22 de octubre de 2014

San JUAN PABLO II. Papa. (1978-2005). (1920-2005).


Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, san Juan Pablo II, papa, que gobernó la Iglesia por veintisiete años, llevando su presencia misionera a todos los puntos de la tierra, alimentando la doctrina con abundantes y esclarecidos documentos, y convocando a todos los hombres de nuestra época a abrir sus puertas al Redentor.


Karol Józef Wojtyla nació en Wadowice (Polonia) en el seno de una familia de clase media muy religiosa. Al terminar sus estudios de educación media, una época en la que destacó como consumado ajedrecista (llegando a proclamarse vencedor en varios campeonatos estudiantiles), se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia y también en una escuela de teatro. Cuando las fuerzas de ocupación alemanas cerraron la Universidad, en septiembre de 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar que lo deportaran a Alemania. Fichado por la Gestapo, se refugió en una buhardilla de Cracovia. En esa época se unió al grupo del célebre actor polaco Mieczyslaw Kotlarczyk, creador del teatro Rapsódico, con el cual interpretó papeles de contenido patriótico.
Durante la ocupación alemana de Polonia, cultivó especialmente la cultura, el teatro y las amistades, en el contexto del grupo Unia, formado por jóvenes católicos que pretendían resistir, tanto de forma pacífica (así Wojtyla) como de acción (ayudando directamente a los judíos o haciendo uso de la violencia), a la ocupación nazi. Posteriormente, su situación se complicó y debió refugiarse en los subterráneos del arzobispado de Cracovia.
En 1943 ingresó en el seminario clandestino que había fundado Monseñor Adam Stefan Sapieha, cardenal arzobispo de Cracovia, iniciando la carrera de Teología. Fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica en 1946 en la capilla privada arzobispal. Poco después se trasladó a Roma para asistir a los cursos de la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo Angelicum, obteniendo el doctorado en Teología con la tesis "El acto de fe en la doctrina de San Juan de la Cruz".
En 1948 regresó a Polonia y ejerció su primer ministerio pastoral como vicario coadjutor de la parroquia de Niegowil, en los alrededores de Cracovia, durante trece meses. En noviembre de ese mismo año obtuvo la habilitación para ejercer la docencia en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica. En 1949 se trasladó como vicario a la parroquia de San Florián, en Cracovia, donde ejerció el ministerio durante dos años, alternándolo con su trabajo de consejero de los estudiantes y graduados de la universidad estatal de esa ciudad. Era muy popular entre los estudiantes, con los que iba muchas veces de excursión, cosa que no era común en aquellos tiempos, pues podía llamar la atención de las autoridades policiales.
Nombrado profesor de Teología Moral y Ética Social del seminario metropolitano de Cracovia en 1953, comenzó en 1954 a impartir clases de Ética en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin, en la que dos años después fue nombrado director de dicha Cátedra.
En 1958, el Papa Pío XII lo consagró obispo auxiliar de la archidiócesis de Cracovia. A partir de 1962, comenzó a tomar parte activa en el Concilio Vaticano II, destacando sus puntualizaciones sobre el ateísmo moderno y la libertad religiosa. Realizó una importante contribución a la elaboración de la constitución "Gaudium et spes". El Cardenal Wojtyla participó también en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos, anteriores a su Pontificado. En 1965 pasó a formar parte de las congregaciones para los Sacramentos y para la Educación Católica, y del Consejo para los Laicos. En 1962, al morir el arzobispo Baziak, fue nombrado vicario capitular y el 30 de diciembre siguiente el Papa Pablo VI lo consagró arzobispo de Cracovia. En 1967 fue creado cardenal, lo que le convirtió en el segundo más joven de la época, con 47 años de edad.
El 16 de octubre de 1978, tras dos días de deliberaciones del cónclave, Wojtyla fue elegido sucesor de San Pedro, adoptando el nombre de "Johannes Paulus pp II" (Juan Pablo II), y convirtiéndose, con 58 años, en el Papa más joven del siglo XX y en el primero no italiano desde el holandés Adriano VI. El 5 de noviembre visitó Asís, en el primero de sus 144 viajes por Italia.
En 1979 comenzó el primero de sus 104 viajes fuera de Italia, a República Dominicana y México. El último fue en 2004 al santuario mariano de Lourdes, en Francia.
Juan Pablo II se propuso el gran objetivo de posicionar a la Iglesia como faro y guía del mundo contemporáneo. Ello en cinco direcciones:
