ella cuando dijese misa en sus festividades, que se conservó durante varios siglos entre las reliquias de la Cámara Santa. En la misma catedral se muestra la piedra donde puso sus pies la Virgen, en la capilla de la Descensión, lugar donde se encontraba el altar mayor en la primitiva basílica.

TRÁNSITO DE NUESTRA SEÑORA.



El Tránsito de María (Dormición) es, en el catolicismo, la glorificación del cuerpo de la Virgen María mediante la definitiva donación de la inmortalidad gloriosa sin pasar por la muerte, es decir, al contrario que sucede en la muerte humana, la intervención divina de su hijo hizo que cuerpo y alma glorificados no se separasen en espera del juicio final y ascendieran unidos a los cielos. Según el dogma establecido por Pío XII el 1 de noviembre de 1950: «Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado; que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste».



En el lenguaje procesional, se llama “Virgen en dormición” aquella representada en un lecho amortajada tapada por ropa de cama; y la “Virgen en tránsitoW aquella representada en un lecho amortajada pero no tapada por ropa de cama y por lo general rodeada de flores todo el perímetro.
La festividad se celebra el día 15 de agosto.

En el cristianismo católico romano, la Asunción de la Virgen es un dogma de fe desde 1950. Si bien el dogma no se pronuncia explícitamente sobre la muerte de la Santísima Virgen, la tradición mayoritaria considera que la Virgen murió pero fue resurrecta inmediatamente y asunta a los Cielos, en cuerpo y alma.
En el cristianismo ortodoxo también se comparte la creencia de la asunción y se agrega la creencia de fue dormida, lo que se conoce como la «santísima dormición de la Virgen María», lo que habría sucedido antes de ser asunta al cielo.
Nuestra Señora del Tránsito o la Virgen del Tránsito, se celebra de forma especial en la ciudad Zamora, de forma que algunos la retienen como patrona de la ciudad, aunque no existe documetació alguna que lo avale, también se celebra en muchos pueblos y ciudades de España e Hispanoamérica, como en toda la cristiandad y ha sido inspiración para los pintores de todas las épocas.

14 de agosto de 2015

San MAXIMILIANO MARÍA KOLBE. (1894-1941).


Martirologio Romano: Memoria de san Maximiliano María (Ramón) Kolbe, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que, fundador de la Milicia de María Inmaculada, fue deportado a distintos lugares de prisión y, al final llegó al campo de exterminio de Auschwitz cercano a Cracovia en Polonia, se presentó a los carniceros en lugar de un compañero de prisión, ofreciendo su ministerio como holocausto de caridad y modelo de fidelidad a Dios y a los hombres


Raimundo nació en Zdunska-Wola (Polonia), en el seno de una familia de acomodados tejedores cristianos. La familia se trasladó a Pabianice con intención de mejorar la vida. Maximiliano fue un chico vivaracho, travieso y bastante obstinado. Parece ser que desde muy niño tuvo una visión de María, que le presentó dos coronas: la de la santidad y la del martirio, y Maximiliano eligió las dos. Ingresó muy joven en el convento de los Hermanos Menores Conventuales en Leópoli, junto a su hermano Francisco, pero a los 16 años, pensando que no tenía vocación decidió exponerlo a sus padres, quiénes adelantándose a su decisión, sin conocerla, le propusieron su propio deseo de ingresar cada uno en un convento, esta confesión le hizo callarse la suya. Ingresó en 1907, en los Franciscanos Menores Conventuales.
Fue enviado a Roma, donde se doctoró en la Filosofía y Teología en la universidad Gregoriana, y en 1918, fue ordenado sacerdote. Por su ardiente amor a María, tomo su nombre de Maximiliano María en 1914, al hacer los votos solemnes. Estaba convencido de que comenzaba la época de la Inmaculada, en la que María aplastaría la cabeza de la serpiente. Por eso fundó la asociación denominada Milicia de la Inmaculada (llamada Pía Unión de María Inmaculada), cuyos miembros hacían una opción global; editaron una revista “El Caballero de la Inmaculada” que tuvo una gran difusión. Construyó de la nada toda una ciudad (1927), llamada ciudad de la Inmaculada (Niepokalonw), cerca de Varsovia, que se difundió por su patria y por varias regiones (a los diez años contaba con 762 religiosos). Mientras tanto había regresado a Polonia en 1919, con el título de profesor de Historia eclesiástica del seminario de Cracovia. Pero tuvo que abandonar porque enfermó de tuberculosis, que le llevaría al borde de la muerte. Después de pasar cuatro años en el sanatorio e Zakopane, salió de allí muy debilitado, pero continuó con su ideal de extender la devoción a la Inmaculada y al Sagrado Corazón.
Misionero en Japón en 1930, fundó allí una ciudad análoga en la periferia de Nagasaki, a la que llamó "El Jardín de la Inmaculada". Vuelto a su patria en 1936, sufrió la persecución de la Gestapo, que transformó la Ciudad de la Inmaculada en un campo de concentración; mientras él había puesto a salvo a todos sus hermanos, pero él se quedó en su puesto y con otras personas que también se quedaron fueron arrestados y enviados al campo de concentración de Amitz. Después de tres meses se les permitivó volver a Niepokalonw, donde lograron reorganizarla para la supervivencia de todos los deportados, y crearon una enfermería para ello. En la ultima edición de su revista, escribió Maximiliano un artículo en el que invocaba a la Inmaculada que trajese la paz al mundo. Arrestado en 1941 por segunda vez, fue encerrado en el campo de trabajo de Auschwitz con cuatro ancianos sacerdotes, donde se le dio el número 16.670 y por odio se le mezcló con los judíos. En el campo hizo trabajos forzados, sufrió una grave pulmonía, y fue designado al famoso bloque 14. Durante su prisión les decía a todos: "El odio no es una fuerza creativa; sólo el amor es la fuerza creativa".
A fines de Julio de 1941, hubo una fuga en el campo de concentración del bloque 14, y como represalia se eligió por azar a unos cuantos prisioneros para que murieran de hambre. Uno de los designados era el sargento polaco Franciszek Gajowniezel, padre de familia, y entonces Maximiliano se adelantó ofreciéndose a ocupar su lugar: "soy sacerdote católico" dijo. Tres semanas después, quedaron solo cuatro presos, Kolbe murió, tras habérsele inyectado acido muriático, consolando a sus compañeros en la víspera de la fiesta de la Asunción. Sus restos fueron incinerados. El día 10 de octubre de 1982, el Papa Juan Pablo II lo proclamó santo. MEMORIA OBLIGATORIA.

