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31 de agosto de 2015

Beato ANDRÉS DOTTI DE BORGO SANSEPOLCRO. (1256-1315).


Martirologio Romano: En el desierto de Vallucola, en la Toscana, beato Andrés Dotti, presbítero de la Orden de los Siervos de María, entregado a las austeridades y a la contemplación.

Nació en Borgo Sansepolcro (Toscana). Pertenecía a una familia noble, siendo hermano del Conde Dotto Dotti. Criado para ser militar, llegó al grado de capitán de arqueros de la guardia de Felipe el el Hermoso. Andrés creció como muchos otros  nobles de su tiempo, pero siempre se distinguió por su gran piedad tanto como por su valentía en la batalla.  
En  1278, oyendo un sermón de san Felipe Benizzi en la apertura del Capítulo general de su Orden en Borgo, se sintió tan conmovido, por la elocuencia y santidad del predicador, que inmediatamente solicitó ser admitido en la Orden de los Servitas. Fue recibido por el General, y como consecuencia de su piedad y brillantes cualidades, poco después fue ordenado sacerdote.  
Sobresalió principalmente predicando y confesando, y también desempeñó varios cargos importantes en la Orden. Debido a su celo y caridad, ganó para la Orden a gran número de eremitas que vivían en Vallucola. Tuvo varias visiones, y llevó a cabo muchos auténticos milagros. Después de largos años de predicación, se retiró a la soledad de una ermita en Montevecchio, donde finalmente entregó su alma al Señor. Fue enterrado en una iglesia de su ciudad natal. En 1806, el Papa Pío VII, aprobó el antiguo culto.

30 de agosto de 2015

San FIACRO DE BRIE. (610 - c. 670).


Martirologio Romano: En Breuil, también en el territorio de Meaux, san Fiacrio, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria.

Anacoreta irlandés, que se expatrió a Francia, como una forma de hacer penitencia. Junto a su eremitorio, cuyos terrenos se los donó san Farón, obispo de Meaux, erigió un hospital para peregrinos y fundó la abadía de Breuil. Después de su muerte, el  lugar fue un monasterio, que luego se convirtió en un pueblo: Saint-Fiacre-en Brie, cerca de Meaux. La tradición narra que el obispo le habría donado tanto terreno cuanto él pudiera circunscribir en una jornada de trabajo. Otras fuentes dicen que el terreno estaba en un bosque, y que a la llegada de Fiacro todas las plantas florecieron.
Recibió las órdenes sagradas de manos de san Gislenio. Conforme señala la leyenda, tuvo una destreza excepcional en la obtención de apetitosas hortalizas y primorosas flores, cultivadas en su huerta. Una mujer llamada Houpdée, llevada por la envidia al observar los logros obtenidos por Fiacro, no vaciló en acusarle de dedicarse a la hechicería, y san Farón se ocupó del caso, ante quien no tuvo problemas para justificarse. Se dice que Fiacro, durante varios días, permaneció sentado sobre una gran piedra que había frente a la iglesia esperando ser atendido por su superior, piedra que al cabo de un tiempo se reblandeció conservando la huella de los glúteos del santo. A partir de entonces, la leyenda asegura que todo hemorroidario que se ubique sobre la piedra resultará curado de su mal, siempre y cuando no le abandone la fe. Los restos mortales de san Fiacro se conservaron en la capilla del monasterio de St-Fiacre-en-Brie hasta 1568, cuando fueron transferidos a la catedral de Méaux, donde se resguardan hasta el día de hoy.
Durante la Edad Media y Edad Moderna, su popularidad alcanzó grandes cotas, de manera que la reina Ana de Austria, imploró sobre su tumba la protección del delfín Luis XIV, ya que ostentaba el patronazgo contra ciertas enfermedades como las fístulas, hemorroides, sífilis... Sobre todo es conocido porque es el patrón de los jardineros y hortelanos. 

San FANTINO "el Joven”. (927 - c. 1000).


Martirologio Romano: En Tesalónica, de Macedonia, san Fantino, apellidado el Joven, eremita, que se consumó por Cristo con vigilia y trabajos.

Nació en una localidad de Calabria "muy cercana a Sicilia", en el seno de una familia de ricos terratenientes. Según la costumbre de la época el niño fue ofrecido al Señor en la iglesia de San Fantino "el Viejo" y con ocho años fue confiado a san Elías "el Joven" en la gruta de Melicuccà para que fuera conducido a la vida monástica. Después de cinco años de aprendizaje con san Elías, recibió el hábito de novicio basilio y permanecio en Melicuccà durante 20 años, hasta la muerte del santo, desempeñando el oficio de cocinero y luego el de custodio de la iglesia.
Se trasladó a la región del Mercurión donde vivió 18 años como eremita dedicándose a la oración y a la penitencia, luchando contra las frecuentes insidias del Mal. Después del largo tiempo pasado en soledad regresó a la vida cenobítica y fundó un monasterio femenino en el que fueron acogidas su madre y su hermana Catalina. Siguió la fundación de monasterios masculinos, en uno de los cuales fueron acogidos su padre y su hermano Lucas y Cosme. 
Deseando vivamente regresar a la vida eremítica dejó a su hermano Lucas la dirección del monasterio más grande y se retiró a un lugar solitario y salvaje. Desde su retiro de vez en cuando iba a visitar a sus nuevos discípulos, entre los que se encontraban los monjes: Juan, Zacarías, Nicodemo y Nilo, y transcurría parte de su tiempo transcribiendo códices. Retomó la vida cenobítica y continuó con su vida de penitencia. Tuvo dones taumatúrgicos y místicos. 
Fantino, "porque le llegaban continuamente gente en masa, como si fuera un enjambre, y no le permitían gozar sin molestarle el bien de la soledad", marchó al santuario de San Michele en Gargano. Una noche, después de la recitación del Oficio Divino, tuvo una terrible visión que no quiso comunicar a sus monjes porque eran "cosas absolutamente indescriptibles". Después "se quitó el sayo y marchó desnudo por los montes", donde estuvo sin comer ni beber durante 20 días seguidos. Así siguió viviendo en soledad y penitencia durante cuatro años, hasta que los monjes le obligaron a regresar. 
En el monasterio fue visitado por san Nilo de Rossano, al que le contó que había tenido una visión de ángeles resplandecientes y de demonios, que lo llenaron de temor y horror. Después fue transportando a una región de resplandeciente luz, en la que oyó un himno inefable, y vio un fuego extraordinario que lo lleno de "divino furor". Luego tuvo una visión del infierno, "lugar lleno de humo maloliente, sin luz", lleno de condenados que "suspiraban desde lo hondo con infinitos lamentos". Luego fue transportado a "un lugar resplandeciente y eterno" y tuvo la visión de los beatos y se encontró con sus padres. Al volver en sí, el santo concibió "un total desprecio por las cosas del mundo".
Entre san Nilo y Fantino hubo una gran amistad, inspirada en la santidad y en la caridad fraterna. Entre ellos se realizaron algunos milagros. Un día le comunicó a san Nilo una visión que tuvo de la destrucción del monasterio por los sarracenos, como así ocurrió. Nuestro santo, respondiendo a una inspiración, dejó Calabria, y con 60 años, con sus discípulos Vital y Nicéforo, se embarco hacia Grecia. En el trayecto realizó algún milagro. Marchó a Atenas para visitar el templo de la Madre de Dios y después marchó a Larissa, donde estuvo largo tiempo junto el sepulcro de san Aquiles "el Taumaturgo". Luego se trasladó a Tesalónica y durante cuatro meses habitó en el monasterio de San Menas. Dejó este cenobio y se fue a vivir fuera de los muros de la ciudad. En Tesalónica realizó también milagros y grandes obras de caridad, y tuvo un encuentro con los monjes de Athos: san Atanasio y Pablo, que iluminaban "las soledades como un faro". Llegado al fin de sus días, fue visitado por los monjes Simón y Focio a los que reveló que Pedro Sclero estaba escribiendo un libro para apropiarse de la autoridad con la rebelión, ignorando el fin de éste. Fantino murió después de abrazar y bendecir a los monjes que lo asistían y fue sepultado con gran solemnidad en el lugar que había elegido.