- La Nueva evangelización: mediante una renovación de la fidelidad a la persona de Jesús de Nazaret y su mensaje de amor universal, en especial hacia los marginados y desfavorecidos, anunciándolo a todos los pueblos, con gran preocupación por la descristianización de Europa.
- El Ecumenismo: mediante el diálogo y el encuentro con las demás iglesias cristianas y todas y cada una de las confesiones religiosas.
- El Compromiso ético y social: asumiendo la defensa de la dignidad de la persona y los derechos humanos, así como la promoción de la diversidad cultural de los pueblos y el impulso de la justicia social y la moral personal. Ha sido en este punto donde Juan Pablo II ha sido más discutido, al oponerse por igual a las dictaduras marxistas y al capitalismo liberal y, muy especialmente, en su condena del aborto, la contracepción y la fecundación artificial, en aras a la defensa de la vida y la familia. En este terreno Juan Pablo II ha mostrado una clara desconfianza hacia lo que consideraba una cultura de la muerte fruto de un materialismo occidental, al que veía como hedonista, relativista e insolidario.
-La Lucha por la paz: a través de la mediación en múltiples conflictos y la condena enérgica de la guerra y la carrera de armamentos, así como la incentivación de iniciativas de reconciliación y el combate de las desigualdades.
-El Rigor doctrinal: Juan Pablo II ha condenado las posiciones más extremas de la Teología de la Liberación pero ha sido más contundente con el ala más conservadora del catolicismo al excomulgar a monseñor Marcel Lefebvre y desautorizar su movimiento. Juan Pablo II ha dado reconocimiento a teólogos en su día sancionados o cuestionados por sus posiciones aperturistas, creándolos cardenales (Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac, Yves Congar o Walter Kasper, a quien puso al frente de la acción ecuménica de la Iglesia). Sin embargo, a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe, presidida por Joseph Ratzinger fue inflexible con Hans Küng, ya condenado por Pablo VI, y con Bernhard Häring o Leonardo Boff, debido a sus posiciones reformistas en materia de teología dogmática y moral y su oposición al magisterio papal. Juan Pablo II se ha mostrado desfavorable a dar de comulgar a los divorciados vueltos a casar, al matrimonio de los sacerdotes y a la ordenación de las mujeres.
A lo largo de sus casi 27 años de pontificado nombró a un total de 232 cardenales.
Como Papa, Wojtyla impuso un estilo desusado al desechar la silla gestatoria usada por sus antecesores para mostrarse en público, se puso a nivel de la calle y de las multitudes, mostrando sus simpatías por niños y adolescentes. Debido a sus múltiples viajes al extranjero fue conocido entre los medios de comunicación, en particular en América Latina, como «el atleta de Dios», «el caminante del Evangelio», el «Papa viajero» o el «Papa peregrino».
Durante su prolongado mandato, Juan Pablo II superó numerosas marcas: no sólo fue el pontífice más viajero hasta el momento, sino también el que proclamó más santos y beatos durante su pontificado (el número de santos y beatos elevados a los altares por él equivale al llevado a cabo en los cuatrocientos años anteriores).
Antes de ser elegido Papa, Wojtyla, poeta, filósofo y dramaturgo, había escrito la obra teatral "El taller del orfebre", convertida en ópera rock y siendo presentada en España en los inicios de los años 1980.
El 13 de mayo de 1981 Mehmet Ali Akca disparó contra el Papa, mientras éste se desplazaba por la Plaza de San Pedro en un vehículo abierto. El pontífice fue herido en la mano, brazo y abdomen. Pocos años más tarde en diciembre de 1983, el Papa lo visitó a la cárcel de Rebibbia, conversó con él y le otorgó el perdón. El atentado motivó la construcción de un vehículo especial con cristales blindados diseñado especialmente para este tipo de actos y que fue popularmente bautizado como Papamóvil. Desde aquella agresión comenzó a sufrir diversos problemas de salud: además de las dificultades que tuvo para recuperarse de las heridas de bala que sufrió en el estómago y en una mano, padeció luego un cáncer de intestino, la fractura del fémur y de un hombro y, desde los años 1990, tuvo que sobrellevar la enfermedad de Parkinson, de origen genético.
Esto no impidió que, a fines de los años 80, su actuación en Polonia y su influencia en los acontecimientos que se producían en el entonces bloque comunista contribuyeran de modo considerable a la caída de los regímenes de Europa del Este, según coinciden numerosos historiadores.
