6 de noviembre de 2014

Santos CALINIZO, HIMERIO, TEODORO y 7 compañeros. M. 638.


Martirologio Romano: En Jerusalén, santos Calinizo, Himerio, Teodoro, Esteban, Pedro, Pablo, otro Teodoro, Juan, otro Juan y otro cuyo nombre es desconocido, mártires, que soldados, durante la ocupación de Gaza por parte de los sarracenos, fueron arrestados por los enemigos, pero animados por el obispo san Sofronio, confesaron su fe en Cristo y por esta causa sufrieron el martirio con la decapitación

Iglesia de San Esteban en Jerusalén
Los árabes musulmanes bajo el liderazgo de Omar, Califa de Damasco, comenzaron la conquista de la Tierra Santa en 634, en 635 capturaron, tras la batalla de Gaza, la ciudad costera y se enfrentaron al ejército cristiano en el año 636, en la batalla de Yarmuk; en la primavera del 638, luego de un corto asedio y sin derramamiento de sangre, fue entregada Jerusalén por el Patriarca Sofronio.
En la batalla de Gaza del 635, los soldados se habían rendido con la firma, por unos 60 miembros, de un documento donde se comprometían a dejar el libre paso a las tropas musulmanas. Sin embargo, esta capitulación no fue mantenida por el comandante musulmán Ambrus, que ordenó a los 60 la inmediata apostasía del cristianismo, y el paso al Islam. Dado que se negaron, fueron separados de sus esposas, hijos y armas, encadenados y mantenidos en cautiverio. Después de treinta días fueron trasladados a Eleutheropolis, entonces una ciudad importante entre Gaza y Jerusalén. Durante cinco meses los prisioneros fueron reclamados en repetidas ocasiones a la apostasía, y luego fueron llevados encadenados a Jerusalén.
El que había sido hasta entonces patriarca de Jerusalén, san Sofronio, visitaba con frecuencia a los presos de noche y los alentaba a perseverar en la fe. Después de diez meses el Emir de Jerusalén los puso de nuevo bajo las órdenes de Ambrus. Como advertencia del vigor de la orden de apostasía, tomó diez soldados, entre ellos el oficial al mando Calinizo, y los ejecutó el 6 de Noviembre del 638. Estos 10 mártires fueron enterrados en Jerusalén por el Patriarca Sofronio cerca de la tumba de san Esteban.