San PEDRO DE TREVI. M. c. 1050.


Martirologio Romano: En Trevi, en el Lacio, san Pedro, que, a pesar de ser analfabeto, practicó en la soledad la sabiduría evangélica.

Nació en Rocca di Botte, junto a  Carsoli en los Abruzzos. Vivió en su pueblo hasta que tuvo que abandonarlo por culpa de un matrimonio, preparado por sus padres, al que no quería someterse. Se marchó a Tívoli donde estudió en la escuela de un tal Cleto. Su maestro cuando observó que había alcanzado la adecuada preparación, lo presentó al obispo de Tívoli, Gregorio, el cual le confirió la tonsura, una cruz de hierro y la misión de predicar la religión entre los habitantes de varios pueblos de la diócesis.
Regresó a Rocca di Botte y, en los dos años sucesivos, predicó allí y en las localidades vecinas, como Carsoli, Vallinfreda, Tufo, Cervara, Poggio Cinolfo... después tuvo una visión en la que se le aparecieron Cristo y María que le pidieron que llevara más allá su palabra.
Llevó su apostolado a Subiaco, donde vivió cinco meses como huesped de la iglesia de San Abundio, hoy catedral del lugar; de Subiaco subió por la rivera del rio Aniene, y llegó a la antigua diócesis de Trevi, después suprimida en 1059-61, donde vivió en un tugurio situado debajo de una escalera de piedra y de allí continuó su misión de apóstol itinerante. Murió todavía joven en Trevi.
En el 1215 fue proclamado santo por el obispo de Anagni con la autoridad del papa Inocencio III. El centro del culto al santo está en Trevi, donde el cuerpo se conserva en la Colegiata, y de cuya ciudad es protector; sus reliquias se esparcieron por todos los pueblos donde mayormente se movió, comenzando por Rocca di Botte. 

29 de agosto de 2015

San MEDERICO DE AUTUN. M. c. 700.


Martirologio Romano: En París, en Neustria, san Mederico, presbítero y abad de Autun, que vivió en un paraje retirado, cerca de la ciudad.

Natural de Autun, a los 13 años ingresó en la abadía benedictina de San Martín. En él había cincuenta y cuatro monjes, cuya fervorosa vida regular era la edificación de toda la región. En tan buena compañía, Mederico progresó en la virtud y la escrupulosa observancia de la regla. Elegido abad muy contra su voluntad, precedió con el ejemplo a sus súbditos, ya que era el primero en el cumplimiento del deber.  La fama de su santidad atrajo sobre él las miradas de los hombres. Pronto empezaron a acudir gentes de todas partes a consultarle. Como ello le acarrease demasiadas distracciones y tentaciones de vanidad, el santo renunció a su cargo y se retiró durante algún tiempo al bosque y vivió como ermitaño en una celda cercana a Paris, en el lugar donde hoy existe la iglesia de Saint-Merry. 
Pero el pueblo no tardó en descubrir su retiro y una enfermedad le obligó a retornar al monasterio. Ahí pasó algún tiempo, edificando y ayudando a sus hermanos a progresar en la virtud. Murió en París, durante una peregrinación que realizaba en compañía de su discípulo san Frodulfo a las tumbas de san Dionisio de París y san Germán de Auxerre. Se estableció en una pequeña celda contigua a la capilla de San Pedro, en el norte de la ciudad. Al cabo de dos años y nueve meses de una penosa enfermedad, que soportó con admirable paciencia, murió apaciblemente.

Beata BRONISLAVA. (c. 1200 - 1259).


Martirologio Romano: Cerca de Cracovia, en Polonia, beata Bronislava, virgen de la Orden de los Premostratenses, que quiso llevar una vida humilde y escondida, y destruido su monasterio por los tártaros, permaneció en una choza viviendo a solas con Dios.

