2 de junio de 2015

Santos MARCELINO y PEDRO. M. 304.

Marcelino: Represor del mal.
Pedro “el Exorcista”: Piedra firme. Roca.

Martirologio RomanoSan Marcelino, presbítero, y san Pedro, exorcista, mártires, acerca de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, durante la persecución bajo Diocleciano, condenados a muerte y conducidos al lugar del suplicio, fueron obligados a cavar su propia tumba y después degollados y enterrados ocultamente, para que no quedase rastro suyo, pero más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus santos restos a Roma, en la vía Labicana, dándoles digna sepultura en el cementerio «ad Duas Lauros».


Marcelino era presbítero y había nacido en Roma, y Pedro probablemente médico y exorcista. Primero encerraron a Pedro y le azotaron; en la cárcel se ganó el cariño de sus carceleros (entre ellos el futuro san Artemio y su familia), y al ver la cantidad de conversos que había conseguido, llamó a Marcelino para que les enseñara la doctrina cristiana, y los carceleros liberaron a todos los presos. Al ser descubierta esta catequesis, apalearon a Marcelino, y con el cuerpo molido le encerraron en el calabozo por mandato del delegado del emperador, Sereno. Lo dejaron tendido sobre cascotes de vidrio, sin agua ni alimentos, para que muriese de hambre.
Pedro fue llevado a otra prisión. Lo dejaron atado con grilletes y con todo el cuerpo macerado. Según la leyenda fueron liberados por un ángel, pero detenidos de nuevo, fueron conducidos al martirio a un campo lleno de asperezas y zarzales, llamado Bosque Negro; ellos mismos aclararon de espinas el lugar en el que iban a ser degollados, y que después en su honor se llamaría Bosque Blanco en las cercanías de Roma.
Antes de ejecutarlos les quisieron obligar a sacrificar a los dioses. Marcelino habló en nombre de los dos: "No permita jamás Dios que cometamos tan sacrílega acción... Sólo hay un Dios verdadero en cuya virtud y poder se hicieron añicos las cadenas de todos los presos y son ahuyentados los demonios de quiénes los poseen. No veas delito en estas maravillas. Antes bien, medítalo y tú conviértete a nuestra fe". El papa san Dámaso, escribió su epitafio. Su fama fue tan grande que los incluyeron en el Canon de la Misa, aunque sus Actas no son muy fiables. Constantino construyó una basílica sobre su tumba. MEMORIA FACULTATIVA.

Santos POTINO, BLANDINA y 46 compañeros. M. 177.



Martirologio RomanoEn Lyon, en la Galia, santos mártires Potino, obispo, Blandina y cuarenta y seis compañeros, cuyo valeroso y reiterado combate, que tuvo lugar en tiempo del emperador Marco Aurelio, está atestiguado en la carta que la Iglesia de Lyon envió a las Iglesias de Asia y Frigia. El obispo Potino, ya nonagenario, falleció al poco de ser encarcelado, y algunos otros también murieron en prisión, mientras que los restantes fueron expuestos como espectáculo en el anfiteatro, ante miles de personas, donde los que eran ciudadanos romanos perecieron decapitados y los demás entregados a las fieras. Por último, Blandina, reservada para un combate más cruel y prolongado, después de haber estado alentando a sus compañeros, les siguió a la gloria al ser también decapitada, tras padecer prolongadas y crueles torturas. Estos son los nombres: Zacarías, presbítero, Vecio Epagato, Macario, Asclibíades, Silvio, Primo, Ulpio, Vital, Comino, Octubre, Filomeno, Gemino, Julia, Albina, Grata, Emilia, Potamia, Pompeya, Rodana, Biblis, Quarcia, Materna, Helpis; Santo, diácono; Maturo, neófito; Atalo de Pérgamo, Alexander de Frigia, Pontico, Justo, Aristeo, Cornelio, Zosimo, Tito, Julio, Zotico, Apolonio, Geminiano, otra Julia, Ausona, otra Emilia, Jamnica, otra Pompeya, Domna, Justa, Trófima y Antonia


