Martirologio Romano: En Rochester, en Inglaterra, muerte de san Paulino, obispo de York, que siendo monje y discípulo del papa san Gregorio I Magno, fue enviado a Inglaterra para predicar el Evangelio, convirtiendo a Edwino, rey de Northumbria, lavando con las aguas del bautismo a todo su pueblo.

Fue ordenado obispo de York en el 625; en el Domingo de Pascua del 627 bautizó a san Edwin, rey de Northumbría, después del nacimiento de su hija santa Eanfleda. York se convirtió en sede episcopal, y Paulino construyó su iglesia. San Beda nos lo describe como “un hombre ligeramente encorvado, de cabellos negros, rostro ascético, nariz fina y aguileña, y un porte que infundía temor y reverencia”.
El ejemplo de la evangelización de Paulino fue contagioso y lo siguieron el rey de East-Anglia y la provincia de Lindsey. Después de la muerte del rey san Edwin y su hijo Osfrido, en la batalla de Hatfield, derrotados por el rey Penda y el rey Cadwallon, Paulino huyó a Canterbury, llevando consigo a la reina santa Ethelburga y algunos miembros de la familia real y algunos objetos de culto. Terminó sus días como obispo de Rochester, donde murió.
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