30 de julio de 2015

Beato BRAULIO MARÍA CORRES DÍAZ DE CERIO y compañeros. (1897-1936).


Martirologio Romano: En Calafell, pueblo cercano a Tarragona, en la costa de España, beatos mártires Braulio María (Pablo) Corres Díaz de Cerio, presbítero, y catorce compañeros, miembros todos de la Orden de San Juan de Dios, que, hechos prisioneros durante la persecución desencadenada contra los religiosos, perdonaron a sus enemigos y merecieron la felicísima corona del martirio

Braulio María nació en Torralba del Río (Navarra). A los 13 años ingresó en la Escuela Apostólica de Ciempozuelos y tuvo como director espiritual al beato Juan Jesús Adradas. Profesó como religioso hospitalario de San Juan de Dios en 1916 y fue ordenado sacerdote en El Escorial en 1922. En 1931, fue nombrado maestro de novicios, pasando a Calafell, donde fue nombrado consejero provincial. Gran sacerdote, era sabio director de almas, daba ejercicios espirituales y trabajó mucho por la promoción de las vocaciones hospitalarias.
Vivió con entereza la incautación del sanatorio de Calafell, por los milicianos. Su preocupación fue salvar la vida de los novicios, que pudieran pasar a Marsella, pero todo fue inútil. Ante el peligro les invitó a prepararse con actos de desagravio, oración, visitas al Santísimo. El 30 de Julio, les repartió la comunión, y les animó al martirio, les dio la absolución. Les instó a que mirasen al cielo y perdonasen a sus asesinos. En el momento en que comenzaron los primeros disparos, él mismo rezó “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, muriendo con las manos juntas. Mártir en Calafell (Tarragona). 
pintura que relata el martirio de estos beatos
Vivieron los ocho días últimos en continuos sobresaltos humanos y morales. Fue eliminada del hospital toda señal religiosa, pero seguían sus prácticas heroicamente por el maestro de novicios y el superior Braulio María Corres y el beato Julián Carrasquer Fos, respectivamente. La hospitalidad continuaban ejerciéndola con normalidad, aunque impedidos de hacer los ordinarios rezos con los niños. Horas antes de salir para el martirio comulgaron en forma de viático, el 30 de Julio, murieron gritando "Viva Cristo Rey". 

Eran: Eusebio Forcades Ferrate, Constancio Roca Huguet, Benito José Labré Mañoso González, Vicente de Paúl Canelles Vives, Tomás Urdánoz Aldaz, Rafael Flamarique Salinas, Antonio Llauradó Parisi, Manuel López Orbara, Ignacio Tejero Molina, Enrique Beltrán Llorca, Domingo Pitarch Gurrea, Antonio Sanchis Silvestre, Manuel Jiménez Salado.