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29 de agosto de 2015

Beata BRONISLAVA. (c. 1200 - 1259).


Martirologio Romano: Cerca de Cracovia, en Polonia, beata Bronislava, virgen de la Orden de los Premostratenses, que quiso llevar una vida humilde y escondida, y destruido su monasterio por los tártaros, permaneció en una choza viviendo a solas con Dios.

Nació en Kamien, Silesia (Polonia), en el seno de la noble familia de Odrowaz. Hija de la princesa polaca Ana Saxa Gryff. Prima de san Jacinto de Cracovia. A los 16 años, siguiendo la voz de Dios y los consejos de san Jacinto, ingresó en el monasterio premostratense de Zwierzyniec en Cracovia, donde en poco tiempo, fue modelo de vida religiosa. Para poder meditar con mayor fervor los misterios de la Pasión de Cristo, subía a la colina de Sikornik, no lejos del monasterio, y que hoy se llama colina de Santa Bronislawa. 
Se dice que cuando murió san Jacinto, tuvo la visión en la que se veía al santo obispo conducido al Cielo por María y los ángeles. Después de vivir 40 años entre el trabajo monástico y la oración, Bronislawa murió. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio, donde permanecieron olvidados por mucho tiempo; en 1612 se encontraron de nuevo, y colocados en el altar de Santa Ana, llamado más tarde de San Jacinto.
Por instancia de la Orden Premostratense, Gregorio XVI concedió, con decreto del 31 de agosto de 1839, que Bronislava fuese públicamente venerada en la diócesis de Cracovia. Pío IX, con decreto del 7 de diciembre de 1859. extendió la conseción a la diócesis de Wroclaw (Breslavia), y León XIII a toda la Orden de los Premostratenses.

Beata BEATRIZ DE NAZARET. (c.1200 - 1268).


Nació en Tienen, Brabante. Hija menor de los seis hijos del beato Bartolomé de Tirlemont y Gertrudis. Su madre fue quién la enseñó a leer y a escribir. Fue educada en las Begüinas de Léau, y poco después ingresó como oblata en el monasterio benedictino de Florival, del que su padre era procurador; este monasterio en 1218 pasó a la reforma del Cister. En 1216, profesó como religiosa cisterciense. Sus primeros años se entregó a las penitencias de forma incontrolada, de las que más tarde se lamentaría. Al año de profesar fue enviada al convento de La Ramée con objeto de que se perfeccionase en la caligrafía e iluminación de pergaminos; allí se encontró con santa Ida de Lovaina, la cual le serviría de maestra y madre espiritual. 
Su padre, que se hizo oblato cisterciense, fundó tres monasterios de religiosas cistercienses, entre ellos el de Nazaret en la que nuestra beata transcurriría la mayor parte de su vida en calidad de priora desde 1236 hasta su muerte; aquí es donde tuvo sus grandes experiencias místicas, que quedaron reflejadas en sus libros, del que sólo se ha conservado “De divina caritate et septem eiud gradibus”. Casi siempre estaba enferma, porque las experiencias místicas que recibió le afectaron en su organismo. Era de carácter dulce, tímida, con propensión a angustiarse si creía que no había hecho todo lo necesario que se proponía, pero superó esta flaqueza de ánimo.  

26 de agosto de 2015

Beata MARÍA DE JESÚS CRUCIFICADO BAOUARDY. (1846-1878).


Martirologio Romano: En la ciudad de Belén, en Tierra Santa, beata María de Jesús Crucificado (María) Baouardy, virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que, colmada de carismas místicos, unió la vida contemplativa con una singular caridad.

Miriam Baouardy nació en Abellyn o I'billin (Cheffa-Amar, Galilea, Palestina) en el seno de una familia greco católica melquita. Tuvo una infancia y una juventud muy difícil, se quedó huérfana muy pronto, y un tío suyo la recogió trasladándola a Alejandría de Egipto, donde tuvo que huir de la casa de su pariente porque la querían casar en contra de su voluntad, cuando contaba 13 años, además la trató como una sierva. Pidió a un musulmán, que enviase una carta a su hermano Boulos, pero éste en un momento de furor religioso, porque no quería abrazar el Islam y convertirse en su segunda mujer, la hirió gravemente en el cuello con una cimitarra y, dándola por muerta, la envolvió en un gran lienzo y la abandonó fuera de la ciudad.
Curada milagrosamente por María que se le apareció en sueños, se puso a servir primero en Alejandría, después en Jerusalén, en Beirut donde sirvió a la familia Atallah, que le propuso trabajar con su hija en Marsella. Llegó a Marsella donde después de cuatro días de éxtasis ingresó en las Hermanas de San José de la Aparición en 1865; pero como sufría fenómenos místicos, entre ellos la estigmatización, no la admitieron la profesión en 1867, porque la consideraron más apta para la vida contemplativa que para la activa.
Posteriormente, sería recibida como hermana lega en el Carmelo de Pau y allí tomó el nombre de María de Jesús Crucificado; en 1870, fue enviada como cofundadora del Carmelo en Mangalore en la India; allí pronunció su profesión religiosa en 1871 y... le siguieron los fenómenos sobrenaturales que le crearon más problemas, con su director espiritual el vicario apostólico Efrén M. Garrelon, que lo consideraba diabólico. Volvió a Pau, y la expulsaron del Carmelo, no sin antes colaborar en la fundación del convento de Betarram para el servicio de las carmelitas; pero ella decidió fundar el Carmelo en Nazaret a pesar de la negativa del patriarcado de Jerusalén, y... lo consiguió, aunque tuvo la aprobación después de su muerte. Sor María era analfabeta, pero tuvo expresiones de fuerza y de lirismo: "No puedo ya más. El amor me abrasa, me consume, me quema. Mi corazón se funde, se derrite... El mundo duerme, todo duerme. Vayamos a despertarlo. Soy como un pájaro prisionero en la jaula. ¡ábreme la puerta para volar hacia Ti!". Murió en Belén de una grangena, después de haber profetizado su muerte. Su corazón le fue extirpado y enviado al Carmelo de Pau. Su médico descubrió que estaba traspasado por una lanza.
Conviene resaltar que María fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1983, el mismo día que también beatificaba a una mujer judía: Edith Stein. ¡Una árabe y una judía, beatificadas el mismo día!.

18 de agosto de 2015

Beata PAULA MONTALDI. (1443-1514).


Martirologio Romano: En Mantua, de la Lombardía, beata Paula Montaldi, virgen, abadesa de la Orden de las Clarisas, que se distinguió por su devoción a la pasión del Señor y por su constante oración y austeridad.