El 1 de julio de 1986, Juan Pablo II visitó Colombia —como consecuencia de la tragedia de Armero en Tolima— y fue al lugar de los hechos, y frente a una gran cruz oró por un rato y nombró el sitio como "lugar santo" en honor a los 25.000 muertos de esa trágica escena que tuvo que vivir el pueblo colombiano una semana después del holocausto de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, en el cual murieron 80 personas (o incluso más).
Más de una década después, y pese a su implacable deterioro físico, en marzo de 2003 Juan Pablo II se opuso con todas sus fuerzas y autoridad a la invasión estadounidense de Irak. En esa misión evidenció la misma determinación que había mostrado al inicio de su pontificado para mediar el Conflicto del Beagle entre Argentina y Chile en 1978, cuando se encontraban al borde de un enfrentamiento.
Entre los principales episodios de su pontificado está la primera visita de un Papa a una iglesia luterana (Roma, 1983), la primera a una sinagoga (Roma, 1986), la Jornada Mundial de Oración por la Paz (Asís, 1986) y la excomunión del obispo Marcel Lefebvre (1988). Ese año se produjo un hecho histórico: Juan Pablo II visitó un país ortodoxo, Grecia, y entró en una mezquita, la de Damasco (Siria), siendo la primera vez que un Pontífice católico pisaba una mezquita y oraba en su interior.
Asimismo, figuran el primer encuentro de un Papa con una comunidad musulmana (Casablanca, 1985), el Año Santo de 1983, a partir del cual creó las Jornadas Mundiales de la Juventud.
También destaca el encuentro con el último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en diciembre de 1989, la normalización de la Iglesia Católica en los países europeos hasta entonces comunistas, y la visita realizada en enero de 1998 a Cuba, donde fue recibido con todos los honores por Fidel Castro.
Aparte de sus catorce encíclicas, con Juan Pablo II se han publicado los nuevos Códigos de Derecho Canónico Latino (1983) y "Oriental, así como el "Catecismo Universal de la Iglesia Católica" (1992), fruto del sínodo especial de obispos de 1985, dedicado al Concilio Vaticano II.
Juan Pablo II pidió perdón por los errores cometidos por la Iglesia Católica entre ellos, el del científico italiano Galileo Galilei (1564 - 1642) a quien la Inquisición le hizo retractarse de sus teorías heliocéntricas el 22 de junio de 1633.
Su gran deseo, que materializó, fue llegar al año 2000, abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro e introducir la Iglesia en el tercer milenio con el Jubileo del 2000. En la primavera de 2000 pudo por fin pisar Tierra Santa. Visitó el Monte Nebo, donde (según la Tanaj o Antiguo Testamento) el profeta Moisés vio la Tierra Prometida antes de morir; Belén, Jerusalén, Nazaret y varias localidades de Galilea.
Durante ese viaje, Juan Pablo II, el primero en reconocer en 1986 los derechos nacionales del pueblo palestino y entablar relaciones diplomáticas plenas con Israel en 1994, ofició misa en la Plaza del Pesebre de Belén, pidió perdón en el Muro de las Lamentaciones y en el Museo del Holocausto por los errores cometidos por los cristianos que persiguieron a los judíos y celebró misa en el Santo Sepulcro.
Al concluir su pontificado con su muerte, Juan Pablo II dejó pendientes dos viajes: uno a Moscú, ante la oposición del patriarca ortodoxo Alejo II, que acusaba a la Iglesia Católica de "proselitismo" en su área de influencia y otro a China, donde el régimen comunista prohíbe la obediencia de la Iglesia Católica china a la Santa Sede, además de haber conflictos con el Vaticano a causa del reconocimiento de Taiwán desde 1949.
Su muerte se produjo debido a una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible, agravado por su enfermedad de parkinson. En su agonía, le dictó a su secretario, Stanislaw Dziwisz, una carta en la que decía:
"Soy feliz, séanlo también ustedes. No quiero lágrimas. Recemos juntos con satisfacción. En la Virgen confío todo felizmente". El portavoz del Papa, Joaquín Navarro Valls afirmó inicialmente que el pontífice, en sus últimos momentos, dedicó unas palabras a la multitud, sobre todo gente joven, reunida en la Plaza de San Pedro ("Yo los he buscado y ahora ellos vienen a buscarme, les doy las gracias"), haciendo el gesto de la bendición hacia la ventana de sus aposentos, hacia los fieles apostados en la Plaza de San Pedro. 
Fue canonizado el 27 abril del 2014 por SS. Francisco. Su fiesta litúrgica está inscrita en el Calendario Romano general el 22 de octubre con el grado de Memoria Facultativa. Es el patrón de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). MEMORIA FACULTATIVA.

