29 de enero de 2015

Santos PAPÍAS y MAURO. M. c. 303.


(Papías de Roma). Padre
(Mauro de Roma, Marino). Oscuro, Moreno.

Martirologio Romano: En Roma en la vía Nomentana en el cementerio Mayor, santos mártires Papías y Mauro, soldados

La tradición sobre ellos es antigua y firme, aunque lamentablemente se ha entretejido con unas actas legendarias que hacen hoy difícil establecer los hechos en detalle. Estas actas cuentan que Papías y Mauro eran soldados paganos, que se convirtieron en presencia del testimonio de los mártires Saturnino y Sisinio, y se pusieron a gritar "Verdadero Dios es el Señor Jesucristo"; fueron apresados, luego bautizados por el papa san Marcelo, y finalmente dieron su testimonio cruento de la fe (del que las supuestas actas dan, naturalmente, todos los detalles).
Es difícil establecer a qué persecución pertenecieron, ya que el nombre del prefecto no está atestiguado, ni las referencias a Saturnino (del siglo III) y Marcelo (del siglo IV) son coherentes; pero lo más probable es que hayan muerto en la persecución de Decio, a mediados del siglo III. 
Soldados romanos martirizados en Roma, durante la persecución de Diocleciano. Cuando comparecieron ante el prefecto Laodicio y confesaron a Cristo, se les golpeó la boca con piedras, después fueron arrojados a una insalubre cárcel y por último fueron golpeados con bastones, después flagelados hasta que murieron. 
Fueron sepultados en el Coemeterium Maius de la vía Nomentana de Roma hasta que en 1590 sus restos fueron trasladados a la iglesia de Santa Maria in Vallicella, colocados en el altar mayor junto con los restos de santa Domitila, san Nereo y Aquiles; algunas reliquias fueron trasladadas en 1725 para la consagración de la capilla de San Felipe Neri que con tanto amor y dedicación había construido y en la cual había acogido los cuerpos de estos santos con tanta unción. En este contexto se sitúa aquella oración en la que san Felipe Neri entró en éxtasis y para salir de aquel místico momento y esconder su fervor comenzó a tirarle de las barbas al guardia suizo que estaba de servicio. Su relación con san Mauro de Roma, parece ser que se debe a un cuadro de Rubens. La Congregación del Oratorio los tiene como patronos desde entonces. Parte de sus reliquias se encuentran en la Chiesa Nuova en Corso Vittorio Emanuele II.

San AFRAATES. M. c. 378.


(sir.: Aphrahat. per.: Farhad).
Africano.

Martirologio Romano: Cerca de Antioquía de Siria (hoy en Turquía), san Afraates, anacoreta, que, nacido y formado entre los persas, siguiendo las huellas de los magos se convirtió al Señor en Belén y se retiró a Edessa, viviendo en una pequeña casa fuera de las murallas. Más tarde, con su predicación y sus escritos defendió la fe católica contra los arrianos.

Anacoreta
Ermitaño persa que se estableció en Edessa de Mesopotamia, luego peregrinó a Belén siguiendo las huellas de los Magos y, más tarde en Antioquía de Siria, donde combatió valerosamente el arrianismo durante el imperio de Valente. Algunos autores le identifican con san "Afraates el Sabio persa", célebre escritor eclesiástico. 
Según los bolandistas, en los que se basa Alban Butler, debemos todas las noticias sobre san Afraates a Teodoreto, que lo conoció cuando era niño. 
Afraates parece que descendia de una ilustre familia persa. Después de su conversión al cristianismo, se estableció en Edesa de Mesopotamia, con el objeto de aprender a servir más perfectamente a Dios. Comprendió que la única manera de conseguirlo era la soledad, se encerró en una celda en las afueras de la ciudad, y en ella se dedicó a la penitencia y la contemplación. Después de algún tiempo, se trasladó a una ermita en las proximidades de un monasterio de Antioquía de Siria, adonde la gente iban a su encuentro en busca de consejo. 
El emperador Valente había desterrado al obispo san Melecio, y la persecución arriana hacía estragos en la Iglesia de Antioquía. En tales circunstancias, Afraates abandonó su retiro para acudir en ayuda de Flaviano y Diodoro, quienes gobernaban la diócesis en ausencia de san Melecio. La fama de los milagros y de la santidad de Afraates daban gran peso a sus acciones y palabras. Como los arrianos se habían apoderado de las iglesias, los fieles tenían que practicar el culto en la otra ribera del Orontes o en el campo militar que se extendía en las afueras de la ciudad. En cierta ocasión, cuando san Afraates se dirigía a toda prisa al campo militar, el emperador, que se hallaba en la terraza de su palacio que daba sobre el camino, ordenó que le detuviesen y le preguntó a dónde iba: «Voy a orar por el mundo y por el emperador», replicó el ermitaño. Entonces le preguntó por qué, si estaba vestido de monje, había abandonado su celda. Afraates le respondió con una parábola: «Si fuese yo una doncella retirada en la casa de su padre y viese la casa incendiarse, ¿me aconsejaríais que permaneciese tranquila, sin hacer nada por extinguir el fuego? Así, pues, más bien hay que acusaros a vos, que habéis desatado el incendio, que a mí que no hago sino tratar de apagarlo. Cuando nos reunimos para instruir y fortalecer a los fieles, no hacemos nada contrario a la profesión monástica».
El emperador no respondió, pero uno de sus criados insultó al varón de Dios y aun le amenazó con matarle. Poco después, el criado cayó en un caldero de agua hirviente; su muerte impresionó tanto al supersticioso Valente, que se negó a prestar oídos a los arrianos, quienes le aconsejaban que desterrase a san Afraates. También impresionaron mucho al emperador los milagros del santo, el cual curó a muchos hombres y mujeres y, según cuenta la leyenda, devolvió también la salud al caballo favorito del emperador.