La pasión de los mártires de Lyon se encuentra en una carta auténtica escrita de las iglesias de Vienne y Lyon a las de Asia. El autor podría ser san Ireneo. Los hechos ocurrieron durante la persecución de Marco Aurelio. Se comenzó por la exclusión de los cristianos de ir a los baños públicos y demás lugares públicos. Los mártires fueron primeramente linchados por un gentío de paganos, después fueron juzgados y condenados por tribunales regulares a causa de su religión. Se les acusaron de incesto y canibalismo, y la suposición de que celebraban monstruosas orgías que provocó un gran alboroto. "Han soportado muy dignamente" afirma la carta, "los atropellos de la plebe: insultos, golpes zarandeos, rapiñas, apedreamiento y cuanto suele complacer a una turba enfurecida contra gentes que considera odiosas". También se les llama los "Mártires de Ainay".
Su jefe, Potino (87-177), primer obispo de la ciudad, un anciano de 90 años, murió en la cárcel a causa de las torturas, los otros fueron arrojados a las fieras del anfiteatro en los juegos públicos. obispo de la ciudad, murió en la cárcel a causa de las torturas.
Blandina, era una esclava a la que habían encarcelado junto con su señora durante la persecución de Marco Aurelio, y "extenuaba a los que por turnos y de todas las maneras la iban torturando desde el amanecer hasta el ocaso. La bienaventurada mujer, rejuvenecía en la confesión... ¡Soy cristiana y nada malo se hace entre nosotros!. ...Conducidos a las fieras, para común espectáculo de la inhumanidad de los paganos, a Blandina la colgaron de un madero y quedó expuesta allí para pasto de las fieras, pero estas la respetaron y acabaron devolviéndola a la prisión con el fin de guardarla para otro combate". Por fin, envuelta en una red la pusieron ante un toro salvaje que la corneó hasta matarla. Sobre su martirio se han escrito piadosas leyendas, fuera de toda autenticidad histórica. Patrona de Lyon. 
Vecio Epágato era un joven, que en desacuerdo por lo absurdo de las acusaciones de ateísmo y de impiedad vertida contra los cristianos, se ofreció para testimoniar en defensa de ellos. El gobernador no aceptó la demanda y se limitó a preguntarle si era cristiano. Ante su respuesta afirmativa, lo hizo arrestar y unir al grupo de mártires. Murio degollado. Maturo, murió degollado. Había sido recientemente bautizado por el médico san Alejandro "pero que era ya un generoso atleta". Asclibíades, era vegetariano, y llevaba una vida muy austera, comía sólo pan y agua, y cuando fue apresado, quiso llevar esta misma forma de vida en la cárcel, pero san Atalo, en una visión, le amonestó porque estaba haciendo mal. Mártir degollado en Lyon. Atalo de Pérgamo, era de Pérgamo y ciudadano romano y "había sido siempre columna y sostén de nuestra iglesia". Murió tostado en una silla. Alexander de Frigia, era un médico frigio, "era conocido por todo el mundo por su amor a Dios y por su franqueza de palabra, pues no era ajeno al carisma apostólico, estando junto al tribunal, incitaba a los mártires a confesar su fe". Murió degollado. Santo, murió degollado. Diácono de Vienne. Parece que en el interrogatorio no se le pudo arrancar otra palabra que "soy cristiano". Pontíco, era hermano de santa Blandina. Tenía unos 15 años. Sufrió toda suerte de torturas hasta su muerte. Biblis, al principio sintió vacilación a renegar de su fe, pero luego se repuso y afirmó su total defensa de su cristianismo. Fue degollada.
Los restos de los que habían muerto en el anfiteatro permanecieron insepultos seis días, después los quemaron y arrojaron al Ródano. 

San ERASMO DE FORMIA. M. c. 303.

(Arras, Elmo, Eramo, Ermo, Telmo)
Deseable, amable, encantador.

Martirologio Romano: En Formia, de la Campania, san Erasmo, obispo y mártir.

