23 de noviembre de 2014

Beata ENRIQUETA ALFIERI. (1891-1951).


Martirologio Romano: En Milán, beata Enriqueta Alfieri, virgen de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, que sirvió en las cárceles entre 1923 y 1950, y cuya caridad con los perseguidos le valió a ella misma ser encarcelada.

María Ángela Domenica Alfieri nació en Borgovercelli (Vercelli, Italia). A los 20 años ingresó en las Hermanas de la Caridad de santa Juana Antidad Thouret en el gran monasterio de Santa Margarita de Vercelli, tomando el nombre de Enriqueta. Después de un primer servicio en un asilo infantil de Vercelli -y superar prodigiosamente una grave enfermedad (la enfermedad de Pott)- en el 1923 fue enviada a formar parte de un grupo de hermanas para asistir a los detenidos de la cárcel de San Vittore en Milán. Aquí pronto llega a ser un punto de referencia para todos. También en los años oscuros de la ocupación nazi, cuando ejercía su ministerio confortando a los judíos arrestados y a los prisioneros políticos. Esta cárcel se convirtió en la sede de las SS, los alemanes llevaban a los judíos para luego trasladarlos a los campos de exterminio. 
Se la conoce como “el ángel de San Vittore” por el servicio realizado durante tantos años en la gran cárcel milanesa. Durante la fase diocesana de su proceso de beatificación un no creyente como Indro Montanelli -preso en San Vittore en 1944 por su actividad antifascista- testificó la excepcionalidad cristiana de sor Enriqueta, definiéndola “epicentro de toda esperanza” en aquellos días difíciles. La religiosa no se limitaba a consolar: arriesgó en primera persona para evitar a otros la deportación. Un día fue descubierta con un escrito de una mujer judía que desde la cárcel escribía a sus parientes invitándoles a ponerse a salvo; por esto nuestra beata terminó detrás de las rejas. Se libró del fusilamiento por la intervención del cardenal el beato Alfredo Ildefonso Schuster, arzobispo de Milán, que escribió personalmente a Mussolini para invocarle clemencia. Alejada de la cárcel  fue trasladada a la casa provincial de Brescia, donde escribe sus “Memorias”, el diario de prisión. Al terminar la guerra la llaman de la prisión donde continúa su apostolado iluminando con el amor de Dios el universo de la humanidad encontrado por ella. La madre de San Vittore murió con fama de santidad y de entrega. Fue beatificada por SS Benedicto XVI el 26 de junio de 2011.