24 de febrero de 2015

Beato CONSTANCIO SÉRVOLI DE FABRIANO. (c.1400 - 1481).

(it.: Costanzo Servoli da Fabriano).
Perseverante

Martirologio Romano: En Ascoli Piceno, en Italia, beato Constancio Sérvoli de Fabriano, presbítero de la Orden de Predicadores, que se distinguió por la austeridad de su vida y por su interés en promover la paz.


Nació en Fabriano en la Marca de Ancona y se llamaba Constancio Sérvoli; su familia era de modesta condición social. A los 15 años entró en el convento dominico reformado de Santa Lucía, en su ciudad natal, donde tuvo como maestros a san Corradino de Brescia y a san Antonino Pierozzi, en medio de los cuales avanzó rápidamente por su agudeza e ingenio. Estudió en Bolonia. Hacía el 1436 se encontraba en el convento de San Marcos de Florencia. Se reveló un óptimo predicador y enseñó Teología en varias casas de su Orden, distinguiendose en su magisterio por la claridad, brevedad y eficacia. Más tarde marchó a Ferrara donde estableció la paz. Fue célebre por su don de profecía.
Del 1440 al 1467 fue prior del convento de Fabriano, en el 1445 del de Perugia y del 1459 al 1470 del de Áscoli Piceno. Fue enviado a Áscoli que estaba agitada en continuas disputas y discordias; con su palabra, y su ejemplo fue capaz de establecer la paz. Allí restauró los fundamentos del convento de Santo Domingo, donde hizo que florecieran los estudios y la disciplina regular y donde murió. 
Constancio no tenía el espíritu alegre de otros muchos santos de su orden. Generalmente estaba triste. Como alguien le preguntase por qué reía tan raras veces, Constancio respondió : «Porque no sé si mis acciones agradan a Dios». Alma de oración, decía que el Señor nunca le había negado ninguna gracia y que la ira divina se había manifestado cuando los turcos invadieron Grecia por la falta de oración. 
El senado y el concejo de la ciudad declararon que su muerte era «una calamidad pública» y pagaron los gastos de un pomposo funeral. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Pedro Mártir en Áscoli. El culto del beato Constancio fue confirmado el 22 de septiembre de 1821 por Pío VII.  Patrón de Fabriano.

San ETELBERTO DE KENT. (c.560 - 616).

(Adalberto, Edelberto, Eteberto, Ethelberto de Canterbury, Ethelbert, Edilberto).
Noble niño

Martirologio Romano: En Canterbury, en Inglaterra, san Etelberto, rey de Kent, que fue el primero de los príncipes de los anglos convertido a la fe en Cristo por el obispo san Agustín.

Rey de Kent (era el jefe de la confederación anglosajona, que comprendía los reinos de Kent, Essex, Sussex, Wessex, Est-Anglia, Mercia y Nothumberland, su cargo era más honorífico) y era pagano cuando se casó con santa Berta, princesa católica, hija del rey merovingio Cariberto. Berta llevó consigo al obispo san Letardo como capellán y consiguió una antigua iglesia perteneciente a los antiguos mártires bretones, dedicada a San Martín, y que estaba cerca de Canterbury e influyó en la futura conversión de su marido. 
Recibió a san Agustín de Canterbury y a sus monjes en el 597, en la isla de Thanet, fecha probable de su conversión. A diferencia de lo que sucedió en estos casos no obligó a sus súbditos a abrazar el cristianismo, pero dio gran apoyo a los misioneros, y les asignó una casa en Canterbury (capital del reino) y que dispusieran de la iglesia de San Martín. Después de su conversión, hizo destruir todos los templos paganos, y promulgó leyes más saludables para sus subditos; a los misioneros entregó su propio palacio como residencia; hizo construir la catedral de San Andrés de Rochester y contribuyó a la conversión de Saberto, rey Essex, con capital en Londres; él mismo fundó allí una iglesia bajo la advocación de san Pablo. Contribuyó para la conversión de Reswald, rey de los anglos del este, aunque este último recayó después en el paganismo. También hizo levantar la catedral de Pedro y Pablo en Canterbury, llamada después de San Agustín; construyó también la abadía de Christ Church. El papa san Gregorio Magno, ante las excelentes noticias nombró a san Agustín, arzobispo de Canterbury, y mandó a muchos misioneros para que evangelizaran el país. Etelberto murió, después de reinar 56 años y fue enterrado en la iglesia abacial de San Pedro y San Pablo de Canterbury. 

