22 de julio de 2015

Beata MARÍA INÉS TERESA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO (Manuela de Jesús Arias Espinosa). (1904-1981).


Martirologio Romano: En Roma, Italia, Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento (en el siglo, Manuela de Jesús Arias Espinosa), Fundadora de las Congregaciones de Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento y de los Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal. 

Manuelita de Jesús Arias Espinoza, nació en Ixtlán del Río, Nayarit (Méjico). En 1924, en la ciudad de Colima, sufre una apendicitis. En la Ciudad de Guadalajara se hospedó para ser atendida por el médico en casa de su prima, quien le proporcionó el libro de la vida de santa Teresita, cuya lectura despertó en ella vivo deseo de santidad.
Durante la terrible persecución religiosa en México, el día de fiesta de Cristo Rey, se consagró al amor misericordioso de Dios como víctima de holocausto ofreciendo su vida por la salvación de México, tomando la decisión de ingresar a la vida religiosa a pesar de las circunstancias.
Antes de su ingreso al claustro, Manuelita continuó viviendo con su familia, sin dar marcha atrás al plan que Dios tenía sobre ella. Logró después de una serie de pruebas y sufrimientos, lo que tanto anhelaba su corazón; en 1929 ingresó al monasterio de las Clarisas, que, a causa de la persecución religiosa, se encontraba expatriado en Los Angeles California. "Vengo a ser por fin y para siempre tuya, Jesús mío, me entrego con todas las fuerzas de mi alma" Manuelita recibe el nombre de Sor María Inés Teresa del Santísimo Sacramento. En 1930 hizo su primera profesión temporal; este día escuchó en su alma que la Santísima Virgen de Guadalupe le decía:
"Si entra en los designios de Dios servirse de ti para las obras de apostolado, me comprometo a acompañarte en todos tus pasos, poniendo en tus labios la palabra persuasiva que ablande los corazones, y en éstos la gracia que necesiten; me comprometo además , por los méritos de mi Hijo, a dar a todos aquellos con los que tuvieres alguna relación , aunque sea tan solo en espíritu, la gracia santificante y la perseverancia final"
En el año de 1933 se consagró al Señor emitiendo los votos perpetuos, siete años después, siendo consejera del monasterio, expuso a la Madre abadesa sus inquietudes y deseos de fundar una congregación misionera. Todos los pasos para la fundación se fueron dando en la obediencia, en la paz y en la oración, aunque con grandes pruebas interiores para la madre María Inés. El Excelentísimo Sr. Obispo de Cuernavaca Morelos México: Dr. Don Francisco González Arias, se dignó aceptar la fundación en su diócesis de un monasterio con miras a transformarse en una nueva congregación misionera. 
No faltaron las tribulaciones y pruebas durante estos años de vida oculta donde se fraguaba la naciente congregación misionera. En 1945 fue aprobada en Roma la fundación, con sede en Cuernavaca Morelos, México; el mismo día es colocada la primera piedra de la Casa Madre. 
La obra siguió creciendo en todos sentidos. En 1950 Madre María Inés escribió las Constituciones de la congregación, que deja a manera de testamento, expresando así la voluntad del Señor para todas sus hijas. "Hijas, lo que aquí queda establecido es lo que nos identifica como Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento." En 1951, los dos monasterios, el de Cuernavaca y el de Puebla se transforman con aprobación pontificia en la Congregación de Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. La Madre María Inés Teresa fue nombrada primera superiora general, y lo sería hasta el término de su vida.
Es su deseo llevar a todo el mundo el mensaje del amor de Dios siguió extendiéndose la congregación en México, Japón, Estados Unidos, Costa Rica, Indonesia, África, Italia, Irlanda, España, Corea, Alemania...
Madre María Inés Teresa Arias, misionera sin fronteras, llevó una vida de contemplación y acción, consumada en la alegría, la entrega a Dios y sus hermanos. Fue fundadora de la Congregación de Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento y de los misioneros seglares Van-Clar; ya en sus últimos años de vida, fundó también el Instituto de Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal.
En una tarde tranquila de verano en Roma, entregó su alma al Padre Eterno en un acto de amor.  Fue beatificada en México el 21 de abril de 2012, en una ceremonia presidida por el Card. A. Amato, legado de SS Benedicto XVI.