13 de agosto de 2015

San MÁXIMO "el Confesor". (c.580 - 662).


Martirologio Romano: En la fortaleza de Schemaris junto a la orilla del río Tzkhenis Dsqali en las montañas del Cáucaso, tránsito de san Máximo el Confesor, abad de Crisópoli cercano a Constantinopla: insigne por la doctrina y celo por la verdad católica, que por haber combatido hasta la extenuación contra la herejía monotelita sufrió del emperador herético Constante la amputación de la mano derecha; junto a dos discípulos ambos de nombre Anastasio, fue después encerrado en una dura cárcel y sufrió numerosas torturas, en la región de Lesghistan, donde rindió el espíritu a Dios

Nació en Constantinopla en el seno de una familia de la nobleza, y fue cortesano en Bizancio, parece que fue el primer secretario del emperador Heraclio; después se hizo monje (c. 613) en Crisópoli (Scutari), el barrio asiático de Constantinopla, de donde fue elegido abad. En el 624 estuvo en el monasterio de de San Jorge en Cícico. En el 625, con la invasión de los bárbaros del norte, y la temible reacción de los persas, Máximo y su comunidad huyó del monasterio. Estuvo en Creta, Chipre, y África, donde residió en el monasterio de Eucratas, donde residió con san Sofronio, que sería elegido obispo de Jerusalén. En el 632, llegó a Cartago y al año siguiente estuvo en Alejandría, donde obtuvo la conversión de Cosme, diácono monofisita de Alejandría.
Se opuso firmemente a las herejías monotelitas, monofisitas y monoenergismo y sostuvo la autoridad del obispo de Roma; en el 645, se opuso al patriarca de Constantinopla, Pirro, que era monotelista, y le hizo volver a la fe de calcedoniana, después de rebatirle todos sus argumentos. En el 649, huyendo de la invasión islámica, llegó a Roma para participar en el concilio de Letrán, del que fue su máximo inspirador, convocado por el papa san Martín I, para condenar el monotelismo y los decretos del emperador en favor de la herejía; permaneció allí durante algunos años, hasta que en el 655, por orden del emperador monotelita Constante, fue apresado, junto con el papa san Martín y llevados a Constantinopla, donde fueron mutilados y exiliados. El Papa murió en el 655, exiliado en el Quersoneso.
Máximo fue acompañado de sus dos discípulos, el monje san Anastasio, y el otro san Anastasio, llamado "Apocrisiario" (embajador), después de grandes disputas, no lograron que se uniera a la herejía y con sus discípulos, fue exiliado a Byzya, en Tracia, separándole de sus dos amados discípulos. Como no consiguieran doblegarle para que se uniera a la Iglesia de Constantinopla, renunciado a la primacía de Roma, lo exiliaron a Pérbera, donde se encontraba su amigo el monje Anastasio. En el 658, fue llevado de nuevo a Antioquía, con intención de nuevo doblegarle su obediencia a la primacía de Roma, y defensa de la fe calcedonense, pero no consiguieron nada. Fue ordenado que se le cortase el brazo derecho, a él y a sus dos discípulos, se les arrancó la lengua y fueron desterrados cerca de Batum en Transcaucasia donde murió. 
Su gran valor en defensa de la ortodoxia calcedonense le valió el título de "el Confesor". Fue un prolífico escritor teológico y ascético. Escribió una gran cantidad de “Opuscula thológica et polemica”, los “Ambigua”, las “Quaestiones ad Thalassium”, los “Capita de caritate” y el “Liber asceticus”. En el 680, en el Concilio Ecuménico de Constantinopla se rehabilitó la memoria de Máximo así como la fe calcedonense. Su festividad se celebra junto a la de sus dos compañeros.