Beata VILLANA DE BOTTIS. (1332-1360).


(Vilana de Botti. it.: Villana Delle Botti).

Martirologio Romano: En Florencia, ciudad de la Toscana (hoy Italia), beata Villana de Bottis, madre de familia, la cual, abandonando la vida mundana que llevaba, vistió el hábito de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo y se distinguió por su asidua meditación de Cristo crucificado, por la austeridad de vida y por pedir limosna por la calles en favor de los pobres.

Nació en Florencia. Hija de un anciano mercader florentino, que cedía a todos sus caprichos, casada con un joven señor florentino, Rosso di Piero Benintendi, que se adornaba con las mismas cualidades que su suegro, incrédulo e insufrible. Era madre de familia. Se dejó seducir por la vida mundana y las fiestas suntuosas, hasta que un día, mirándose en un espejo vió un monstruo terrible que se reflejaba en todos los espejos de la casa, entonces se dio cuenta que estaba desperdiciando su vida. 

Buscó a Dios y le encontró en la Tercera Orden dominica. Tomó el hábito de las hermanas de la Penitencia de santo Domingo e inició una nueva vida bajo la dirección de los frailes de santo Domingo, de quien, según su biógrafo fray Jerónimo di Giovanni, era "devotísima".

Se dedicó al estudio de la Sagrada Escritura y a la contemplación de Cristo crucificado, a quien Vilana invocaba frecuentemente como: "Cristo Jesús, amor mío crucificado". Su austeridad de vida influyó entre las demás mujeres de su ambiente y muchas se decidieron a imitarla. Desde entonces no vivió más que para hacer el bien. Mendigó para los pobres, vendió sus bienes. Convirtió a su padre, caído en la miseria. Doblegó a su marido. Aceptó la enfermedad y las injurias como una expiación. Se dice que se alimentaba espiritualmente con la lectura de las cartas de san Pablo y con la meditación en la Pasión de Cristo. Murió en Florencia. Está enterrada en la Basílica de Santa María Novella de Florencia, en una tumba de marmol, obra de Bernardo Rossellino.  León XII confirmó su culto el 27 de marzo de 1824.

Beato SIMÓN KIM GYE-WAN. M. 1802.


Que se le concede. Chato, narigudo. Encorvado

Se le conocía como “Baek-sim”, y había nacido en el seno de una familia de estracción humilde de Seúl. Trabajaba en un negocio propio en Seúl. En 1791, el beato Tomás Choe Pil-gong le hizo llegar algunos libros católicos; leyéndolos decidió convertirse al cristianismo y fue bautizado por el catequista el beato Juan Choe Chang-hyeon.
Fue arrestado durante la persecución Sinhae, que había arreciado al año siguiente de su conversión, pero fue liberado porque apostató. De regreso a su casa, se arrepintió y se puso a vivir su fe con intenso fervor. 
Cuando terminaba el 1794, Simón y algunos compañeros buscaron un refugio seguro al misionero chino, el beato padre Jacobo Zhou Wen-mo. Junto a otros fieles, formaron una comunidad en la que estudiaban la doctrina de la Iglesia. Además, ejercía de acólito del padre Jacobo, cuando les administraba los sacramentos. 
En diciembre de 1800, el beato Tomás Choe, que había sido quién le habló por primera vez del cristianismo, fue arrestado. Simón se escondió en casa de la beata Juliana Kim Yeon-i, hasta que su nombre apareció por la delación, en los interrogatorios, de algunos cristianos más débiles... por ello en la primavera de 1801, tuvo que dejar su escondite y huir de un lugar a otro. 
Mientras tanto, su anciano padre fue arrestado por la policía. También él, al final, cayó en manos de las autoridades. Esta vez, durante los fuertes interrogatorios, permaneció firme en su fe. Cuanto más le presionaban, más se crecía en su fe religiosa. Fue trasladado al Ministerio de Justicia de Seúl y allí fue torturado y condenado a muerte y declaró: “Soy un hombre ignorante, pero estoy profundamente convencido de la religión católica y he creído en ella durante muchos años. Aunque ahora estoy siendo cruelmente torturado, no tengo la más mínima intención de cambiar de idea. Creo verdaderamente lo que mi religión me enseña”. 
Así, el 29 de enero de 1802, junto con el catequista Gervasio Son Gyeong-yun, Carlos Yi Gyeong-do, Bernabé Jeong Gwang-su y Antonio Hong Ik-man, fueron decapitados en la Pequeña Puerta Occidental o Saenamnteo en Seúl.
Forma parte del grupo de 124 mártires coreanos, capitaneados por Pablo Yun Ji-chung, y que han sido beatificados por el papa Francisco el 16 de agosto de 2014 durante su primer viaje apostólico a Corea del Sur. 

Beato BRONISLAO MARKIEWICZ. (1842-1912).


(pol.: Bronislaw Bonawentura Markiewicz).

Martirologio Romano: En Pawlikowice, Polonia, beato Bronislao Markiewicz, presbítero, fundador de la Congregación de San Miguel Arcángel.