Nació en Volta Mantovana, en el castillo de Montaldi. De sólo quince años, en 1458, ingresó en el monasterio de las Hermanas Clarisas, de Santa Lucía en Mantua, donde por largos años fue abadesa. La Pasión de Jesús era el objeto más familiar de sus conversaciones, como también de sus meditaciones y contemplaciones. Fue devotísima de la Eucaristía. Llevó una vida muy austera, llevaba cilicio, se flagelaba y ayunaba, siempre feliz en las humillaciones, en el trabajo y en las fatigas.
Para con sus cohermanas se mostró llena de caridad y pronta a todas sus necesidades. Bajo su dirección el monasterio de Santa Lucía fue floreciente por las numerosas vocaciones y por la vida seráfica que allí se llevaba.
Agradecida al Señor por los favores que le había concedido, solía repetir esta oración: “Dios mío, te amo con todo mi corazón, con un amor sin medida y por toda mi vida no cesaré de cantar tus alabanzas”. En 56 años de vida religiosa nunca dio un disgusto a sus cohermanas. Como superiora prudente, procuró también el bien material de su comunidad, convencida de que habrá perfecta observancia de la regla cuando no falte lo necesario para la vida. En el jardín hizo excavar un pozo, llamado “Pozo de la Beata Paula”, cuya agua abundante posee virtudes curativas.
Su confianza en Dios era grande. A menudo repetía la expresión de san Pablo: “¡Sé de quién me he fiado!”. Su alma a veces era arrebatada en dulces éxtasis, a veces se oyeron coros angélicos que cantaban junto al tabernáculo. Escribió varios opúsculos especialmente sobre el nombre de Jesús, que lamentablemente se han perdido.
Un día mientras oraba en éxtasis ante un crucifijo situado en lo alto de una escalera, el demonio la atacó y la arrojó por tierra pavorosamente. Fue recogida por las cohermanas y recostada sobre un jergón. Eran los últimos días y las últimas pruebas. Exhausta por las vigilias prolongadas, por el riguroso ayuno y otras ásperas penitencias, asistida por su confesor y sus cohermanas, apretando contra su corazón el crucifijo, repitió nuevamente su jaculatoria predilecta: “Pasión de Cristo, Sangre de Cristo, misericordia de mí”. Y serenamente expiró. Tenía 71 años, de los cuales transcurrió en el monasterio 56. Aprobó su culto Pío IX el 6 de septiembre de 1876.

15 de agosto de 2015

Beato CLAUDIO GRANZOTTO. (1900-1947).


Martirologio Romano: En Padua, beato Claudio (Ricardo) Granzotto, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que el ejercicio de la profesión religiosa unida a su trabajo de escultor alcanzó en pocos años la perfección en la imitación de Cristo. 

Se llamaba Ricardo, y nació en Santa Lucia de Piave, Treviso, (Italia), en el seno de una familia modesta. La naturaleza le dotó de una voluntad tenaz y de una exquisita bondad, que lo hacía amable a todos. El duro trabajo del campo y, posteriormente, los oficios de carpintero y albañil templaron su carácter y le formaron en el sacrificio y la generosidad. A los 15 años quiso ser escultor, arte que se convirtió en su pasión. En 1918 fue enrolado como soldado en la I Guerra Mundial. A los 22 años, ingresó, con grandes sacrificios, y admirable constancia, en la Academia de Bellas Artes de Venecia, donde alcanzó la máxima nota como profesor de escultura.
En 1933 ingresó en los franciscanos, en el convento de San Francisco del Desierto en la laguna véneta. Al presentarlo al ministro provincial de los Frailes Menores de Venecia, el arcipreste de Santa Lucía di Piave escribía: "La Orden consigue no sólo un artista, sino también un santo". Comienza su subida al monte santo de Dios, es un recorrido marcado por un inmenso amor a Dios; un total abandono en sus manos; una oración hecha vida y que lleva con frecuencia a fray Claudio a la adoración ante el Sagrario; al amor a todos, especialmente a los pobres y enfermos; una extraordinaria y suave humildad; una obediencia pronta y generosa; y una radiante castidad.
Su práctica heroica de todas las virtudes se alimenta de una piedad eminentemente eucarística y reparadora y de una devoción filial a María Inmaculada. Amó de corazón a la Madre del Señor, hasta el punto de poder afirmar: "¡Soy esclavo de la Virgen!... La Virgen quiere mi salvación, porque desde hace mucho tiempo estoy consagrado a su Corazón inmaculado, cuyo esclavo me considero". Por amor a la Virgen de Nazaret, construyó cuatro Grutas de Lourdes, una de las cuales, la de Chiampo, es de proporciones idénticas a las de la Gruta de Massabielle, en Francia.
Fray Claudio, que había escrito: "Señor, cuando me concedas el don de las espinas tendré la certeza de que has aceptado el sacrificio de mi vida", no rehuyó el don conclusivo con que Cristo quiso mostrarle su predilección. Atacado por un tumor cerebral, en el hospital civil de Padua se encontró para siempre con Aquel a quien había confesado: "Quiero vivir y morir diciéndote y demostrándote que te amo más que a todos los tesoros del cielo y de la tierra". La Reina de los ángeles, a quien había venerado y honrado con todo el corazón, lo acogía en la morada celestial el día de la solemnidad de su Asunción, atendiendo así el deseo de su siervo: "El día de la Asunción me voy". Sus restos mortales descansan en Chiampo, al pie de la gruta de Lourdes, convertida, según su promesa, en "lugar de oración y de encuentro con Dios para tanta gente". Fue beatificado el 20 de noviembre de 1994 por SS Juan Pablo II.

28 de julio de 2015

Santa ALFONSA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN MUTTATHUPADATHU. (1910-1946). 


Martirologio Romano: En la ciudad de Bharananganam, en Kérala, en la India, santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción (Ana) Muttathupadathu, virgen, que, para evitar que la obligasen a casarse, metió el pie en el fuego, y admitida en las Clarisas Malabarenses, vivió casi continuamente enferma ofreciendo su vida a Dios.

Nació en Kudamaloor (India); fue bautizada con el nombre de Ana. Su familia era católica de rito sirio-malabar. En 1917 frecuentó la escuela elemental de Thonnankuzhy. Acabado el primer ciclo de instrucción, en 1920, se trasladó a Muttuchira, a casa de la tía Anna Murickal, a la que su madre la había encomendado antes de morir, como madre adoptiva. La tía era una mujer severa y exigente, con tratos despóticos y violentos exigía de Annakutty la obediencia a sus más mínimas disposiciones o deseos. Asidua en las prácticas religiosas, acompañaba a la sobrina, pero no compartía la amistad de la joven con las Carmelitas del monasterio vecino, ni sus largas jornadas de oración al pie del altar. Sin embargo estaba bien determinada a procurar un ventajoso matrimonio a Annakutty, obstaculizando los claros signos de su vocación religiosa.
La virtud de la Santa se manifestó en aceptar esta severa y rígida educación como una senda de humildad y paciencia por amor a Cristo, resistiendo tenazmente los reiterados intentos de noviazgo a los que buscaba obligarla la tía. Para sustraerse al compromiso de matrimonio, Annakutty llegó al punto de provocarse voluntariamente una gravísima quemadura, poniendo el pie en brasas ardientes. El propósito de disimular su singular belleza no valió del todo para librarla de las atenciones de los pretendientes. También en los años siguientes la santa debió defender la propia vocación, incluso durante el año de prueba, cuando se intentó darla en matrimonio con la complicidad de la misma maestra de formación. 
El 2 de agosto de 1928, Annakutty iniciaba el Postulantado, en las Franciscanas Clarisas tomando el nombre de Alfonsa de la Inmaculada Concepción. El 19 de mayo de 1930 fue la vestición religiosa. El período de 1930-1935 estuvo marcado por graves enfermedades y sufrimientos morales. Pudo enseñar a los niños en la escuela de Vakakkad sólo el año escolar de 1932-33. Después, a causa de su debilidad, desempeña la tarea de auxiliar enseñante y de catequista en la parroquia. Estuvo encargada también como secretaria, sobre todo para escribir cartas oficiales, por su hermosa letra. En 1934 fue introducido en la Congregación de las Franciscanas Clarisas el noviciado canónico. Deseando comenzarlo de inmediato, la santa, a consecuencia de su inestable salud, fue admitida hasta el 12 de agosto de 1935. Casi una semana después de comenzado el Noviciado se presentaron hemorragias de la nariz y de los ojos, un profundo agotamiento orgánico y llagas purulentas en las piernas. La enfermedad se agravó a tal punto que se temió lo peor. El cielo vino en ayuda de la santa novicia. Durante una novena al beato Padre Kuriakose Elía Chavara, fue milagrosa e instantáneamente curada. 
El 12 de agosto de 1936, día de su Profesión perpetua, fue de inexpresable alegría espiritual.«Hice mi profesión perpetua el 12 de agosto de 1936 y vine aquí a Bharanganam el día 14 siguiente. Desde aquel tiempo parece que me ha sido confiada una parte de la Cruz de Cristo. Ocasiones de sufrir me vienen en abundancia... Tengo un gran deseo de sufrir con alegría. Parece que mi Esposo quiere cumplir este deseo». Hubo una serie de enfermedades dolorosas: una fiebre tifoidea, una pulmonía doble y, lo más grave, un shock nervioso por el susto al ver un ladrón, la noche del 18 de octubre de 1940. El estado de postración física se prolongó cerca de un año durante el cual no estuvo en grado de leer ni de escribir. En toda situación sor Alfonsa mantuvo una gran reserva y una actitud caritativa hacia las Hermanas, soportando en silencio sus sufrimientos. En 1945 sus enfermedades tuvieron un ataque violento.
Un tumor difundido en todo el organismo transformó su último año de vida en una continua agonía. Una gastroenteritis con complicación al hígado le provocaba violentas convulsiones con vómitos, hasta cuarenta veces al día. Daba un gran valor al sufrimiento, viéndolo a la luz del misterio pascual como muerte y resurrección, y este fue su mensaje, que enseñó no sólo a católicos sino también a brahmanes y musulmanes que hoy en día peregrinan a su tumba pidiendo gracias. Su lema fue: "consumarse como una vela para iluminar a los demás". Murió serenamente. Su fiesta se celebra en la ciudad de Bharananganan (India). Canonizada por SS Benedicto XVI el 12 de octubre de 2008.

