23 de agosto de 2015

Beatos FLORENTINO PÉREZ ROMERO y URBANO GIL SÁEZ. M. 1936.



Martirologio Romano: Cerca del pueblo de Vallbona siempre en el territorio de Valencia en España, beatos mártires Florentino Pérez Romero, sacerdote, y Urbano Gil Sáez, religioso, de la Tercera Orden de San Francisco de los Capuchinos de la Virgen de los Dolores, que llevaron hasta el final el combate por la fe durante la misma persecución


Florentino nació en Valdecuenca, hijo de Francisco e Ignacia, al quedar huérfano de padre es internado en el Asilo de San Nicolás de Bari, regentado por los Terciarios Capuchinos. Ingresa en el Instituto en 1919 y en 1928 es ordenado sacerdote. Simpático, alegre, sin malicia, sencillo, piadoso, paciente, candoroso, muy devoto de la Santísima Virgen.

Trabaja primero en reeducación, luego en la escuela seráfica de la comunidad, después como profesor de música y educador de niños en el convento de Monte Sión. Estando en el noviciado de San José, en Godella, estalla la guerra civil. En una ocasión se salvó de la ejecución junto con otros compañeros, estando ya preparados.  Se refugió en Benaguasil, donde fue apresado y a los tres días, con Fray Urbano Gil Saes, fueron sacrificados en la salida de Pobla de Villabona. 

Urbano nació en Bronchales, Teruel, hijo de Blas e Ignacia. Huérfano de padre, estudia con los Terciarios Capuchinos. Ingresa en el Instituto y emite sus votos en 1919. Trabaja en la Escuela de Reforma del Salvador, en Amurrio. Solamente en 1935 se le permite iniciar los estudios sacerdotales en Godella, Valencia, donde lo encuentra la guerra. Religioso de una  alegría espontánea y sincera. Instruido, culto y servicial.
Luego de muchos interrogatorios y simulaciones de fusilamientos, el 25 de julio de 1936 parte para Benaguasil con el P. Florentino Pérez, con quien comparte avatares, refugio y martirio a la salida de Pobla de Villabona.