También se le conoce como “san Elmo”. Se dice que nació en Antioquía. Probable anacoreta y luego obispo de Antioquía en Siria, trasladado por un ángel a Iliria en Dalmacia; otros autores dicen que se trasladó al Líbano, al conocer la persecución de Diocleciano, donde llevó una vida ascética durante siete años marcada por prodigios y milagros. Aquí convirtió a muchos paganos, de vuelta a su diócesis fue capturado, pero de nuevo un ángel lo salvó y lo trasladó a Formia, en la Campania donde fue obispo. Vivió en Sirmio. Se le considera mártir, después de haber sufrido en los dos sitios; hay santorales que consideran que murió mártir en Campania, Italia después de que le hubiera hundido una lezna en cada una de las uñas de los dedos, y después fue quemado con aceite hirviendo. Se le ha unido a los ciclos narrativos de los santos mártires de Lentili, Alfio, Cirino y Filadelfo. Las terribles torturas que sufrió durante las persecuciones de Diocleciano y Maximino, hubiera bastado sólo una de ellas para matarlo, pero siempre salió ileso. 
Los napolitanos dicen que es el "San Telmo" patrón de los marinos porque mientras predicaba durante una tormenta, un rayo cayó cerca de él al tiempo que el cielo se mantenía límpido y calmo encima de su cabeza. Cuando los navegantes portugueses adoptaron al beato Pedro González como patrón, los «fuegos de san Telmo» se convirtieron en «luces de Pedro»; pero los marineros portugueses optaron por sostener que el beato Pedro había sido el verdadero san Telmo y siguieron llamando a los fuegos como siempre. Fue muy venerado en toda Europa como patrón de los marineros además de ostentar otros patronazgos. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales. Sus reliquias se veneran en Gaeta, Italia. 

San EUGENIO I. Papa (655-657). M. 657.

Bien nacido. Casta noble.

Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, san Eugenio I, papa, que fue sucesor de san Martín, mártir.

Nació en Roma; entró muy joven en el clero de la ciudad. Se distinguió por su dulzura y afabilidad, fue integro en todo aquello que se refería a la doctrina católica y autoridad de la Iglesia. Condenó el monotelísmo en un momento muy delicado de la iglesia que había provocado que el emperador, partidario de la herejía, capturase y desterrase a su predecesor san Martín I. Fue elegido por expresa voluntad del emperador Constante, un año antes de la muerte de Martín, mientras éste era conducido en cadenas a Constantinopla. El clero romano y el mismo Eugenio I no se opusieron a la voluntad de Constante, probablemente no por sumisión o miedo, sino por motivos de oportunidad. Tal vez no quería indisponer al emperador quien, por ejemplo, hubiera podido hacer elegir a un papa monotelita; o quizás dando muestras de condescendencia no se quiso comprometer aún más la ya precaria posición del papa Martín.
No hay duda de que la actitud de Eugenio fuera demasiado reverente y condescendiente, hasta tal punto que el "Liber pontificalis" le defino demasiado “benévolo, dulce y lleno de mansedumbre”. Se rescató hacia el final rechazando la epístola sinodal que le envió el patriarca Pedro, que contenía graves ambigüedades doctrinales en sentido monotelita, y negándose a suscribir una profesión de fe dictada por el mismo emperador. Antes bien, contestó a la provocación denunciando los abusos y las persecuciones que Martín había sufrido por parte de la Corte imperial, haciéndolos de público dominio.
El emperador estuvo dispuesto a invadir Italia y le amenazó con quemarlo vivo, pero el Islam se adelantó infligiendo a Bizancio un dura revés que hizo que Roma se salvara. Habría recibido el mismo trato que su antecesor si mientras tanto no hubiese muerto. Prescribió que los curas tuviesen que guardar castidad perpetua.

San NICÉFORO DE CONSTANTINOPLA. (758 - 829).

El que lleva la victoria.

Martirologio RomanoEn el Bósforo, en la Propóntide, muerte de san Nicéforo, obispo de Constantinopla, que, tenaz defensor de las tradiciones, se opuso con decisión al emperador iconoclasta León el Armenio, sosteniendo el culto de las sagradas imágenes. Expulsado de su sede, fue relegado largo tiempo en un monasterio, donde entregó su alma a Dios.