27 de julio de 2015

Beata MARÍA MAGDALENA DE MARTINENGO. (1687-1737).


Martirologio Romano: En Brescia, en la región de la Lombardía, beata María Magdalena Martinengo, abadesa de la Orden de las Clarisas Capuchinas, insigne por su abstinencia.

Pertenecía a una aristocrática familia de Brescia, su padre era conde de Barco y su madre de los Secchi de Aragón. El año 1694, cuando Margarita tenía siete años, fue confiada para su primera formación intelectual y espiritual a la religiosa ursulina Isabel Marazzi, la cual consiguió infundirle un convencido apego a la oración y al estudio. Margarita sacó notable provecho, instruyéndose desde aquel tiempo en el conocimiento de las letras italianas y del latín, de suerte que leía los autores clásicos y el breviario romano con gran dominio. Tenía verdadera pasión por la lectura, que con el pasar de los años le procuró una cultura fuera de lo común. 
Según la costumbre de las familias nobles del tiempo, a los once años, en febrero de 1698, fue llevada al internado del monasterio agustino de Santa María de los Ángeles, donde estaban de religiosas dos tías maternas. En agosto de 1699 pidió bruscamente a su padre salir de Santa María de los Ángeles y pasar al internado del monasterio benedictino del Espíritu Santo. No hizo misterio del motivo que la empujaba: las dos tías maternas le resultaban sofocantes.
En los primeros días del adviento del año 1699 entró en el monasterio del Espíritu Santo, donde había otras dos tías maternas que eran religiosas. Le pareció al principio que entraba "en un paraíso terrenal", pero no tardó mucho en invadirla una penosa aridez de espíritu que se prolongó por unos diez años. Tenía trece años cuando pidió a su confesor emitir el voto de virginidad.
En aquel tiempo fue asaltada de tentaciones de toda especie; invadieron su fantasía "abominables imágenes de cosas nefastas", se le inició un sentido "de pereza y de cansancio de las cosas de Dios"; sentía murmullos de palabras blasfemas, de odio contra el Señor, y llegó a tal desesperación que "casi deseba matarse para ir lo más pronto al infierno". 
Los confesores no acertaron a dirigirla adecuadamente y más bien contribuyeron a aumentar su turbación. Las tías religiosas la presionaban para que orientase su vida al matrimonio. Para colmo, vinieron sus hermanos a comunicarle que ya "todo estaba preparado para el matrimonio", y le dejaron libros y romances de amor. Era la primera vez que se le presentaban con su poder seductor las lecturas mundanas, y cayó miserablemente en la trampa. 
En 1705, ingresó en el monasterio bresciano de las clarisas capuchinas de Santa María de las Nieves. En el monasterio le esperaba la cruz, con pruebas terribles de escrúpulos y de arideces espirituales. El confesor le podía ayudar poco o nada. A estas molestias, escribe María Magdalena en su autobiografía, se añadía la de una maestra de novicias que, si bien era santa, era demasiado austera; y no le inspiraba confianza la novicia, y no la entendía. Y es que la maestra no sabía todo lo que pasaba dentro de su novicia, y las continuas batallas que en tan infeliz estado sostenía. De hecho, a la comunidad reunida para la primera votación sobre la idoneidad de la novicia, la maestra declaró categóricamente que, "si sor Magdalena era admitida a la profesión, sería la ruina de la Orden". En una situación tan crítica e inapelable, no había para la pobre novicia otro refugio que la oración. Contrariamente a lo acostumbrado, las monjas llamadas a votar rechazaron el parecer de la maestra y de manera unánime votaron a favor de la novicia. La maestra fue sustituida por otra más comprensiva. Al año exacto de la toma de hábito, el 8 de septiembre de 1706, sor María Magdalena emitía la profesión religiosa.
No acabaron con esto las pruebas interiores. Los escrúpulos, las tentaciones, las noches obscuras del espíritu continuaron y alcanzaron el culmen de la desesperación. En 1708 dio los ejercicios espirituales en el monasterio un padre jesuita, el cual, siguiendo un estilo de tipo jansenista, habló de la justicia divina en tono apocalíptico como para asustar e incluso humillar físicamente a la escrupulosa y ya atormentada sor Magdalena. En la escucha de aquellas predicaciones amenazadoras no resistió por mucho tiempo: cayó desvanecida en medio del coro, fue asaltada de fiebres altísimas y debió alojarse en la enfermería. No obstante el cuidado de los mejores médicos, no hubo remedio a sus males y llegó a una situación límite. Llamado el obispo, el cardenal Juan Badoero, para una bendición "in articulo mortis", éste, creyendo consolarla, le dijo: "ánimo ¡hija querida! Dentro de pocas horas andarás a gozar de vuestro celeste esposo". Pero cual no fue su estupor al sentir responder con tono seco: "¡No, no quiero morir!".
Experimentó en su piel la aspereza del rigorismo jansenista, pero consiguió superarlo con la docilidad a las equilibradas directrices de quien supo comunicarle el pensamiento auténtico de la Iglesia. Se abandonó con confianza filial al Padre de las misericordias, dejándose introducir por el espíritu de amor en la intimidad de la vida trinitaria, a través de una intensa experiencia de oración. En este tipo de oración está ya configurado, en sus líneas esenciales, el camino del amor que a lo largo de su existencia desarrollará en experiencias místicas extraordinarias, como éxtasis, visiones, intercambios de corazones y desposorios con el Señor, celebrados en la liturgia del cielo.
En el monasterio de Santa María de las Nieves, donde la mortificación era personal, pudo dar pleno desahogo a su sed insaciable de penitencia. No es posible hoy relatar el elenco interminable de sus increíbles mortificaciones sin quedar desconcertado.
 En la Navidad del 1712, con el sabio consejo del obispo-cardenal Badoero, emitió el voto de hacer siempre aquello que pareciese ser lo más perfecto y más agradable a Dios, voto ya emitido por Teresa de Avila y que Gregorio XV, al canonizarla, alababa como "magnánimo, inaudito y extremadamente arduo". Nuestra beata no se encerró en su castillo interior de contemplación y de penitencias, sino que se abrió generosamente al servicio del prójimo con obras virtuosas de abnegación y caridad.
Sin proponérselo, sor María Magdalena traza aquí su autorretrato espiritual: una contemplativa que da autenticidad a la oración con una ascesis exigente y un incesante servicio al prójimo. Y verdaderamente Magdalena, tuvo que sufrir incluso la afrenta de ser acusada de herejía, "engañada, ilusa de espíritu, toda una mentira". En el monasterio no faltaba el sentimiento de la humana debilidad; hubo cuatro monjas que se le opusieron hasta la muerte e, incluso, más allá de la misma muerte; hubo un confesor, Antonio Sandro, desde 1728 a 1731, que quemó como heréticos sus escritos, y un vicario que le prohibió hablar de cosas espirituales con sus ex novicias. Ella soportó todo en silencio, esperando humildemente y pacientemente que pasase la tempestad. 
En los treinta y dos años de clausura, pasó por todos los cargos existentes en el monasterio: fue cocinera, recadera, hortelana, hornera, barrendera, guardarropas, lavandera, lanera, zapatera, cantinera, secretaria, bordadora, ayudante de sacristana, maestra de novicias, portera, vicaria, abadesa.
Ingresó en la enfermería en octubre de 1734. Y en este desbordamiento de caridad se fue consumando hasta el final.
El jueves santo de 1737, no obstante estar al final de sus fuerzas, quiso repetir el gesto del Señor: como abadesa lavó los pies de las hermanas y después, permaneciendo de rodillas, les dirigió una fervorosa exhortación a la humildad y al amor mutuo. La salud ya no le respondía y, después de pascua, puso en manos de la vicaria el gobierno del monasterio. Un cúmulo indescriptible de males la iba llevando al encuentro de la "hermana muerte".
Por obediencia a los confesores María Magdalena redactó numerosas relaciones y escritos. Parte de los autógrafos, si bien incompletos, se encuentra en el archivo de la parroquia del Sagrado Corazón de Brescia, y son precisamente: “L'autobiografia”; “Tratto sull'umiltà”; “Massime spirituali”; “Spiegazione delle costituzioni cappuccine”. Fue beatificada por SS León XIII en 1900.

