18 de junio de 2015

San GREGORIO BARBARIGO. (1625 - 1697).

(it.: Gregorio Giovanni Barbarigo).
Vigilante, guardián, que vela.

Martirologio RomanoEn Padua, en el territorio de Venecia, san Gregorio Barbarigo, obispo, que instituyó un seminario para clérigos, enseñó el catecismo a los niños en su propio dialecto, celebró un sínodo, mantuvo coloquios con su clero y abrió muchas escuelas, mostrándose liberal con todos y exigente consigo mismo.



Nació en Venecia en el seno de una familia senatorial. Muy joven se quedó huérfano de madre, y su padre cuidó de darle una esmeradísima educación. Con 19 años acompañó al embajador Contarini al congreso de Münster. Allí conoció al nuncio del papa, Fabio Chigi, futuro papa Alejandro VII, quien influyó mucho en él. En este congreso, Gregorio colaboró en el tratado de la paz de Westfalia (1648), con la que terminó la guerra de Treinta Años. A su regreso fue magistrado, pero le atraía la vida religiosa y estuvo apunto de hacerse carmelita, hasta que decidió ingresar en el clero secular e inició sus estudios en Padua. 
En 1655 era sacerdote, y en seguida el papa Alejandro VII le llamó a Roma donde ostentó diversos cargos de importancia. La peste que asoló Roma en 1656 no le animaron a marcharse de la ciudad, muy al contrario estuvo dedicado personalmente a los enfermos y a enterrar personalmente a los muertos. 
Nombrado obispo de Bérgamo, encontró una diócesis muy abandonada, que transformó por completo con su ejemplo de austeridad, con la fundación de un seminario y  con la solicitud con la que atendía a su grey, intentando aplicar las reformas del Concilio de Trento. Más tarde, siendo ya cardenal, fue obispo de Padua, donde repitió las reformas de Bérgamo, inspirada por san Carlos Borromeo. Fue un obispo, popularmente famoso por el caudal de sus limosnas y por la severidad con que reprimió abusos de los religiosos (tuvo que corregir a muchas monjas y cerrar locutorios en los conventos en los días de carnaval), hizo frente a varias rebeliones de canónigos, le dispararon y un párroco fijó en lugares públicos una violenta sátira contra él. Fue propuesto en el conclave para el sucesor del Papa, y él hizo todo lo que pudo para desprestigiarse y no salir elegido. Fue un hombre sencillo, piadoso, dedicado personalmente a los pobres y a todo aquel que se lo pidiera. Realizó visitas pastorales en sus diócesis. Padeció dolorosas enfermedades en los últimos años de su vida que llevó con heroica paciencia. Murió en Padua. Fue canonizado por SS. Juan XXIII el 26 de mayo de 1960.

Santos MARCOS y MARCELIANO. M. c. 278.

Marcos: Nacido en Marzo. Sublime en lo mandado. Referente a Marte
(Marcelino). Represor del mal.

Martirologio RomanoEn Roma, en el cementerio de Balbina, en la Vía Ardeatina, santos Marcos y Marceliano, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento.

