2 de enero de 2015

Beatos PEDRO CORTASA MONCLÚS, NARCISO ARRIBAS ARNÁIZ, NESTOR EUGENIO ORTEGA VILLAMUDRIO y COLUMBANUS PAUL OZA MOTINOT. M. 1937.


Martirologio Romano: En Novales (Cantabria), España, beatos Pedro (Jaime) Cortasa Monclús, Narciso (Baldomero) Arribas Arnáiz, Néstor Eugenio (Tesifonte) Ortega Villamudrio, Columbanus Paul (Henri) Oza Motinot, religiosos de los Hermanos Maristas, mártires de la persecución religiosa en época de la Guerra Civil.

Jaime Cortasa Monclús nació en Millá (Lérida, España) en 1883. En 1898 ingresó en el noviciado marista de Vic (Barcelona). Allí vistió el hábito religioso al año siguiente y recibió el nombre de Hermano Pedro. Se consagró de por vida al Señor, haciendo su profesión perpetua en el Instituto marista el 27 de agosto de 1905, en Manresa (Barcelona).
 Antes de emitir el voto de obediencia, estuvo de empleado en San Andrés de Palomar (Barcelona) y de cocinero en Malgrat de Mar (Barcelona). En 1900, una vez emitido el voto de obediencia, fue profesor en los colegios maristas de Sabadell (Barcelona), San Andrés de Palomar, Torrelaguna (Madrid) -donde fue profesor desde 1905 hasta 1910 y director desde 1910 hasta 1916-, Cabezón de la Sal (Cantabria) -colegio que dirigió des-de 1916 hasta 1922-, Arceniega (Álava) -cuya escuela dirigió desde 1922 hasta 1925- y Cabezón de la Sal -director desde 1925 hasta 1931, profesor desde 1931 hasta 1933, y de nuevo director desde 1933 hasta su muerte. Allí se encontraba cuando estalló la guerra civil que asoló a toda España.
Fue ejemplar, abnegado, sencillo y observante; entregado de lleno a la práctica de la virtud y al cumplimiento de sus deberes religiosos. Mientras fue director, se comportó como un verdadero padre con todos, sin exigir a nadie más de lo debido. Su ficha personal indica que toda su vida fue un excelente educador de hijos de clase humilde, de alumnos pobres, de hijos de gente trabajadora, en escuelas de fundación y de patronato. 

Baldomero Arribas Arnáiz nació Santibáñez de Esgueva (Burgos, España) en 1877. En 1890 ingresó en la casa marista de Canet de Mar (Barcelona). En 1892 pasó al noviciado en la misma casa y vistió el hábito religioso el 8 de diciembre de ese año, recibiendo el nombre de Hermano Narciso. En 1898 emitió los votos perpetuos en San Andrés de Palomar (Barcelona). En la escuela normal de Gerona, obtuvo el titulo de maestro superior. 
Empezó su apostolado entre los niños en 1894: ejerció la docencia en los colegios maristas de Canet de Mar, Gerona -en el que fue profesor entre 1895 y 1901 y director entre 1901 y 1903-, Palafrugell (Gerona), Tarazona (Zaragoza) -una escuela agrícola que dirigió en el curso 1904-05-, Cartagena, Murcia, Malgrat de Mar (Barcelona), Calatayud (Zaragoza), Cullera (Valencia), Gerona otra vez, Igualada (Barcelona), Lérida, Toledo, Zaragoza, Calatayud de nuevo y Cabezón de la Sal (Santander), donde se hallaba al estallar la guerra civil.
En .las comunidades por las que pasó, fue muy querido por los hermanos y por los alumnos; en todas ellas, se distinguió por su buen espíritu, y tuvo fama de ser un religioso muy ejemplar y fiel cumplidor de las reglas. Destacó así mismo en ia enseñanza, ya que fue un excelente profesor.
Después de 39 años de experiencia educativa, en 1933, el H. Narciso llegó a Cabezón, su último destino. Allí se sintió feliz al poder dedicarse a educar a los chicos más desfavorecidos y a atender a sus familias, hacia quienes sentía una especial predilección. Les dio tantas muestras de su caridad que era conocido con el sobrenombre de «amigo de los pobres». Sin embargo, tuvo que.sufrir y mucho por su celo y su caridad, ya que el director recibió una carta anónima en la que se reprobaba que el H. Narciso se preocupara tanto de  de las familias menesterosas. A pesar del anónimo, él no cambió su comportamiento.

