27 de enero de 2015

San TEODORICO DE ORLEANS. M. 1022.


(fr.: Thierry d’Orléans).
Pueblo poderoso.

Martirologio Romano: En Tonnerre, ciudad de Borgoña, tránsito de san Teodorico, obispo de Orleans, que falleció mientras viajaba a Roma, en peregrinación a la basílica de los Apóstoles.

Según parece, Teodorico era hijo del señor de Château-Thierry-sur-Marne. Su tío Rayneaud era abad en el monasterio de Saint-Pierre-le-Vif, en Sens, y allí fue enviado para estudiar y formarse desde pequeño. Teodorico durante su vida, a pesar de convivir con las esferas del poder local, se mantuvo humilde y entregado a la consecución de la santidad. Terminada su formación fue llamado como consejero a la corte del rey Roberto, donde ayudó a la pacificación del matrimonio del rey, que amenazaba romperse. 
En 1016, Teodorico, que tenía ya fama de hombre piadoso, fue elegido como obispo de Orleans. Era sin duda el candidato del rey, en la lucha entre él y los señores locales; sus enemigos, incluyendo al obispo de Chartres, que tenían otro candidato para la sede, levantaron contra Teodorico varias calumnias, pero de todas salió ileso y probado, y fue finalmente consagrado obispo.
Hubo en su período de episcopado un movimiento que se conoce en la historia como "herejía de Orleans", una acusación ante el rey Roberto de que cierto número de canónigos estaban enseñando erróneamente acerca de los sacramentos. No se sabe exactamente el papel de Teodorico en esta cuestión, pero Roberto convocó en el 1022 un sínodo en Orleans, para resolver en la cuestión de esta herejía, pero en él comienza por ser depuesto Teodorico, con la consiguiente pérdida de poder del partido real. Lo siguiente que sabemos de Teodorico es que iba camino de Roma, posiblemente para defenderse de las acusaciones que lo llevaron a dejar la sede, y en el camino, habiendo parado en la abadía de San Miguel, murió. 
Murió en el monasterio de San Miguel de Tonnerre durante un viaje a Roma, cuando fue llamado por el Papa e iba en peregrinación a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo. Allí fue enterrado y los milagros obrados en su tumba le acreditaron como santo, y comenzó a recibir veneración en el monasterio. Precisamente allí se celebró en su honor durante siglos una misa y oficio propios el día 27 de enero. Los textos de esta liturgia, recogidos, ordenados y tranformados en en el relato de una «Vita», por el Card. Sausseyus en el siglo XVII, son todo lo que tenemos sobre el santo. Aunque el monasterio de Saint-Pierre-le-Vif disputó con el de San Miguel por la posesión de los restos, finalmente quedó enterado en Tonnerre; en 1660 algunas de sus reliquias fueron donadas a la sede de Orleans. Tiene culto local.