Mártires en Roma, durante la persecución de Maximiano Hercúleo o Diocleciano; según la leyenda eran dos hermanos gemelos, ambos diáconos, que fueron convertidos por san Sebastián.
En la «Pasión de San Sebastián», una colección de tradiciones y leyendas del s. V, se dice que Marcos y Marceliano eran gemelos y de noble cuna, convertidos al cristianismo desde su temprana juventud y ambos casados. Durante la persecución de que Diocleciano, los hermanos arrestados y condenados a morir decapitados, por sentencia de Cromando, auxiliar del prefecto de Roma. Gracias a las súplicas de sus amigos, se postergó la ejecución de la sentencia y se dio a los prisioneros un plazo de treinta días, con la esperanza de que, en ese lapso llegasen a convencerse de que era necesario ofrecer sacrificios a los dioses, si querían salvar la vida. Con ese fin, se les trasladó de la prisión a la casa de Nicostrato, el escribano público y ahí acudieron sus esposas, sus hijos pequeños y sus parientes Tranquilino y Marcia, para doblegar su constancia con súplicas, razones y lágrimas; pero todo fue en vano, porque san Sebastián, quien era por entonces un oficial en la guardia del emperador, los visitaba a diario a fin de alentarlos a perseverar.
El resultado de aquella prueba y de las entrevistas y discusiones que tuvieron lugar, fue la conversión al cristianismo de los parientes y amigos paganos de los dos santos, de Nicostrato, el escribano, y hasta del mismo Cromancio, quien dejó en libertad a los prisioneros, renunció a su puesto y se retiró a vivir al campo. Marco y Marceliano se fueron a vivir en la casa de san Sebastián; sin embargo, fueron traicionados por un renegado y capturados nuevamente. Fabiano, el auxiliar del prefecto que había reemplazado a Cromancio, los condenó a ser atados a postes de madera, con los pies clavados a ellos. Durante veinticuatro horas, los dos hermanos estuvieron expuestos en esta forma atroz, y luego los soldados los acribillaron con sus lanzas. Sus reliquias se trasladaron de las catacumbas a la iglesia de Santos Cosme y Damián. Ahora se las venera en la basílica romana de Santa Práxedes.

Santos CIRIACO y PAULA. M. 305.

Ciriaco: Que pertenece al Señor. Amor de Dios
Paula: Pequeña.

Martirologio Romano: En África, santos Ciríaco y Paula, mártires.


Según el “Martirologio de Usuardo” eran dos hermanos que sufrieron martirio en Málaga, durante la persecución de Diocleciano. Fueron lapidados. El “Martirologio Jeronimiano” pone la ciudad de Thomis del Ponto como lugar del martirio de Pablo, Ciriaco. En su calendario, Racemundo, coloca la ciudad en Cartagena; en cambio un texto del siglo X que se encuentra en San Pedro de Cardeña, sitúa su pasión en la localidad africana de Tremeta, bajo el gobierno de Diocleciano. El antiguo Martirologio Romano ofrece este elogio: “En Málaga de España, los santos mártires Ciriaco y Paula, virgen, que fueron apedreados y entre las piedras dieron sus almas al cielo”. 
Se dice que estando los Reyes Católicos en Córdoba preparando la conquista del reino de Granada, un monje jerónimo, que tenía crédito de santo, fray Juan de Carmona, le dijo a la Reina que hiciese voto a Dios de construir una iglesia a estos santos mártires si conquistaba la ciudad de Málaga y que confiase en que con el poder de Dios la conquistaría con relativa facilidad. Y que, movida por esta exhortación del religioso, se animó la Reina a emprender la campaña para conquistar Málaga, ciudad que efectivamente conquistaron. Dieron los Reyes cuenta de su victoria al papa Inocencio VIII, el cual respondió diciendo que Málaga había sido consagrada con la sangre de Ciriaco y Paula como Jerusalén lo fuera con la de San Esteban, igualmente lapidado. Se edificó el templo y los malagueños tomaron a estos santos por patronos, y todavía continúan honrándolos como a tales. Patronos de Málaga.  

Santa MARINA. s. IV.