24 de julio de 2015

Beata CRISTINA "la Admirable". (1150-1224). 


Martirologio Romano: En el convento de Saint-Trond, en Brabante, beata Cristina, llamada la “Admirable”, porque en ella obró Dios cosas realmente admirables, tanto en su cuerpo, pues tuvo que sufrir mucho, como en su alma, enriquecida con fenómenos místicos.

Nació en Brusthem en la diócesis de Lieja, en el seno de una familia de campesinos. A los veintidós años, Cristina tuvo un ataque, probablemente de catalepsia y los vecinos la creyeron muerta y trasladaron el cuerpo de la joven en un féretro a la iglesia para una misa de réquiem. Súbitamente, después del «Agnus Dei», Cristina se irguió, saltó fuera del féretro «como un pájaro», según cuenta su biógrafo y quedó colgada en una de las vigas del techo. Entonces, el sacerdote que la celebró, ordenó a Cristina que descendiese del techo. La beata reveló que había estado realmente muerta, que había descendido al infierno, donde reconoció a muchos amigos, y también al purgatorio, donde encontró a otros conocidos. Finalmente, había ascendido al cielo, donde se le había puesto en la alternativa de permanecer ahí o retornar a la tierra a sacar del purgatorio, con sus oraciones y sufrimientos, a quienes había visto ahí. Eligió volver a la tierra y su alma había reanimado el cadáver en el preciso instante del «Agnus Dei».
Su historia parece la de una “histérica”; se cree que aborrecía el olor de los seres humanos, que se agarraba a los molinos de viento y daba vueltas y vueltas, y que rezaba balanceándose sobre o una valla o acurrucada como una bola. Era de una pureza tal que el menor atisbo de pecado llegaba a causarle nauseas. La gente huía de ella y se la tomó por “endemoniada”. Se vestía de andrajos, vivía de limosna y su conducta era verdaderamente sorprendente. Su biógrafo escribe, que después de que Cristina se encaramó a la pila baustismal de la iglesia de Wellen, «su conducta empezó a asemejarse más a la del resto de los hombres: se volvió menos inquieta y pudo soportar un poco mejor el hedor de los mortales».
Cristina pasó los últimos años de su vida en el convento de Santa Catalina de Saint-Trond, donde murió a los setenta y cuatro de edad. Aun en el convento no faltaban quienes la consideraban con el mayor respeto. Luis, el conde de Looz, la trataba como a una amiga, la recibía en su castillo, aceptaba sus reprensiones y en su lecho de muerte insistió en abrirle su conciencia. La beata María de Oignies le profesaba cierta admiración; la superiora del convento alabó la obediencia de Cristina y santa Lutgarda solía pedirle consejo. Algunos autores piensan que debería ser san Luis IX el santo y no Cristina. 
Indudablemente que la biografía de Cristina contiene exageraciones, falsas interpretaciones y cierta manía de edificación, muy comunes entre los escritores de la época. En todo caso, la conclusión que se saca de dicha biografía es que Cristina de Brusthem constituía, simplemente, un caso patológico.

23 de julio de 2015

Santa BRÍGIDA DE SUECIA. (c.1302 - 1373).


Martirologio Romano: Santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que contrajo matrimonio con el noble Ulfo, del que tuvo ocho hijos, a los cuales educó piadosamente, consiguiendo al mismo tiempo con sus consejos y con su ejemplo que su esposo llevase una vida de piedad. Muerto éste, peregrinó a muchos santuarios y dejó varios escritos, en los que habla de la necesidad de reforma tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó de este mundo al cielo.


