7 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:


San Fausto. M. c. 188. 
Según la tradición, Fausto fue un soldado martirizado en Milán durante la persecución de Cómodo. Su martirio sucedió bajo el pontificado del papa san Eleuterio y durante el episcopado del obispo milanés san Monas. 
Era hijo de Felipe, rico señor de Milán, que fue uno de los primeros y más grande benefactor de la primitiva comunidad cristina milanesa en tiempos del obispo san Cayo y fue también el fundador de una de las iglesias más antiguas de Milán: la basílica Fausta. 
catedral de Châlons

San Donaciano de Châlons. s. IV. 
Martirologio Romano: En Châlons, en la Galia Bélgica, san Donaciano, obispo.
Sucedió a san Memmio como segundo obispo de la antigua diócesis de Châlons-sur-Marne (hoy Châlons-en-Champagne). Fue uno de los firmantes de las Actas del concilio de Sárdica en el 343.

San Victricio de Rouen. (c.330 - 407). 
Martirologio Romano: En Rouen, en la Galia, san Victricio, obispo. Fue soldado en tiempo del emperador Juliano y, al rechazar las insignias militares por amor a Cristo, padeció diversas torturas por orden del tribuno, que le condenó a muerte, pero, no obstante, habiendo alcanzado la libertad, y tras ser consagrado obispo, llevó también a la fe en Cristo a los feroces pueblos de los morinos y de los nervios, en la Galia del norte.
Oficial que se retiró del ejército romano de Juliano el Apóstata porque pensaba que la vida militar era incompatible con la profesión cristiana (parece que era amigo de san Martín de Tours); fue condenado a muerte, pero la sentencia no se cumplió. 
En el 380 fue nombrado séptimo obispo de Rouen. En este cargo fue uno de los más grandes pastores de la Galia y recibió del papa Inocencio I una importante decretal llamado “Liber Regularum”. Recibió de san Ambrosio reliquias de los santos Gervasio, Protasio, Agrícola, Próculo de Bolonia. 
Escribió un tratado llamado “De Laude Sanctorum”. Erigió iglesias en su ciudad y en el campo y, una vez organizada su diócesis, evangelizó a los morinos y a los nervianos, tribus del norte de Francia. Parece que murió decapitado, por lo que está considerado como mártir. 

San Donato de Besançon. (c.590 - c.660).  
Martirologio Romano: En Besançon, en la Burgundia, san Donato, obispo, que compuso una Regla para vírgenes, siguiendo los preceptos de san Benito, san Columbano y san Cesáreo.
Monje benedictino en Luxeuil, discípulo de san Columbano de Bobbio. Arzobispo de Besançon (o Vesoncio) (624-660). Allí aunque los deberes de su cargo lo obligaban a no seguir del todo su vida monástica, fundó un monasterio conocido inicialmente como Palatium y luego como de San Pablo. La regla que redactó para estos monjes se ha perdido. Fue un gran promotor del monacato. 
Tras quedar viuda, la madre de Donato, Flavia, fundó allí mismo un monasterio femenino. El obispo redactó para ellas otra regla: “Regula ad Vírgenes”, que, según confesión de él mismo, compila normativa tomada de la regla de san Benito, de la regla de san Columbano y de la de san Cesáreo de Arles. 

Alberto de Sassoferrato. Beato. M. 1330/50. 
Martirologio Romano: En Sassoferrato, en el Piceno, de Italia, beato Alberto, monje de la Orden Camaldulense, insigne por la austeridad de vida y la perfecta observancia de su Regla
Monje camaldulense del convento de la Santa Cruz de Triponzo en Sassoferrato, antes que los camaldulenses tomaran posesión de aquella casa. Su memoria se celebra entre los camaldulenses junto con san Gerardo. No conocemos nada de su vida, sólo que fue insigne por su austeridad y estricta observancia de la regla. Su cuerpo reposa en la iglesia de Santa Croce de Sassoferrato.

B. Tomás Caccia
Tomás Caccia y Mateo Nolli de Novara. Beatos. M. 1478. 
Ambos nacieron en Novara en el seno de una familia noble. Ingresaron en el convento franciscano de San Nazario de Novara. Recibieron el hábito de manos de san Bernardino de Siena y fueron sus discípulos. Se esforzaron en imitar su ejemplo, particularmente en la humildad, celo por la salvación de las almas, pobreza absoluta, oración continua y penitencias rigurosas. Durante toda su vida se distinguieron por el amor a la pobreza, a la observancia de la regla y por el celo. Tomás tuvo dones de profecía y taumatúrgicos en favor de los enfermos y Mateo fue un famoso predicador. Murieron en Novara en el convento de San Nazario.