(María, Marino)
Del mar

La leyenda dice que era una jovencita de Alejandría en Egipto, que transcurrió toda su vida en un convento masculino, haciéndose pasar por monje, porque su padre, Eugenio, al enviudar, y ella ser hija única, la hizo ingresar en el mismo convento y vestirse con ropas masculinas, y la hizo pasar por Marino. La niña creció en la práctica de todas las virtudes monásticas, e incluso después de la muerte de su padre, siguió ocultando su identidad y progresando en la ascesis, ocultando a todos su identidad.
Un día el hegúmeno le ordenó que acompañara a algunos monjes a un viaje fuera del monasterio. A lo largo del camino pernoctaron en una posada, y precisamente aquella noche, la hija del posadero fue seducida por un soldado y quedó en cinta. La joven acusó a Marino de ser el responsable, y el padre fue al monasterio a acusarla y ella con humildad, no se justificó y aceptó la penitencia de verse expulsada del monasterio. Sin embargo, permaneció en las proximidades del monasterio trabajando como jornalero y pidiendo limosna durante varios años, y criando a su supuesto hijo que el posadero le había entregado; los monjes se apiadaron de él y le permitieron regresar. Pero en adelante tuvo que realizar las tareas más inferiores, cosa que hizo con gran alegría, humildad y paciencia; pero sólo cuando murió su nombre se transformó de Marino en Marina. La hija del posadero, poseída por el diablo, fue a la tumba de la santa, y arrepentida se curó y convirtió. La leyenda de Marina figura junto a las de santas Pelagia, Eugenia y Eufrosina, que tratan el mismo tema. Se piensa que es un desdoblamiento de santa Margarita de Antioquía.

San CALÓGERO "el Anacoreta". (c.466 - c.561).

(Calogerio)
Buen viejo. Monje

Martirologio Romano: En el monte Cronio (hoy Gemmariario), cerca de las termas de Selinunte, en Sicilia occidental, san Calógero, eremita.


Nació en Calcedonia, junto al Bósforo, en un pueblo de la antigua Tracia. Desde niño fue muy devoto y, ya joven, peregrinó de Constantinopla a Roma, donde lo recibió el papa san Félix III y le dio permiso para vivir en soledad en un lugar impreciso.
En este lugar tuvo una visión angélica o una inspiración celestial, que le indicó que debía evangelizar Sicilia; se entrevistó con el Papa del que obtuvo la autorización para partir hacia la isla, con sus compañeros san Felipe, Onofrio y Arquileon, para liberar aquel pueblo de los demonios y de la adoración de los dioses paganos. Mientras san Felipe se dirigió a Agira y Onofrio y Arquileon se fueron a Paternò, Calógero, durante el viaje a Lípari, en las islas Eolias, fue invitado por los habitantes para que se quedara con ellos durante algún tiempo, predicando el Evangelio y enseñándoles cómo utilizar las aguas termales en los momentos de necesidad. 
Durante su permanencia en la isla de Lípari, tuvo la visión de la muerte y condena del rey Teodorico, rey de los lombardos. Después de otra visión, se dirigió a Sicialia y vivió en Sciacca (Sicilia). Convirtió a sus habitantes y curó a los poseídos. En el monte donde vivió hoy se le llama: monte San Calógero. Es recordado por su soledad, por la felicidad con la que gozó la vida, y por sus exorcismos. Su vida está plagada de leyendas piadosas. Patrón de Agrigento. 

Santa ISABEL DE SCHÖNAU. (c.1128 - 1164).

(al.: Elisabeth von Schönau).
La que jura por Dios. Dios conoció. Dios es plenitud. Dios ha ayudado.

Martirologio RomanoEn Schönau, lugar de Renania, en Germania, santa Isabel, virgen, insigne por su observancia de la vida monástica.


Nació en la diócesis de Tréveris, probablemente en Bonn, en el seno de una familia de la nobleza y era hermana de san Ekberto. Muy joven se hizo benedictina en doble monasterio de Schönau cerca de Francfort, en el que convivían los monjes y las monjas. En el 1157, fue elegida “magistra”, cuando tenía 25 años y a pesar de su débil constitución física y de sus continuas enfermedades. No fue elegida abadesa porque al ser un monasterio doble, dependían del abad, que era su hermano san Ekberto. Su hermano fue elegido abad en 1165 y 1166. Entabló relaciones de amistad con la beata Hildegarda de Bingen, con la que mantuvo una intensa correspondencia.
De su vida no sabemos muchas cosas, sino los cuatro libros que escribió, junto con su hermano, que nos hablan de espantosos años de pruebas con aridez espiritual y fortísimas tentaciones de dudas sobre la fe, hasta el punto de creerse abandonada por Dios, hasta que la misericordia divina llega al auxilio del alma. Todo esto le llegó después de una grave enfermedad ocurrida en 1152, cuando Isabel comenzó a tener visiones y éxtasis, en los que mantuvo coloquios con Cristo, María y los santos del día; éxtasis que duraban aveces varias semanas y que poco a poco debilitaron su físico, de manera que murió a los 35 años.
Es considerada como una de las primeras místicas de la Edad Media, junto con santa Hildegarda, en dejar testimonios directos. El libro más conocido se titula "El libro de los caminos de Dios". Sobre todo se la conoce por sus revelaciones acerca de santa Úrsula y las Once mil virgenes, y es singular su visión sobre la asunción de María al cielo que dejó escrito en el libro "Visiones de la resurrección de la Beata Virgen María". No ha sido nunca formalmente canonizada, pero se le atribuye un culto que la Iglesia no ha desautorizado nunca, aunque ha sido inscrita en el Martirologio Romano

