22 de junio de 2015

San PAULINO DE NOLA. (c.353 - 431).

(Paulino de Burdeos)
Párvulo. Pequeñuelo

Martirologio RomanoSan Paulino, obispo, que, recibido el bautismo en Burdeos, renunció a la dignidad consular y, de noble y rico, se hizo pobre y humilde por Cristo. Habiéndose trasladado a Nola, cerca del sepulcro de san Félix, presbítero, para seguir el ejemplo de su conducta, practicó una forma de vida ascética con su mujer y sus compañeros. Ordenado obispo, se distinguió por su erudición y santidad, por acoger a los peregrinos y por ayudar a los desvalidos.


Se llamaba Poncio Meropio Anicio Paulino. Pertenecía a una altísima familia de magistrados romanos y nació en Burdígala (hoy Burdeos). Discípulo del poeta Ausonio, llegó a ser sucesivamente prefecto, senador y cónsul en Roma y gobernador de Campania (381). Aquí tuvo sus primeros contactos con Nola y con el culto de san Félix. Ante el ejemplo del mártir san Félix de Nola "sentí que mi alma se volvía hacia la fe y una luz nueva abría mi corazón al amor de Cristo". Vuelto a las Galias, tras la caída del Imperio con la victoria de los godos en Adrianápolis (378), trató con santos Martín de Tours y Victricio de Rouen, Amando y Delfín, obispo de Burdeos y, en Milán, con san Ambrosio y san Agustín, pero fue san Amando quién consiguió su conversión. 
Tras el bautismo de Paulino (389) en Burdeos por el obispo san Delfín, y en un año de grandes revoluciones, en el 390, se marchó a España donde se casó con la hispánica santa Tarasia, con la que compartió sus ideales religiosos de una vida evangélica sin compromisos, precisamente en una Iglesia que corría el riesgo de pactar con el mundo en aquel régimen de cristiandad constantiniana. Vivieron los dos esposos en España entre Zaragoza y Barcelona "Por la fe dejé el mundo, mi patria, mi casa y me establecí en una tierra lejana". Allí fueron instruidos por san Delfín. Vendió su patrimonio y se lo entregó a los pobres y, entre el estupor y la disuasión de muchos amigos, entró, junto a su esposa, en la vida monástica, tras la muerte prematura de su único hijo, Celso, y el fin violento de su hermano (por el cual se le llegó a investigar). Por presión del pueblo de Barcelona (394) fue ordenado sacerdote, con la condición de no estar entre el clero de aquella ciudad, sino en el de Milán, donde estaba su admirado san Ambrosio. 
Más tarde rechazó entrar en el clero de Milán, como le rogaba san Ambrosio. Habiéndose retirado a Cimitile (alrededores de Nola), cerca del santuario de San Félix, fundó una pequeña comunidad de ascetas mixta ("Fraternitas monacha") junto con su mujer, compañera ahora de su vida celibial, manteniendo un hospicio para enfermos y peregrinos. En el año 409, Paulino fue elegido para suceder al obispo de Nola en un momento difícil, cuando los visigodos de Alarico saquearon Roma (410) y se acercaban amenazadores a Nola; pero siguió llevando la misma vida penitencial, de preocupación por los demás, de estudio y de escritor. Luchó contra el pelagianismo aunque fue acusado de ser simpatizante de Pelagio, al que conoció en su juventud. Se le atribuye la invención de las campanas. Fue el obispo más influyente de Italia en aquella época. 
San Gregorio Magno en sus "Diálogos" (I, 3) nos cuenta que Paulino fue a sustituir al hijo de una pobre viuda, prisionero de los vándalos en África, y que éstos lo reenviaron a Nola con todos sus fieles liberados y con una flota llena de víveres. Ciertamente se trata de su sucesor (Paulino III), porque la incursión de los vándalos fue en el 507. Paulino murió en Nola a los 76 años, después de 22 de episcopado, diez meses después de san Agustín, a quién había escrito algunas cartas para consultarle sobre problemas pastorales. Patrón de Burdeos y de Nola. MEMORIA FACULTATIVA.