Nació en Pruchnik, Polonia, en el seno de una familia burguesa. Su padre era burgomaestre de la ciudad. Durante sus estudios clásicos en Przemysl, experimentó una cierta vacilación en su fe, debido, en gran parte, al ambiente fuertemente antirreligioso que reinaba en la escuela. Logró, sin embargo, superarla recobrando la paz interior. 
Al terminar la licenciatura en 1863 ingresó en el seminario mayor de Przemysl. Fue ordenado sacerdote en 1867. Después de trabajar durante como vicario en la parroquia de Harta y en la catedral de Przemysl, estudió Pedagogía, Filosofía e Historia en la universidad de Leópolis y de Cracovia, para atender mejor a la juventud. En 1875 fue nombrado párroco en Gac y en 1877 en Blazowa. En 1882 fue nombrado profesor de Teología pastoral en seminario mayor de Przemysl. 
Sintiéndose llamado a la vida religiosa, en 1885, marchó a Italia e ingresó en los salesianos donde conoció a san Juan Bosco del que recibió los votos religiosos en 1887. Se dedicó con celo a todos los oficios que le mandaron. Debido a su austera vida y al clima enfermó de tuberculosis que le llevó al borde de la muerte. Recuperado de su enfermedad, en 1892 regresó a Polonia donde fue nombrado párroco de Miejsce Piastowe. En esta ciudad, entregado a la formación de la juventud, abrió un Instituto para ayudarles en la formación profesional y espiritual. En 1897 decidió fundar dos nuevas Congregaciones religiosas basadas en la espiritualidad salesiana llamadas de San Miguel Arcángel, con una rama femenina y otra masculina. Esto le valió muchos desecuentros con sus superiores salesianos que lo consideraron “un sacerdote rebelde y desobediente”.
Continuó su obra con la bendición de su obispo, el beato José Sebastián Pelczar, entregado a los jóvenes huérfanos y abandonados. Abrió una nueva casa en Pwlikowice, donde encontraron casa y posibilidades de formación espiritual y profesional más de 400 huérfanos. Su dedicación a los muchachos, la abnegación heroíca de sí mismo, consumieron sus fuerzas y murió en Przemysl. Fue beatificado el 19 de junio de 2005 por el Card. Jozef Glemp en nombre de SS Benedicto XVI.

Beata BOLESLAVA MARÍA LAMENT. (1862-1946).


(pol.: Boleslawa Maria Lament).
Gloriosa entre los gloriosos.

Martirologio Romano: En la ciudad de Bialystok, en Polonia, beata Boleslava María Lament, virgen, que, en un período de cambios políticos, fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia, para fomentar la unión de los cristianos, ayudar a los marginados y educar cristianamente a las jóvenes.

Nació en Lowicz (Cracovia). Su padre era artesano. Después de las escuelas elementales y el colegio, Boleslava fue a Varsovia a una escuela de artes y profesiones dónde consiguió el diploma de modista; de regreso a Lowicz abrió, junto a su hermana Stanislava, una casa de modas, todo esto mientras en su interior su vida era intensamente espiritual.
Es a los 22 años, en el 1884, ingresaron en la "Congregación de la Familia de María", que se estaba organizando en Varsovia en la clandestinidad a causa de las persecuciones zaristas. Fue una monja voluntariosa, que se distinguió por el don de la oración, del recogimiento, de la seriedad y de la fidelidad para cumplir sus deberes. Después del noviciado y la profesión de los votos simples, trabajó como maestra de costura y educadora en muchas Casas de la Congregación abiertas en el territorio del imperio ruso. Más después de nueve años, antes de pronunciar los votos solemnes, tuvo una profunda crisis que la hizo sentir insegura de su vocación en aquella congregación, por ello la dejó, volviendo a su casa en Lowicz con el intento, en cuanto fuera posible, de entrar en un convento de clausura; por el consejo de su confesor, optó por las obras de asistencia a los sin techo, actividad que también continuó en Varsovia, cuando la familia os se trasladó allá; para ayudar con los gastos familiares abrió, con su hermana María, un casa de moda.
Bien pronto le fue confiada la dirección de un dormitorio para los sin techo, donde también se preocupó en poner orden en la vida ética y religiosa de sus socorridos. Los preparaba para recibir los Sacramentos, visitaba a los enfermos en sus pobres casas o en los refugios, cuidaba a los niños; en el 1894 la enésima epidemia de cólera se le llevó a su padre, poniendo sobre sus hombros otras responsabilidades familiares; llevó consigo a su madre y a su hermano Stefano. Se distinguía por sus ideas en favor de la unidad de los cristianos y por su bondad y comprensión. 
Ingresó a la Tercera Orden Franciscana, donde conoció al beato Honorato de Biala Podlaski, fraile capuchino, fundador de diversas congregaciones religiosas que trabajaban en la clandestinidad a causa de los acontecimientos políticos que afectó a Polonia en aquellos tiempos. En el año 1900 una vez más la muerte golpeó a su familia, allí, al pie del ataúd de su hermano Stefano, Boleslava Lament prometió volver a la vida de religiosa: dos años después el padre beato Honorato le presentó a una señora llegada de Bielorrusia, quien buscaba religiosas para dirigir la Tercera Orden y un centro educativo en Mogilev ciudad al pie del río Dniéper. Boleslava advirtió que sería necesario crear relaciones y contactos para estimular a los ortodoxos a reunirse con la Iglesia Católica, mientras debería ayudar a la población católica a mantenerse fiel a su Iglesia, sin dejar a un lado las dificultades que tendría que sortear bajo el régimen zarista, siendo consciente de todo esto aceptó, y en 1903 partió a Mogilev en Bielorrusia.
Con la ayuda del Padre Félix Wiecinski, quien contribuyó directamente con la fundación, en octubre de 1905 empezaron la nueva congregación, inicialmente llamada "Sociedad de la Sagrada Familia" pero casi enseguida cambió su nombre al de "Congregación de las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia", con la finalidad de trabajar por la unidad de las iglesias católica y ortodoxa. Boleslava fue su primera superiora.
En el año 1907, se trasladó con toda su comunidad a San Petersburgo, y allí se dedicaron a la educación de niños y jóvenes. En Petersburgo desarrolló una intensa actividad catequística, educativa y asistencial en los barrios más pobres, se esforzó de crear las condiciones por un ecumenismo auténtico y social, profundizando una recíproca comprensión y generosidad entre las alumnas y familias, que eran de diferentes nacionalidades y religiones. La revolución bolchevique puso fin a su actividad. Regresaron a Polonia, y al este del país desarrollaron su actividad entre los ortodoxos. Todo esto produjo enormes pérdidas materiales, aun en Polonia encontró una situación preocupante; la Congregación vivía pobremente pero la madre Boleslava Lament, con su gran fe, se encomendó totalmente a la voluntad de Dios y paulatinamente se fueron superando aquel conjunto de circunstancias sociales y políticas. En 1925, la madre Boleslava fue a Roma para conseguir la aprobación pontificia de la "Congregación de las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia", pero la práctica se estancó por falta de claridad sobre las tareas de las monjas, divididas en dos ramas, apostolado-enseñanza y dirección doméstica de las Casas.
En 1935 renunció a su cargo de Superiora General y fue enviada a Bialystok, donde continuó sus actividades caritativas. La Segunda Guerra Mundial llevó nuevas dificultades a la anciana madre Boleslava, incluyendo la amenaza nazi; fue obligada a cambiar la forma de actuar, adaptándose a las necesidades de la época. En 1941 fue atacada por la parálisis y se dedicó a una vida más ascética, transmitiendo preciosos consejos a sus hermanas de hábito. Murió santamente en Bialystok a los 84 años; su cadáver fue llevado en el convento de Ratow y enterrado en la cripta bajo la Iglesia de San Antonio. 
La Congregación de las Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia, está difundida ampliamente en Polonia, Rusia, Zambia, Libia, E.E.U.U. e Italia. Fue beatificada por Juan Pablo II en Polonia el 5 de junio de 1991.