Beata HOSANNA ANDREASI. (1449 - 1505).

(Hosana de Mantua Andreasi, Osanna, Osana, Ozana. it.: Osanna Andreasi da Mantova).
Sé propicio. Salud, alegría. Salve.

Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beata Hosana Andreasi, virgen, que vistió el hábito de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo y sumó armonizar con las ocupaciones seculares la contemplación de Dios y el ejercicio de las buenas obras.

Nació en Mantua, en el seno de una familia noble de origen húngaro: los Andreasi, y por parte de madre pertenecía a la familia de los Gonzaga. En su niñez tuvo éxtasis místicos. Desde muy joven quiso estudiar Teología además de aprender a leer y escribir, pero su padre se opuso por su condición de mujer. Hosanna, entonces, se puso bajo la protección de la María que la enseñó todo lo necesario: aprendió latín y tuvo gran conocimiento de las Sagradas Escrituras. Citaba de memoria los comentarios de los Padres de la Iglesia. 
Quiso ser Terciaria dominica pero no se lo permitieron hasta que una grave enfermedad consiguió el tan anhelado deseo. Vivió en el palacio de Francisco II e Isabel de Este. Fue novicia dominica durante 37 años. Se desconocen las razones que tuvo para demorar tanto tiempo su profesión; es probable que, en su fuero interno, se sintiese incapaz de realizar las tareas y las salidas al mundo que realizaban sus hermanas. Los momentos que hubiera podido dedicar al descanso los empleaba en ejercicios de penitencia y devoción. A la edad de dieciocho años, Hosana recibió otro señalado favor del cielo: en una visión, presenció cómo Nuestra Señora la desposaba con su Hijo Divino y el propio Jesús le colocaba un anillo en el dedo. Hosana sintió siempre la presión de aquel anillo que era invisible para los demás. Tuvo un intercambio de corazón con Cristo. Cultivó en grado sumo las virtudes cristianas, en especial la humildad.
Por aquel entonces, parece haber sido víctima de una especie de persecución. Tuvo éxtasis místicos que le acarrearon muchos problemas con sus familiares, hasta pensaron que era epiléptica. En sus cartas, se mostraba reticente y dispuesta a culparse a sí misma por todas sus desventuras; pero al parecer, sus hermanas terciarias le habían juzgado mal y la acusaban de falsedad y de haber inventado las extraordinarias manifestaciones espirituales que, no obstante sus esfuerzos por ocultarlas, se adivinaban fácilmente. Sus contrarios llegaron hasta el extremo de denunciarla ante el duque de Mantua y de amenazarla con la expulsión de la Orden. Largo tiempo duró la animosidad contra ella. Entre los años de 1476 y 1481, tuvo una serie de experiencias que le permitieron participar en los sufrimientos de la Pasión de Cristo: primero la coronación con espinas, después la herida en el costado y, por fin, las heridas en las manos y en los pies. Las llagas no aparecieron en sus carnes, pero la hacían sufrir dolores muy intensos.
Gobernó el ducado de Mantua, cuando el duque Federico tuvo que marcharse a la guerra entre la confederación de Mantua, Ferrara y Milán contra Nápoles y Roma. Pudo valerse de la prudente dirección espiritual del celebérrimo teólogo Francisco de Silvestri (llamado el Ferrarense) que fue después Maestro de la Orden y escribió la biografía de ella.
Gobernó sabiamente y se convirtió por sus virtudes en un ejemplo para todos y en protectora de los afligidos y pobres, siendo consultada por innumerables personas. Después de un viaje a Milán donde obtuvo el aprecio de la ciudad, y volvió a su ciudad donde fue consejera de todos cuantos iban a verla. Alegre y caritativa unió con admirable sabiduría la contemplación de los misterios divinos con las ocupaciones del gobierno y la práctica de las buenas obras, como lo atestiguan sus numerosas cartas. Murió en Mantua, protegida por su familia. El papa Inocencio XII confirmó su culto en 1694.  Patrona de Mantua. 

