24 de enero de 2015

Beato PABLO DE AMBROSIS DE CROPANI. (1432-1489).


Pequeño, débil. El que descansa

Nació en Cropani (Catanzaro, Italia) en el seno de una antigua familia. La vida del beato Pablo signó profundamente a su familia. Se narra que su madre le ayudaba en la asistencia de los pobres. En 1450 decidió ingresar en el convento dedicado al Santísimo Salvador de la Tercera Orden Regular franciscana, fundada poco tiempo antes a las afueras de Cropani. Pablo fue, sobre todo, un hombre de oración, humildad, obediencia y ascesis. Cuando era niño se distinguía por su fervor tanto que sus campesinos lo llamaban “el Ángel”.
No quiso ser ordenado sacerdote, pero por obediencia, en el 1458, fue ordenado sacerdote. Aunque tenía más inclinación a la penitencia y la contemplación por de su fama de santidad, muchísimas personas iban a escuchar sus consejos y a recibir consuelo. Tuvo gran predicamento en confortar a las almas afligidas y a reconciliar desavenencias familiares. Se dice que tenía el don de penetración de espíritu de tal modo que cuando iban a pedirle consejo, ya conocía sus cuitas más profundas.
Por su sabiduría, fue nombrado guardián del convento; como tal hizo florecer la disciplina regular y la observancia, más con el ejemplo que con la palabra. En 1488, cuando murió su padre, mientras celebraba misa en la iglesia de Santa María de la Consolación en Roma, fue envuelto en una nube, que le hizo invisible a los presentes. Cuando después apareció el superior le preguntó lo que había sucedido y respondió que había ido a Coprani para dar el último beso a su padre difunto. 
Pablo quiso volver a la condición de completa soledad. Eligió retirarse al eremo de Santa María del Espíritu, en Scavigna donde pudo dedicarse a la oración, contemplación y ascesis con la radicalidad que deseaba. Un día sufrió unas fiebres que lo postraron en su “lecho” e intuyendo que se acercaba su fin, recibió los últimos sacramentos y exhortó a la comunidad que fueran fieles al espíritu de san Francisco de Asís en la pobreza y en el amor. Murió con una sonrisa, como si estuviera en éxtasis. Las reliquias del beato son objeto de gran culto en la parroquia de Cropani donde tiene culto litúrgico y donde se han realizado muchos milagros. El proceso de su beatificación formal está en marcha y ha sido retomado de nuevo según los cánones legales en la actualidad.