OTROS SANTOS DEL DÍA:



Santos Sarbelio y Bebaia. M. 101-250. 
(Sarbelo, Sarbil). Príncipe.
(Barbelo, Barbea, Bebaya).
Martirologio Romano: En la ciudad de Edesa, en Osroene, santos mártires Sarbelio, presbítero, y Bebaia, su hermana, los cuales, bautizados por el santo obispo Barsimeo, padecieron el martirio por su fe en Cristo.
Según la leyenda fueron bautizados por el obispo san Barsén o Barsimeo. Mártires en Edessa, durante el imperio de Trajano; fueron torturados con hierros incandescentes. Antes de convertirse al cristianismo, Thatueles Sarbelius había sido el gran sacerdote pagano de la ciudad. 

Santa Sabrina. M. 275/88. 
(Sabina de Troyes, Savina. fr.: Savine)
Gentilicio de antiguo pueblo romano de Sabina
Se dice que era una joven griega natural de Samos y que pertenecía a una familia pagana. Junto con su hermano san Sabiniano de Troyes, se convirtieron al cristianismo; a causa de un aviso interior marchó a Roma para recibir el bautismo y de allí se dirigió a la Galia, pasando por Ravena en busca de su hermano Sabiniano que se había marchado desde hacía tiempo del hogar familiar; durante su viaje hizo muchos milagros. 
Según la “Leyenda Dorada”, fue bautizada en Roma por el papa Eusebio. Un ángel le reveló en sueños que su hermano se encontraba en Troyes. Se puso de inmediato de camino acompañada por una criada y su hermana de leche, Maximinola, pero al llegar a las puertas de la ciudad se enteró del martirio de su hermano, y de inmediato cayó muerta. 
Su nombre aparece por primera vez, en el “Martirologio de Usuardo”, al final del siglo IX, ligado erróneamente a la de santa Sabina de Roma y su festividad situada el 29 de agosto; después su fiesta se ha fijado el 29 de enero en el calendario de Troyes. Patrona de Troyes. 
sarcófago de S. Valerio

San Valerio de Tréveris. M. c. 320. 
Fuerte. Que vale, sano.
Martirologio Romano: En Tréveris, ciudad de la Galia Bélgica (hoy Luxemburgo), san Valerio, segundo obispo que gobernó esta sede.
Según a leyenda fue el segundo obispo de Tréveris, y como tal continuó la primera implantación del cristianismo en esta ciudad, y se dice que fue discípulo de san Pedro, pero es más seguro que hubiera regido la ciudad al inicio del siglo IV. 

Santos Juventino y Máximo. M. 363. 
Juventino: Juventud
(Maximino).
Martirologio Romano: En Antioquía de Siria (hoy en Turquía), santos Juventino y Máximo, mártires, que fueron coronados con el martirio en tiempo del emperador Juliano el Apóstata.
Eran oficiales del ejército de Juliano el Apóstata; como criticasen las leyes contra los cristianos y rechazasen sacrificar a los ídolos, fueron degradados, arrestado, flagelados y decapitados en Antioquía de Siria. Sobre ellos escribió san Juan Crisóstomo. 
Severo de Antioquía, en un himno que compuso en honor de ellos, menciona a un tercero, llamado Longino, que murió con ellos, pero que no forma parte de los inscriptos en el Martirologio.

San Potamión de Agrigento. s. VI. 
(Potamio).
Ciudadano del río
Obispo de Agrigento. Se le recuerda porque en el 571 admitió a san Gregorio de Agrigento entre los clérigos, después hacerlo instruir desde el 567 y bautizarlo.
Como san Gregorio fue elegido obispo hacia el 590, como sucesor de Teodoro o Teodosio, se piensa que éste había sido sucesor de Potamión y posiblemente se podría establecer su episcopado hacia el 560. Parece que vivió en la época del rey Teodorico y el emperador Justiniano. Su fiesta se celebra en el calendario diocesano de la Iglesia de Agrigento.

