2 de septiembre de 2014

Beato PEDRO JACOBO MARÍA VITALIS y 20 compañeros. M. 1792.


Martirologio Romano: En el mismo lugar, día y año, beato Pedro Jacobo María Vitalis, sacerdote y veinte compañeros, mártires, ejecutados por odio a la Iglesia en la misma circunstancia en la abadía de Saint-Germain-des-Prés

Salían ya de París algunas carretas cargadas de sacerdotes deportados cuando fueron devueltos al Ayuntamiento y desde allí la plebe enfurecida los acompañó a la abadía de San Germán. Tres sacerdotes fueron linchados y los demás en una sala fueron juzgados y ejecutados, cuando se negaban a prestar juramento, a golpe de sable. De los caídos por la fe en aquella abadía Pío XI beatificó a 21 el 17 de octubre de 1926.
Sus nombres eran: Antonio Carlos Octaviano du Bouzet, Vicario general. Armando Ana Chapt de Rastignac, Vicario general. Juan Ludovico Guyard de Saint-Clair, canónigo. Juan Pedro Simón, canónigo. Claudio Fontaine, Pbro. Daniel Ludovico André des Pommerayes, Pbro. Francisco José Pey, Pbro. Juan Andrés Capeau, Pbro. Juan José Rateau, Pbro. Laurent, Pbro. Luis le Danoist, Pbro. Ludovico Remigio Benoist, Pbro. Ludovico René Nicolás Benoist, Pbro. Marcos Luis Royer, Pbro. Pedro Ludovico Gervais, Pbro. Santino Huré, Pbro. Luis Benjamín Hurtrel, diácono. Tomás Juan Montsaint, Pbro. Alejandro Carlos María Lanfant, S.I. Carlos Luis Hurtrel, Minimo.

Pedro Jacobo María Vitalis nació en Carpentras. Fue párroco de San Nicolás de los Campos en Paris (1784), para ser predicador al año siguiente, y unos años más tarde fue nombrado coadjutor de la parroquia parisina de Saint Merry. Aunque su párroco prestó juramento constitucional, él se negó. Su ejemplo influyó en que el párroco se retractara de su juramento. 
Fue detenido y recluido en la abadía de Saint Germain-des-Prés, donde era el único sacerdote entre los presos de los primeros días. Se comportó con gran dignidad y cayó con los demás en la masacre allí sufrida. 


Alejandro Carlos María Lanfant nació en Lyon, en el seno de una familia burguesa en 1726; con 15 años ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en Aviñón. Después de estudiar en Aix, Besançon y Marsella, profesó en 1760 y desde este instante se dedicó al ministerio de las misiones en Nancy. Después de la supresión de la Compañía en el 1768 en Lorena, durante un tiempo fue predicador de la emperatriz María Teresa en Viena, después regresó a París donde se estableció. 

Carlos Luis Hurtrel nació en París en 1760. En 1780 obtiene el título de Maestro en artes. Ingresó en los frailes mínimos, donde hizo la profesión religiosa en el 1781 y en el 1783 fue ordenado sacerdote. 
Fue un orador renombrado y gozó de la estima de los enemigos de la fe, fue gran devoto del Sagrado Corazón y recibió el título de predicador por el rey Luis XVI. Eran tiempos duros para el catolicismo francés, la Revolución estaba a las puertas. Nuestro beato rechazó firmemente prestar juramente constitucional y fue acusado de ayudar al soberano para absolver a los sacerdotes refractarios que celebraran la Misa. Fue arrestado y murió mártir en la masacre de la abadía de Saint-Germain-des-Prés de París. 
Fue arrestado en agosto de 1792 y trasladado a la abadía de Saint Germain-des-Prés,  transformada en prisión, con la acusación de ser partidario del rey; el 11 de septiembre se le unió su hermano el beato Luis Benjamín Hurtrel. 

En el 1789, cuando comenzó la revolución francesa, era bibliotecario de su convento parisino; ante la oportunidad de elegir entre la secularización o la vida comunitaria eligió esta última, continuando su vida en el convento. Su nombre aparecía entre los firmante de una carta dirigida al papa Pío VI, que participaron en un retiro en 1792 en el seminario de los Irlandeses, calificándose como “parisinus ex Ordine Minorum presbiter”. 
En las primeras horas del 2 de septiembre, se les llevó al locutorio, donde, por grupos, todos los prisioneros pertenecientes al clero, eran procesados por una especie de tribunal presidido por el comisario Maillard, investido para este menester por el Comité de vigilancia. A todos se les pedía prestar jurameneto a la “Constitución Civil del Clero”, aquellos que lo rechazaban eran ejecutados a golpe de sable. También se les pidió el juramento a los dos hermanos Hurtrel; pero todavía no habían respondido cuando un componente del tribunal, que los conocía, los defendió, se produjo así un enfrentamiento entre el presidente y el defensor. Entretanto, sin esperar ninguna sentencia, los revolucionarios, los ejecutaron a golpe de sable.

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