28 de enero de 2015

Santo TOMÁS DE AQUINO. (c.1225 - 1274). Doctor de la Iglesia.



Gemelo.

Martirologio Romano: Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el II Concilio Ecuménico de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, fecha en la que, años después, se trasladaron sus restos a la ciudad de Toulouse, en Francia.


Hijo del conde Lanadulfo de Aquino, señor de Roccasecca, en cuyo castillo nació. Fue educado como oblato por los benedictinos de Montecasino, pero sin perseverar. Fue un buscador de Dios. A los 18 años se trasladó a Nápoles por motivos de estudio, y en contra la voluntad de su padre ingresó en los dominicos (1244), para realizar el carisma de santo Domingo: "Proclamar la palabra de Dios ardientemente contemplada, solemnemente celebrada y científicamente investigada". Sus hermanos se presentaron en el convento y lo encerraron en el castillo de monte San Giovanni durante 15 meses hasta que pudo ser liberado. Estudió en Bolonia, Colonia -donde fue discípulo de san Alberto Magno, y recibió el sacerdocio- y París. Doctor por la Universidad de Paris en el 1252 con 27 años. Enseñó en la Sorbona (1252-1260) y allí defendió la libertad de los hermanos mendicantes para enseñar y servir a la evangelización en la Iglesia
Vuelto a Italia, de 1259-1269 se puso al servicio del papa Urbano IV y compuso la “Catena áurea” para ayudar al clero en la comprensión de la palabra de Dios, y la “Summa contra gentiles” para dotar a los misioneros enviados a evangelizar el Islam, de una sólida doctrina ecuménica y el Oficio del "Corpus Domini", escrito a petición del Papa. En los años 1269-1272 fue de nuevo a París para defender la legitimidad de los nuevos institutos religiosos aprobados por la Iglesia y la ortodoxia de su propio talante filosófico y teológico, fundado en el realismo aristotélico, sospechoso de error sólo para el conservadurismo de una facción de la corriente agustiniana, representada especialmente por los franciscanos. Son de este periodo los célebres comentarios a las obras de Aristóteles, para justificar su uso en la enseñanza teológica, y la composición de la mayor parte de la “Summa Teológica”. Las controversias teológicas siempre las llevó con espíritu de caridad y oración, decía: "Hay que amar a aquel cuyas opiniones seguimos, y a aquel a quien combatimos, pues uno y otro han trabajado en la búsqueda de la verdad, y así nos ayudan. No es el amor o el odio de las personas quiénes nos dictan la elección de nuestras opiniones, sino la seguridad de la verdad.". En Orvieto, dice la tradición, que Cristo le dijo a Tomás: “Has escrito bien de mí, Tomás ¿qué premio deseas? -¡Nada deseo sino a ti, Señor!”.
Dejó París y se trasladó a Nápoles (1272-1274) para fundar un estudio. Allí se dedicó, como siempre, al estudio y a la oración. Un día tuvo un éxtasis celebrando la Eucaristía. Estaba por entonces escribiendo en la “Summa” sobre los sacramentos, y ya no escribió más. "No puedo más, repetía cuando le insistían a que acabase. Lo que he escrito, comparado con lo que he visto, me parece como el heno. No insistáis, no puedo más". Invitado por el papa el beato Gregorio X, se dirigió al concilio de Lyon. Se sintió enfermo en el camino. Le acogieron en el monasterio de Fossanova y al poco tiempo murió, con 48 años. 
Hubo dificultades para canonizarlo ya que no se conocían sus virtudes heroicas o sus milagros, a pesar de ser ya el "Doctor Angélico". El papa Juan XXII, que lo canonizó en 1323, dijo: "Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros hizo; ...Tomás ha iluminado a la Iglesia más que todos los demás Doctores, y un hombre aprovecha más de sus libros en un año solo, que no sobre la doctrina de los otros por todo el tiempo de su vida". 
Su cuerpo no volvió a poder de los frailes de Santo Domingo, sino hasta 1368. Fue trasladado con gran pompa a la catedral de Toulouse, donde descansa hasta hoy, aunque hubo un nuevo traslado de reliquias, dentro mismo de Toulouse, el 22 de octubre de 1974. San Pío V confirió a santo Tomás el título de Doctor de la Iglesia en 1567, y en 1880 León XIII le declaró patrono de las universidades, colegios y escuelas. MEMORIA OBLIGATORIA.