Nació en Kamien, Silesia (Polonia), en el seno de la noble familia de Odrowaz. Hija de la princesa polaca Ana Saxa Gryff. Prima de san Jacinto de Cracovia. A los 16 años, siguiendo la voz de Dios y los consejos de san Jacinto, ingresó en el monasterio premostratense de Zwierzyniec en Cracovia, donde en poco tiempo, fue modelo de vida religiosa. Para poder meditar con mayor fervor los misterios de la Pasión de Cristo, subía a la colina de Sikornik, no lejos del monasterio, y que hoy se llama colina de Santa Bronislawa. 
Se dice que cuando murió san Jacinto, tuvo la visión en la que se veía al santo obispo conducido al Cielo por María y los ángeles. Después de vivir 40 años entre el trabajo monástico y la oración, Bronislawa murió. Sus restos fueron enterrados en la iglesia del monasterio, donde permanecieron olvidados por mucho tiempo; en 1612 se encontraron de nuevo, y colocados en el altar de Santa Ana, llamado más tarde de San Jacinto.
Por instancia de la Orden Premostratense, Gregorio XVI concedió, con decreto del 31 de agosto de 1839, que Bronislava fuese públicamente venerada en la diócesis de Cracovia. Pío IX, con decreto del 7 de diciembre de 1859. extendió la conseción a la diócesis de Wroclaw (Breslavia), y León XIII a toda la Orden de los Premostratenses.

27 de agosto de 2015

San POEMENO. M. c. 450.


Martirologio Romano: En la Tebaida, en Egipto, san Poemeno, abad, tenido en suma consideración entre los anacoretas y del que se refieren muchas máximas llenas de sabiduría.

Poimén o Pimen -cuyo nombre significa «pastor»- fue uno de los más famosos padres del desierto egipcio. Retirado al desierto egipcio de Scete con un hermano más joven y uno más anciano; en el 408 los tres fueron obligados a abandonar, por las incursiones de los bereberes, ese primer asentamiento, y buscar refugio entre las ruinas del templo de Terenuthis. Anubis -el hermano anciano- y Poimén, se alternaban en la guía de la minúscula comunidad. Por la mañana trabajaban hasta el mediodía, leían luego hasta las tres de la tarde, después se dedicaban a la recogida de leña, comida, y otras eventuales necesidades. De las doce horas nocturnas sólo cuatro las dedicaban al reposo, mientras que las restantes las repartían entre el trabajo y el canto del Oficio.
Dejó muchos apotegmas llenos de sabiduría: "El agua es blanda y la piedra es dura. Sin embargo, cayendo el agua gota a gota de un recipiente sobre la dura piedra, poco a poco la taladra. Así es la palabra de Dios. Es blanda por su dulzura, y aunque nuestro corazón sea duro e insensible, si se la escucha y recibe con docilidad, abre al fin nuestro corazón, a pesar de su dureza, para dejar entrar el temor de Dios." "La humildad es tan necesaria al hombre como la respiración," "Nuestra voluntad propia es como un muro de bronce que ponemos entre Dios y nosotros." "Si refrenas tu lengua, tendrás reposo." Murió casi centenario. La liturgia bizantina define al santo como «lámpara del universo y modelo para los monjes».

26 de agosto de 2015

San VÍTORES. M. c. 743-960.


Martirologio Romano: En Cesarea de Mauritania, san Vítores, mártir, que, según la tradición, condenado a muerte, fue crucificado en sábado.

Según su pasión compuesta en el siglo XV era un sacerdote español martirizado por los moros en el siglo IX o X, en Baeza y en otros lugares de Castilla, por ayudar a los cristianos perseguidos. Con él fueron decapitados Alejandro y Mariano. 
El “Breviario Burgense” del año 1538 dice así: Nació Vitores en Cerezo, de la Diócesis de Burgos: y después de instruirse en las sagradas letras, y haber servido algún tiempo en el ministerio Sacerdotal, se retiró a la soledad de Oña, huyendo de las vanidades del mundo. Vivió allí siete años en una cueva, empleado en alabanzas divinas, y en todos aquellos años tuvieron los Moros puesto sitio a Cerezo, ciudad entonces grande. Pero apareciendo un Ángel a San Vitores, le dijo fuese a librar a su patria, que estaba ya para rendirse, y que él la libraría, y lograría la palma de martirio.
Vino el Santo a Cerezo, donde con dificultad fue conocido. Salió al campo de los enemigos y no sólo recobró para la fe a algunos cristianos que habían apostatado, sino que manifestando los errores de Mahoma, convirtió a muchos moros. El jefe Gaza (a quien intitulan Rey) mandó prender al Santo: y puesto en su presencia, le hizo Dios el beneficio de librarle de la enfermedad de gota (no de lepra, como algunos escriben) pero empeñándose en que abrazara la secta de Mahoma, empezó el Santo a enardecerse contra ella, y por tanto le hizo encarcelar. Allí mismo convirtió con su predicación muchas almas: lo que oído por el Rey, mandó le degollasen. El Santo pidió que primero le crucificasen, como lo hicieron. Tres días vivió en la Cruz, convirtiendo a muchos, y haciendo particulares milagros. Un infeliz burlándose del crucificado, le escupió: y anunciándole el Santo que moriría antes de volver a la Ciudad, se cumplió así.
Depusiéronle de la Cruz, y le degollaron: pero cogiendo el Santo su cabeza entre las manos, se fue a la Ciudad de Cerezo, y persuadió a los habitadores que diesen a una vaca el poco trigo que les había quedado, hasta hartarla, y que la echasen fuera al campo de los enemigos: los cuales la alancearon, y viendo que estaba llena de trigo, desconfiaron de rendirlos por hambre, y levantaron el sitio.
Esto es lo que imprimieron los “Padres Antuerpienses”: pero el “Breviario” prosigue diciendo que el mismo Santo señaló el sitio donde le habían de sepultar, y que dando su alma a Dios, subió a los cielos.
Documentos más antiguos demuestran que fue un mártir africano en Cesarea en Mauritania durante una de las primeras persecuciones.

25 de agosto de 2015

Santa PATRICIA DE CONSTANTINOPLA. M. 665.