San MARCELO DE APAMEA. M. c. 389.


Martirologio Romano: En Apamea, en Siria, san Marcelo, obispo y mártir, que, por haber destruido un templo de Júpiter, murió a manos de los enfurecidos gentiles.

Nació en Chipre, era un magistrado civil que fue elegido obispo de Apamea de Siria. El Edicto de Teodosio el Grande mandaba que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y Alejandría. Ocho años más tarde, envió a un legado a Egipto, Siria y Asia Menor para que exigiese la ejecución del edicto de destrucción de todos los templos paganos. Tal edicto fue aplicado en forma brutal, de suerte que provocó naturalmente el resentimiento y la cólera de los paganos. Cuando el prefecto imperial llegó a Apamaea, en Siria, mandó a sus soldados que destruyesen el templo consagrado a Júpiter. Pero se trataba de un templo muy grande y bien construido, y los soldados, que carecían de experiencia en la demolición sistemática, avanzaban muy lentamente. El obispo de la ciudad, Marcelo, dijo al prefecto que pusiese a sus soldados a trabajar en otro templo y que él se encargaría de la demolición del templo de Júpiter. Al día siguiente, un albañil se presentó al obispo y le ofreció derribar el templo de Júpiter a cambio de doble paga. San Marcelo aceptó. Entonces el albañil procedió a la demolición de la siguiente manera: excavó un agujero debajo de una de las columnas principales, lo llenó de leña y le prendió fuego. El templo se vino abajo.
San Marcelo empleó el mismo método en la demolición de otros templos. Pero en cierta ciudad, cuyo nombre desconocemos, el santo encontró un templo defendido por los paganos, de suerte que «hubo de retirarse a un paraje situado lejos de la escena del conflicto y fuera del alcance de las flechas, ya que sufría de gota y no podía pelear ni huir». En tanto que el santo obispo contemplaba la batalla desde ese puesto de observación, unos paganos le hicieron prisionero y le quemaron vivo. Más tarde, los hijos de san Marcelo intentaron vengar su muerte; pero el consejo de la provincia se lo prohibió, diciéndoles que más bien debían regocijarse de que Dios hubiese juzgado a su padre digno de morir por su causa.
Esta biografía hay que interpretarla dentro del contexto histórico de la época, hoy estas actitudes no hubieran sido posibles en un ministro de la Iglesia.

San ARNULFO DE SOISSONS. (c.1040 - c.1087).


Martirologio Romano: En Aldemburgo, en Flandes, muerte de san Arnulfo, obispo de Soissons. Monje después de haber sido soldado, fue elevado al episcopado, desde donde se esforzó en buscar la paz y la concordia, y, finalmente, murió en el monasterio que él mismo había fundado.

Nació en Tydeghen en Flandes, en el seno de una familia de la nobleza. Después de servir en los ejércitos de los reyes de Francia: Roberto y Enrique I, ingresó en la abadía benedictina de San Medardo en Soissons; fue recluso bajo la obediencia del abad. Fue nombrado abad a pesar de su resistencia; su enérgico gobierno le acarreó enemigos, por lo que, con el beneplácito del rey, fue destituido y volvió a su vida retirada. En 1087, fue obligado a aceptar el obispado de Soissons, pero al poco tiempo renunció por los problemas que le creó el anterior obispo, Ursone, que había sido depuesto. En 1083, se le propuso el obispado de Vienne, y lo rechazó. 
Fue enviado por el papa san Gregorio VII a pacificar los territorios de Flandes, gobernados por el conde Roberto, Arnulfo recorrió toda la región predicando el evangelio y recompuso la armonía entre el conde y sus vasallos. Radbodo, obispo de Noyón, en agradecimiento le entregó la iglesia de Saint Pierre en Oudenburg, fundada por san Ursmaro y Arnulfo fundó la abadía benedictina de Oudenbourg en Flandes, donde estuvo dos años, y después volvió a Soissons, pero no logró establecer el orden dentro de su diócesis; decidió abadicar y se retiró a Oudenbourg como recluso. Estalló de nuevo una revuelta en Flandes y se le pidió su intervención para restablecer la paz; pero, pocos días después murió. Arnulfo fue un pacificador, que alternó su responsabilidad del disputado gobierno eclesiástico con el refugio de la paz monástica.