Nació en Constantinopla en el seno de una familia estrictamente ortodoxa, que sufrió por los iconoclastas. Entró al servicio del Imperio, y se convirtió en secretario del gabinete, y bajo la emperatriz Irene, tomó parte del sínodo del 787 como comisionado imperial. Después se retiró a un claustro fundado por él en Propontis, hasta que fue nombrado en otro puesto.
Luego de la muerte de san Tarasio, patriarca de Constantinopla, aún siendo laico, fue elegido patriarca por deseo del emperador (en la Pascua, el 12 de abril del 806). Esta elección poco canónica encontró oposición en la parte estrictamente clerical, oposición que se intensificó hasta romper completamente con Nicéforo, que en cualquier caso era un moralista muy estricto, pero que estuvo de acuerdo con el emperador en restituir al excomulgado sacerdote José. Le atrajeron la hostilidad de los monjes de Studion y de su abad san Teodoro “Estudita”. 
Luego de disputas teológicas sin sentido, en diciembre del 814, vinieron los insultos personales. Nicéforo al inicio pedía su destitución por excomunión, pero fue forzado a mantenerse a la fuerza, y exiliado a uno de los monasterios fundados por él, Tou Agathou, y después llamado Tou hagiou Theodorou. De ahí comenzó una polémica literaria por la causa de los iconos contra el sínodo del 815; gracias al cambio de soberanos en el 820, por fin se le prometió tolerancia.
Murió en el monasterio Tou Agathou, reverenciado como confesor. Sus restos fueron llevados solemnemente a Constantinopla por el Patriarca san Metodio I de Constantinopla el 13 de marzo del 874, y depositados en la iglesia de los Santos Apóstoles, donde anualmente fueron objeto de devoción imperial. 
Comparado con san Teodoro “Estudita”, Nicéforo parece amigo de la conciliación, conocedor de patrísticas, más inclinado a tomar la defensiva que la ofensiva, y poseedor de un estilo simple y comparativamente casto. Era sencillo en sus reglas eclesiásticas y monásticas y no era partidario en su tratamiento histórico del periodo 610 a 769 ("Historia syntomos, breviarium").
Sus tablas de historia universal ("Chronographikon syntomon"), en pasajes extendidos y continuados, estaban en gran favor de los Bizantinos, y circularon también por Occidente en la versión Latina de Anastasio. La "Cronografía" ofrecía una historia universal desde la época de Adán y Eva hasta su propio tiempo. Al final le anexó un catálogo del cannon (que no incluía el Apocalipsis de Juan). El catálogo de libros aceptados para el Antiguo y Nuevo Testamentos es seguido de un antilegomena (que inlcuía al Apocalipsis y los apócrifos). Junto a cada libro se cuentan sus líneas, la estichometría, a la cual se pueden comparar los textos actualmente aceptados y juzgar qué tanto fue agregado u omitido. Esto es especialmente útil para los apócrifos para los cuales sólo sobrevivieron fragmentos de textos.
Las principales obras de Nicéforo son tres escritos que se refieren al iconoclasmo: "Apologeticus minor", probablemente compuesto antes del 814, una obra explicativa para laicos sobre la tradición y la primer fase del movimiento iconoclasta. "Apologeticus major", con tres "Antirrhetici contra Mamonas-Constantino Coprónimo", un completo dogmatismo sobre la creencia en las imágenes, con una exhaustiva discusión y refutación de las objeciones hechas en oposición a sus obras, así como aquellas hechas de los trabajos de los Padres. La tercera de sus mayores obras es una refutación del sínodo iconoclástico del 815.
Nicéforo sigue el camino de san Juan Damasceno. Su mérito es la firmeza con que traza sus pruebas literarias y tradicionales, y sus refutaciones detalladas sirven por el conocimiento que aportan de textos importantes aducidos por sus oponentes y en parte tomados de la literatura de la iglesia antigua. 

San GUIDO DE ACQUI. (1004 - 1070).

(Guisto, Guy, Vido, Wido). 
Amplio, extenso. Madera, bosque

Martirologio Romano: En Acqui, del Piamonte, san Guido, obispo.

