2 de agosto de 2015

San BASILIO “el Bendito”. (1464-1552). (Iglesia ortodoxa rusa).


Nació en la aldea Elojov, cerca de Moscú, en una familia campesina. A los 16 años, Basilio abandonó su casa paterna y fue a Moscú. Allí comenzó su nuevo sacrificio de necio por Cristo. Durante las heladas invernales y el calor veraniego, el Beato ambulaba por las calles de Moscú descubierto y descalzo. A veces, mediante alegorías o señales, o de una forma muy directa y sincera, predecía tanto los infortunios con los que se castigaba a los pecadores, como también el bienestar con que se premiaba a los virtuosos. En algunas ocasiones entraba en las tabernas para salvar a los borrachos que sucumbían por su vicio. En las calles y plazas enseñaba a la gente como seguir la senda de bien. Hasta el mismo Zar Ivan el Terrible, recibía del Beato las enseñanzas referidas a la virtud de la piedad. 
Con alegría el Beato ayudaba a aquellos que se avergonzaban a pedir limosna aunque ellos la necesitaban. Así, una vez, entregó los regalos que le había dado el Zar a un comerciante extranjero quien quedó sin medios económicos para poder vivir. Hasta en la gente perdida moralmente, veía una pizca de bondad y los reconfortaba cariñosamente y los animaba. Muy seguido, el pueblo se burlaba y golpeaba al Beato Basilio, que soportaba todo con humildad. Las noches las pasaba en el atrio de las iglesias en oración y meditación. Dios distinguió a este hombre pío con el Don de clarividencia y el Don de poder realizar milagros. Así por las oraciones del Beato Basilio delante del ícono de la Santa Madre de Dios de Vladimir, Moscú y con ella toda Rusia se salvaron de la invasión del Khan Majmet Guirei en el año 1521. Este Khan que ya había incendiado y quemado los alrededores de Moscú, se atemorizó ante la visión de una multitud de soldados y se retiró a las fronteras de Rusia.
Falleció el Beato Basilio a los 88 años. El mismo Zar Ivan, llevó su cuerpo a la iglesia para el oficio de la defunción. San Basilio fue enterrado en Moscú, en la catedral del Manto de la Santa María de Dios, que habitualmente es llamada el templo de Basilio, el Beato. Sus reliquias se glorificaron por los numerosos milagros realizados ante ellas. Las pesadas cadenas de asceta que llevaba sobre su cuerpo estaban guardadas en la Academia espiritual de Moscú.