Beato SANTOS DE URBINO BRANCOISINI. (1343 -1390).


Martirologio Romano: Cerca de Montebaroccio, en el Piceno, en Italia, beato Santos de Urbino Brancoisini, hermano converso de la Orden de los Hermanos Menores.

Santos Brancorsini, hijo de Juan Domingo y Eleonora Ruggeri, nació en Montefabbri, cerca de Urbino, y fue bautizado con el nombre de Juan Santos. Estudió Gramática y Derecho en la universidad de Urbino, pero no se doctoró porque se dedicó a la carrera militar. A los 20 años asaltado por un pariente y forzado a defender su propia vida, blandió la espada y lo hirió mortalmente. Angustiado por esta involuntaria muerte, Santos renunció a la vida militar, y en 1362 entró en la Orden de los Hermanos Menores en el estado de religioso laico, en el convento de Scotaneto cerca de Montebarocchio. La penitencia y la humildad fueron sus virtudes particulares. Sus devociones, la Eucaristía, con la participación en la Misa, y el amor a María. Además de los oficios propios de su estado, por su cultura y sus virtudes que lo distinguían, tuvo el oficio de maestro de novicios hermanos laicos. Movido por el espíritu de expiación pidió a Dios sufrir los dolores que había causado a su pariente en el mismo punto en que lo había herido. Fue escuchado. En una llaga ulcerosa que se le formó en la pierna derecha, de la cual nunca más se curó. Los biógrafos le atribuyen muchos dones extraordinarios y milagros.
Una vez, encargado de cortar leña en el bosque vecino, el asno quedó por la noche en campo abierto y fue víctima de un feroz lobo que lo destrozó. Por la mañana el beato Santos, que se dio cuenta de lo sucedido en la noche, llamó a sí a la bestia feroz, le echó al cuello su cordón y le ordenó de parte de Dios, reparar el mal cometido sometiéndose a llevar la leña del bosque al convento. El lobo se hizo dócil y obediente, y por muchos años continuó prestando su servicio a los religiosos, que se declaraban felices y honrados por un tal servicio.
 Un día Francisco Malatesta, duque de Urbino se encontró con el beato Santos y le pidió que obtuviera del Señor que sus tierras fueran libradas de una verdadera invasión de langostas, ratones y otros animales nocivos que devastaban los campos. El devoto hermano se arrodilló, levantó los brazos al cielo y oró. Y he aquí que estos insectos y animales nocivos en breve tiempo fueron a arrojarse en el mar vecino. Además de los oficios ordinarios, debido a su cultura fue nombrado maestro de los novicios laicos. La santidad del beato Santos atrajo al convento de Scotoneto verdaderas turbas de pueblo, ansioso de ver al hombre de Dios, de oír su inspirada palabra, para pedirle gracias y favores. Para todos tenía una palabra de aliento y de consuelo. Dios lo glorificó con éxtasis y arrobamientos espirituales. Fervoroso devoto de María, durante toda su vida difundió su culto. Pidió a la Virgen Santa que lo llamara a Dios el día de su gloriosa Asunción al cielo. De hecho la noche del 14 al 15 de agosto, después de haber recibido la última bendición de su superior, a los 49 años de edad su alma voló gozosa a la gloria del cielo. 

San ANTONIO PRIMALDO y compañeros mártires de Otranto. M. 1480.


Martirologio Romano: En Otranto en Puglia, cerca de ochocientos beatos mártires, que, amenazados por los soldados turcos que asaltaron la ciudad para que renegaran de la fe, fueron exhortados por el beato Antonio Primaldo, anciano tejedor, a perseverar en Cristo y obtuvieron así con la decapitación la corona del martirio

La historia de los mártires de Otranto comenzó con una profecía de san Francisco de Paula, que avisó de la necesidad de defender Otranto, pero nadie le escuchó, y entonces advirtió de la terrible matanza que se iba a producir.
En el verano de 1480, la ciudad de Otranto, se quedó desprotegida de las tropas del rey Fernando I de Nápoles que se había ido a otra parte. La armada turca se presentó ante la ciudad exigiendo su rendición, pero no quisieron los hidruntinos, y se pusieron a una defensa imposible. La ciudad fue asaltada y murieron muchos de sus habitantes entre ellos el arzobispo Esteban Pendinelli. Vencida la población y concluida la lucha, Ahmed Pachá, el general turco, exigió que le fueran traídos todos los varones de 15 años en adelante, y se presentaron 800, que eran los únicos que quedaron vivos. Entonces les exigió a todos la conversión al Islam, con la condicion de respetar su vida. 
En nombre de todos ellos un anciano artesano, famoso por su piedad, llamado Antonio Primaldo, aseguró que todos ellos adoraban a Cristo y no abandonarían su fe. Todos los demás estuvieron de acuerdo, sin producirse ninguna apostasía entre ellos. Entonces Ahmed Pachá ordenó que fueran decapitados, y para ello fueron llevados al monte de Minerva. Mientras subían se animaron unos a otros. Fueron agrupados de cincuenta en cincuenta y fueron decapitados. Se cuenta que Antonio Primaldo fue decapitado el primero, pero su cabeza no cayó a tierra hasta que no fue decapitado el último. El verdugo Berlabei, se conmovió con el valor de los mártires, y se confesó cristiano, y fue empalado.
Reconquistada un año más tarde la ciudad por las tropas reales, se encontraron cuerpos insepultos de los mártires que se conservaban incorruptos, y todos fueron enterrados en la catedral de Otranto. El monte se llamó la colina de los Mártires. Fueron canonizados por SS Francisco el 13 de mayo de 2013.

