2 de noviembre de 2014

San MALAQUÍAS DE ARMAGH. (c.1094 - 1148).


Martirologio Romano: En el monasterio de Clairvaux, en la Borgoña, sepultura de san Malaquías, obispo de Down y Connor, en Irlanda, que restauró allí la vida de la Iglesia, y cuando se dirigía a Roma, en dicho monasterio, y en presencia del abad san Bernardo, entregó su espíritu al Señor.

Natural de Armagh (Irlanda), había nacido en el seno de una noble familia, y su padre fue profesor de Teología en la escuela del monasterio de su ciudad. Pronto se puso a las ordenes de Imaro que le enseñó los caminos de la virtud. Enseguida fue ordenado diácono, y más tarde, con 25 años, sacerdote por san Celso. Recorrió toda Irlanda, predicando la vida cristiana y organizando la práctica sacramental del pueblo, sobre todo la confesión, la confirmación y el matrimonio regular. Fue tal su eficacia que en dos años renovó la iglesia irlandesa. Se trasladó primero al monasterio de Lismore, donde adoptó las costumbres benedictinas y romanas. En 1123 marcho al monasterio de Bangor donde ingresó como monje, con la intención de renovarlo, ya que hasta entonces estaba regido por laicos. El obispo del lugar le nombró abad para que reformase el monasterio.
A los 30 años, fue elegido obispo de Connor. Después de algunos años, la ciudad fue tomada y saqueada por el rey del Ulster; por lo que Malaquías junto con 20 discípulos, se retiró a Münster y allí construyó el monasterio de Ibrac; luego marchó a Lismore y posteriormente a Iveagh por un período de dos años como obispo sin sede. En 1127/32, fue nombrado arzobispo de Armagh, sucediendo a san Celso, y legado pontificio para Irlanda. Trabajó por restablecer la disciplina eclesiástica y consiguió sustituir la liturgia celta por la romana. 
Primado de Irlanda. En el 1138, renunció a su sede y volvió a la de Connor e hizo una peregrinación a Roma, parándose durante un tiempo en Claraval, que estaba un su apogeo bajo el gobierno de san Bernardo; deseó quedarse en la abadía como monje, pero el Papa no se lo permitió, pero dejó algunos monjes irlandeses, que fundaron en 1142, la primera abadía cisterciense de la isla en Mellifont. Hizo una segunda peregrinación a Roma, y al regreso murió en Claraval, en los brazos de san Bernardo. Bernardo, gran admirador suyo, escribió su vida: "el mayor de todos sus milagros era él mismo". De Malaquías es esta sentencia: "Despreciar el mundo, para no despreciar a ninguno. Despreciarse a sí mismos y despreciar el ser despreciado; son estas las cuatro cosas buenas". A él se le atribuyen las famosas profecías de los Papas, pura superchería del siglo XVI.
El Papa Clemente III confirmó, en 1190, aquella «canonización de un santo por otro santo». San Malaquías fue el primer irlandés canonizado por un Papa. Los cistercienses, los canónigos regulares y todas las diócesis de Irlanda celebran su fiesta. San Malaquías hizo por la unificación de la Iglesia en Irlanda lo que san Teodoro había hecho 500 años antes por la de Inglaterra.