Birgitta nació en Finstad en Uppland, cerca de Uppsala; era hija de un príncipe de Suecia, Birger y de Singerbord, una descendiente del rey de los godos. A los 14 años (1320) contrajo matrimonio con Ulf Godmarsson, príncipe de Nericia. Todo indica que fue un matrimonio muy piadoso, ambos Terciarios franciscanos; tuvieron ocho hijos (entre ellos santa Catalina de Suecia y Karin). Fundaron un hospital, donde servían a los enfermos con sus propias manos, fieles a su espíritu franciscano. Contribuyeron a cristianizar las costumbres de la corte del rey Magnus II. 
Al regreso de una peregrinación a Santiago de Compostela (peregrinación que se había realizado por sus 25 años de matrimonio), decidieron hacerse religiosos: Ulf morirá cisterciense en 1344 en la abadía de Alvastra (en Vadstena), donde tenía un hijo monje; y Brígida, después de atender a sus hijos, pudo dedicarse al nuevo genero de vida de contemplación en una dependencia de la misma abadía, aunque nunca profesó como religiosa en sentido canónico, sino en el místico, cinco días antes de su muerte, ya que el mismo Cristo le entregó el velo y el hábito.
Con la ayuda del rey Magnus II Eriksson de Suecia, en cuya corte había sido dama de honor, fundó la Orden del Santísimo Salvador (Brigidianas) y un monasterio en Vadstena, compuesta por 85 personas correspondientes al número de los 12 apóstoles, de los 72 discípulos y del apóstol Pablo. Esta comunidad comprendía tanto mujeres (70 monjas) como hombres (13 sacerdotes, 4 diáconos y subdiáconos, representantes de los cuatro primeros Padres de la Iglesia) y 8 hermanos laicos. Su "Regula Salvatoris" (recibida por revelación) fue aprobada por san Urbano V en 1370 tras muchas correcciones (sobre la pobreza común del monasterio); mientras que la aprobación definitiva con el doble monasterio (el masculino no era independiente del femenino) sólo se produjo en 1378, después de su muerte, cuando era abadesa su hija santa Catalina. Este monasterio se convirtió en el gran centro de civilización y espiritualidad de Suecia. Esta Orden estaba consagrada al mismo tiempo al culto de la Pasión de Cristo y al de la Compasión de la Virgen, pero nunca pudo desarrollarse como pretendió Brígida, por las normas canónicas que existían entonces. 
El amor a Cristo le llevó a Tierra Santa, y luchó por la unidad de la Iglesia, aquí escribió “Mensaje a todo el mundo y a todas las autoridades”, apelando a la conciencia de los poderosos y exhortando a hacer penitencia general y convertirse. En Roma fundó una residencia para estudiantes y peregrinos suecos (participó en el jubileo de 1350, y la impresión que le produjo la ciudad fue desastrosa) y transcurrió aquí los otros veinticuatro años de su vida monástica (en el palacio Farnese). Fue consejera de Papas (intento por todos los medios el regreso de los Papas del destierro de Aviñón, lo mismo que lo hiciera santa Catalina de Siena) y figura muy admirada por sus virtudes; se decía que se levitaba y que su cuerpo despedía luz, y se dijo de ella que sentía en su boca un sabor muy amargo si alguna vez pronunciaba palabras que no estaban de acuerdo con la mas extricta caridad. El papa Gregorio XI gracias a ella y a Catalina dejó “el destierro de Aviñón” (1377), aunque Brígida ya había muerto tres años antes. Esta mujer singular, que les parecía a los romanos, severa y exigente, hasta el punto de ser denominada "bruja nórdica", tenía la humildad de ir a mendigar a las puertas de las iglesias, mortificando así su orgullo.
Además de la Regla escribió, para sus religiosos, su ambientación personal evangélica llamada “Revelationes sanctae Birgittae”, que es una autentica obra mística; y también unas sentidas oraciones sobre los sufrimientos y amor de Cristo. Murió en Roma tendida sobre una dura mesa, en la casa donde hoy está la iglesia de Santa Brígida. Sus escritos contribuyeron, después de las “Meditaciones” del Pseudo Buenaventura, a la renovación de la iconografía cristiana a finales de la Edad Media. Fue canonizada por el papa Bonifacio IX el 7 de octubre de 1391. Patrona de Suecia y copatrona de Europa. MEMORIA FACULTATIVA. 

20 de julio de 2015

ELÍAS. s. IX a. C. (Antiguo Testamento)


Martirologio Romano: Conmemoración de san Elías Tesbita, profeta del Señor en tiempo de Ajab y Ococías, reyes de Israel, que defendió los derechos del único Dios ante el pueblo infiel a su Señor, con tal valor que prefiguró no sólo a Juan Bautista sino al mismo Cristo. No dejó oráculos escritos, pero se le ha recordado siempre fielmente, sobre todo en el Monte Carmelo.

Se dice que nació en el 980 a.C. en Tebas, Palestina. "Interprete de la voluntad de Dios, instrumento de milagros, juez y reformador de su pueblo, maestro de la soledad". "Vive el Señor en cuya presencia yo vivo, yo estoy" (1 Re 17,1). "Me abraso de celo por el Señor Dios de los ejércitos" (1 Re 19,10). En estas frases del Profeta se encuentra sintetizada toda su vida.  
Tres cosas importantes se cuentan de su historia:
1. Aquella competición que tuvo con los profetas del dios Baal. Les retó a que, a base de oraciones, bajara fuego del cielo que quemara las víctimas del sacrificio.
2. Por su oración, Dios puso fin a una sequía que asolaba a todo el pueblo.
3. Perseguido por los enemigos, se refugió en el monte Horeb, y allí fue alimentado por un ángel.
Delante de su discípulo Eliseo, un carro de fuego lo arrebató de la tierra y lo llevó al cielo (Re 2, 1, 11-13). Todos estos hechos nos unen a judíos, musulmanes (le llaman "Nabí el Khader") y cristianos.
Aparece en la Transfiguración de Cristo junto con Moisés en el monte Tabor. En el Corán se lee: "Elías estuvo entre los enviados, cuando dijo a su gente: ¿No seréis piadosos? ¿Rogaréis a Baal, y abandonaréis al mejor de los creadores, a Dios, vuestro Señor, Señor de vuestros primeros padres? Paz sobre Elías". Los carmelitas lo tienen como su fundador originario, ya que fue modelo para su vida monacal. 

11 de julio de 2015

Beato BERTRANDO DE GRANDSELVE. M. 1149. 


Martirologio Romano: En el monasterio de Grandselve, en la región de Toulouse, en Francia, beato Bertrando, abad, que para restablecer la disciplina regular unió su monasterio a la Orden Cisterciense.

Abadía actual de Grandselve
Fue durante 20 años, abad del monasterio de Grandselve (Gran Selva en Tolosa, Francia). Uno de sus monjes testifica que “era un hombre de incomparable simplicidad y pureza de corazón, amable con todos por la dulzura y bondad, fuerte en la adversidad, grande en el amor”. Se dedicó a la predicación y estuvo en Francia meridional para combatir los errores de los albigenses, que lo persiguieron y le obligaron a abandonar su abadía y vivir dos años en Italia. 
En 1145, con los monjes de la comunidad de Grandselve, fundada en 1117 y observantes de la regla de san Benito a la manera cisterciense, fueron asociados formalmente a la Orden, especialmente por obra de san Bernardo de Claraval, que tanto apreciaba el beato. Desde el inicio de su vida monástica, meditó cada día el Evangelio y procuró vivir un estado de gran pureza, tanto que nadie osaba darle noticias extrañas a la vida religiosa. Sólo oir el nombre de Jesús se le saltaban las lágrimas y durante la Misa, como contó él mismo, tuvo apariciones celestes. Murió en Grandselve.  

9 de julio de 2015

Santa VERÓNICA GIULIANI. (1660-1727).


Martirologio Romano: En Città del Castello, de la Umbría, santa Verónica Giuliani, abadesa de la Orden de las Clarisas Capuchinas, quien, dotada de singulares carismas, participó corporal y espiritualmente de la pasión de Cristo, siendo por ello encerrada y vigilada durante cincuenta días, dando siempre pruebas de admirable paciencia y obediencia.