Nació en Melazzo, Italia; pertenecía a la noble familia de los condes de Acquesana. Huérfano de padre y madre, después de una rigurosa educación en el seno familiar, marchó a Bolonia para realizar los estudios superiores. A la muerte del obispo de Acqui (Piamonte) en 1033, la diócesis quedó vacante durante un año. En 1034 el Capítulo eligió por unanimidad a Guido. La elección fue "aplaudida por el pueblo". 
Obispo de Acqui (Piamonte) (1034-1070). Fue consagrado por el arzobispo Eriperto en una época triste para la Iglesia, en la que se propagaba la ignorancia, la inmoralidad y la simonía. El fundamento de su trabajo pastoral fue la reforma moral y espiritual del clero diocesano, comenzando por la reforma litúrgica. Con el fin de que sus sacerdotes estuvieran menos preocupados por los problemas económicos, en el vasto territorio de su diócesis, donó de sus bienes a las propiedades existentes y fundó otras nuevas. Fue generoso en donaciones también con los monjes, con el fin de facilitarles la asistencia espiritual también en el campo. 
Fundó en Acqui un centro de espiritualidad y formación para las jóvenes y de su propio peculio fundó en el 1037 el monasterio de Santa Maria De Campis, dotándolo de bienes para la seguridad económica de las monjas, a pesar de las dificultades causadas por los enemigos, los depredadores y las consiguientes devastaciones. Quiso una catedral más grande y majestuosa, que obtuvo gracias a la contribución de los obispos Pedro de Tortona y Alberto de Génova: la dedicó a la Madonna Assunta, consagrándola en 1067. Donó una gran parte de sus bienes que poseía en la ciudad, incluído el "Castelletto", al obispado para que construyera una decorosa residencia a sus sucesores. La tradición nos lo presenta dedicado personalmente a procurar el grano para la población durante las graves carestías. Hombre de gran cultura y generosidad, destacó por la reforma jurídica y espiritual de la diócesis. Murió de una grave enfermedad. Sus restos reposan en la catedral de Acqui. 
La comunidad cristiana de Acqui se reconoce aun ahora como la «diócesis de san Guido», dejando en segundo plano la memoria del protoobispo san Maggiorino, personaje históricamente más incierto. Pió IX, el 22 de septiembre de 1853, confirmó su culto. Patrón de Acqui.

San JUAN DE ORTEGA. (c.1080 - 1163).

(Juan de Quintanaortuño)
Dios es misericordioso. El que está en gracia de Dios. Admirable.

El antiguo Martirologio Romano decía: “En la localidad de Ortega, en región de Burgos, memoria de san Juan, presbítero, quien, después de haber visitado los Santos Lugares de Jerusalén, dedicó su vida a atender a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela”.
Nació en Quintanaortuño, (Burgos), en el seno de una familia acomodada. Fue discípulo de santo Domingo de la Calzada con quien realizará una de las mayores empresas de la Edad Media. Junto a su maestro intentó mejorar el paso de los peregrinos, sirviéndose de sus conocimientos para la construcción. Se dice de Juan que fue el arquitecto más famoso de Castilla. 
Fue ordenado presbítero y distribuyó sus bienes entre los pobres, y peregrinó a Jerusalén. Después de una estancia de un año, regresó a España y se retiró a un lugar solitario llamado Ortega, en los montes de Oca, en este lugar construyó una ermita dedicada a San Nicolás, ya que atribuyó a este santo el haberle librado de una tempestad durante su viaje a Palestina. Fundó un monasterio que lleva su nombre. A su alrededor se fueron reuniendo discípulos, y creó una comunidad que puso bajo la regla de san Agustín. El papa Inocencio II dio su aprobación, y acogió a esta comunidad bajo su protección. 
El rey Alfonso VI le ofreció su amistad y le concedió grandes privilegios. Le confió el hospital fundado en aquel lugar por la reina Urraca para los peregrinos, y junto a sus canónigos regulares se dedicó con gran atención a su cuidado. Se dice que cuanto él construía de día, los malhechores lo deshacían y robaban por la noche, pero él terminó sus obras. Con el fin de facilitar el paso de los peregrinos, construyó dos puentes: uno en Logroño y otro en Nájera. La fundación de San Nicolás de Ortega recibió durante la vida de Juan muchas donaciones del rey Alfonso y de su hijo Sancho. En 1142, Alfonso VII le donó incondicionalmente el Realengo de los montes de Oca. Juan se convirtió de esta forma en señor de Ortega, cuyo nombre tomó. Su fama se propagó por los reinos cristianos, y contribuyó a la paz entre los reyes de Castilla, Aragón y Navarra. dedicándose a las obras de caridad, murió en la paz del Señor. Patrón de los aparejadores de España.

Beato SADOC y compañeros. M. 1260.

(Sadra). Justo.

Martirologio Romano: En Sandomierz, junto al río Vístula, en Polonia, beatos Sadoc, presbítero, y sus compañeros de la Orden de Predicadores, mártires, que, según la tradición, fueron víctimas de los tártaros mientras cantaban la Salve Regina, saludando al final de su existencia a la Madre de la Vida.