San ABERCIO DE HIERÁPOLIS. M. c. 167.


Martirologio Romano: En Hierápolis, ciudad de Frigia, san Abercio, obispo, discípulo de Cristo, buen Pastor, del cual se cuenta que peregrinó por diversas regiones anunciando la fe, siendo alimentado con un místico manjar.

Obispo de Hierápolis en Frigia. Se dice que su predecesor fue el famoso san Papías. Allí desempeñó su misión de pastoreo de sus fieles, aunque recorrió varias regiones del mundo conocido. Fue muy celoso de los intereses de Dios y enamorado del bien para los hombres. Tuvo dones taumatúrgicos. Como refieren las memorias que san Abercio hizo algunos milagros que los racionalistas no supieron encontrar una explicación a la medida humana, no sólo negaron los milagros afirmando que era una invención, sino que llegaron incluso a negar la existencia de san Abercio. 
Se enfrentó públicamente contra los cultos idolátricos, destrozó los ídolos y salió ileso de su acción cosa que provocó la catequezación y bautismo de muchos; dio la vista instantáneamente a una matrona ciega llamada Frigela; curó a cantidad de enfermos y lisiados que recurrían a él en demanda de auxilio a entremedias de sus catequesis y, sobre todo, expulsaba exitosamente y con relativa frecuencia al demonio de los posesos, entre ellos a la mismísima hija del emperador.
Fue detenido a causa de su celo por combatir el paganismo, fue liberado y murió en paz en su sede. W. M. Ramsay, un arqueólogo de finales del siglo XIX, descubrió cerca de Esmirna y en el lugar del emplazamiento de la antigua Hierápolis la tumba de san Abercio, cuyo epitafio compuesto por él mismo, sostiene diversos puntos sobre el bautismo, la eucaristía y el primado de Roma; su autenticidad está fuera de toda duda. 
Puesto que el texto es bastante largo, transcribimos nada más que los fragmentos que presentan, como veremos, símbolos como los tratados en este capítulo: "Mi nombre es Abercio./ Soy discípulo de un pastor casto que apacienta/ su rebaño de ovejas por montes y llanuras.../ La fe me acompañó a todas partes y ella fue/ la que me procuró para comida un pez muy grande y puro,/ que pescó una virgen inmaculada./ Ella misma lo dio a comer enteramente a sus amigos;/ ella, que tiene un vino delicioso/ y lo ofrece mezclado con pan."

