18 de abril de 2015

Beata SABINA PETRILLI. (1851 - 1923).

(it.: Savina Petrilli).
Gentilicio de antiguo pueblo romano de Sabina.

Martirologio Romano: En Siena, ciudad de Toscana, en Italia, beata Sabina Petrilli, virgen, que fundó la Congregación de Hermanas de Santa Catalina de Siena, para la ayuda de jóvenes desamparadas y pobres.

Nació en Siena. Un año después, a causa de una enfermedad, recibiría la unción. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por sufrimientos físicos debidos a su mala salud. A los 10 años, al recibir la primera comunión sintió la llamada a hacerse religiosa. A los 15 años se inscribió en la Congregación de Hijas de María, y en poco tiempo fue elegida presidenta. Dos años después emitió el primer voto de virginidad por un año. En 1869, durante una audiencia, el beato Pío IX le dijo. «Camina sobre las huellas de Catalina de Siena y sigue sus ejemplos». Esto la animó a fundar una nueva familia religiosa. El 15 de agosto de 1873, en la capillita de la casa paterna, emite, junto con cinco compañeras, los votos de castidad, pobreza y obediencia, con la presencia de su confesor, y el acuerdo del arzobispo, Mons. Enrique Bindi, quien les concede el permiso de iniciar una obra a beneficio de los pobres que sería la Congregación de las Hermanas de los Pobres de Santa Catalina de Siena.
Inicialmente la obra se dedicó a los huérfanos, después abrazó otros apostolados de alivio a la miseria y el sufrimiento. En 1881 inicia la primera fundación en Onano (Viterbo, Italia), y en 1903 la primera misión en Belém (Brasil). Las "Constituciones" de la congregación, que se vuelve de derecho pontificio, son definitivamente aprobadas el 17 de junio de 1906.
Redactó una Regla muy austera, convencida de que sólo con el empeño y la renuncia a uno mismo se puede ayudar a los pobres. Sucesivamente la madre Sabina emite el voto de «no negar nunca voluntariamente al Señor», y el voto de «perfecta obediencia» al director espiritual, el voto de «no lamentarse deliberadamente en los padecimientos externos e internos», y el voto de «completo abandono a la voluntad del Padre». Los últimos 30 años de su vida sufrió una grave enfermedad degenerativa. Murió en Siena.
Su obra se expandió por Italia y por muchos países, al servicio de los pobres y «y de todos aquellos que sufren y son oprimidos». Fue beatificada por SS. Juan Pablo II el 24 de abril de 1988.