Santos DOMINGO IBÁÑEZ DE ERQUIZA y FRANCISCO SHOYEMÓN. M. 1633.


Martirologio Romano: En Nagasaki en Japón, santos mártires Domingo Ibáñez de Erquiza, sacerdote de la Orden de Predicadores, y Francisco Shoyemon, novicio de la misma Orden y catequista, ejecutados por odio al nombre de Cristo bajo el comandante supremo Tokugawa Yemitsu

Domingo nació en Régil, Guipúzcoa. Ingresó en los dominicos en el convento de San Telmo de San Sebastián. Cuando todavía era estudiante se alistó para predicar el evangelio en el Lejano Oriente y en 1611 se encontraba en Manila, donde recibió la ordenación sacerdotal. Le fue encomendado el ministerio en Pangasinán, Binondoc y por último en Manila, como profesor en el colegio de Santo Tomás. En el año 1622 sólo quedaban dos misioneros en el Japón y los superiores decidieron enviar a cuatro religiosos más. 
El padre Domingo fue uno de ellos y en octubre de 1623 desembarcó en Nagasaki, con tan mala suerte que nada más llegó el edicto shogunal que prohibía a los españoles permanecer en el país y cortaba radicalmente las relaciones con Filipinas. Los religiosos zarparon, pero tras navegar unas leguas, una embarcación preparada por el padre san Domingo Castellet les convenció para que regresaran y comenzaron una vida de clandestinidad. Superior de la misión durante diez años, el padre Ibáñez realizó heroicos esfuerzos por ayudar a los cristianos perseguidos. Ayudó a san Melchor de San Agustín y a san Martín de San Nicolás, para que pudieran esconderse, cuando llegaron como misioneros a Japón. 
Muy buscado por las autoridades, fue detenido y recluido en la cárcel de Nagayo, en Ômura. Por negarse a apostatar fue condenado al tormento de la horca y la hoya; los verdugos bajaban y subían su cuerpo de manera que su cabeza se introducía en una hoya hedionda. En esta tortura murió el 14 de agosto. Su cadáver fue reducido a cenizas para que los cristianos no lo pudieran venerar. 

De Francisco se desconoce la fecha y el lugar de su nacimiento, pero se sabe que fue catequista y compañero del padre Domingo Ibáñez desde su llegada al Japón. Fue un apoyo incondicional para el misionero no sólo porque le enseño la lengua, sino también en la preparación de los catecuménos e incluso en la predicación de la palabra. Parece que llegó a hermano cooperador dominico. 
Compartió con el misionero la cárcel de Nagayo desde su arresto en 1633 y, estando ya en prisión, recibió el hábito de de los hermanos cooperadores e inició su noviciado que culminaría con la muerte. Murió en el tormento de la horca y la hoya, su cuerpo fue descuartizado y reducido a cenizas y esparcido en el mar. 

Beata ISABEL RENZI. (1786-1859).


Martirologio Romano: En Coriano, de la Emilia, en Italia, beata Isabel Renzi, virgen, que, fundadora de las Pías Maestras de la Virgen Dolorosa, puso todo su empeño para que las niñas pobres recibieran en la escuela una formación humana y catequética.

Nació en Saludecio di Romagna (Rímini), en una familia muy cristiana. Se educó en las clarisas de Mondaino, donde maduró su vocación religiosa. En 1807 ingresó en el monasterio de las agustinas de Pietrarubbia, en el Condado de Carpegna, que tenía fama por la gran espiritualidad y ascesis que reinaba en el monasterio. En este lugar vivió muy feliz. En 1810, un decreto de napoleónico que obligaba a las religiosas regresar a sus casas, impidió que hiciera el noviciado. Tuvo que volver a la vida en familia; este momento fue muy doloroso para ella, pero la forjará para las pruebas que tendría que vivir.
Abandonó su primitivo fervor, pero continuó preguntando al señor en la oración: “¿Señor, qué proyecto tienes sobre mía?”. Un día, mientras estaba cabalgando junto a una criada, fue tirada del caballo. Al levantarse interpretó esta caída como el signo de una llamada por parte del Señor. Pidió consejo a su director espiritual, don Vitale Corbucci, que le dijo que su misión era la de educadora. En 1824, a instancias de su director espiritual, marchó a Coriano, a un centro  de formación, que el Estado Pontificio quería para eliminar la situación de ignorancia y desorden moral frecuentes. En aquella época se hablaba mucho de la fundación de las Hijas de la Caridad de santa Magdalena de Canossa; Isabel, quiso unir el centro de Coriano con las Hijas de la Caridad, pero las negociaciones se prolongaron durante años sin resultado. Santa Magdalena, aconsejó a Isabel, que se ocupase del centro de Coriano hasta que se aclarase la situación. 
A su alrededor se congregó una pequeña comunidad de mujeres a las que llamó "Pobres del Crucifijo, retiradas de Coriano". Poco a poco comprendió que su misión era la educación. Y fue en 1839, cuando fundó en Rímini, las Maestras Pías de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa y que tuvo la aprobación del obispo de Rímini. Congregación que nacía para lograr "una vida religiosa hecha de trabajo y de oración en la paz doméstica y en la caridad fraterna". Su Instituto se extendió rápidamente. Ella vivió siempre en la oración, la caridad y una inmensa confianza en la Providencia. Falleció en Coriano. Sus restos se veneran en la capilla de la Casa Madre de Coriano. 
Junto a las Maestas Pias de la Dolorosa, está el Movimiento Per l’Alleluia, aprobado en 1994, constituido por laicos que viven la espiritualidad y el carisma de la beata Isabel en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Beato FÉLIX YUSTE CAVA. (1887-1936).


