8 de noviembre de 2014

CUATRO SANTOS CORONADOS y SIMPLICIO. M. 306.


Martirologio Romano: Conmemoración de los santos Sinforiano, Claudio, Nicóstrato, Castorio y Simplicio, mártires, que, como se narra, fueron escultores en Srijem en Panonia, hoy Croacia; rechazaron, en nombre de Jesucristo, esculpir una estatua del dios Esculapio, por ello fueron arrojados al río por orden del emperador Diocleciano y coronados por Dios con la gracia del martirio

Hay dos grupos de "Cuatro Santos Coronados". Uno formado por Carpóforo, Severiano, Severo y Victorino; dicen que eran cuatro hermanos, suboficiales romanos, "cornicularii", que llevaban una insignia de metal llamada "corniculum", de ahí viene la palabra "coronados". Dicen que se les exigió que quemaran incienso para el dios Esculapio en las termas de Trajano, pero se negaron. Se les supone muertos a consecuencia de bárbaros azotes. 
El otro grupo está formado por Castorio, escultor, que junto con Claudio, Nicóstrato, Sinforiano y Simplicio, trabajaban en las canteras de Sirmium de Panonia (Servia) y eran magníficos escultores; eran tan buenos que se les consideró magos, porque antes de empezar el trabajo se hacían la señal de la cruz, y sus compañeros pensaban que era un sortilegio; de manera que el emperador Diocleciano, que había establecido su residencia en Spalato, Dalmacia, les tuvo en gran consideración, y les encargó muchísimos trabajos, los cuales cumplieron, hasta que un día les fue encargado una estatua a Esculapio, se negaron a esculpir estatuas para los dioses y fueron martirizados, metidos en cajas de plomo selladas que se arrojaron al río. Al conocer su muerte, su maestro san Cirilo de Antioquía, condenado también como ellos a trabajos forzados, murió de dolor en el año 306.
Este desdoblamiento de las dos escuadras martiriales se originó en Roma, que no veía con buenos ojos que cuatro extranjeros, Castor y compañeros, tuvieran más honor que los mártires Carpóforo y compañeros. 
Una de las obras plásticas más conocidas dedicada a los Cuatro Coronados, es la escultura de Nanni di Banco, en la iglesia de Orsanmichele de Florencia. Al respecto, la anécdota tradicional cuenta que Nanni di Banco, el gran rival de Donatello, concluyó las estatuias de cada uno de los cuatro por separado, pero por los gestos y posturas de cada uno, no encontró luego la manera de encajarlos todos en el nicho que tenía preparado. No le quedó más remedio que recurrir a su antagonista, quien se comprometió a solucionar el asunto a cambio de una cena para él y sus colaboradores. Nanni aceptó, y así Donatello les dio el movimiento tan característico que puede apreciarse ahora, y al disponerlos como si estuvieran conversando, consiguió que entraran todas en el nicho. Nanni, sin embargo, convidó a todos sólo con ensalada... posiblemente la anécdota no sea del todo cierta, pero expresa muy bien la diferencia entre la gracilidad y movimiento de las figuras de Donatello, y la gravedad y hieratismo de las de Nanni del Banco. El friso bajo el grupo de los Cuatro Coronados los muestra en su trabajo de escultores. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.