25 de noviembre de 2014

Beatos JACINTO SERRANO LÓPEZ y SANTIAGO MESEGUER BURILLO. M. 1936.


Martirologio Romano: En Puebla de Híjar, población cercana a Teruel, en España, beato Jacinto Serrano López, de la Orden de Predicadores y mártir, que fue fusilado en la persecución contra la Iglesia. Con él se hace conmemoración del beato mártir Santiago Meseguer Burillo, presbítero de la misma Orden, quien, por Cristo, realizó su glorioso combate en Barcelona, no se sabe exactamente en qué fecha.

Jacinto nació en Urrea de Gaén, Teruel. A los 12 ingresó en Escuela Apostólica de Solsona. En 1924 recibió el presbiterado. Ejerció la docencia en el seminario menor dominicano de Calanda y en el Estudio General de Valencia. Al mismo tiempo obtuvo la licenciatura en la Facultad de Ciencias Físico-Químicas de Valencia. Su apostolado se proyectó dando conferencias apologéticas, dirigiendo la revista "Rosas y Espinas", colaborando en la revista "Contemporánea", y dirigiendo la Asociación de Señoritas de la Beata Imelda, dedicada a la catequesis y beneficencia de niños pobres.
En julio de 1936, como Vicario Provincial, preparas la evasión a Francia de varios religiosos y permaneció en Barcelona atento a las vicisitudes del resto de los frailes.
A mediados de noviembre de 1936 fue detenido en Barcelona por unos milicianos paisanos suyos que se desplazaron desde Urrea. Le encierran en el castillo de Montjuich, poco tiempo después le trasladaron a Puebla de Híjar, allí fue encarcelado, sometido a interrogatorio, y después... de gritar ¡Viva Cristo Rey! le dispararon. 

Santiago nació en Híjar, Teruel. Ingresó en el convento de la Orden en Corias (Asturias) y en 1905 fue ordenado presbítero en Salamanca. En la redacción de "La Ciencia Tomista", en Madrid y en el colegio de Vergara transcurrió los meses de su actividad apostólica y ministerial en la Provincia de España. Se incorporó a la Provincia de Aragón desde su restauración y estuvo asignado en Barcelona, Solsona y Valencia para dedicarse principalmente a la enseñanza. En el año 1934 fue promovido al grado de Maestro en Teología.
Se encontraba en Barcelona cuando empezó la revolución. Se escondió durante casi cuatro meses en diversos hogares de amigos. Y a finales de noviembre fue asesinado con otros detenidos en la cárcel de El Clot. 
A los pocos días de ser liberada Barcelona, los restos mortales, enterrados en una fosa común e identificados, fueron depositados en un nicho propiedad de las Hermanas Dominicas de la Anunciata en el cementerio de Montcada. Fueron beatificados el 11 de marzo de 2001 por el papa san Juan Pablo II.