Beato TOMÁS MARÍA FUSCO. (1831-1891).

Gemelo


Martirologio Romano: En Nocera dei Pagani, de la Campania, en Italia, beato Tomás María Fusco, presbítero, quien manifestó un amor extraordinario hacia los pobres y los enfermos, y fundó el instituto de la Hijas de la Caridad de la Preciosísima Sangre, para trabajar sobre todo entre los jóvenes y los enfermos.

Nació en Pagani, Salerno (Italia) en el seno de una noble familia. Muy joven se quedó huerfano y fue acogido por un tío suyo. En 1847 ingresó en el seminario diocesano de Nócera-Sarno. En 1855 fue ordenado sacerdote. Fue un gran devoto de Cristo crucificado. 
Desde el inicio de su ministerio se dedicó a la formación de los niños y abrió para ellos un escuela y una capilla para los jóvenes y adultos en la parroquia de San Felice e Corpo di Cristo de Pagani. En 1857 ingresó en la Congregación de Misioneros Noceranos, bajo el título de San Vicente de Paúl, con la misión de evangelizar las regiones de Italia meridional. En 1860 fue nombrado capellán del santuario de Nuestra Señora del Carmen en Pagani, donde fundó la Pía Unión para el culto de la Preciosísima Sangre de Jesús. Fue un gran apóstol de la devoción de la Preciosísima Sangre, que promocionó por todos los medios a su alcance. En 1862 abrió en su casa una escuela de Teología moral para los sacerdotes; también instituyó la Compañía (sacerdotal) del Apostolado Católico para las misiones populares.
Fundó en 1873, la Congregación de Hermanas de la Caridad de la Preciosísima Sangre. Tomás María se dedicó por entero a su ministerio sacerdotal como predicador, misionero popular y confesor. Sobre este camino apostólico nacieron las numerosas fundaciones de casas de la Congregación y horfanatos. Soportó con heroica fortaleza una calumnia tremenda y perdonó a sus acusadores entre los que se encontraba un sacerdote amigo. Murió en Pagani de una patología epática. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 7 de octubre de 2001

Beata JOSEFA NAVAL GIRBÉS. (1820-1893).

El acrecentará


Martirologio Romano: En la ciudad de Algemesí, en la región de Valencia, beata Josefa Naval Girbés, virgen, que se consagró a Dios en la vida civil, entregada a catequizar a los niños.