San APOLO DE BAWIT. (316-395).


Fresco en el monasterio de San Apolo
Según el “Sinaxario Alejandrino”. Apolo nació cuando sus padres (Amani de Ahmin y Aysi) eran mayores. Después de dedicarse al estudio de las ciencias eclesiásticas, quiso vivir la vida monástica, y en compañía de su amigo Abib marchó a un monasterio (cuyo nombre no ha sido revelado). Uno y otro practicaron la nueva vita con gran austeridad. Abib murió pronto, y Apolo dejó el monasterio para retirarse a la montaña de Ablug (su localización no ha sido identificada) donde hizo vida eremítica. Pero su fama de santidad se expandió rápidamente, y muchos fueron sus discípulos que se reunieron junto a él, dóciles a sus enseñanza en la práctica de la virtud y maravillados por sus dones taumatúrgicos.
La “Historia Monachorum” cuenta que estuvo 40 años en soledad en el desierto de la Tebaida en Egipto. Luego fue abad de un convento de 500 monjes en Hermópolis. Dividían su tiempo entre la meditación en soledad y la oración comunitaria, sin desdeñar la práctica de diferentes menesteres de la vida de tan grande comunidad. El ayuno del miércoles al viernes, la presencia diaria en las funciones litúrgicas durante las cuales se les comunicaba, las penitencias externas, todo orientado hacia la vida de unión con Dios, todo presentado con insistencia por Apolo. La figura de Apolo era muy atractiva: era él quién vigilaba para hacer practicar a sus monjes esta vida ascética armoniosamente equilibrada. Animado de un ardiente espíritu misionero, estuvo preocupado por la conversión del pueblo todavía pagano que habitaban los pueblos cercanos al monasterio. Fue también el pacificador entre las disputas entre los monjes como entre los campesinos. Dejó el desierto para combatir a Juliano el Apóstata. Murió muy anciano.

San NANCTO. M. 668.


En tiempos del rey Leovigildo, llegó de las regiones de África a la provincia de la Lusitania un abad de nombre Nancto, el cual después de un tiempo, atraído por la devoción de santa Eulalia, habitó en la casa-monasterio junto a la basílica de la santa, bajo el gobierno del diácono Redento. Abad de un monasterio de Mérida. Sabemos que se alejó de las mujeres para vencer las tentaciones. 
Según el hagiógrafo en su espiritualidad destacaba el evitar mirar a una mujer y que éstas lo miraran; por ello suplicó al diácono Redento que evitase que cuando fuera por la noche a orar a san Eulalia fuera visto por una mujer. Pero había una “nobilísima y santísima viuda” llamada Eusebia que quería verlo y lo consiguió gracias a la complicidad de Redento, cuando lo vió, Nancto dio un grito y cayó como si le hubiera golpeado una gruesa piedra.
Vivió retirado en un lugar desértico con unos pocos hermanos, y fundó su propio monasterio, como los antiguos anacoretas. Empezó a brillar por su fama de santidad debido a sus muchas virtudes, en especial por la soledad, aislamiento y pobreza; esto atrajo el interés del rey arriano Leovigildo que le entregó tierras y animales para su sustento. 
Pero los habitantes del lugar no queriendo sostener el dominio de un señor al que consideraban indigno y basto, fue asesinado mientras se encontraba solo pastoreando algunas ovejas, y por ello venerado como mártir. Los asesinos fueron llevados ante la justicia y recibieron su merecido.

Santas NUNILO y ALODIA. (c.824 - 851).


