6 de agosto de 2015

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.


Martirologio Romano: Fiesta de la Transfiguración del Señor, en la cual Jesucristo, el Hijo Unigénito, el amado del Padre Eterno, delante a los santos apóstoles Pedro, Santiago y Juan, teniendo como testigos la ley y los profetas, manifestó su gloria, para revelar que nuestra humilde condición de siervos por él mismo asumida había sido por obra de la gracia gloriosamente redimida y para proclamar hasta los confines de la tierra que la imagen de Dios, según la cual el hombre fue creado, aunque corrupta en Adán, había sido recreada en Cristo


La liturgia romana leía el párrafo evangélico referido al episodio de la transfiguración el sábado de la cuarta Témpora de Cuaresma, poniendo así en relación este misterio con la pasión. El mismo evangelista Mateo inicia el relato con las palabras: "Seis días después" (esto es después de la solemne confesión de Pedro y el primer anuncio de la pasión), "Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, su hermano, y los llevó aparte sobre el alto de un monte. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos eran bláncos como la luz". Hay en este episodio una neta contraposición con la agonía del huerto de Getsemaní. 
La transfiguración, que forma parte del misterio de la salvación, es digna de una celebración litúrgica que la Iglesia, sea en Occidente como en Oriente, ha celebrado de distintas formas y fechas diferentes, hasta que el papa Calixto III la elevó a grado de Fiesta, extendiéndola a toda la Iglesia universal. FIESTA.