Martirologio Romano: En la localidad llamada El Saler, cerca de Valencia, en España, beato Félix Yuste Cava, presbítero y mártir, al que Dios concedió el premio eterno por su intrépida fidelidad.

Nació en Chulilla. Muy piadoso desde su niñez, ingresó en el Seminario de Valencia y amplió los estudios en el Colegio Español de Roma, doctorándose en Filosofía, Teología y Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana. Sacerdote diocesano. Vuelto a Valencia fue coadjutor en varias parroquias y profesor del seminario. En 1919 se le nombró párroco de Santa María del Mar, de Valencia. En 1930 ganó en propiedad la parroquia de San Juan y San Vicente de la capital valentina. Fue un sacerdote piadoso y entregado, que fomentó con celo la Acción Católica, llegando a tener organizadas en su parroquia las cuatro ramas. Fundó unas escuelas parroquiales para ofrecer educación cristiana a los niños. Fue uno de los mejores párrocos y de las mentes más preclaras del clero valentino. 
Llegada la revolución de julio de 1936, tuvo que dejar la parroquia y refugiarse en casa de un hermano suyo, donde también se refugiaría su otro hermano sacerdote. Los tres serían sacrificados. Allí celebraban la misa secretamente y sufrieron diferentes registros, en uno de los cuales milagrosamente no hallaron las hostias consagradas. El 13 de agosto de 1936, de noche, mientras registraban el piso contiguo, los milicianos vieron a los dos sacerdotes. Esto sirvió para que los detuvieran. Llevados a El Saler, allí fueron fusilados. Don Félix ha sido beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

Beato VICENTE RUBIOLS CASTELLÓ. (1874-1936).


Martirologio Romano: En la aldea de Picassent, en el territorio de Valencia, de España, beato Vicente Rubiols Castelló, presbítero y mártir, que, durante la persecución, dio testimonio de su fe en Cristo a través del martirio.

Nació en Gandía, Valencia. Estudió en el Seminario de Valencia y fue ordenado en 1894. Estuvo casi cuarenta años de párroco en La Pobla Llarga, sin ausentarse nunca de ella, pues solamente iba un día al año a Gandía para pasar la fiesta principal con sus familiares. Muy querido porque atendía a los enfermos dándoles limosnas.  
Instalado en febrero de 1936 el gobierno del Frente Popular, se vio obligado a dejar la parroquia, pero volvió en junio. No obstante, debió irse de nuevo, esta vez a Picanya, donde le sorprendió el 18 de julio, inicio de la Guerra Civil. Se comportó con mucha discreción y prudencia pero el día 14 de agosto fue arrestado por unos milicianos de La Pobla Llarga, que lo llevaron a la carretera de Valencia, y al llegar a la Torre de Espioca, término de Picassent, pararon el coche y lo hicieron bajar. Él vio cuál era la intención y les dijo: «Sólo lo siento porque vosotros, a quienes yo he bautizado, vais a hacer este crimen». Cuando dirigieron a él las armas gritó: «Viva Jesús sacramentado». Y fue fusilado. Lo registraron, lo dejaron en postura vergonzosa y lo abandonaron. A los tres días un vecino de su pueblo lo reconoció e hizo que lo enterraran. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en la ceremonia conjunta de los 233 mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.

OTROS SANTOS DEL DÍA:


San Ursicino. M. 304. 
Martirologio Romano: En el Ilírico, san Ursicino, mártir.
Nació en Iliria y era tribuno de las legiones romanas del cesar Maximiano Hercúleo. Decapitado en Nicomedia durante la persecución de Diocleciano. 

San Eusebio de Roma. s. IV. 
Martirologio Romano: En Roma, san Eusebio, fundador de la iglesia que lleva su nombre en el monte Esquilino.
Era un presbítero romano del rango de los patricios que fundó en el Esquilino la iglesia parroquial llamada con su nombre "titulus Eusebii". Según las Actas de Eusebio era un sacerdote que se opuso al emperador arriano Constancio, apoyó al antipapa «san» Félix II, y predicó públicamente contra el papa san Liberio y siguió celebrando en su casa los sagrados misterios cuando se le prohibió hacerlo en las iglesias. Por ello, fue encarcelado en una reducida habitación de su propia casa, donde murió siete meses más tarde, pero todo esto es falso y no tiene ningún valor histórico. Desde 1969 su culto se ha limitado a su iglesia de Roma. 