Martirologio Romano: En Huesca, ciudad de Aragón, en Hispania, santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires, que hijas de padre no cristiano, pero educadas en la fe cristiana por su madre, al no querer abjurar de Cristo, después un largo encarcelamiento fueron degolladas por disposición del rey de Córdoba, Abd ar-Rahman II

Hijas de madre cristiana y padre musulmán, nacidas en Adahuesca (Huesca). Fueron educadas cristianamente por su madre. Al morir su padre, un tío musulmán, al no poder destruir la fe de sus sobrinas, las denunció ante el juez Jalaf, de Alquezar (Barbastro). Este al verlas tan jóvenes decidió dejarlas en libertad, pero pidió a dos mujeres musulmanas que se encargara de que se convirtieran al Islam. No hubo manera.
Las llevaron a Huesca para comparecer ante el cadí Ismael. Estas alegaron ante el juez: "Cadí, no te empeñes en apartar del culto de Dios a dos Virgenes, que por su gracia, han llegado a conocer que no hay riqueza alguna fuera de Cristo. Con Cristo está la vida, y sin El la muerte; permanecer a su lado y vivir en El es la verdadera alegría; separarse de El es la perdición eterna. En cuanto a nosotras tenemos el propósito de no abandonarle; le hemos consagrado la santidad de nuestro cuerpo. Las ventajas de las cosas perecederas que nos propones las despreciamos. No nos acobardan los suplicios, que terminan pronto; y por lo que se refiere a la muerte con que nos amenazas, las recibiremos contentas, sabiendo que ella nos abre las puertas del Cielo y nos lleva a los brazos de Cristo". El Juez pensó que si las separaba conseguiría minar su resistencia; pero después de 40 días de interrogatorios no consiguió nada. Fueron decapitadas en Huesca durante la persecución de Abderramán II. Sus cuerpos fueron trasladados al monasterio de San Salvador de Leyre. Su martirio lo cuenta san Eulogio de Córdoba en “Memoriale Sanctorum”.

San BERTADIO. M. c. 884.


Descendiente de la casa real de Francia. Cuando era joven marchó en peregrinación a Montecasino e impresionado por la vida de oración y austera de los monjes, ingresó como monje en la abadía. En el 856, fue elegido abad del monasterio. Su gobierno estuvo marcado por las incursiones de los sarracenos, que atacaban Italia meridional. Bertario fortificó la abadía y el rey Ludovico II llevó a cabo varias expediciones armadas contra los moros; consiguió del papa Juan VIII exenciones y privilegios que constituyeron  la organización del patrimonio del monasterio. Fundó la ciudad de Eulogimenopoli (es decir la ciudad de san Benito) después llamada San Germano y hoy es Cassino. Promovió los estudios sacros y profanos. Escribió textos de gramática, medicina, de prosa y versos, parte de las cuales han llegado hasta hoy.
Embelleció la iglesia abacial y fundó en Teano un monasterio femenino; obtuvo la autonomía de decisión sin depender de la jurisdicción del obispo local; pero tanto trabajo no tuvo el éxito esperado, ya que en 873, se retiró el rey Ludovico II y comenzaron otra vez las incursiones de los sarracenos. En el 884, destruyeron la abadía de Montecasino. Bertario y sus monjes escaparon a la masacre, se refugiaron en la ciudad, en el monasterio de San Salvador; algunas semanas después los musulmanes regresaron y mientras la mayoría de los monjes se refugiaban en Teano, Bertario y un grupo de religiosos fueron asesinados mientras estaban arrodillados en oración en los peldaños del altar. Está enterrado en la abadía de Montecasino.
Su culto fue confirmado por el papa Benedicto XIII el 26 de agosto de 1727.

