23 de junio de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Santa Agripina de Roma. M. c. 262. 
Nacida de parto difícil. 
El anterior Martirologio Romano hacía este elogio: «Santa Agripina, virgen y mártir, Roma, en tiempo del Emperador Valeriano; su cuerpo resplandeciente en muchos milagros fue trasladado a Sicilia». 
Según la leyenda, era una princesa que fue martirizada en Roma en tiempos del emperador Valeriano (o Diocleciano), decapitada por negarse a desposarse. Tres mujeres cristianas trasladaron su cuerpo a Sicilia y allí ostenta el patronazgo del pueblo de Mineo. También en venerada en Grecia, y se dice que su cuerpo fue trasladado de Sicilia a Constantinopla.
Ya no figura en el Martirologio Romano, pero si en el calendario ortodoxo el día 23 de junio.

Santos Zenón y Zenas. M. c. 304. 
Zenón: De mucho vigor. Divino. Sacerdote. 
Zenas: De Zeus
Zenón nació en Filadelfia (Mar Muerto). Después de haber entregado todos sus bienes a los necesitados y de liberar a sus esclavos, se presentó, en su ciudad natal, ante el prefecto Máximo, dispuesto a dar testimonio de su fe. Arrojado al calabozo recibió la visita de su asistente Zenas, que no pudo contenerse y besó sus cadenas, y por ello fue arrestado. Fueron decapitados durante la persecución de Diocleciano. 

San Bilio de Vannes. M. c. 914. 
(fr.: Bily de Vannes).
Martirologio Romano: En Dariórigo (hoy Vannes), en la Bretaña Menor, san Bilio, obispo y mártir, que fue asesinado por los normandos durante el saqueo de esa ciudad.
Obispo de Vannes, en el siglo IX, martirizado por los normandos, patrono de varias iglesias y capillas, entre ellas sobresale la parroquia de Plandren en la diócesis de Vannes, donde parece fundó un priorato y la capilla donde está sepultado. Tiene culto local.

San Lanfranco de Pavía. M. 1194. 
(Lanfranco Beccaria. it.: Lanfranco Beccari). 
Hombre libre en su patria. 
Martirologio Romano: En Pavía, ciudad de Lombardía, san Lanfranco, obispo, varón de paz, que sufrió mucho por fomentar la reconciliación y la concordia en su comunidad.
Nació en Pavía en el seno de una noble familia. En el 1178, fue elegido obispo de la ciudad y fue consagrado por el papa Alejandro III. Fue un prelado que intentó siempre la paz entre su ciudad y la ciudad de Ticino, a pesar de que los poderes políticos hacían todo lo imposible para impedirlo. Fue un gran defensor de la dignidad episcopal. Fue amable con los buenos, pero enérgico con los malos, pío, generoso y de vida ejemplar, tuvo que luchar contra la autoridad civil local que quería apropiarse de algunos bienes eclesiásticos. Se retiraba de vez en cuando al monasterio del Santo Sepulcro regido por la recién fundada Orden de Vallombrosa. Las autoridades civiles, por venganza hacia su política en favor de la ortodoxia y en contra de la rapacidad del poder civil, quisieron matarlo de hambre, pero siempre salió indemne; tuvo que marcharse de Pavía, y marchar a Roma donde el Papa tuvo que intervenir en su favor. Regresó a Pavía, pero cansado de luchar, se retiró al monasterio del Santo Sepulcro donde murió. Tiene culto local.