La leyenda dice que,descendiente del gran emperador Constantino, nació en Constantinopla. Fue educada en la corte, y siendo muy joven hizo voto de virginidad. Para poder permanece fiel a éste, huyó de la ciudad porque el emperador Costante II (668-685) quería imponerle matrimonio.
Llegó a Roma junto con Aglaia y otra joven y se puso bajo la protección del papa san Liberio, recibiendo el velo virginal. Muerto su padre, Patricia volvió a Constantinopla y renunciando a toda pretensión a la corona imperial,  distribuyó sus bienes entre los pobres y emprendió una peregrinación a Tierra Santa. Pero una terrible tempestad la hizo naufragar en las costas de Nápoles, justamente en la islita de Megaride (Castel dell’Ovo), donde murió después de una brevísima enfermedad.
Por celeste revelación de Aglaia, los funerales de Patricia se hicieron de forma solemne con la participación del obispo, del duque de la ciudad y de muchísima gente. El carruaje tirado por dos caballos sin guía, detuvo la marcha delante del Monasterio de Caponapoli de los Padres basiliani, dedicado a San Nicandro y Marciano, donde Patricia, al pasar por Nápoles en su precedente viaje a Roma, había indicado que reposarían sus restos. Allí, las hermanas que la habían seguido, formaron una congregación bajo el nombre de Patricias o Hermanas de Santa Patricia.
El monasterio, trasferido por los monjes basiliani, quedó para las hermanas bajo la regla benedictina y tuvo varios siglos de vida gloriosa. A causa de eventos históricos y políticos, en 1864 las reliquias de la santa fueron trasladadas al monasterio de San Gregorio Armeno, en la capilla lateral de la monumental iglesia del monasterio.
La población siempre acude a venerar a la Santa, asistiendo estupefacta al prodigio de la licuefacción de la sangre que mana de un diente conservado en un relicario. Durante varios siglos, la licuefacción de la sangre sobrevino con modalidades y tiempos diversos. Este milagro es menos conocido que la otra licuefacción que hay en Nápoles, la de san Jenaro, patrono principal dela ciudad. Es la segunda patrona de Nápoles. 

23 de agosto de 2015

Santa ROSA DE LIMA. (1586-1617).


Martirologio Romano: Santa Rosa, virgen, que, insigne desde la infancia por su ausera sobriedad de vida, vistió en Lima en Perú el hábito de las Hermanas de la Tercera Orden regular de los Predicadores. Dedicada a la penitencia y a la oración y ardiente de celo por la salvación de los pecadores y de las poblaciones indígenas, aspiraba a donar su vida por ellos, alcanzando a imponerse grandes sacrificios, para obtener la salvación de la fe en Cristo. Su muerte sucedió el día siguiente a éste.




Se llamaba Isabel Flores Oliva y nació en Lima en el seno de una familia de españoles. El sobrenombre de "Rosa" se lo dio una criada india (Mariana) cuando vio su rostro (parecido a una rosa). Fue considerada la rosa de Lima, por eso quiso llamarse "Rosa de Santa María". Recibió la confirmación de manos de santo Toribio de Mogrovejo que le cambió su nombre por el de Rosa. Tuvo una educación esmerada, muy superior a las de las mujeres de su tiempo. Hizo voto de virginidad y lo observó con discreción y penitencia, y para huir de las cosas mundanas le pidió permiso a su padre de vestir el hábito franciscano, y lo vistió hasta los 22 años. Un día le hablaron de sus trenzas como riesgo; y las cortó sin vacilar. Otro día le ponderaron la suavidad de sus manos; y prefirió desfigurarlas entre la cal y el mortero de albañilería. En la casa paterna, donde pasó su vida, reprodujo en su cuerpo los sufrimientos de la Pasión. Ella quiso todos los sufrimientos sólo por amor de Cristo, que le dijo: "Oh Rosa de mi corazón, tú eres mi esposa". Su madre no entendió lo que la pasaba y la corrigió duramente mientras vivió.
Deseó ingresar en un convento de clarisas, pero la Virgen María se lo impidió, y la hizo volver a su casa. "Lo que daría yo por anunciar el Evangelio. Iría a través de las ciudades, predicando la penitencia, con los pies descalzos, el crucifijo en la mano y el cuerpo cubierto de un cilicio espantoso. Caminaría durante la noche gritando: abandonad vuestras iniquidades. ¿Hasta cuando seréis como rebaños atolondrados?. Huid de los eternos castigos: pensad que sólo hay un instante entre la vida y el infierno". Recluida en su casa, hizo levantar una choza-ermita en el jardín de su casa, donde pasó grandes horas de oración y soledad.
Allí tendrá que sufrir la penitencia y la paciencia de ver todos los días a un amigo de su hermano, enamorado de ella, que la pretendía en matrimonio con el consentimiento de sus padres. Para vencer la tentación se colocó una corona de espinas debajo de la toca y dormía sobre un lecho de vidrios molidos. En 1610, a sus 24 años, vistió el hábito blanco y negro de las terciarias de santo Domingo ya que no había un convento en Lima de la segunda Orden. Escandalizó a las gentes de su época por sus duras penitencias, y se la tuvo por loca; uno de sus confesores le mitigó las penitencias. Se dedicó a cuidar y atender a los más pobres de Lima e hizo varios milagros; también gozó del don de profecía y tuvo muchas visiones que fueron catalogadas por sus confesores como místicas. Inspiró la fundación de un convento de dominicas en Lima y muchas jóvenes ingresaron por su mediación. Mantuvo coloquios espirituales con san Martín de Porres y con Vicente Bernedo. Los últimos años de su vida sufrió la “noche oscura del alma” pero ella se mantuvo unida a Cristo y a María, para pasar este proceso purificativo.
En su última enfermedad repetía: "Auméntame el dolor: pero, Dios mío, dadme paciencia". Su esposo Jesús la había advertido una noche: "Prepárate, se acercan los esponsales". Expiró repitiendo: "Jesús, Jesús, quédate conmigo", después de una larga y dolorosa enfermedad. Está enterrada en la iglesia de Santo Domingo de Lima. 
El Papa Clemente X la canonizó en 1671. La celebración litúrgica se realiza aun hoy el 30 de agosto en Perú, y es la fecha más tradicional, aunque en el calendario universal se ha trasladado al 23 del mismo mes. Es la primera santa de América. Patrona del Perú, de Lima, de América del Sur y de Filipinas. MEMORIA FACULTATIVA.  

20 de agosto de 2015

San FILIBERTO DE JUMIÉGES. (c.616/20 - c.685).


Martirologio Romano: En el monasterio de Noirmoutier, en la isla de Hero, en la costa de Aquitania, san Filiberto, abad, que, educado en la corte del rey Dagoberto, y todavía adolescente, se hizo monje. Fundó y dirigió primeramente el cenobio de Jumièges y después el de Hero.