San ILIA CHAVCHAVADZE. (1837 - 1907). (Iglesia ortodoxa georgiana).

(Ilia «el Justo», Elías).
Mi Dios es Yahvé.

Fue un escritor, poeta, periodista y abogado georgiano que encabezó el renacimiento del movimiento nacional de Georgia en la segunda mitad del siglo XIX, durante el gobierno ruso de Georgia. 
Nació en el pueblo de Qvareli (provincia de Kacheti, Georgia oriental) en el seno de la familia de un príncipe caído en desgracia. En 1861, se licenció en Derecho en la universidad de San Petersburgo. Hoy es ampliamente considerado como uno de los padres fundadores de la actual Georgia. Inspirado por los movimientos liberales contemporáneos en Europa, especialmente en el «Resorgimento» italiano, como escritor y figura pública, Ilia Chavchavadze dirigió gran parte de sus esfuerzos hacia el despertar de los ideales nacionales en Georgia y a la creación de una sociedad estable en su tierra natal.
Sus obras literarias más importantes fueron: «El ermitaño», «El santo», «La viuda de Otaraant», «Kako el ladrón», «Una nación feliz», «Cartas de un viajero» y «¿Es un hombre el ser humano». Fue editor en jefe de las publicaciones periódicas georgianas «Sakartvelos Moambe»  (1863-1877) e «Iveria» (1877-1905), y fue autor de numerosos artículos para revistas. La mayor parte de su trabajo la ocuparon temas relacionados con Georgia y los georgianos, así como de una temática profundamente religiosa y espiritual. Chavchavadze fue un protector devoto de la lengua georgiana y de su cultura frente a la rusificación que se pretendía por el gobierno zarista de la lengua, historia y cultura georgianas. Está considerado como el creador de la moderna lengua literaria georgiana.
Además de su intensa actividad como escritor se involucró por servir a su pueblo: fue juez, presidente de la Asociación pública de Instrucción de los georgianos, organizó institutos y escuelas para mujeres, también fue presidente del Banco georgiano. En 1906 fue elegido, por su condición de noble, a la Duma rusa. Quiso que su condición de noble, fuera para «defender los intereses de Georgia y de todos los georgianos».
Chavchavadze fue fatalmente herido, el 18 de junio de 1907, en la aldea de Tsitsamuri, a las afueras de Miskheta.  por una banda de terroristas socialistas. Su legado le valió la amplia admiración del pueblo georgiano. En 1987 fue canonizado como «San Ilia el Justo» por la Iglesia Ortodoxa de Georgia.  Hoy en día, los georgianos le veneran como «El rey sin corona» y el «Pater Patriae» (Padre de la Patria) de Georgia.