Nació en Algamesí (Valencia), en el seno de una modesta familia. A los 13 años quedó huérfana de madre y asumió el papel de una ejemplar ama de casa, cuidando a su padre y a sus hermanos; para asumir esta labor se puso bajo la protección de la Virgen del Rosario. La familia cambió de domicilio y ella frecuentó la parroquia de San Jaime, donde tuvo como director espiritual al párroco, don Gaspar Silvestre, que orientó su vida en la oración y la participación de los sacramentos. 
A los 18 años hizo voto de virginidad, pero sin ser religiosa, para ser como María que cuidaba de la familia de Nazaret. Oyó una voz que le dijo: “Tienes que llevar a Dios a los demás”. Era miembro de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Por consejo de su párroco, abrió, en 1850, un taller de bordados con el fin de formar humana y espiritualmente a las jóvenes de Algamesí, ampliando esta labor con la enseñanza del catecismo a las niñas y charlas de formación a las mujeres, casadas y solteras; compaginó su apostolado con sus deberes familiares y la parroquia. Cuando se definió en 1854 el dogma de la Inmaculada, creó en su pueblo la “Corte de María”, para fomentar y mantener el culto a la Inmaculada. Fundó la asociación de Santa Rosalía de Palermo, en su parroquia, ya que tenía gran devoción por esta santa, y muchas de sus jóvenes alumnas sintonizaron con el ideal de esta santa. 
Se santificó como seglar que buscaba en todo agradar a Dios, con el que vivía una íntima unión a través de la oración. Se destacó por su amor a los pobres y enfermos. En la epidemia de cólera de 1885, se dedicó, con un grupo de alumnas, a atender a los apestados. Llenó los conventos de clausura con jóvenes que ella había formado; dos de sus alumnas fueron beatificadas por el papa Juan Pablo II, por dar su vida por Cristo durante la guerra civil. Se la define como "apóstol de la actividad parroquial". Decía: “La parroquia es antes que vuestras casas. Tenéis que amar a la parroquia como a vuestra madre, la tenéis que ayudar en todo”. Se dice que perteneció a la Tercera Orden de Santo Domingo. Murió en Algemesí. El 25 de septiembre de 1988 fue beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II.

Beata ASCENSIÓN DEL CORAZÓN DE JESÚS NICOL GOÑI. (1868-1940).

(Florentina Nicol Goñi)
Subir, trepar hacia. Ascensión del Señor.

Martirologio Romano: En Pamplona, España, beata Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina) Nicol Goñi, virgen, cofundadora de las Misioneras Dominicas Hermanas del Rosario.