San Facanano. M. c. 600. 
Martirologio Romano: En Ross, en Hibernia, san Facanano, obispo y abad, que estableció allí un monasterio, célebre por su escuela, en donde se enseñaban ciencias divinas y humanas.
Fue probablemente el primer obispo de Ross en Irlanda; fundó el monasterio y la escuela monástica de Rosscarbery y es uno de los maestros que eligió para sí san Brendano. La escuela de Ross se ganó reputación internacional por sus estudios de la Sagrada Escritura y sobrevivió como centro de aprendizaje hasta el siglo IX, cuando fue destruida por los daneses. Fachtna fue célebre por sus conocimientos humanos y divinos. Patrón de la diócesis de Ross.  

13 de agosto de 2015

San PONCIANO. Papa (230-235) y San HIPÓLITO “Romano”. M. 235.


Martirologio Romano: Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma, Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calixto.

Ponciano era descendiente de una de las mas nobles familias de Roma, la Calpurnia. Sucedió en el pontificado al papa san Urbano I. Gobernó la Iglesia durante el tiempo de tolerancia del emperador Alejandro Severo. Durante un periodo pudo continuar el vasto plan de gran administrador iniciado por el papa san Calixto I (222). En un sínodo celebrado en Roma se ratificó la condena de Orígenes formulada en Alejandría. Con la sucesión del emperador Maximino Tracio se renovó la persecución contra los cristianos. Ponciano, tuvo que hacer frente al cisma de san Hipólito “Romano” que fueron desterrados a la isla de Cerdeña, sucumbió a las penalidades y vejaciones, pero antes abdicó de sus funciones sabiendo que jamás volvería a su sede. 
Las fuentes cuentan que antes de morir se reconciliaron Ponciano y san Hipólito, y el antipapa san Hipólitó exhortó a sus seguidores a terminar con el cisma romano. Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas de San Calixto de Roma y luego fue trasladado a la iglesia de Santa Práxedes en el Esquilino.  

Hipólito nació en Roma, e ingresó en el clero de la ciudad; pronto fue conocido por sus doctrinas rigoristas. Discípulo de san Ireneo. Criticó al papa san Calixto I, llegando hasta hacerse elegir antipapa, durante los pontificados de san Urbano I (223-230) y de san Ponciano. Persiguió duramente a san Calixto I y, sobre todo al papa san Ponciano. Fue el primero que inauguró la serie de antipapas, ya que su rigor ascético, y sobre todo su soberbia le hizo sustituirle en el pontificando provocando así un cisma. 
Durante la persecución de Maximino, éste desterró a los dos. Acompañó a Ponciano al destierro en Cerdeña, allí el Papa par evitar que la Iglesia quedara sin cabeza nombró sucesor a san Antero; la virtud de Ponciano conmovió a Hipólito que renunció a todas sus pretensiones  y que le llevaron al martirio.
 En realidad ninguno de los dos murieron mártires aunque se les venere como tal, ya que murieron en Cerdeña en las minas. Antes de morir dice un autor "hermanados así en las durezas del baño penal, los dos confesores se reconciliaron. Hipólito en sus últimos instantes, exhortó expresamente a sus partidarios a unirse a los demás fieles y su cisma no le sobrevivió". Más tarde, el papa san Fabián hizo trasladar sus restos mortales a Roma, los de Ponciano al cementerio de San Calixto, donde se enterraban los papas entonces, y los de Hipólito al cementerio de la vía Tiburtina.
Es uno de los más importantes escritores eclesiásticos de su tiempo, pero a su historia se unieron muchas leyendas: una de ellas lo liga a san Lorenzo y en esta historia aparece también santa Concordia, una mártir autentica, pero de la cual no se sabe nada. Su memoria se conserva, en cambio la de santa Concordia y compañeros mártires ha sido suprimida del culto. 
Según las últimas investigaciones históricas, este Hipólito, mártir romano, no ha de confundirse con otros dos personajes: un obispo, escritor oriental residente en Roma y un escritor cismático, autor de los “Philosophoumena” y de las demás obras enumeradas (tal vez la “Traditio apostólica”, antigua fuente litúrgica romana); también escribió “Sobre el anticristo”, que es una de las mayores disertaciones sobre el anticristo; escribió una “Crónica” que comienza desde la creación del mundo y termina en el año 234; en el 204 escribió un “Comentario a Daniel”, teniendo a la vista la persecución de Septimio Severo. MEMORIA FACULTATIVA.

Santa RADEGUNDA. (c.518 - 587).


Martirologio Romano: En Poitiers, de Aquitania, santa Radegunda, reina de los francos. Cuando todavía vivía su esposo, el rey Clotario, recibió el velo sagrado de religiosa, y en el monasterio de la Santa Cruz de Poitiers, que ella había mandado construir, sirvió a Cristo bajo la Regla de san Cesáreo de Arlés.