Tesifonte Ortega Villamudrio nació en Arlanzón (Burgos, España) en 1912. Ingresó en el seminario marista de Arceniega en 1924. Pero no tuvo una vida fácil en él: su naturaleza enfermiza hizo que se resintiera su salud por las dificultades de los estudios y hubo de volver a su familia. Recuperada su salud, fue readmitido y en 1929 pasó al noviciado de Las Avellanas (Lérida), donde vistió el hábito marista recibiendo el nombre de Hermano Néstor Eugenio. El 8 de septiembre de 1931, a pesar de que continuaba con una salud un tanto enfermiza, pudo coronar el año de noviciado con la profesión de los votos temporales. Tendría que haber hecho los votos perpetuos en agosto de 1936, pero no los hizo, a causa de las circunstancias políticas que se vivían en aquellos nefastos días.
Terminado el noviciado, se preparó para la docencia en Las Avellanas, donde realizó estudios de pedagogía y de otras materias y desempeñó trabajos manuales. En 1933, fue destinado como cocinero y empleado al colegio marista de Haro (La Rioja); en 1935, pasó al colegio de Zaragoza como profesor de enseñanza primaria; en septiembre del mismo año, llegó a la escuela de Carrejo como profesor. Debido a la tempestad revolucionaria, su presencia en ella apenas duró.
En todas partes dejó el recuerdo de un joven religioso dócil, sencillo y piadoso, pero también muy capaz para hacer que los niños apreciaran el estudio. Los que vivieron con él dicen que era amante de la vida sosegada y de la vida de oración, lleno de buena voluntad en el servicio de Dios y siempre dispuesto a ocuparse de cualquier menester que le pidiera la obediencia. Su naturaleza enfermiza no le impedía ser fuerte en el alma y en el ánimo para ir más allá de lo que podía alcanzar con sus propias fuerzas.

Henri Oza Motinot nació en Lyon, (Francia) en 1877. En 1893 ingresó en el noviciado marista de Saint-PauI-Trois-Chateaux, en el que vistió el hábito marista cambiando su nombre de pila por el de Hermano Colombanus-PauI. El 19 de septiembre de 1901 se consagró de por vida a Dios con la profesión perpetua en el Instituto marista.
 Terminado ya el noviciado, obtuvo en Aviñón, en 1894, el “brevet obligatoire”, titulo necesario para poder ejercer la enseñanza en Francia. Después, fue enviado de cocinero a Salon-de-Provence, en el departamento de Bocas del Ródano, volviendo a Saint-Paul como empleado en 1895. Desde septiembre de 1895, fue profesor adjunto en diversas escuelas maristas de Francia.
En enero de 1904, ya se encontraba en el colegio marista de Pamplona, adonde llegó al ser expulsado de su país. A partir de junio de 1904, pasó por bastantes colegios maristas de España, en los que actuó como profesor ayudante. Estaba bien dotado intelectualmente, dominaba el francés, el español y el inglés, poseía talento musical, y tenía un gran bagaje cultural, pero era una empresa ardua para él mantener la disciplina -incluso en las clases más elementales-, porque era tímido y bueno, lo que le hacía ser débil y permisivo. Ni siquiera los continuos cambios de escuela -tanto en Francia como en España-, consiguieron remediar este problema. Pero, en agosto de 1926, pareció encontrar la deseada quietud en la escuela marista de Carrejo (Cantabria), en la comunidad formada por tres hermanos. Él tenía 49 años y estaba cargado de experiencia y de vida; era el cocinero y el encargado de los párvulos, como cuando era un hermano inexperto, al principio de su vida marista. Desempeñó ambos empleos con gran espíritu de servicio, con amabilidad y con una perfecta docilidad a las directrices del superior. Al mismo tiempo, impartía lecciones particulares de francés y era el organista de la parroquia.
Las dificultades que encontró en el ejercicio de su profesión no influyeron lo más mínimo en su vida interior. Al contrario, fueron un estimulo para relacionarse más intimamente con Dios y para consolidar su espíritu marista en la humildad, la sencillez y la modestia.  
Cuando estalló el movimiento revolucionario, él podría haberse salvado inscribiéndose en el consulado francés y, haciendo valer su nacionalidad, volver a su patria. Pero el amor por sus hermanos españoles lo empujó a correr su misma suerte.

Los cuatro hermanos de Cabezón y los tres de Carrejo fueron detenidos el 30 de diciembre de 1936 -y no el 30 de septiembre, como erróneamente se dijo en las biografías de los HH. Narciso Arribas Arnaiz y Pedro Cortasa Monclús, publicadas en el número 65 de “Testigos”-. Conducidos a la cárcel de Santander, el H. Colombanus-Paul fue «sacado» de ella junto a los HH. Narciso, Pedro y Néstor Eugenio el día primero de enero de 1937; desde entonces, nada más se supo de ellos. Lo más probable es que los asesinaran en dicho día, lanzándolos al mar desde el faro del cabo Mayor. Fueron beatificados por el papa Francisco el 13 de octubre de 2013.