Florentina nació en Tafalla, Navarra, su padre tenía una alpargatería y era carlista. Su madre murió cuando era muy niña y su padre se casó de nuevo para dar una madre a sus hijas y su nueva esposa, también viuda, realmente lo fue. En 1883, fue internada en el colegio de dominicas de Santa Rosa de Huesca, para que completara su formación intelectual y moral donde estuvo dos años. Regresó a su casa, pero en 1885 ingresó en las dominicas de Santa Rosa y tomó el nombre de Ascensión del Sagrado Corazón. 
Encontró ciertas dificultades cuando, en 1907, fue nombrada directora del Externado, pues su carácter jovial y alegre le atraía las muestras de afecto de las niñas; las superioras consideraron desmedida la familiaridad amistosa hacia la joven religiosa directora. Para corregirla, la trasladaron a otros trabajos comunitarios, donde no tenía necesidad de tratar a las pequeñas. Pasada esta prueba, regresó a la enseñanza, fortalecida por la práctica de la virtud de la obediencia. Fue siempre una mujer alegre, obediente y profundamente orante, y solicitó ingresar en la austera Segunda Orden Dominicana, pero sus superioras no lo aceptaron.  
En 1912 el Gobierno clausuró la Escuela normal de Santa Rosa de Huesca. Las religiosas se hallaron de pronto sin su trabajo apostólico de preparación de docentes y sin su fuente de recursos económicos. Aquí se sitúa el primer encuentro de la madre Ascensión con el padre dominico fray Ramón Zubieta, que llegó hasta Huesca a buscar religiosas que quisieran integrarse en el trabajo de la misión de Urubamba y Madre de Dios en Perú. Como la orden ya tenía intención de enviar a América, en particular a Perú, a las religiosas a las que el Gobierno había privado de su Escuela normal, el proyecto pasó al Consejo de la Casa, mientras el padre Zubieta recibía en Roma la ordenación como obispo de Aráa (15 de agosto de 1913). Se formalizó el proyecto misionero y cinco hermanas del Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa de las Religiosas Dominicas de la Tercera Orden partieron el 17 de noviembre de 1913 y ese mismo año llegaron a Lima, donde después de un año y medio de espera, consiguieron marchar de misioneras a la selva peruana. 
El Beaterio de Nuestra Señora del Patrocinio de Lima fue escogido para recibir a las madres de Santa Rosa de Huesca, a las misioneras que se iban a dedicar al apostolado en su prefectura apostólica de Santo Domingo del Urubamba y Madre de Dios en Perú. El Beaterio sufría entonces de relajación y falta de vida regular. El obispo dispuso que todas se sometieran a las reglas y constituciones de las madres de Huesca y, el 2 de febrero, nombró a la madre Ascensión superiora responsable; pero la reacción de las hermanas peruanas fue muy enérgica y se procedió a organizar la elección: el 1 de abril fue elegida para el cargo de priora por la comunidad del Patrocinio por una mayoría de votos muy grande.
El espinoso proceso de integración de las dos comunidades de Lima reclamó la presencia de la madre Ascensión en el Beaterio del Patrocinio, donde había sido elegida priora. Las adversidades la condujeron a un desprendimiento mayor y a buscar sólo en Dios su consuelo, aun en medio de soledades y aridez espiritual. A finales de abril de 1918, pasó por Lima el padre Theissling, maestro de la Orden de Predicadores, en visita canónica; aprobó la obra y les encomendó la fundación de acuerdo al nuevo Derecho canónico de 1917, pues ya tenían diez religiosas españolas y veinte peruanas, y contaban ya con cuatro casas.
El padre Osende, o.p., trabajó en las Constituciones y aceleró el proceso jurídico. Así nació la Congregación de las «Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario» con el lema: “Evangelizar a los pobres en aquellas situaciones misioneras donde la Iglesia nos necesite”. . El 27 de septiembre fueron aprobadas las primeras Constituciones. Y el 5 de octubre se erigió en Lima la congregación; la madre Ascensión fue nombrada superiora general. Se decidió que el noviciado se hiciera en Pamplona (España). Con ocasión de la visita ad limina de mons. Zubieta al Papa Benedicto XV, la madre Ascensión y la madre Visitación pudieron también tener la entrevista con el Papa, y le trataron un número importante de problemas que sólo podían ser resueltos por la Santa Sede. El 25 de marzo de ese mismo año la Congregación fue agregada a la Orden de Predicadores.
La desmedida actividad y la falta de descanso habían agotado a monseñor Zubieta; su salud cedió y finalmente, el 19 de noviembre de 1921, murió santamente. La madre Ascensión siempre se negó a que la llamaran fundadora. Para ella el fundador era mons. Zubieta, pero, al morir éste, recayó sobre ella toda la responsabilidad de la naciente fundación, así como la interpretación del carisma de la Congregación, a la vez misionero y educativo.
Habían pasado los seis años reglamentarios desde la fundación de la Congregación y la celebración del primer consejo general; se convocó el primer capítulo general, donde la madre Ascensión fue elegida priora general. La Congregación fue tomando forma de institución internacional y se abrieron nuevas casas en el Perú, China...
El 6 de enero de 1940 se le declaró la enfermedad que la llevaría a la muerte. Murió con fama de santidad el 24 de febrero en la ciudad de Pamplona. Fue beatificada el 14 de mayo de 2005 por Benedicto XVI.