Nació en Mercatello sul Metauro, cerca de Urbino. Se llamaba Úrsula. Hija de un intendente general de hacienda, que a la muerte de la madre se trasladaron a Piacenza. Manifestó desde niña un fuerte carácter que ella misma dirá: “Yo tendía por naturaleza a la cólera y cualquier nimiedad me enfurecía de tal manera, que enseguida empezaba a patalear”. A los 17 años, vistió en Città di Castello el hábito capuchino (1677) y tuvo su primer éxtasis místico. Era el paraíso que había anhelado. Pero la realidad le llegó en seguida cuando, pensando que un secreto jamás se revelaba, “perdí la confianza con la superiora, con la maestra y con el confesor”. Su idealismo vino abajo y se dio cuenta que convivía con personas normales. Su vida fue una inmolación para mostrar así su amor a su Esposo. Sus altos dones de oración se intensifican al cumplir 33 años. En 1694 fue nombrada maestra de novicias y desde 1716 hasta su muerte fue abadesa del convento.
Sufrió en sí misma los estigmas de la Pasión. El obispo de la diócesis y la Inquisición, de acuerdo con la abadesa y con la ayuda de un jesuita y de tres médicos estudiaron el caso con desconfianza. Las heridas se renovaban después de curadas, y al no poder aclarar los hechos se impuso a la monja una especie de severísimo castigo a manera de prueba: recluida en su celda, sin oír misa, ni comulgar y tratada como una impostora; pero los fenómenos persistían y, sobre todo, mantenía una actitud serena, confiada y alegre, de absoluta obediencia y humildad. 
Se la obligó a escribir un "Diario" con todas sus experiencia, pero que no podía releer, ni corregir, así nacieron 44 volúmenes, que son una de las paginas más importantes de la mística italiana (hay que decir que aprendió a leer y escribir a partir de los 33 años). Fue abadesa, y gobernó el convento con un espíritu práctico, siempre atenta los detalles de la vida cotidiana, una sensatez y un buen humor que desconcertaban a los que creían que la unión íntima con Dios incapacitaba para vivir en este mundo.  

29 de junio de 2015

Beato RAIMUNDO LLULL. (c.1232 - c.1316).

(Raimundo Lulio, Ramón Llull). 
Que protege por el consejo. 

Martirologio Romano: En una nave frente a las costas de la isla de Mallorca, beato Ramón Llull, religioso de la Tercera Orden Regular de San Francisco y mártir, el cual, varón de gran cultura e iluminada doctrina, para propagar el Evangelio de Cristo estableció un diálogo fraterno con los sarracenos.


Nació en Mallorca. Se casó con Blanca Picany, de la que tuvo dos hijos, y tuvo sus escarceos amorosos dentro del matrimonio. Fue senescal de Jaime I el Conquistador. Fue bastante frívolo en su juventud, él mismo cuenta uno de los episodios de su conversión, cuando persiguiendo con un caballo a una doncella hasta entrar en la iglesia, ésta le ofreció el pecho que estaba devorado por un cáncer y su visión le aterró. Subió a Montserrat y peregrinó a Nuestra Señora de Rocamadur (Francia) y a Santiago de Compostela; en Barcelona se encontró con san Raimundo de Peñafort. "Desde entonces el Amado fue todo para mí". Después de su conversión, -se hizo terciario franciscano- decidió reparar sus desvaríos promoviendo misiones y predicando la liberación del Santo Sepulcro. Tras la muerte de su esposa, pudo vivir libremente como franciscano. Escribió en prosa y en verso; libros de filosofía y teología, dedicados especialmente al mundo árabe y judío: “Arte Magna”; (que llevó a la Sorbona y que no fue aceptada), “Árbol de la ciencia”; “Contemplación de Dios”; “Blanquerna”; “Cántico del Amigo y del Amado”; “Canto de Ramón”; “Cien nombres de Dios”. 
Creó en Mallorca el Centro de estudios orientales de Miramar, con el fin de preparar a misioneros entre el Islam; y donde se enseñaba la lengua árabe y teología, porque él concebía la obra misionera como una empresa caballeresca. Eligió una dama para esta empresa y será María Inmaculada (será así uno de los defensores de este dogma). Viajó por Europa, Túnez y Chipre. "Si no nos entendemos por el lenguaje, entendámonos por el amor". El mismo nos resume su vida: "Estuve ligado con los lazos matrimoniales; tuve dos hijos; gocé de muchas riquezas; fui mundano; fui lujurioso. Todo ello lo abandoné. Aprendí el árabe. Estuve tres veces en tierras de sarracenos. Por la fe católica fui prendido, encarcelado y azotado. Consagré cuarenta años de mi vida a promover el bien público de la cristiandad". 
Los papas, los sabios, escucharon sus ideas, y el canciller de la Sorbona le ofreció una cátedra en la Universidad. En 1314, ya octogenario salió de Mallorca para su último gran viaje al África, "quiero morir en un piélago de amor"; y con este deseo pasó a Bujía (actual Bajaïa) donde sufrió tales vejaciones de parte de los sarracenos, como la lapidación, que aunque luego sobrevivió será venerado como mártir. En 1315 volvió a Túnez donde escribió 15 pequeñas obras apologéticas. Murió en Mallorca, y las palabras del Amado nos gritan: "Si vosotros, amadores, queréis agua, venid a mis ojos, que son fuente de lágrimas, y si queréis fuego, venid a mi corazón y encended en él vuestra antorcha". Se le conoce como el “Doctor Illuminatus”. El papa Pío IX confirmó su culto en 1850.

23 de junio de 2015

Beata MARÍA DE OIGNIES. (1177 - 1213).

(fr.: Marie d’Oignies).
Excelsa. Amada de Dios. Hermosa, espejo. Amargura. 

Martirologio Romano: En Oignies, también en Hainaut, beata María, que, dotada de dones místicos, con el permiso de su esposo se recluyó en una celda, y después inició y reglamentó el instituto llamado de las «Beguinas».


Nació en Nivelles (Bélgica) y se casó joven, pero convenció al marido para no consumar el matrimonio, este hecho pertenece a la leyenda, porque si bien lo consumaron, al cabo de un tiempo, como ambos eran religiosos, decidieron vivir en continencia. Transformaron su casa en un hospital para leprosos y se dedicaron a la asistencia de los enfermos, y dedicaron su fortuna a los pobres. 
A los doce años de vivir en la leprosería de Willambroux, con el consentimiento de su marido, decidió llevar una vida retirada, dedicada a la contemplación, en una celda contigua al monasterio de los canónigos agustinos, en Oignies, donde le fueron concedidos carísmas sobrenaturales. Su fama de santidad atrajo a muchos visitantes, y casi todos regresaron a sus hogares, edificados con sus admoniciones y consolados por sus consejos. Fundó el Instituto de las Beguinas. Entre las gracias místicas que tuvo María, se encuentran los estigmas, que recibió en 1212, doce años antes que san Francisco de Asís, siendo por tanto el primer caso histórico de estigmas. Tras una larga y penosa enfermedad, que ella misma había vaticinado, murió a la edad de veintiocho años, el 23 de junio de 1213. Tiene culto local.

20 de junio de 2015

Beata MARGARITA EBNER. (c.1291 - 1351).

(al.: Margareta o Margarete Ebner).
Perla, pierna. 

Martirologio Romano: En el monasterio de Medingen, en Baviera, beata Margarita Ebner, virgen de la Orden de Predicadores, que, probada por Cristo con múltiples enfermedades, llevó una vida ejemplar ante Dios y los hombres y escribió sobre experiencias místicas.