Sadoc era un dominico, al que santo Domingo de Guzmán, después del Capítulo general en Bolonia en 1221, eligió, junto con dos novicios y san Pablo de Hungría, como jefe de una misión evangelizadora en Hungría. De Hungría pasó a Polonia, donde fundó el convento de Sandomierz, entre Cracovia y Varsovia. La comunidad dominica creció y alcanzó el numero de 47 frailes. 
Una noche estando cenando, el fraile lector, abrió el libro del Martirologio, y apareció en letras de oro esta inscripción: "A Sandomir, hoy la pasión de 49 nuevos mártires". Los tártaros, llegaron a la iglesia, donde estaban recitando el Oficio Divino y cantando la “Salve Regina” y allí mismo los pasaron a cuchillo. 
Ésta es la lista completa de los presuntos 48 compañeros del beato Sadoc: Pablo, vicario, Malaquías, predicador del convento, Andrés, limosnero, Pedro, hortelano, Santiago, maestro de novicios, Abel, síndico, Simón, penitenciario, Clemente, Bernabé, Elías, Bartolomé, Lucas, Mateo, Juan, Felipe. Los diáconos: Joaquín, José, Esteban. Los subdiáconos: Tadeo, Moisés, Abraham, Basilio. Los clérigos: David, Aarón, Benedicto, Onofrio, Domingo, Miguel, Matías, Mauro, Timoteo. Los estudiantes profesos: Gordiano, Feliciano, Marcos, Juan, Gervasio, Cristóbal, Donato, Medardo, Valentino. Los novicios: Daniel, Tobías, Macario, Rafael, Isaías. Los hermanos legos: Cirilo, sastre, Geremia, zapatero, Tommaso, organista. Pío VII confirmó su culto el 18 de octubre de 1807.

OTROS SANTOS DEL DÍA:


San Dictino de Astorga. M. c. 417. 
(Dictimio, Dictinio).
El antiguo Martirologio Romano decía: “En la ciudad de Astorga, en Hispania, san Dictino, obispo, que defendió con firmeza la sana doctrina cristiana”.
Fue hijo y discípulo del obispo priscilianista, Simposio de Astorga. Destacó como gran defensor del priscilianismo. Ordenado sacerdote, fue proclamado obispo y consagrado por su propio padre. Escribió varias obras de corte priscilianista que fueron lamentadas por el papa san León I Magno y rebatidas por san Agustín de Hipona en su “Contra mendacium”. San Ambrosio de Milán les convirtió (a él y a su padre); se retractaron en el concilio de Toledo (400) y se les reconoció su ordenación episcopal; poco después fue nombrado obispo de Astorga; fue un generoso pastor y defensor de la ortodoxia, de tal modo que el concilio de Braga le llamó “obispo de santa memoria”. A las afueras de Astorga fundó un monasterio, que se llamó San Dictino hasta la desamortización de Mendizabal en el siglo XIX, y que se piensa que fue el lugar de su retiro y donde murió. Patrón de Astorga. 

San Nicolás "el Peregrino". (1075 - 1094). 
Vencedor en el pueblo.
Martirologio Romano: En Trani, de la Apulia, san Nicolás, peregrino, que, natural de Grecia, recorría toda la región llevando un crucifijo en la mano y repitiendo incensantemente: «Señor, ten piedad».
Era un griego medio tonto que se marchó a la Italia meridional y vagó por toda la Puglia llevando una cruz gritando "Kyrie eleison"; grandes muchedumbres, sobre todo de niños, le siguieron repitiendo su grito, atraídos por su mansedumbre. Se le tomó por loco; pero a los 19 años de su muerte en Trani, se contaron tantos milagros acaecidos en su tumba que en el 1098, fue canonizado por Urbano II. Patrón de Trani. 

San Domingo Ninh. (1842 - 1862). 
Nacido el día del Señor.
Martirologio Romano: En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, santo Domingo Ninh, mártir, joven agricultor que, por no querer pisotear la cruz, fue decapitado en tiempo del emperador Tu Duc.
Nació en Trung-Ling en Vietnam. Joven agricultor, cristiano fervoroso. Obligado por su padre se había casado con una chica del pueblo, pero él alegó que la boda había sido por la fuerza y se nego a consumarla y a tenerla por válida. Aficionado a la lectura, procuraba su propia formación humana y religiosa. 
Por ser cristiano fue arrestado y su tenaz negativa a apostatar y a pisar la cruz le trajo meses de cárcel, con torturas y otras miserias, soportándolo todo con ánimo heroico. Fue decapitado en la ciudad de An Trien (Tonkín), por orden del emperador Tu Duc. Fue canonizado el 19 de junio de 1988 por Juan Pablo II.