22 de febrero de 2015

San MAXIMIANO DE RÁVENA. M. 556.

(it.: Massimiano di Ravenna).


Martirologio Romano: En Ravena, en la provincia de Flaminia, san Maximiano, obispo, que cumplió con fidelidad su función episcopal y luchó contra los herejes de la época en favor de la unidad de la Iglesia.

Natural de Pola en Istria (hoy Croacia) donde era diácono. El afortunado hallazgo de un «tesoro» por él mismo o por su padre le permitió acercarse a la corte imperial de Constantinopla, donde podría ganarse el aprecio del emperador Justiniano. En el 545, después de la muerte del obispo de Ravena, los fieles de la ciudad pidieron al emperador adjudicar el palio a un candidato propuesto por ellos, pero éste, en cambio, aconsejó al Papa Vigilio asignar la sede vacante a Maximiano. Así fue designado obispo por el mismo emperador Justiniano y consagrado por el papa Vigilio, pero no fue aceptado por los raveneses por la humildad de su cuna. 
Se fue ganando el afecto de sus fieles construyendo monumentos, iglesias y otras edificaciones como la basílica de San Vital, joya del arte bizantino. San Maximiano fue el vigésimo octavo obispo de Ravena, así como el primer obispo de Occidente en llevar el título de «arzobispo», como titular de una diócesis metropolitana (546-556). Proclamó la unidad de la Iglesia contra los herejes.
Llegó a ser una de las figuras más importantes de Italia en el siglo VI. Su episcopado representó la edad de oro de la Iglesia de Ravena. Fue elevada la cantidad de libros de los que fue autor: crónicas, descripciones de Ravena, catálogos de los obispos de la ciudad y doce volúmenes de sus sermones. También preparó una cuidada edición de la Biblia acompañada de notas marginales y escribió un “Sacramentario” (misal) sobre el que supuestamente se basó al poco tiempo el Leonino. Su actividad se extendió por toda Italia, de la cual fue a todos los efectos el Primado durante la larga ausencia de Roma del papa Vigilio, y sus esfuerzos se centraron en particular en la restauración de la armonía y la unidad dentro de la Iglesia, dividida por el cisma de los «Tres Capítulos». Su biógrafo Agnello lo describe como un pastor que «acogía a los extranjeros, reconvenía a los que caían en el error, daba a los pobres lo que necesitaban y consolaba a los sufrientes».
Maximiano murió en Ravena el 22 de febrero del 556, y sus restos fueron sepultados en la basílica de San Andrés, donde permanecieron hasta 1809, cuando fueron trasladados a la catedral, tras la secularización del templo por la administración napoleónica de la ciudad. En la basílica de San Vital, que se inauguró con gran pompa en presencia de los emperadores Justiniano y Teodora, Maximiano es retratado junto al emperador en el gran mosaico del lado norte del santuario, con una cruz salpicada de piedras preciosas.