6 de diciembre de 2014

San NICOLÁS DE BARI. (c.270 - c.342).


Martirologio Romano: San Nicolás de Mira (o Myra) o San Nicolás de Bari, obispo de Mira, en Licia, famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de la divina gracia.


Natural de Patras o Patara de Licia, en el seno de una rica familia. Por noticias ciertas sabemos que su tío Nicolás, obispo de Mira, le ordenó sacerdote, y que nuestro santo, después de repartir toda su herencia a los pobres, fue hegúmeno de un monasterio fundado por su tío. A la vuelta de un viaje a Tierra Santa fue ordenado obispo de su ciudad (Mira), y suscribió en Nicea (325) la fe en la divinidad de Cristo, proclamado consubstancial al Padre (aunque su presencia en Nicea no está probado). San Metodio afirma que "gracias a las enseñanzas de Nicolás, la metrópolis de Mira fue la única que no se contaminó con la herejía arriana la cual rechazó firmemente, como si fuese un veneno mortal".  San Nicolás tomó también medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente.
Posteriormente habría sido encarcelado y torturado (por esto se le considera confesor) por la fe en la persecución de Galerio, exiliado de su sede y después de la paz constantiniana fue autorizado a volver a su diócesis y habría muerto a la edad de 65 años. Su bondad, su apostolado y su entrega impresionaron a todos, antes y después de su muerte. 
Sobre su vida se han tejido innumerable leyendas que nos lo describen como un gran taumaturgo: liberó a tres oficiales, encarcelados injustamente, por Constantino; hizo posible el matrimonio de tres jóvenes pobres, condenadas por su padre a la prostitución, ofreciendo la dote en monedas de oro; resucitó a tres estudiantes (convertidos luego en niños) condenados a muerte por un hospedero, que los había puesto en salmuera; salvó a un niño que había perecido entre las llamas, tras la invocación del padre, que había invitado a su hijo a dar limosna a un mendigo (el mismo demonio camuflado e irritado por los festejos anuales del santo); liberó a tres marineros del peligro de naufragar.
Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Bari en 1087 por un grupo de cristianos, cuando fue invadida la ciudad de Myra por los turcos, y su tumba en Bari se convirtió en lugar de peregrinación. Sus reliquias todavía se preservan en la Iglesia de San Nicola de Bari, Italia. En Mira, se decía que "el venerable cuerpo del obispo, embalsamado en el aceite de la virtud, sudaba una suave mirra que le preservaba de la corrupción y curaba a los enfermos, para gloria de aquél que había glorificado a Jesucristo, nuestro verdadero Dios". El fenómeno no se interrumpió con la translación de los restos; según se dice, un aceite conocido como el “Manna di San Nicola”, sigue brotando de su cuerpo.
En el siglo XII, se comenzó a regalar dulces a los niños la víspera de la fiesta de san Nicolás, por una transposición del milagro del obispo (que resucitó a tres niños asesinados y salados) de la festividad de los santos inocentes al ambiente de las escuelas cristianas. Tal costumbre se desarrolló posteriormente por influjo de los mitos germánicos de la naturaleza; y en el siglo IX, en el norte de Alemania, el folklore pagano sustituyó a san Nicolás por el nombre de "navidad" (papá Noël), hasta el punto de cambiar, en tierra anglosajona, el nombre por "Santa Klaus" ("Sint Klaes"). 
Es el patrón de Rusia, Grecia, Turquía, Bari..., y de otros muchos lugares. En Demre (Turquía), la Basílica de San Nicolás está ahora en ruinas y hay dudas sobre cual es su tumba original. Ya no quedan cristianos en la ciudad, pero los negociantes musulmanes han fundado una organización caritativa en su honor que cada año da un premio de paz. 
Lamentablemente el Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve con venados.  
El Santa Claus pagano cautivó la imaginación de agentes publicitarios en el occidente. Como San Nicolás era obispo, se le representa vestido en rojo. Eso le gustó a los magnates de la "Coca-Cola" ya que ese es también el color publicitario de esa corporación. Comenzaron a usarlo en una campaña publicitaria pre Navideña que tuvo tanto éxito que su figura hoy es la de este anciano bonachón, ligado más con los mitos germánicos que con su origen cristiano. MEMORIA FACULTATIVA.