Nació en Donauworth. Baviera. Hacia 1306 ingreso en el convento dominico de la Asunción de la Virgen de Médingen, de la diócesis de Augsburgo. Su vida debía ser según sus palabras: "Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres, agradable a los ángeles y grata a Dios ". Afectada por muchos dolores sufridos por Cristo, llevó una vida ejemplar ante Dios y ante los hombres. Subió cada día hacia Dios por todos los grados de la contemplación, y el año 1347 alcanzó la suma unión de su alma con él.
Considerada una de las grandes místicas renanas del siglo XIV. Sus experiencias las escribe en “Las revelaciones o Diarios” y la colección de elevaciones espirituales llamada “Padre nuestro”, donde hace patente el gran amor que le une con el Creador. Amiga de Juan Tauler, estuvo también en frecuente relación con hombres de buena voluntad de entonces llamados «Amigos de Dios». Murió en su convento con fama de santidad. Su cuerpo se venera en la iglesia del convento de las franciscanas. en Médingen. Su culto inmemorial fue confirmado y ratificado por Juan Pablo II el 24 de febrero de 1979.

19 de junio de 2015

Beata MIGUELINA METELLI DE PESARO. (1300 - 1356).

(Micaela. it.: Michelina Metelli da Pesaro).
Femenino de Miguel. ¡Quién como Dios!.

Martirologio Romano: En Pesaro, en el Piceno, beata Miguelina, viuda, que entregó todos sus bienes a los pobres y, vestido el hábito de la Tercera Orden Regular de San Francisco, mendigando su pan llevó una vida humilde y muy disciplinada.

Miguelina Metelli, nació en Pesaro en el seno de la familia de los condes de Pardi; a los 12 años se casó con el duque Malatesta y a los 20 años se quedó viuda y madre de un único hijo: Pardino. Por aquel tiempo llegó a Pésaro, procedente de Siria, una santa mujer llamada Sor Soriana, porque vestía como una religiosa. Miguelina, fascinada por sus virtudes, quiso tenerla como huésped en su casa y con el paso de los días sintió nacer en su ánimo el deseo de practicar la perfección evangélica; pero el apego a sus riquezas, el amor a su único hijo y la vanidad femenina todavía se lo impedían. Un día Soriana, encontrándose junto con Miguelina en la iglesia de San Francisco, arrobada en éxtasis, sintió una voz que le aseguraba que pronto Miguelina la seguiría por el mismo camino. Posteriormente ambas recibieron una confirmación de esto mientras estaban en oración ante el Crucifijo. Después una misteriosa coincidencia pareció confirmar aquella voz: el pequeño Pardino, atacado de epilepsia murió en poco tiempo.
Cuando murió su único hijo decidió cambiar de vida, pero encontró la oposición de sus padres, que la encerraron como si estuviera loca. Cuando fue liberada renunció a su patrimonio en favor de los pobres y se hizo Terciaria franciscana, llevando así por primera vez a Pésaro la Tercera Orden. Junto con el beato Cico de Pesaro fundó la Compañía de la Misericordia. Fue en peregrinación a Jerusalén. Allí, sobre el monte del Calvario tuvo la visión de Cristo crucificado. Una humilde mujer la acogió en su casa de Pesaro y vivió así de la caridad hasta su muerte. Fue enterrada en la iglesia de San Francesco de Pesaro. Su culto fue confirmado el 24 de abril de 1737 por el papa Clemente XII. Patrona de Pesaro.

18 de junio de 2015

Santa ISABEL DE SCHÖNAU. (c.1128 - 1164).

(al.: Elisabeth von Schönau).
La que jura por Dios. Dios conoció. Dios es plenitud. Dios ha ayudado.

Martirologio Romano: En Schönau, lugar de Renania, en Germania, santa Isabel, virgen, insigne por su observancia de la vida monástica.


Nació en la diócesis de Tréveris, probablemente en Bonn, en el seno de una familia de la nobleza y era hermana de san Ekberto. Muy joven se hizo benedictina en doble monasterio de Schönau cerca de Francfort, en el que convivían los monjes y las monjas. En el 1157, fue elegida “magistra”, cuando tenía 25 años y a pesar de su débil constitución física y de sus continuas enfermedades. No fue elegida abadesa porque al ser un monasterio doble, dependían del abad, que era su hermano san Ekberto. Su hermano fue elegido abad en 1165 y 1166. Entabló relaciones de amistad con la beata Hildegarda de Bingen, con la que mantuvo una intensa correspondencia.
De su vida no sabemos muchas cosas, sino los cuatro libros que escribió, junto con su hermano, que nos hablan de espantosos años de pruebas con aridez espiritual y fortísimas tentaciones de dudas sobre la fe, hasta el punto de creerse abandonada por Dios, hasta que la misericordia divina llega al auxilio del alma. Todo esto le llegó después de una grave enfermedad ocurrida en 1152, cuando Isabel comenzó a tener visiones y éxtasis, en los que mantuvo coloquios con Cristo, María y los santos del día; éxtasis que duraban aveces varias semanas y que poco a poco debilitaron su físico, de manera que murió a los 35 años.
Es considerada como una de las primeras místicas de la Edad Media, junto con santa Hildegarda, en dejar testimonios directos. El libro más conocido se titula "El libro de los caminos de Dios". Sobre todo se la conoce por sus revelaciones acerca de santa Úrsula y las Once mil virgenes, y es singular su visión sobre la asunción de María al cielo que dejó escrito en el libro "Visiones de la resurrección de la Beata Virgen María". No ha sido nunca formalmente canonizada, pero se le atribuye un culto que la Iglesia no ha desautorizado nunca, aunque ha sido inscrita en el Martirologio Romano. 

Beata HOSANNA ANDREASI. (1449 - 1505).

(Hosana de Mantua Andreasi, Osanna, Osana, Ozana. it.: Osanna Andreasi da Mantova).
Sé propicio. Salud, alegría. Salve.

Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beata Hosana Andreasi, virgen, que vistió el hábito de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo y sumó armonizar con las ocupaciones seculares la contemplación de Dios y el ejercicio de las buenas obras.

Nació en Mantua, en el seno de una familia noble de origen húngaro: los Andreasi, y por parte de madre pertenecía a la familia de los Gonzaga. En su niñez tuvo éxtasis místicos. Desde muy joven quiso estudiar Teología además de aprender a leer y escribir, pero su padre se opuso por su condición de mujer. Hosanna, entonces, se puso bajo la protección de la María que la enseñó todo lo necesario: aprendió latín y tuvo gran conocimiento de las Sagradas Escrituras. Citaba de memoria los comentarios de los Padres de la Iglesia. 
Quiso ser Terciaria dominica pero no se lo permitieron hasta que una grave enfermedad consiguió el tan anhelado deseo. Vivió en el palacio de Francisco II e Isabel de Este. Fue novicia dominica durante 37 años. Se desconocen las razones que tuvo para demorar tanto tiempo su profesión; es probable que, en su fuero interno, se sintiese incapaz de realizar las tareas y las salidas al mundo que realizaban sus hermanas. Los momentos que hubiera podido dedicar al descanso los empleaba en ejercicios de penitencia y devoción. A la edad de dieciocho años, Hosana recibió otro señalado favor del cielo: en una visión, presenció cómo Nuestra Señora la desposaba con su Hijo Divino y el propio Jesús le colocaba un anillo en el dedo. Hosana sintió siempre la presión de aquel anillo que era invisible para los demás. Tuvo un intercambio de corazón con Cristo. Cultivó en grado sumo las virtudes cristianas, en especial la humildad.
Por aquel entonces, parece haber sido víctima de una especie de persecución. Tuvo éxtasis místicos que le acarrearon muchos problemas con sus familiares, hasta pensaron que era epiléptica. En sus cartas, se mostraba reticente y dispuesta a culparse a sí misma por todas sus desventuras; pero al parecer, sus hermanas terciarias le habían juzgado mal y la acusaban de falsedad y de haber inventado las extraordinarias manifestaciones espirituales que, no obstante sus esfuerzos por ocultarlas, se adivinaban fácilmente. Sus contrarios llegaron hasta el extremo de denunciarla ante el duque de Mantua y de amenazarla con la expulsión de la Orden. Largo tiempo duró la animosidad contra ella. Entre los años de 1476 y 1481, tuvo una serie de experiencias que le permitieron participar en los sufrimientos de la Pasión de Cristo: primero la coronación con espinas, después la herida en el costado y, por fin, las heridas en las manos y en los pies. Las llagas no aparecieron en sus carnes, pero la hacían sufrir dolores muy intensos.
Gobernó el ducado de Mantua, cuando el duque Federico tuvo que marcharse a la guerra entre la confederación de Mantua, Ferrara y Milán contra Nápoles y Roma. Pudo valerse de la prudente dirección espiritual del celebérrimo teólogo Francisco de Silvestri (llamado el Ferrarense) que fue después Maestro de la Orden y escribió la biografía de ella.
Gobernó sabiamente y se convirtió por sus virtudes en un ejemplo para todos y en protectora de los afligidos y pobres, siendo consultada por innumerables personas. Después de un viaje a Milán donde obtuvo el aprecio de la ciudad, y volvió a su ciudad donde fue consejera de todos cuantos iban a verla. Alegre y caritativa unió con admirable sabiduría la contemplación de los misterios divinos con las ocupaciones del gobierno y la práctica de las buenas obras, como lo atestiguan sus numerosas cartas. Murió en Mantua, protegida por su familia. El papa Inocencio XII confirmó su culto en 1694.  Patrona de Mantua. 

