10 de diciembre de 2014

San JUAN ROBERTS y Beato TOMÁS SOMERS. M.1610.


Martirologio Romano: En Tyburn, san Juan Roberts, de la orden de San Benito, y beato Tomás Somers, presbíteros y mártires, los cuales, condenados en tiempo del rey Jaime I a causa de su sacerdocio, habiendo abrazado a dieciséis ladrones, fueron colgados en el mismo patíbulo.

Juan Roberts nació en 1577 y era natural de Trawsfinydd (Gwynedd). Recibió una educación protestante, pero en su interior fue siempre católico. A los 19 años se matriculó en el Saint John's College de Oxford y en el 1598, fue admitido en el Inns of Court como estudiante de jurisprudencia. En este año durante unas vacaciones en el continente, ingresó en la Iglesia católica en Notre Dame en París y en octubre marchó a Valladolid para realizar sus estudios eclesiásticos. 
En el 1599, ingresó en los benedictinos en San Benito el Real y un año después hizo sus votos en Compostela. En diciembre de 1602, después de ser ordenado sacerdote, marchó para Inglaterra, donde su generosidad y su coraje le hicieron un personaje eminente. Fue detenido siete veces; durante la peste de 1603, los servicios que dio a los apestados de Londres le hicieron famoso en todo el país. En estos años fue el principal ayudante de don Agustín Bradshaw en la fundación del colegio de San Gregorio en Douai (hoy abadía de Downside). Fue detenido y ajusticiado en Tyburn, Londres. 

Tomás nació en Skelsmergh en Westmorland y fue maestro; marchó a Douai donde fue ordenado sacerdote. A su regreso a Inglaterra, utilizó el alias de Wilson, trabajó en Londres, especializándose en el apostolado entre gente humilde y mereciendo por su trabajo lleno de celo y dedicación el epíteto de «párroco de Londres». No era muy erudito pero sí muy caritativo. 
Arrestado y condenado al exilio, pudo quedarse en Douai como administrador del colegio pero echaba mucho de menos a sus fieles de Londres y por ello volvió para caer enseguida otra vez en manos de la policía. En el proceso se negó a prestar el juramento de supremacía religiosa del rey. Cuando iban a ahorcarlo le permitieron hablar y dijo: «Os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. El padre Roberts os ha dicho la razón por la que nosotros debemos sufrir la muerte, y así no es necesario que yo lo repita, pero quiero deciros una cosa: Yo no he rehusado prestar el juramento porque me falte la fidelidad que Su Majestad el Rey podría esperar de mí. Lo rehuso porque incluye materias de fe, y por ello ese juramento nos ha sido prohibido a todos por Su Santidad el Papa, al que, porque somos ovejas de Cristo, todos nosotros debemos ser obedientes. Yo por eso os ruego y exhorto a ser obedientes al Supremo Pastor de la Iglesia de Dios. Fuera de la Iglesia no hay salvación». Al subir al carro dijo en latín: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu» y quiso abrazar, antes de su ejecución, a un grupo de ladrones que también iban a ser castigados.
Ambos mártires habían sido encontrados celebrando misa el primer domingo de Adviento de 1610. Fueron beatificados el 15 de diciembre de 1929 por el papa Pío XI y Roberts fue luego canonizado con los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales el 25 de octubre de 1970 por el beato Pablo VI.