San Sulpicio Severo. M. 591.
Caritativo
Martirologio Romano: En la ciudad de Bourges, en Aquitania, san Sulpicio Severo, obispo, de familia de senadores de las Galias, cuya sabiduría, ministerio pastoral y empeño en restaurar la disciplina ensalzó san Gregorio de Tours.
Fue elegido primeramente obispo de Tours el año 584, en vez de otros candidatos simoníacos y luego fue trasladado a la sede de Bourges (584-591). Sulpicio fue elegido por su ciencia divina, y se comportó en el cargo con la dignidad de una persona noble y de familia senatorial. Durante su gobierno pastoral convocó un concilio provincial en Auvernia y luego tomó parte en el concilio de Macon, el año 585. 
Sabemos que tiene una iglesia en París, pero no sabemos mucho más de él. Se le confunde con el escritor Sulpicio Severo, que nunca ha sido canonizado.  

San Julián "el Hospitalario". s. VII. 
Deseo del cielo.
Según la “Leyenda Áurea”, fue un caballero a quien en una cacería el ciervo acosado predijo que daría muerte a sus padres. Para evitar que esto sucediera huyó de los suyos y se puso al servicio de un lejano rey, que en premio de sus hazañas guerreras, le casó con una noble viuda y le regaló un castillo. Un día sus desconsolados padres llegaron al castillo, en busca de su hijo perdido; su mujer adivinó quiénes eran y para agasajarles les cedió su propia alcoba. Lo cual fue causa de un trágico error, ya que engañado por las apariencias y creyendo sorprender a su esposa en adulterio flagrante, Julián atravesó con su espada a los dos ocupantes del lecho. Ante el horror de su acción, para hacer penitencia se retiró con su fiel esposa a orillas de un río y allí construyó una hospedería con objeto de socorrer por amor de Dios a los caminantes sin amparo. Fue llamado “el pobre penitente”. Muchos años después, Julián prestó ayuda a un aterido leproso que parecía estar al borde de la muerte, pero...  de pronto, resplandeciente de luz y hermosura, aquel enfermo, se levantó del lecho y le anunció que Dios le había perdonado. Al poco tiempo unos bandoleros asesinaros a los dos esposos. 
La leyenda tuvo gran difusión, e inspiró a Gustave Flaubert para uno de sus “Tres cuentos”, titulado “La leyenda de san Julián el Hospitalario”. Los autores piensan que su vida es la refundición de otros santos llamados Julián, y que no tiene ningún viso de verosimilitud, pero que tuvo mucho éxito en el medievo. 

San Aquilino de Milán. M. 1015. 
De rostro largo. Parecido al águila. De bellos labios.
Nació en Würzburgo, en Alemania, en el seno de una familia noble. Pronto se acercó a la fe católica, realizando sus estudios teológicos en Colonia, donde fue ordenado presbítero. Rechazó el cargo de obispo de Colonia, porque quería dedicarse totalmente al ministerio sacerdotal y a la oración. Por esto huyó a París, donde curó a los enfermos de cólera de forma milagrosa, y también aquí le ofrecieron el obispado, que rechazó de nuevo escapando a Pavía.
La ciudad estaba en manos de los arrianos y el catarismo, herejías contra las que predicaba Aquilino y que le costaron la vida en el momento en que se marchó a Milán, donde una noche, fue acuchillado por un grupo de herejes. Su cadáver fue recuperado de una ciénaga, cerca de Porta Ticinese y lo llevaron al oratorio de la cercana basílica de San Lorenzo. Su cuerpo fue sepultado en la capilla de la Reina, que tomó su nombre. 

Beata Inés de Bagno. M. c. 1105. 
(Inés de Sarsina).
Pura, casta. Corderito.
Nació en Sarcina (Forlí). Monja camaldulense de Santa Lucía en Bagno de Romaña en Forlí. Compañera de la beata Juana de Bagno de Romaña. Se sabe que fue honrada en las comunidades benedictinas de Bagno de Romaña y Pereto.
La leyenda de la beata Inés de Bagno es una duplicación, con variantes, de la de la mártir santa Inés, además sus representaciones no son relativas a una religiosa camaldulense, más bien son las de una doncella, semejante a santa Inés de Roma.

Beato Gelasio II. Papa (1118-1119). (1058-1119). 
Risueño, jovial.
Se llamaba Juan, y había nacido en Gaeta. Entró como monje en Montecasino. Fue llamado por el papa san Urbano II a Roma como canciller de la Iglesia, después fue creado cardenal, y Papa para sustituir a Pascual II. Debió dejar Roma cuando el emperador Enrique V le depuso y puso en su lugar un antipapa, no dudó en excomulgarlo; sostenido por los normandos recobró su cátedra, pero tuvo que abandonarla de nuevo y ya decidió retirarse a Cluny donde murió. 

28 de enero de 2015

Santo TOMÁS DE AQUINO. (c.1225 - 1274). Doctor de la Iglesia.



Gemelo.

Martirologio Romano: Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el II Concilio Ecuménico de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, fecha en la que, años después, se trasladaron sus restos a la ciudad de Toulouse, en Francia.