16 de junio de 2015

Santa LUTGARDA DE TONGRES. (c.1183 - 1246).

(Ludgarda, Liutgarda, Lugarda, Lutgardis. hol.: Lutgardis van Tongeren). 
Famosa guerrera.

Martirologio Romano: En el monasterio de monjas cistercienses de Aywières, en Brabante, santa Lutgarda, virgen, insigne por su devoción al Sagrado Corazón del Señor.


Nació en Tongres en Bélgica, dentro de una familia arruinada de clase media. Su familia la hizo ingresar como benedictina en Santa Catalina en Saint Troud, porque no tenía dinero para poderse casar, cuando tenía doce años. Lutgarda no tenía vocación religiosa, por lo que tomó el convento como una casa de huéspedes y continuó con su vida ordinaria de seguir alternando con los jóvenes que iban a visitarla, hasta que un día en el locutorio tuvo la visita de Cristo que le mostró la cruz como forma de salvación. 
Regresó a su casa, pero su anterior vida ya no le entusiasmaba, y decidió regresar en el convento, que aunque la recibieron con las manos abiertas, no tenían mucha esperanza en su vocación, a pesar de los cambios que se habían operado en ella: "Pero su fervor de novicia fue tan extraordinario, que suscitó la envidia de sus compañeras que la calificaron de fuego de paja, de grande intensidad al declararse, pero de efímera duración". Su cambio fue tan radical que su vida fue enteramente consagrada a la oración y a la meditación de la pasión de Cristo. Fue elegida prelada, a pesar de su oposición. Su gobierno estuvo marcado por el signo de la suavidad, sólo se mostraba austera para sí. Durante varios años rigió la comunidad de Santa Catalina, pero ella se consideraba indigna para dirigir almas, y por ello decidió cambiar de Orden. 
Renunció al cargo de abadesa para vivir en mayor soledad, decidió ingresar en el monasterio cisterciense de Aywières (Brabante) que se hablaba alemán, y ella sólo hablaba en francés. Así el silencio le sería todavía más real, sirviendo en los puestos más humildes a sus hermanas; su virtud era tal que quisieron elegirla abadesa, pero le pidió a María que no llegara este nombramiento, como así sucedió. Por inspiración de María, se dedicó, con la oración, y el ayuno, a la conversión de los albigenses. Tuvo muchos éxtasis místicos. Estuvo ciega los últimos once años de su vida. 

12 de junio de 2015

Beata MARÍA CÁNDIDA DE LA EUCARISTÍA BARBA. (1884 - 1949).

(María Bárbara Barba).

Martirologio Romano: En Ragusa, beata María Cándida de la Eucaristía Barba, virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas, que, dando prueba de profunda observancia de la vida consagrada y de la regla, se dedicó activamente a la construcción de nuevos monasterios. 

María Bárbara Barba, nació en Catanzaro, Calabria, en el seno de una ilustre familia. Desde muy joven quiso hacerse religiosa pero tuvo el rechazo de su familia, y tuvo que dedicarse a las labores propias de su condición, y a intensificar su devoción a la Eucaristía y a María. Durante casi 20 años tuvo que luchar hasta conseguir su aspiración, demostrando en esos años de espera y de sufrimiento interior, una sorprendente fortaleza de ánimo y una fidelidad poco común a la inspiración inicial.
Ingresó en la carmelitas descalzas de Ragusa, en Sicilia,  en 1919, cambiando su nombre por el de María Cándida de la Eucaristía. Tuvo siempre una profunda devoción por la Eucaristía. María Cándida desarrolló plenamente lo que ella misma define como su "vocación a la Eucaristía" ayudada por la espiritualidad carmelitana, a la que se había acercado a través de la lectura de la “Historia de un Alma” de santa Teresita de Lisieux. 
Al poco tiempo de su profesión religiosa fue elegida priora de la comunidad, cargo en el que fue elegida hasta su muerte, infudiendo a su comunidad un profundo amor a las Constituciones y contribuyendo de manera directa a la expansión del Carmelo en Sicilia, con la fundación de Siracusa, y el retorno de la rama masculina de la Orden. En 1933 escribió su obra de espiritualidad eucarística: “La Eucaristía”. Para María Cándida, la Eucaristía es alimento, es encuentro con Dios, es fusión de corazón, es escuela de virtud, es sabiduría de vida. "El Cielo mismo no posee más. Aquel único tesoro está aquí, ¡es Dios! Verdaderamente, sí verdaderamente: mi Dios y mi Todo". "Le pido a mi Jesús ser puesta como centinela de todos los sagrarios del mundo hasta el fin de los tiempos". 
En la Eucaristía descubre también el sentido profundo de los tres votos religiosos, que en una vida intensamente eucarística hallan, no sólo su plena expresión, sino también un ejercicio concreto de vida, una especie de profunda ascesis y de progresiva conformación al único modelo de toda consagración, Jesucristo muerto y resucitado por nosotros: «¿Qué himno no debería entonarse a la obediencia de nuestro Dios Sacramentado? Y ¿qué es la obediencia de Jesús en Nazareth, comparada con su obediencia en el Sacramento desde hace veinte siglos?». «Después de instruirme sobre la obediencia, cuánto me hablas, cuánto me instruyes en la pobreza, oh blanca Hostia! Quién más despojada, más pobre que Tú...No tienes nada, no pides nada!... Divino Jesús, haz que las almas religiosas estén sedientas de desprendimiento y de pobreza sincera!».«Si me hablas de obediencia y de pobreza..., qué fascinación de pureza no suscitas Tú con solo mirarte! Señor, si tu descanso lo encuentras en las almas puras, ¿qué alma, tratando contigo, no se hará tal?». De ahí el propósito: «Quiero permanecer junto a Ti por pureza y amor». Murió a causa de una terrible enfermedad en Ragusa. Fue beatificada por SS Juan Pablo II el 21 de marzo de 2004.