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Marcos de Jerusalén. M. c. 156. 
Martirologio Romano: Conmemoración de san Marcos, obispo de Jerusalén, que fue el primer obispo procedente de los gentiles que ocupó la sede de la Iglesia de la Ciudad Santa, trabajando con fe y celo para reunir a sus fieles dispersados por la guerra.
Primer obispo de Jerusalén que no fue judío. Se dice que gobernó durante 20 años, trabajando con fe y celo para reunir a sus fieles dispersados por la guerra y que murió mártir; pero todo esto son solamente conjeturas.

Santos Felipe de Heraclea y Hermetes. M. 304. 
Martirologio Romano: En Edirne en Tracia, siempre en Turquía, santos mártires Felipe, obispo de Heraclea, y Hermetes, diácono: el primero, al comienzo de la persecución del emperador Diocleciano, había recibido la orden de cerrar las iglesias y de consignar todos los vasos y libros sagrados que éstas contenían; respondió al gobernador Justino que no le era lícito consignar lo que se le pedía ni a él apropiarselos, después de sufrir la cárcel y la flagelación, fue quemado junto a su diácono en la hoguera
Mártir junto con Severo, Eusebio y Hermetes. Felipe era obispo de Heraclea de Tracia; Severo era su diácono y Eusebio y Hermetes dos miembros del clero inferior. Cuando la persecución de Diocleciano, Felipe instó a sus fieles a orar en cualquier lugar, porque les habían cerrado los templos: “¿Imagináis que Dios mora dentro de los muros, y no más bien en los corazones de los hombres?” dijo. Se negaron a consignar los libros sagrados, y por esta causa fueron apresados y condenados a la hoguera en la ciudad de Adrianápolis. Sus Actas se conservan prácticamente sin variaciones. 

San Malón de Rouen. M. 314. 
Martirologio Romano: En Rouen en la Galia lugdonense, hoy en Francia, san Melanio, obispo, que se piensa anunció en esta ciudad la fe cristiana y constituyó la sede episcopal
Parece que fue un britano, nacido en Cardiff y que fue el primer obispo de Rouen. Patrón de Rouen y Pontoise, donde está enterrado.

San Valerio. M. 407.
Martirologio Romano: En el territorio de Besançon, en Germania, san Valerio, diácono de la iglesia de Langres, al que dieron muerte unos paganos.
Arcediano que fue compañero de martirio de san Desiderio de Langres. Mártir en Langres por los vándalos.

San Símaco de Capua. M. 449. 
En el 430 fue consagrado obispo de Capua. Fue el fundador de la basílica de Santa María Mayor, que fue el núcleo inicial de la nueva ciudad, la futura Santa María Capua Vetere, que fue la catedral. Ésta se construyó a raíz del Concilio de Éfeso del 431 que proclamó la divina maternidad de María. En el 431 fue a visitar, junto con otro obispo, Acindino, al moribundo san Paulino de Nola, que murió tres días despues. Murió después de 19 años de episcopado y su culto se mantuvo siempre vivo. Es patrón de Santa María Capua Vetere.

San Verecundo de Verona. M. 522. 
Obispo de Verona. No conocemos otros particulares de su vida. 

San Lupencio. M. 587. 
Martirologio Romano: En la región de Chalons, en Neustria, san Lupencio, abad de la basílica de Saint-Privat-de-Javols, que, después de haber recibido injustamente muchas injurias de parte de Inocencio, conde de la ciudad, fue decapitado.
Cuanto sabemos de este santo proviene de una noticia que san Gregorio de Tours le dedica en su “Historia de los Francos”, VI,37. Según ese relato, Lupencio era abad de la basílica de Saint-Privat de Javols, en Lozère (Languedoc). Acusado por Inocencio, Conde de Javols, de haber criticado a la reina Brunegilda, tuvo que presentarse ante ella, que residía en ese momento en Metz. Pudo justificar su conducta y resulto libre, pero, durante la vuelta, fue apresado por el Conde Inocencio en una localidad llamada Ponthion, cerca de Vitry-le-Francois (Marne) y, después de distintos tormentos, fue decapitado. La cabeza y el cuerpo, se depositaron separadamente en Marne, pero fueron reunidos tras algunos días por unos pastores, y enterrados honrosamente (hacia el año 587). Los enfermos acudían a su tumba. 
En fecha posterior desconocida, las reliquias del santo fueron trasladadas a la catedral de Soissons donde, en el 1667, fueron destruidas por un incendio. Su culto se encuentra extendido por toda la Champagne, donde tiene dedicadas diez y siete parroquias, así como en las diócesis de Langres y de Verdun. Es el mismo san Luvencio de Kobern que el Martirologio Romano celebra el 13 de octubre. Es especialmente invocado para la protección de los niños. Patrón de Châlons sur Marne.

