24 de febrero de 2015

Beata ASCENSIÓN DEL CORAZÓN DE JESÚS NICOL GOÑI. (1868-1940).

(Florentina Nicol Goñi)
Subir, trepar hacia. Ascensión del Señor.

Martirologio Romano: En Pamplona, España, beata Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina) Nicol Goñi, virgen, cofundadora de las Misioneras Dominicas Hermanas del Rosario.

Florentina nació en Tafalla, Navarra, su padre tenía una alpargatería y era carlista. Su madre murió cuando era muy niña y su padre se casó de nuevo para dar una madre a sus hijas y su nueva esposa, también viuda, realmente lo fue. En 1883, fue internada en el colegio de dominicas de Santa Rosa de Huesca, para que completara su formación intelectual y moral donde estuvo dos años. Regresó a su casa, pero en 1885 ingresó en las dominicas de Santa Rosa y tomó el nombre de Ascensión del Sagrado Corazón. 
Encontró ciertas dificultades cuando, en 1907, fue nombrada directora del Externado, pues su carácter jovial y alegre le atraía las muestras de afecto de las niñas; las superioras consideraron desmedida la familiaridad amistosa hacia la joven religiosa directora. Para corregirla, la trasladaron a otros trabajos comunitarios, donde no tenía necesidad de tratar a las pequeñas. Pasada esta prueba, regresó a la enseñanza, fortalecida por la práctica de la virtud de la obediencia. Fue siempre una mujer alegre, obediente y profundamente orante, y solicitó ingresar en la austera Segunda Orden Dominicana, pero sus superioras no lo aceptaron.  
En 1912 el Gobierno clausuró la Escuela normal de Santa Rosa de Huesca. Las religiosas se hallaron de pronto sin su trabajo apostólico de preparación de docentes y sin su fuente de recursos económicos. Aquí se sitúa el primer encuentro de la madre Ascensión con el padre dominico fray Ramón Zubieta, que llegó hasta Huesca a buscar religiosas que quisieran integrarse en el trabajo de la misión de Urubamba y Madre de Dios en Perú. Como la orden ya tenía intención de enviar a América, en particular a Perú, a las religiosas a las que el Gobierno había privado de su Escuela normal, el proyecto pasó al Consejo de la Casa, mientras el padre Zubieta recibía en Roma la ordenación como obispo de Aráa (15 de agosto de 1913). Se formalizó el proyecto misionero y cinco hermanas del Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa de las Religiosas Dominicas de la Tercera Orden partieron el 17 de noviembre de 1913 y ese mismo año llegaron a Lima, donde después de un año y medio de espera, consiguieron marchar de misioneras a la selva peruana. 
El Beaterio de Nuestra Señora del Patrocinio de Lima fue escogido para recibir a las madres de Santa Rosa de Huesca, a las misioneras que se iban a dedicar al apostolado en su prefectura apostólica de Santo Domingo del Urubamba y Madre de Dios en Perú. El Beaterio sufría entonces de relajación y falta de vida regular. El obispo dispuso que todas se sometieran a las reglas y constituciones de las madres de Huesca y, el 2 de febrero, nombró a la madre Ascensión superiora responsable; pero la reacción de las hermanas peruanas fue muy enérgica y se procedió a organizar la elección: el 1 de abril fue elegida para el cargo de priora por la comunidad del Patrocinio por una mayoría de votos muy grande.
El espinoso proceso de integración de las dos comunidades de Lima reclamó la presencia de la madre Ascensión en el Beaterio del Patrocinio, donde había sido elegida priora. Las adversidades la condujeron a un desprendimiento mayor y a buscar sólo en Dios su consuelo, aun en medio de soledades y aridez espiritual. A finales de abril de 1918, pasó por Lima el padre Theissling, maestro de la Orden de Predicadores, en visita canónica; aprobó la obra y les encomendó la fundación de acuerdo al nuevo Derecho canónico de 1917, pues ya tenían diez religiosas españolas y veinte peruanas, y contaban ya con cuatro casas.
El padre Osende, o.p., trabajó en las Constituciones y aceleró el proceso jurídico. Así nació la Congregación de las «Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario» con el lema: “Evangelizar a los pobres en aquellas situaciones misioneras donde la Iglesia nos necesite”. . El 27 de septiembre fueron aprobadas las primeras Constituciones. Y el 5 de octubre se erigió en Lima la congregación; la madre Ascensión fue nombrada superiora general. Se decidió que el noviciado se hiciera en Pamplona (España). Con ocasión de la visita ad limina de mons. Zubieta al Papa Benedicto XV, la madre Ascensión y la madre Visitación pudieron también tener la entrevista con el Papa, y le trataron un número importante de problemas que sólo podían ser resueltos por la Santa Sede. El 25 de marzo de ese mismo año la Congregación fue agregada a la Orden de Predicadores.
La desmedida actividad y la falta de descanso habían agotado a monseñor Zubieta; su salud cedió y finalmente, el 19 de noviembre de 1921, murió santamente. La madre Ascensión siempre se negó a que la llamaran fundadora. Para ella el fundador era mons. Zubieta, pero, al morir éste, recayó sobre ella toda la responsabilidad de la naciente fundación, así como la interpretación del carisma de la Congregación, a la vez misionero y educativo.
Habían pasado los seis años reglamentarios desde la fundación de la Congregación y la celebración del primer consejo general; se convocó el primer capítulo general, donde la madre Ascensión fue elegida priora general. La Congregación fue tomando forma de institución internacional y se abrieron nuevas casas en el Perú, China...
El 6 de enero de 1940 se le declaró la enfermedad que la llevaría a la muerte. Murió con fama de santidad el 24 de febrero en la ciudad de Pamplona. Fue beatificada el 14 de mayo de 2005 por Benedicto XVI.