Reina de los francos. Nació en Erfurt, Turingia. Hija del rey pagano de Turingia, Bertario, cuyo asesinato fue vengado por el rey Clodoveo I. Este hizo bautizar a Radegunda cuando tenía dos años, la educó y la casó con Clotario I; a causa de los maltratos que la produjo, entre ellos, el asesinato de su hermano, le obligó a abandonarlo y entrar en un convento, cuando todavía no había muerto su marido, pero que ya la había repudiado. 
Según otra tradición Radegunda fue desde niña rehén del rey Clotario I, quien la hizo criar en Athiens y luego en 540, la forzó a casarse con él. Después del asesinato de su hermano huyó del palacio real con la protección del obispo san Medardo de Noyón.
San Medardo le concedió el velo como religiosa, después de que ella se lo pidiera, y según la tradición la consagró diaconisa. Fundó el convento de Santa Cruz en Poitiers, donde vivió los treinta últimos años de su vida; llegando a ser esta abadía un centro de cultura y oración. Radegunda impuso a las religiosas la regla de san Cesáreo de Arles, que se trajo después de un viaje a Arles. Tuvo como discípula a su hija adoptiva santa Inés de Poitiers, a la que nombró abadesa, y como director espiritual a san Venancio Fortunato, al que le pidió que compusiera el “Pangelingua”. Por humildad no quiso aceptar el cargo de abadesa. Los últimos años de su vida hizo tapiar su celda y sólo se comunicó con el mundo a través de una pequeña ventana. A su muerte san Gregorio de Tours presidió sus funerales. Su vida está llena de relatos y milagros fantásticos. Patrona de Poitiers. 

San MÁXIMO "el Confesor". (c.580 - 662).


Martirologio Romano: En la fortaleza de Schemaris junto a la orilla del río Tzkhenis Dsqali en las montañas del Cáucaso, tránsito de san Máximo el Confesor, abad de Crisópoli cercano a Constantinopla: insigne por la doctrina y celo por la verdad católica, que por haber combatido hasta la extenuación contra la herejía monotelita sufrió del emperador herético Constante la amputación de la mano derecha; junto a dos discípulos ambos de nombre Anastasio, fue después encerrado en una dura cárcel y sufrió numerosas torturas, en la región de Lesghistan, donde rindió el espíritu a Dios

Nació en Constantinopla en el seno de una familia de la nobleza, y fue cortesano en Bizancio, parece que fue el primer secretario del emperador Heraclio; después se hizo monje (c. 613) en Crisópoli (Scutari), el barrio asiático de Constantinopla, de donde fue elegido abad. En el 624 estuvo en el monasterio de de San Jorge en Cícico. En el 625, con la invasión de los bárbaros del norte, y la temible reacción de los persas, Máximo y su comunidad huyó del monasterio. Estuvo en Creta, Chipre, y África, donde residió en el monasterio de Eucratas, donde residió con san Sofronio, que sería elegido obispo de Jerusalén. En el 632, llegó a Cartago y al año siguiente estuvo en Alejandría, donde obtuvo la conversión de Cosme, diácono monofisita de Alejandría.
Se opuso firmemente a las herejías monotelitas, monofisitas y monoenergismo y sostuvo la autoridad del obispo de Roma; en el 645, se opuso al patriarca de Constantinopla, Pirro, que era monotelista, y le hizo volver a la fe de calcedoniana, después de rebatirle todos sus argumentos. En el 649, huyendo de la invasión islámica, llegó a Roma para participar en el concilio de Letrán, del que fue su máximo inspirador, convocado por el papa san Martín I, para condenar el monotelismo y los decretos del emperador en favor de la herejía; permaneció allí durante algunos años, hasta que en el 655, por orden del emperador monotelita Constante, fue apresado, junto con el papa san Martín y llevados a Constantinopla, donde fueron mutilados y exiliados. El Papa murió en el 655, exiliado en el Quersoneso.
Máximo fue acompañado de sus dos discípulos, el monje san Anastasio, y el otro san Anastasio, llamado "Apocrisiario" (embajador), después de grandes disputas, no lograron que se uniera a la herejía y con sus discípulos, fue exiliado a Byzya, en Tracia, separándole de sus dos amados discípulos. Como no consiguieran doblegarle para que se uniera a la Iglesia de Constantinopla, renunciado a la primacía de Roma, lo exiliaron a Pérbera, donde se encontraba su amigo el monje Anastasio. En el 658, fue llevado de nuevo a Antioquía, con intención de nuevo doblegarle su obediencia a la primacía de Roma, y defensa de la fe calcedonense, pero no consiguieron nada. Fue ordenado que se le cortase el brazo derecho, a él y a sus dos discípulos, se les arrancó la lengua y fueron desterrados cerca de Batum en Transcaucasia donde murió. 
Su gran valor en defensa de la ortodoxia calcedonense le valió el título de "el Confesor". Fue un prolífico escritor teológico y ascético. Escribió una gran cantidad de “Opuscula thológica et polemica”, los “Ambigua”, las “Quaestiones ad Thalassium”, los “Capita de caritate” y el “Liber asceticus”. En el 680, en el Concilio Ecuménico de Constantinopla se rehabilitó la memoria de Máximo así como la fe calcedonense. Su festividad se celebra junto a la de sus dos compañeros.

Beatos PATRICIO O’HEALY y CONNOR O’ROURKE. Beatos. (1545 - 1579).