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Evecio de Nicomedia. M. 303. 
Recreación de Nicomedia
Martirologio Romano: En Nicomedia, de Bitinia, pasión de san Evecio, que, bajo el emperador Diocleciano, viendo colgado en la plaza el edicto contra los adoradores de Dios, ardiente por la fe rasgó el documento ante todo el pueblo, siendo sometido por ello a crueles suplicios.
Mártir en Nicomedia de Bitinia en la persecución de Diocleciano. Probablemente fue el cristiano de alto rango, del que habla Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica”, que se permitió rasgar el edicto publicado contra los cristianos: «...tan pronto como se promulgó en Nicomedia el edicto contra las iglesias, uno que no era un personaje oscuro, sino de los más preclaros, según la estimación de las excelencias de esta vida, empujado por el celo de Dios, se lanzó con fe ardiente, y después de arrancar el edicto que se hallaba en lugar visible y público, por considerarlo impío e irreligioso, lo desgarró, a pesar de haber en la misma ciudad dos emperadores, el más antiguo de todos [el Augusto Diocleciano], y el que después de él ocupaba el cuarto puesto en el gobierno [el César Galerio].
Mas éste fue el primero de los que en aquella ocasión se distinguieron de esta manera, y tras sufrir enseguida cuanto era de suponer por tal atrevimiento, conservó la calma y la tranquilidad hasta su último suspiro.» (“Historia Eclesiástica”).
Lactancio precisa que este mártir (a quien él tampoco pone nombre) «fue inmediatamente aprehendido, llevado a juicio, torturado y quemado vivo, en las formas de la ley. Y luego de mostrar admirable paciencia, fue reducido a cenizas» (“De mortibus persecutorum”).  

San Sergio de Cesarea. M. 304. 
Hazañoso. Lámpara. Guardián. Siervo, esclavo
Magistrado del Imperio romano, se hizo monje en Capadocia viviendo en la más absoluta soledad de manera que nadie conocía su existencia. Cuando empezaron las persecuciones, el gobernador de Armenia, Sapricio, que pasaba por Cesarea, al convocar a todos los cristianos, no encontró a casi ninguno. Sergio sintió la necesidad de acercarse a la ciudad, mientras se celebraba una fiesta en honor a Júpiter, a la vez que se soliviantaba al pueblo contra los cristianos. Sergio habló dando la más bella lección contra la idolatría que le valió el martirio. 

San Modesto de Tréveris. M. 489. 
Comedido, reservado.
Martirologio Romano: En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Modesto, obispo.
Obispo de Tréveris (486-489). Atrajo a todos por su desprendimiento y caridad hacia el prójimo en el momento difícil en el que la ciudad estuvo bajo el dominio franco de los reyes Merboco y Childeberto. La población soportó todas las consecuencias del desorden, del desaliento, del dolor de los muertos y de la indigencia. Los usos y costumbres de los cristianos estaban desencaminados; abundaba el vicio, el desarreglo y libertinaje. Para colmo de males, si la comunidad cristiana estaba deshecha, el estado en que se encuentraba el clero era aún más deplorable. En su mayor parte, estaban desviados, sumidos en el error y algunos nadaban en la corrupción.
El obispo se refugió en la oración; allí gimió en la presencia de Dios, pidiendo y suplicando que aplacase su ira. Apoyó el ruego con generosa penitencia; lloró los pecados de su pueblo y ayunó. También predicó. Fue poco a poco en una labor lenta; comenzó a visitar las casas y a conocer en directo a su gente. Sobre todo, los pobres se beneficiaron primeramente de su generosidad. Hubo un cambio entre los fieles que supo ganar con paciencia y amabilidad. Murió con fama de santidad.

Beato Marcos de Marconi. (1480-1510). 
Nacido en Marzo. Sublime en lo mandado. Referente a Marte
Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beato Marcos de Marconi, religioso de la Orden de los Ermitaños de San Jerónimo.
Natural de Mantua, hijo de una familia de trabajadores. Su infancia fue silenciosa, y sus biógrafos dicen que estuvo en esta época "escondido en Dios". Se hizo monje en el convento de San Mateo en Migliarino de los eremitas de San Jerónimo del beato Pedro Gambacorta; vivió en una vida de santidad que causó la admiración de todos hasta su muerte; se dedicó a la oración, estudio de la Sagrada Escritura, mortificación y ocultamiento. Su cuerpo permanece incorrupto en la catedral de Mantua.
Los obispos de Mantua, a partir de 1830, se asegurarán de que el culto del beato Marcos se hiciera oficial en la Iglesia, y fue el propio obispo de Mantua, Giuseppe Sarto, quien, convertido en papa con el nombre de Pío X, confirma el culto el 2 de marzo de 1906.