OTROS SANTOS DEL DÍA:


San Leoncio de Trípoli. M. 135. 
Leonino.
Martirologio RomanoEn Trípoli, ciudad de Fenicia, san Leoncio, soldado, que por los atroces tormentos sufridos en la cárcel llegó a la corona del martirio.
Mártir junto con Publio, Hipacio y Teódulo. Tres griegos martirizados en Trípoli de Fenicia. Leoncio es el más célebre de los mártires de Fenicia, uno de los más famosos de Siria y de todo el Oriente. 
Leoncio fue un soldado griego que prestaba sus servicios en Trípoli. Fue convertido por el monje san Publio, entregó a los pobres su paga de militar, demostró su desprecio por el paganismo escupiendo sobre sus ídolos. Los sacerdotes le denunciaron junto con Publio al tribuno Filocronio y mientras Leoncio fue encarcelado, Publio fue flagelado y exiliado a Emesa de Siria. Pero no se resigno con quedarse en aquellas tierras y regresó a su monasterio; Leoncio, cuando supo que su maestro había regresado a Trípoli, fue a su encuentro y se quedó con él. De nuevo los sacerdotes paganos lo denunciaron ante el juez Firmiliano: Publio, flagelado y torturado, murió en el camino, después murió Leoncio a bastonazos. 
Algunos sinaxarios griegos introducen a Hipacio y Teódulo, pero se duda de su existencia. 

San Amando de Burdeos. M. c. 431. 
(fr.: Amand de Bordeaux).
Que debe ser amado. Hombre noble.
Martirologio Romano: En Burdeos, ciudad de Aquitania, san Amando, obispo, que instruyó en la doctrina de la verdad y bautizó a san Paulino de Nola, quien, a su vez, alabó en sus escritos al obispo.
San Delfín, obispo de Burdeos, le ordenó corno sacerdote y le retuvo consigo para el servicio de su iglesia. Desde un principio, Amando desplegó un gran celo para glorificar a Dios. Se le conoce porque convirtió, instruyó y bautizó a san Paulino de Nola. Hubo una gran amistad entre ellos. Con frecuencia le escribía san Paulino y, por las cartas que aún se conservan, sabemos que tenía una muy alta opinión de su piedad y sabiduría. 
Sucedió a san Delfín en el 404, como obispo de Burdeos. Renunció algunos años más tarde, en favor de san Severino; pero éste murió, e inmediatamente se le rogó para que ocupase su antiguo puesto. «Si queréis ver obispos dignos de Dios», escribió san Gregorio de Tours, citando las palabras de san Paulino, «sólo tendréis que mirar a Exuperio de Toulouse, a Simplicio de Vienne, a Amando de Burdeos...». 

san Potentino
San Simplicio y compañeros. s. V. 
Sin artificio, sin malicia, simple.   
Junto con Félix y Potentino de Steinfeld. Según una Vita legendaria compuesta en el siglo IX, Simplicio, su hermano Félix y su padre Potentino de Steinfeld, eran naturales de Aquitania. Partieron en peregrinación hacia Tierra Santa, viaje que entonces era una empresa en la que se necesitaba una gran fe.
A su regreso se dirigieron a Tréveris, donde el obispo, san Maximino, también natural de la Galia romana, los envió a la localidad de Karden, donde estaba el presbítero y eremita san Castor y allí vivieron en oración y soledad hasta su muerte. 
Otra cosa no se sable, sus reliquias fueron trasladadas, antes del 930, a Steifeld donde san Potentino fue elegido patrón, este traslado era recordado el 3 de junio. El 12 de agosto de 1908, el papa san Pío X confirmaba el culto “ab immemorabili” de la diócesis de Colonia de santos Pontentino, Félix y Simplicio padre e hijos, peregrinos y eremitas, estableciendo la fecha de su celebración el 18 de junio. 

Santa Alena de Forest. (c.620 - 640). 
(Alina de Bruselas, Elena)
Nació en el seno de una familia pagana en Dielbeek, Bruselas; ella fue bautizada sin que sus padres lo supieran, en la iglesia de Forest. Este hecho provocó la ira de su padre, que parece era el rey del lugar, el cual ordenó a sus soldados apresarla cuando regresase de la iglesia y llevarla ante él. Parece que cuando la cogieron, uno de los soldados la cercenó un brazo, a causa de las heridas murió. Murió y fue enterrada en Forest.

San Equicio. s. IX. 
Mozo de caballos.
Fue diácono del obispo de Telese san Palerio. Sus reliquias son veneradas en la Iglesia Metropolitana de Benevento.