1 de julio de 2015

Santos JUSTINO ORONA MADRIGAL y ATILIANO CRUZ ALVARADO. M. 1928.

Justino: Justísimo.
Atiliano:  Padre, noble.

Martirologio RomanoEn el Rancho de las Cruces, aldea de Guadalajara, en México, santos Justino Orona Madrigal y Atilano Cruz Alvarado, presbíteros y mártires, que, durante la persecución desencadenada en ese país, por el Reino de Cristo recibieron juntos la muerte.

Justino Arona Madrigal (1877 - 1928). Nació en Atoyac (Jalisco, Méjico), en el seno de una familia muy pobre. Sintió la vocación sacerdotal, pero tuvo muchos problemas porque su familia contaba con sus ingresos económicos. Ingresó, por fin en el seminario de Guadalajara a los 17 años. Fue ordenado sacerdote en 1904. Fue vicario de Lagos Moreno y San Pedro Analco, pasando luego como auxiliar en la Curia episcopal. Párroco de Poncitlán (1912), Encarnación y Cuquío (Jalisco) (1916). Fue sacerdote durante 12 años, en los que dio ejemplo y donde ejerció su apostolado en un medio muy difícil por el anticlericalismo reinante, sobre todo por el gobierno y la indiferencia religiosa. 
Colaboró como cofundador de la Congregación de las Hermanas Clarisas del Sagrado Corazón. Su vida estuvo marcada con la cruz, pero siempre se conservó amable y generoso. En cierta ocasión escribió: "Los que siguen el camino del dolor con fidelidad, pueden subir al cielo con seguridad". Cuando arreció la persecución permaneció entre sus fieles, aunque le aconsejaran que huyera, pero él les respondía “Yo, entre los míos, vivo o muerto”. 
El día 28 de junio de 1928, llegó al rancho “Las Cruces” de la familia Jiménez Loza, acompañado de su hermano Jose María y Toribio Ayala (que fue ahorcado por proteger a sus párrocos). El padre Atiliano Cruz, su coadjutor, llegó el día 29. Allí estuvieron planificando la pastoral parroquial, durante dos días. En la madrugada del día 1 de Julio, cuando estaban acostados se presentó en el rancho un pelotón de soldados que acribillaron a balazos al padre Justino, junto con su hermano Jose María. El padre Atiliano al ver tanta sangre y asustado, se puso de rodillas y dispararon contra él. Su cuerpo estaba agonizante, lo tiraron a un patio, junto al padre Justino y su hermano, después de mofarse y burlarse de los cadáveres, que fueron llevados a Cuquío y arrojados a la plaza principal. El padre Atiliano, tenía el cráneo desecho por las balas expansivas. 


Atiliano Cruz Alvarado (1901 - 1928). Nació en Ahuetiche de Abajo, Jalisco (Méjico), en una familia de ascendencia indígena, de la que recibió una buena educación cristiana. Cuando tuvo la edad suficiente le encargaron que cuidara el ganado. Más tarde lo llevaron sus padres a Teocaltiche para que aprendiera a leer y a escribir. A los 17 años ingresó en el seminario auxiliar de Teocaltiche. Después de dos años fue trasladado a Guadalajara. En toda su carrera obtuvo, por su gran inteligencia, magnificas calificaciones y varios premios. A la mitad de su carrera tuvo que interrumpir sus estudios, porque el gobernador de Jalisco, desalojó del seminario a todos los seminaristas, en 1924. Fue ordenado sacerdote cuando serlo era el mayor crimen que podía cometer un mejicano, y por ello lo hizo en la clandestinidad en 1927. El obispo lo destinó a la parroquia de Cuquío como vicario, del padre Justino Arona. En muy poco tiempo de su ministerio sacerdotal, un año, trabajó en la pastoral con gran celo y entusiasmo. Es el presbítero más joven de los 22 mártires mejicanos que fueron canonizados por san Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000.