Hijo del conde Lanadulfo de Aquino, señor de Roccasecca, en cuyo castillo nació. Fue educado como oblato por los benedictinos de Montecasino, pero sin perseverar. Fue un buscador de Dios. A los 18 años se trasladó a Nápoles por motivos de estudio, y en contra la voluntad de su padre ingresó en los dominicos (1244), para realizar el carisma de santo Domingo: "Proclamar la palabra de Dios ardientemente contemplada, solemnemente celebrada y científicamente investigada". Sus hermanos se presentaron en el convento y lo encerraron en el castillo de monte San Giovanni durante 15 meses hasta que pudo ser liberado. Estudió en Bolonia, Colonia -donde fue discípulo de san Alberto Magno, y recibió el sacerdocio- y París. Doctor por la Universidad de Paris en el 1252 con 27 años. Enseñó en la Sorbona (1252-1260) y allí defendió la libertad de los hermanos mendicantes para enseñar y servir a la evangelización en la Iglesia
Vuelto a Italia, de 1259-1269 se puso al servicio del papa Urbano IV y compuso la “Catena áurea” para ayudar al clero en la comprensión de la palabra de Dios, y la “Summa contra gentiles” para dotar a los misioneros enviados a evangelizar el Islam, de una sólida doctrina ecuménica y el Oficio del "Corpus Domini", escrito a petición del Papa. En los años 1269-1272 fue de nuevo a París para defender la legitimidad de los nuevos institutos religiosos aprobados por la Iglesia y la ortodoxia de su propio talante filosófico y teológico, fundado en el realismo aristotélico, sospechoso de error sólo para el conservadurismo de una facción de la corriente agustiniana, representada especialmente por los franciscanos. Son de este periodo los célebres comentarios a las obras de Aristóteles, para justificar su uso en la enseñanza teológica, y la composición de la mayor parte de la “Summa Teológica”. Las controversias teológicas siempre las llevó con espíritu de caridad y oración, decía: "Hay que amar a aquel cuyas opiniones seguimos, y a aquel a quien combatimos, pues uno y otro han trabajado en la búsqueda de la verdad, y así nos ayudan. No es el amor o el odio de las personas quiénes nos dictan la elección de nuestras opiniones, sino la seguridad de la verdad.". En Orvieto, dice la tradición, que Cristo le dijo a Tomás: “Has escrito bien de mí, Tomás ¿qué premio deseas? -¡Nada deseo sino a ti, Señor!”.
Dejó París y se trasladó a Nápoles (1272-1274) para fundar un estudio. Allí se dedicó, como siempre, al estudio y a la oración. Un día tuvo un éxtasis celebrando la Eucaristía. Estaba por entonces escribiendo en la “Summa” sobre los sacramentos, y ya no escribió más. "No puedo más, repetía cuando le insistían a que acabase. Lo que he escrito, comparado con lo que he visto, me parece como el heno. No insistáis, no puedo más". Invitado por el papa el beato Gregorio X, se dirigió al concilio de Lyon. Se sintió enfermo en el camino. Le acogieron en el monasterio de Fossanova y al poco tiempo murió, con 48 años. 
Hubo dificultades para canonizarlo ya que no se conocían sus virtudes heroicas o sus milagros, a pesar de ser ya el "Doctor Angélico". El papa Juan XXII, que lo canonizó en 1323, dijo: "Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros hizo; ...Tomás ha iluminado a la Iglesia más que todos los demás Doctores, y un hombre aprovecha más de sus libros en un año solo, que no sobre la doctrina de los otros por todo el tiempo de su vida". 
Su cuerpo no volvió a poder de los frailes de Santo Domingo, sino hasta 1368. Fue trasladado con gran pompa a la catedral de Toulouse, donde descansa hasta hoy, aunque hubo un nuevo traslado de reliquias, dentro mismo de Toulouse, el 22 de octubre de 1974. San Pío V confirió a santo Tomás el título de Doctor de la Iglesia en 1567, y en 1880 León XIII le declaró patrono de las universidades, colegios y escuelas. MEMORIA OBLIGATORIA. 

JACOBO "el Ermitaño". s. VI.

(Santiago "el Ermitaño").
El que engañará. Quiera la divinidad defender. Dios recompensa.

Martirologio Romano: Conmemoración de san Jacobo, eremita en Palestina, que se escondió largo tiempo en una tumba para llevar vida penitente.

ascetas en una ruinas del Monte Carmelo
El antiguo Martirologio decía: "En Palestina conmemoración de Santiago el Ermitaño que, después de haber faltado a la fe, por penitencia vivió en una tumba y, reconocido por sus milagros, marchó al Señor". Una leyenda posterior interpretó que la "falta de fe" fue un homicidio cometido en circunstancias románticas. 
Se nos cuenta que Jacobo vivió unos 15 años en una cueva cercana a la ciudad de Porfirion (posiblemente la actual Haifa), practicando el ascetismo. Én ese tiempo realizó muchos milagros, y convirtió a muchos a la verdadera fe, según nos informa el autor de la "Vita". Aunque era conocido y apreciado por los pobladores del lugar, nunca un santo es del agrado de todos. 
Una vez le trajeron una joven poseída por el demonio. El santo la curó, y quiso restituirla a la familia; pero el santo fue tentado y cayó en la tentación abusando de la joven y cegado por la pasión y desesperado con su propia caída, la mató y arrojó su cuerpo a un río cercano. Al ver su acto, se sintió desesperado y decidió volver al mundo ya que, según el pensaba, ya no tenía salvación. En medio de su desesperación unos monjes le aconsejaron a que volviera a una vida de penitencia y expiación. Así lo hace: se escondió por años en un sepulcro, como muerto en vida, a llorar sus pecados e implorar misericordia.
Muchos años más tarde, el obispo del lugar, a causa de un milagro, y al conocer su existencia le absolvió de toda culpa. Así puede ya, a los 75 años, morir en paz, y ser sepultado en el mismo sepulcro que fue lugar de su penitencia y curación de su alma, rodeado del obispo y del clero del lugar. En ese mismo lugar se construyó luego una iglesia, donde se veneraron las preciadas reliquias del santo, nos informa el anónimo autor del siglo X.

San JULIÁN DE CUENCA. (1128-1208).


Deseo del cielo

Martirologio Romano: En la ciudad de Cuenca, en Castilla la Nueva, en España, san Julián, obispo. Fue el segundo obispo de esta ciudad, una vez recuperada de manos de los musulmanes, y, egregio por su modo de vivir, se distinguió por repartir entre los pobres los bienes de la Iglesia, trabajando con sus manos para obtener el sustento diario.