San Leotadio de Auch. M. 718. 
Martirologio Romano: En la ciudad de Auch, en Aquitania, san Leotadio, obispo.
Miembro de una noble familia franca; se hizo monje benedictino de Fontenelle o Moissac (Francia) y sucedió en 670 como abad de este monasterio a san Ansberto. Como era de familia noble, logró las ayudas precisas para engrandecer su abadía y durante el reinado de Teodorico III recibió una donación de dieciocho pueblos.  
El año 691 fue elegido obispo de Auch por Eudo, duque de Aquitania y Gascuña. Estaba formando parte de una legación a Carlos Martel cuando murió en Borgoña. Sus reliquias fueron llevadas luego a la catedral de Auch.

San Moderano.  M. c. 730. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Berceto, en la Lombardía, san Moderano, abad, antes obispo de Rennes, en la Galia, insigne por su amor a la soledad y la devoción hacia los lugares santos.
Nació en Rennes y, en el 703, fue elegido obispo de Rennes. Su vida está rodeada de leyenda. Se sabe que donó el monasterio de Berceto a la abadía de San Remigio en Reims. Dimitió como obispo de Rennes, después de una peregrinación a Roma y fue nombrado por el rey lombardo, Liutprando, prior del monasterio benedictino de Berceto (Parma). Fue famoso por su amor a la soledad y su devoción hacia los lugares santos. Sus restos reposan en Rennes.

San Benito de Massérac. M. 845. 
Martirologio Romano: En el territorio de Nantes, en la Bretaña Menor, san Benito, que llevó vida eremítica en Massérac.
Abad griego que huyó de Patrás y se estableció en Masserac en la diócesis de Nantes donde llevó vida eremítica. La tradición dice que fue acogido por el obispo de Nantes, Alano, y que su humildad y vida de oración atrajo a muchos discípulos con los que fundó un monasterio bajo la regla de san Columbano. 

San Donato Scoto. M. 876.
Martirologio Romano: En Fiésole, de la Toscana, san Donato Scoto, obispo, que, insigne por su erudición y su piedad, oriundo de Irlanda y peregrinando hacia Roma, fue elegido obispo de esta ciudad.
Irlandés que mientras atravesaba Toscana, al regreso de una peregrinación de Roma, fue elegido obispo de Fiesole (828-875). Dice la tradición que llegó a Fiesole a causa de la invasión de los daneses de Irlanda, que cuando entró en la ciudad, ésta había sido saqueada por los normandos; buscaban un nuevo obispo, porque el anterior había muerto durante el saqueo. Al traspasar Donato las puertas de la ciudad de Fiesole, las campanas empezaron a sonar y las velas se encendieron, entonces el pueblo lo aclamó obispo. Maestro de san Andrés de Fiesole. Fue un poeta y estudioso lleno de caridad hacia los peregrinos. Escribió una vida de santa Brígida de Kildare. 
Como obispo procuró recuperar los bienes de su iglesia, que habían sido usurpados por varias disposiciones imperiales. Obtuvo de Ludovico II, la restitución de estos bienes y algunos privilegios para su diocesis. Apoyó a Ludovico en los derechos imperiales a la participación de la elección del Pontífice. En el 844 asistió en Roma, a la coronación de Ludovico. Murió en Fiesole y está enterrado en la catedral.