13 de noviembre de 2014

San BRICIO DE TOURS. M. 444.


Martirologio Romano: En Tours, de la Galia Lugdunense, san Bricio, obispo, discípulo de san Martín de Tours, que sucedió a su maestro y durante cuarenta y siete años padeció muchas adversidades.

Fue discípulo de san Martín de Tours en el monasterio de Marmoutier, su diácono, pero también era su enemigo. San Martín llegó a decir: "Si Cristo ha soportado a Judas, ¿por qué no puedo yo soportar a Briccio?", y todo esto porque antes de ser santo, Briccio fue "el judas" de Martín, insufrible, irascible, e incluso calumniador. Era envidioso de su santidad. A quien, por ejemplo, atraído por la fama del obispo, y buscaba de encontrarse con él, Briccio no dudaba en decir: "¿Buscáis aquel insensato? Miradlo: allí arriba está, como siempre, que mira al Cielo como un loco". Para Briccio las visiones de Martín eran ridículas supersticiones; su austeridad, hipocresía, su sabiduría, idiotez. De perfectos en toda la Iglesia, solamente existía él, Briccio. En realidad él era un religioso desordenado e inoportuno, y muchas veces Martín tuvo que llamarle la atención prudentemente. Le corrigió que hubiera llegado al monasterio pobre, y ahora tuviera servidores; pero le defendió, cuando alguno dijo que también tenía doncellas. Martín predijo que Briccio le sucedería en la diócesis y que sería santo. 
A la muerte de Martín, Briccio le sucedió en el episcopado, y con mucha lentitud, trabajo en su perfección; pero tuvo mucho tiempo, ya que su episcopado duró 50 años. Ya viejo, una calumnia le obliga a dejar la sede y marcharse a Roma, regresó después de siete años, y se propuso construir una basílica para su predecesor. Según la leyenda la calumnia fue que fue acusado de seducir a una religiosa de escasas virtudes y de haber tenido un hijo, se justificó mediante dos milagros. Su vida fue un total arrepentimiento de su vida anterior, y murió santo.