Nació en Gascuña, de la región de Euauze (Gers). Su padre fue obispo de Aire-sur-l’Adour (Landes). A los 13 años fue enviado a la corte de Dagoberto I, y allí tuvo amistad con dos futuros santos: Audoeno de Rouen y Aicardo de Poitiers. Al poco tiempo dejó la corte y se retiró a un monasterio (que seguía la regla de san Columbano) de la isla de Rebais (Poitiers), llamado "Jerusalén", donde fue designado abad hacia el 650. Dejó la abadía, porque su rigor indispuso a los monjes y después de visitar varios monasterios fundadas por san Columbano (que en aquel tiempo estaban adoptando la regla de san Benito), como Luxeuil y Bobbio, meditando las enseñanzas de los santos Basilio, Macario, Benito y Columbano; fundó el monasterio de Jumiéges, de donde fue abad en el 654, también fundó cerca de allí, un convento de mujeres, que luego se trasladó a Pavilly, cuya abadesa fue santa Austreberta (662). Fue un hombre profundamente ascético, que domó su cuerpo con ayunos y disciplinas. 
Criticó a Ebroim, verdugo del obispo de Autun, san Leodegario, y ministro del rey francés, que le encarceló y expulsó del país; fue a refugiarse con el obispo de Poitiers, Ansoaldo. Fundó un monasterio dedicado a San Benito en Quinçay, cerca de Poitiers. Muerto Ebroim, Filiberto regresó como abad de Jumiéges en el 683, y a consecuencia de un desacuerdo con san Audoeno, se trasladó a la región de Poitou. El obispo de Poitiers le concedió la isla de Her, en la costa de la Vendée, para que estableciera un monasterio cuyo nombre primitivo, Hermoutier u Oirmoutier se convirtió más tarde en Noirmoutier. 
De nuevo en Jumiéges por petición de san Audoeno, en el 684, fundó en las montañas de Normandía la abadía de mujeres de Montivilliers y reformó el de Qunáy. Cuando murió Audoeno, regresó definitivamente a Poitou, y murió en Noirmoutier. Está enterrado en Brou, cerca de Bourg en Bresse.      

San BERNARDO TOLOMEI. (1272-1348).


Martirologio Romano: En Siena, de la Toscana, muerte de san Bernardo Tolomei, abad y fundador de la Congregación Olivetana según la Regla de san Benito. Trabajó con gran empeño por la disciplina monástica y, cuando la peste asolaba Italia, murió entre los monjes de Siena, expuestos al mismo peligro.

Nació en Siena. En el bautismo recibió el nombre de Giovanni. Fue educado en el colegio de Santo Domingo de Camporeggio, en Siena, por los frailes predicadores (dominicos) ocupó varias cargas municipales, incluso la de podesta (alcalde). Entró a formar parte de la Hermandad de los Disciplinados de Santa María della Scala. Un día del 1313, sorprendió a sus colegas con un discurso en el que elogiaba la vida religiosa y condenaba toda vanidad mundana. Unos amigos de la nobleza sienese, se impresionaron con la lección de Juan, eran Patricio Patrizi y Ambrosio Piccolomini. Bernardo habría visto en sueños a monjes vestidos de blanco, como los olivetanos, que ascendían al cielo por una escala levantada por los ángeles. Una ceguera progresiva, casi total, le obligó a renunciar a una carrera pública.
  En una época de luchas entre facciones ciudadanas, para realizar su ideal cristiano y ascético, en el año 1313, casi a los cuarenta años, se retiró, junto con otros dos nobles de Siena, a la soledad, en Accona, a  cerca de 30 km de la ciudad. Allí, llevó una vida eremítica en grutas. Tomó el nombre de Bernardo, por veneración al santo abad cisterciense. La vida  penitente de estos laicos eremitas se caracterizaba por la oración, la lectio divina, el trabajo manual y el silencio. Poco a poco se les fueron uniendo otros compañeros de Siena, Florencia y las regiones vecinas.
 Para consolidar la posición jurídica del nuevo grupo, Bernardo acudió al obispo de Arezzo, en cuya jurisdicción se encontraba Accona, y el 26 de marzo de 1319 obtuvo un decreto de erección para el futuro monasterio de Santa María de Monte Oliveto, que debía ponerse "sub regula sancti Benedicti", con algunos privilegios y exenciones. El obispo, a través de un legado, recibió su profesión monástica. Al elegir la Regla de san Benito, Bernardo tuvo que mitigar el rigor eremítico primitivo adoptando el cenobitismo benedictino. Por el deseo de honrar a la Virgen, los fundadores vistieron un hábito blanco.
 Así, el 1 de abril de 1319 nació el monasterio de santa María de Monte Oliveto Maggiore, con la bendición y colocación de la primera piedra de la iglesia. Desde entonces, el desierto de Accona cambió su nombre por el de "Monte Oliveto" en recuerdo del Monte de los Olivos, a donde el Señor Jesús solía retirarse con sus discÌpulos y donde oró antes de su pasión.
 El 1 de septiembre de 1319, en el momento de la elección de abad -cargo que por decisión del capítulo general debía durar un año solamente- Bernardo no quiso aceptar, aduciendo su creciente ceguera, y fue elegido Patrizio Patrizi. Sin embargo, después de un segundo abad, Simone di Tura, Bernardo no logró oponerse al deseo de sus monjes y el 1 de septiembre de 1322 fue elegido abad del monasterio que él mismo había fundado, cargo que ocupó hasta su muerte, pues era tal su prestigio y santidad que los monjes lo volvieron a elegir durante veintiséis años consecutivos.
 Con el paso del tiempo el cenobio de Santa María de Monte Oliveto se fue convirtiendo en el centro de una congregación monástica. El número cada vez mayor de personas que acudían desde varias ciudades al nuevo monasterio permitió a Bernardo acoger las peticiones de obispos que querían que sus monjes se establecieran también en sus ciudades y aldeas. Por eso, pudo fundar otros diez monasterios, íntimamente unidos a la abadía principal, todos con el mismo nombre; la Congregación era dirigida por un solo abad, mientras que los monasterios estaban sólo bajo la autoridad de un prior. El 21 de enero de 1344, desde Aviñón, el Papa Clemente VI aprobó la Congregación, ya formada entonces por esos diez monasterios.
 Bernardo dejó a sus monjes un ejemplo de vida santa, de práctica de las virtudes en grado heroico y de una vida entregada al servicio de los demás y a la contemplación. Se destacó por su devoción a María, especialmente a la Natividad de María fiesta que difundió. Durante la gran peste del año 1348, el santo abad abandonó la soledad de Monte Oliveto para acudir al monasterio de San Benito en Porta Tufi, en Siena. Allí, a los 76 años, asistiendo a sus conciudadanos y a sus monjes afectados por la infección fuertemente contagiosa, murió víctima él mismo de la peste, junto con 82 monjes. Canonizado por SS Benedicto XVI el 26 de abril de 2009.

