13 de agosto de 2015

San PONCIANO. Papa (230-235) y San HIPÓLITO “Romano”. M. 235.


Martirologio Romano: Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma, Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calixto.

Ponciano era descendiente de una de las mas nobles familias de Roma, la Calpurnia. Sucedió en el pontificado al papa san Urbano I. Gobernó la Iglesia durante el tiempo de tolerancia del emperador Alejandro Severo. Durante un periodo pudo continuar el vasto plan de gran administrador iniciado por el papa san Calixto I (222). En un sínodo celebrado en Roma se ratificó la condena de Orígenes formulada en Alejandría. Con la sucesión del emperador Maximino Tracio se renovó la persecución contra los cristianos. Ponciano, tuvo que hacer frente al cisma de san Hipólito “Romano” que fueron desterrados a la isla de Cerdeña, sucumbió a las penalidades y vejaciones, pero antes abdicó de sus funciones sabiendo que jamás volvería a su sede. 
Las fuentes cuentan que antes de morir se reconciliaron Ponciano y san Hipólito, y el antipapa san Hipólitó exhortó a sus seguidores a terminar con el cisma romano. Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas de San Calixto de Roma y luego fue trasladado a la iglesia de Santa Práxedes en el Esquilino.  

Hipólito nació en Roma, e ingresó en el clero de la ciudad; pronto fue conocido por sus doctrinas rigoristas. Discípulo de san Ireneo. Criticó al papa san Calixto I, llegando hasta hacerse elegir antipapa, durante los pontificados de san Urbano I (223-230) y de san Ponciano. Persiguió duramente a san Calixto I y, sobre todo al papa san Ponciano. Fue el primero que inauguró la serie de antipapas, ya que su rigor ascético, y sobre todo su soberbia le hizo sustituirle en el pontificando provocando así un cisma. 
Durante la persecución de Maximino, éste desterró a los dos. Acompañó a Ponciano al destierro en Cerdeña, allí el Papa par evitar que la Iglesia quedara sin cabeza nombró sucesor a san Antero; la virtud de Ponciano conmovió a Hipólito que renunció a todas sus pretensiones  y que le llevaron al martirio.
 En realidad ninguno de los dos murieron mártires aunque se les venere como tal, ya que murieron en Cerdeña en las minas. Antes de morir dice un autor "hermanados así en las durezas del baño penal, los dos confesores se reconciliaron. Hipólito en sus últimos instantes, exhortó expresamente a sus partidarios a unirse a los demás fieles y su cisma no le sobrevivió". Más tarde, el papa san Fabián hizo trasladar sus restos mortales a Roma, los de Ponciano al cementerio de San Calixto, donde se enterraban los papas entonces, y los de Hipólito al cementerio de la vía Tiburtina.
Es uno de los más importantes escritores eclesiásticos de su tiempo, pero a su historia se unieron muchas leyendas: una de ellas lo liga a san Lorenzo y en esta historia aparece también santa Concordia, una mártir autentica, pero de la cual no se sabe nada. Su memoria se conserva, en cambio la de santa Concordia y compañeros mártires ha sido suprimida del culto. 
Según las últimas investigaciones históricas, este Hipólito, mártir romano, no ha de confundirse con otros dos personajes: un obispo, escritor oriental residente en Roma y un escritor cismático, autor de los “Philosophoumena” y de las demás obras enumeradas (tal vez la “Traditio apostólica”, antigua fuente litúrgica romana); también escribió “Sobre el anticristo”, que es una de las mayores disertaciones sobre el anticristo; escribió una “Crónica” que comienza desde la creación del mundo y termina en el año 234; en el 204 escribió un “Comentario a Daniel”, teniendo a la vista la persecución de Septimio Severo. MEMORIA FACULTATIVA.