11 de junio de 2015

Beata YOLANDA DE POLONIA. (1235 - 1298).

(Jolenta de Hungría, Iolanda, Iolenta. pol.: Jolenta Helena).
Tierra de riquezas.

Martirologio Romano: Cerca de Gniezno, lugar de Polonia, beata Yolanda, abadesa, la cual, a la muerte de su esposo, el duque Boleslao el Piadoso, abandonó todos los bienes temporales y, junto con su hija, profesó la vida monástica en la Orden de las Clarisas.

Hija de Bela IV de Hungría. Siendo muy joven se la confió a su hermana mayor santa Cunegunda. Esposa de Boleslao duque de Kilishi en Polonia. Madre de tres hijas muy religiosas. Su vida de piedad y su entrega a los pobres, le permitieron hacerse terciaria franciscana.
Al quedarse viuda, en 1279, con la menor de sus hijas, se retiró al monasterio de clarisas de Sandeck donde estaba su hermana. Abadesa del monasterio de las clarisas de Gnesen o Gniezno, al este de Poznan, donde huyó después de una incursión bárbara. Era un convento fundado por su esposo Boleslao. A pesar de ser la superiora, actuaba como si fuera inferior a todas: practicó intensamente las virtudes cristianas y religiosas, especialmente la humildad, la oración y la meditación de la pasión de Cristo. Se dice inclusive que tuvo revelaciones y apariciones de Jesús crucificado.
Supo conducir a sus cohermanas por la vida de las más heroicas virtudes, precediéndolas en la práctica de la penitencia y de la contemplación. Se dice que tuvo éxtasis místicos. La soledad no le impidió ocuparse de los pobres, a quienes daba alegremente alimento y generosas ofrendas.
En 1298 enfermó gravemente y predijo la hora de su muerte. Fortalecida con los últimos sacramentos, se durmió dulcemente en el Señor. Tenía 63 años de edad. Aprobó su culto León XII el 26 de septiembre de 1827.