19 de agosto de 2015

San BARTOLOMÉ DE SIMERI. M. 1130.


Martirologio Romano: En Calabria, san Bartolomé de Simeri, presbítero y abad, que, después de haber abrazado la vida eremítica, fundó un monasterio para los griegos.

Nació en Simieri, Calabria, en el seno de una familia de la aristocracia. Pronto abandonó a su familia y se refugió con un monje llamado Cirilo de Mileto. Vivió varios años como eremita; pronto fue conocida su fama de santidad, por sus milagros y buen hacer y el eremitorio fue creciendo con nuevas vocaciones atraídos por sus fama. Fundador de los monasterios de Santa María del Sufrimiento en Rossano y San Salvador en Mesina. Organizó la vida monástica de los monjes orientales en la Italia meridional; escribió para estos un "Típico" ascético adoptando el texto de san Bartolomé el Joven; acudió varias veces a Roma para obtener privilegios para su comunidad. Acudió a Constantinopla a ver al emperador Alejo Comneno y la emperatriz Irene, de los que obtuvo algunos beneficios y dinero, luego pasó al monte Athos para reformar la vida monástica. Obtuvo del papa Pascual II, en 1105, diplomas de inmunidad para su comunidad. 
En 1125, a causa de algunas calumnias difundidas sobre su gestión del dinero para la reconstrucción de los monasterios, y sobre su su fe, fue acusado de herético, tuvo que disculparse ante el tribunal de la ciudad de Mesina, en presencia del rey Ruggero. Iba a ser condenado a muerte en la hoguera, ya que se negó a defenderse, cuando un milagro, convenció a todos de su santidad y de la culpabilidad de los monjes delatores, a los que Bartolomé pidió la gracia del perdón. Murió en su monasterio de Santa María del Sufrimiento. 

18 de agosto de 2015

Beata PAULA MONTALDI. (1443-1514).


Martirologio Romano: En Mantua, de la Lombardía, beata Paula Montaldi, virgen, abadesa de la Orden de las Clarisas, que se distinguió por su devoción a la pasión del Señor y por su constante oración y austeridad.

Nació en Volta Mantovana, en el castillo de Montaldi. De sólo quince años, en 1458, ingresó en el monasterio de las Hermanas Clarisas, de Santa Lucía en Mantua, donde por largos años fue abadesa. La Pasión de Jesús era el objeto más familiar de sus conversaciones, como también de sus meditaciones y contemplaciones. Fue devotísima de la Eucaristía. Llevó una vida muy austera, llevaba cilicio, se flagelaba y ayunaba, siempre feliz en las humillaciones, en el trabajo y en las fatigas.
Para con sus cohermanas se mostró llena de caridad y pronta a todas sus necesidades. Bajo su dirección el monasterio de Santa Lucía fue floreciente por las numerosas vocaciones y por la vida seráfica que allí se llevaba.
Agradecida al Señor por los favores que le había concedido, solía repetir esta oración: “Dios mío, te amo con todo mi corazón, con un amor sin medida y por toda mi vida no cesaré de cantar tus alabanzas”. En 56 años de vida religiosa nunca dio un disgusto a sus cohermanas. Como superiora prudente, procuró también el bien material de su comunidad, convencida de que habrá perfecta observancia de la regla cuando no falte lo necesario para la vida. En el jardín hizo excavar un pozo, llamado “Pozo de la Beata Paula”, cuya agua abundante posee virtudes curativas.
Su confianza en Dios era grande. A menudo repetía la expresión de san Pablo: “¡Sé de quién me he fiado!”. Su alma a veces era arrebatada en dulces éxtasis, a veces se oyeron coros angélicos que cantaban junto al tabernáculo. Escribió varios opúsculos especialmente sobre el nombre de Jesús, que lamentablemente se han perdido.
Un día mientras oraba en éxtasis ante un crucifijo situado en lo alto de una escalera, el demonio la atacó y la arrojó por tierra pavorosamente. Fue recogida por las cohermanas y recostada sobre un jergón. Eran los últimos días y las últimas pruebas. Exhausta por las vigilias prolongadas, por el riguroso ayuno y otras ásperas penitencias, asistida por su confesor y sus cohermanas, apretando contra su corazón el crucifijo, repitió nuevamente su jaculatoria predilecta: “Pasión de Cristo, Sangre de Cristo, misericordia de mí”. Y serenamente expiró. Tenía 71 años, de los cuales transcurrió en el monasterio 56. Aprobó su culto Pío IX el 6 de septiembre de 1876.

17 de agosto de 2015

San ELÍAS "el Joven". (c.829 - 904).


Martirologio Romano: En Tesalónica, de Macedonia, muerte de san Elías el Joven, que fue monje según las reglas de los Padres Orientales y, después de haber sufrido mucho por parte de los sarracenos a causa de la fe, con una fortaleza de ánimo invencible llevó una vida rigurosa de oración y austeridad, tanto en Calabria como en Sicilia.

Nació en Enna y se llamaba Juan. Cambió su nombre por el de Elías cuando se hizo monje; fue un asceta siculo-griego. Su vida fue itinerante, plagada de aventuras, viajes a pie, fundaciones de monasterios, milagros‚...; fue obligado a abandonar su ciudad Enna en Sicilia (la antigua Henna), asediada por los sarracenos y conquistada en el 859; cayó en sus manos y fue vendido como esclavo en África.
Al ser liberado, predicó el Evangelio con riesgo de su propia vida; obligado a huir, se refugió en Palestina, donde recibió el hábito monástico de manos del patriarca de Jerusalen. Pasó tres años en un monasterio del Sinaí desde donde pasó a Alejandría, después a Persia, a Antioquía y por fín a África. Después de la toma de Siracusa (878) por los árabes, Elías que había regresado a Sicilia, marchó a Palermo para ver a su anciana madre; de allí pasó a Taormina donde se asoció con el monje Daniel, que fue su compañero de peregrinaciones y emulándolo en su virtud. 
Atraversó el estrecho de Mesina y llegó a Calabria donde, hacia el 880, fundó el monasterio de Saline cercano a Reggio Calabria, que después tomaría su nombre. Amenazado por las incursiones sarracenas fue obligado a alejarse primero a Patrás en Grecia y después a Santa Cristina en Aspromonte. El infatigable monje marchó en peregrinación a Roma y a su regresó, fundó el monasterio de Aulinas (900-901) sobre el monte que tomó su nombre junto a Palmi; la fama de su maravillosa actividad, predicación y de los numerosos milagros, llegó a Oriente, por lo cual el emperador León VI el Filósofo lo invitó a ir a Constantinopla. 
Una vez más, el anciano Elías se marchó de viaje, pero no llegó a su destino; al llegar a Tesalónica, en Macedonia, enfermó y murió. Su cuerpo fue trasladado por el fiel monje Daniel a Aulinas y, según su deseo, enterrado en la iglesia del monasterio. Su nombre queda en el monte San Elías, meta turística y donde hay un oratorio en su honor. 

