15 de agosto de 2015

Santos LUIS BATIS SÁINZ, MANUEL MORALES, SALVADOR LARA PUENTE y DAVID ROLDÁN URIBE. M. 1926.


Martirologio Romano: En la localidad de Chalchihuites en el territorio de Durango en Méjico, santos mártires Luis Batis Sáinz, sacerdote, Manuel Morales, padre de familia, Salvador Lara Puente y David Roldán Uribe, ejecutados por odio a la fe durante la persecución mejicana


Luis Batis nació en San Miguel del Mezquital (Zacatecas, Méjico) en 1870. A los 12 años ingresó en el seminario de Durango y en 1894 fue ordenado sacerdote. El año de su ordenación fue nombrado párroco de San Juan de Guadalupe, y en 1902 pasó a la parroquia de San Diego de Alcalá en Canatlán donde estuvo veinte años; estableció un hospital para pobres y un colegio de niños, fomentó las asociaciones católicas y reparó el templo parroquial. En 1922 es nombrado director espiritual del seminario y le otorgaron la capellanía del Santuario de Guadalupe de Durango. Párroco de San Pedro Chalchihuites (Zacatecas) en 1925.

Celoso sacerdote en todos sus ministerios, tuvo especial dedicación a los jóvenes. Fue para ellos un guía y padre bondadoso que de diversas formas les hacia crecer espiritual y culturalmente, y les ayudaba a superarse hasta en lo material. Especialmente supo difundir en la juventud el espíritu de heroísmo cristiano para probar su fe. Fundó una rama  de la Acción Católica de la Juventud Mejicana, la A.C.J.M. y apoyó y colaboró en la "Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa" fundada en 1925. Puso en marcha un taller de obreros católicos y una escuela para niños. La catequesis para niños y adultos era una de sus tareas prioritarias

Obedeciendo la orden gubernamental, dejó la parroquia el mismo día del cierre de las iglesias y se fue a vivir a una casa particular. Pero sin esconderse, porque estaba dispuesto al martirio. En una reunión con la Acción Católica, preguntó a sus militantes quién esta dispuesto a  dar su vida por la fe. Inmediatamente le respondieron tres: Manuel Morales, Salvador Lara y David Roldán. 

Manuel Morales nació en 1898 y era natural de Mesillas (Zacatecas-Méjico) y era hijo de madre soltera. Desde pequeño vivía con sus abuelos y por eso se trasladó a Chalchihuites. Fue seminarista en Durango, pero tuvo que abandonarlo para trabajar y mantener a su familia pobre. Se colocó como depediente de una tienda y después montó una panadería. En 1921 contrajo matrimonio con Consuelo Loera, con quien tuvo tres hijos.
Era miembro de la Acción Católica y presidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, asociación que por medios pacíficos trataba de obtener la derogación de las leyes antirreligiosas, también se inscribió en el círculo obrero León XIII.
Cuando se cerraron las iglesias, y supo del arresto del párroco fue a liberarlo, pero también a él lo arrestaron. Su esposa al conocer el arresto pidió su liberación y para ello llevó a uno de sus hijos pequeños, que pudo abraza a su padre, pero a pesar de las promesas no lo liberaron. Cuando les llevaron al Puerto de Santa Teresa el párroco intento salvar la vida de Manuel alegando que era padre de familia, a lo que Manuel respondió: "Padre, Dios es Padre y velará por ellos".  Fue fusilado mientras gritaba vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe. 

Salvador Lara nació en 1905 en El Súchil (Durango-Méjico), en el seno de una familia cristiana; su nombre era José Salvador, pero utilizaba el segundo nombre. Sintió pronto la vocación sacerdotal e ingresó en el seminario de Durango, pero tuvo que dejarlo por necesidades familiares. Trabajó en la mina El Conjuro. 
Trabajó estrechamente en su parroquia y era el presidente de la Acción Católica de la que fue presidente y secretario de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, y colaborador asiduo con el párroco y Luis Batis en las tareas de pastoral. Todos le apreciaban como joven integro lleno de bondad y entregado a hacer el bien. Cuando supo de la persecución, no quiso huir sino que estuvo pronto a afrontar el martirio. 

David Roldán nació en Chalchihuites (Zacatecas-Méjico) en 1907. Al año de nacer quedó huérfano de padre. Estudiaba en el seminario de Durango, cuando las necesidades familiares le hicieron dejar los estudios y el seminario y trabajar en la mina “El Conjuro”, donde era muy apreciado por sus jefes y compañeros, de manera que llegó a ser secretario del patrón. Se enamoró de la hija de su patrón y le pidió matrimonio, pero no llegaron a casarse porque a él lo mataron antes. 
Pertenecía a la Acción Católica, de la que fue presidente en 1925, y vicepresidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y por sus ideales religiosos fue detenido junto con su párroco Luis Batis Sainz, su amigo Manuel Morales y su primo Salvador Lara Puente. Su patrón Gustavo Windel, fue a pedir su liberación, e incluso les ofreció dinero, pero como pasara con la madre de Salvador, y la esposa de Manuel, les dijeron que no les iban a matar sino solamente querían interrogarlos. Todo un engaño. Fue ejecutado junto con su primo Salvador por su defensa de los ideales de la Acción Católica. Antes de morir solicitó que lo mataran a él y no a sus dos compañeros, porque uno estaba casado y el otro era el único sostén de su anciana madre. 

El 29 de Julio de 1926, siguiendo las instrucciones de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, el párroco organizó un encuentro, con la ayuda de los militantes de la Acción Católica. Fue en la plaza de Chalchihuites. El objetivo era informar a los feligreses de sus derechos y deberes como ciudadanos y como cristianos.
Esta reunión fue falsamente interpretada, de manera que el general Eulogio Ortiz, conocido por su odio a la Iglesia, decidió darles un escarmiento. Envió a unos soldados, a las órdenes del teniente Blas Maldonado, que con un pelotón de soldados detuvieron al párroco y lo condujeron a la Oficina de Recaudación de Rentas.
Al enterarse, Salvador Lara, convocó una reunión de la A.C.J.M. para estudiar el modo de liberar al sacerdote. Los soldados interrumpieron la reunión y detuvieron a Salvador Lara, Manuel Morales y David Roldan, y los llevaron a la Presidencia Municipal, amenazándolos con colgarlos, pero el pueblo se puso de parte y dijeron que los iban a trasladar a Zacatecas.
Los sacaron de la cárcel y los condujeron en tres automóviles y cuando llegaron al puente de Santa Teresa, bajaron los presos, de dos en dos. Primero, don Luis y Manuel Morales, que fueron fusilados de inmediato. Luego David y Salvador, a quienes hicieron dar un paseo, durante el cual no cesaron de gritar "Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe". Irritados los soldados les dispararon a bocajarro. Un tiro de gracia destrozó el rostro de Salvador, de quien dijo uno de los verdugos impresionado por su heroísmo cristiano: "¡Qué lástima haber matado a este hombre tan grande y fan fuerte!". Los restos de los mártires se veneran en la parroquia de Chalchihuites.