Martirologio Romano: En Kilmallok en Irlanda, beatos Patricio O'Healy, obispo de Mayo, y Connor O'Rourke, sacerdote, ambos de la Orden de los Hermanos Menores, condenados a muerte y conducidos al patíbulo por no esconder su sacerdocio

El rechazo del rey Enrique VIII a la autoridad papal llevó, en el 1534, a la institución de una Iglesia de Estado en Inglaterra e Irlanda. En 1560 el "Acta de Supremacía" colocó a la reina Isabel I como jefe supremo de Iglesia en Inglaterra e Irlanda. Por tanto fue un acto de traición rechazar reconocer al monarca inglés como jefe de la Iglesia y muchos católicos fueron ejecutados por su fe en ambos estados. 
Patricio nació en Dromahaire, Manda, Irlanda. Fue franciscano y educado en la Universidad de Alcalá de Henares. Parece que pasó un tiempo en Roma, y quizás fue enviado allí con cartas del rey Felipe II de España que pedía ayuda al papa Gregorio XIII para invadir Irlanda. Fue consagrado obispo de Meath (Mayo), Irlanda en el 1576. Pasó un tiempo en París donde tomó parte de las públicas discusiones en la universidad, entusiasmando a los presente con su maestría en patrística y de las controversias teológicas, así como de la filosofía de Scoto. 
En el verano de 1579, junto al padre beato Connor O'Rourke zarparon de Bretaña y llegaron a la costa de Kerry. Fueran o no conscientes, fueron vistos como parte de la fuerza de invación, compuesta de españoles e italianos, que, con James Fitzmaurice conde de Desmond, habían tomado tierra en la bahía de Smerwick. Después que el papa san Pío V hubiera excomulgado a la reina Isabel en el 1571, el conde de Desmond había estado en el continente negociando con rel Felipe II y el papa Gregorio XIII para hacer de Irlanda un reino aliado de España con Santiago, hijo ilegítimo del papa, como rey. 
Con su cohermano franciscano Connor O'Rourke, que provenía del monasterio de Breifine, fueron capturados en Askeaton y llevados a Limerick. Sir William Drury, rector del Munster y Juez de Justicia ofrecieron una promoción a Patricio si juraba fidelidad a la nueva iglesia. Ambos rechazaron el ofrecimiento, fueron procesados y condenados por traición. Ante el patíbulo el obispo Patricio exhortó a los católicos a que se mantuviesen firmes en la fe y a los cismáticos a que hicieran penitencia. Mártir en Killmollock, de Irlanda. 

San JUAN BERCHMANS. (1599-1621).


Martirologio Romano: En Roma, san Juan Berchmans, religioso de la Compañía de Jesús, que, amado por todos por su piedad sincera, la prudente caridad y la alegría incesante, después de una breve enfermedad marchó serenamente al encuentro de la muerte

Nació en Diest de Brabante (Bélgica), en el seno de una modesta familia cristiana. Murió pronto la madre, y al final el padre fue ordenado sacerdote. Nuestro santo inició sus estudios en el seminario de Malinas y, al acabar sus estudios medios, entró, con 17 años, en la Compañía de Jesús donde "apasionado por la gloria de Dios y por Jesucristo, quiere trabajar sin perder la más pequeña parte de su tiempo", y estudió con la intención de ir de misionero a China. Por ingresar en la Compañía, Juan tuvo la oposición de su padre, pero él se mantuvo inflexible. Fue ordenado sacerdote en Malinas. 
Su detalle y control de las más mínima acciones, sobrenaturalizando siempre la intención, se ha hecho cita de ideal perfecto: "Mi mayor penitencia ha de ser la vida común", parece ser que le fastidiaba la vida comunitaria; su mayor penitencia era vivir con otros. Cuando tenía que hacer algo lo hacía con todo el amor del mundo bajo la mirada de la Virgen. "Quiero hacerme santo sin espera alguna; y la devoción a María Santísima es el fundamento de mi vida espiritual. Si amo a María, estoy seguro de mi salvación y de ser fiel a la vocación religiosa". A ella dedicó su “Coronita de las doce estrellas”. Fue conocido por la comunidad, como el “hermano alegre”, siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo, y siempre con una sonrisa. 
Pululaban por aquel entonces los errores de Bayo, catedrético de Escritura de Lovaina, quien afirmaba, que María había sido concebida en pecado. Los teólogos san Roberto Belarmino y Francisco de Toledo intervinieron para esclarecer la verdad. Es curioso notar que el gran teólogo español Juan de Lugo, atribuye el movimiento en favor de la Inmaculada a las oraciones de Berchmans. En el último año de su vida Juan se había comprometido, firmando con su propia sangre, a "afirmar y defender dondequiera que se encontrase el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María". 
Fue el alumno más brillante del Colegio Romano de Roma, y allí pronunció el discurso y controversia en latín con gran altura y sencillez. Semejante discusión también la hizo en el Colegio Griego, y todos los asistentes quedaron impresionados. Seis días después, al sentirse morir dijo: "Mi mayor consuelo en esta hora es el no haber quebrantado nunca, en mi vida religiosa, regla alguna ni orden de los superiores, a sabiendas y advertidamente; y el de no haber cometido nunca un pecado venial". Una de sus frases más celebres será: "Si no me hago santo ahora que soy joven no lo será nunca". A los cinco años de su noviciado, un resfriado degeneró en una tuberculosis que lo llevará a la muerte en Roma. 
Si bien su causa se inició el mismo año de su muerte, la beatificación de san Juan Berchmans no tuvo lugar hasta el año de 1865 y su canonización en el de 1888 por el papa León XIII.