Beato ALBERTO DE CHIATINA. (1135-1202).


Martirologio Romano: En Colle Val d’Elsa, cerca de Siena, en la Toscana, beato Alberto, presbítero, que dio al pueblo un magnífico ejemplo de virtud

Nació en Chiantina, diócesis de Arezzo, en el seno de una familia de la pequeña nobleza. Sus padres le encaminaron hacia la vida de caballero. Durante sus años de estudio, se dio cuenta que la instrucción intelectual desunida de la virtud no conducía a nada bueno y así comenzó a practicar la oración y la meditación durante horas. Fue ordenado sacerdote hacia el 1160, cuando tenía 28 años. Sus primeros años los dedicó a la predicación popular, y tuvo tanto éxito de conversiones que le apodaron el "hombre de Dios". En 1163, fue nombrado párroco de Santa María en Pava, cerca de su pueblo natal. Aquí emprendió su actividad pastoral, pero chocó con el delegado imperial de Federico Barbarroja, que le hizo la vida tan imposible que a los diez años renunció a su parroquia e incluso cambió de diócesis.
Marchó a Siena, donde su obispo le acogió y le nombró párroco de San Andrés, donde volvió a demostrar sus insignes cualidades pastorales. Estando en Siena conoció al papa Alejandro III, el cual en 1175, le encargó el arciprestazgo de Colle Val d'Elsa en Gracciano. Se trataba de una pieza eclesiástica dependiente directamente de la Santa Sede, "vere nullius", como se decía, y en la que el arcipreste, sin carácter episcopal, hacia de obispo o vicario del Papa. Aquí volvió a repetir su actividad apostólica y cosechar los mismos frutos de conversión.
A partir de 1182, una parálisis progresiva le llevó a recluirse en su casa, a causa de unas llagas putrefactas que le aparecieron por todo el cuerpo, excepto en la cabeza. Llevó su enfermedad con una gran entereza y paciencia durante 20 años. Se le conoció como "el santo Job de Toscana". La fama de sus heroicidades, se difundió por toda Toscana, tanto que algunos cardenales de la Curia romana, obispos, abades y otros ilustres personajes se acercaron a él, para admirar su virtud y pedirle intercesión con sus oraciones. Después de algunos años le pidió al Papa que le exonerase de su dignidad arciprestal. En 1191 su petición fue escuchada. 
En estos años, cambió la sede plebana a la iglesia de San Salvador, a causa de los contínuos ataques de la ciudad de Siena. Dispensado de su cargo de arcipreste, transcurrió los últimos once años de su vida dedicados a la oración, meditación y al ofrecimiento de su sufrimiento. Fue muy devoto de la reliquia del Santo Clavo. Murió en Colle del Val d'Elsa con fama de santidad y en su cuerpo desaparecieron las úlceras putrefactas. Sus restos se conservan en la catedral, y sobre su tumba se produjeron muchos milagros. 

Santa CLARA DE LA CRUZ DE MONTEFALCO. (1268-1308).


Martirologio Romano: En Montefalcone, de la Umbría, santa Clara de la Cruz, virgen de la Orden de los Eremitas de San Agustín, que estuvo al frente del monasterio de la Santa Cruz con un amor ardiente a la pasión de Cristo.

Nació en Montefalco, muy cerca de Asís, Umbría, en el seno de una familia acomodada. Desde muy niña manifestó una clara inclinación hacia la vida retirada y la oración, no gustándole los juegos de niños. Vivió de forma retirada bajo el cuidado de su hermana la beata Juana de Montefalco. Entró muy joven en el eremitorio de penitentes, llamadas “las reclusinas” hasta 1290. El obispo Gerardo de Spoleto les impuso la regla de san Agustín, aunque el cuidado espiritual estaba al cuidado de los franciscanos. 
Después de 15 años de vida eremítica, y tras la muerte de su hermana, fue elegida abadesa del convento de la Santa Croce de Montefalco, de regla agustina, así ella unió las dos reglas la franciscana y la agustina. Desde muy pequeña había tenido frecuentes éxtasis y visiones, por lo que era muy popular entre sus hermanas religiosas, ya que solía vaticinar futuros acontecimientos del convento que difícilmente habría podido conocer por vía natural. Fue muy amada, y cuando murió se descubrió que su corazón conservaba las huellas de la pasión de Cristo, y en su vesícula biliar tres piedras del mismo tamaño que se consideraron un símbolo de la Trinidad. Estos estigmas pueden contemplarse en el corazón embalsamado de santa Clara de Montefalco. Murió a causa de sus múltiples actos ascéticos. Fue canonizada por SS. León XIII en 1881. 

16 de agosto de 2015

Beata HUGOLINA DE VERCELLI. (1239 - c. 1300).


