3 de noviembre de 2014

San AMICO DE AVELLANA. (920/30 - c. 1045).


Nació en el territorio de Camerino, en el seno de una familia de la nobleza. Cuando era adolescente, su familia lo envió a un monasterio para que recibiera una educación y se hiciera monje. La situcación familiar le condujo, cuando tenía 20 años, a dejar el monasterio por el clero secular. Fue sacerdote secular, y convenció a todos sus familiares para que abrazaran la vida religiosa: Su padre, hermanos  y sobrinos entraron en el claustro; su madre, distribuyó la mayor parte de sus bienes entre los pobres y se dedicó a obras pías.
Liberado de toda preocupación familiar, ingresó en un monasterio, destacando pronto como un modelo de virtud; pero al no encontrar la disciplina del monasterio lo suficientemente austera, se hizo ermitaño. Durante tres años vivió solo en una gruta del monte Torano en L’Aquila, en la diócesis de Ascoli Piceno. Más tarde acogió a algunos discípulos, con los que continuó, durante 20 años, la vida ermitaña. Cuando la región sufrió una profunda carestía se prodigó en obras de caridad. Con más de 90 años de edad ingresó como monje del monasterio de San Pedro de Avellana, fundado en 1205 por santo Domingo de Sora. (San Pedro en aquel tiempo fue sufragáneo de Montecasino, y por esta razón Amigo a menudo es llamado monje casinense y goza de una especial veneración en esta abadía). Pasó sus últimos años recluído en una celda a manera de los reclusos. Su cuerpo fue sepultado en el monasterio y en su tumba se produjeron muchos milagros.