Natural de Burgos o Toledo, era de origen mozárabe y se llamaba Julián ben Tauro. Tuvo una infancia llena de milagros. Estudió en la universidad de Palencia donde se doctoró en 1153. Fue profesor de la universidad palentina durante diez años, donde demostró su competencia docente y su atención social hacia los más pobres. En 1163, después de una crisis espiritual, dejó la cátedra y se preparó para el sacerdocio. Con su criado, san Lesmes, que le será fiel toda su vida, se hará ermitaño en las afueras de Burgos; aquí pasó tres años de oración y en 1166 fue ordenado presbítero.
Como sacerdote se dedicó a la predicación por todos los pueblos de Castilla. Fue a pie a todos los sitios y no admitió ningún tipo de ayuda económica por su trabajo apostólico. El alimento se lo procuró con la venta de cestillos de mimbre que él mismo realizaba. Lo que le sobraba se lo entregaba a los pobres. Hasta los musulmanes le respetaron de forma que pudo predicar a las comunidades mozárabes, llegando incluso hasta Córdoba. Una vez al año dejaba todo para dedicarse a la oración. En esta misión estuvo durante 15 años. 
Don Martín López, arzobispo de Toledo, le obligó a aceptar una canonjía como arcediano en la catedral de Toledo en Calatrava, dándole permiso para que en algunas épocas del año siguiera con sus predicaciones populares. Fue elegido segundo obispo de Cuenca cuando el rey Alfonso IX la reconquistó en 1195. Julián era ya anciano y no estaba para correrías apostólicas. Por amor a la Iglesia y para no apegarse a su propio criterio aceptó, pero no vivió como un prelado al uso con corte principesca. Vivió pobremente dispuesto a sanear la vida eclesiástica. Dedicó sus rentas en atender a los pobres, rescatar cautivos, a dotar doncellas, a sostener hospitales. Empezó las obras de la catedral de Cuenca, y en 1201, otorgó a los canónigos conquenses el primer "Estatuto", en el que se advierte una auténtica preocupación por el bien pasar de los componentes. Puso paz entre el Cabildo catedralicio y el Concejo de la ciudad, así como con los clérigos, por los muchos abusos que cometían los miembros del Cabildo.
Vivió en su sede y la visitó toda ella predicando, y siguió ganándose la vida con su trabajo en los cestillos de mimbre. Durante 14 años ejerció su ministerio episcopal, hasta que murió lleno de paz y vestido de sayal. Fue sin duda el más sobresaliente obispo español de la época en cuanto a su santidad. Es el patrón de Cuenca. 

Beata GENTIL GIUSTI. (1471-1530).


De la misma familia. Pagano

Nació en Rávena, y era hija de un orfebre. En su niñez frecuentó la casa de su pariente, probablemente una prima, la beata Margarita de Ravena, laica penitente, mística, ciega, de la que se quedó admirada por su extraordinaria virtud y por su fe; fue su discípula. 
Hacia 1496, se casó con un sastre veneciano, llamado Jaime Pianella. El matrimonio no fue feliz, a causa de los maltratos recibidos por su irascible y vicioso marido, que llegó a denunciarla como bruja, porque se dedicaba mucho a la oración. Pero el Vicario del obispo, pudo constatar lo infundado de las acusaciones, con un profundo coloquio con Gentil; el marido lleno de desesperación se marchó a Padua, abandonándola y dejándola en la pobreza. Tuvo dos hijos, de los cuales uno murió muy niño. Ahora comenzó a verse los signos de la Providencia, que prodigiosamente hizo que lo le faltara el sustento necesario; después de muchos años, el marido regresó a casa y constató la divina asistencia, cambió de opinión y se arrepintió gracias a las oraciones de su mujer, y murió en 1511.
En su viudez se dedicó a las actividades caritativas, curando a los enfermos, desarrollando obras de pacificación entre las familias divididas. Ayudó a los enfermos durante la peste que asoló Ravena. Se dedicó a organizar en Ravena, la sociedad del Buen Jesús fundada por la beata Margarita de Ravena, cuyas virtudes habían impresidonado tanto a Gentil. Pero su vocación fue la de mejorar los hombres que estaban a su alrededor. Convirtió a Jerónimo Maluselli, hombre renegado y violento, que se hizo sacerdote y fue uno de los grandes animadores de la nueva fundación; luego le toco el turno a su hijo, quién también se hizo sacerdote. Sufrió las incomprensiones, y tuvo que salir durante una epidemia de peste de Rávena, acusada de brujería, aunque el Papa, tuvo que reconocer la fuerza de su virtud. Tuvo el don de la profecía y dones taumatúrgicos. Sus reliquias se encuentran, junto a la beata Margarita de Ravena, en la iglesia arciprestal de San Apollinare in Russi en Rávena. Aunque no ha sido formalmente beatificada, tiene culto litúrgico y popular.  

Beato JULIÁN MAUNOIR. (1606-1683).


(fr.: Julien Maunoir). 
Deseo del cielo.

Martirologio Romano: En el lugar de Plévin, de la Bretaña Menor, en Francia, beato Julián Maunoir, presbítero de la Compañía de Jesús, que se entregó por espacio de cuarenta y dos años a las misiones populares por todos los lugares y aldeas de la provincia.