Nació en Vercelli, en el seno de la noble y potentada familia De Cassami (o de Cassinis, según estudios recientes). Era hija única. Con 16 años, se destacó por su práctica de la caridad hacia el prójimo, la oración constante, la perfecta adhesión a las enseñanzas de sus padres. Tenía un especial amor hacia los peregrinos, que en aquel tiempo eran numerosos. Cuando se enteraba que la meta era Tierra Santa, les daba dinero para el viaje. 
Se sabe que a los 14 años, al morir su madre, su padre quiso seducirla, pero gracias a su oración consiguió guiar a su padre a la senda correcta. De todas manera el equilibrio familiar se vio dañado y Hugolina, le confió a una señora de nombre Libera, su deseo de servir al Señor en la oración, viviendo retirada del mundo. Ésta la dijo que meditara a fondo su decisión y que esperara un signo del cielo. Hugolina huyó de su casa disfrazada de hombre, cuando su padre se encontraba de viaje en Turín. Hugolina llegó a un bosque, distante una milla de la ciudad, donde estaba la capilla de Santa María di Betlemme. Había una celda, entonces vacía, que había pertenecido a un ermitaño de nombre san Favorino, que al regresar de Tierra Santa, había construido este lugar para vivir santamente. Hugolina que este sería el lugar de su retiro. Durante 47 años, hizo creer que era un hombre de nombre Hugo, y vivió con los extrictamente necesario, en oración, en intensos coloquios con Dios y penitencias para combatir las tentaciones que no le faltaron. 
La capilla fue un punto de referencia para todo el territorio circundante, lugar de oración, de consejo para diferentes personas de distintas clases sociales. Hugolina se comunicaba, sin mostrar su rostro, a través de un ventanuco. Sólo el confesor y la confidente Libera sabían su identidad. 
Transcurrieron muchos años hasta que el físico de Hugolina comenzó a declinar: dolores de estómago y fiebres la llevaron al lecho. Unos días antes de su muerte, llamó al sacerdote Valentino (que será su biógrafo) e hizo confesión general y recibió el Viático. Su muerte produjo un clamor de dolor por la pérdida y un homenaje por su vida de santidad. Su tumba fue meta de peregrinaciones y lugar donde se produjeron milagros. 

San ROQUE. (1350 - c.1379).


Martirologio Romano: En la Lombardía, san Roque, que, nacido en Montpellier, del Languedoc, en Francia, adquirió fama de santidad peregrinando piadosamente y curando por toda Italia a los afectados de peste.

Se dice que nació en Montpellier en el seno de una familia acomodada. A los 17 años quedó huérfano y repartió todos sus bienes entre los pobres, ingresó en la Tercera Orden de San Francisco y se hizo peregrino. Marchó a Roma en 1367 y allí estuvo hasta 1371. 
Pero en su peregrinación hasta Roma se detuvo en Toscana, en la ciudad de Acquapendente, cuando estaba azotada por la peste, y se hizo enfermero, médico y taumaturgo; consolando, atendiendo y sanando milagrosamente; su fama se extendió por toda la región, por su cuidado a los apestados pero fue expulsado de la ciudad. Llegó a Roma donde curó al sobrino de un cardenal, quien lo habría presentado posteriormente al papa. Luego en el camino de regreso pasó a Cesaba, y por fin a Piacenza, siempre al cuidado de los apestados, a los que podía curar en nombre de Dios, y exponiendo su vida en los lazaretos. Estuvo en Rímini y Novara. En Piacenza, quedó contagiado por el mal, y entonces los habitantes de Piacenza lo echaron de la ciudad y tuvo que refugiarse en una choza del bosque, donde dicen que un perro le llevaba todos los días un pan para su sustento y le lamía las úlceras de la pierna. El extraño comportamiento del animal fue observada por un patricio llamado Gotardo Pollastrelli, de la ciudad, que lo siguió por el bosque y descubrió, lo acogió en su casa y lo atendió. Algún tiempo después, un ángel se apareció al enfermo y le curó milagrosamente.
La tradición asegura que después volvió a su pueblo de Montpellier; pero Roque, estaba tan demacrado, que nadie lo reconoció; lo tomaron por un espía y lo metieron a la cárcel en Anger o Voghera. Estuvo cinco años entre grilletes, y allí murió, sin darse a conocer a su tío, gobernador de la ciudad, que podía liberarlo. Otra tradición dice que murió atendiendo a los enfermos apestados todavía joven en Lombardía. 
Tiene culto popular y litúrgico, reconocido por la Santa Sede. Su festividad en España se celebra popularmente el 16 de Agosto, pero en América se celebra litúrgicamente el 18 Agosto. Patrón de Montpellier. 

10 de agosto de 2015

Beato ARCÁNGEL DE CALATAFIMO PIACENTINI. M. 1460.


Martirologio Romano: En Alcami, en Sicilia, beato Arcángel de Calatafino Piacentini, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, insigne por su austeridad de vida y su amor a la soledad.

Natural de Calatafimo en Sicilia. Descendiente de la noble familia Piacentini o Piacenza. Huía del mundo y el mundo corría detrás de él. Siendo aún "muy joven", abandonó su hogar para vivir como ermitaño en la soledad de las montañas. Fue tal su vida de austeridad, oración y penitencia que -aun aislado- pronto acudieron a conocerle y a recibir su bendición o un consejo numerosas personas. Para continuar en su soledad rindiendo tributo al Creador, se trasladó a Alcamo; sin embargo, resultó inútil su deseo, ya que pronto su fama de santidad llegó a las poblaciones vecinas, por lo que volvió a recibir la visita de innumerables fieles. 
Fue entonces que se enfrentó a la disyuntiva de permanecer aislado en oración o acompañar a los fieles y auxiliarles en sus necesidades espirituales y materiales, pues los vecinos del lugar le pidieron dirigir el abandonado hospital de la ciudad. Al optar por lo segundo, dedicó todas sus fuerzas a reconstruir el nosocomio, el cual al poco tiempo fue remodelado en su totalidad y empezó a brindar servicios de salud de calidad a quien a él recurría. Cuando el hospital estuvo listo de la forma más que adecuada decidió, una vez más, retirarse a una cueva a continuar su vida de ermitaño; esta vez fue el decreto del Sumo Pontífice Martín V, el cual suprimía a los ermitaños de Sicilia, lo que le hizo dejar su retiro e ingresar con los Hermanos Menores (franciscanos) de Palermo, donde cursó el noviciado. 
Por su vida llena de virtudes, fue elegido ministro provincial en la Orden, labor en la que destacó. Al concluir este cargo, regresó a Alcamo para fundar el monasterio de Santa María de Jesús, anexo al hospital por él reconstruido. Sin precisarse fecha, fue ordenado sacerdote y continuó su ejemplar vida plena de oración, austeridad, penitencia y servicio al prójimo. Sus dotes de orador le llevaron a recorrer gran parte de su país, logrando la redención de pecadores y la conversión de muchas almas. Entregó su vida al Creador en el monasterio citado. Gregorio XVI confirmó su culto en 1836.