Nació en Saint-Georges-de-Reitembault en Francia. Recibió una  educación religiosa de sus padres; se hizo jesuita en el 1625. Después de recibir la ordenación sacerdotal en el 1637 deseaba marchar como misionero al Canadá, pero su destino fue Bretaña, la región de Cornualles: aprendió maravillosamente la lengua y predicó con tanta eficacia que en dos años evangelizó a 30.000 personas. Cuando el P. Maunoir empezó a trabajar en la Bretaña, en 1640, había sólo otros dos misioneros. A su muerte, ocurrida cuarenta y tres años más tarde, había más de mil. 
La realidad es que hubo apenas un puñado de jesuitas, de los que la mayoría eran bretones, y un fuerte contingente del clero bretón que cooperó con los padres de la Compañía y se sometió espontáneamente a la rigurosa disciplina que les impuso el P. Maunoir. 
La tarea consistía, ante todo, en la instrucción religiosa; "la predicación emocional", capaz de arrastrar a las multitudes en un momento dado, sólo se empleó como instrumento secundario. Los misioneros se ayudaban en su tarea con imágenes en colores, algunas de las cuales se conservan todavía en la biblioteca de Quimper. Se trataba de ilustraciones de la Pasión, del Padre nuestro, de los pecados capitales, etc., bajo las diferentes alegorías del Caballero Errante, de las Seis Ciudades de Refugio, de Los Tres árboles... Con esto, se despertaba la imaginación popular y las cualidades poéticas del espíritu humano. 
Las imágenes, lo vivencial y el sentido del humor de los comentarios hechos por los misioneros es lo que hacía pensar a Henri Brémond en Bunyan. Pero además, había representaciones con cuadros plásticos vivientes. De ahí se originaron las famosas procesiones en las que se representaba, por ejemplo, la Pasión del Señor. El P. Maunoir predicaba y los actores encarnaban su palabra, en tanto que "los oyentes sollozaban de emoción". Algunos se quejaron de la emotividad de tales actos, pero los obispos bretones apoyaron al misionero. Otro de los métodos era el empleo de cantos religiosos, de los cuales algunos eran ya tradicionales y otros habían sido compuestos por el mismo P. Maunoir. Lo cierto es que Julián tenía el don de versificar con gran sentimiento y que los cánticos religiosos constituían un factor importante en las misiones bretonas. Al empleo del idioma local se añadía la devoción a los santos bretones de la antigüedad. La región de San Corentin, en la diócesis de Quimper, fue el campo predilecto del P. Maunoir.
Como la leyenda de los santos celtas está llena de milagros -algunos de ellos conmovedores, otros fantásticos y aun poco edificantes entre los realmente convincentes-, así la evangelización llevada a cabo por Julián, fue apoyada por numerosos milagros y prodigios. Trabajó así durante 40 años con la ayuda de un grupo de sacerdotes diocesanos y murió exhausto en Plévin. Los peregrinos acudieron en masa a besar aquellos pies que habían viajado por toda la Bretaña y llevaron hasta sus últimos rincones el mensaje evangélico.  Fue beatificado por SS Pío XII el 20 de mayo de 1951.

Beato PEDRO WONG SI-JANG. (1792-1793).


Piedra firme. Roca

Monumento conmemorativo a los 124 mártires coreanos
Nació en Hongju, en la antigua provincia de Chungcheong (Corea del Sur) en el seno de una humilde familia. Hacia el 1789, junto con su primo el beato Jacobo Won Si-bo, se sintieron atraídos por una nueva religión, la católica. En aquella época, Pedro tenía 57 años. “Si-jang” era su nombre de adulto, ya que según los usos confucionistas, todos los jóvenes que llegaban a la mayoría de edad, recibían un nombre nuevo... era tanta la mortandad, que llegar al estado adulto era ya un logro tal que merecían un nombre nuevo. 
Para poder profundizar más en la doctrina católica, dejó su casa durante un año. En este periodo maduró su fe: “La fe católica es una medicina que mantiene la vida humana durante centenares de años”. Cuando regresó a su casa, evangelizó a sus parientes, amigos y a todos los que le escuchaban, aunque era todavía catecúmeno. Evidentemente la gracia moraba en él. 
Por su fuerte temperamento fue denominado “el tigre”, pero, al practicar las virtudes cristianas, se amansó. Distribuyó lo poco que tenía entre los pobres y se dedicó a la enseñanza del catecismo entre sus vecinos. Fue por esta labor, por lo que las autoridades civiles supieron de su existencia. 
En 1791, cuando arreció la persecución Sinhae, la policía arrestó a Pedro y Jacob: su primo consiguió escapar gracias al aviso de algunos amigos, pero Pedro fue encerrado en el edificio gubernamental de Hongju. Fue interrogado y se le conminó a que renunciara a su fe, delatara a otros católica y entregara los libros sagrados, a lo que, con firmeza se negó. 
El magistrado que lo interrogaba, ordenó que lo azotasen en las nalgas 70 veces. A pesar de todo ello, Pedro confesaba su fe y fidelidad a Dios, a sus padres y a las enseñanzas cristianas. 
Durante su prisión, fue requerido varias veces por los jueces, para que apostatara, pero él les enseñaba las verdades de la fe. Durante este tiempo recibió la visita de otro cristiano, que lo bautizó. 
El juez de Hongju comunicó al gobernador de la provincia, de la situación de los prisioneros cristianos, y recibió la orden de golpear a Pedro hasta que muriera. Después de varios tormentos, el juez intentó de convencerlo de nuevo, apelando a su amor paterno. Cuando oyó hablar de sus hijos, Pedro replicó: “Mi corazón se ha conmovido con las noticias de mis hijos, pero, como el Señor me llama, ¿cómo puedo rechazar su llamada?”. 
El magistrado, queriendo terminar con el caso lo antes posible, ordenó que se le diera, según la costumbre, su última comida, antes de que fuera azotado hasta la muerte. A pesar de las palizas, Pedro, todavía seguía vivo... con lo que fue rematado echándole agua conjelada en l cabeza. Pedro pasó sus últimos momentos meditando sobre la Pasión de Cristo, ofreciendo su vida a Dios y dándole gracias.
Fue beatificado por el Papa Francisco en Corea, el 16 de agosto de 2014, junto al grupo de mártires capitaneados por el beato Pablo Yun Ji-chung.